Me encontré a Candela por la calle, había pasado tanto tiempo
desde que dejamos nuestra amistad a un lado... me parecía increíble verla de
nuevo, más guapa y radiante que nunca, parecía contenta de haberme encontrado,
nos distanciamos por tonterías y creo que las dos nos echábamos mucho de menos.
Yo tenía prisa, pero le pedí que nos encontráramos en otro momento, teníamos
muchas cosas de que hablar, mucho que contarnos, habíamos cambiado mucho en ese
tiempo.
Me pasé toda la tarde pensando en ella, en esa amistad que
siempre nos había unido y que habíamos dejado escapar, sí, la echaba de menos y
no lo había querido reconocer hasta ese momento en que la vi en plena calle,
pero bueno, esa noche tendríamos oportunidad de hablar, le pediría perdón. Llamé
a mi novio para decirle que no me esperara esa noche, le conté que me había
encontrado con ella y habíamos quedado para cenar, le conté con excitación que
la había visto muy guapa, que estaba impresionante y él bromeó diciéndome que a
ver si ahora me iban a gustar las tías, que se iba a poner celoso si seguía
hablando así de ella, le dije que no fuera tonto, que sabía que habíamos sido
muy buenas amigas y que a mi solo me gustaba él.
Me preparé con dedicación para esa cena, no sabía
porqué, pero estaba excitada con ese encuentro, decidí ponerme informal, pero a
la vez quería estar guapa, incluso llegué a pensar que quería estar sexy, pero
deseché esa idea de mi cabeza, no podía ser. Al final me decidí por un vaquero
ajustadito, botas altas de tacón y una camisa entallada, me maquillé
cuidadosamente y me dejé el pelo suelto, al salir de casa me puse una chaqueta
negra y desabroché un botón más de mi camisa, me excitó ver como por mi escote
se dejaba entrever el sujetador color burdeos que me había puesto, era precioso
y llevaba un tanga a conjunto igual, bordado con detalles claritos... "Estoy
loca –pensé-, me he puesto esto como si fuera a seducir a alguien y solo es una
cena de amigas..."
Pasé a recogerla por su casa, estaba lista cuando llegué, así
que subimos al coche y nos dirigimos al restaurante, mientras bromeábamos
diciendo que parecíamos gemelas, nos habíamos vestido prácticamente igual.
La cena transcurrió con normalidad, contándonos nuestras
cosas, me dijo que su novio se había ido fuera a trabajar y que le echaba mucho
de menos, que ahora se sentía un poco sola y yo le pedí perdón por no haber
estado más pendiente de ella, por aquella discusión tan tonta que tuvimos que
nos había alejado, ella se disculpó también, no había rencor en las palabras de
ninguna, solamente ganas de retomar lo que habíamos dejado. Todo transcurrió
normal hasta que al final de la cena, cuando ya estábamos tomando el café, el
camarero nos llevó unas copas diciendo que los chicos de la mesa de al lado nos
invitaban a ellas, pero solo si les dejábamos que nos acompañaran, les dijimos
que sí, no nos vendría mal compañía por un rato.
Los chicos se presentaron, se llamaban Julio y Daniel,
estuvimos durante un largo rato hablando con ellos y nos comenzaron a resultar
pesados, no hacían más que hablar de sus trabajos, de cuanto ganaban, de que
querían ascender, etc., le dije a Candela que me acompañara al baño.
Una vez en el baño le dije que como podíamos hacer para
quitárnoslos del medio, que nos iban a arruinar la noche estos dos pesados y
Candela tuvo una idea, fingiríamos ser lesbianas, podría ser divertido y así
además los echaríamos. Volvimos sonriendo mucho las dos y ellos nos hicieron una
broma diciendo que habíamos tardado demasiado en el baño, que si habíamos estado
haciendo algo... "indecente", yo solo les dije que pensaran mal y acertarían,
mientras le cogí la mano a Candela delante de ellos, se empezaron a mosquear al
ver el buen rollo que teníamos, nos estábamos divirtiendo con las caras que
estaban empezando a poner y Candela decidió seguir más adelante y me dio un beso
muy corto en los labios, las caras de ellos parecían un poema, estaban
sorprendidos y excitados a la vez. Les propusimos ir a otro lado, a mi me estaba
gustando el juego y a Candela parecía que más aún, porque había metido la mano
bajo el mantel y me tocaba la pierna muy suavemente...
En el coche me preguntó que si lo estaba pasando bien y le
dije que mucho, que me encantaba provocar a esos dos, volvíamos a ser las dos
chicas juguetonas que antes salían de marcha volviendo locos a los tíos.
En el pub había muy poca luz, los chicos lo habían hecho a
conciencia, no sé si por intentar tener algo con nosotras o por provocar que
ocurriera algo entre nosotras. El caso es que allí estábamos con ellos, pidiendo
en la barra, cuando empezamos a jugar entre nosotras, Candela me cogió por la
cintura mientras pedía la bebida al camarero. Los cuatro nos dirigimos hacia
unas mesas que había más alejadas del resto y ellos preguntaron abiertamente si
éramos pareja, ante la pregunta directamente me dirigí a Candela y la besé en
los labios... nunca había sentido un beso con tal suavidad e intensidad a la
vez, lo que más me turbaba es que Candela había respondido a ese beso... (¿qué
nos estaba pasando?) Mi cabeza daba vueltas pensando en ese beso, pero ella
parecía tranquila, serena, aunque había algo en su mirada... en un momento sentí
como miraba mi escote y me susurró al oído que le encantaba mi sujetador, en ese
momento me quedé completamente descolocada, seguía fingiendo o era real que
estaba excitada por mi... Yo sí podía decir que estaba excitada, aparte de por
la provocación hacia los chicos, los cuales tenían unas erecciones de
campeonato, me había excitado Candela, al besarme, al susurrarme eso... notaba
un cosquilleo en mi entrepierna que no me atrevía a reconocer, pero me debatía
en si eso estaba bien o mal, era una mujer, era mi amiga...
Mientras pensaba esto, Candela me tomó de la mano para que
fuéramos al baño, los chicos hicieron algún comentario de burla diciendo que
haber que íbamos a hacer allí... Entramos en el servicio de las chicas, había
mucha gente, así que las dos pasamos juntas a una puerta que había vacía. En
cuanto cerré la puerta Candela se giró poniéndose frente a mi y comenzó a
besarme con una locura, diciéndome que quería sentir cosas nuevas, que quería
probarme, que mi escote durante toda la noche y ese beso habían despertado en
ella cosas que nunca había imaginado sentir, yo simplemente me dejaba llevar.
Salimos del baño y ni siquiera me di cuenta que llevaba dos botones más de la
camisa desabrochada, fuimos donde estaban los chicos, los cuales me miraron con
lujuria y les dijimos que teníamos prisas, que nos teníamos que ir.
Salimos de allí rápidamente, subimos en mi coche yo conducía
mientras Candela metía las manos por mi camisa y me acariciaba los pechos
desesperadamente, me dijo que fuéramos a su casa, apenas llevaba una semana
instalada y quería estrenar la cama nueva que había comprado conmigo... yo para
entonces ya no razonaba, solo deseaba tenerla...
De camino a casa…casi ni nos hablábamos…solo nos dirigíamos
miradas cargadas de deseo que ninguna de las dos entendía… Candela no sabia
porqué lo hacía y yo solo podía dejarme llevar porque había despertado
sensaciones en mí que no quería perderme. Jamás había sentido nada así, esa
desesperación, esas ganas de ella, nunca la había deseado, pero ahora la
encontraba más atractiva, más seductora…más sexy que nunca…
Llegamos a su casa…y me ofreció algo para beber mientras se
ponía cómoda… Durante el tiempo que estuve sola en el salón mil ideas
revoloteaban en mi cabeza… ¿Debía seguir adelante? La respuesta la encontré
pronto, cuando me llamo desde la habitación…me acerqué despacio hasta la puerta
del dormitorio y allí estaba, completamente desnuda…. Su voz temblaba…esta tan
nerviosa como yo…
Me pidió que me acercara y mordiéndome los labios lo hice…me
acerqué y besó tímidamente mi boca, una boca que estaba pidiendo a gritos que le
entregaran todo…
Separándome de ella, mientras contemplaba su cuerpo desnudo
fui despojándome de mi ropa, me quedé solo con ese fino conjunto de sujetador y
tanga, el que me había dicho que le gustaba a lo largo de la noche, me eché a su
lado en la cama, sin saber muy bien que hacer, esperando a que fuera ella quien
diera el primer paso, con los hombres me gustaba llevar las riendas, pero con
ella… quería dejarme llevar, al menos de momento.
Con mucha suavidad comenzó a recorrer con la punta de los
dedos mi cuello… me sonreía mientras se iba deslizando por el escote, rozando el
borde del sujetador, veía como mis pezones estaban enhiestos deseando ser
chupados por esa lengua dulce, suave, que hacía una rato había sentido besarme…
pero Candela no los tomó aún, siguió recorriéndome con los dedos, ahora jugaba
por encima de mi sujetador y seguía descendiendo… mi piel se erizaba al sentir
el contacto de su piel por mi abdomen, esto ya no tenía remedio, llegaríamos
hasta las últimas consecuencias, siguió jugando, bordeando ahora mi tanga…
acariciándome por encima de él, continuó su recorrido y ahora rozaba con mucha
suavidad mi coño por encima del tanga… mmmm esas manos eran deliciosas y eso que
aún no había empezado la guerra…
Terminó de quitarme la poca ropa que me quedaba, no
hablábamos, solo nos mirábamos y nos sentíamos, los prejuicios se habían ido,
solo quedaba la pasión, el gozo, los sentimientos encontrados…
Nos sentamos sobre la cama, una frente a otra, me dirigí
hacia ella y la besé, la besé con más deseo de lo que jamás había besado a un
hombre, estábamos muy juntas, las piernas entrelazadas a la cintura, sentía sus
pechos presionando los míos, seguía besándola sin pensar lo que hacía, sus manos
acariciaban mi espalda. La separé un poco de mi para contemplarla, estaba
preciosa, sus ojos brillaban con fuerza, agarré su pecho y lo empecé a masajear
mientras la batalla de besos volvía a comenzar, pero ahora recorría su cuello,
sus hombros… volvía una y otra vez hacia su boca… bajé hasta sus pezones y
comencé a bordearlos con la lengua, sus pechos eran perfectos, grandes, sin
llegar a la exageración, tersos, suaves… llegué hasta el centro del pezón y lo
lamí intensamente con la punta de la lengua, sintiendo como se ponía aún más
tieso si cabía, que sensación… lo mordía con dulzura… ella inclinaba su cabeza
hacia atrás, indicándome que estaba disfrutando…
Sus manos seguían recorriéndome y llegaron hasta mi sexo, el
cual estaba abierto debido a la postura, nuestros coños estaban uno frente a
otro, húmedos, brillantes de excitación, palpitantes, deseosos de ser tocados…
sus dedos se deslizaron con maestría por mi clítoris… cada vez estábamos más
juntas, los pechos rozándose, nos comíamos las bocas de desesperación, los dedos
seguían haciendo su trabajo… Ahora yo también jugaba con su sexo, nos
masturbábamos mutuamente, teníamos los dedos metidos cada una en el coño de la
otra… separamos nuestros cuerpos, dejando solo unidos nuestros coños… nos
tumbamos hacia atrás, entrelazamos las piernas y dejamos nuestros clítoris
unidos, rozándose desesperadamente… En el momento en que prácticamente estábamos
llegando al límite Candela se separó de mi, metió la cabeza entre mis piernas y
empezó a lamerme el coño primero muy lentamente, después muy rápido, hacía
círculos sobre mi clítoris con la punta de la lengua, no me tocaba siquiera con
las manos, solo su lengua… se deslizaba por mi raja y me penetraba, volvía al
clítoris de nuevo, bajaba hacia el ano y metía lo que podía la lengua… no
recuerdo cuantos orgasmos tuve, porque iba enlazando unos con otros… hasta que
decidí que era el momento de devolverle el favor.
Primero la puse a cuatro patas y poniéndome detrás de ella la
empecé a lamer de arriba abajo… en esa postura si intentaba lamer el clítoris mi
nariz se quedaba cerca de su agujero y se excitaba más aún al sentir mi
respiración en su coño… le lamí el ano, se lo lubriqué todo lo que pude y la
volví a cambiar de postura… la eché sobre la cama y comencé a introducir dos
dedos por su ano… se estaba dilatando… gritaba de placer… a la vez le comía el
clítoris… alternaba los dedos entre su vagina y su ano, con la otra mano
acariciaba sus pechos… me encantaba tocarlos, siempre había deseado tener esos
pechos, cada vez gritaba más… cada vez estaba más fuera de sí, hasta que de
repente se quedó callada, de su coño comenzaron a emanar chorros de líquido…
estaba eyaculando, yo estaba sorprendida, exhausta, pero seguía recogiendo con
mi boca todo lo que salía de ella… era algo indescriptible, excitante y
sobretodo INOLVIDABLE.
Ariadnna.