V
Entramos al piso, cerré la puerta y me dirigí, por el fondo
del pasillo, hasta mi habitación para dejar el abrigo, la americana y el bolso.
Volví hacía donde él se encontraba a la entrada. Estaba en la puerta de un salón
que contemplaba con la escasa luz tenue del pasillo.
Espera – dije, mientras me acercaba hasta una lámpara
de pie para iluminar, de una forma íntima el salón. Una amplia
habitación con dos ambientes, separados por un gran y cómodo sofá en el
centro de la misma-
¡¡ Que bonito!! Se nota que tienes gusto. –añadió al
tiempo que me miraba a mi y al salón alternativamente, fijando cada vez
mas sus ojos en mi escote. Un escote que desabrochado tres botones de mi
blusa, asomaba parte de mi sujetador y del inicio de mis tetas-
Ven –le dije agarrándole la mano- te enseño el resto
de la casa.
Caminamos por el pasillo agarrados de la mano
Ésta primera puerta de la derecha es un baño, ésta de
enfrente la habitación del ordenador, y ésta anterior la cocina.
Luego nos dirigimos al fondo del pasillo.
Ésta puerta de la derecha es el dormitorio –comenté
mientras entrábamos apenas tres
o cuatro pasos-………… y éste nuestro cuarto de baño.
¿Aquí es donde te folla tu maridito? Jajajajaja –me
preguntó al tiempo que esbozaba un ligera y pícara sonrisa-
La devolución de otra sonrisa por mi parte fue mi única
respuesta, mientras mostraba la habitación de enfrente, dos camas pequeñas para
la llegada de invitados. Por delante de él fui caminado hacía la puerta de la
calle, contigua a la doble puerta acristalada de entrada al salón. Entre una y
otra, una pequeña pared desnuda, sin cuadros ni ornamentos de decoración. Sus
manos sujetaron desde atrás mis brazos con fuerza, me giro hacía él, y me apoyo
con un gran deseo contra esa pared. Sus manos soltaron mis brazos y se
dirigieron a desabrochar otro botón de mi escote. Mi sujetador quedo totalmente
al aire, mientas su boca se deslizaba besándome por el escote y por mis tetas,
cada ves mas duras. Su cara se levantó al tiempo que su mano derecha comenzaba a
sobar descaradamente mi teta izquierda por encima de un sujetador que dejo
escapar mi pecho. Su mano la comenzó a magrear de una forma casi brutal,
mientras su lengua jugueteaba con la mía. La otra mano, se dedicó a sobar
lascivamente mi otra teta. Estaban duras, muy duras, mis pezones parecía que
iban a estallar mientras mis tetas estaban entregadas a él. Su sobeteo finalizó
mientras, con una suavidad inédita hasta ese momento, colocó mi sujetador en la
postura inicial. Otro morreo, con ciertos gemidos de placer, y un abrazo efusivo
mío por su cuello, dio inicio al descenso de sus manos por mis caderas. Al
llegar la final de la falda comenzaron a subir lentamente arrastrando con ellas
mi diminuta falda. No dejó de mover las manos hasta que "mini" se encontraba
recogida en mi cintura dejando al descubierto mi cada vez más humedecida tanga.
Su boca seguía pegada a la mía mientras sus manos jugueteaban con mi culo.
Caricias y mas caricias, por los limites de mi tanguita, mientras el beso se
acababa, auque no el magreo tan exhaustivo que estaba realizando por mi culo.
¡¡Que culito tienes, cabrona!! –me dijo al tiempo que
me lanzaba una mirada directa y de persuasión- ¡¡¡¡Te he dicho antes que
va a ser mío, y lo voy a cumplir. Además quiero follarte por todos los
sitios y tantas veces como pueda, y que siempre que estés en tu casa te
acuerdes de los polvos que te voy a echar!!
Un gemido de placer mientras me juntaba totalmente a él, al
tiempo que abrazaba su cuello más fuertemente, fue mi única contestación. Mi
posición notaba claramente el gran bulto que ya tenía su pantalón, que sentía
mas claramente al empujar con sus manos mi culo hacía él.
¡¡Se nota que tienes muchas ganas de que te folle!!
Creo que eres un poco zorrita. ¡¡Eso!! vas a ser esta noche mi zorrita.
Sus palabras y acciones comenzaban a ser más bruscas, y en
vez de ofender, me generaban un inmenso deseo, mientras sus dedos comenzaban a
entrar entre los límites de mi tanga. Poco a poco se fue arrodillando hasta que
su cara quedó a escasos milímetros de una tanga, humedecida, que tapaba mi coño.
Te he visto muchas veces el tanga esta noche. Cada
vez que te sentabas. Y te lo han visto más tíos esta noche. No ponías
cuidado. ¡¡Te gustaba enseñarlo!! ¿Ves como eres una putita? ¡¡Ahora te
lo voy a ver bien de cerca!! ¡¡Que rico tiene que estar, va a ser esta
noche para mi solito!! –exclamó con autoridad al tiempo que poco a poco
juntaba su boca en el tanga-
¡¡¡Uuuummmmm!!! –gemí mimosamente, mientras frotaba
sus labios y su lengua por encima de mi coño, cubierto todavía por el
tanga-
¡¡¡¡¡Te voy a destrozar de gusto, para que luego
digas a tu marido como hay que follar a una puta como tu!!!!!!!! –me
dijo mientras alzaba sus ojos para cruzarse con la mirada mía, que
apenas podía mantener al tener mis ojos entreabiertos motivados por el
gusto masivo que en esos momentos estaba sintiendo-
¡¡¡¡¡¡¡¡Siggueeee poooorrrr faaaaavor!!! –acerté a
pedir en una frase entrecortada-
¿¿Te gusta, verdad?? ¡¡¡Pues esto no va ser nada con
lo que te espera.
En ese momento sus dedos separaron mi tanga dejando mi vulva
totalmente encharcada a sus instintos. Leves caricias, que me hacían estremecer,
fue el adelanto a un vicioso paseo de su lengua por mi clítoris al tiempo que
uno de sus dedos entraba con suavidad y profundidad dentro de mí.
¿A que esto ya te gusta más? –me interrogó con la
superioridad que ya sabía tenía-
¡¡¡¡¡¡¡¡¡Sssssiiiiiiiiii!!!!!! Nooo ssaaques el dedo,
por favor – le supliqué-
Tranquila mi amor. –me dijo cariñosamente- Al coño de
una puta como tu le cabe otro dedito.
Otro dedo entró dentro de mí. Movía con una especial
habilidad los dos dedos dentro de mi coño, al tiempo que yo me movía con mucha
rapidez para lograr frotar mi clítoris contra su mano. Poco a poco se fue
incorporando hasta lograr poner mi boca contra la suya, los besos comenzaban a
ser intensos, viciosos, largos y profundos, y sus dedos continuaban "bailando"
literalmente dentro de mi coño. Estaba en el éxtasis, mi orgasmo podía
producirse en cualquier momento. Una de mis manos se lanzó decidida a tocar su
empalmada poya. Deseaba que fuera mía, pero una vez mas me lo impidió, con una
autoridad cada vez mayor.
¡¡¡¡ he dicho que ya llegará el momento en que la
veas y la toques, lo entiendes ya!!!!!! ¡¡¡Lo harás cuando te lo diga
yo!!!!! Te voy a follar sin que la hayas visto –aseguró con firmeza,
mientras sus dedos continuaba dentro de mi haciéndome estremecer-,
quiero que la sientas y te la imagines
Siiiiiiiii –contesté casi asustada, y con una entrega
total hacía él-
Mi contestación fue acompañada con un empujón a su mano que
metió sus dedos hasta el fondo de mi vagina. Unos leves movimientos, mientras
sacaba los dedos, antes de quedarse mirándolos fijamente, percibiendo el
encharcamiento total que tenían por los líquidos de mi cuerpo.
¡¡¡¡Agárrame fuerte por el cuello ¡!!!!!! ¡¡¡¡Y no te
bajes la falda!!! –me ordenó al ver que mi intención era poner la falda
en su sitio-
¡¡¡¡Vaaleee!!! –contesté susurrando mirándole
fijamente con mis ojos entreabiertos por el intenso placer que estaba
sintiendo-
¡¡¡¡Ponte en brazos míos y abrázate con tus piernas
por mi cintura!!!
Así lo hice. Estaba aferrada a él, con mis brazos por su
cuello y mis piernas por su cintura, mientras sus manos agarraban, al tiempo que
acariciaban, mi culo. Jamás me había sentido tan deseada, y a la vez tratada
como una puta. Las dos cosas me estaban llevando al mayor deseo sexual de mi
vida. Mi deseo era que me follara cuanto antes, mientras llevándome en sus
brazos, entro en el salón.
En silencio, fuimos entrando al salón, yo totalmente colgada
en él, su altura y su atlético cuerpo se lo permitían, recibía una y otra vez
caricias de sus labios y lengua por mi oreja, mientras su manos no dejaban de
tocar una y otra vez mi culo, tan sólo cubierto por mi tanga. Sus pasos cesaron,
y sin soltarme nos fundimos en un cálido beso, que una vez mas juntó nuestras
lenguas , al tiempo que sus manos se entrecruzaron para acariciarme con sus
dedos mi cada vez mas húmeda vulva, ya casi totalmente descubierta debido a la
humedad de mi tanga. Poco a poco sus brazos y sus manos me iban ayudando a
descender, con mis pies en el suelo y sin dejar de besarme ardientemente, su
abrazo le llevó a apoyar su cara sobre mi hombro, esto le permitió observar el
salón con más detenimiento.
¿ese de la foto que tienes encima de la mesa, es tu
marido? –preguntó-
Si, es de un día de cacería –contesté casi sin abrir
los ojos, mientras mis labios jugaban levemente con los suyos-
¡¡¡Mejor!!!. Deja la foto donde está. Que vea como
hay que follarse a su mujer. ¡Qué aprenda un poco! –contestó con la
seguridad, casi insultante, de que la estaba haciendo gala desde que
llegamos a casa-
Era claro. Su deseo, su morbo, era tratarme como a una puta,
y que yo me sintiera así. En el fondo lo estaba logrando, pero me sorprendía el
deseo sexual que esa situación me provocaba. Sus dedos comenzaron otra vez a
acariciar mi coño, sentía que mi orgasmo estaba a punto de llegar, y cada vez
deseaba más que ocurriera. Durante un tiempo sus manos frotaron todo mi cuerpo,
mis tetas, mi culo, mi coño, mientras él me había dado la vuelta para pegar mi
culo a su poya. Mi espalda junto a su cuerpo, mi culo junto a su poya, mientras
seguía manoseándome por todo mi cuerpo, al tiempo que la foto de mi marido nos
miraba de frente.
¡¡¡¡Abre los ojos!!!! –me ordenó- ¡¡Que vea el cabrón
de tu marido la gran zorra que tiene por mujer!! ¡¡Que vea como se la
folla un tío con dos cojones!! –agregó con una voz cada vez con mas
sensación de mando-
El tiempo iba pasando, y cada vez mi estado era de más
excitación. En un momento determinado, aprovechó el respaldo del sofá, que
estaba delante de nosotros, para apoyarme la cabeza. Mis piernas quedaron
totalmente rígidas desde el suelo, formando un auténtico ángulo recto con mi
cuerpo. Mis ojos se abrieron, mientras intuía levemente que estaba abriendo su
pantalón, y contemple directamente la foto de mi marido, una sonrisa complacida,
suya, daba cierto realce a esa fotografía. No me incomodé en absoluto.
Probablemente esa foto esta hecha en uno de esos fines de semana en los que yo
me quedaba sola en casa. Fue mi venganza. Sus manos comenzaron a abrir levemente
mis piernas, al tiempo que sus dedos apartaban mi tanga, acariciando levemente
mi deseado y deseoso coño. Él se arrodillo. Su boca volvió a quedar a escasos
milímetros del tesoro que quería tener. Su lengua comenzó a recorrerlo entero, y
sus dedos entraban y salían, propiciándome cada vez mas placer. Al sacar los
dedos, sus manos comenzaron a recorrer mis piernas hacia arriba, al tiempo que
se iba levantando. Me agarró fuerte por las caderas, e inclinó su cuerpo sobre
el mío. Su bulto, sin pantalón y por encima de su ajustado calzoncillo, se
mantuvo junto a mi culo, mientras me susurró al oído.
Ahora mismo ya vas a ser mía. Quiero que te la
imagines. ¡¡Te voy a destrozar!!
En ese momento una de sus manos soltó mi cadera, y se dirigió
a su poya para sacarla del calzoncillo. Con una mano apartó definitivamente mi
tanga, mientras que con la otra agarró su empalmada poya. Su capullo estaba a la
entrada de mi coño.
¡¡Pídeme que te folle!! –me ordenó-
¡¡¡¡¡¡Fóllame!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡No me aguanto
más!!!!!! !!!!!!!!!!! ¡¡¡Por favor!!! –casi le rogué-
¡¡¡¡Claro que sí!!!!. Goza Merce, goza. Te voy a
dejar bien folladita, y siempre te acordarás de mí cuando estés en casa.
Nunca olvidarás el polvo de tu vida.
Sin apenas acabar de hablar, su poya comenzó a entrar en mi
coño, un gemido, casi un grito de placer salió de mi en el momento que iba
entrando.
¡¡¡¡¡Tooooma Meeeerce!!!!!!
¡¡¡¡Toma aaaa!!!!!..... ....¡¡¡¡¡Paraaaaa tiiiii!!!!! –exclamó,
entrecortado, mientras su fuertes empujones llevaban su poya cada vez
mas dentro de mí-
¡¡¡¡Sigue, mi amor, siiiguueeeeeeeeeeeeee….., noooo
tee pareeeeesssss!!!! – suplique, al notar que estaba a punto de tener
un grandísimo orgasmo-
¡¡¡¡¡¡¡Toma ….zooo orrraaaaaa …..too omaaaaaaaaaaaaa!!!.........¡¡¡¡¡Correeeee teeee
carbona!!!!
Su poya entraba y salía cada vez con más fuerza, mientras mi
cabeza se relajaba en el respaldo, y mis manos apretaban y agarraban con fuerza,
el respaldo. Un último empujón, metiéndomela hasta dentro, me condujo al
éxtasis.
¡¡¡¡¡¡¡ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Aaaaa aaaaaaaaaaag gggggggg ggg ggggggggggghhh hhhhhhhhh!!!
–grité con fuerza, al tiempo que empezaba a correrme –
¡¡¡¡¡¡¡¡Correte, Merce!!!!!! ¡¡¡¡¡Corr ete zorra!!!!!
–gritaba mientras su poya continuaba entrando y saliendo-
No paraba de empujar, mientras mis flujos comenzaban a
descender por mis piernas. Su poya, totalmente erecta, entraba y salía sin
parar, no podía más. Acababa de tener un maravilloso orgasmo. Mi cabeza quedó
descansada en el respaldo, al tiempo que volví a observar la foto de mi marido.
Con fuerza me levantó, me dio la vuelta y me puso enfrente de él. Comentarios
sobre mi marido, y algún "piropo", como llamarme puta y zorra salieron de su
boca, al tiempo que comenzaba a desabrocharme totalmente la blusa. Mi sujetador
quedaba al descubierto, y apenas podía sostener mis tetas totalmente duras. Me
quitó la blusa, me desabrochó y bajó totalmente mi falda, dejándola caer.
Prácticamente desnuda me encontraba frente a él, un tanga, el sujetador, las
medias y los tacones, era mi vestuario. Me abrazó, aprovechó para soltarme el
broche del sujetador, que cayó al suelo, al tiempo que comenzaba a bajar mi
tanga. Antes de salir de entre mis piernas, se apresuró a decir.
Este será mi trofeo. Me lo voy a llevar para
acordarme de ti cuando este en Argentina. –exclamó al tiempo que su
brazo se alargaba para cogerlas del suelo-. Me acordaré así de la
perfecta puta que me he follado en España.
Un fuerte abrazo de deseo, y un intenso morreo, acompañaron
sus siguientes frases.
¡¡¡Date la vuelta, y ponte como antes!!!! ¡¡¡¡¡Ahora
me toca a mí!!!!! –volvió a ordenar con un desmedido deseo- ¡¡Te dije
antes que ese culo iba a ser mío, y ahora lo va a ser!! ¡¡Te voy a
partir ese precioso culo que tienes, para que luego cuentes al Javi
"ese", la perfecta zorra que tiene por mujer, y como se la debe de
follar!!!
(Continuará)