Este relato que contaré a continuación es verídico.
Sucedió hace algunos años, cuando yo era socorrista en una
piscina de una pequeña urbanización de un pueblo. Por aquel entonces yo tenía 21
años y me encontraba en plena forma. Acababa de terminar mi carrera de Educación
Física y tenía recién sacado el título de socorrista.
Como cualquier otro estudiante, no tenía ni un duro, ni
tampoco novia así que el entrar de socorrista en aquella piscina, me vino muy
bien, no solo en el aspecto económico, sino también en el del ligoteo.
Los primeros días solo acudían niños a la piscina y alguna
persona mayor a tomar el sol y a leer, por lo que me desmoralicé un poco.
Todo cambió a partir del mes de julio. Un grupo de chicas
jóvenes, empezaron a ir por las tardes a bañarse y tomar el sol. Todas estaban
muy buenas y les calculé una edad de 18 o 19 años. En la primera semana solo me
saludaban al entrar y se despedían al marcharse. Yo durante todo momento no
paraba de mirarlas, me daba igual una que otra, todas tenían buen cuerpo, aunque
algunas mejor cara que otras. Como era normal ellas hablaban en voz alta algunas
cosas que querían que yo escuchase, otras se las decían en voz baja.
La segunda semana me preguntaron el nombre, la procedencia y
tal y se presentaron. Yo alucinaba, creía que no les gustaba y era todo lo
contrario. Cinco chicas con buen ver, se me habían presentado, nunca me había
pasado. Parece ser que ser el socorrista de una piscina, tiene cierta categoría
para las chicas y claro a muy guapo no llegaba, pero tampoco era feo, me
considero normal. Lo que sí que destacaba era mi cuerpo esculpido por años de
deporte y entrenamientos.
Pasaron los días y fuimos intimando cada vez más, ellas me
echaban agua, se metían sin duchar para que les regañara, me quitaban las gafas
de sol, me tiraban la camiseta al agua. Yo por mi parte, aunque me quería
controlar no respondiendo a sus trucos, no mostré carácter de que me molestara.
En absoluto, con los días me vi inmerso en las bromas y empecé yo a salpicar y a
gastar bromas varias.
De esta forma, empezaron las ahogadillas, y los juegos en el
agua, todas a por mi, intentaban hundirme y yo como podía me libraba al tiempo
que intentaba tocar lo que podía a una y a otra. Otras veces era yo el que hacía
las ahogadillas, sin avisar, me iba buceando desde lejos y las atacaba por
detrás tirándolas de un pie y después por la cintura.
Me ponía a cien cada vez que me cogía alguna por detrás como
sujetándome para que otra me intentara hundir ya que con una sola les era
difícil. Me ponían sus pechos en mi espalda y al sujetarme me tocaban el culo,
la cintura, los pechos. Yo no sabía como iba a acabar aquellos, pero no paraba
de masturbarme por la noche pensando en ellas en situaciones en la piscina, en
los servicios, en los vestuarios...
En fin, un día que no hizo buen tiempo, tan solo fueron dos
de las amigas a la piscina, yo como era natural, tenía que ir. Estaba nublado y
casi para llover. La temperatura no era agradable por lo que casi nadie acudió
aquel día a la piscina.
Estuve hablando con las dos casi toda la tarde porque nadie
se bañaba. Hablamos de música, de excursiones, de la televisión, etc... Se nos
pasó la tarde antes que un día normal. Eran las 7 de la tarde y se cerraba a las
8.
Se me ocurrió meter los pies en el agua y vi que estaba el
agua más caliente de lo normal. Falso, estaba igual, pero al hacer menos
temperatura fuera, parecía que estaba más caliente. Entonces se me ocurrió una
idea para a ver podía tocar algo aquel día porque, fuera de la piscina... se
podía hacer poco...
Les dije que si nos dábamos un baño, que el agua estaba muy
caliente. Ellas dijeron rápido que no... que no habían traído ni el bañador. Yo
insistí, e intenté convencerlas para que fueran por él. Una de ellas, lo tenía
muy claro, no, no, yo paso. La otra estaba casi convencida de ir a por el pero
no se decidía.
Tras apretar demasiado una dijo, que no tío, que tengo la
regla. Entonces ya le dije, ahh, pues entonces nada, déjalo, pero le volví a
insistir a la otra. Ella vivía a escasos metros de la piscina y podía ir a por
él rápidamente. Total, que fue a por él, y la otra como no podía bañarse, se
enfadó y se fue a su casa.
Diana tardó escasos diez minutos en volver con el bikini
puesto, raro en una mujer, pero yo me alegré enormemente y ya empecé a
imaginarme cosas... Lo primero que hice fue quitarme la camisa que ponía por
detrás "SOS", las chanclas y el silbato; el bañador ya lo tenía puesto.
Ella tenía una camiseta blanca de maga corta de brasil y un
pantalón de fútbol. Le gustaba mucho el fútbol a Diana. Y siempre iba con ropa
holgada, aunque tenía un cuerpo escultural.
Me metí en el agua sin ducharme, pero lentamente porque, aun
estando un poco más caliente, daba reparo entrar al principio. Una vez dentro le
invité a entrar a ella.
No lo dudo un momento, se quitó las zapatillas y los
calcetines primero, después la camiseta de brasil. Yo no podía parar de mirarla,
tenía unos pechos fantásticos, no muy grandes pero bien puestos, y rápido me
percaté que tenía los pezones puntiagudos por el frío del día, puff, eso me
excitó más y me puse a mil.
Después se quitó el pantalón lentamente, mirándome mientras
sonreía con una cara fantástica. Rápido desvié mi vista sobre su zona baja, ummm
tenía un triángulo perfecto y unas piernas de infarto, para nada flácidas. Para
colocar la ropa en la silla se dio la vuelta y se agachó ligeramente. Yo tenía
una posición privilegiada dentro de la piscina, no paré de mirarle el hermoso
culo y al agacharse la zona más del coño se le podía notar por detrás.
Se metió lentamente mientras decía que estaba muy fría, sus
pezones parecían dos pitones, casi se le salían del top. Una vez dentro le dije
que nos hacíamos unos largos para entrar en calor, cosa que aceptó al momento,
eso también me vendría bien a mi para pensar en otra cosa ya que tenía la polla
durísima y temía me pillase.
Mientras nadábamos no paraba de pensar en lo buena que estaba
y que tenía la posibilidad de intentar algo ya que no había nadie más en la
piscina.
Al final del segundo largo se me ocurrió tirarle de un pie y
hacerla una ahogadilla. Sin pensarlo más lo hice al final del mismo, en lo más
hondo de la piscina. Ella se cabreó porque no se lo esperaba y tragó un poco de
agua. Y dijo que me iba a enterar, que si era hombre que me fuera a lo bajo y
que no abusase en lo hondo.
Le dije que no había problema, que para mi daba igual el
sitio de la piscina, que no iba a poder conmigo. Al llegar a lo bajo, me puse de
cara a ella y le dije: ale, y ahora que... A mi el agua me llegaba por el pecho
y a ella justo por encima de los hombros. Yo tenía el corazón a mil, y mi polla
me iba a estallar...
Intentó cogerme de los brazos y ponerme la zancadilla pero no
consiguió nada, tan solo que yo le tocará los pechos con el brazo "sin querer"
jeje, tras varios intentos, fui yo el que empezó el ataque, la sujeté de las
manos y la di la vuelta, como preparándola para que la dieran una paliza, yo
estaba ya a tope... y sus forcejeos hicieron que aun más le tocara los pechos y
su culo golpeara en mi...
En un movimiento brusco me dio fuerte un codazo en el
estómago y la solté. Me hizo daño y me cabreé aun más. Ella salió pitando para
la escalera y yo me fui directo a por ella. Llegué justo cuando se sujetaba con
las dos manos a los asas de la escalera.
Entonces la sujeté por la cintura y tiré hacia atrás, estaba
cabreado y tiré con fuerza. Ella cayó de repente encima de mí y golpeó con su
culo en mi polla dura.
Aunque la noté enfadada, seguía el juego perfectamente y se
agarró nuevamente a la escalera con las manos, entonces yo me acople agarrándola
por la cintura y sin mediar palabra puse mi polla por debajo de ella hasta tocar
su coño. En ese mismo momento se quedó paralizada, era como si le hubiera dado
un calmante momentáneo. Yo no apretaba ni me movía, tan solo dejé allí puesta mi
polla, rozando su coño por detrás.
Al ver que ella ya no se movía y no decía nada, empecé a
subir las manos y le toqué los pechos, los tenía duros como piedras, yo ya no
podía más, iba a estallar. Ninguno de los dos decía nada, ella callada e inmóvil
y yo robándole las tetas por detrás mientras le rozaba el coño con mi polla
tiesa.
Como vi que no ponía resistencia empecé a rozarle con mi
polla en su coño y a sentir mejor su culo en mi y sus pechos en mis manos.
Después deslice la mano derecha por delante de la cintura y llegué hasta su
pubis por la parte de delante, entonces empecé a frotarle con la mano por
delante y la polla por detrás. La otra mano la puse en la cintura.
Ella seguía sin decir ni pío y no se movía pero su
respiración cada vez se notaba con más fuerza. Entonces decidí ahuecarle la
braga del bañador y sobarle directamente el clítoris. Eso hizo que ella se
estremeciera.
Sin darle tregua, saqué mi polla por el lado del bañador y la
coloque para meterla en su coño. Era increíble, ella inmóvil sujeta a la
escalera y sin decir nada y yo a punto de introducir mi polla en su coño. Como
no podía más empecé a frotar su coño con mi polla. Pero su braga se volvía a ir
del sitio e interrumpía el paso, así que opté por sujetar el bajero de su braga
con la mano izquierda. Eso me dejaba campo libre para maniobrar, entonces sujeté
fuerte con la mano derecha por la cintura y empecé a intentar penetrarla.
Me resultaba imposible, en el agua no resbalaba nada y tenía
un coño muy pequeño. Por el contrario, ella no hacía nada para ayudarme, solo se
quedaba quieta sujeta a la escalera. Entonces en un intento más, sujeté fuerte
por la cintura y noté como algo se desgarraba dentro de ella mientras mi polla
se introducía hasta el fondo de su coño.
Ella soltó un pequeño grito pero al momento empezó a jadear y
a respirar fuertemente aunque inmóvil. Entonces noté que con su cuerpo me pedía
que siguiera y eso es lo que hice, deslicé mi polla hacia atrás y volví a
lanzarla hacía a dentro. La mano derecha la desplace por debajo del top hasta
tocar por debajo su pecho derecho. Fue cuando empecé a follarla muy lentamente,
pues no quería hacer mucho ruido ya que había ventanas de la urbanización que
daban a la piscina y podía asomarse alguien.
Yo no paraba de moverme y ella no se movía ni un ápice, tan
solo jadeaba y parecía contener sus gritos. Al momento vi que ya no aguantaba
más, nos íbamos a correr. Entonces ella empezó a moverse como viendo luz al
final del tunel. La sensación cada vez se hizo más intensa y no pensé en nada
más que en correrme dentro, y empecé a correr, entonces ella empezó a gritar de
gusto, a mi ya me daba lo mismo y grité también mientras me la follaba hasta que
no me quedó ni una gota dentro de mí. Poco a poco los movimientos se fueron
haciendo más lentos y el ritmo bajó hasta quedarnos los dos parados.
Tras un unos segundos en silencio, ella se colocó la ropa,
salió de la piscina rápidamente y se fue corriendo a su casa. Al momento me di
cuenta que en la piscina había una mancha de sangre. La había desvirgado.
Ella no volvió a ir a la piscina, ni tampoco sus amigas. Pero
nadie vino a decirme nada ni a reclamar, ya que yo temía haberla dejado
embarazada y estuve un tiempo sintiéndome mal aunque no arrepentido de la mejor
aventura de mi vida.
No volví a verla jamás.