Camino de mi casa, después de tomar unas copas con los
amigos, serian sobre las dos de la madrugada, al pasar por una pequeña calle,
casi a mi portal, de un furgón con puerta lateral, salen tres individuos,
tapándome la boca y amenazándome me obligaron a subir, dentro me amordazaron
para no oír mis gritos, me ataron las muñecas detrás en la cintura, también los
tobillos y me privaron de la visión tapándome la cabeza con una bolsa de tejido.
Estuvimos circulando bastante, o a mi me lo pareció, en
aquellas circunstancias no tenia noción de la orientación ni del tiempo.
Al sentarme en la forma que tuve de hacerlo, quedaron mis
muslos a la vista, uno de ellos desabrocho tres botones de mi camisa, oí
decirles que estaba muy apetitosa, esto podía orientarme en el motivo del rapto.
Con mucha suavidad acariciaron mis piernas, besaron mis
pezones, como preámbulo de lo que les esperaba mas tarde.
Me ayudaron a bajar del coche liberándome antes de las
ataduras de los tobillos, uno de ellos apoyando su mano en mi espalda me dirigía
a través de un camino en bastante mal estado a juzgar por el suelo que pisaba,
bajamos una escalera, no debía ser muy ancha, los dos rozábamos a pared y pared,
la sensación en mi cuerpo era de humedad en el ambiente, posiblemente me
dirigían a un sótano, las puertas chirriaban bastante al abrirlas, pero ¿donde
estaba?.
Desde el momento de subirme al furgón no paraban de repetirme
que no querían hacerme daño, pero tenia que seguir instrucciones.
Me sentaron en una especie de catre, me pusieron algo en el
cuello que resulto ser un collar de cuero bastante ancho, el collar estaba
sujeto a la pared por una cadena de acero no muy gruesa, pero imposible de
romper, quitaron la bolsa de mi cabeza, podía hablar y podía ver.
Era como una celda en la que habían substituido una pared por
una reja de acero, el techo abovedado, como decoración la piedra misma, la reja
daba a una sala que no pude ver por falta de luz.
Pregunte que era aquello, porque estaba yo allí en contra de
mi voluntad y un sinfín de preguntas más.
La única respuesta que obtuve fue, "obedecemos instrucciones
del amo", me dejaron sola cerrando la puerta y la luz.
Pasaron las horas, bastantes desde que entro el primer alo de
luz por un pequeño orificio en el techo, entonces vi que no estaba sola otro
hombre estaba en las mismas condiciones que yo, pero con una mordaza en la boca,
entraron a buscarme, vendaron mis ojos, pregunte lo mismo que el día anterior y
la respuesta fue la miasma, tomo la cadena tirando de ella para seguirle, me
empujo al suelo, sujetaron mis muñecas a una cuerda que pendía de una polea en
el techo, tirando de ella para levantarme, asta que mi único contacto con el
suelo eran los dedos de los pies, note el frío contacto del acero en mi piel, no
me equivocaba, con una navaja me fueron desposeyendo de todas mis ropas,
riéndose, comentando entre ellos que ya no me harían falta, me amordazaron
también para que no hablara o chillara.
Trajeron al hombre que estaba en la misma celda que yo, con
mas luz pude ver que se trataba de mi marido, quede helada de miedo, lo ataron a
unos cuatro metros de mi y en la misma posición.
Nos mirábamos con cara de extrañeza, no podíamos hablar, ni
comunicarnos, salvo de algún pequeño gesto imposible de interpretar, no quedaba
otra alternativa que aceptar lo que nos tuvieran preparado.
Unas pinzas unidas por una cadenita, mordieron mis pezones,
tirando de ellas me balanceaban riéndose.
Dejaron mi boca libre, seguramente para oírme chillar, pero
mis voces no eran gritos, eran suplicas para que nos dejaran, ¿que es lo que
quereis ¿, ¿Dinero?, pedir.
No queremos dinero, te queremos a ti, sentirás dolor, pero no
te preocupes, no le aremos ni un rasguño a tu delicada piel.
Dicho esto los tres me rodearon para azotarme, primero
suavemente, despacio, cada vez con más frecuencia y mas fuerte.
Al primer grito que di, fui amordazada, continuaban
azotándome, chillaba y mi voz no se oía, tenia el cuerpo caliente como sacado de
un horno, una voz como una orden hizo reposar aquellos látigos, "basta, no
azotéis mas, es vuestra", No entendí el significado de "es vuestra", pero no
tarde en comprobarlo, fueron aflojando la cuerda, mis pies tocaron al suelo,
descendieron poco a poco, quede acurrucada, dos de los hombres me tendieron e
inmovilizaron con cuerdas fijadas a unos grilletes, los brazos estirados hacia
la cabeza, las piernas separadas al máximo, no desperdiciaron darme algunos
azotes de propina.
Me quitaron la venda de los ojos, frente a mi, de pie, tres
hombres totalmente desnudos, con el rostro cubierto con antifaz, se estaban
masturbando, sus penes podríamos decir que no eran normales, me asuste
adivinando sus intenciones, no me imaginaba ser penetrada por aquellos penes,
otra vez la voz, "Rodolfo", uno de ellos se arrodillo entre mis piernas, fui
follada brutalmente por el, cuando termino otro y después el otro, los tres,
brutalmente, sin miramientos, con una falta total de delicadeza, solo les
importaba su placer.
Desnuda me encerraron otra vez en la celda, quede otra vez
sola y a oscuras, fue entonces cuando llore, por lo que me estaban haciendo y
por la incerteza de mi destino, estaba todavía en sollozos, entraron dos
hombres, desnudos, rostro tapado, esta imagen es la que vería siempre durante mi
encierro, en la misma celda me pusieron de espaldas a unos maderos en la pared,
otra vez brazos extendidos y piernas abiertas, estaba siendo inmovilizada en una
cruz de San Andrés, llenaron mi cuerpo de cera fundida, desde los hombros asta
los pies, no tenia los ojos vendados, ni estaba amordazada, vi. todo el
preparativo, al tener contacto la cera con mi cuerpo chillaba, de dolor, cada
gota era como si me clavaran una afilada aguja, para limpiar la cera de mi
cuerpo usaron pequeños látigos de siete colas.
Otra vez quede sola en la oscuridad, no tenia noción del
tiempo, si era de día o era de noche, tampoco podía regirme por el tiempo
transcurrido entre comida y comida, que era poca y muy a destiempo.
Esta vez me pareció que había transcurrido mucho tiempo
cuando oí el chirrido de la puerta, cinco hombres entraron, me desposeyeron
totalmente de grilletes y cadenas, me pusieron a cuatro patas como los perros,
los tres primeros me encularon, los dos restantes quisieron follarme, estos eran
mas fogosos que los anteriores, no tuvieron bastante con un orgasmo, tuve que
cabalgar a uno para que otro me hiciera la doble penetración, otro me la tenia
en la boca y los otros dos una en cada mano, se fueron turnando su posición,
asta que uno a uno llegaron al orgasmo.
Así me tuvieron, dos días, entre torturas y sexo, me follaron
cuanto quisieron, todas las pollas pasaron por mi boca, me trague el semen de
casi todos, pude contar aunque iba tapados a unos diez hombres entre los tres
días.
Mi marido corrió la misma suerte que yo, pocas cosas pudimos
decirnos, solo observarnos mutuamente como éramos azotados y penetrados.
El ultimo día me liberaron, de mi encierro, pude asearme y
ponerme ropa limpia, comer a gusto, dijeron que me dejarían cerca de mi casa,
pero que viajaría con los ojos vendados, sobre las dos de la mañana abría la
puerta de mi piso, cansada muerta de sueño, no tuve tiempo ni de desnudarme,
quede dormía en mi cama.
A la media hora llego mi marido, me despertó y se lanzo sobre
mi, parecía una bestia en celo, estaba tremendamente excitado, dos días y una
noche viendo como era azotada y follada, delante suyo sin poder intervenir.
El día siguiente por la tarde, llamemos un taxi para que me
llevara a una dirección,
con la instrucción de que me esperase, pues no tardaríamos
mucho tiempo en la visita,.
Fuimos recibidos por la persona de costumbre en una pequeña
salita, después de tomar un café nos pregunto como había ido el rapto, si se
habían cumplido todas fantasías, le dijimos que si, al mismo tiempo que le
entregaba un sobre con la mitad pendiente de lo acordado.
Quisiera le dije que me prepararan otro rapto, para dentro de
un mes, pero este un poco diferente, tenían que raptarme junto con una amiga que
quiere pasar la experiencia, en este sobre tiene la documentación de ella y mía
junto con fotografías, cuando lo haya estudiado ya me llamara para fijar el
presupuesto, y firmar los documentos oportunos.
Nunca me atrevería ha escribir una historia sobre un rapto
real, por esto lo he echo sobre un rapto por encargo de la misma persona.