Hola, antes de nada disculparme con las persona que esperaban
esta continuación por haber tardado tanto en publicarla… de verdad que me ha
sido imposible hacerlo antes…, y como siempre agradecer a la gente que lee mis
relatos y decirles que espero comentarios y criticas, pues esa es la única forma
de aprender y mejorar. Saludos a todos.
LOS MENTIROSOS
Damián aporreó la puerta de su jefe con autentica rabia, este
apareció apenas unos segundos después tras el umbral totalmente asombrado y
perplejo. El otro no pudo esperar a ser invitado, entró tropezando con el
millonario y casi haciéndole perder el equilibrio.
- Damián… ¿Qué haces aquí? – preguntó Alejandro Durán
visiblemente muy nervioso.
- ¿Qué pasa, Alex?, ¿No te alegras de verme? – respondió el
otro con ironía, sus ojos estaban llenos de ira y tristeza.
- ¡Sabes que si! , pero, ahora no es buen momento…, mi padre
está en la ciudad, ha venido para acompañarme a una reunión…
- ¿Con reunión te refieres a tu cena de compromiso con la
familia de tu prometida…?- le increpó este totalmente furioso.
- ¡Iba a contártelo yo…! esa noticia no debería haberse
filtrado aun, no fue cosa mía, en serio…
- ¿Me lo ibas a contar?, ¿Cómo?, ¿en forma de invitación de
boda?
- ¡Entiéndelo, por favor! solo son negocios, es un matrimonio
de conveniencia para fusionar las dos compañías, no tiene nada que ver con
nosotros, con lo que yo siento por ti…, creí que me comprendías…, lo hablamos en
el barco…, yo no puedo hacer otras cosa… - explicó el otro con desesperación,
Damián se quedó en silencio observándolo con tristeza "tiene razón" pensó
"¿Cómo me atrevo a criticarlo cuando el mentiroso soy yo…?" - ¡di algo!
- Perdona, yo… creo que estoy celoso…
Alejandro lo abrazó con fuerza, mientras el otro simplemente
se dejaba hacer, había una fuerza extraña en aquel hombre que hacia que se
desvaneciera su voluntad por completo, además cuando lo tenía cerca todo su vida
anterior desaparecía, con el incluso olvidaba que no era mas que un vulgar
estafador.
- ¡Me parece que es la primera vez que alguien tiene un
ataque de celos por mi…! - susurró el joven millonario antes de besarlo.
- ¡Eso no me lo creo!- dijo el otro correspondiendo a sus
besos
- ¡Sabes que yo no miento…! - en ese instante Damián se
sintió la persona mas horrible del mundo, debía confesarle la verdad aunque eso
significase su desprecio…
- Tengo que decirte algo…
- Lo sé.
- ¿Qué? – preguntó el otro sorprendido
- ¡Yo también te quiero! Buscaremos una solución, pero no voy
a dejarte, ¡me importas demasiado…!
- ¿Qué solución? - "¡Dios, no puedo contárselo, no quiero
perderlo…!"
- Puedes ser mi guardaespaldas privado, trabajar directamente
para mi…, así podrías venir conmigo a todas partes..., ¿Qué me dices?
- No lo sé…
- Está bien…, no me contestes ahora si no quieres tomate unos
días para pensarlo…- murmuró besándole el cuello y peleándose con la bragueta de
su amante para que esta se abriese.
- Tu padre… - acertó a decir el otro con su voluntad ya
totalmente anulada.
- ¡Olvídate de el! – contestó el joven millonario Alejandro
Durán mientras se arrodillaba frente a su guardaespaldas para hacerle una
mamada.
Damián caminaba cabizbajo por entre la multitud, en todas
partes, la gente iba y venía, todos tenían un destino al que llegar, un camino
que seguir, todos menos el…, trataba de tomar una decisión, pero, su cabeza y su
corazón le estaban pidiendo cosas muy distintas. Podía seguir siendo un
mentiroso toda su vida o irse con Alex y alejarse de sus cómplices todo lo
humanamente posible, "¿A quién pretendo engañar?" Pensó "¡Los conozco
demasiado bien como para saber que ellos nunca se darán por vencidos, tengo que
pensar algo y rápido, o lo perderé todo…!"
- ¿Dónde estabas? – preguntó Don Víctor
-¡No sabía que ahora fueses mi padre…!
- ¡Quiero que repasemos el plan, es la primera vez que
hacemos algo así y no puede salir nada mal…!
- ¿Qué podría fallar?, preparo el material de grabación,
caliento al niño rico, y salgo pitando antes de que la cosa se ponga demasiado
fea… ¡chupado!
- ¡Me alegra que hayas entrado en razón!, ¡de esta nos
forramos!
- Si…, y después se acabó…, cojo mi parte de la pasta y me
largo…
- ¿Qué?, ¡no puedes hablar en serio!
- ¡Totalmente, una última vez y cada cual por su lado…!
- ¿Y Vero?
- ¡Ella se puede defender sin mi perfectamente, tiene
recursos de sobra…!
Recostado en su cama, con la mirada perdida en el techo,
trataba de rememorar cada uno de los momentos felices que vivió en aquel yate.
Un paso en falso y todo se desvanecería igual que humo, tenía que ir con
cuidado. Engañar a Vero no sería difícil, un poco de dinero y mantendría la boca
cerrada. Pero, Don Víctor… el era otra cosa muy distinta, a este lo movía el
orgullo tanto o más que la pasta en si… Además era un experto estafador mucho
mas inteligente de lo que cualquiera pudiera pensar por su aspecto, su
maquiavélico cerebro era capaz de urdir los más retorcidos y enmarañados planes…
El móvil sonó despertándolo de sus cavilaciones, era Alex, le prometió que lo
llamaría en cuanto terminase la cena, como siempre había cumplido su palabra,
Damián no puedo evitar preguntarse si el podría llegar a estar a la altura…
- ¡Hola!, ¿Qué tal la cena?
- ¿En serio quieres que te hable de eso…?
- En realidad no.
- Necesito verte, ¿puedo ir a buscarte?
- ¡No es seguro que salgas sin guardaespaldas!
- ¡Pero es que resulta que ese eres tu…, y ahora mismo me
siento algo intranquilo estando aquí solo…, necesito tu protección…!
- ¿Y quién me protege a mi de ti? – respondió entre risas
- Ya estoy llegando…
- ¿Qué?
- A tu casa…
- ¿Mi casa?, pero, ¿como sabes donde vivo? – preguntó
asustado
- Tu empresa está obligada a pasarme una copia cuando
contrato los servicios de uno de sus empleados… ahí la encontré… ¿sucede algo? -
Damián saltó de la cama como un muelle, esta completamente aterrorizado. Por
supuesto la dirección que figuraba en ese papel, como el resto de su vida hasta
a aquel momento, era falsa, otra de tantas mentiras…
- ¡No vengas…!
- ¿Qué? , ¿Por qué? ¿Sigues enfadado conmigo?
- No es eso, yo no estoy ahora en casa y ese es un barrio
peligroso… es mejor que me esperes en el hotel…, estoy cerca, yo iré a verte…
- Pero… - quiso protestar Alex totalmente confuso.
- ¡Por favor, hazme caso, da la vuelta…!
- Bueno, pero, dime donde estás, voy a recogerte…
- No hace falta, estoy cerca, espérame en la habitación…
- De acuerdo… - no le dio tiempo a decir nada mas, Damián ya
le había colgado el teléfono y salía corriendo a la calle.
Se cruzó con una sorprendida Verónica en la que ni siquiera
reparó, de hacerlo se hubiese dado cuenta que transportaba el maletín donde
guardaban el material de grabación, con el que instalaban las cámaras ocultas en
las habitaciones de sus victimas.
A medida que se acercaba al hotel sus nervios iban
calmándose, pero, aumentaba en el esa sensación de ser un completo y rotundo
embustero. "¡Creo que nunca podré dejar de mentir!"
- ¿Si estabas tan cerca cómo es que has tardado tanto?, ¿Por
qué no querías que fuese a buscarte? – Alejandro parecía realmente enfadado, era
la primera vez que lo veía así…- ¿Y por qué tengo la sensación de que hay algo
que no me dices?
- Son problemas personales, es complicado, pero, no tienen
nada que ver con mis sentimientos hacia ti…, de verdad que lo siento.
- Olvidémoslo, no quiero discutir contigo…
- Yo tampoco –susurró Damián besándolo – no he venido para
eso…
- ¿Ah no?, ¿entonces para qué?
- ¿Tengo que explicártelo? –preguntó mientras se sacaba la
camiseta.
- ¿Has pensado en mi oferta?
- ¡No hablemos ahora de ese tema! – exclamó acorralándolo
contra la pared, mientras le devoraba el cuello.
Los acontecimientos posteriores se fueron precipitando uno
tras otro, Damián besando y desnudando a Alex para después inmovilizarlo bajo su
peso, esta vez el poderoso Alejandro Durán fue incapaz de mantener el control
del que había hecho gala hasta a aquel momento. De una forma muy extraña los
papeles se cambiaron y el guardaespaldas tomó control sobre el otro que entre
excitado e intimidado terminó cediéndole el liderazgo, entonces no lo sabían,
pero, ese acontecimiento marcaría un importante cambio en sus destinos.
-Espera… - suplicó Alex- debes saber que nunca he hecho esto…
- ¿Por qué no?
- Porque nunca me había importado nadie antes…
- Tranquilo, conmigo no te tienes que preocuparte…
- No es eso, yo… - Damián no lo dejó seguir hablando lo
abrazó con todas sus fuerzas y lo besó con pasión.
Alex asintió con una sonrisa en sus labios y luego se dio la
vuelta tumbándose de espaldas, mientras su amante besaba, mordía y lamía cada
rincón de su nuca, espalda, hombros, muslos… para finalmente enterrar la boca en
su trasero.
- ¡Di "no"! – Le susurró al oído mientras restregaba su
miembro entre las nalgas del empresario, que se retorcía de placer - ¡y paro
ahora mismo, solo una palabra, dos letras y lo olvidamos todo…, dímelo ahora que
estas a tiempo, porque te quiero tanto que creo que voy a perder la poca cordura
que me queda…!
- ¡Jamás te diría que "no", hazlo por favor! – no se hizo
esperar y empujó con suavidad, mientras el otro se removía un poco bajo su
cuerpo quejándose por el intenso dolor que estaba sintiendo – ¡no te preocupes
por mi, sigue…! - Damián continuó, pero, muy despacio tratando de no hacer
movimientos demasiado bruscos, hasta que por fin consiguió vencer la
resistencia. - ¡dios, no pares ahora! – Los dos comenzaron a moverse con total
desesperación hasta que ninguno pudo aguantar más…
- ¡No soy guardaespaldas! – Confesó abrazando a su amante –
soy un estafador…
- Damián…
- Por favor, déjame hablar, necesito contártelo, tu has
confiado en mi y debo ser totalmente honesto contigo, Verónica tampoco es mi
prima, es… era mi novia, nosotros grabábamos a peces gordos en situaciones
comprometidas para después hacerles chantaje…, al principio queríamos hacer lo
mismo contigo, por eso arreglé esa cita con Vero, pero, luego perdí el control…,
lo que pasó después en el yate no entraba en mis planes… tampoco entraba
enamorarme de ti, pero ha pasado… te quiero y mucho, por nada del mundo te haría
daño, tienes que creerme… - Alejandro permaneció en silencio mirándolo con una
extraña expresión en la cara.
- ¡Dime algo!
- ¿Qué puedo decir..?, me has dejado atónito…
- ¿Estás enfadado?
- Es mejor que te marches, ahora estoy un poco confundido,
prefiero estar solo…
- Alex…
- ¡Vete Damián, hablo en serio…!
- De acuerdo – dijo dándose por vencido mientras buscaba su
ropa, se vistió todo lo aprisa que pudo y salió corriendo con los ojos llenos de
lagrimas, en ese momento sentía como si todo el peso del mundo hubiese caído
sobre el. "¡He dicho la verdad, pero, ya es demasiado tarde…, le he perdido!"
Caminó de un lado a otro sin rumbo fijo durante toda la
noche, pero, los remordimientos y la pena lo perseguían allí donde iba. Miró mil
veces su teléfono móvil esperando una llamada que nunca llegaría. Volvió al
hotel de Alejandro decidido a suplicarle perdón, pero, allí le comunicaron que
había abandonado el hotel esa misma mañana tras pagar la cuenta, y ni siquiera
le dejó una nota. Desesperado intentó llamarlo por teléfono, pero, este siempre
daba apagado.
A pesar de todo esto sentía una cierta sensación de alivio,
porque al menos ahora Alejandro estaba fuera del alcance de las garras de sus
cómplices, ya no podrían hacerle daño, o al menos eso creía.
Había decidido terminar con aquella vida de una vez por
todas, recoger sus cosas y perder de vista aquella oficina con el maquiavélico
Don Víctor y la ambiciosa Verónica, aunque antes debía recoger algunas cosas. Lo
que se encontró al llegar no podría habérselo imaginado ni en la peor de sus
pesadillas, aquello le confirmó que el infierno solo acababa de comenzar…
- ¡Di "no"y paro ahora mismo, solo una palabra, dos letras y
lo olvidamos todo…, dímelo ahora que estas a tiempo, porque te quiero tanto que
creo que voy a perder la poca cordura que me queda…! – se escuchó a todo
volumen a través de los altavoces del televisor, un sudor frío le recorrió la
espalda y sintió como si las piernas apenas pudiesen sostenerlo, caminó muy
despacio hasta la salita donde provenía el ruido, en la pantalla de plasma el
primer plano de la cara del respetable empresario Alejandro Durán mientras era
sodomizado por otro hombre.
- ¡Dios, no pares ahora!
- ¿Qué habéis hecho? – acertó a decir totalmente indignado.
- ¡Hombre, el actor porno gay del momento! – exclamó Vero con
ironía.
- ¿Cómo habéis…?
- ¡Yo instalé las cámaras, aunque sinceramente nunca pensé
que llegaría a ver algo como esto…, con razón estabas tan raro…! – dijo ella
- ¿Qué vais a hacer con eso?
- ¿Tu que crees?
- ¡Ni se os ocurra!, ¡dejadlo en paz, maldita sea…! – gritó
furioso mientras trataba de destrozar el CD
- ¡Puedes romperlo! – Intervino Don Víctor - ¡no es más que
una copia!
- ¡No podéis hacerle chantaje, por favor…!
- ¡Vaya! , ¡Parece que realmente te has colgado por nuestra
mosca…! Lo siento hijo, no es nada personal, solo es una cuestión de dinero…
- ¿Cuánto?
- ¿Qué?
- ¿Cuánto dinero?, yo os pagaré, pero, a el dejarlo en paz…
¿De que cantidad estamos hablando?
- ¡Tu nunca podría conseguir tanto dinero! – exclamó Verónica
- ¡Te equivocas… mientras tu te dedicabas a malgastar tu
parte de los botines en caprichos, yo ahorraba para poder perderos de vista
algún día… así que poned un precio…!
- ¡Que interesante! – Exclamó Don Víctor - ¿¡tan fuerte te ha
dado con ese pijo!?
- ¡Pues si porque es mejor persona de lo que vosotros podréis
llegar a ser jamás…, poned una cantidad de una jodida vez…!
- ¡No! – Exclamó una voz a su espalda que Damián reconoció al
instante - ¡ya vale con este circo!
- ¿Alex?, ¿Qué…que haces aquí…? – preguntó el joven estafador
boquiabierto.
- ¡Te dije que esperases dentro! – le recriminó Don Víctor
- ¿¡Pero que…!? – Damián era incapaz de comprender nada…-
¿Alex que está pasando…?
- ¡Yo no soy quién tu crees, no tengo dinero, ni soy
empresario de nada, ni siquiera me llamo Alejandro…, Don Víctor me contrató
porque me parezco mucho al heredero de los Durán, quería engañarte para poder
hacerte chantaje…!
- ¡Traidor! – Escupió el viejo - ¡acabas de quedarte sin un
duro…!
- ¿¡Pero y el barco, los coches, el hotel…!?
- ¡Préstamos que ha conseguido gracias a sus contactos…!
- ¿Tu lo sabías? – preguntó girándose hacia Vero que
permanecía de pie totalmente impasible.
- ¡Por supuesto que si!
- Pero ¿por qué me has hecho algo así…?
- ¿¡Por qué!? ¡Pues porque siempre soy yo la que hace el
trabajo sucio, y tú te beneficias a mi costa prestándome a esos viejos verdes… Y
aun por encima sabía que estabas planeando abandonarme…! ¡Nunca me has querido,
siempre me has utilizado, y ya me tocaba a mí pagarte con la misma moneda…! ¡En
el fondo te hemos hecho un favor, necesitabas salir del armario, se notaba a
kilómetros que había algo rarito en ti…!
- ¿Y tu Víctor?, ¿por qué?, ¿Qué te he hecho yo a ti?, ¿todo
esto solo por dinero?
- Bueno…, reconozco que el dinero me importa…, pero, en
realidad necesitaba un nuevo reto…, el más difícil todavía…, estafar a un
estafador…
Damián calló de rodillas en el suelo tapándose la cara con
las manos y llorando desconsoladamente, ahora sabía como se sentían sus
víctimas, le habían robado su dignidad, la ilusión, el amor, la esperanza…
- ¡No tienes que darles nada a esta gente! – dijo el falso
Alex sosteniéndo desafiante la mirada a Don Víctor - ¡y usted viejo, métase la
pasta por donde le quepa…!
- ¡Pobre imbécil! –exclamó el- ¡todos los maricas sois unas
nenazas…!
- Ven – dijo levantando al chico del suelo y llevándolo hacia
la salida- ¡voy a sacarte de aquí…!
- ¡No me toques! – Exclamó este furioso una vez fuera -
¿quién cojones eres?
- ¿Yo? Un don nadie…, no tengo dinero, ni posición, ni
estudios…, mi nombre es Javier y me parezco a ti mas de lo que crees… ¡yo
también soy una araña que se ha enamorado de su mosca…! Quise contártelo la
noche anterior, pero, tuve miedo de tu reacción cuando supieses que te había
engañado, que en realidad no tengo nada… Damián tienes que creerme…
- No se si puedo… ¿por qué no me lo dijiste cuando te confesé
la verdad? ¡En lugar de eso dejaste que pensara que te habías enfadado conmigo y
me hiciste sentir realmente culpable….!
- Yo no sé si algún días podrás llegar a entenderme y a
perdonarme…, lo único cierto es que pensaba que solo eras un mentiroso al que
sus propios compinches querían traicionar… Me hice ideas preconcebidas de ti…,
pero entonces te conocí…, pensé que podría mantener la cabeza fría, hacer el
trabajo por el que me iban a pagar…, pero, no pude… Poco a poco fuiste
ganándome, lo de la noche pasada fue la prueba definitiva de que estoy
totalmente loco por ti… nunca he dejado que nadie me penetrase, porque jamás he
querido ni me ha importado alguien tanto como tu… Cuando además me confesaste la
verdad me sentí totalmente indigno de ti, yo no sabía que esa noche iban a
instalar las cámaras..., a la mañana siguiente Don Víctor me dijo que mi trabajo
había terminado, me fui del hotel y le devolví la ropa cara, el reloj, el móvil…
lamento haberte hecho tanto daño…, no sabes como me gustaría poder volver a
atrás…
- Yo no me enamoré del dinero, ni del coche, ni siquiera del
yate…, sino de una persona buena y dulce. ¿Qué hay de eso en ti?
- ¡Ya se que no soy muy cándido que digamos…! pero,
sinceramente… ¿no te parece que Alejandro Durán era… demasiado asquerosamente
perfecto?
- Si eso está claro…, demasiado para ser verdad…
- Sin embargo yo soy una persona con muchos defectos y
virtudes… pero, que te quiere, he renunciado a la pasta de esos mal nacidos por
salvarte, igual que tu estabas dispuesto a ponerla de tu bolsillo para salvarme
a mi… ¿Qué mas pruebas quieres?
- Tienes razón, además no soy el más indicado para
criticarte, los dos somos unos "mentirosos"
- Dame la oportunidad de enseñarte quién soy realmente y de
conocerte a ti, ¿empezamos de nuevo?
- Hola, me llamo Damián y acabo de despedirme de mi anterior
empleo…
- Hola Damián, soy Javier, trabajo en una tienda de
ordenadores, antes hacía "trabajitos" extra, pero, eso ya se ha terminado para
siempre, ah y en la vida he tenido un yate…
Damián no puso evitar sonreír, después "los mentirosos" se
besaron con toda la pasión y desesperación que sienten dos amantes cuando creían
que ya no se volverían a ver y por fin vuelven a reencontrarse…
FIN