Continuación de:
La mañana siguió su curso. Cuatro adolescentes
desnudos se dejaron llevar por sus fantasías y Ángela redescubrió el morbo que
le daba ver follar a alguien. Tal vez lo que le excitaba era ver follar a Niña
Lucía. Sea como fuere, el orgasmo que, poco más tarde, le ocasionó Nacho,
incluso le cortó la consciencia por un segundo, mientras Niña Lucía y Joan
seguían follando una y otra vez.
Las muchachas les regalaron a sus novios un corto
show lésbico que hizo que Joan y Nacho volvieran "a la carga" en un espacio
increíblemente corto de tiempo.
Justo en ese momento, sonó un móvil.
"Joder"- se quejó Niña Lucía torciendo el gesto al
ver el texto del SMS recibido.
"¿Pasa algo, Luci?"- preguntó Ángela.
"Nada… nada importante vamos… Angie… ¿Podrás con
los dos?"- dijo la joven de pechos niños mientras miraba a Nacho y Joan, ambos
con una erección que perdía consistencia a cada segundo de diálogo.
"¿Estás loca?"- se horrorizó Ángela. No iba a
aguantar dos pollas en su interior ni borracha.
"Está bien… ven, Joan…"- se resignó Niña Lucía
mientras gateaba por la cama.
Seis minutos y cuarenta y dos segundos después,
toda vez que Joan se hubiera corrido en su boca, Niña Lucía comenzó a vestirse
con una sonrisa.
"Deja a la parejita follar tranquila, cari…"- le
pidió Niña Lucía.- "Nos vemos mañana en clase, tengo que salir pitando… hazte un
bocata si quieres y luego los ayudas a ordenar la casa. No quiero que mis padres
entren y noten que esto huele a orgía."
Sin más, Niña Lucía salió de su casa, masticando un
chicle mientras releía el SMS de Natalia.
"Niña Lucia, ha surgido un problema con tu cuenta
corriente. Tienes q venir a la casa a cobrar. T spero."
I. ¿Me llevas?
El semáforo se puso en verde y la moto frenó justo
a escasos centímetros del paso de cebra. La parada del primero de los tres
autobuses que Niña Lucía tenía que coger para llegar a la Casa de las Chicas
estaba en la acera contraria, pero la joven, por puro instinto, desvió la vista
hacia el motorista antes de cruzar.
La pequeña rubia se extrañó al notar que el
motorista tembló bajo su casco al verla. Con una sonrisa, se fue acercando a la
moto.
"Hola Lucía…"- contestó desganadamente el motorista
levantando la visera del casco, tras la que se vislumbraron unos rizos rubios.
"Hola Luis… Bonita moto. ¿Me llevas?"
El joven se quitó el casco y Niña Lucía sintió de
nuevo clavarse en sus pupilas verdes los dos vivaces ojos azules de su compañero
de clase. El compañero de clase que se la folló en una discoteca. El compañero
de clase al que se folló con un strap-on.
"Me han dicho que has tenido una buena bronca con
tus padres."-dijo Niña Lucía mientras se montaba en el vehículo.- "¿Qué pasó?"
"Tú tienes la culpa. Si no hubiera sido por ti… yo
no…"
"¿No qué? Y por cierto… ¿No pensarás dejarme sin
casco, verdad?"
Luis sonrió y dejó que Lucía le agarrara por las
caderas después de pasarle su casco.
"Estoy saliendo con alguien"- dijo al fin el joven.
Mirando como al despiste el semáforo, que seguía en rojo. El sol del mediodía
brillaba en sus frágiles rasgos de niño. Mirándolos a ambos exclusivamente a la
cara, pocos podrían decir que Niña Lucía y Luis superaban los quince años.
"¿Cómo se llama?"
"Iván"
"Vaya… ¿tanto te gustó aquello?"- respondió,
sorprendida, Lucía.
"Digamos que sólo me ayudó a ratificarme algo que
llevaba un tiempo pensando."
"¿Que eras gay?"
"Que era gay."
"¿Eso quiere decir que estás fuera del mercado?"
El semáforo, por fin, se puso en verde y Luis
aceleró, mientras Niña Lucía colaba sus pequeñas manos bajo la ajustada camiseta
de Luis. Bajo el casco, se mordió los labios con picardía al dibujar con
facilidad la silueta de sus marcados abdominales.
*****
Poco tiempo después, la moto de Luis frenaba ante
la "Casa de las Chicas".
"¿Quieres entrar? No voy a estar mucho tiempo, sólo
coger un dinero e irme… luego si quieres podemos ir a tomar algo y me cuentas…"
"Está bien… Si me dejas"
"No creo que me pongan problemas… Por cierto, ¿Cómo
conociste a Iván?"- inquirió Niña Lucía, tras devolverle el casco a su dueño y
que éste lo guardara en la moto.
"Por ahí…"- respondió sin mucho énfasis Luis.
"No me convence tu respuesta."
"No es importante cómo lo conocí."- respondió
tajante el chaval.
"bueno, vale, vale… no quería que te pusieras así.
Perdón…"- Niña Lucía bajó la cabeza apesadumbrada.
"Lo siento Luci… pero verás… no es que esté muy
orgulloso de ello. ¿Sabes guardar un secreto? Mira… contraté una agencia para
concertar una cita. No quería que me follara, eso ya sabía que me gustaba.
Quería pasar una noche, salir, divertirme con un chico y… sí, besarlo… y ver si
me gustaba. Así que llamé a esta agencia y me mandaron a Iván… Digamos que yo
también le gusté a él y, aunque sigue trabajando para ellos, es mi chico. En
fin… no espero que lo comprendas."
"Tranquilo… te comprendo más que nadie, Luis…"-
dijo Lucía, enarbolando una sonrisa.- "Por cierto, ¿Cómo se llamaba la agencia?"
"¡Luci!"- replicó el rubio.
"Sólo curiosidad, te lo prometo"
"Natural Escorts o algo así… no lo recuerdo bien."-
dijo, rojo de vergüenza, el joven.
No se esperaba la brutal carcajada de Niña Lucía.
"¡Luci! ¿Qué pasa contigo? ¡Si lo llego a saber no
te lo digo!"
"Tranquilo, Luis, tranquilo, no es por lo que
crees. Ven, vamos dentro…"- pidió Niña Lucía, tratando de aguantar como mejor
podía la risa.
*****
"Hola Luci… Pensé que no llegabas"- la escueta
vestimenta de Natalia sorprendió a Luis, pero no a Niña Lucía. Sólo unas
sugerentes braguitas y una camiseta apretada que resaltaba sus dos generosos
pechos vestían a Natalia. Luis y Lucía supieron que no llevaba sujetador por la
forma en que se le marcaban los pezones.
"Hola, Nat… es que cuando me llamaste estaba
ocupada…"- respondió la joven con la mejor de la sonrisa.
"¿Quién es él?"- preguntó la directora y fundadora
de "Natural Escorts"
"¿Él? Se llama Luis. Y es el novio de Iván."
Luis se volvió hacia Lucía con los ojos como
platos, y luego miró a Natalia con la misma cara. ¿De qué iban a conocer ellas a
Iván?
"¿De Iván? ¡No jodas! ¡Iván!"- gritó hacia las
escaleras Natalia.- "Gloria, sube arriba y dile a Iván que baje…"
Luis creyó que el corazón se le paraba.
"Pe… pe… pero… ¿qué pasa aquí?"
"Luis, bienvenido al cuartel general de Natural
Escorts. Aquí es donde trabaja Iván"- le reveló Niña Lucía.
"¿Qué?"
"Y Niña Lucía es la última de nuestras
adquisiciones…"- continuó Natalia.
"¿Cómo?"
Niña Lucía respondió mordiéndose el labio inferior
y sonriendo mientras juntaba sus manos detrás de la espalda en un gesto pícaro e
infantil.
II. ¿Qué haces aquí?.
Un musculoso y mojado hombretón bajó las escaleras
vestido únicamente con una escueta toalla blanca de felpa. A pesar de sus
facciones duras, sus amplísimas espaldas y el exagerado moreno de su piel, tenía
una delicada sutileza al caminar. Quien lo viera, le podría colocar más de
veinticinco años, cuando la verdad es que no sobrepasaba los veintidós.
"¡Luis!"- exclamó el hombre, que pocos segundos
antes acababa su ducha.
"¡Iván!"- Exclamó su novio, un joven menor de edad
rubio y de sorprendidos ojos azules.
Natalia y Niña Lucía estallaron en risas. Los dos
hombres se habían quedado petrificados, mirándose el uno al otro.
"¿Qué? ¿Qué demonios haces tú aquí?"- Preguntó Iván
cuando dejó de boquear como un pez sacado del agua.
"Yo… pues… ella… la moto… yo… Mierda"
A Niña Lucía se le saltaron las lágrimas de la
risa. Natalia intentaba controlarse y Gloria, que observaba la escena detrás de
Iván, también sonreía divertida.
"Habladlo en privado, chiquitines"- dijo Gloria al
oído de Iván.
"Luis, vente, vamos arriba…"- dijo Iván,
extendiéndole un brazo a su novio mientras con la otra mano mantenía fija en su
sitio la toalla.
Luis asintió y siguió al moreno joven que le
dirigía a través de la casa.
*****
"Y Luci… ¿tú de qué conoces a Luis?"
"Somos compañeros de clase. Además… hemos tenido
nuestros encuentros."- sonrió la pequeña rubia, dándole a la última palabra un
perverso soniquete.
"¿Y ahora es gay? Joder nena… ¿Qué hiciste que lo
asustaste?"
Niña Lucía rió.
"Nada… al contrario… fui yo el que lo enfilé por
esa senda…"
"¿Y eso?"
"Digamos que no hay demasiadas cosas que
diferencien a un hombre de una mujer con un strap-on"
"Niña… coge el dinero y corre de aquí porque me
están entrando unas ganas de follarte por todos los agujeros que…"- La
exuberante mujer resopló y le tendió a la rubia su primera paga de Natural
Escorts.
"Oye… ¿Y qué estarán haciendo estos dos?"- preguntó
Niña Lucía mientras agarraba los billetes.
Natalia sonrió y salió del salón de la casa. Niña
Lucía recordaba bien la estancia. Era donde había pasado su iniciación a manos
de las nueve veteranas
.
Salió también la rubia y siguió a Natalia por el largo pasillo. Finalmente,
llegaron a la librería donde Natalia había llevado a la pequeña adolescente el
primer día, cuando le explicó lo que podría ser su cometido si ella aceptara. Y
aceptó.
Niña Lucía miró a su alrededor. Nada había
cambiado. Las librerías repletas de libros tapaban las paredes y la misma
modesta televisión parecía el único entretenimiento no legible de la estancia.
Los dos mismos sofás estaban en el mismo sitio, en el centro de la habitación.
Natalia giró uno de ellos, encarándolos hacia la librería contraria al
televisor.
"¿Ves esa tele? Pues es una mierda. Ni siquiera va…
sin embargo… éstos…"
Natalia movió un par de libros y la biblioteca
pareció venirse sobre ella. Sin embargo, lo que pasaba es que esa librería era
falsa, nada más que unas puertas decoradas de forma que conjuntaran con el resto
de librerías reales de la estancia. La voluptuosa morena corrió las dos puertas
cada una a su lado y descubrió cuatro enormes televisores rellenando media
pared.
"Todas las salas de arriba están monitorizadas. Lo
que allí pasa no se graban en vídeo a menos que alguno de los interesados lo
pida expresamente. Un día te tengo que pasar el vídeo de nuestra sesión con
Pedrito. No hay vez que no lo vea que no me ponga cachonda como una perra. Pero
en fin… Luis e Iván están en la sala siete. Los canales están de forma que el
primer número sea la sala y el segundo, el número de cámara. Hay cuatro
cámaras."
"¿71, 72, 73 y 74?"
"Exacto, niña… Sólo el televisor de arriba a la
derecha tiene sonido. Súbeselo al máximo si quieres escuchar algo. No hay videos
disponibles, así que no lo vas a poder grabar. Pero puedes ver todo lo que hagan
Iván y tu pequeño amiguito. Eres libre de masturbarte si quieres. Pero si lo
ensucias, lo limpias. Tienes suerte de que me toque a mí llevar un cliente. Si
no… En fin… disfruta de la película"
De un pequeño cajón, Natalia extrajo cuatro
controles remotos idénticos a excepción de una etiqueta en cada uno que
explicaba cuál de los cuatro televisores manejaba.
Natalia salió de la habitación, cerró la puerta y
Niña Lucía tragó saliva.
Su mano tembló sobre el mando. ¿Se atrevería a
irrumpir en la intimidad de una pareja? Recordaba la sensación que le había
producido el espiar a Joan y Ángela mientras follaban, una mezcla entre celos,
malicia, odio y lujuria, mucha lujuria. ¿Sentiría los mismos celos por Luis?
Sólo había una forma de comprobarla.
Encendió uno de los televisores y marcó el canal
72.
Una vista aérea de la habitación le reveló a Iván y
Luis sentados sobre la cama.
Se estaban besando.
III. La sala número 7. PX
El beso entre dos hombres se le hizo extraño a Niña
Lucía, que buscó en las otras tres cámaras hasta encontrar un buen plano de las
dos bocas devorándose.
Un beso puramente masculino carecía de la parte
sensible y delicada que, según suponía Niña Lucía, le imprimía la chica. Aún
así, para la joven rubia, no dejaba de tener un fascinante morbo.
Niña Lucía dejó el primer televisor en el plano más
cercano posible, con el volumen al máximo para escuchar cualquier susurro de la
pareja, se quitó los pantalones y, con la mirada saltando de pantalla en
pantalla, comenzó a acariciarse.
"No sabía que trabajaras aquí, lo prometo. Si no,
no habría venido, no me habría atrevido a interrumpirte."- trataba de
disculparse Luis.
"No te preocupes…"- respondió el musculoso moreno
dibujando garabatos con su dedo índice sobre la ajustada camiseta de su joven
novio.- "Me alegro que hayas venido…"- añadió, con una sonrisa pícara.
Incluso Niña Lucía, televisión de por medio, se dio
cuenta del bulto que se formaba bajo la toalla de Iván.
"Joder, Iván… ¿Aquí? ¿Y si entra alguien?"-
preguntó Luis, dándose cuenta de la suculenta erección que se formaba en el
cuerpo de su novio.
"No entrará nadie. Venga… lo estás deseando…"
Iván se levantó y se soltó la toalla, que cayó al
suelo, alrededor de sus pies.
"Oh, joder, Iván…"- gimió Luis, clavando sus ojos
en la polla erectísima de su pareja.
"Oh, joder, Iván…"- gimió Niña Lucía, clavando sus
ojos en la polla erecta que dibujaban las pantallas.- "¡Qué pollón tienes!"
Sin siquiera pensarlo, Luis se arrodilló y se
embutió el glande de Iván en la boca. Niña Lucía no pudo evitar gemir al ver las
mejillas de su compañero deformarse a causa del enorme invasor.
"Necesitas algo más de experiencia, Luisito… has de
ir más suave…"- se dijo a sí misma la adolescente.
"Tranquilo, cielo… sin prisas…"- se oyó decir a
Iván, y Luis ralentizó sus caricias.
El joven rubio sentía pegársele al paladar el aroma
a masculinidad de Iván. Trataba de mirarlo a los ojos mientras se la mamaba,
pero cada vez que subía la mirada, no podía evitar entretenerse en pasear la
vista por los marcados abdominales de su chico, el primer hombre al que había
penetrado, y si no hubiera sido por Niña Lucía, el primero que lo hubiera
penetrado a él.
Luis siguió con su trabajo bucal. Su boca, de
labios finos y rectos, devoraba una y otra vez el bálano de Iván, mientras éste
perdía su mano derecha entre los rubios rizos del más joven de los dos.
Iván gozaba de las caricias. Niña Lucía lo podía
ver por la segunda de las pantallas. Luis podía comprobarlo por el latir de su
polla. Después de comer tantos coños, el mamar una polla era una experiencia
siempre distinta, una sensación de lleno absoluto en la boca, igual que el que
sentía en su culo cuando Iván se la metía entre nalga y nalga.
"Quieto, cielo… no quiero correrme ahora…"- La voz
del moreno, al igual que sus gestos, era decidida y dominante. Estiró de los
rizos de Luis hacia atrás, sacándole su polla cubierta de saliva de la boca.-
"Desnúdate".
Niña Lucía observó un ligero temblor en Luis. Eran
los nervios propios de la excitación. Con presteza, el rubio adolescente se
quitó la camiseta y la tiró a un rincón, exponiendo al aire el mismo torso
desnudo e imberbe que una vez Niña Lucía había palpado en los baños de una
discoteca. Ahora sabía la joven que no se depilaba completamente sólo para sus
clases de natación, que tenía en verano únicamente. Era por estética, por
limpieza, por suavidad, por coquetería femenina.
Las manos del rubio temblaban al desabrocharse el
botón de los vaqueros. Iván lo ayudó y vaqueros y slips cayeron al suelo.
Luis tenía una notable erección.
Su novio lo echó sobre la cama con un empujón
decidido. El rubio cayó de espaldas y abrió las piernas, dejando que tanto Iván
como Lucía, gracias a las cámaras escondidas, vieran el ano del delgado
adolescente amanecer entre sus nalgas.
Iván sonrió con una seductora sonrisa de dientes
blancos. La misma que había encandilado a Luis y la misma que había terminado
por convencer a Natalia que Iván sería un estupendo acompañante. Luego ambos
descubrirían los casi veinte centímetros de su polla y los estragos que podían
hacer en su culo.
Iván se arrodilló a la orilla de la cama, y se
inclinó hasta que su boca quedó al nivel de los cojones de Luis. Se metió uno en
la boca, y con la mano acarició la polla del jovencísimo rubio. Luis se
estremeció. Le hizo el mismo tratamiento al otro testículo y su mano se engarfió
sobre la larga y delgada polla de Luis. Luis gimió.
Iván comenzó a masturbarlo lentamente, y su lengua
abandonó los testículos para bajar más, mientras Luis abría aún más sus piernas
elevándolas en el aire y facilitándole el acceso a la sinhueso de su musculoso
compañero.
La lengua de Iván comenzó a lamer sin pudor el ano
de Luis mientras lo masturbaba con la mano derecha.
Niña Lucía, con las braguitas encharcadas y una
mano bajo ellas, recordó aquella tarde en el baño de su casa en que había hecho
lo mismo. Lamerle el culo mientras lo pajeaba.
A Luis le encantaba. Se mordía el labio inferior
mientras cerraba los ojos y se agarraba las piernas evitando sobrecargarlas.
Iván, mientras repetía lengüetazos sobre el cada
vez más palpitante ano de Luis, masajeaba su propia polla con la mano izquierda
y la de su joven novio con la derecha. Ambas al mismo ritmo suave y sin pausa.
Dejó de masturbarse cuando vio que iba a correrse.
Estaba entrenado para aguantar. Cambió la mano que masturbaba a Luis, que seguía
abrazándose a sus corvas, e hizo descender la derecha hasta que el índice se
paró a la entrada del boqueante agujerito del alumno de instituto.
Apartó momentáneamente la lengua y el dedo avasalló
los esfínteres de Luis, que respondió con un gemido gutural. Aceleró ambas
manos. Niña Lucía veía cómo ése dedo no tenía más misión que hacer acto de
presencia, demostrar a Luis que, mientras lo pajeaban, le follaban el culo.
La lengua se adaptó al dedo invasor y comenzó a
acariciar los morenos bordes del ano con rápidos lengüetazos, mientras dedo
índice derecho y mano izquierda iban aumentando la velocidad.
Niña Lucía no sabía cuántos minutos llevaba Iván
masturbando a Luis. Pero sabía que su compañero de instituto estaba a punto de
correrse, envuelto en gemidos y sudor.
"Iván… Iván… Iván… Iván…"- repetía Luis una y otra
vez, al borde del delirio.
El índice entonces frenó su violento metisaca y
buscó algún punto interno en el recto de Luis. Y, al tiempo que seguía
masturbándolo, pareció encontrarlo, porque Luis gimió quedamente y comenzó a
correrse sobre su propio vientre.
Inacabables chorretones de semen se esparcieron
sobre su esbelto torso, llegando a embadurnarle los pezones e, incluso, tal fue
la fuerza con que brotaron de la enhiesta polla del rubio, llegar a la barbilla
de Luis.
Iván recogió algo del semen de Luis con el dedo que
acababa de sacar de su ano, y lo llevó hacia la aniñada cara del joven, que,
casi por instinto, abrió la boca y recibió sobre la lengua su propia semilla.
El atlético moreno lamió las gotas de semen que
habían llegado hasta su barbilla y susurró algo al oído de Luis que Niña Lucía
no pudo escuchar a pesar de tener el volumen de los televisores al máximo.
El rubio asintió y, lentamente, aún recuperándose
de su poderoso orgasmo, se dio la vuelta sobre el lecho para ponerse a cuatro
patas.
Iván iba a follárselo.
La cámara primera los grababa de perfil de tal
forma que Niña Lucía podía ver la polla cada vez menos erecta de Luis colgando
boca abajo mientras Iván, erecto y poderoso, se acercaba a Luis por detrás.
Se ensalivó la polla con esmero. Apuntó al anito
del rubio y empujó. El gemido de Luis se prolongó durante segundos, los que
tardó la polla de Iván en hundirse completamente en sus entrañas.
Niña Lucía se maravilló. Nunca había pensado que
una polla así le pudiera caber en el cuerpo a Luisito.
Una, dos, tres, cuatro, cinco embestidas. El choque
de las caderas, los cojones golpeándose, los gemidos de Luis e Iván… Niña Lucía
deseó poder subir más el volumen del televisor para que los sonidos llenaran
completamente la salita.
La polla del moreno aparecía y desaparecía en el
estrecho culito del rubio, que se arqueaba de placer, a pesar de los intentos de
Iván de mantenerlo con la cabeza pegada a la almohada para que su polla entrase
mejor.
La morena piel de Iván contrastaba con la de Luis,
que sin ser nada pálida, no llegaba al ligero tizne árabe que parecía poseer el
más mayor de los dos.
"Me vuelves loco, Luisito… tienes un culo perfecto…
me encanta tu culito, putita"
Niña Lucía nunca pensó que a Luis podría excitarle
que le llamaran "puta". Pero aunque su polla estaba otra vez arrugada y sin
vida, su sonrisa lasciva y sus gemidos de placer delataban una excitación
creciente.
Iván extrajo la polla del cuerpo de Luis y lo
obligó a girarse, quedando de nuevo acostado de espaldas sobre las deshechas
sábanas de seda. Arrastró sus caderas hacia el borde de la cama y, colocándose
él de pie en el suelo y subiendo ligeramente el culo de Luis, lo volvió a
penetrar de esa forma, a la vez que se echaba las estilizadas piernas de Luis
sobre los hombros.
Y nuevamente el choque de pieles. Y los gemidos. Y
el "puta" de Iván. Y la sonrisa de puta viciosa y satisfecha de Luis. Y sus ojos
en blanco cada vez que Iván le penetraba hasta el fondo.
Niña Lucía había olvidado su sexo. De rodillas
sobre el sofá, se masturbaba por el culo, soñando que cada embestida de Iván la
recibía ella.
"Te quiero, Luis… me vuelves loco…"- Los jadeos de
Iván era cada vez más pesados.
Finalmente, tras unas últimas y poderosas
embestidas, Iván extrajo la polla del culo de Luis, le separó las piernas y se
masturbó sobre él hasta volverlo a pringar de su semen, que se mezcló con el de
Luis sobre el delgado vientre y el depilado torso del rubio.
Los últimos trallazos de semen se descolgaron por
la polla de Iván, manchándole también la mano con la que se masturbaba, pero
Luis, aún enfervorizado de sexo, lamió la polla de su chico hasta no dejar una
sola gota de nada que no fuera saliva sobre la verga de Iván.
Niña Lucía lo observaba todo sin atreverse a
pestañear. Había vuelto a masturbarse y se notaba próxima al orgasmo, pero
alguien tocó a la puerta.
"Mierda"- gruñó Niña Lucía, que pensó si seguir
masturbándose o vestirse para atender a quien tocaba.
Se decidió por lo segundo y se puso de nuevo los
vaqueros y sus zapatos.
"¿Hay alguien ahí?"- preguntó una voz femenina.
"Sí, un momento…"- dijo Niña Lucía, mientras
terminaba de abrocharse los vaqueros y le echaba un último vistazo a las
pantallas, donde Luis e Iván se abrazaban desnudos y mirándose tiernamente.
Apagó los televisores y abrió la puerta.
"Hola, Vane… estaba viendo unas cosillas"- dijo
Niña Lucía tras abrir la puerta, aún con un escandaloso rubor en las mejillas.
"¿Lo has grabado?"
"No hay cintas"
"Mierda…"- se quejó la veinteañera.
*****
Poco después, la puerta de la sala número siete se
abría repentinamente, interrumpiendo el beso de Iván y Luis.
-
"¡Lucía!"- se quejó Iván.
"¡Luci!"- lo secundó Luis.
"Creo que ya os lo habéis pasado bien ¿No?...
Ahora, Luis… ¿Me llevas a casa?"- preguntó Niña Lucía tratando de poner cara de
niña buena.
Ya no le salía.
CONTINUARÁ
Kalashnikov.