OTRA AVENTURA EN VERANO 13
DESPEDIDA DE SOLTERA
A media tarde empezamos a arreglarnos para la fiesta. Yo fui
la primera, porque normalmente necesito mucho tiempo para arreglarme y ese día
había que ir mas a punto. Me venía bien además, ya que así me podía duchar
tranquila, sin la compañía de los niños, que estaban encima todo el tiempo.
Me duché con tranquilidad y antes de vestirme empecé a
aplicarme la crema hidratante por todo el cuerpo. En una fiesta en la que solo
irían mujeres, todas intentarían destacar sobre las demás y yo no iba a ser
menos. Oí las voces de Maika, echando a los niños de su cuarto y que la dejaran
ducharse tranquila y pensé que no tardarían mucho en venir. Pero no. Me dio
tiempo a aplicarme bien la crema y cuando me estaba

cepillando el pelo y peinándome, tocaron a la puerta.
- ¿Qué queréis?
- te llaman al teléfono
- ¿me lo podéis traer?
- lo tenemos aquí
- pasa, dámelo
Era mi marido. Los niños se sentaron en mi cama mientras
hablaba y yo me metí en el cuarto de baño. Le empecé a contar lo de la fiesta,
pero se oía muy mal, tuve que salir, me puse la toalla por delante y me senté a
su lado. Le dije que posiblemente se desmadrara un poco y que yo no me iba a
echar atrás, para ver que decía.
Lo que me esperaba: que no perdiera ni una oportunidad de
pasarlo bien y que: lastima de no tener la maquina de fotos. Quería que le
contase con todo detalle lo que pasara en la fiesta.
Nosotros no tuvimos. En nuestra época y ambiente no se
llevaba eso y no habíamos asistido a ninguna, pero él pensaba que sería una
especie de orgía y desenfreno. Yo no opinaba así, pero no le dije nada, para no
desencantarlo. Acabé de peinarme mientras los niños querían saber que era eso de
orgía y alguna que otra palabra rara que se me escapó.
Se me caía la toalla continuamente y al final la dejé en el
suelo y pensé que mi hijo estaba conmigo muchas veces mientras me arreglaba y
vestía y no me sentía molesta, así que me comportaría como si
fueran mis hijos.
Me ayudaron a elegir la ropa, dándome su opinión. Nos
decidimos por unas braguitas, más bien pequeñas y caladas, en color verde
pálido, y el sujetador a juego. Por delante se veían normales, tapaban todo,
pero por detrás eran solo una tira estrecha. Les gustó mucho porque tenía flores
y dibujos y algunos hilos brillantes.
Después de maquillarme busqué una blusa estampada, cerrada
por delante con botones y una falda blanca muy ceñida y justo por encima de las
rodillas.
A los chicos les gustó y la verdad es que me veía bien, iba
sencilla pero provocativa. La blusa era amplia y dejando un par de botones
sueltos dejaba ver parte del sujetador desde arriba, pero no era escandalosa. La
falda en cambio era tan ajustada que si no me pongo esas bragas estrechas se
hubieran marcado los elásticos como en relieve. El culo sobresalía y oscilaba al
andar como si fuera independiente de mi cuerpo.
Me estaba maquillando, mirándome al espejo y me sentía a
gusto con mi figura, reflejada en él, cuando entró Maika.
- ¿te están molestando los chicos?
- no, ya estaba vestida
- yo ya estoy lista, ¿que te parece?
Con una camisa de tirantes, que resaltaban sus hermosas tetas,
parte de las cuales asomaban apretadas por un sujetador de balcón y un pantalón
tipo vaquero, de tela fina y muy ceñido, estaba realmente espectacular. Al ser
mas alta que yo, esa ropa le iba muy bien y además parecía mas delgada.
- hoy arrasamos.
- venga, vamos a buscar a Ely y nos vamos. Chicos, portaros
bien con vuestro tío.
Está noche le tocaba a Juan hacer de canguro, aunque Maika ya
le había dejado la cena preparada y dado instrucciones a los niños. Ely se había
arreglado también a conciencia y estábamos listas cuando se me ocurrió
preguntarle a Juan si tenía cámara de fotos para prestarme. Si tenía y me la
dejó preparada para disparar con flash y todo automático. Nos acercó en dos
minutos al restaurante y luego volveríamos por nuestra cuenta.
En primer lugar teníamos una cena, en el mismo hotel donde
iba a ser la boda, y luego la organización de la fiesta nos llevaba en una micro
al local y nos devolvía al centro al acabar. A la cena iba un montón de gente,
todas las amigas y familiares, sobre todo de ella, pero luego, al espectáculo,
asistirían casi la mitad. Había mucha alegría y cachondeo, como en todas estas
celebraciones, y brindaron por la novia una docena de veces.
Cuando estábamos acabando, Maika se puso en pie y anunció el
plan para la fiesta en el club. Al estar en las afueras no se podía ir solo a
ver, porque no había medios para volver cuando una quisiera; esto se lo había
remarcado Ely para dejar fuera a todas las tías viejas y curiosonas que se
apuntaban a un bombardeo. A las cinco de la madrugada, la misma micro que nos
llevaba, nos traería de vuelta.
Conseguimos lo que pretendíamos y, aparte de nosotras, solo
se apuntaron casi todas sus amigas del trabajo y tres o cuatro primas segundas o
terceras, que yo ni siquiera conocía, pero todas jóvenes y con ganas de juerga.
Yo tiré bastantes fotos y quedé en que se las mandaría a cada una.
Cuando llegamos al local, parecía muy grande, nosotras éramos
poco mas de veinte chicas, y solo estaban para recibirnos el guapo encargado,
que nos saludó muy efusivo, y una chica muy espectacular, que sería la animadora
y dirigiría el show.
Como ya veníamos alegres de la cena, en cuanto empezó la
música

salimos a bailar y a movernos un poco, y enseguida salieron
dos o tres camareros mas, que pasaban por las mesas y tomaban nota de lo que
queríamos.
Maika se había encargado de todo y estaba hablando con los
dos jefes, enterándose de cómo iba a ir la cosa y dando sus ideas. Nosotras
estábamos en la pista meneándonos con la musica. Mi falda ya estaba mas subida
de lo que se podía considerar decente, a punto de quedar por encima de la línea
del culo, pero era demasiado ajustada para moverme con comodidad.
La bebida empezó a circular, las conversaciones subieron de
tono y el volumen de las voces y de la música aumentaba. La animadora, de pie en
un pequeño estrado situado en el centro, jaleaba cada vez que salía un nuevo
camarero y nos lo presentaba:
- podeis pedir lo que querais a Jhonny.
Es muy amaaaable. Y aquí está Peter. ¿A que está muy
elegante?
- ¿no creéis que van todos muy elegantes? Si, verdad… pero
muy tapados para nuestro gusto.
- ¿les decimos que se quiten algo?
Cada pregunta era jaleada por todas, silbidos, exclamaciones.
Yo me considero bastante seria y no me gustan esos circos, pero allí, en
confianza, y metida en el jaleo, me levantaba y gritaba como todas las demás.
La verdad es que estaba muy bien, parecía copiado de
cualquier show americano, y la chica lo dirigía con gracia y picante, pero sin
ser chabacana. No tardaron mucho los chicos en quitarse la camisa y enseñar sus
espectaculares músculos y animaban a que tocásemos. Anunció un streptease y ahí
apareció nuestro amigo, hasta entonces con un inmaculado smoking, subido en el
estrado y quedándose casi totalmente en pelotas. Pidió una voluntaria, pero
lógicamente ninguna quiso acercarse. Entonces llamó a la madrina. Ante el jaleo
de todas, a Maika no le quedó mas remedio que subir.
El lo hizo muy bien. Sabía que era extrovertida, con ganas de
protagonismo y por la conversación que tuvo con ella, sin prejuicios excesivos.
Dijo que lógicamente no iba a pedir que ella le imitase, pero que una mujer tan
guapa debería enseñar algo de sus secretos para que las demás aprendiésemos.
Total, que la convenció para que se subiese la
camisa y nos enseñase el sujetador. Ella se dio una vuelta,
mientras nosotras aplaudíamos.
Pero él lo que quería era una ayudante, que le apoyase en lo
siguiente. Pidió que subiese la novia, Ely se resistía, pero al final me cogió
de la mano para armarse de valor y la ayudé a subir. Empezó a picarnos, que si
el novio lo iba a ver mañana porque no lo podíamos ver nosotras, que si tenía
que ir quitándose la vergüenza…hizo una encuesta a mano alzada: ¿Qué queríamos
ver, las bragas o el sujetador? Salió las bragas, como es de suponer, pero el no
se como, le dio la vuelta y con la ayuda de Maika le quitó la camisa y ella se
tuvo que dar la vuelta también para que la jaleáramos.
El se llevó la camisa a la nariz y la olía con grandes
gestos, la acercó a su pene y este empezó a subir lentamente. Era un teatro
graciosísimo y todas nos partíamos de risa.
Ely en cuanto pudo se bajó, renunciando a recuperar la
camisa. Los camareros iban perdiendo ropa cada vez que aparecían con una
bandeja, hasta quedar en unos breves slips, se sentaban con nosotras y se
acercaban para que sintiéramos sus cuerpos desnudos.
Poco a poco nos fuimos desinhibiendo, el alcohol y los chicos
lo estaban consiguiendo rápidamente. Cuando me fui a bajar la falda, que ya casi
ni se veía en el asiento, me di cuenta que unas cuantas chicas se la habían
quitado ya y andaban acosando a los camareros, casi desnudas y dejándose tocar
por ellos sin ningún problema.
La animadora estaba ya solo en bragas y se acercó a nosotras
para ver si todo iba bien. Las otras dos habían conseguido recuperar su ropa
pero las tres teníamos la camisa desabrochada.
Mientras hablábamos, alguien me cogió de la mano y me sacó a
bailar.
Era Peter, el jefe, que me dijo:
- échame una mano para animar esto.
Intenté resistirme, pero no había manera, y me vi en el
escenario, sentada en una silla, y con un tío casi en pelotas frente a mí. Las
chicas se fueron acercando cuando él se colocó casi encima y hacía como que se
restregaba sobre mi. Yo me reía con esa risa tonta que te da en las situaciones
embarazosas; pero él tenia muchas tablas, cuando pasó su

cara por mi oído me dijo:
- relájate, no te voy a comer. Imagina que estamos solos tú y
yo. Déjate llevar.
Le hice caso, miré su cuerpo y me olvidé de las chicas que
estaban abajo, animándole a que siguiera. Sentí sus muslos sobre los míos cuando
se apoyó un poco para desprenderme la camisa. Me desabrochó la falda y tiró un
poco hacia fuera, luego poniéndome en el borde, me la quitó.
Le dije que parase, pero él me llevó las manos a su tanga
para que se lo bajase. Se veía un bulto enorme, que casi me impedía tirar hacia
abajo. Cuando salvó el obstáculo, su pene quedó delante de mis narices,
oscilando en horizontal y apuntando directamente a mi cara.
El hacía todo esto con una gran lentitud, saboreando cada
momento, atento a su público. Me había ido quitando el sujetador y me acariciaba
el pecho mientras yo veía oscilar su miembro ante mis ojos.
Hice lo que pensaba que se esperaba de mí: lo agarré con las
dos manos y le di un beso en la punta. Todas aplaudieron, y me animaban a voces
para que siguiera, pero él ya había conseguido animar a su público y no quería
ponerme en mas compromisos. Me levantó como a una pluma, horizontalmente, hasta
la altura de su cara, que pegó a mi culo y se dio una vuelta, girando, para
mostrarme a todo el mundo.
Cuando me bajó, me dio las gracias y un beso, y cogiendo dos
copas que uno de sus compañeros le ofrecía, me entregó una y pidió un aplauso
para mí.
Ya no volví a mi sitio, todas estaban de pie, bebiendo
champán con los chicos y bajándoles el slip o tocándoles el culito. A Maika me
pareció verla todavía vestida, pero Ely estaba siendo sobada a conciencia por un
boy que le había desabrochado el sujetador subiéndole la camisa, y tenia las dos
manos en sus tetas.
Peter volvió y esta vez me pidió permiso para que le
acompañase en la siguiente actuación, advirtiéndome que si me sentía incomoda se
lo dijese y él paraba inmediatamente, pero que habíamos ido allí a divertirnos y
que me olvidase de las demás y me divirtiera.
- si, no me importa, pero ¿porque no eliges otra? Yo ya he
subido
- me caes bien, no eres una cría, si ven que tu te desmelenas
un poco, las demás también lo harán.
- ¿me estas llamando vieja?
- la vieja mas sensacional que he visto nunca.
¿Qué iba a hacer? Le seguí hasta el escenario y me sentó en
el borde.
Otra vez me pareció todo preparado: Ely estaba allí, igual
que yo, apoyada con los codos hacia atrás, mientras su chico la sobaba las tetas
y le pasaba la lengua por sus muslos, que colgaban por el borde del escenario.
Algunas chicas miraban, no sabía si con envidia o con miedo
de que las tocase después a ellas, pero hice caso de lo que me pidió un momento
antes y me dediqué a lo mío. Me vi, al igual que mi prima, recostada hacia atrás
por sus manos que me acariciaban el pecho. Pellizcó mis pezones hasta que los
puso de punta y luego las fue bajando hasta mis bragas, separó un poco el
elástico por abajo y metió su lengua en mi chochito.
Me dejé caer hacia atrás, cerré los ojos y empecé a sentir el
cosquilleo que me advertía mi excitación. Me dio miedo, porque si conseguía
llevarme al punto de que me abandonase al deseo, era capaz de follar allí mismo
delante de todo el mundo y me moriría de vergüenza. Menos mal que justo en ese
momento lo dejó, pero fue para quitarme las bragas.

Me quedé expectante y me hizo un gesto
para que mirase al lado. Ely tenía las piernas hacia arriba y el chico le estaba
metiendo la punta del pene, sin entrar del todo, como amagando o esperando que
ella le pidiese que lo introdujera por fin. Sin volver la cabeza sentí que abría
mi sexo con una mano y guiaba su pene con la otra, metiéndolo también un poco.
Aguanté a ver, pero no en vano era un profesional. Pegué un
bote y un gritito ahogado: no lo metía mas porque lo que hacia era rozar con la
punta el clítoris, como si fuera un dedo, y me estaba llevando a un orgasmo a
toda velocidad sin que pareciese que a él le afectase.
No aguanté mas, le agarré de la cabeza y solo le dije:
- por favor…
Se inclinó hasta besar mi cara y me dijo bajito:
- gracias por ayudarme, pero confío que esto lo acabaremos
como tú y yo deseamos.
Ahora entendía porque me advirtió que le avisase cuando
quisiera parar.
Yo me considero una experta y ya soy veterana en esto del
sexo, pero nunca había estado con alguien que se dedicara a eso y era tremendo
lo que podían hacer con una. Me levanté temblorosa. Ely todavía estaba
agitándose sobre la tarima y me cogió de la mano para levantarse.
- madre mía! Me parece que esto va a terminar mal.
- si hubieran querido ya habría terminado mal hace un
instante.
- pues yo casi lo estaba deseando.
- No te preocupes, todavía queda mucha noche.
Anduvimos, dirigiéndonos a nuestro asiento, abrazadas; más
que nada para sujetarnos mutuamente y no caernos al suelo y también para
taparnos un poco. Estábamos desnudas y no sabíamos donde podía estar nuestra
ropa. Según avanzamos, vimos que era innecesario cubrirnos. Por fin el ambiente
estaba ardiendo. Algunas estaban agrupadas en torno a un pene, chupando y
besándolo entre tres o cuatro. Otras estaban en la misma posición que nosotras
hace un momento, pero me daba la
impresión de que ya estaban en plena faena y estas no iban a
parar.
La más tímida del grupo, que no había permitido que le
quitasen la ropa, estaba inclinada hacia delante, dos amigas le sujetaban los
brazos mientras dos chicos le bajaban el pantalón, hasta enseñar su hermoso y
blanco culo. Uno se dedicó a echar chorritos de champaña por la raja, intentando
separar un poco la braga, que para entonces era solo un hilo metido entre sus
cachetes por el estiramiento a que era sometida, ya que ella la sujetaba como
podía con una mano por delante.
No se libró de un buen magreo a las dos redondeces, que ya
brillaban por el liquido que la iban echando y uno se agachó para beber lo que
caía entre su coñito.
No tenían mala idea, la soltaron enseguida, incluso la
subieron el pantalón, con un besito y una caricia en su cara, totalmente roja.
La separamos y la llevamos con nosotras, para que no siguieran embromándola.
Apenas nos habíamos sentado y ya estaba un chico con una
botella sirviéndonos. La chica se quedó con nosotras, se sentía segura y Ely se
dio una vuelta para ver si encontraba a Maika.
Le aconsejé a la chica, era muy jovencita, que hiciese un
poco de teatro, aunque al día siguiente se riesen de ella en el trabajo, que
disimulase un poco y aparentase ser mas lanzada, porque la gente tiende a
meterse con el mas débil y con el que resulta mas fácil, aunque sea cruel.
También le dije que no se preocupase con los chicos, vivían de eso y no podían
hacer a una cliente nada que ella no deseara o que solo vieran que la
desagradaba.
Tampoco pretendía yo darle clases, pero no parecía entender
lo que la quería decir, así que cuando volvió el chico a llenarnos la copa le
retuve un poco, tocándole el pene y el culito, le di las gracias y él pasó su
mano por mi pecho, sonrió y se fue.
Volvió Ely; ni rastro de su cuñada, debía estar pasándoselo
bomba en algún sitio apartado; bueno, ya aparecería. No hizo más que sentarse y
allí estaba el chico con la botella. Le hice una seña con el codo a nuestra
nueva compañera y ella casi temblando le cogió el pene al chico y pasó su mano
por la punta, un poco húmeda. No la retiró, la bajó hasta la base y apretó un
poco. El la dijo.
- ¿quieres nata?
Y sin esperar su respuesta, con la otra mano acercó un spray
y se roció la punta con un chorrito.
- prueba, no pasa nada.
La pobre chica tuvo el coraje, yo creo que lo estaba pasando
muy mal, de acercar su boca y limpiarle la punta con la lengua, hasta que volvió
a quedar reluciente. El le pasó, igual que antes a mí, la mano por su pecho, por
encima del vestido y se retiró. Nos reímos las tres, ella de puro nerviosismo, y
la advertí
- ten cuidado, no te acostumbres a la nata.
Nos fuimos a dar una vuelta para buscar a Maika y ver si todo
iba bien y las invitadas estaban contentas y se divertían. Todas las chicas
prácticamente habían perdido ya la vergüenza a esas horas y el ambiente era de
cachondeo total. Ely preguntaba que tal se lo estaban pasando y yo hice algunas
fotos, casi a escondidas y sin flash, quería enseñarle a mi marido como era una
despedida de soltera.
Maika apareció de pronto, desde detrás de unos biombos que
dividían la sala para que no pareciera tan grande. Iba a medio vestir, con las
bragas a mitad de su hermoso culo, el sujetador colgando de un hombro y la
camisa y el pantalón de la mano. Unos segundos después apareció también uno de
los boys. Ella se volvió, le dio un beso antes de que se fuese y le dijo:
- ha sido el mejor polvo que me he echado en mi vida.
- pero Maika, ¿te lo has follado?
- ¡y como me lo he follado! Tres condones hemos necesitado.
- ¿pues cuanto tiempo llevas ahí dentro?
- pues mira, desde que el amigo ese tuyo me sobó las tetas,
mi cuerpo me lo estaba pidiendo, así que…
Allí mismo se puso el sujetador y la camisa, pero cuando como
estaba el resto de la gente, dejó el pantalón en una silla y nos acompañó, como
buscando algo. Seguimos paseando un poco por las mesas, y Maika se acercó al
jefe y se puso a hablar con él, luego nos dijo que fuéramos pasando la voz de
que se iba a hacer un primer viaje para llevar a las que quisieran retirarse.
Nos separamos para avisar y la verdad es que algunas ya se
caían de sueño.
Andaba diciéndoselo a una, que se estaba besándose con uno de
los chicos, y éste me agarró por los brazos, se sentó en una silla y me puso
encima de él. Después de más de media botella de champán estaba deseando que
alguien me hiciera eso, de modo que me pegué a él y le di un buen morreo. Me
levantó un poco sobre sus piernas y me colocó encima de su pene, vertical como
un poste, y luego me dejó caer poco a poco.
Quedé perfectamente encajada y bien repleta. Que gusto…no me
moví, solo quería sentirlo. El me acariciaba la espalda y me besaba, pero no
movía el resto del cuerpo. No me importaba, prefería saborear el momento, sentir
mi vagina repleta por ese enorme pedazo de carne rígida y caliente.
Levanté un poquito el culo y lo volví a bajar con calma. Mis
nervios dieron una sacudida a todo mi cuerpo. Lo volví a repetir y ahí supe que
esa noche lo volvería a hacer.
Uno de los camareros se acercó y le hizo una señal. Me abrazó
y soltándose me pidió perdón, pero tenia que seguir trabajando. No sabía si
ponerme a llorar o hacérmelo yo sola.
Seguí avisando a alguna mas, casi llorando de rabia y de
insatisfacción, pero ya todas lo sabían; las que se iban se estaban vistiendo
detrás del famoso biombo. Yo fui a nuestro sitio y me puse la camisa, coloqué mi
ropa, apoyándome en el respaldo del sillón, y tapé la cámara con las bragas.
Cuando me iba a incorporar, dos manos me sujetan por las
caderas y siento la presión de un miembro entrando desde atrás en mi concha,
totalmente expuesta por mi postura. Por fin, esa noche tendría sexo. Él apenas
se movía, parecía que solo se colocaba, lo sentía dentro pero yo quería que se
moviese, necesitaba sentirlo. Saqué el culo hacía atrás y él aguantaba mi
presión. Lo sacó un poquito y se agachó para darme besitos en la nuca, pasando
la lengua por detrás de mis orejas y poniéndome como un ascua. Todo mi cuerpo
palpitaba y mi cara se iba encendiendo.
Entonces lo sacó de mi interior y dijo que perdonase, pero
que no lo podían hacer sin preservativo, si yo quería iba a por uno en un
momento.
- si, por favor
- enseguida vuelvo.
Estaba ardiendo y ese metérmela y largarse a continuación me
tenía frenética. Quería sexo y pronto y me daba igual con quien, todos estaban
muy buenos, pero lo único que hacían era calentarme, ponerme a punto y
desaparecer. Se acababa de retirar y noto a mi lado a otro chico.
- ¿Quieres un poco de acción, guapa?
- Peter… ¿esto lo has montado tú?
- si, estaba esperándote. Te prometí que esta noche la
cerraríamos tú y yo juntos, ¿quieres?
- lo estoy deseando. ¿Por qué has tardado tanto?
- no quería que me dijeras que no. Tenia que estar contigo
esta noche. Ven conmigo.
Me quitó la camisa y la dejó con el resto de mi ropa. Vio la
cámara de fotos y se le iluminó la cara con una gran sonrisa. La cogió y se la
dio a uno de sus empleados, señalándole a nosotros dos, luego me llevó a la
tarima, sentándome de nuevo en el borde.
- ¿Quieres que vayamos a otro sitio, o ya no te da vergüenza
que te vean?
- No, no me da vergüenza, quiero hacerlo contigo aquí y
ahora, no puedo esperar mas ¿Qué vas a hacer con las fotos?
- ¿es tu cámara, no? Seguro que querrás tener un recuerdo de
esta noche. Él la dejara luego donde estaba.
Se acercó y me empezó a besar desde la cara hasta las ingles,
recorriendo todo mi cuerpo. Antes de cerrar los ojos vi que Ely estaba a mi
lado, igual que antes, con otro chico, que ya la estaba penetrando.
Peter se puso un preservativo, me incorporó para decirme al
oído:
- He esperado toda la noche para este momento.
Y me la metió de golpe. Solté un grito y me agarré a su pelo.
No me tocaba con las manos, solo entraba y salía de mi interior, moviendo todo
su cuerpo. No había nada que me distrajese, toda la acción se desarrollaba en mi
vagina y ahí es donde llegaban todas las sensaciones
de su pene que trabajaba dándome gusto por fin.
Muy pronto sentí el primer orgasmo, que llevaba tanto tiempo
esperando; el lo sintió también, notó como me estremecía y mis gritos, ahogados
por mi mano que mordía con desesperación, no cesaban al igual que sus
embestidas, cada vez mas dentro y mas fuertes. No noté que se derramara en mi
interior, lo tenia dormido y supe que él también había llegado cuando se fue
moviendo mas lento, después de sentir su cuerpo rígido apretado al mío.
Nos fueron dejando en nuestra casa a las que quedábamos en la
segunda vuelta. Cuando bajé del coche me di cuenta de lo mucho que había bebido
y lo mareada que estaba. Ely estaba igual y fue Maika la que abrió la puerta de
casa y nos llevó hasta nuestras habitaciones, dejándonos cuando vio que éramos
capaces de llegar hasta la cama.