Mi amiga, su hermana, recibió una llamada algunos días
después.
-Tu amigo es un cabrón –le suelta en cuanto descuelga el
teléfono.
-Qué te ocurre? –le pregunta mi amiga no sin poder evitar una
sonrisa que su hermana por supuesto no ve.
-Te dije que me mandó ir a su casa?
-Y porqué fuiste?
-No te enteras de nada!
-Y qué ocurrió?
-No sabes nada?
-Porqué tendría que saberlo?
-Sois amigos. Tu sabías como era. Me lo presentaste… De
verdad no te ha contado nada de lo que me hizo?
-Y qué te hizo?
-Por favor Maura, no juegues conmigo. Estoy confundida.
-Qué te ocurre?
-Me hizo algo que no me esperaba y creo que me estoy
volviendo loca.
-Qué te hizo?
-No importa pero no me ha vuelto a llamar.
-Y por eso es por lo que estás desconcertada? O es lo que t
va a volver loca? No quedaría satisfecho, sé que es muy exigente con sus
"amigas".
-Qué quieres decir con eso? Después de lo que me hizo hacer y
lo que me hizo? Tengo que volver a verlo, hablar con él.
-Pues llámalo.
-No puedo, no sé que me haría la próxima vez si sabe que
quiero verlo.
-Pero quieres verlo, no?
-Sí, sí quiero verlo pero no puedo llamarlo, tendría
demasiado claro que quiero estar con él, aunque creo que el muy bastardo lo
sabe.
Esta vez Maura no puede evitar la risa.
-De qué te ríes cabrona?
-Que estás loca.
-No digas que estoy loca, él me va a volver loca.
-Donde estás?
-He ido al centro a dar una vuelta.
-Con los niños? Por cierto, cómo están?
-No, los he dejado con la interna. Y deja a los niños fuera
de esto.
-Me esperas en el café de siempre y charlamos?
-Me harías un favor, necesito hablar con alguien de lo que me
está pasando, pero nos vemos mejor en... No quiero ir a… podríamos encontrarnos
a cualquiera y no me apetece ver a nadie.
-A casi nadie –le contesta mi amiga con cierto tono
sarcástico.
-Mira que eres hija de puta, no sabes por lo que estoy
pasando.
-Bien pero entonces ve buscando mesa, ya sabes lo complicado
que es encontrar allí una.
-No tardes en llegar. No quiero estar sola.
-Y eso?
-Ya te lo contaré todo cuando llegues. Ven rápida, sólo eso.
-Escoge una mesa discreta.
-Pues claro, quieres que nos escuchen todos?
El café donde han quedado es muy antiguo, tranquilo, pocas
mesas, casi para tertulianos pero muy frecuentado por "la clase pensante" que se
enfrasca en profundas conversaciones que pueden durar horas y consumir uno o dos
cafés mientras tanto. Las malas lenguas dicen que en realidad son unos avaros
que usan la conversación como sistema para no consumir más.
Las dos hermanas se encuentran. Besos.
-Laura podías haber buscado otra mesa, qué peste!
-No había ninguna otra libre cuando llegué.
-Vámonos a otro sitio.
-No puedo, le he mandado un mensaje.
-Pero no decías que no querías hablar con él.
-Pero es que has tardado mucho.
-Qué le has dicho?
-Qué había quedado en este café contigo, que si él quería
tomarse algo.
-Qué te ha respondido.
-Qué no me moviese de aquí, que puede que se pasase.
-Bueno pues mándale otro mensaje diciéndole donde vamos.
-No me atrevo, me ha dicho que no me mueva de aquí.
-Pero qué te pasa?
-Mira la verdad es que ningún hombre me ha tratado como lo
hace él…
-Cómo te trata él? –le pregunta no sin un tono de cierta
ironía.
-No sabría explicártelo pero me pone, me pone un montón…
-Y?
-Que me gusta. Bueno no me gusta porque me hace sentir mal
pero al mismo tiempo me gusta.
-Qué es lo que te ha hecho?
-Y además está Jose y los niños, no puedo hacer esto pero
hacía tiempo que no sentía algo como lo que me hizo sentir.
-Y qué te hizo sentir?
En ese momento llega el camarero.
-Que va a ser?
-Dos cafés.
-Con leche, de máquina…?
-Dos con leche –contesta Laura de mal humor.
-Pues si no quieres hacerle eso a tu familia, no lo veas más.
-Es que no puedo Maura, me pone demasiado.
-Qué te hizo sentir?
-No puedo explicártelo pero me hizo sentir fatal y genial al
mismo tiempo.
-Es verdad, te estás volviendo loca.
-Me dijo que follase con mi marido pero no podía dejar de
pensar en él mientras lo hacía. Todo el tiempo lo deseaba a él. Quería que Jose
me tratase con dureza como si fuera él y estuve a punto de pedírselo.
-Qué te hizo para que te acordases así de él?
-Oh Maura! Me da vergüenza.
-Está bien, no me lo cuentes pero como quieres que te ayude?
-Sí llevas razón, aunque no sé si podrás comprenderme y sobre
todo… es que me da vergüenza.
-Está bien…
-Me humilló. Me pegó en un pecho, todavía me duele. Me trató
como a una cosa… y lo disfruté todo.
-No te folló?
-No, me hizo que se la chupara y después me hizo hacerme una
paja delante de él.
-Sí es un cabrón, sí.
-Pero si me hubiese pedido más lo hubiera hecho. Si me
hubiese querido dar una paliza no habría tenido fuerzas para negarme. Creo que
en ese momento me podía haber matado y me hubiese dejado. Qué hago Maura?
-No se lo dirías a él, no? Porque es capaz de hacerlo.
-No, traté de resistir todo lo que pude pero creo que no me
sirvió de mucho, me daba la impresión que él sabía lo que estaba disfrutando.
-No me extrañaría, por eso es tan cabrón.
-Además me hace ir sin ropa interior.
-Todo el tiempo?
-Sí, por si él aparece.
-Ahora también?
-Sí, ya he gastado un paquete de pañuelos de papel secándome,
temo manchar el vestido. Sólo pensar en él y en lo que me va a hacer…
-Qué te va a hacer?
-No tengo ni idea pero me pone muy caliente el muy cabrón.
Tengo que verlo Maura y que vuelva a hacerme cosas.
En ese momento suena el móvil de Laura.
-Oh Dios mío, es él!
Laura descuelga el teléfono y se queda callada.
-Sí, estoy aquí –contesta un momento después.
-Es que no sabía que decir… Es que no tengo ganas… de verdad…
Lo siento amo… No, por favor! Sí amo… Lo haré… Ahora? Es que está aquí… Lo
prometo amo.
Laura mira a Maura avergonzada y aparta la vista – sí amo.
La conversación telefónica se interrumpe. A Laura le cuesta
volver a mirar a Maura.
-Maura puedes marcharte? Ya hablamos luego, quieres?
-Qué te ocurre?
-Tengo que hacer algo y voy a tardar…
-No me importa esperar. Tienes que ir a algún sitio?
-Al servicio.
-Está bien te espero. Te hace falta papel?
-No, no, de verdad, márchate.
Laura se encamina hacia el servicio. Había recibido la orden
de masturbarse en el servicio hasta casi correrse alternándolo con azotes e ir
haciéndose fotos en las que se viera el proceso e ir enviándomelas.
La llamo como una hora después.
-Hola puta, cómo estás?
-Muy caliente amo, puedo acabar?
-Dónde estás?
-Sigo en los asquerosos servicios estos.
Me sorprendió el tiempo que llevaba aguantando.
-Qué estás haciendo?
-Me estoy pellizcando el clítoris.
-Cómo te sientes?
-Cómo me voy a sentir cabrón? Quiero correrme! –la última
frase la dice con los dientes apretados, no se si de irritación o para controlar
el placer.
-Haz hecho lo que te he dicho?
-Sí.
-Cuéntame.
-Ya le mandé las fotos! Lo ha visto todo! Por favor, deje que
me corra, lo necesito –me encanta del tono de su voz cuando suplica pero creo
que aún ese tono puede mejorar más.
-Cuéntame.
-No sé si voy a poder, no creo que pueda aguantar mucho más,
por favor amo.
-Recuerda que eres mi puta y sólo tienes que hacer lo que te
mande.
-Qué cabrón eres! Deja que me corra, por favor, por favor –el
cambio de tono de rebelde a súplica hace que merezca la pena.
-Cuenta.
-Es que me puedo correr, estoy demasiado caliente.
-Pues deja de tocarte.
-Incluso si dejo de tocarme puedo correrme!
Por un momento me quedo sin habla, no podía imaginar que
fuese tan caliente y estuviese tan enganchada a este juego.
-De acuerdo, si no quieres contármelo lo dejamos aquí y no se
te ocurra correrte sin mi permiso.
-Por favor, por favor! Qué quiere que haga? Lo haré…
He cortado la comunicación. Sus últimos lloriqueos me
resultan apasionantes.
Sabía que esa tarde iba a estar sola. Su marido iba a ir con
los niños a ver a los abuelos. Laura había tenido recientemente una discusión
con su suegra y no quería ir.
-Hola puta.
Casi la he podido ver dar un salto por la sorpresa.
-Cabrón… Mi marido está aquí, vamos a comer! No puedo hablar.
-Ya deberías saber que no me importa.
-Por favor, yo lo llamo más tarde.
-Se te olvidan las fórmulas de cortesía que me debes.
-No puedo decirlo, están mis hijos aquí.
-Por cada una de las veces que no lo digas te aplicaré un
castigo.
-Si no tengo más remedio lo aceptaré pero me dijo que no
pondría en peligro mi…
-Tu qué?
-…matrimonio.
-No creo estar poniendo en peligro nada. Eres mi puta y puedo
hablar contigo cuando quiera, o no?
-Sí, es verdad. Es que no lo esperaba y me he puesto
nerviosa.
-Está bien, esos detalles no me interesan, sólo quiero que mi
puta esté a mi disposición cuando yo quiera.
-Y lo estoy.
-Entonces te espero en mi apartamento dentro de media hora.
-Pero tengo que comer con ellos…
-Media hora justa.
Tardó más de una hora. Cuando entró no sabía que hacer. Se
quedó de pie en medio del salón.
-Lo siento amo, de verdad pero no he podido venir antes. He
venido lo más rápido que he podido.
-Calla.
Se queda muda mirando el suelo, deja caer su bolso y pone las
manos tras la espalda.
-Eres una puta desobediente y eso no me gusta.
-Lo siento amo.
Le pellizco los pezones. Abre la boca para quejarse y apenas
gime.
-Me debes el relato de lo que hiciste en el café y ya sabes
como me gusta verte.
Se desnuda y puedo ver que tiene los pezones muy duros y la
humedad ya inunda su entrepierna mientras la rodeo observándola. Le paso el
dorso de los dedos por las costillas y reacciona levantando el pecho.
-Pero mejor que me lo cuentes quiero que lo repitas… todo.
-Pero no puedo quedarme otra vez sin correrme, no lo podría
aguantar, por favor.
-Además recuerda que tengo fotos y no quiero que se te olvide
nada, nada.
-No se me puede olvidar nada, lo he recordado demasiadas
veces…
En ese momento aunque estoy delante de ella no puede ver mi
sonrisa, ella está mirando al suelo. Me gusta saber que reconozca lo caliente
que le pone las situaciones que le propongo.
-Vamos al baño.
Ella me sigue. Al entrar mira como desorientada.
-Este baño está muy limpio, el otro estaba asqueroso. No creo
que ninguna mujer decente hubiese entrado en aquel en años.
-Entonces era el sitio adecuado para ti porque eres una
puerca.
Me mira durante un instante y vuelve a bajar la vista.
-Sí amo.
-Como éste está muy limpio volveremos allí.
Vuelve a hinchar el pecho, parece que la idea le gusta.
-Pero antes te haré un regalo.
Saqué una clamp para el clítoris. Ella la miró desconcertada.
Se lo explico y se la coloca tirándose con fuerza para hacerlo sobresalir
bastante, mostrando su intención por complacerme.
-La llevarás puesta siempre. Entendiste puta?
-Si amo.
-Comienza a repetir lo que hiciste.
-No vamos a salir?
-Joder que caliente eres!
-Si amo –me dice que una voz y un mago de sonrisa pícaras.
Le doy una bofetada. No me molesta que sea pícara. Es sólo
para ponerla en su lugar.
-Perdón amo.
La doy otra… y otra. Saca el pecho ofreciéndomelo, parece que
el tratamiento al que la sometí la otra vez le gustó pero continúo abofeteándole
la cara varias veces más. Al pasarle la mano por el coño lo noto palpitar
empapado. Le va a costar repetir la sesión de la cafetería sin correrse. Está
demasiado excitada.
-Cuenta.
-Cuando entré en el servicio vi que estaba demasiado sucio.
Me daba asco pero pensé que merecía estar en un sitio así…
No para de sorprenderme su entrega. Le pido que me cuente
algo y no sólo me cuenta los hechos sino sus sentimientos.
-… no sabía donde poner la ropa, decidí colgarla en el panel
que separa las cabinas, aunque tenía miedo que alguien entrase y se lo llevase.
Mejor aún decidí dejarlo sobre la puerta, así sería más evidente para alguien
que entrase. Me sentía humillada al pensar que podrían saber que estaba desnuda
dentro y lo que estaba haciendo. Ya sé que es una tontería porque no se me veía
pero aún así lo sentía.
-Podías haber dejado el pestillo abierto.
-No me atrevería.
-La próxima vez que vayas allí lo harás.
Me mira con los ojos abiertos por la sorpresa y con cierto
brillo en su preciosa mirada.
-Si amo.
-Te calienta pensarlo zorra?
-Sí amo. Gracias –y deja arrastrar el gracias como si fuera
una gata.
-Sigue.
-Después de colgar la ropa me di la vuelta, no quería verla,
ni si me la quitaban, me gustaba imaginar que lo hacían y tendría que salir
desnuda. Comencé a acariciarme pero estaba muy caliente y temía correrme. Nunca
había tenido que controlarme y temía fallar. No quería fallarle amo.
Mientras me lo contaba repetía lo que hizo. Oía sus dedos
chapotear en su coño. Su voz profunda me incitaba.
-Me saqué los dedos y me incliné para darme en el culo. Pensé
que eso iba a bajar mi deseo pero no lo logré. Me gustó amo, me gustó darme.
Seguía dándose. Recordar la estaba poniendo muy, muy
caliente.
-Cómo lo hiciste?
Me miró, sacó los dedos con desgana. Se los metió en a boca.
-Te gusta ser tan puerca?
Asiente con la cabeza mientras se mete los dedos hasta la
garganta dejando que la saliva gotee desde su barbilla. Saca los dedos y se da
con dureza. Gime. Vuelve a darse. La dejo que se de un buen rato.
-No lograba bajar mi excitación a pesar de darme… fuerte.
Y vuelve a darse bien fuerte. Tiene el culo rojo.
-Puede ser porque no te dabas así
Y uno la acción a las palabras y le doy un golpe brutal. Se
tiene que apoyar en la pared y gime apretando los labios para soportar el dolor,
aunque en su caso no esté exento de placer.
-No, no me daba así… pero puede que tampoco se me hubiera
bajado –mientras me dice eso me mira. Comprendo que quiere más, que le gusta
duro, que le pone.
-Amo, va a dejar que me corra por favor? Me va a follar?
Vuelvo a darle y recula para ofrecerme de nuevo su culo tras
encajar el golpe.
-Sí amo, sí, así, gracias.
Tras darle una buena serie de golpes tengo que dejar de darle
el culo empieza a motearse de puntos rojos. Hubiera deseado seguir dándole, ella
también pero recordé que su marido podría ver las marcas.
-Saqué el cepillo con el que usted me dio en las tetas para
seguir dándome.
-En el culo?
-Sí pero amo no podía evitar la tentación de tocarme.
-Hazlo tal como ocurrió.
Lleva sus manos a su pubis para abrirse los labios de la
vulva y darse en su clítoris en esta ocasión atrapado por la clamp,
pellizcándolo, tirando de él y frotándolo con la yema de los dedos y las uñas.
Gime. Se mete los dedos en el coño para mojarlos y seguir dándose.
Noto que se tensa. Está apunto de correrse y la empujo contra
la pared para obligarla a soltarse. Cae al suelo porque no tiene fuerzas para
sujetarse y vuelve a llevar las manos a su coño pero se las sujeto.
-Suéltame cabrón!
Tengo que abofetearla varias veces antes de poder
controlarla.
-Por favor amo, por favor, por favor, necesito correrme, lo
necesito de verdad, lo necesito…
Y rompe a llorar a causa de la tensión en el suelo del baño.
Vuelve a llevar las manos a su coño y tengo que golpearla y sujetarla para
disuadirla.
-Por favor, maldito cabrón! –La mitad de la frase la ha dicho
implorante, en la segunda ha explotado.
Me siento a horcajadas de ella y le sujeto las manos sobre la
cabeza. Mueve el pubis buscando cualquier tipo de contacto. La miro debatirse.
-Abre la boca.
Muevo la boca para que se de cuenta que voy a escupirle en la
suya y contrariamente a lo que esperaba saca la lengua. Le suelto una espesa
saliva con la que juega.
-Qué guarra eres!
-Para usted amo –me dice después de haberme hecho ver que ha
disfrutado con mi saliva, jugando con ella y tragar al final.
Y vuelve a abrir la boca. Le suelto las manos y las deja
sobre la cabeza. Le meto los dedos en la boca para provocarle una arcada. No se
hace esperar mucho. Le doy varias veces hasta que tiene los ojos irritados y la
garganta también. He sentido la tentación que ha tenido de apartarse y he
disfrutado cuando la ha dominado y ha seguido ofreciéndose a mí.
Vuelvo a escupirle en varias ocasiones más, en la boca, en la
cara y ella sigue entregada.
-Así es como me gusta, que seas una buena sumisa.
-Sí amo, perdón pero es que me pone muy caliente.
Es verdad, le paso la mano por el coño y lo tiene chorreando.
Me saco la polla y se la pongo en la boca.
-Voy a mearte –le advierto. Hace un movimiento de rechazo
pero la sujeto.
-Quiero que te lo tragues todo y como lo devuelvas lo
recogerás con tu lengua de puta infiel.
En su cara veo que no le gusta pero no hace ningún nuevo
gesto de rechazo. Le suelto un pequeño chorro que traga con una cara que me da
pena si su coño no me dijese lo que disfruta la humillación a la que la estoy
sometiendo, porque sigue frotando sus piernas buscando el placer que le da su
clítoris comprimido. Le voy soltando chorros que traga, no sin ahogarse en
alguno y toser lo que nos moja a ambos. Al final se lo ha bebido todo.
-Buena puta bebedora de meados. Otro día te beberás los
tuyos.
-No, por favor, es asqueroso.
-No dice eso tu coño.
-No importa, no me gusta el sabor.
-Y a mí no me importa que no te guste el sabor, lo volverás a
beber cada vez que quiera, está claro cerda?
-Si amo cabrón.
No puedo evitar reírme. Eso la irrita y trata de levantarse.
Disfruto sometiéndola.
-Eres una puta rebelde y hoy vas a recibir un escarmiento.
-Que va a hacerme?
Sus cambios de desobediencia a obediencia son tan bruscos que
necesito tiempo para reorganizarme.
-Quédate aquí, ahora vuelvo.
Salgo un momento y cuando vuelvo me mira con curiosidad.
-Pon las manos en la espalda.
-No me vaya a dejar marcas amo! Por favor.
-Qué puta eres.
-Sí, haga lo que quiera, sé que me lo merezco, que no hago lo
que me ordena, sólo soy una puta.
-Y un día te alquilaré para que te disfruten.
-Sí amo.
La idea la calienta.
-Pero ahora voy a castigarte.
Le ato las manos a la espada. Está empapada.
-Voy a ponerte una venda en los ojos.
-Me da miedo.
-Tienes que pagar.
No se niega a ser vendada.
-Abre las piernas.
Le meto un consolador doble.
-Ahora voy a jugar contigo. Procura que no se te caiga o te
vas a arrepentir de haber venido.
-Amo, puedo correrme?
-Eres una jodida puta subnormal. Qué crees?
-Amo, por favor, lo necesito, lo necesito tanto!
Juego con todo su cuerpo aprovechando el desconcierto que le
produce estar vendada. Le pellico, le acaricio, le beso, le rozo. El consolador
está haciendo efecto. Se retuerce tratando de controlar el placer que la va
inundando.
-Amo, amo, amo, me voy a correr!
-Ni lo sueñes. Las putas estáis para dar placer no para
recibirlo.
-Pero las putas también se correrán de vez en cuando, no?
-Ja, ja, ja. Arrodíllate y hazme una cubana puta.
-Si amo.
-Usa tu sucia lengua de puta.
-Gracias amo.
Se aplica con verdadero ardor. Quiere ablandarme para que la
deje correrse.
-No quiero correrme todavía, quiero disfrutar de tu boca un
buen rato.
Le meto la polla hasta la garganta. Le dan arcadas, está a
punto de vomitar, le chorrea la saliva.
-Amo, amo, córrete en mi sucia boca y deja que me corra com…
No puede terminar la frase, suena el timbre de la puerta. Se
asusta.
-Amo por favor que ocurre?
-Quédate tal como estás y no se te ocurra correrte.
-Pero y si es mi marido?
-Verá lo puta que es su mujer.
-No amo por favor –trata de levantarse.
-Si te mueves lo dejo pasar, si te estás quieta y callada tal
vez no se de cuenta que estás aquí.
-Sí amo.
Voy a abrir la puerta. Después abro la puerta del baño
despacio. Ella está tratando de escuchar lo que ocurre con cara de miedo.
-Mira a la puta –digo en voz alta. Laura se encoge.
-Ajá –oye responder a una voz que no es la mía.
No se atreve a moverse, a respirar.
-Puta he invitado a un amo amigo para castigarte entre los
dos.
-Por favor… -suplica débilmente.
-Es alguien que conoces…
Su cuerpo reacciona y se tensa.
-Te utilizará a placer y te entregarás a él.
No se atreve a hablar.
-Y además lo grabaré para tener un recuerdo.
Ella mueve la cabeza negando y solloza. Pero no puede
impedirlo
-Calla y prepárate.
Oye el susurro de nuestra conversación.
-Apoya la cabeza en el suelo y abre las piernas.
Sabe que el otro puede ver su coño encharcado, hinchado y
perforado por un consolador, al igual que su culo. Cuando le sacamos el
consolador trata de cerrarse pero un cachete en su culo le hace desistir.
-Ábrete bien que te veamos y podamos grabarte bien.
Obedece. Siente los dedos que le hurgan. Lucha entre el deseo
que no la ha abandonado y la vergüenza de mostrarse ante un conocido que
desconoce quien es y ante el que se va a someter.
Mi amigo entra en ella. Su cuerpo lo acoge.
-Usa su culo.
La va abriendo despacio para que vaya sintiendo todo el
placer que la va inundando. Gime. Y se entrega. Ambos vemos como se entrega. Mi
amigo se para y ella sigue moviéndose para encularse. Sus jadeos son cada vez
más sonoros, más intensos. Sus movimientos más bruscos, trata de ser penetrada
con más profundidad. Su orgasmo hace que se orine entre gritos. Mi amigo sigue
dándole no permitiendo que el placer la abandone. Le abro la boca para entrar
hasta el fondo.
Ambos la sometemos al placer. Y ella se deja llevar. Vuelve a
sentir acercarse el orgasmo.