Hola mi nombre es Marcela, vivo en La Pampa, Argentina.
Resulta que por cosas mi profesión, ósea farmacéutica, tengo
que algunos congresos para capacitarme, razón para viajar a Córdoba, donde vive
mi sobrino que tiene 24 años.
Hable con mi hna, que es su madre, para saber si mi sobrino
me podría alojar, me respondió que si que viajara que el me esperaba en la
terminal, para llevarme a sus casa.
Mi sobrino es un joven muy, muy apetecible, 1,70 de altura,
buen físico, nada para desperdiciar. Yo soy una mujer de 36 años, de 1,60 de
altura, muy buena cola por hacer gym siempre, pecho redonditos y firmes, una
cinturita de avispa. Todo este cuerpo combinado con una ropa ajustadita es un
cóctel explosivo y me gusta.
Llegue a Córdoba bajo una lluvia torrencial, mi sobrino
estaba esperando, lo vi estaba hecho todo un hombre pues hacia 6 años que no lo
veía. Cuando bajaba de colectivo vi la expresión en su cara, de tía estas buena,
se acerco y me saludo, tomo mi maleta para que no la cargara todo un caballero.
-Hola tía, como estas?... como estuvo el viaje?
-Respondí: que bien, solo fue largo, espero no te molesté que
me quede en tu casa.
-No será un placer tener para mí, muy caballerosamente
respondió.
Nos dirigimos a su casa. Me había preparado su habitación
entregándome su cama.
Me dijo que su cama era mas cómoda que las de visitas, y que
lo que necesitara que se lo pidiera.
Esa noche pedimos una pizza y comimos bebimos unas cervezas,
y nos pusimos al día de nuestras vidas. Me fui a dormir con la imagen de que mi
sobrino, estaba hecho un hombre y que además era muy apetecible. Durmiendo en su
cama, hacia que me produjera un escalofrió por el cuerpo, en su cama seguía su
perfume de hombre y me encantaba.
Allí rondo por mi cabeza la idea que seduciría a mi sobrino y
dispuse todas mis armas.
Nos levantamos temprano para ir cada uno a sus cosas, yo me
preparaba poniéndome unos trajecitos que son muy sexy y dejaba la puerta entre
abierta para que al pasar me viera.
Cuando estábamos en la tarde me ponía unos short que dejan
ver el comienzo de mis nalgas y unas musculosas que realzan mis pechos. Cuando
lo hablaba, veía como el me miraba los pechos eso me ponía cachonda.
Al tercer día le dije si conocía un buen restauran para ir a
cenar, dijo que si. Y que seria un gusto llevarme, que me prepara para la noche
de Córdoba.
Así que me puse todo, por si esa noche llegaba lo esperado,
un conjunto blanco de encaje, pantalón blanco que delataba mi cola, una camisa
donde se notaba mi encaje muy de cerca, muy perra que digamos. Cuando mi sobrino
me vio, se le caían las babas, encima le pregunte como estaba?(probecito)
Dijo; mmmm……. no se si no das una vueltita?
Y si la vueltita la hice, muy lenta para que me viera toda.
Y? que pareció?
OK respondió. Tía, suspiro………. Se empezó reír picaramente.
Fuimos en su auto, el lugar era de estilo étnico, comimos y
tomamos vino, después largo rato, nos empezamos a decir piropos, y hablar en
doble sentido, calentando la situación.
Salimos y nos dirigimos a casa, yo estaba muy cachonda el
vino me pone así. Entramos me dijo; bueno es hora de dormir, tía te doy el beso
de las buenas noches, para que descanses.
Yo pensé no puede ser!!! Se acerco y me beso en la boca muy
despacito, sensualmente. Allí me derretí. Paso su mano por la cintura me levanto
y me llevo a la cama. Nos besamos, nuestra respiración era agitada, mis manos
recorrían todo su cuerpo. Me saca la camisa entre besos y sus manos me tocaban
muy suaves pero con firmeza. Yo volaba de la excitación, se lanzo sobre mis
pechos chupándolos, yo solo repetía si…si…si…Lucas jugaba con mis pezones que
estaban duros era una delicia.
Me saco los pantalones quedando en ropa interior me recorrió
con la mirada, yo tenia la tanga ya mojada. Me lancé sobre el, le saque sus
pantalones, baje su bóxer y la vi era enorme, se la empecé a chupar lentamente,
veía como se retorcía, se la chupaba desde la punta hasta el final, me la metía
toda adentro de la boca la estaba disfrutando, sentía que se venia y seguí
quería sentir su leche en mi boca, llego calentita a mi boca la disfrute toda y
me tragué. Vi su mirada de sorprendido. Me tumbo en la cama me empezó chupar
todo mi cuerpo, saco mi tanguita que estaba empapada, me comenzó a chupar mi
clítoris lo hacia como un experto, yo le decía que siguiera, que no se
detuviera, estaba por explotar y la hice con grito. Me puso encima de el, nos
seguimos besando, me la coloque adentro, y cabalgue despacio, acelerando, mas y
mas cada vez. El me besaba los pechos, yo estaba en otro orgasmo, parecía que
mis gritos lo ponían más caliente, me puso abajo y empezó entrar y salir que era
una delicia, yo entregada totalmente, estaba por terminar y lo hicimos los dos
al mismo tiempo. Nos relajamos y caímos tendidos en la cama. Hicimos cucharita y
dormimos, los demás días fueron de disfrutar de buen sexo. La mejor semana de mi
vida.
Espero que le haya gustado. Saludos Marcela.