La siguiente historia es ficticia y proveniente de una mente
enferma pero locuaz.
La fiesta nacional.
El ruedo estaba preparado para asistir a otra fiesta
nacional, los toro torturadores estaban preparados para entrar a por sus
victimas, ellos lo conocen como el hombre contra el animal, la realidad es más
bien otra pero en esta historia se cumplen los sueños de todos aquellos que
desearían ver a un hombre vestido con un traje de luces empitonado por una asta
de 30cm haciéndole un agujero capaz de albergar un baló de fútbol.
El animal entro en el ruedo asustado la luz le cegaba y los
gritos de los miles de aficionados en un estado de embriaguez bastante
considerable lo desconcentraban y lo desorientaban. Enfrente del bravío animal
había una especie de payaso con un traje dorado muy brillante y el pelo
grasiento finalizado con una coleta ridícula, en sus manos el hombrecillo dorado
llevaba una capa de un tono chillón. El espectáculo empieza con unos paso de
capote para probar al animal, este parece como "endrogado" y no reacciona hasta
al cabo de unos minutos que parece que los efectos de los sedantes se le
empiezan a pasar, este es el momento de que el espectador vea como unos
valientes hombres atacan a un pobre animal de resaca por la espalda con unos
palos de colores acabados en punta torcida para que el pobre animal sienta
placer al acordarse cada vez que su espalda hace un pequeño movimiento. Vuelva
aparecer el gilipollas principal, ahora que el toro se ha despertado
completamente parece que el torturador se anda con un poco más de ojo a la hora
de hacer sus pases de muletas, el público se exalta cuando un cuerno de animal
ha rozado la bella cara de portada del "iluminado". Ahora es el momento más
interesante de la corrida cuando un jinete sale a pinchar al pobre toro que
pierde sangre por momentos y que le empiezan a fallar las fuerzas, en ese
momento es cuando el torero se dispone a acabar la faena de una forma muy noble
quiere acabar con la vida del animal que ha peleado de forma valiente pero una
vez más es el hombre quien sale victorioso de torero al suelo de forma que queda
en pompa en frente del animal que al embestirlo le había rajado un poco el traje
por la parte posterior del culote dejando una vista fenomenal del ano del
cazador ahora victima, el toro un animal bravío no puede desaprovechar la
oportunidad de demostrar su hombría así que ni corto ni perezoso se dirige
directamente a penetrar la cavidad del torturador cuando de pronto le salen al
paso los de las banderillas a proteger al maestro, el toro encabritado no duda
en asentar sendas cornadas a los hombres que caen al suelo con el estomago
abierto y saliendoles el instestino por la fisura que tenian en la piel. La
arena antaño blanca se empezó a teñir de rojo con la sangre de los
banderilleros, pero no acabo así antes de llegar a su victima verdadera dos
personajes más le salen al paso para impedir que acabe con la vida del grande de
España, con estos nuestro fiel amigo, el toro le dedica un revolcón por el suelo
pisando les todo lo que puede y recreándose en sendas cabezas que acaban por
crujir abriéndose cual cocos con la consiguiente derramación de sesos y serrín,
el cerebro lo habían vendido por un pote de gomina, el espectáculo hace vomitar
a la mayoría del público que empieza a regurgitar todo lo antes consumido.
La plaza muestra un lamentable aspecto, la arena esta
cubierta de sangre y con el toro siguiendo en linea recta hacia su objetivo,
solo le queda el jinete para llegar a su presa final, el caballo como animal y
viéndose oprimido y vilipendiado por los golpes continuos de espuelas en sus
costados, decide actuar y en honor a la rebelión que se estaba viendo en esta
plaza decide tirar al suelo a su jinete y bailar un zapateado con las herraduras
encima del cuerpo del aspirante a "cowboy" como resultado del baile el jinete
pierde la movilidad de las dos piernas y al intentar arrastrarse para alegarse
de su animal es embestido por el toro con lo que el jinete acaba como decoración
del burladero donde el siguiente torero viendo la que se le avecinaba trato de
huir bien lejos pero a la salida de la plaza un grupo de anti taurinos
utilizaron su cuerpo como diana para sus piedras dejando le un pulmón perforado
y media cabeza arrancada.
En el interior el público empezaba, ya a desmayarse y a
sentirse mal por el espectáculo que estaban presenciando, de forma que en un
soliloquio del autor/narrador se plantea la siguiente pregunta, porque al ver la
sangre y la torturación de los animales lo llamamos espectáculo y cuando es al
revés lo llamamos matanza? Siguiendo con la aventura de nuestro amigo el toro
que ya sin rivales en la pista enfilaba el recto de su torturador, el dolor se
podía palpar en el ambiente, el torero se había quedado petrificado en el suelo
sin poder reaccionar ante la evidente envestida que se hiba a producir cuando de
pronte el toro en vez de enpitonar al torero lo monta cual vaca sin importarle
lo que antes le hubiera echo, su miembre de más de 1'20m le había ido creciendo
a medida de la cabalgata través de la plaza, pienso yo que excitado por el olor
a estrogenos que emitía la colonia del maestro, para sin pensarlo desvirgar el
culo de aquel hombre de pelo en pecho que se enorgullecía de su fuerza de macho
dominante, la penetración se produjo de un solo estacazo unos hilillos de sangre
salpicaron el suelo de la plaza, total un poco más que más da?, el vaivén que
producía el toro era desmesurado para su corpulencia, no se detenía para nada
del mundo e infligía envestidas a una velocidad de vértigo, el torero en estado
de shock por la acometida reacciono al notar que el dolor se volvía placer y
algo entre los algodones que llevaba en sus mallas empezó a crecer, era su
propio miembro que inconscientemente había llegado a su máximo esplendor, cerca
de los 2'5cm, y en estos instantes supuraba el liquido pre seminal que empezaba
a lubricar su cacahuete.
La cogida duro cerca de 20 minutos en los cuales el torero
lejos de intentar huir se dedico a disimular su placer puesto que la imagen que
se daría de él en los programas del corazón del día siguiente tenia que ser de
una victima de la violencia y el peligro de la tauromaquia y no un vulgar
depravado mental que se erotizaba con las embestidas de un miembro descomunal
por el cual los/as presentadores de los programas se les haría la boca agua. Así
que nuestro heroico torturador aguanto las ganas de masturbarse al ritmo de los
choques entre su culo y los huevos del toro y sencillamente se guardo la imagen
para cuando llegara a su casa, pero lo que él no sabía era que al acabar el toro
su faena y correrse dentro de su cavidad anal el esfuerzo realizado por su ano
fue tal y el desgarro tan descomunal que sus intestinos se escaparon por el
agujero de su ano dejando al aire libre sus conductos intestinales y produciendo
le una muerte lenta pero que a su vez fue placentera.
Perdonen por este texto un poco macabro y no muy correcto ni
muy de mi estilo, pero en estos momentos estoy un poco falto de tiempo y de
inspiración para escribir mi siguiente serie de relatos y para entretenerme y no
dejar de escribir se me ocurrió escribir esta historia que a todos los que somos
anti taurinos nos gustaría que pasase porque aunque sean personas la tortura a
un animal, el cual puede sentir, no tendría que estar permitida y mucho menos
puesta como una fiesta nacional en este país de caspa, vulgarismo y tele basura.
Disculpen aquellos que se puedan sentir ofendido por la escatoligidad del texto
pero no aquellos que se sientan ofendidos porque no respeto una tortura al igual
que no respeto el racismo, la xenofobia o el machismo.
Gracias por perder su tiempo en leer mi texto.