La mujer de Lot fue ordenada que no mirara hacia atrás, pero
lo hizo y se convirtió en un poste de sal. El recién enviudado Lot se instaló en
una cueva con sus hijas. Ambas, al verse solas y creyendo que eran las únicas
que quedaban en el mundo, decidieron emborrachar a su padre, tener relaciones
con el ebrio anciano para poder tener hijos.
"Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: "Mira, yo me he
acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y
entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre
descendencia".
─ Génesis 19:34.
Esta es la verdad:
"Las dos hijas de Lot quedaron encinta de su padre. La mayor dio
a luz un hijo, ye le llamó Moab: es el padre de los actuales moabitas. La
pequeña también dio a luz un hijo, ye le llamó Ben Ammí: es el padre de
los actuales ammonitas".
─ Génesis, 19:36-38.
31. Entonces dijo la hija mayor a la menor:((Mira en que
problema nos encontramos, nuestro padre nos ha quitado la única oportunidad de
conocer hombres, al traernos a este desolado paraje, jamás sabremos lo que se
siente el acostarse con uno, claro como él está viejo ya no piensa en esas
cosas, no es como tú y yo, que estamos bien jóvenes y deseosas de disfrutar de
los placeres de la carne. En esos momentos la hija mayor aprovechando que su
padre se encontraba al fondo de la cueva descansando, agarró por la mano a su
hermana menor, y la condujo hasta un pequeño claro en el monte, de donde podían
ver sin llegar a ser vistas por su padre.
Ya en el centro del claro, la mayor suavemente acercó su boca a la de su hermana
menor, la que al principio le ofreció un poco de resistencia, hasta que la mayor
le dijo con suavidad, piensa que es aquel soldado que se iba a desposar contigo,
el que coloca sus labios sobre los tuyos, mientras que yo pensaré en Jacobo el
que también se pensaba desposar conmigo, antes de que Sodoma fuera destruida.
Tanto la mayor como la menor, acercaron sus labios al tiempo que con suavidad
comenzaron a abrasarse, el beso fue suave al principio, pero a medida que sus
labios se seguían manteniendo unidos, las dos jóvenes mujeres, fueron sintiendo
algo nuevo y raro dentro de ellas, ese extraño calor que les provocaba el deseo
de estar más y más unidas.
En medio de sus besos y caricias, la mayor llevó su mano directamente a las
entrepiernas de su hermana, quien al sentir los dedos de su hermana mayor,
toqueteando la parte externa de su vulva, reaccionó de inmediato abriendo por
completo sus piernas, dejando así que su hermana tras apartar las telas con que
su hermana menor cubría su cuerpo, pudiera seguir acariciando profundamente por
completo la vulva de su hermana menor. Las dos continuaron sintiendo ese
incontrolable deseo de seguir besándose y acariciándose la una a la otra. En
medio de pequeños arranques de excitación, por el deseo de estar en mayor
contacto la una con la otra, ambas se han despojado completamente de todas sus
ropas, hasta quedar del todo desnudas.
Sus besos y caricias fueron haciéndose más intensos y profundos, la acelerada
respiración de las dos pudo bien haber sido escuchada por Lot su padre sí este
hubiera estado despierto y fuera de la cueva, pero no fue así, por lo que tanto
la mayor como la menor continuaron envueltas en un mar de pasión incontrolable.
Después de un buen rato, la menor que al principio fue la más tímida y
conservadora, separó su cuerpo del de su hermana Mayor, de manera bien brusca le
hizo abrir sus piernas y sin perder tiempo enterró su rostro sobre la vulva de
su hermana mayor, quien ante la rapidez con que actuó su hermana menor, se ha
quedado pasmada.
Al sentir como la lengua de su hermana menor comenzaba a lamer y acariciar los
pliegues de su vulva, como con sus dulces labios chupaba de manera insistente su
dilatado clítoris. Por un buen rato la hermana mayor se ha quedado deleitándose
de todo aquello que su hermana menor le hacía con su boca. Hasta que ella
envuelta en la misma excitación, entendió que su deber de hermana mayor era el
de retribuirle a su hermana menor las mismas atenciones que ella le dispensaba.
Por lo que sin perder tiempo, tras moverse ligeramente, colocó también su boca
contra la vulva de su hermana menor.
Las dos jóvenes mutuamente se besaban y chupaban hasta que fue tanto la
excitación que ambas al unisonó, disfrutaron de un delicioso placer desconocido
para ellas hasta esos momentos. Tanto la menor como la mayor de las hermanas,
quedaron desfallecidas, se durmieron la una junto a la otra, y no fue hasta que
escucharon la voz de su padre llamándolas desde la entrada de la puerta que se
despertaron y tras vestirse corrieron a su encuentro, sin que él llegase a
enterarse de nada de lo sucedido entre ellas. Pero esos íntimos encuentros,
desde ese día fueron convirtiéndose en algo habitual entre ellas dos.
32. Después de un buen tiempo en que las dos hermanas se solazaban entre sí, la
hermana menor le preguntó un día a la mayor qué edad tendría su padre, por la
larga y canosa barba que tiene me imagino que ya debe estar por los cien años,
pero si lo llegas a ver sin ropa alguna como lo he visto yo cuando se lava al
lado del pozo, puedes que piense que tiene la misma edad del soldado con que te
pensabas desposar. Después de decir esas palabras a la mente de la hermana mayor
llegó una idea y le dijo a su hermana menor. Ven y embriaguémoslo con vino y
acostémonos con él. Así sobrevivirá la familia de nuestro padre. Aunque la
excusa como tal le pareció tonta a las dos, lo cierto era que se trataba del
único hombre en ciento de leguas a la redonda. La hermana menor comentó, antes
de poner en práctica su plan, mejor lo hacemos de esa manera, ya que hay días en
que me parece que Lot nuestro padre actúa de manera extraña, nos ve raro y hasta
en ocasiones siento que me quiere arrancar las telas que cubren mi cuerpo.
33. Y así lo hicieron esa misma noche, pero ya durante el día las dos que se
habían puesto de acuerdo, colocaron el vino más fermentado en la bolsa de agua
de Lot, quien al principio mientras recogía un pequeño rebaño de ovejas, no le
agradó mucho lo que sus hijas habían hecho, pensando él que se debía a una
equivocación de parte de ellas, pero a diferencia de otras ocasiones, se reclinó
bajo la sombra de un arbusto y en lugar de perseguir a una de las ovejas para
descargar las muchas energías acumuladas por no tener su mujer a su lado, se
dedicó a terminarse todo el vino que había dentro del pellejo de cabra, cuando
Lot regresó al atardecer faltando poco tiempo para que oscureciera, su hija
mayor lo recibió, sirviéndole un jarrón que en lugar de agua como de costumbre
estaba lleno de vino, que en el estado en que Lot se encontraba le agrado mucho.
Ya Lot se había bebido él solo casi todo el vino que había dentro del pellejo de
cabra, mientras que su hija mayor, corrió al fondo de la cueva y tras quitarse
toda sus telas, se vistió como su madre acostumbraba hacerlo en ciertas
ocasiones en que Lot y su mujer terminaban revolcándose juntos sobre su lecho de
dormir. Al regresar donde su padre la hija mayor llamó a Lot por su nombre como
lo hacía su madre, este al ver esa familiar figura de pie frete a él, y debido a
la oscuridad reinante en esa parte de la cueva Lot no pudo reconocer a su hija
mayor, extendió su mano y aunque su vista fallaba un poco, si creía reconocer a
su mujer.
El mucho vino bebido por Lot, despertó en él esa lujuria que procuraba ocultar
por tanto tiempo, sin detenerse hacer análisis alguno apenas llegaron al lecho
donde Lot acostumbraba a dormir, al sentir el cálido cuerpo femenino esos viejos
vigores retornaron a su cuerpo, sus manos comenzaron a despojar la ropa que
cubría el cuerpo de su hija mayor desconociendo él de quien se trataba
realmente. Ella por su parte al sentir el calor y la rigidez del miembro de su
padre, se excitó más aun todavía, y aunque la hija mayor nunca en su vida había
disfrutado del sexo con un hombre supo inmediatamente que hacer, se recostó boca
arriba sobre el lecho de su padre, bajo la efímera luz de una vela, separó sus
piernas ofreciéndole toda su vergüenza a él.
Lot retiró gran parte de la tela que cubría su cuerpo, tomó entre sus dedos su
erecto miembro y lo dirigió cual certera saeta al centro de su atención. A
medida que vástago de de Lot fue penetrando la húmeda cavidad de su hija, esta
sintió un pequeño pero sabroso desgarro, su himen había cedido ante la presión
del miembro de su padre, Lot se sentía todo poderoso, a medida que continuaba
penetrando el cuerpo de esa mujer, ignorando del todo que se trataba de su hija
mayor. Ella a medida que comenzó a sentir como el miembro de su padre se abría
paso entre sus interioridades, de manera innata sin saber cómo o el porqué,
comenzó a mover rítmicamente sus caderas de lado a lado del frente hacía atrás,
y a medida que lo seguía haciendo, más seguía disfrutando lo que su padre y ella
realizaban.
Lot en medio de su locura llevó su boca sobre los parados senos y pezones de su
hija mayor, los que de manera rítmica fue chupando uno a uno, al tiempo que
continuaba penetrando y sacando su miembro de la caliente y húmeda vulva de
ella, hasta que sin ya tener control alguno sobre su cuerpo él alcanzó el
preciado clímax eyaculando un gran torrente de semen dentro de su hija mayor y
ella a su vez disfrutaba de un distinto orgasmo a los que acostumbraba tener con
su hermana.
Después de ese cálido y profundo encuentro, la hija mayor estaba por retirase
para que su padre no se diera cuenta de la verdad de quien era ella, pero Lot
deseaba seguir, sintiendo ese cuerpo femenino junto al suyo, aunque su miembro
se encontrase ya dormido y aparentemente sin fuerza alguna. Pero la hija mayor
supuso que si tanto a ella como a su hermana menor le agradaba el que besasen y
chupasen sus vulvas, supuso que a su padre también le agradaría el que ella le
hiciera eso. Por lo que tomó el mustió miembro de él entre sus dedos, y tras
observarlo a la luz de la tenue vela, comenzó acariciarlo lentamente, hasta que
entendió que sí se lo llevase a su propia boca el miembro de su padre
reaccionaría como él deseaba que respondiese.
En efecto y aunque la practicas del sexo oral no estaban bien vistas por las
creencias de Lot, cuando sintió la cálida humedad de la boca de su hija
ignorando él que se trataba de ella, casi como por arte de magia su desinflado
miembro se ha llenado del antiguo vigor del que antes disfrutaba. Lot permanecía
acostado boca arriba con sus manos de tras de su cabeza, mientras la joven se
dedicó insistentemente tanto a lamer como a chupar por completo el falo de su
padre. A medida que más rápido ella moví a su cabeza sobre el miembro de Lot,
este suspiraba profundamente, hasta que llegó el momento en que sin poder
evitarlo volvió a eyacular con fuerza, gran parte del semen de Lot su hija mayor
se lo ha tragado, ya que sabe que un pecado peor que acostarse con su propio
padre, era permitir que esa fuente de vida que era el semen tocase la tierra y
se perdiera.
Lot quedó tan agotado que casi de inmediato lo ha invadido un dulce y profundo
sueño, sin tener la menor idea de que su hija mayor era la mujer que había
yacido con él esa noche. Ella apenas pudo recogió las telas con que había
cubierto su cuerpo y se retiró procurando hacer el menor ruido posible para no
despertar a su amante padre. Y la mayor, se acostó con su padre, quien no se dio
cuenta de nada, ni cuando ella se acostó ni cuando ella se levantó.
34. Al día siguiente dijo la mayor a la menor: Las dos hermanas después de que
su padre salió a pastorear las ovejas y cabras que tenían, se dedicaron a
charlar sobre lo sucedido durante la noche del pasado día, la hermana mayor lo
ignoraba hasta esos momentos pero su hermana menor, mientras que ella había
estado acostándose con su padre, su hermana menor no se perdió nada de lo que
había sucedido entre ellos su padre y su hermana mayor, a tal grado que a medida
que los observaba con detenimiento, se comenzó a sentir tremenda excitada, por
lo que a medida que los observaba comenzó ella misma a pasar sus manos por sus
senos y vulva.
La hermana menor sintió como todo su cuerpo se fue llenando de un rico y sabroso
calor, que le hacía disfrutar tremendamente. Sus dedos al principio se limitó
acariciar tímida y ligeramente sus erectos pezones, pero era tanta su excitación
que de rozar la piel de su vulva continúo apretando con mayor y mayor fuerza su
inflamado clítoris, sus profundo gemidos temió ella que llamase la atención de
su padre y su hermana mayor, pensó que quizás se detuvieran a buscar el origen
de los fuertes gemidos, pero tanto su padre como su hermana mayor estaban tan
envueltos en su relación que ni cuenta se dieron de la presencia de la hermana
menor.
La hermana menor mientras seguía observando, alcanzó un sin número de deliciosos
orgasmos, por lo cual casi cayo desfallecida. Cuando la hermana menor recobró el
sentido, su hermana mayor se dedicaba a chupar gustosamente el miembro de su
padre. Mientras que Lot disfrutaba gustosamente de dicha mamada, su hija menor
seguía observando a la pareja de su padre y su hermana mayor, deseando ser ella
quien estuviese en el lugar de su hermana mayor, siguió observando con sus ojos
bien abiertos como la boca de su hermana mayor se tragaba casi del todo el
ariete de su padre, todo esto sin dejar de seguir acariciando y apretando su
clítoris intensamente, pero en su desespero mientras se tocaba toda ella, uno de
sus dedos rozó su esfínter, y la reacción que le provocó fue tan particular que
posteriormente ya a solas se dedicó a explorar esa área de su cuerpo, después de
haberse aseado hasta el cansancio.
Pero antes de que eso sucediera la hermana menor siguió observando a la pareja,
hasta que se dio cuenta de que su hermana mayor había logrado nuevamente que del
miembro de su padre volviera a manar gran cantidad de semen, por unos instantes
pensó que su hermana lo dejaría caer a la tierra cosa que hasta ella con su
corta edad sabía que era un gran pecado, pero cuando se dio cuenta nuevamente su
hermana mayor se dedicaba a tragar todo y lo poco que se le había escurrido
entre los labios con su lengua lo llevaba a su propia boca.
Después de eso la hermana menor, exhausta por haber estado ella misma
acariciando profundamente su vulva y haber disfrutado de unos muy especiales
orgasmos se retiró. Todo lo anterior en gran parte y medida era ignorado por la
hermana mayor, pero su amorosa hermana menor se lo fue narrando todo lo que
había sucedido entre ella y su padre pero desde el particular punto de vista de
la hermana menor. A medida que las dos hermanas se besaban y acariciaban en la
seguridad del fondo de la cueva, volvieron a disfrutar de un gran momento de
intimidad, tras el cual le hermana mayor le dijo a su hermana menor cuando ambas
ya descansaban sobre su lecho.
Ya sabes que me acosté anoche con mi padre. Hagámosle beber vino otra vez está
noche, y te acuestas tú también con él, para que la raza de nuestro padre no
desaparezca. Para ello volví a llenar el pellejo con vino en lugar de ,agua, así
que cuando regrese al oscurecer, yo lo atenderé y en lugar de ofrecerle agua le
ofreceré vino, y cuando este en las mismas condiciones en que estaba cuando se
acostó conmigo te llamaré pero tú te vestirás, con las ropas de nuestra madre y
desde ese momento serás únicamente tú la que decida qué hacer con Lot.
35. Tal y como las dos hijas de Lot lo habían planificado comenzaron a llevar a
cabo su plan, cuando este regresó ya del pastoreo y de haberse bebido por
completo todo el pellejo de cabra lleno de vino, la hija mayor le dio a beber en
lugar de agua un cántaro de vino, al ella observar la extraña manera en que su
padre la miraba, se despidió de este diciéndole que se iba con su hermana menor
a caminar bajo la luna, y que no regresaría hasta muy tarde. Esa fue la señal
para que del fondo de la oscura cueva saliera vestida con las ropas de su madre
la hija menor de Lot, quien no la re conoció como su hija, más bien él pensaba
que se trataba del alma o del espíritu atormentado de su desobediente esposa,
que por no hacerle caso a él y a los ángeles del señor, se volteo a ver qué
sucedía con Sodoma, y en ese mismo instante se convirtió en una estatua de sal.
Cuando el cálido cuerpo de esa mujer se le acercó lo suficiente a Lot, este
recordó que la noche anterior había disfrutado de ese mismo cuerpo, pensando que
se traba de un sueño, no se preocupó y decidió disfrutar nuevamente de lo que él
pensaba eran los recuerdos de su desaparecida esposa. La hija menor de Lot como
ya había observado y disfrutado la noche del día anterior como su hermana mayor
se había acostado con su padre, la hermana menor sin perder tiempo en un dos por
tres se despojo de toda la ropa menos de el paño que apenas le cubría el rostro
y su cabeza. Ya Lot estaba lo suficientemente ebrio como para no darse cuenta de
que ese desnudo cuerpo, era el de su hija, pero en cambió se encontraba lo
suficientemente claro como para saber qué hacer con ese hermoso y desnudo cuerpo
que tenía frente a él en esos momentos.
La hija menor de Lot se fue acercando lentamente mientras que su padre se
arrellenó sobre su lecho, ella lo ayudó a extraer su erecto miembro de entre las
ropas de su padre, mientras Lot se encontraba acostado boca arriba, su hija
menor abrió sus piernas y suavemente comenzó a posar su vulva sobre el falo de
su padre, ella sintió como eso a medida que iba entrando dentro de su vulva le
producía un enorme placer y satisfacción, debido a que ella misma en cierto
momento mientras se acariciaba íntimamente observando a su padre y a su hermana
mayor teniendo sexo, se desfloró así misma. Por lo que casi de inmediato comenzó
a cabalgar sobre el cuerpo de su padre, una y otra vez sentía como entraba y
salía esa estaca de carne dentro de su joven cuerpo. Lot no podía creer que
estaba disfrutando de tanta dicha en esos momentos, tomaba con fuerza las
caderas de su hija menor y con mayor fuerza la sujetaba contra su cuerpo,
deleitándose de sentir entre sus brazos ese piel, el calor y el aroma que
emanaba del cuerpo de esa mujer, ignorando en todo momento que se tratase de su
hija menor.
Cuando ambos llegaron al clímax sus gritos, gemidos y alaridos invadieron toda
la cueva. Tan fuerte fue que la hermana mayor que los observaba a cierta
distancia hasta se asustó tras escucharlo, hasta el punto que había dejado de
tocarse íntimamente mientras los observaba. La hermana menor se quedó sobre el
cuerpo de su padre, mientras se reponía. Mientras que Lot cerró sus ojos y daba
la impresión de haberse quedado dormido. Cuando la hija menor de Lot se
recuperó, se le ocurrió hacer lo mismo que había visto hacer a su hermana mayor,
pero con la diferencia de que en lugar de esperar a que su padre se viniera por
completo dentro de su boca, una vez que su miembro estuviera en las condiciones
apropiadas volver a enterrarlo dentro de su vulva. La hija menor de Lot, retiro
gran parte de las ropas de su padre, tomo el miembro de él entre sus dedos, por
un corto instante lo estuvo acariciando, hasta que sin pensarlo más lo dirigió
directo a su boca, y después de unas cuantas sabrosas mamadas, Lot se despertó,
y en cosa de segundos su miembro volvió a tonificarse.
Ya casi no cabía dentro de la boca de su hija menor cuando esta lo extrajo de su
boca, y se acostó frente a su padre boca abajo ofreciéndole sus nalgas. Lot a
pesar de la ebriedad que tenía y entorpecía un poco sus movimientos, dirigió su
miembro directamente a la vulva de su hija menor. Nuevamente sintió como su
padre la penetraba divinamente, Lot introducía y sacaba su falo por completo de
la intimidad de su hija menor, él se sentía el hombre más poderoso del mundo en
esos instantes, a pesar de su poca visión podía darse cuenta como su trozo de
carne entraba y salía de la joven vulva que penetraba gustosamente, hasta que en
cierto momento, al extraer del todo su miembro en lugar de penetrar la deliciosa
vulva lo dirigió directamente al apretado esfínter que estaba un poco más
arriba, eso había sido uno de sus grandes fantasías el poder introducir su
miembro por ese oscuro a apretado botón de su esposa, la que siempre se había
negado a ello, por el dolor que le producía al principio.
Pero Lot no perdió tiempo y apenas pudo enterró su buen pedazo de carne
directamente en su blanco. Su hija menor al sentir ese fuerte dolor a medida que
el miembro de su padre se abría paso dentro de su cuerpo, gritó desesperada,
casi se desmaya del dolor, pero a la vez era algo extremadamente raro, a pesar
de ser algo tan y tan doloroso, el extraño placer que sentía era único, por lo
que casi de manera incontrolable comenzó a mover con gran fuerza sus caderas, y
a introducir dentro de su vulva ella misma una de sus manos. Lot justamente
antes de venirse sacó su miembro del cuerpo de su hija menor y lo volvió a
enterrar dentro de la bien humedecida y lubricada vulva. Ya en esos momentos se
vino por completo quedando exhausto y rendido por todo el esfuerzo realizado y
el vino consumido.
Le hicieron beber y lo embriagaron de nuevo aquella noche, y la hija menor se
acostó con él. El padre no se dio cuenta de nada, ni cuando ella se acostó ni
cuando se levantó. Su hija menor a pesar de su agotamiento y dolor, fue ayudada
por su hermana a retirarse, se vistió con sus ropas y dejaron descansar a su
padre, quien no se había dado cuenta de quien en realidad había yacido con él en
su lecho.
36. Pasaron los días, las semanas y hasta unos cuantos meses, y durante todo ese
tiempo las dos hijas de Lot no lograban quedar embarazadas, aunque casi una o
hasta dos veces por semana, le llenaban el pellejo de cabra con vino a su padre
y le daban para comer carne salada. Para volver a repetir el mismo proceso,
hasta finalmente así quedaron embarazadas las dos hijas de Lot de su padre.