Cómo me inicie entre dos mujeres…
Tengo tiempo leyendo sus relatos y debo decir con elegante
convicción que es un verdadero placer del que disfrutan todos mis sentidos y por
supuesto mi mente.
Soy una mujer bisexual, rubia, de piel muy blanca, cara de
finas y delicadas facciones, a la que algunos describen como angelical y al
mismo tiempo excitante; soy de estatura media, trasero provocador, senos tamaño
normal y bonitas piernas; tengo 27 años y desde hace más de tres años
experimento la extraordinaria sensación de estar con otra mujer; creo que no hay
mujer completa sino ha estado nunca piel a piel con otra hembra.
Soy venezolana, periodista y tengo una pareja, hombre, con el
que vivo desde hace casi cuatro años; él no solo es el amor de mi vida, sino mi
maestro, mi creador, mi más fiel y complaciente amigo… mi todo. Gracias a él no
solo pude experimentar el maravilloso mundo de la bisexualidad, sino que pude
aflorar mis más sinceros, profundos y secretos deseos.
¿Cómo me inicié con otra mujer? será interesante contarles,
pero creo que el principio de todo no radica en mi primera experiencia sexual
lésbica, sino el origen de aquellas sensaciones.
Quizás como a muchas de las que hoy me leen, me gustan las
mujeres desde muy joven, aunque no siempre supe asimilar aquello con
naturalidad; después que pasa el tiempo, es que comienzas a entender cada
sensación, cada duda, cada sentimiento, cada confusa atracción.
La primera chica que me gustó fue a los 10 años, era una
amiga del colegio, estudiaba conmigo 5to grado, mi mejor amiga. Ella era alguien
verdaderamente especial para mi y eso me costaba entenderlo, yo era solo una
niña por lo tanto era una locura. Fue entonces, cuando entendí o creí, que algo
andaba mal en mi, y pensaba… será que soy cachapera??? Es así como le llaman en
mi tierra a las mujeres homosexuales, de manera despectiva y burlesca y para ese
entonces mi oídos jamás habían siquiera escuchado la palabra lesbiana, mucho
menos iba a saber qué era la bisexualidad, por lo tanto decidí negarme a esa
realidad y sacar eso de mi vida y de mi mente para siempre… (como si fuera
posible)…
Fui creciendo y experimentando sensaciones al mirar a las
chicas, pero aun así no daba rienda suelta a mis sentidos.
Siempre he sido una mujer de mucho sentir … me masturbo desde
muy joven, primero lo hacía de manera suave y delicada, solo tocándome y rozando
mis partes mas íntimas; años más tarde me atrevía a frotar cuerpo y mi sexo un
poco más fuerte contra cualquier cosa que me produjera satisfacción, y de esta
manera un día sentí algo maravilloso… algo que llegó a mi cabeza y abarcó todos
mis sentidos como una explosión que iba recorriendo por todo mi cuerpo y me hizo
delirar durante varios minutos… fue mi primer orgasmo, tenía 13 años.
Después de esa inigualable y hasta entonces desconocida
sensación, aquello se convirtió en una adicción y unas ansias de volver a sentir
lo que llamé "la explosión", pues ignoraba que se llamara orgasmo.
Pasaron los años y me hice mujer, me consideraba una persona
normal (heterosexual, eso pensaba que era normal), pues aunque nunca me dejaron
de llamar la atención las mujeres y las miraba siempre más de lo normal, nunca
había me había atraído sexualmente una chica, por eso acreditaba mi atención por
ellas, como solo curiosidad eventual.
Sin embargo, a los 17 años, viví por primera vez de cerca lo
que es desear a una mujer. Trabajaba de cajera en un supermercado y allí
trabajaba ella, era la jefe de seguridad, vestía un uniforme parecido al de los
policías pero con camisa blanca, pequeña y tan ajustada que aunque cubría por
completo sus senos, estos se dibujaban hermosos a través de la ropa; pantalones
azules ceñidos al cuerpo, que dejaban ver su espectacular trasero, labios
carnosos y sensuales y una mirada demasiado inquietante para mi. Desde la
primera vez que la vi me quedé fascinada con ella, la observe disimuladamente de
arriba abajo, no podía dejar de mirarla, allí comenzó mi delirio; la pensaba
todos los días, ansiaba llegar al trabajo solo para verla; yo rotaba todos los
días entre las diversas cajas registradoras y ella que también rotaba a
distintos lugares del local; a veces quedaba en la puerta que estaba a mi
espalda y la sentía detrás de mi, en ocasiones creía que me estaba mirando,
volteaba disimulando mi interés y la observaba ahí, con una sonrisa malvada en
sus labios mirando mi boca y mis ojos, yo volvía mi rostro asustada, nerviosa,
comenzaba a sentir que algo subía por todo mi cuerpo, la imaginaba cerca de mi,
la suspiraba, pensaba en sus labios carnosos, provocativos muy cerca de los
míos. Un día pasó caminando frente a mi, me dirigió una mirada, paso la lengua
por sus labios, se sonrió y siguió su camino, me atemoricé de pensar que se
había dado cuenta de mi atracción hacia ella y que se burlaba de mi o peor aun
que me estaba provocando en serio, porque si era así yo sabía que no podría
contenerme, pues me gustaba mucho esa mujer; en ese momento cerré mis ojos e
imaginé que la besaba, pero no dulcemente, no, con pasión y deseo, la mordía, la
arropaba con mi lengua, jugueteaba con sus labios… hasta que con un suspiro abrí
nuevamente mis ojos despertando ruborizada ante mi realidad, cuando una señora
que esperaba por pagar sus productos me llamó la atención; nerviosa y excitada
como estaba, comencé a hacer mi trabajo sin dejar de pensar en lo ocurrido,
entonces en ausencia de mi misma pase un producto dos veces por el láser lo que
provocó un error en la cuenta y hubo que llamar al jefe de seguridad para
arreglar el problema, nunca había tenido esos errores pues era muy eficiente en
mi trabajo… sin embargo eso la atraía hacia mi, avise al de seguridad más
cercano quien la llamo por la radio y mire a mi alrededor buscándola, la
esperaba con ansias cuando sentí su mano rozando mi cuerpo al pasar hacia el
teclado, estaba parada detrás de mi, yo sentada en la silla de cajera quedaba
mas o menos a su altura ya que era una silla alta, ella, despiadada, acercó su
boca a mi oído y mientras marcaba su clave en mi computador me preguntó casi en
un susurro… - ¿Qué te pasó...? – una corriente recorrió por todo mi cuerpo al
sentirla tan cerca, podía tocar su respiración con mi cuello, su boca en mi oído
me electrizaba y los flujos corrían por mi vagina… después de un inevitable
suspiro pude decir – eh… estaba distraída – la miré a los ojos y quedamos muy
cerca, ella lanzó una mirada provocadora a mis labios y ojos y luego con una
irresistible sonrisa, se marchó.
Ese día no pude dormir, estaba muy excitada y confundida, mas
bien muy clara, ya no cabía duda ni podía seguir con esa farsa… me gustaban las
mujeres, me encantaban y eso me aterraba. Deje el trabajo para no caer en ese
juego que me estaba matando y cometer lo que creí sería un grave error. Pero
decidí no seguirme negando mi realidad… comencé a pensar en mujeres abiertamente
sin perturbaciones, me acercaba mas de la cuenta a mis amigas, buscaba
estadísticas, información que pudiera nutrirme y tranquilizarme al saber que no
estaba sola, que habían muchas más en mi situación y que sentir eso no era nada
malo. Me metía en chat’s lésbicos, conocía a mujeres y de esa manera desahogaba
un poco ese deseo reprimido de estar con otra mujer. Me sentía cómoda y pensaba
que podía perfectamente disfrutar de todo aquello sin tener que hacer nada, solo
con mi mente… además no me creía capaz de hacerle sexo oral a una mujer y
pensaba que esa era la certeza de que nunca lo haría, que lo viviría solo en mi
mente, ese sería mi secreto, solo mío… hasta que lo conocí.
Él era inteligente, atractivo, interesante, hábil, un poco
mayor que yo, que ya para ese entonces tenía 22 años. Era un hombre de mucha
experiencia; heterosexual, pero de mente muy abierta, hablaba de todo con mucha
precisión, argumentando sus palabras con innumerables ejemplos… éramos solo
amigos, pero nos la llevábamos demasiado bien juntos… un día estando conversando
en grupo, tomándonos unas cervezas y hablando de todo un poco, salió el tema de
la homosexualidad… allí escuche su versión tan amplia sobre lo que siente el ser
humano, las diferentes tendencias que existen y que cada quien debe complacer
sus propios deseos, etc. … pero lo más impresionante fue la manera como enfocó
el tema de las mujeres, según su versión, eso estaba en la naturaleza femenina,
que una mujer gustara o disfrutara de otra mujer ya ni siquiera radicaba en la
homosexualidad o bisexualidad; qué era un don común, por eso las chicas podían
mirarse y piropearse mutuamente sin que eso significara algo extraño, iban al
baño juntas, se abrazaban y besaban, cosa que no pasaba con los hombres; por
otro lado, "ver a dos mujeres juntas haciendo el amor es la escena mas excitante
y sensual que pueda existir, por lo tanto eso debería ser aceptado como algo
normal, porque lo es…" aquellas palabras fueron música para mis oídos, era como
la respuesta exacta que necesité durante todo el tiempo que había guardado
aquello, no era necesario confesar nada, porque lo que había oído era suficiente
para no culparme mas por mi conducta, por mis deseos, así podría seguir
sintiendo aquello, a escondidas, pero sin culpas.
Después de un año de conocernos, comenzamos esta excelente
relación que con casi cuatro años, me hace vivir y disfrutar cada día de nuevas
sensaciones. Desde que comencé mi relación con él supe que era la persona
adecuada para contarle mi secreto, ya de que además de que lo quería y era mi
pareja, nadie podría comprenderme como él, pero mi cobardía me hacía huirle al
tema, aún cuando él lo propiciaba. Cuando teníamos aproximadamente cuatro meses
juntos, me pidió que le confesara algo que nunca le hubiera dicho a nadie, algo
que me diera mucha pena contar… entonces me arme de valor y suavizando lo más
que pude mi confesión, le dije… -quiero saber que se siente hacerlo con otra
mujer… tengo esa fantasía" el se sonrió y me dijo que me amaba, que siempre lo
supo, que podía verlo en mi actitud, en mi rostro cuando se tocaba el tema y que
agradecía haberle dicho la verdad, me preguntó si quería materializar ese sueño
y le dije que sí, que lo deseaba más que nunca, pero que no estaba lista… con él
comencé a experimentar cosas fantásticas, cuando hacíamos el amor, me sentaba
sobre él mientras me penetraba a mi gusto con su pene súper erecto y me decía
que pensara en mujeres, en las que quisiera y de la forma que quisiera, que le
diera rienda suelta a mi imaginación, que me expresará, que dijera lo que
sentía, lo que quería, que la llamara por su nombre; me estimulaba tanto que no
podía contener los orgasmos que solo con mis masturbaciones había alcanzado,
pero ahora eran múltiples.
Un día, después de tres meses de haberle confesado mi
secreto, estábamos en una fiesta de la alta sociedad, muy elegantemente vestidos
y yo, enloquecida con todas las mujeres del lugar; estaba demasiado excitada, me
acerque a él y le dije al oído, quiero que sea esta noche, no aguanto más,
quiero estar con una mujer y quiero que tu estés ahí conmigo. Recuerdo que me
dijo que eso no era tan fácil como escoger a cualquiera y llevarla a la cama,
que eso llevaba un proceso, a menos que quisiera pagarle a alguien para hacerlo…
le dije que no quería hacerlo así, que quería ir a algún lugar nocturno, de
repente allí conocíamos a alguien, él aceptó pero me dijo que no me hiciera
muchas ilusiones que disfrutara el momento y si se daba bien…
Llegamos a un lugar, el ambiente era aceptable, no había
tanta gente por lo que conseguimos puesto en la barra, todas las personas nos
miraban, ya que además de apuestos los dos, estábamos demasiado elegantes para
la ocasión, pero no me importó, yo solo quería lo que había venido a buscar… de
repente él me hace seña de dos chicas que estaban bailando muy cerca de la
barra, una era rubia de mi tamaño y la otra morena un poco más alta y más
delgada, se divertían moviendo sus cuerpos por separado y tomando de sus vasos
de licor, él me dijo al oído que me animara y me uniera a ellas en el baile y
les hablara, yo del susto no atinaba a palabra, además que no soy demasiado
extrovertida, pero mis ganas podían más, me acerque a ellas bailando y comencé a
buscarles conversación… después de un rato, unas cervezas más y entre
conversaciones al oído por la fuerte música y los bailes que no cesaban,
nuestros ritmos se fueron haciendo más provocadores, la rubia se acercaba cada
vez más a mi y me coqueteaba con su cuerpo, labios y mirada, mientras yo hacía
lo propio, ambas sin dejar de bailar, a todas estas la amiga morena, solo nos
seguía lo que para ella era un juego y para nosotras se estaba convirtiendo en
algo más… el baile se hizo mas íntimo, nos juntábamos las tres pegábamos
nuestros cuerpos, nos acariciábamos con las manos y a pesar de la oscuridad del
lugar, no tardó en hacerse un círculo a nuestro alrededor para estimular aquel
baile erótico que a mi me estaba matando de placer, no sabía de mi, era la
primera vez que hacía un espectáculo como ese en mi vida… ya no aguantaba más,
entonces en un momento que la rubia recostaba su culo a mi cuerpo, acerque mi
boca a su oído y le dije:
-Nena me tienes muy caliente ¿Qué quieres hacer???- No
puedo olvidar lo que sentí cuando se volteó y me respondió casi poniendo su
boca sobre la mía,
- "lo que tu quieras"
- yo estoy con mi novio y quiero que vengas con nosotros
– le dije, ella me miraba con lujuria y solo repetía, "lo que tú quieras",
le pregunté -¿y tu amiga?
– no lo sé pregúntale a ella, nunca hemos tenido sexo
juntas, ya hubiera querido yo, pero ni siquiera sé si le gusta hacerlo con
mujeres, aunque ella sabe que yo soy bisexual-
…entonces mi mente se desbordó… "dos mujeres" pensé, sería
aun mejor… me acerque hasta donde estaba la morena y le dije que su amiga se
iría conmigo y con mi novio, que si quería unirse para pasar un buen rato, lo
que rechazó sutilmente con un… "hoy no, tal vez otro día"… le dije a la rubia,
vámonos tu amiga se queda…
- No puedo dejarla, debo llevarla a su casa, ella anda
conmigo…
No lo podía creer, quería irme ya, estaba desesperada. Mi
novio que desde la barra había observado todo el movimiento, se levantó me pasó
por un lado y me dijo al oído:
- No esperes más, sino no va a pasar nada, las espero en
el carro, no te demores.
Entonces me acerque a la rubia, y le dije:
- Vamonos ya, a tu amiga la enviamos en un taxi-
entonces reaccionó de repente y dijo, nosotras estamos con
una amigo y el tiene nuestros bolsos en su carro, debemos buscarlos, cuando giro
su mirada hacia donde habían dejado a su acompañante exclamó:
- no puede ser, se fue y ahora que hacemos, no tenemos
dinero, ni documentos, todo esta en las carteras
Dioooooosss, no lo podía creer, yo no podía más y como
imaginaba que la rubia estaba tan excitada como yo, le dije ¿te vienes conmigo o
te quedas…? entonces vi regresar su mirada excitante y me dijo,
- quiero irme contigo…
salimos como pudimos de aquel lugar que ardía con nuestros
roces, esquivando las miradas, comentarios e insinuaciones en el camino a la
salida… le dije a la morena móntate, (señalándole el puesto detrás del piloto),
te llevaremos a una línea de taxi y antes de montarme yo en el puesto del
copiloto, quise asegurarme de que la rubia no se me escapara y se montara en el
puesto que quedaba detrás de mi, cuando me acerque a ella, me abrazó con una
excitación evidente y me dijo ¡Te deseo mucho, haremos lo que tú quieras, me
estoy quemando por dentro! - estaba muy cerca su rostro del mío y se movió tan
rápido que no pude evitarlo y tan provocador que no quise rechazarla y me beso,
succionando mis labios fuertemente… huyyyyy… eso no me lo esperaba debo
confesarlo, recibir un beso lésbico y de paso el primero de mi vida, en medio de
la ciudad nocturna frente a un local lleno de gente, sí que fue una sorpresa que
aunque me asustó, me encendió aun más… la monte rápidamente y opté por montarme
con ella en la parte de atrás del vehículo, dejando el puesto del copiloto
vacío. Una vez dentro y el carro andando con los vidrios ahumados arriba,
comenzamos a besarnos desesperadamente, pase mi lengua por todos los rincones de
su boca, deseaba comérmela toda, saborear cada parte de ella, mi cuerpo estaba
en plenas llamas, estaba delirando de placer, mientras con mi mano izquierda
apretaba su cabeza hacia a mi como poseyéndola, mi otra mano comenzó a acariciar
su sexo por encima de la ropa, la apretaba como toda una experta, como si
hubiese hecho aquello toda mi vida, no era así, pero si lo había deseado e
imaginado siempre… mientras la escuchaba jadear observe de reojo como la morena
que estaba al lado de ella, (la rubia estaba en el medio de las dos), miraba la
escena como boquiabierta, nerviosa y de manera disimulada, pero evidentemente
excitada, entonces saque mi mano de la entrepierna de la rubia, y la metí en la
entrepierna de la morena, como convencida de que no me rechazaría, comencé a
acariciar su sexo, lo cual ella aceptó inmediatamente como si lo hubiera estado
esperando, mordiendo sus labios y abriendo más sus piernas para facilitarme el
trabajo.
Entonces allí estaba yo, besando a una mujer y tocando el
sexo de otra; separé mi boca de la rubia para unirme en un fogoso beso con
aquella morena que ahora se me hacía aún mas apetecible que al principio, la
rubia en el medio de las dos, primero quedo sorprendida ante la reacción de su
amiga, ya que ella no había notado que estaba acariciando el sexo de esta y
luego comenzó a bajarme la tira del vestido hasta descubrir uno de mis senos, el
cual beso con infinita pasión yo hice lo mismo con la morena, deleitándome por
primera vez con los senos de una mujer; aquel pezón puntiagudo, lleno de
excitación, lo lamía, mordisqueaba y saboreaba con tanto gusto que la rubia
acerco su senos a los de la morena para que yo los besara también junto a los de
ella, antes de hacerlo, las mire a los ojos a las dos, y les pregunte,
- De verdad nunca lo han hecho juntas
- No, nunca, no sabía que a ella le gustaba- , dijo
la rubia, a lo que la morena respondió
- Me encantan las mujeres, en especial tú, pero nunca
me había atrevido a hacerlo
Miro fija y lujuriosamente a la rubia y comenzaron a besarse
desenfrenadamente, yo me quede perpleja ante aquella escena, era lo más
exquisito que había presenciado en mi vida, dos mujeres comiendo sus bocas, pero
además dos amigas, que se deseaban en secreto y yo había hecho aquello realidad,
entonces devoré aquellas tetas sin contemplación mientras ellas se besaban,
luego acercaron sus bocas a la mía dándonos un beso triple… no podía creer que
fuera posible sentir algo mejor que lo que estaba sintiendo, con esas dos
mujeres rozando sus lenguas con la mía y tocando sus tetas y sus vaginas
calientes… cuando de repente miré el espejo retrovisor y lo vi… vi sus ojos
llenos de amor y emoción de verme disfrutar lo que tanto había deseado… me dejo
ver su sonrisa a través del espejo para que notara como su felicidad era
producto de la mía y allí entendí que ahora sí había llegado al máximo sentir,
no importa lo que faltara por disfrutar.
Entré con ellas al apartamento mientras él estacionaba el
carro. Una vez allí dentro, la lujuria se apoderó aún más de nosotras,
comenzamos a desvestirnos entre las tres como pudimos, formando con la ropa un
camino desde la sala hasta la habitación, a la cual llegamos completamente
desnudas. Seguíamos besándonos turnando nuestras bocas, con nuestras tetas y
tocándonos por todas partes, sin dejar de mover nuestras manos. La morena se
acostó en la cama con las piernas abiertas, dejándome ver su sexo que brillaba
por el flujo que habían logrado nuestras caricias, esa imagen me embriago y
quise con locura probar de aquella miel que se me antojaba por primera vez, como
algo que deseaba con desesperación, sin perder tiempo me eche en la cama encima
de ella, probé sus labios y baje besando sus ricas tetas morenas, luego descendí
hasta su abdomen, metí mi lengua en su ombligo y demoraba mi llegada a su sexo
como queriendo que ella lo ansiara tanto como yo, bese delicadamente su
entrepierna y fui rodeando su ingle con la punta de mi lengua, hasta tocar su
clítoris, fui saboreando poco a poco su botoncito y movía mi lengua lentamente
sobre él, luego fui deslizando mi inexperta pero hábil lengua por todo su sexo,
devorándome todos sus jugos los cuales me supieron exquisitos, la rubia, que
hasta entonces había estado masturbándose a un lado nuestro tocando las tetas de
la morena y comiendo su lengua, se puso detrás de mi y empezó a lamerme las
nalgas, y a apretarlas fuertemente con sus pequeñas manos, lamió la comisura de
mi ano haciéndome dar un brinco de placer, mientras yo seguía lamiendo a mi
morena, entonces la deliciosa rubia metió su lengua en mi culo como si me
estuviera cogiendo con ella mientras con su mano me tocaba el clítoris que
estaba completamente empapado, yo mientras mas sentía, más rápido movía mi
lengua, lo cual provocó en la morena grandes espasmos traducidos en un orgasmo
que gritó a todo el edificio, yo entonces me eche en la cama boca arriba a su
lado, y abrí mis piernas para dejar que la rubia me comiera el coño, que ya
pegaba gritos de auxilio.
Una vez acostada en mi cama, miré hacia la puerta y allí
estaba mi amor, una vez más observando lo que para él, según dijo después, era
la escena más maravillosa que había visto, y eso, tomando en cuenta la
experiencia que tenía y que ya lo había hecho en varias ocasiones con más de una
mujer a la vez, era todo un halago. Mientras la rubia me chupaba, con mis dedos
hice una seña llamando a mi novio hacia a mi, quien se acercó sentándose a mi
lado izquierdo, me beso primero dulce y luego apasionadamente en la boca; con mi
mano derecha alé hacia nuestras bocas a la morena para unirla en nuestro beso y
luego me retiré para observar como se besaban frente a mi, eso fue demasiado
excitante, seguí observando aquella escena mientras la rubia me chupaba sin
cesar todo mi sexo y metía sus dedos penetrándome y marcando un ritmo que seguía
con mis caderas. Toda esta escena junta me llevó a un fabuloso clímax,
llenándole la boca a mi querida rubia quien se bebió todos mis jugos, luego se
acerco a mi novio y comenzó a acariciarle el huevo por encima del pantalón y lo
besaba; entre las dos, le quitaron el pantalón y lo acostaron en la cama,
comenzaron a lamérselo de abajo hacia arriba una por cada lado de aquel
delicioso pene y yo expectante de tal espectáculo, continué con mi mano lo que
la rubia me había hecho con la lengua en mi sexo jugoso y les pedía que no
parasen, - mámenlo, quiero que se lo mamen entre las dos, quiero ver como
penetra sus bocas ese rico huevo- entonces lo comieron una a una, esperando
ansiosas su turno para meterlo lo más a adentro que podían; yo me acerque a
ellas y les presionaba la cabeza con mi mano hacia el huevo y con la que me
quedaba libre les daba palmadas en las nalgas y les acariciaba el coño, entonces
la rubia no pudo más con las ganas y se sentó sobre él penetrándose de un solo
tirón, empezó a moverse rápidamente a un ritmo lujurioso, no se cuantas veces la
escuche acabar hasta que quedó agotada. Luego fue el turno de la morena, quien
fue un poco más suave, sus movimientos eran sensuales y excitantes y mi novio
disfrutaba con la suma de todo lo que ocurría en la habitación, pero lo que más
le satisfacía era mi inigualable rostro de excitación y placer.
Yo parecía toda una experta, nunca dejaba de moverme, o de
tocar o besar, todo esto, producto de lo que sentía, siempre hubo lujuria, calor
y humedad entre los cuatro.
Ya un poco cansadas y aquel pene aun erecto le dije a la
rubia que se pusiera en cuatro para que él la penetrara por el culo, ya que era
las mas osada, ella acepto de inmediato e indique a la morena que se colocara
debajo de ella para que le lamiera su sexo, yo comencé a besar a mi amor
mientras lo acariciaba, hasta que escuche y observé como se corría en el agujero
negro de mi rubia, quien gritaba de placer por ambos lados, los cuatro caímos
rendidos en la cama, nos fuimos bañando uno a uno y luego nos quedamos dormidos
hasta el amanecer, en la misma cama.
Como a las ocho de la mañana, las chicas me despertaron…
- Hey catira, tenemos que irnos, se nos hace tarde y
necesitamos saber que ha pasado con nuestras pertenencias.
Les presté el teléfono, hicieron unas llamadas, luego pedimos
un taxi. Antes de abrirles la puerta les di un beso a cada una en los labios y
les dije,
- Gracias, me han hecho pasar una noche maravillosa-
ellas me respondieron:
- Todo fue gracias a ti, tu eres la de la experiencia y
habilidad y creo que todos disfrutamos mucho, además tu novio está muy rico
y también gracias a ti pudimos probarlo…
Yo sonreí con gusto y les dije – yo no tengo experiencia,
nunca antes había estado con una mujer, solo me deje llevar por mi instinto y el
placer que me invadía.
Nunca más supimos de ellas, no hubo intercambio de números de
teléfono; ni posteriores visitas; ni casuales encuentros, pero siempre recordaré
esa maravillosa experiencia, aunque después de esa han habido muchas otras (que
en otros relatos les contaré), la primera, por ser primera, siempre tiene un
toque especial, sobre todo si es por partida doble.