-Uff, por poco y nos descubren-suspire.
-No creas que por esto me vas a dejar así - decía Irma que
estaba detrás de mí.
Voltee y mi adorada diosa se acercaba a mi gateando
insinuosamente y mirándome con lujuria, me tumbo al frió y húmedo césped y
encima de mi me susurro:
-Ahora soy yo la que va a disfrutar esto Pablito……
(SEGUNDA PARTE)
Cuando Irma me dijo esas palabras me petrifique, me quede
pensando en lo que iba a hacer y no tardaría en darme cuenta…..
Conforme termino de decirme eso paso la punta de su lengua
por mi oído sobresaltándome
que te pasa Pablito… ¿acaso te gusta?.- dijo con algo
de complicidad
No dije nada, y ella siguió bajando por mi cuello besándolo,
chupándolo y lamiéndolo hasta llegar a mi pecho donde se entretuvo lamiendo mis
tetillas con apego, para ser franco jamás me habían lamido esa parte así que la
primera vez me sentí raro pero al final me fue gustando. Se detuvo en tan febril
tarea para luego sin despegarme la vista de encima refregar su sexo contra el
mío, se movía lentamente hacia arriba y hacia abajo la iba a tomar de las
caderas pero ella me lo impidió tomando mis manos y haciéndolas a un lado sin
soltarlas diciendo:
Te dije que seria YO quien disfrutara de esto, o
acaso quieres que tu jefe se enoje ¿eh?
N...no para nada- articule con cierto esfuerzo ya que
ese movimiento me estaba haciendo enloquecer
Siguió moviéndose sin piedad con mirada maliciosa y
mordiéndose los labios aun sin soltarme, seguro sabía que si me soltaba me
abalanzaría hacia ella como un animal salvaje; a esta mujer le gusta hacerme
sufrir por lo que veo. Decidió guiar mis manos hacia sus pechos y acariciarlos
circularmente.
El señor desea pasar ¿cierto? permítame lo atiendo –
me dijo mientras se acostaba sobre mi y con su mano guió mi pene hacia
su cueva y empezó a moverse con un ritmo acompasado.
Aun acostada sobre mi se seguía moviendo cada vez mas rápido
mientras me besaba apasionadamente jugando con mi lengua y sus manos sobre mi
pecho. Mi cuerpo no respondía solo me quedaba inmóvil; las descargas de placer
que me estaban invadiendo prácticamente anulo mis movimientos no tenia otra
opción que dejarme llevar.
Se levanto y siguió cabalgándome ahora acariciándose sus
pechos estrechándolos, magreándolos, apretándolos; no paraba de suspirar y gemir
con los ojos cerrados diciendo mi nombre o lo bien que se sentía.
Ya empezaba a gobernar mi cuerpo y me levante para quedar
sentado y ella aun encima de mí, la abrace con un brazo en su cintura y ella me
rodeo el cuello con los suyos.
Irma…Irma no sabes lo mucho que te quiero- le dije
mirándola firmemente.
Shhh no digas nada Pablo, solo bésame. – me decía
tapándome la boca con su dedo y con una mirada dulce y tierna.
Lo hice sin titubear la bese con ganas, sin despegarme de
ella ni un instante acariciando su espalda, su cuello, ese cabello tan liso y
sedoso ya hasta podría decir que olía a vainilla.
Voy a correrme Irma – grite.
Entonces corrámonos juntos mi amor- contesto
Explotamos en un orgasmo total arqueando nuestros cuerpos al
unísono y dejándonos caer en el césped resoplando del cansancio.
A la mañana siguiente mientras nosotros llegábamos bien
acaramelados y veíamos a los otros que estaban afectados por la resaca el
presidente (que era el único que no bebía mucho en el grupo) nos recibió.
Por lo que veo la fiesta obtuvo buenos resultados-
dijo con una sonrisa.
No sabe cuanto señor jajaja- conteste riéndome.
¡Pablo!- grito Irma mientras me daba un codazo en mi
costado.
UN AÑO DESPUES…
Hey Pablo, porque no vienes con nosotros al bar que
acabaron de inaugurar- decía uno de mis compañeros.
Ehhh pues no se, no suelo beber mucho. –respondí.
No te preocupes amigo yo te invito además si decides
venir trae una pareja ya que todos tenemos una y vamos a pasarlo bien. –
decía guiñándome el ojo.
En medio de esa charla una silueta nos interrumpió y mi
compañero al verla se despidió de mí y salio corriendo por el pasillo:
¿Acaso el señor Martinez tiene una cita importante
esta noche?- era Irma con los brazos cruzados esperando una respuesta.
Eh…hola amor, si, Camilo quería que fuera a un bar
que acabaron de inaugurar
Se acerca con un rostro inexpresivo, se sentó en mi
escritorio y acariciándome la mejilla me dijo:
No seria mala idea si me llevas allá, además recuerda
que tenemos una celebración pendiente – y me dio un beso.
Por supuesto cariño. – respondí.
Se levanto y se fue a su oficina, yo me quedaba meditando
acerca de lo que Irma me dijo, después de todo teníamos que celebrar nuestro
primer aniversario, me quede mirando un buen rato un retrato que había en mi
escritorio y allí estábamos Irma y yo en nuestra boda, me levante sonriendo y me
dirigí a una bodega gritando:
Oye, Camilo, dime a que hora nos vemos allá.
FIN