Nos despertamos la mañana siguiente. Nuestras caras eran una
mezcla de cansancio y felicidad por todo el ejercicio hecho la noche anterior.
Realmente había sido el mejor fin de semana que habíamos pasado los chicos hasta
el momento y todo gracias a esa fabulosa mujer que era Lucía. Le estábamos
enteramente agradecidos y así se lo hicimos notar durante toda la mañana hasta
que nos hicimos muy pesados. Después de recoger las cosas, volvimos cada uno a
su casa.
Yo llevé a Lucía en mi coche. Cuando llegamos a su puerta le
dije:
- Lucía, no se que puedo decir, ha sido realmente
espectacular –realmente no tenía palabras.
- Para mi también lo ha sido, no creo que pueda olvidar esta
noche –dijo ella. Se bajó del coche después de darme un beso y decirme con esa
sonrisa que solo ella sabe poner: "te llamaré".
Yo me fui de allí entre nubes, como si todo hubiera sido un
sueño.
(…)
Pasaron dos semanas hasta que recibí la llamada que tanto
deseaba, era Lucía:
- ¡Hola!
- ¡Hola! ¿Cómo estás guapa?
- Bien, bien. Te echaba de menos, a ti… y a los chicos… -su
voz se estaba volviendo excitante y se me empezó a poner dura.
- La verdad es que nosotros también a ti.
- Te llamaba por un asunto… verás… he tenido una idea que
quiero comentarte -realmente se la notaba nerviosa. A ver… yo tengo cuatro
amigas… y bueno… a esas cuatro amigas les encanta "jugar"… tu ya me entiendes…
¿verdad? -ahora su voz ya era todo sensualidad y excitación. Mi polla se me
acabó de poner dura como una piedra.
- A ver si adivino… ¿Te apetece que quedemos todos juntos un
día?
- ¡Sí! Había pensado en este viernes, podríamos ir al piso de
una de ellas. ¿Te doy la dirección y nos vemos allí? –se me iluminó la cara.
- De acuerdo - Nadie podría haber dicho que no.
- Pues hasta el viernes entonces.
-¡Hasta el viernes!
Colgué el teléfono y rápido llamé a todos mis amigos, no sin
antes dar las gracias a Dios y todo lo que pueda haber en el cielo. Nunca he
marcado las teclas del teléfono tan rápido como aquel día. Evidentemente mis
amigos estuvieron todos de acuerdo y ni siquiera Jerónimo, el más tímido, dudo
un instante en decirme que se apuntaba.
Los días se nos hicieron larguísimos hasta el viernes. Apenas
podía dormir y siempre estaba inquieto. No podía quitarme de la cabeza el fin de
semana que habíamos pasado con Lucía y me imaginaba todo tipo de cosas para el
viernes.
Y por fin llegó el viernes por la noche. Recogí a mis amigos
y nos fuimos al sitio que me había dicho Lucía. Durante el trayecto pude notar
que mis amigos estaban tan nerviosos y excitados como yo, éramos todo un
espectáculo. Apenas dijimos nada, tampoco hacía falta, nuestras caras hablan por
nosotros. Fue Paco el único que nos sorprendió diciéndonos que durante los días
de espera se había ocupado de prepararnos una sorpresa. Nos guiñó el ojo y no
dijo nada más, dejándonos a todos en ascuas.
Llegamos al piso hechos un mar de nervios. Me temblaba la
mano cuando apreté el botón del ascensor, de la misma manera que nos tembló la
voz cuando Lucía abrió la puerta y tuvimos que saludarla. El corazón nos estaba
a punto de estallar a todos cuando cruzamos la puerta y entramos en el piso.
El salón era espacioso con dos grandes sofás pero ninguno de
nosotros se fijó en eso, más bien en las cuatro chicas sentadas en los sofás.
Lucía nos presentó a nosotros primero:
- Estos son los chicos: Paco, Javi, Jerónimo, Luís y Alberto
–ellas sonrieron al vernos y comentaron algo entre ellas en voz baja que no
pudimos oír. Quizás hablaron de nuestra juventud, aunque ellas no aparentaban
más edad que Lucía que tenía 25 años, o de nuestro aspecto físico, quien sabe.
Luego Lucía pasó a presentarnos a las chicas una por una, a
medida que lo hacía, la chica correspondiente nos daba un par de besos a modo de
saludo:
- Esta es Julia –lo primero en lo que nos fijamos era su
pecho. Era muy abundante sin estar caído, tenía incluso un poco más que la
propia Lucía. Su cuerpo estaba redondeado de un modo muy excitante, tenía curvas
en las que uno se perdía.
- Ella es Isa –era una chica muy estilizada, con poco pecho a
simple vista pero bien puesto. Delgada de un modo encantador y rubia como si
fuera sueca. Parecía un poco tímida y cortada. Daba la sensación que era la más
joven de ellas.
- Ella es Alicia –una chica muy normalita, sin sobresalir en
nada excepto por una cosa, parecía tener el mejor culo que jamás había visto.
Era lo que se dice perfecto, con forma y tamaño perfectos. Parecía que era la
mayor de ellas, aunque no era ni mucho menos una vieja.
- Y por último tenemos a Rita –de ella lo que más resaltaba
era su melena pelirroja. Era realmente muy guapa y la mezcla de la melena y sus
ojos verdes era espectacular. Su cuerpo era normalito, ni poco pecho ni mucho,
ni mucho culo ni poco, todo normalito que quedaba eclipsado por lo guapa que
era.
No tardamos mucho en darnos cuenta que las cinco estaban
realmente muy bien, cada una a su estilo y con sus cosas. Lucía nos sacó de
nuestra nube:
- Sentaos en el sofá y tomad algo de beber, Alberto, ven a
ayudarme a traer la bebida.
Fui a la cocina con Lucía a coger las botellas. Allí ella me
preguntó que me parecían las chicas y yo le dije toda la verdad, nos tenían a
los cinco locos. Volvimos y encontramos a los chicos sentados en un sofá y las
chicas en el otro. La verdad es que se les veía a todos muy cortados pero las
bebidas y el tiempo lo solucionaron. A medida que íbamos bebiendo se nos fue a
todos la vergüenza y pudimos empezar a conocernos un poco mejor. La cosa iba
bien pero pronto me di cuenta que no avanzábamos, tenía que decir algo para que
la noche se animara un poco. Lucía debía de estar pensando lo mismo porque se me
adelantó y dijo:
- Bueno, ahora que ya hemos roto el hielo y parece que
estamos más sueltos, juguemos a algo.
A todos nos pareció bien y Paco nos rebeló su idea:
- Yo conozco un juego –en realidad lo había encontrado por
Internet hacía un par de días. Se llama la carta más alta y la carta más baja.
Es muy divertido, se reparte una carta a cada jugador, el que tenga la carta más
alta tiene premio y el que tenga la carta más baja tiene castigo. ¿Qué os
parece?
A los chicos nos encantó la idea pero nos quedamos en
silencio esperando la reacción de las chicas. Por un momento nos temimos lo peor
y pensamos que no querrían, quizá Paco había ido un poco lejos pero Lucía dijo:
- A mí me parece bien.
Gracias a Dios las demás asintieron y Rita preguntó:
- ¿En que van a consistir los premios y los castigos?
- Cogemos unos papelitos y que cada uno escribe en secreto
unos cuantos premios y castigos. Los hacemos de diferentes niveles y los
empezaremos a usar por el nivel más bajo y vamos subiendo. Por ejemplo, el nivel
más bajo pueden ser prendas y luego la cosa puede ir subiendo… –se notaba que
Paco se lo tenía todo muy preparado y se lo agradecimos los chicos en silencio.
- Está bien, pero se podrá cambiar el papelito si parece
demasiado fuerte, no quiero que nos obliguéis a hacer todo lo que queráis –se
notaba que a Isa era la más tímida de todas y no quería que la cosa se
desmadrase mucho.
- Totalmente de acuerdo, cada uno llegará hasta donde quiera,
no se va a obligar a nadie a hacer nada que no quiera –tenía que dejarlo claro,
no fuera que alguna se asustara.
Lucía trajo papeles y durante un rato estuvimos recortándolos
y escribiendo los premios y castigos. El alcohol en nuestro cuerpo se notaba ya
que durante todo el rato se oían comentarios nerviosos y bromas sobre lo que
estaban poniendo. Cuando acabamos, hicimos dos montones con los premios y los
castigos, cada uno ponía sus papelitos en orden, de manera que lo más fuerte
quedó abajo y las prendas arriba.
Los chicos íbamos vestidos todos iguales, pantalón y
camiseta. Algunas de ellas iban vestidas como nosotros y otras llevaban falda o
vestido. En concreto Julia llevaba un vestido y Lucía y Rita falda.
Las primeras rondas fueron muy rápidas y sencillas. El
perdedor se tenía que quitar una prenda y el ganador tenía que quitarle otra a
alguien de su elección, así que todos elegimos los calzados. No habíamos perdido
la timidez del todo y se respiraba mucho nerviosismo en el ambiente. La cosa
empezó a animarse cuando a Lucía le tocó perder y a Paco ganar.
La tarjeta castigo de Lucía ponía "Quítate dos prendas"
y ella eligió la falda y la camiseta. Se puso en el centro de la sala y al son
de nuestros gritos se fue quitando muy despacio y seductoramente la camiseta.
Quedó a la vista un sujetador recogiendo sus grandes pechos. A continuación, nos
dio la espalda y se bajó la falda muy despacio, inclinando el cuerpo hacia
delante y mostrando un precioso tanga rojo que apenas tapaba sus dos orificios.
Los chicos sonreímos al recordar lo bien que lo habíamos pasado con aquellos dos
agujeros.
Pero ahí no acabó la cosa, ya que la tarjeta premio de Paco
decía "Elige la prenda y la persona que se la quitará". Así que Paco
repasó con la mirada a todas las chicas y se paró en Julia.
- A ver… a ver… elijo a… ¡Julia! ¡Fuera ese vestido!
Los chicos dimos un grito de júbilo. Se iba a quedar en
bragas y sujetador, más bien dicho en tanga y sujetador, ya que el vestido
transparentaba un poco. Ella no pareció molestarse, se levantó, cogió los
tirantes del vestido con los dedos y dejó caer el vestido al suelo como si fuera
la cosa más normal del mundo. Los chicos nos quedamos mudos y sin poder
disimular los bultos de nuestros pantalones. A la vista teníamos un sujetador
que no podía ocultar apenas los tremendos pechos de Julia y un tanga negro que
relazaba su culo. Estaba impresionante. Dio un par de vueltas para que todos
pudiéramos alabar su cuerpo y le mandó un beso por el aire a Paco diciendo:
- Gracias por elegirme a mi, guapo –el pobre casi se desmaya.
Siguió otra ronda, en ésta, yo me quedé sin pantalones y
camiseta. Pasé mucha vergüenza porque sentía los ojos de las chicas en mi
cuerpo, sobretodo cuando me bajé los pantalones y mis calzoncillos dejaron a la
vista que estaba empalmado. Las chicas me silbaron y gritaron como si estuvieran
locas. Además, ganó Lucía. No se quien escribió aquella tarjeta pero a mi me
hizo un favor "Todas las personas del sexo contrario deberán quedarse en ropa
interior". Así que Paco, Javi, Jerónimo y Luís tuvieron que hacer lo mismo
que yo. Las chicas enloquecieron cuando los cuatro se bajaron los pantalones a
la vez y los calzoncillos quedaron al descubierto con los cuatro bultos a la
vista. No dejaban de preguntarnos que teníamos escondido entre las piernas y se
reían mientras nos moríamos de vergüenza.
Tuvimos suerte a la próxima ronda, porque ganó Luís y perdió
Rita. La tarjeta castigo ponía "Solo te puedes quedar con una prenda, quítate
el resto". Todos dimos un grito de excitación y Rita se tapó la cara entre
carcajadas mientras decía:
- ¡Esta tarjeta la he escrito yo! No pensaba que me tocaría a
mí.
Acto seguido se levantó y empezó a desabrochar-se la camisa
lentamente hasta que el sujetador quedó a la vista. Luego se bajó la falda como
había hecho Lucía, mostrándonos el culo. Llevaba un tanga blanco que dejaba
transparentar una pequeña línea pelirroja. Aquello nos puso a cien pero no había
acabado, aún tuvo que quitarse el sujetador y dejar a la vista de todos unos
pechos precios. Tenía los pezones pequeños, sonrosados y puntiagudos.
Paco pasó a leer su tarjeta de premio "Elige dos personas
para que se quiten toda la ropa entre ellas". Todos nos reímos pues estaba
claro a quien iba a elegir Paco. Isa y Alicia todavía conservaban mucha ropa y,
evidentemente, él las eligió.
Se pusieron de pie, no sin antes echar un buen trago de
alcohol y se besaron. Aquello fue la ostia. Empezaron a desnudarse la una a la
otra entre caricias y besos, no parecí la primera vez que estaban juntas. Isa le
quitó la camiseta a Alicia y esta hizo lo mismo con su amiga. Luego Alicia que
era más lanzada le quitó el sujetador a Isa dejando a la vista los pechos más
pequeños de los que había allí pero no por ello dejaban de ser bonitos. A
continuación puso a Isa de espaldas y le fue bajando los pantalones a ritmo muy
lento dejando a la vista un culito respingón. Para acabar con su parte, también
le bajó el tanga y dejó a la vista el coño rubio de Isa. Se encargó de besarle
los pelillos del coño e ir subiendo por el pubis, el vientre, los pechos hasta
llegar a la boca donde acabó con un buen morreo.
Nuestros calzoncillos iban a reventar en cualquier momento.
Continuó Isa con el sujetador de Alicia y los pantalones. También recibió Alicia
una buena dosis de caricias y besos de su amiga. Lo más emocionante fue cuando
por fin le bajó las braguitas a Alicia y pudimos ver aquel precioso culo. Era lo
más bonito de todo el mundo y nos moríamos por tocarlo, morderlo y hacerle de
todo. Isa apretaba las nalgas mientras nos miraba:
- ¿Os gusta¿
Todos asentimos con la boca abierta.
Otra ronda, perdió Jerónimo y ganó Lucía. La tarjeta castigo
ponía "Si aún te queda algo de ropa, quítatelo".
- Preparaos chicas, esto os va a dejar heladas –dijo Lucía
súper excitada.
Acto seguido, Jerónimo con la cara sonrojada, se bajó los
calzoncillos y descubrió su enorme pene de 20 cm. Las chicas se quedaron
totalmente mudas y algunas se relamieron los labios como deseando llevarse aquel
aparato a la boca. No creo que hubieran visto algo así antes, era realmente
espectacular.
Leyó Lucía la tarjeta premio "Por cada prenda que te
quites, podrás quitar el doble de prendas a las personas quieras".
- Entonces… ¿Si me quitó dos prendas, puedo haceros quitar
los cuatro calzoncillos que os quedan?
- Pues… supongo que en teoría sí… –respondí yo un poco
cortado, pues después de lo de Jerónimo, nuestros rabos no iban a ser nada.
No tardó ni un segundo en quitarse el sujetador y el tanga,
mostrándonos aquel cuerpo que tan bien nos conocíamos los chicos del fin de
semana en la playa. Nos miró y no tuvo que decir nada, nosotros obedientes nos
fuimos bajando nuestros respectivos calzoncillos y mostrando todo lo empalmados
que estábamos. Las pollas apuntando al techo y brillando en la punta.
Ahora ya solo conservaban ropa Julia y Rita y todos
deseábamos que les tocara a ellas. En la siguiente ronda gané yo y perdió Julia.
La tarjeta premio decía "Quita la prenda que quieras con los dientes a la
persona que elijas". Decidí quitarle el tanga a Rita para que así el castigo
afectara a Julia y todos estuviéramos iguales, además, quería tener cerca de mi
boca ese coño pelirrojo de Rita. La puse de pie y empezando por abajo, le fui
dando besos en las piernas hasta que llegué a la cintura. Entonces, cogí entre
mis dientes la parte trasera del tanga empecé a tirar hacia abajo hasta que su
culo quedó al descubierto. Le lamí las dos nalgas y noté como respiraba
profundamente, a continuación, cogí el tanga por la parte delantera y se lo bajé
hasta las rodillas. Volví a subir y les pasé la lengua por la zona pelirroja, de
arriba a bajo, hasta llegar al clítoris, entonces ella soltó un pequeño gemido y
los demás empezaron a protestar. No podía pasar de ahí.
Julia leyó su tarjeta castigo "Si aún te queda ropa, te la
deberán quitar los jugadores del sexo contrario con las manos en menos de 10
segundos". No hay que decir que nos lanzamos los cinco tíos a por ella y que
no necesitamos ni 5 segundos para que su tanga y sujetador desaparecieran.
Además, aprovechamos la confusión y las prisas para sobarle todo lo que pudimos.
Aunque no fue mucho, a ella pareció gustarle tener tantas manos encima.
Sus enormes tetas saltaron y aquello fue ya demasiado.
Efectivamente eran más grandes que las de Lucía y contra toda ley física, apenas
caían un poco, la gravedad no parecía afectarles. Además, pudimos comprobar que
Julia tenía totalmente depilado el coño y que brillaba por estar tan mojado.
Ahora si que estábamos todos desnudos y salidos a más no
poder. Las siguientes rondas sirvieron para descartar tarjetas premio y castigo,
ya que hablaban de quitarse prendas que ninguno de nosotros conservaba puestas.
La cosa llegaba a una fase mucho más emocionante. Repartimos las cartas.
Destapamos. Ganó Paco y perdió Isa.
La tarjeta premio decía "Elige una persona para que te dé
un masaje con la parte del cuerpo que quiera durante 3 minutos". No tardó
mucho en elegir:
- Julia… te elijó a ti.
Parecía que a Paco la que más le gustaba Julia, ya era la
segunda vez que la elegía. Aunque tampoco se le podía culpar de nada, era normal
que le gustara alguna más que otra y ella tenía muchas cosas bonitas, en
especial aquel par de enormes tetas.
Ella se levantó y se fue directa al lavabo. Volvió con un
bote de crema y una gran sonrisa en la boca.
- Esto te va a encantar –le dijo mientras se embadurnaba las
tetas con la crema.
Tumbó a Paco en el suelo boca arriba y ella se estiró encima
de él. Empezó a moverse de arriba a bajo, pasándole las tetas por todo el
cuerpo. La imagen era espectacular, ver el cuerpo de Julia resbalar por encima
de Paco, con esas tetas enormes subiendo des de la polla hasta la cara de mi
amigo. Él ponía cara de gozar y respiraba muy fuerte, soltando algún suspiro de
vez en cuando. Ella se detenía en la boca y en la polla, en esos momentos su
cara y sus genitales quedaban ocultos debajo de los pechos de la chica. Los dos
se lo estaban pasando en grande pero los 3 minutos pasaron y ella se retiró, no
sin antes darle un beso en la boca y preguntarle:
- ¿Te ha gustado, guapo?
- Demasiado, lástima que haya durado poco… -Paco estaba al
borde de la eyaculación, si el masaje dura un minuto más se habría corrido en
las tetas de Julia.
Le tocaba el turno de leer la tarjeta castigo a Isa "Con
los ojos vendados y usando solo las manos, deberás adivinar la identidad de los
jugadores del sexo contrario tocando solo sus genitales. Si te equivocas,
deberás hacer que se corra.". ¡Era perfecto!
- Esa tarjeta la había escrito yo, que suerte has tenido…
Aunque tengo que decir que no es la única de ese estilo que he puesto…–dijo
Lucía guiñándonos un ojo con esa sonrisilla que ponía de viciosa.
Nos levantamos los cinco chicos y nos pusimos en fila
mientras Lucía le vendaba los ojos a Isa. Se la veía un poco cortada pero el
juego era el juego, así que se acercó al primero, que era Luís, y empezó a
manoseársela. Le tanteaba los huevos y le agarraba la polla con fuerza mientras
él intentaba no soltar ningún sonido que le identificara. Parecía que él no
aguantaría mucho más cuando ella paró y dijo:
- Creo… que es… ¡Luís!
- ¡Mierda! –exclamó él, se había quedado sin paja. Se sentó
en el sofá.
Siguió por Javi. Le hizo el mismo tratamiento que a Luís pero
esta vez se precipitó y dijo que era Paco. Su cara de felicidad no tardó en
aparecer pues recibiría una paja de Isa y hay que decir que sus manos parecían
muy suaves.
- Disfrútalo –le susurró al oído mientras empezaba una paja a
bajo ritmo. A medida que la respiración de Javi se fue acelerando lo mismo hizo
ella con su mano. La cosa no se pudo alargar mucho, ya que al poco rato él ya
estaba gimiendo y soltando leche en la mano de Isa. Cuando lo hubo soltado todo,
que no fue poco, la felicitó por su habilidad y se sentó en el sofá.
Dejamos que Isa fuera al lavabo a limpiarse de los restos de
Javi y continuó por Paco. Después del tratamiento que había recibido de Julia,
no le dio tiempo a Isa a usar sus encantos manuales. El pobre se corrió en
seguida y ella no tuvo problemas para saber quién era.
Después de volver a limpiarse siguió por mí. Dios mío que
manos. Tenía unas manos pequeñas y muy suaves y realmente sabía como tratar una
polla. Me agarró los huevos con una mano mientras con la otra me sobaba el rabo.
Se entretuvo un poco más que con los demás, cosa que me alegró mucho aunque
luego me di cuenta de porque:
- Es muy fácil, eres Alberto. Solo quedáis dos y el otro es
Jerónimo que ya sabemos como la tiene.
Así que mi felicidad se acabó en ese momento y pasó a
Jerónimo. Era innecesario pero ella quería tener entre las manos su enorme
polla. Soltó un gritito cuando la tuvo entre las dos manos y ni siquiera le
cabía. El contraste era muy grande entre la enorme polla y las pequeñas manos.
La estuvo tanteando un rato hasta que le dijimos que ya era suficiente. Jerónimo
se quedó con las ganas a juzgar por su cara de decepción.
Empezaba otra ronda, esta vez perdió Alicia y ganó Rita. La
tarjeta castigo ponía "Con los ojos vendados y usando las manos y la boca,
deberás adivinar la identidad de los jugadores del sexo contrario tocando solo
sus genitales. Si te equivocas, deberás hacer que se corra.".
- ¡Os lo dije! Mira que has tenido suerte… –dijo Lucía
mirando nuestras pollas daban un salto, en especial la de Jerónimo.
- No te preocupes, ya me encargo yo –le contestó Alicia
llevándose un dedo a la boca.
Los chicos estábamos súper contentos, otra ronda de adivinar
pollas pero ahora con la boca de Alicia. Evidentemente no tardamos en ponernos
en fila de pie en el salón esperando que le vendaran los ojos a Alicia y
empezara a comer pollas.
Esta vez el primero era Jerónimo, para evitar lo que había
pasado antes y ponérselo un poco más difícil. Se arrodilló y con la lengua
resiguió la polla en toda su longitud y, claro, se dio cuenta en seguida de
quien era aquella grandiosa polla. Pero nos sorprendió a todos cuando dijo:
- Mmm… que grande… yo creo que es de… Javi –estaba más salida
de lo que habíamos pensado.
-¡No! –gritó Jerónimo tan contento como excitado estaba.
Ahora iba a recibir una mamada, y como estábamos a punto de ver, iba a ser una
gran mamada.
- Vaya… me he equivocado… ahora tendré que comerme este rabo
hasta que se corra… que pena verdad… -contestó ella con voz pícara.
Y empezó el espectáculo. Agarró la polla por la base y se
metió la punta en la boca. Él soltó un suspiro de placer y le pidió que
continuara. Ella no se hizo de rogar y empezó a bajar los labios por la polla
mientras esta le iba entrando en la boca. Realmente Alicia era toda una experta
en la materia, pues contra todo pronóstico y ante la sorpresa de todos,
consiguió llegar con los labios hasta el pubis de jerónimo. ¡Tenía toda la polla
en la boca! Eso si que es garganta profunda.
Jerónimo fue el más sorprendido de la habilidad de Alicia, no
podía creerse lo que estaba pasando, le acarició la cabeza a ella en señal de
agradecimiento. Ella empezó a retirarse poco a poco hasta que la polla volvió a
aparecer.
- ¡Guau! Creo que acabo de batir un record. –dijo sorprendida
de su propia habilidad.
Cogió aire, puso las manos en las nalgas de Jerónimo y volvió
a meterse la polla en la boca. Mi amigo soltó un gemido cuando la polla volvió a
estar en la garganta. Ella volvió a retroceder pero paró cuando solo tenía
dentro la punta y volvió a empezar. Este movimiento se hizo gradualmente
repetitivo y cada vez más rápido.
Los demás no dejábamos de alucinar por el espectáculo.
Aquello era sobrenatural, le estaba haciendo una mamada a la polla más grande
que habíamos visto y encima se la estaba haciendo perfecta. Realmente Alicia
debía de haber chupado muchas pollas para llegar a esa capacidad, cualquier otra
persona ya se habría ahogado. Incluso Julia fracasó aquel fin de semana en la
playa, Alicia se había convertido en toda una campeona.
Jerónimo estaba disfrutando por fin de una mamada en toda
regla y se le notaba. Cada vez le quedaba menos autocontrol. Había pasado de los
suspiros y gemidos, a unos pequeños gritos que avisaban de su corrida. Ella lo
tenía todo controlado, pues cuando notó que él empezaría soltar leche, cogió la
punta de la polla con los labios, con una mano los huevos y con la otra le hizo
una paja para que lo soltara todo. No vimos ni una sola gota de semen, pues se
lo tragó todo. Supimos cuando se corría él por sus gestos y palabras de
agradecimiento y alabanza a Alicia, de la corrida no quedó otro rastro salvo en
el estómago de ella.
Jerónimo se retiró más que satisfecho al sofá y ella se
desplazó hasta el siguiente entre los aplausos de los presentes. Nos había
dejado realmente impresionados y recibió una ovación digna de un campeón de
liga.
Le tocaba el turno a Luís y ella se arrodilló delante de él.
Después de la polla anterior, esta tuvo que parecerle muy pequeña, pues se la
metió en la boca con gran facilidad. A él le encantaba. Se la estuvo comiendo un
par de minutos hasta que empezó a retirarse para intentar adivinar de quien se
trataba pero él le agarró la cabeza.
- No… espera que me falta poco… -dijo él temblándole la voz.
Ella no dijo nada, tampoco podía con la polla en la boca, y
siguió con la faena. Él le movía la cabeza a un ritmo rápido, metiendo la polla
hasta su garganta sin demasiadas contemplaciones, aunque eso a ella no parecía
molestarle. Se la veía bastante relajada, supongo que estaba acostumbrada a este
tipo de tratamientos.
No tardó mucho en correrse que, igual que yo, todavía no
había acabado ni una sola vez y eso ya era demasiado. El resultado fue el mismo
que el anterior, ella se lo tragó todo y no vimos ni una gota de semen, como si
allí no hubiera pasado nada.
- Alguien estaba a punto de explotar eh… No pasa nada, ya
llevabas mucho rato empalmado -le dijo ella.
Se movió hacía el siguiente que era Javi y la cosa volvió a
repetirse. Se la empezó a mamar, se retiró para intentar adivinar. El problema
para Javi es que esta vez si acertó y se tuvo que quedar con las ganas de
correrse en la boca de Alicia.
Llegó mi turno. Se arrodilló delante de mí y sin miramientos
se metió mi polla hasta la campanilla. Yo empecé a jadear y enseguida noté que
me iba a pasar lo mismo que a Luís, así que se lo dije directamente:
- Soy Alberto… no pares que no voy a aguantar demasiado…
Ella me contestó apretándome los huevos y moviendo la cabeza
de delante hacia atrás y al revés. Dios mío, menuda mamada estaba recibiendo.
Realmente era toda una profesional y se merecía un monumento. Lástima que
estuviera ya tan cachondo pues me habría encantado disfrutar más de aquella
mamada pero no pude. Al poco rato ya le estaba llenando la boca de semen que
ella tragaba sin problemas.
Pasó a Paco pero supongo que ella ya empezaba a estar cansada
pues rápido dijo de quien era la polla que tenía en la boca y se acabó la
prueba. Había sido toda una demostración de chupar pollas y se llevaba la
medalla de oro de todos los presentes.
Rita leyó su tarjeta premio "Elige a dos personas que te
harán correr usando solo sus bocas".
- Elijo a… Alberto y a Luis. A ver como se os da… –nos dijo
pasándose un dedo por el coño.
Nos levantamos y la estiramos boca arriba en el suelo. A
continuación Luis comenzó a comerle las tetas. No tardaron los pezones en
endurecerse y coger un color un poco más oscuro, el rosa pasó a un rojo muy
bonito. Mientras yo le metía la lengua en el obligo y empezaba a bajar por el
vientre hasta llegar a esa línea de pelo pelirrojo tan bonito. Ella soltó un
suspiro cuando mi lengua alcanzó el clítoris, la movía de arriba a bajo,
apretándola contra su clítoris, cada vez a más velocidad. Realmente ella tenía
un coño muy bonito y yo continuaba con la faena que había dejado antes a medias.
Ella se lo estaba pasando en grande, suspiraba, jadeaba y
gemía cada vez más fuerte. Parecía que no le faltaba mucho para correrse cuando
Luis ya había dejado sus tetas brillantes con su lengua y le dijo que se
levantara. Le abrió las piernas una vez estuvo de pie y me dijo que siguiera con
lo que estaba haciendo. Ella no parecía entender a que se debía aquel cambio
hasta que Paco se situó detrás de ella de rodillas y empezó a pasarle la lengua
por la raja del culo. En aquel momento ella empezó a apretarse las tetas con
fuerza y a morderse el labio inferior de la boca. La imagen era de película:
ella de pie sobándose las tetas, con nuestras cabezas hundidas entre sus
piernas.
El clímax llegó cuando metimos las lenguas en los agujeros
que estábamos chupando. Aquello fue demasiado para Rita, nos agarró las cabezas
y las apretó contra su cuerpo. Se corrió gritando lo mucho que le gustaba.
Nosotros nos ganamos el aplauso del resto, además de la especial felicitación de
ella en forma de palmada en el trasero y el siguiente comentario:
- A ver si luego os puedo devolver el favor…
Nos sentamos los tres en el sofá y el juego continuó. Esta
vez le tocó perder a Julia y ganar a Javi. Fue ella quien leyó su tarjeta
castigo "Elige a alguien para que sea tu dueño, haz todo lo que te pida".
- Pues a ver… elijo a… ¡Paco! –dijo apretándose sus enormes
tetas. Estaba claro que estos dos se habían gustado.
Él se levantó y se abalanzó sobre sus tetas. Las chupaba,
lamía y mordía ansiosamente, como si se las fueran a quitar. Ella le revolvía el
pelo de la cabeza mientras disfrutaba del momento. Al chico no le cabían en las
manos y le sobraban por todos lados. Metía la cabeza entre ellas y se las
apretaba con fuerza. Al cabo de un rato de estar así, él se apartó y le dijo:
- Hazme una cubana con esas tetazas que tienes.
- Si amo –dijo ella arrodillándose.
Primero, ella se metió su polla en la boca un par de veces
para humedecérsela, aunque no era necesario, ella tenía el canalillo mojado de
la saliva de él. Luego se agarró una teta con cada mano y Paco metió su polla
entre ellas. Su pene pareció desaparecer entre aquel par de montañas. Ella
empezó a subir y bajarlas apretándolas fuertemente contra su polla. Era
realmente espectacular ver aquellas peras hacerle la paja a Paco. La polla a
apenas se veía entre toda la carne de sus pechos mientras subían y bajaban.
Ella era toda una profesional de esa técnica. Estaba claro
que no era la primera vez que hacía eso, y era normal, pues seguro que todos los
tíos que se había follado se lo habían pedido en algún momento. Era realmente
difícil saber quien se lo estaba pasando mejor. Por un lado Paco cerraba los
ojos y jadeaba como un animal, mientras ella sonreía de orgullo estrechándose
las tetas de esa manera.
- Para…quiero follarte antes de acabar –dijo él con voz
temblorosa.
- Si amo –respondió ella.
Lo sentó en una silla con la polla apuntando al techo, ella
se situó delante de él con las piernas abiertas, le agarró la polla, la puso
entre sus labios vaginales y se sentó encima de él. Los dos soltaron un grito
cuando la polla entró completamente en el coño. Entonces él se agarró a sus
tetas y ella empezó a subir y bajar. Se levantaba hasta que la polla estaba a
punto de salirse y se dejaba caer encima de él. Literalmente, Julia estaba
siendo empalada por aquella polla.
La cosa no se alargó mucho y ambos se corrieron entre sus
gritos de placer y los nuestros de ánimo. Cuando sus orgasmos acabaron, ella le
besó en la boca y se levantó. De su entrepierna salía un poco de semen. Los dos
fueron al lavabo a limpiarse mutuamente y volvieron con los demás. La verdad es
que había sido un buen polvo.
Siguió el juego con Javi leyendo su tarjeta de ganador "Elige
a dos personas para follar". Él no pareció pensárselo mucho:
- Dios, siempre he querido hacer un trío con dos tías… Elijo
a Lucía y Alicia.
Ellas se levantaron muy alagadas de ser elegidas y rodearon a
Javi. Alicia se puso delante y Lucía detrás. Él rápidamente se agarró al
espectacular culo de Alicia mientras ella lo besaba en la boca. Por otro lado,
Lucía no se quedaba quieta y le mordisqueaba el cuello a Javi desde atrás
mientras con las manos le agarraba la polla y le apretaba sus tetas en la
espalda. Él estaba en la gloria, no podía haber nada mejor que tener el culo de
Alicia en las manos mientras Lucía le hacía una paja. Los demás chicos nos
moríamos de envidia viendo aquello y no pudiendo participar. El culo de Alicia
era realmente exquisito y todos sabíamos de la habilidad de Lucía haciendo
pajas.
No tardó mucho Javi en empezar a jadear y dar muestras de
querer acabar. Ellas también querían correrse, así que lo tumbaron en el suelo y
Lucía le preguntó a Alicia:
- ¿Qué prefieres? ¿Lengua o polla?
- Me quedo con su lengua –respondió Alicia mientras él las
observaba desde el suelo.
Una vez se habían puesto de acuerdo, Lucía se sentó encima de
la polla de Javi y se la metió dentro del coño mientras Alicia se sentaba encima
de la cara de él. A partir de ahí los tres empezaron a moverse. Lucía subía y
bajaba, o más bien saltaba y cabalgaba sobre la polla de Javi. Él por su parte
se agarró a las tetas de Lucía mientras movía su lengua por el coño de Alicia.
Recorriendo su raja y metiendo la lengua todo lo que podía. Por último, Alicia
suspiraba con la mamada que Javi le estaba dando mientras se apretaba sus
propias tetas. Ellas aprovecharon para besarse mientras disfrutaban del placer
que le estaba dando Javi.
El grado de excitación era muy alto y se notaba que no iban a
tardar mucho en correrse los tres. Y así fue, pasó casi al mismo tiempo y la
imagen que nos quedó a los demás fue para hacer una foto. Cuando empezaron a
correrse, las dos chicas se me metieron un dedo en el culo y soltaron un grito
de placer. En ese momento Javi ya no aguantó más y se corrió dentro de Lucía
chupando el clítoris de Alicia.
Todos estallamos en un aplauso mientras ellos acababan sus
respectivos orgasmos e iban al lavabo a limpiarse un poco los restos de leche y
saliva de sus cuerpos empapados en sudor.
El juego continuaba. La siguiente ronda la ganó Jerónimo y
perdió Rita. Él se levantó y leyó en voz alta su tarjeta de ganador:
- "Elige un número del 1 al 5, tira un dado y cuenta hacia
la derecha hasta una persona del sexo contrario a ti. Tíratela".
Todas las chicas gritaron. Supongo que todas querían tener la
enorme polla de Jerónimo en su interior. La excitación se notaba en el ambiente
mientras él cogía el dado y lo lanzaba encima de la mesa. Salió un tres y empezó
a contar. Le había tocado a Isa. Todas las demás le dijeron la suerte que tenía
y como la envidiaban.
Ella se levantó y se acercó a Jerónimo. Él la esperaba de pie
y con la polla apunto, en todo su esplendor. Se abrazaron y se besaron
apasionadamente, parecían un par de novios que no se habían visto en un año.
Durante todo el polvo que echaron, se respiró mucho más cariño y amor que no
sexualidad.
Jerónimo no tardó en agarrarse a sus pequeños, pero muy
bonitos, pechos mientras ella bajó una mano a su polla. Su mano ya era pequeña
pero agarrando aquel rabo parecía la mano de una niña. El movimiento que tenía
que hacer ella para recorrer toda la carne parecía interminable.
Estuvieron un rato así manoseándose hasta que ella dijo:
- No aguanto más, necesito tenerla dentro. Voy a mojártela –Y
se arrodilló delante de él.
Ella intentó chupársela pero fue físicamente imposible. Aquel
rabo no podía caber en aquella boca por más esfuerzos que ella hiciera. Así que
se contentó con pasarle la lengua por toda su extensión, desde los huevos hasta
la punta. Cosa que a él no pareció importarle, es más, le gustó mucho aquel tipo
de mamada. Respiraba lenta y profundamente, saboreando el momento, acariciándole
a ella la cabeza.
Cuando Isa creyó que era suficiente, se tendió en la mesa
boca arriba con las piernas abiertas colgando. Él se acercó con la polla en la
mano, la situó en la entrada de su coño y le levantó las piernas. En aquella
posición todos pudimos apreciar como el coño de Isa estaba empezando a abrirse y
brillaba de humedad.
- Despacio y con cuidado –dijo ella medio asustada, medio
excitada.
- No te preocupes, es todo un caballero –le dijo Lucía desde
el sofá, pues ya había experimentado aquello en la playa.
Jerónimo empezó entonces a empujar. Lo hizo con mucha
tranquilidad y sensibilidad. Poco a poco fue metiendo la enorme polla en aquel
agujero, sin prisa y sin forzar nada. Dejando al coño de Isa que se fuera
adaptando a aquel pedazo de carne. Ella suspiraba de placer a medida que la
polla iba entrando muy lentamente y soltaba un pequeño gruñido cuando parecía
que le iba a doler un poco. Entonces él paraba y esperaba un poco antes de
proseguir. Y así, con un poco de paciencia, consiguió metérsela entera sin que
ella soltará un grito o una lágrima, apenas le llegó a doler. Lucía tenía razón:
era todo un caballero.
Todos estábamos con la boca abierta, sin poder apartar la
mirada del espectáculo. Era realmente una cosa impactante ver el cuerpo delgado
y pequeño de ella siendo atravesado por aquel monumento que tenía Jerónimo entre
las piernas.
Él empezó a retirar la polla lentamente mientras los dos
soltaban un suspiro. Llegó al final y volvió a empujar. Otra vez con delicadeza
pero sin pausa, parecía que el coño de Isa se adaptaba rápidamente. Poco a poco
Jerónimo fue cogiendo confianza y aumentó el ritmo. Nunca con fuertes embestidas
al llegar al fondo del coño pero si deprisa.
Ella nos sorprendió a todos cuando se irguió y se abrazó a él
por el cuello. Jerónimo la agarró de su culo y se la siguió follando de pie.
Todos empezábamos a darnos cuenta que aquello era más que sexo, que allí
empezaba a respirarse amor. Mientras la cosa iba llegando a su fin, no pararon
de besarse en la boca y mirarse a los ojos. Hasta que se corrieron casi a la
misma vez. Sus cuerpos temblaron y soltaron un pequeño jadeo.
Él la bajó con cuidado al suelo y todos les felicitamos.
Jerónimo sonreía como nunca antes lo había hecho y ella tenía las mejillas
sonrosadas. Se fueron al lavabo cogidos de la mano como un par de novios
paseando por el parque y volvieron al cabo de unos minutos abrazados por la
cintura.
Rita se levantó y leyó su tarjeta de castigo "Las dos
personas que se levanten antes te follaran a su antojo". Luís y yo saltamos
del sofá como un par de locos. Los demás nos miraron asombrados, ni que lo
hubiéramos ensayado. Pero fue totalmente espontáneo.
- Vaya, parece que por fin os voy a poder devolver el favor
–dijo Rita tocándose el coño y el culo en referencia a lo que había pasado hacía
un rato.
- Ya lo creo que nos lo vas a devolver –dijo Luís y los dos
nos abalanzamos sobre ella.
Fue un asalto salvaje a su cuerpo. Los dos estábamos muy
excitados desde que le habíamos comido el coño y el culo, así que no hubo
compasión. Manoseamos todo su cuerpo y lamimos todos sus rincones. Apretamos sus
tetas, mordimos sus pezones, arañamos su culo y metimos la lengua en todos los
agujeros de su cuerpo. Ella se dejó hacer en todo momento y disfrutó de lo
lindo.
Aquello no duró mucho pues estábamos muy calientes. Luís se
sentó en una silla con las piernas abiertas y ella se sentó encima de él dándole
la espalda sintiendo como la polla de él la penetraba. Yo me puse de pie delante
de ella que se inclinó y se llevó mi polla a su boca impacientemente. Mientras,
Luís se agarraba a sus caderas y ella se movía en círculos con su polla metida
hasta el fondo. Tengo que decir que Rita era una gran mamadora de pollas. Me la
comió con maestría usando las manos y sin dejar de prestar atención a mis
cojones. No le costaba ningún esfuerzo metérsela entera en la boca mientras me
apretaba los huevos con firmeza.
Pero yo quería más, así que la levanté y la puse a cuatro
patas en el suelo. Me situé detrás de ella y sin esperar un segundo le metí la
polla hasta el fondo de su coño pelirojo. Estaba totalmente mojado y no me costó
ningún esfuerzo. Ella gritó de placer. Luís se estiró en el suelo delante de
Rita que rápidamente se agarró a la polla que tenía delante. Igual que a mí, le
hizo una gran mamada a Luís mientras yo empujaba con fuerza mi polla contra su
coño. Ella iba coordinada, de manera que cuando yo empujaba, ella se metía la
polla de mi amigo en la boca y cuando yo retrocedía, ella hacía lo mismo.
Estuvimos así un ratito hasta que ella se sacó la polla de la boca y dijo:
- Os quiero sentir a los dos a la vez.
Dicho esto, fue gateando hasta quedarse encima de Luís
mientras mi polla salía de su coño. La polla de mi amigo apuntaba al techo, ella
la agarró y se la metió en el coño con un suspiro de placer. Delante de mí quedó
su ano sonrosado abierto y esperando guerra. Así que no dudé en ponerme detrás
de ella y meterle la polla en el culo. Los tres gritamos de placer cuando mi
polla entro en su ano. No fue nada difícil llegar metérsela entera. Mi polla
chorreaba líquidos del coño de Rita y su ano estaba bastante dilatado. Estaba
claro que no era la primera vez que le daban por el culo y eso parecía
encantarle. En realidad a los tres nos encantaba a juzgar por los gemidos que
soltábamos.
Aquello era demasiado placer como para que durara mucho y los
tres lo sabíamos. Así que enseguida nos movimos los tres a la vez a un ritmo
salvaje. Las dos pollas entrando y saliendo del coño y del ano con mucha fuerza
y velocidad. Yo me agarré a sus tetas desde atrás y Luís a su cuello en el
momento en que los tres nos corrimos a la vez en un gran orgasmo. Los dos chicos
vaciamos nuestros testículos en su interior y ella soltó un poco de líquido por
su coño. Había sido espectacular y las demás personas saltaron en un gran
aplauso mientras nosotros nos levantábamos con esfuerzo. Nos dirigimos los tres
al baño para limpiarnos un poco, en especial a Rita que chorreaba semen entre
sus piernas. Luego volvimos al salón.
En la siguiente partida perdió Jerónimo y ganó Lucía. La
tarjeta de castigo decía "Como has perdido, no participas en esta orgía, las
dos personas de tu izquierda y tu derecha si lo hacen". Así pues, las cuatro
personas que iban a disfrutar serian Javi, Paco, Alicia y Julia.
Los cuatro se levantaron y se juntaron por parejas.
Evidentemente Paco y Julia se juntaron muy rápido, así que Javi se abrazó a
Alicia. Las dos parejas se sobaban y besaban con pasión. Ellos agarrándose a sus
tetas y ellas a su culo.
Muy pronto los que estábamos sentados les pedimos que
siguieran adelante, que queríamos espectáculo. Así que Alicia y Julia los
estiraron en el suelo, uno al lado del otro boca arriba y opuestos (la cabeza de
Paco a los pies de Javi y al revés). Ellas se pusieron a cuatro patas encima de
ellos al revés. La imagen era preciosa: dos 69 uno al lado del otro. Ellas se
agarraban a sus pollas con fuerza y se las metían en la boca mientras ellos les
pasaban la lengua por el coño. Se lo estaban pasando en grande y se notaba. La
cosa se animó muy deprisa. Ellas se metían las pollas hasta la garganta con gran
ansia. Paco le abría las nalgas con fuerza a Julia para meterle toda la lengua
en el coño. Mientras Javi fue más allá y le metió la lengua en el ano a Alicia,
cosa que debió hacerle cosquillas pues soltó una pequeña risita.
Estuvieron unos minutos así hasta que por fin se decidieron a
pasar al siguiente nivel. Julia y Alicia se dieron la vuelta para quedarse cara
a cara con el chico que tenían debajo. Julia se situó encima de la polla de
Paco, la puso en la entrada de su coño y se dejó caer mientras él suspiraba de
placer. Estaba sentada encima de él, con las piernas estiradas hacía delante y
con la polla metida hasta el fondo. Julia movía el vientre hacia delante y hacía
detrás lentamente notando como la polla se le movía dentro del coño. Ambos se
cogieron de las manos, disfrutando de la cogida, con calma y sin prisas.
Alicia por su parte estaba cabalgando a Javi como una
amazona. Tenía las manos apoyadas en el suelo y sus tetas rozaban el pecho de
él. Se movía con mucha rapidez y energía mientras Javi se agarraba a su culo
para no salir disparado. Los dos no paraban de gemir como animales al ritmo en
que la polla entraba y salía del coño. Parecía que estaban a punto de correrse
cuando ella se levantó y se arrodilló encima de la cara de Paco. Él no tardó en
reaccionar, soltó las manos de Julia, agarró las nalgas de Alicia y las abrió
para meter la lengua en el coño chorreando que tenía encima. Ella se inclinó un
poco hacia delante, besó a Julia y luego dijo:
- Vamos Javi… que todavía hay hueco para uno más.
Él se acercó por detrás de ella con polla en la mano, se
arrodilló y poco a poco fue metiendo la polla en el ano de Alicia. Lo hizo con
cuidado para no hacerle daño y disfrutando de cada centímetro de su polla que
entraba. Se paró cuando llegó al final y se agarró a las tetas de ella desde
atrás con fuerza. Hay que decir que el culo de Alicia era realmente espectacular
y al ver a Javi enculándola sentí una gran envidia.
Los del sofá estábamos alucinados con lo que estábamos
viendo. Julia sentada encima de Paco, moviéndose lentamente con toda la polla de
Paco dentro del coño y morreándose con Alicia. Paco estirado en el suelo con
Julia encima de su polla y agarrado al impresionante culo de Alicia recorriendo
su coño con la lengua. Ella disfrutando de la mamada de Paco, besándo a Julia,
acariciándole las tetas y disfrutando de la polla de Javi en el culo. Y Javi
agarrado a las tetas de Alicia con la polla entrando y saliendo de su culo. Era
lo más fuerte que habíamos visto todos en la vida y, claro, nos calentamos
muchísimo.
Ellos gemían cada uno a su ritmo y a su manera. Sus
movimientos cada vez estaban más coordinados y se movían como un todo. Al
principio lentamente, disfrutando de un momento que raramente se iba a repetir.
Después el ritmo se fue acelerando paulatinamente, sin muchas prisas pero sin
parar. Hasta que por fin se movieron con velocidad y los gemidos dejaron paso a
los gritos. Gritos de orgasmo de los cuatro a la vez. Paco corriéndose en el
coño de Julia y Javi en el culo de Alicia. Para ellos tuvo que ser maravilloso.
Primero se agitaron todos a la vez gritando como bestias salvajes, luego pararon
y se quedaron unos segundos quietos recuperándose del placer. Por fin pudieron
levantarse del suelo con cuidado y retirarse al lavabo a limpiarse.
Aquello había sido espectacular y los demás estábamos a cien.
Por suerte Lucía no tardó en leer su tarjeta de ganadora: "Tira un dado,
tendréis sexo tantas personas como el número que saques. Elige las personas tu
mismo. " Lucía tiró el dado, salió un 5 y dijo:
- Vamos a ver… participan 5. Una soy yo, quedan 4 personas…
elijo a los 3 chicos que están aquí y me queda un sitio más. ¿Rita o Isa?
- Yo voy a descansar –dijo Rita. Estoy un poco cansada
después de la penetración doble que me han hecho hace un rato.
- Pues Isa, te ha tocado –le dijo Lucía a Isa mientras la
levantaba del sofá y le daba un beso en la boca.
Los tres chicos éramos Jerónimo, Luís y yo. Nos levantamos y
nos fuimos directos a las dos chicas que se estaban dando un buen morreo.
Jerónimo se agarró a la cintura de Isa desde atrás y le empezó a besar el
cuello. Lucía soltó a Isa y se situó entre Luís y yo, él detrás y yo delante. No
tardé en agarrarme a ese culo que tanto me gustaba mientras notaba como Alberto
ponía las manos en sus tetazas. Lucía por su parte no tardó tampoco en agarrar
nuestras pollas con la mano y apretarlas con fuerza.
Mientras besaba a Lucía y le acariciaba el ano con el dedo vi
de reojo a Isa y Jerónimo. Ella estaba ahora tumbada en el suelo boca arriba con
las piernas dobladas y abiertas mientras él le metía un par de dedos en el coño
y le pasaba la lengua. Ella suspiraba profundamente y él jadeaba con la lengua
dentro de su coño.
Lucía, por su parte, se había cansado de cogernos las pollas
con la mano y se había arrodillado para chupárnoslas. Lo hacía como siempre, con
una gran habilidad y metiéndoselas hasta la garganta. Nos lo había demostrado en
la playa y ahora volvía a hacerlo: era una gran mamadora. Luís y yo
disfrutábamos agarrándola de la cabeza y empujando la polla hasta el fondo de su
boca. Ella ni siquiera parecía atragantarse, todo lo contrario, le encantaba.
Volvía a mirar hacía la otra pareja y la situación seguía
igual. O más bien no, porque ahora Jerónimo no solo le metía tres dedos en el
coño de Isa, también tenía uno en su ano. Ella seguía disfrutando y no parecía
disgustarle aquel dedo intruso. Es más, le agarraba la cabeza con fuerza a
Jerónimo para que siguiera chupando sus agujeros sin parar. Isa estaba realmente
buena y me quedé embobado mirando como gemía de placer. Volví a la realidad
cuando Lucía me llamó:
- ¡Alberto! ¿Vas a venir o te vas a quedar ahí de pie mirando
a esos dos?
Volví la cabeza y vi a Luís sentado en el sofá y Lucía
sentada encima de él dándole la espalda. Ella tenía las piernas abiertas y había
que fijarse bien para darse cuenta que tenía la polla de Luís metida hasta el
fondo en el ano. Su culo aplastaba los huevos de él y no se podía ver la polla.
Su coño brillaba invitándome a entrar. Y así lo hice. Me puse delante de ella,
que agarró mi polla y la guió hasta la entrada de su coño. Yo empujé y
rápidamente toqué fondo. Los tres suspiramos de placer. No era la primera vez
que me tiraba a Lucía ni que hacía un trío con ella pero seguía siendo realmente
placentero. Ella sabía como moverse con dos pollas en su interior para que todos
disfrutáramos al máximo. Esta vez íbamos a tardar mucho en corrernos, la tarde
había sido muy larga y ya nos habíamos corrido unas cuantas veces todos. Iba a
ser un gran polvo.
Estuvimos así un buen rato, empujando Luís y yo en el ano y
coño de Lucía mientras ella se movía para coordinarnos. Era impresionante como
podía llegar a gustarnos aquello, nunca nos íbamos a cansar de tirarnos a Lucía.
Ya estábamos empapados en sudor cuando Isa nos interrumpió:
- Yo quiero hacer uno de esos contigo –le dijo a Jerónimo
señalando hacia nosotros.
- Vale –dijo él sacando los dedos del coño y ano de ella y
levantándose.
Yo salí de dentro de Lucía y ella se levantó de encima de
Luís sacándose la polla del culo. Isa se acercó a Luís y a mí y dijo:
- Os quiero sentir a vosotros dos a la vez y luego a Jerónimo
en el culo.
Así que nos cogió a Luís y a mi de la mano y nos llevó al
sofá. Se estiró en él y nos estiramos con ella, uno a cada lado. Isa se puso de
cara a Luís y a mi me dio la espalda. Perfecto, me iba a tocar darle por culo.
Él no se lo pensó y le metió la polla en el coño de una tirada hasta el fondo.
Ella gimió en voz alta y me dijo me que tocaba a mí. Yo no fui tan directo,
antes de meterle la polla en el coño me aseguré que estuviera bien mojado y
dilatado. Empecé metiéndole un par de dedos y chupándoselo un poco. No quería
hacerle daño pues parecía que su ano estaba muy poco abierto. A ella pareció
gustarle. Fui preparando su ano para mi polla mientras Luís sacaba y metía la
suya del coño de ella.
Mientras Lucía se estaba ocupando de Jerónimo. Primero, se
metió un par de veces su polla en la boca como para confirmar que seguía siendo
tan grande como la última vez. A continuación lo sentó en una silla y ella se
situó encima. Se abrió las nalgas y apuntó su ano a la polla de Jerónimo. Poco a
poco se fue dejando caer siendo empalada por aquella enorme polla. Hubo momentos
en que incluso pareció que le dolía pero ella no paró hasta que estuvo
totalmente sentada encima de él. En aquel momento soltó un gritó y empezó a
subir y bajar en toda la longitud de la polla. Jerónimo disfrutaba agarrándose a
las caderas de ella pero no dejaba de mirar a Isa.
Por mi parte, por fin me pareció que Isa estaba preparada y
metí la cabeza de mi polla en su ano. Ella se estremeció un poco y me pidió que
continuara con cuidado. Luís paró sus embestidas para facilitarme la penetración
pero dejó su polla dentro del coño de Isa. Yo, poco a poco, fui empujando mi
polla en su culo notando como entraba lentamente. Era una sensación fantástica.
No me atrevería a decir que era la primera vez que le daban por el culo a Isa
pero realmente lo parecía pues lo tenía muy estrecho. Cuando llegué al final me
paré un momento para disfrutar de aquel calorcito en mi rabo y le dije a Luís
que podía volver a empujar. Y así empezamos los dos a empujar nuestras pollas en
los orificios de Isa. Ella se dejó de gemidos y pasó a los gritos desenfrenados
de placer. Le encantaba y no paraba de repetirlo mientras nos apretaba las
nalgas.
Aquello me estaba gustado muchísimo, en realidad demasiado
pues entre la mamada que me había hecho Lucía, la follada que le había pegado a
su coño y ahora el apretado culo de Isa, me estaban entrando ya ganas de
correrme. Decidí agarrarme a las pequeñas tetas de Isa y apretar con fuerza mi
polla hasta el fondo de su cuerpo sin contemplaciones. Lo hice con todas mis
fuerzas y a mucha velocidad hasta que por fin me corrí dentro de su ano soltando
la leche que quedaba en mis huevos. Ella lo notó y me felicitó con un gran beso
en la boca. A continuación dijo: