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TODORELATOS » RELATOS » CHANTAJE A UNA PROFESORA (8)
[ En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 17 de Mayo, 2008.
Fecha: 21-Mar-08 « Anterior | Siguiente » en Orgías (1877 de 1897)

Chantaje a una profesora (8)

Pere
Accesos: 16,647
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Se organiza una fiesta con las amigas de la profesora. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Nos despertamos la mañana siguiente. Nuestras caras eran una mezcla de cansancio y felicidad por todo el ejercicio hecho la noche anterior. Realmente había sido el mejor fin de semana que habíamos pasado los chicos hasta el momento y todo gracias a esa fabulosa mujer que era Lucía. Le estábamos enteramente agradecidos y así se lo hicimos notar durante toda la mañana hasta que nos hicimos muy pesados. Después de recoger las cosas, volvimos cada uno a su casa.

Yo llevé a Lucía en mi coche. Cuando llegamos a su puerta le dije:

- Lucía, no se que puedo decir, ha sido realmente espectacular –realmente no tenía palabras.

- Para mi también lo ha sido, no creo que pueda olvidar esta noche –dijo ella. Se bajó del coche después de darme un beso y decirme con esa sonrisa que solo ella sabe poner: "te llamaré".

Yo me fui de allí entre nubes, como si todo hubiera sido un sueño.

(…)

Pasaron dos semanas hasta que recibí la llamada que tanto deseaba, era Lucía:

- ¡Hola!

- ¡Hola! ¿Cómo estás guapa?

- Bien, bien. Te echaba de menos, a ti… y a los chicos… -su voz se estaba volviendo excitante y se me empezó a poner dura.

- La verdad es que nosotros también a ti.

- Te llamaba por un asunto… verás… he tenido una idea que quiero comentarte -realmente se la notaba nerviosa. A ver… yo tengo cuatro amigas… y bueno… a esas cuatro amigas les encanta "jugar"… tu ya me entiendes… ¿verdad? -ahora su voz ya era todo sensualidad y excitación. Mi polla se me acabó de poner dura como una piedra.

- A ver si adivino… ¿Te apetece que quedemos todos juntos un día?

- ¡Sí! Había pensado en este viernes, podríamos ir al piso de una de ellas. ¿Te doy la dirección y nos vemos allí? –se me iluminó la cara.

- De acuerdo - Nadie podría haber dicho que no.

- Pues hasta el viernes entonces.

-¡Hasta el viernes!

Colgué el teléfono y rápido llamé a todos mis amigos, no sin antes dar las gracias a Dios y todo lo que pueda haber en el cielo. Nunca he marcado las teclas del teléfono tan rápido como aquel día. Evidentemente mis amigos estuvieron todos de acuerdo y ni siquiera Jerónimo, el más tímido, dudo un instante en decirme que se apuntaba.

Los días se nos hicieron larguísimos hasta el viernes. Apenas podía dormir y siempre estaba inquieto. No podía quitarme de la cabeza el fin de semana que habíamos pasado con Lucía y me imaginaba todo tipo de cosas para el viernes.

Y por fin llegó el viernes por la noche. Recogí a mis amigos y nos fuimos al sitio que me había dicho Lucía. Durante el trayecto pude notar que mis amigos estaban tan nerviosos y excitados como yo, éramos todo un espectáculo. Apenas dijimos nada, tampoco hacía falta, nuestras caras hablan por nosotros. Fue Paco el único que nos sorprendió diciéndonos que durante los días de espera se había ocupado de prepararnos una sorpresa. Nos guiñó el ojo y no dijo nada más, dejándonos a todos en ascuas.

Llegamos al piso hechos un mar de nervios. Me temblaba la mano cuando apreté el botón del ascensor, de la misma manera que nos tembló la voz cuando Lucía abrió la puerta y tuvimos que saludarla. El corazón nos estaba a punto de estallar a todos cuando cruzamos la puerta y entramos en el piso.

El salón era espacioso con dos grandes sofás pero ninguno de nosotros se fijó en eso, más bien en las cuatro chicas sentadas en los sofás. Lucía nos presentó a nosotros primero:

- Estos son los chicos: Paco, Javi, Jerónimo, Luís y Alberto –ellas sonrieron al vernos y comentaron algo entre ellas en voz baja que no pudimos oír. Quizás hablaron de nuestra juventud, aunque ellas no aparentaban más edad que Lucía que tenía 25 años, o de nuestro aspecto físico, quien sabe.

Luego Lucía pasó a presentarnos a las chicas una por una, a medida que lo hacía, la chica correspondiente nos daba un par de besos a modo de saludo:

- Esta es Julia –lo primero en lo que nos fijamos era su pecho. Era muy abundante sin estar caído, tenía incluso un poco más que la propia Lucía. Su cuerpo estaba redondeado de un modo muy excitante, tenía curvas en las que uno se perdía.

- Ella es Isa –era una chica muy estilizada, con poco pecho a simple vista pero bien puesto. Delgada de un modo encantador y rubia como si fuera sueca. Parecía un poco tímida y cortada. Daba la sensación que era la más joven de ellas.

- Ella es Alicia –una chica muy normalita, sin sobresalir en nada excepto por una cosa, parecía tener el mejor culo que jamás había visto. Era lo que se dice perfecto, con forma y tamaño perfectos. Parecía que era la mayor de ellas, aunque no era ni mucho menos una vieja.

- Y por último tenemos a Rita –de ella lo que más resaltaba era su melena pelirroja. Era realmente muy guapa y la mezcla de la melena y sus ojos verdes era espectacular. Su cuerpo era normalito, ni poco pecho ni mucho, ni mucho culo ni poco, todo normalito que quedaba eclipsado por lo guapa que era.

No tardamos mucho en darnos cuenta que las cinco estaban realmente muy bien, cada una a su estilo y con sus cosas. Lucía nos sacó de nuestra nube:

- Sentaos en el sofá y tomad algo de beber, Alberto, ven a ayudarme a traer la bebida.

Fui a la cocina con Lucía a coger las botellas. Allí ella me preguntó que me parecían las chicas y yo le dije toda la verdad, nos tenían a los cinco locos. Volvimos y encontramos a los chicos sentados en un sofá y las chicas en el otro. La verdad es que se les veía a todos muy cortados pero las bebidas y el tiempo lo solucionaron. A medida que íbamos bebiendo se nos fue a todos la vergüenza y pudimos empezar a conocernos un poco mejor. La cosa iba bien pero pronto me di cuenta que no avanzábamos, tenía que decir algo para que la noche se animara un poco. Lucía debía de estar pensando lo mismo porque se me adelantó y dijo:

- Bueno, ahora que ya hemos roto el hielo y parece que estamos más sueltos, juguemos a algo.

A todos nos pareció bien y Paco nos rebeló su idea:

- Yo conozco un juego –en realidad lo había encontrado por Internet hacía un par de días. Se llama la carta más alta y la carta más baja. Es muy divertido, se reparte una carta a cada jugador, el que tenga la carta más alta tiene premio y el que tenga la carta más baja tiene castigo. ¿Qué os parece?

A los chicos nos encantó la idea pero nos quedamos en silencio esperando la reacción de las chicas. Por un momento nos temimos lo peor y pensamos que no querrían, quizá Paco había ido un poco lejos pero Lucía dijo:

- A mí me parece bien.

Gracias a Dios las demás asintieron y Rita preguntó:

- ¿En que van a consistir los premios y los castigos?

- Cogemos unos papelitos y que cada uno escribe en secreto unos cuantos premios y castigos. Los hacemos de diferentes niveles y los empezaremos a usar por el nivel más bajo y vamos subiendo. Por ejemplo, el nivel más bajo pueden ser prendas y luego la cosa puede ir subiendo… –se notaba que Paco se lo tenía todo muy preparado y se lo agradecimos los chicos en silencio.

- Está bien, pero se podrá cambiar el papelito si parece demasiado fuerte, no quiero que nos obliguéis a hacer todo lo que queráis –se notaba que a Isa era la más tímida de todas y no quería que la cosa se desmadrase mucho.

- Totalmente de acuerdo, cada uno llegará hasta donde quiera, no se va a obligar a nadie a hacer nada que no quiera –tenía que dejarlo claro, no fuera que alguna se asustara.

Lucía trajo papeles y durante un rato estuvimos recortándolos y escribiendo los premios y castigos. El alcohol en nuestro cuerpo se notaba ya que durante todo el rato se oían comentarios nerviosos y bromas sobre lo que estaban poniendo. Cuando acabamos, hicimos dos montones con los premios y los castigos, cada uno ponía sus papelitos en orden, de manera que lo más fuerte quedó abajo y las prendas arriba.

Los chicos íbamos vestidos todos iguales, pantalón y camiseta. Algunas de ellas iban vestidas como nosotros y otras llevaban falda o vestido. En concreto Julia llevaba un vestido y Lucía y Rita falda.

Las primeras rondas fueron muy rápidas y sencillas. El perdedor se tenía que quitar una prenda y el ganador tenía que quitarle otra a alguien de su elección, así que todos elegimos los calzados. No habíamos perdido la timidez del todo y se respiraba mucho nerviosismo en el ambiente. La cosa empezó a animarse cuando a Lucía le tocó perder y a Paco ganar.

La tarjeta castigo de Lucía ponía "Quítate dos prendas" y ella eligió la falda y la camiseta. Se puso en el centro de la sala y al son de nuestros gritos se fue quitando muy despacio y seductoramente la camiseta. Quedó a la vista un sujetador recogiendo sus grandes pechos. A continuación, nos dio la espalda y se bajó la falda muy despacio, inclinando el cuerpo hacia delante y mostrando un precioso tanga rojo que apenas tapaba sus dos orificios. Los chicos sonreímos al recordar lo bien que lo habíamos pasado con aquellos dos agujeros.

Pero ahí no acabó la cosa, ya que la tarjeta premio de Paco decía "Elige la prenda y la persona que se la quitará". Así que Paco repasó con la mirada a todas las chicas y se paró en Julia.

- A ver… a ver… elijo a… ¡Julia! ¡Fuera ese vestido!

Los chicos dimos un grito de júbilo. Se iba a quedar en bragas y sujetador, más bien dicho en tanga y sujetador, ya que el vestido transparentaba un poco. Ella no pareció molestarse, se levantó, cogió los tirantes del vestido con los dedos y dejó caer el vestido al suelo como si fuera la cosa más normal del mundo. Los chicos nos quedamos mudos y sin poder disimular los bultos de nuestros pantalones. A la vista teníamos un sujetador que no podía ocultar apenas los tremendos pechos de Julia y un tanga negro que relazaba su culo. Estaba impresionante. Dio un par de vueltas para que todos pudiéramos alabar su cuerpo y le mandó un beso por el aire a Paco diciendo:

- Gracias por elegirme a mi, guapo –el pobre casi se desmaya.

Siguió otra ronda, en ésta, yo me quedé sin pantalones y camiseta. Pasé mucha vergüenza porque sentía los ojos de las chicas en mi cuerpo, sobretodo cuando me bajé los pantalones y mis calzoncillos dejaron a la vista que estaba empalmado. Las chicas me silbaron y gritaron como si estuvieran locas. Además, ganó Lucía. No se quien escribió aquella tarjeta pero a mi me hizo un favor "Todas las personas del sexo contrario deberán quedarse en ropa interior". Así que Paco, Javi, Jerónimo y Luís tuvieron que hacer lo mismo que yo. Las chicas enloquecieron cuando los cuatro se bajaron los pantalones a la vez y los calzoncillos quedaron al descubierto con los cuatro bultos a la vista. No dejaban de preguntarnos que teníamos escondido entre las piernas y se reían mientras nos moríamos de vergüenza.

Tuvimos suerte a la próxima ronda, porque ganó Luís y perdió Rita. La tarjeta castigo ponía "Solo te puedes quedar con una prenda, quítate el resto". Todos dimos un grito de excitación y Rita se tapó la cara entre carcajadas mientras decía:

- ¡Esta tarjeta la he escrito yo! No pensaba que me tocaría a mí.

Acto seguido se levantó y empezó a desabrochar-se la camisa lentamente hasta que el sujetador quedó a la vista. Luego se bajó la falda como había hecho Lucía, mostrándonos el culo. Llevaba un tanga blanco que dejaba transparentar una pequeña línea pelirroja. Aquello nos puso a cien pero no había acabado, aún tuvo que quitarse el sujetador y dejar a la vista de todos unos pechos precios. Tenía los pezones pequeños, sonrosados y puntiagudos.

Paco pasó a leer su tarjeta de premio "Elige dos personas para que se quiten toda la ropa entre ellas". Todos nos reímos pues estaba claro a quien iba a elegir Paco. Isa y Alicia todavía conservaban mucha ropa y, evidentemente, él las eligió.

Se pusieron de pie, no sin antes echar un buen trago de alcohol y se besaron. Aquello fue la ostia. Empezaron a desnudarse la una a la otra entre caricias y besos, no parecí la primera vez que estaban juntas. Isa le quitó la camiseta a Alicia y esta hizo lo mismo con su amiga. Luego Alicia que era más lanzada le quitó el sujetador a Isa dejando a la vista los pechos más pequeños de los que había allí pero no por ello dejaban de ser bonitos. A continuación puso a Isa de espaldas y le fue bajando los pantalones a ritmo muy lento dejando a la vista un culito respingón. Para acabar con su parte, también le bajó el tanga y dejó a la vista el coño rubio de Isa. Se encargó de besarle los pelillos del coño e ir subiendo por el pubis, el vientre, los pechos hasta llegar a la boca donde acabó con un buen morreo.

Nuestros calzoncillos iban a reventar en cualquier momento. Continuó Isa con el sujetador de Alicia y los pantalones. También recibió Alicia una buena dosis de caricias y besos de su amiga. Lo más emocionante fue cuando por fin le bajó las braguitas a Alicia y pudimos ver aquel precioso culo. Era lo más bonito de todo el mundo y nos moríamos por tocarlo, morderlo y hacerle de todo. Isa apretaba las nalgas mientras nos miraba:

- ¿Os gusta¿

Todos asentimos con la boca abierta.

Otra ronda, perdió Jerónimo y ganó Lucía. La tarjeta castigo ponía "Si aún te queda algo de ropa, quítatelo".

- Preparaos chicas, esto os va a dejar heladas –dijo Lucía súper excitada.

Acto seguido, Jerónimo con la cara sonrojada, se bajó los calzoncillos y descubrió su enorme pene de 20 cm. Las chicas se quedaron totalmente mudas y algunas se relamieron los labios como deseando llevarse aquel aparato a la boca. No creo que hubieran visto algo así antes, era realmente espectacular.

Leyó Lucía la tarjeta premio "Por cada prenda que te quites, podrás quitar el doble de prendas a las personas quieras".

- Entonces… ¿Si me quitó dos prendas, puedo haceros quitar los cuatro calzoncillos que os quedan?

- Pues… supongo que en teoría sí… –respondí yo un poco cortado, pues después de lo de Jerónimo, nuestros rabos no iban a ser nada.

No tardó ni un segundo en quitarse el sujetador y el tanga, mostrándonos aquel cuerpo que tan bien nos conocíamos los chicos del fin de semana en la playa. Nos miró y no tuvo que decir nada, nosotros obedientes nos fuimos bajando nuestros respectivos calzoncillos y mostrando todo lo empalmados que estábamos. Las pollas apuntando al techo y brillando en la punta.

Ahora ya solo conservaban ropa Julia y Rita y todos deseábamos que les tocara a ellas. En la siguiente ronda gané yo y perdió Julia. La tarjeta premio decía "Quita la prenda que quieras con los dientes a la persona que elijas". Decidí quitarle el tanga a Rita para que así el castigo afectara a Julia y todos estuviéramos iguales, además, quería tener cerca de mi boca ese coño pelirrojo de Rita. La puse de pie y empezando por abajo, le fui dando besos en las piernas hasta que llegué a la cintura. Entonces, cogí entre mis dientes la parte trasera del tanga empecé a tirar hacia abajo hasta que su culo quedó al descubierto. Le lamí las dos nalgas y noté como respiraba profundamente, a continuación, cogí el tanga por la parte delantera y se lo bajé hasta las rodillas. Volví a subir y les pasé la lengua por la zona pelirroja, de arriba a bajo, hasta llegar al clítoris, entonces ella soltó un pequeño gemido y los demás empezaron a protestar. No podía pasar de ahí.

Julia leyó su tarjeta castigo "Si aún te queda ropa, te la deberán quitar los jugadores del sexo contrario con las manos en menos de 10 segundos". No hay que decir que nos lanzamos los cinco tíos a por ella y que no necesitamos ni 5 segundos para que su tanga y sujetador desaparecieran. Además, aprovechamos la confusión y las prisas para sobarle todo lo que pudimos. Aunque no fue mucho, a ella pareció gustarle tener tantas manos encima.

Sus enormes tetas saltaron y aquello fue ya demasiado. Efectivamente eran más grandes que las de Lucía y contra toda ley física, apenas caían un poco, la gravedad no parecía afectarles. Además, pudimos comprobar que Julia tenía totalmente depilado el coño y que brillaba por estar tan mojado.

Ahora si que estábamos todos desnudos y salidos a más no poder. Las siguientes rondas sirvieron para descartar tarjetas premio y castigo, ya que hablaban de quitarse prendas que ninguno de nosotros conservaba puestas. La cosa llegaba a una fase mucho más emocionante. Repartimos las cartas. Destapamos. Ganó Paco y perdió Isa.

La tarjeta premio decía "Elige una persona para que te dé un masaje con la parte del cuerpo que quiera durante 3 minutos". No tardó mucho en elegir:

- Julia… te elijó a ti.

Parecía que a Paco la que más le gustaba Julia, ya era la segunda vez que la elegía. Aunque tampoco se le podía culpar de nada, era normal que le gustara alguna más que otra y ella tenía muchas cosas bonitas, en especial aquel par de enormes tetas.

Ella se levantó y se fue directa al lavabo. Volvió con un bote de crema y una gran sonrisa en la boca.

- Esto te va a encantar –le dijo mientras se embadurnaba las tetas con la crema.

Tumbó a Paco en el suelo boca arriba y ella se estiró encima de él. Empezó a moverse de arriba a bajo, pasándole las tetas por todo el cuerpo. La imagen era espectacular, ver el cuerpo de Julia resbalar por encima de Paco, con esas tetas enormes subiendo des de la polla hasta la cara de mi amigo. Él ponía cara de gozar y respiraba muy fuerte, soltando algún suspiro de vez en cuando. Ella se detenía en la boca y en la polla, en esos momentos su cara y sus genitales quedaban ocultos debajo de los pechos de la chica. Los dos se lo estaban pasando en grande pero los 3 minutos pasaron y ella se retiró, no sin antes darle un beso en la boca y preguntarle:

- ¿Te ha gustado, guapo?

- Demasiado, lástima que haya durado poco… -Paco estaba al borde de la eyaculación, si el masaje dura un minuto más se habría corrido en las tetas de Julia.

Le tocaba el turno de leer la tarjeta castigo a Isa "Con los ojos vendados y usando solo las manos, deberás adivinar la identidad de los jugadores del sexo contrario tocando solo sus genitales. Si te equivocas, deberás hacer que se corra.". ¡Era perfecto!

- Esa tarjeta la había escrito yo, que suerte has tenido… Aunque tengo que decir que no es la única de ese estilo que he puesto…–dijo Lucía guiñándonos un ojo con esa sonrisilla que ponía de viciosa.

Nos levantamos los cinco chicos y nos pusimos en fila mientras Lucía le vendaba los ojos a Isa. Se la veía un poco cortada pero el juego era el juego, así que se acercó al primero, que era Luís, y empezó a manoseársela. Le tanteaba los huevos y le agarraba la polla con fuerza mientras él intentaba no soltar ningún sonido que le identificara. Parecía que él no aguantaría mucho más cuando ella paró y dijo:

- Creo… que es… ¡Luís!

- ¡Mierda! –exclamó él, se había quedado sin paja. Se sentó en el sofá.

Siguió por Javi. Le hizo el mismo tratamiento que a Luís pero esta vez se precipitó y dijo que era Paco. Su cara de felicidad no tardó en aparecer pues recibiría una paja de Isa y hay que decir que sus manos parecían muy suaves.

- Disfrútalo –le susurró al oído mientras empezaba una paja a bajo ritmo. A medida que la respiración de Javi se fue acelerando lo mismo hizo ella con su mano. La cosa no se pudo alargar mucho, ya que al poco rato él ya estaba gimiendo y soltando leche en la mano de Isa. Cuando lo hubo soltado todo, que no fue poco, la felicitó por su habilidad y se sentó en el sofá.

Dejamos que Isa fuera al lavabo a limpiarse de los restos de Javi y continuó por Paco. Después del tratamiento que había recibido de Julia, no le dio tiempo a Isa a usar sus encantos manuales. El pobre se corrió en seguida y ella no tuvo problemas para saber quién era.

Después de volver a limpiarse siguió por mí. Dios mío que manos. Tenía unas manos pequeñas y muy suaves y realmente sabía como tratar una polla. Me agarró los huevos con una mano mientras con la otra me sobaba el rabo. Se entretuvo un poco más que con los demás, cosa que me alegró mucho aunque luego me di cuenta de porque:

- Es muy fácil, eres Alberto. Solo quedáis dos y el otro es Jerónimo que ya sabemos como la tiene.

Así que mi felicidad se acabó en ese momento y pasó a Jerónimo. Era innecesario pero ella quería tener entre las manos su enorme polla. Soltó un gritito cuando la tuvo entre las dos manos y ni siquiera le cabía. El contraste era muy grande entre la enorme polla y las pequeñas manos. La estuvo tanteando un rato hasta que le dijimos que ya era suficiente. Jerónimo se quedó con las ganas a juzgar por su cara de decepción.

Empezaba otra ronda, esta vez perdió Alicia y ganó Rita. La tarjeta castigo ponía "Con los ojos vendados y usando las manos y la boca, deberás adivinar la identidad de los jugadores del sexo contrario tocando solo sus genitales. Si te equivocas, deberás hacer que se corra.".

- ¡Os lo dije! Mira que has tenido suerte… –dijo Lucía mirando nuestras pollas daban un salto, en especial la de Jerónimo.

- No te preocupes, ya me encargo yo –le contestó Alicia llevándose un dedo a la boca.

Los chicos estábamos súper contentos, otra ronda de adivinar pollas pero ahora con la boca de Alicia. Evidentemente no tardamos en ponernos en fila de pie en el salón esperando que le vendaran los ojos a Alicia y empezara a comer pollas.

Esta vez el primero era Jerónimo, para evitar lo que había pasado antes y ponérselo un poco más difícil. Se arrodilló y con la lengua resiguió la polla en toda su longitud y, claro, se dio cuenta en seguida de quien era aquella grandiosa polla. Pero nos sorprendió a todos cuando dijo:

- Mmm… que grande… yo creo que es de… Javi –estaba más salida de lo que habíamos pensado.

-¡No! –gritó Jerónimo tan contento como excitado estaba. Ahora iba a recibir una mamada, y como estábamos a punto de ver, iba a ser una gran mamada.

- Vaya… me he equivocado… ahora tendré que comerme este rabo hasta que se corra… que pena verdad… -contestó ella con voz pícara.

Y empezó el espectáculo. Agarró la polla por la base y se metió la punta en la boca. Él soltó un suspiro de placer y le pidió que continuara. Ella no se hizo de rogar y empezó a bajar los labios por la polla mientras esta le iba entrando en la boca. Realmente Alicia era toda una experta en la materia, pues contra todo pronóstico y ante la sorpresa de todos, consiguió llegar con los labios hasta el pubis de jerónimo. ¡Tenía toda la polla en la boca! Eso si que es garganta profunda.

Jerónimo fue el más sorprendido de la habilidad de Alicia, no podía creerse lo que estaba pasando, le acarició la cabeza a ella en señal de agradecimiento. Ella empezó a retirarse poco a poco hasta que la polla volvió a aparecer.

- ¡Guau! Creo que acabo de batir un record. –dijo sorprendida de su propia habilidad.

Cogió aire, puso las manos en las nalgas de Jerónimo y volvió a meterse la polla en la boca. Mi amigo soltó un gemido cuando la polla volvió a estar en la garganta. Ella volvió a retroceder pero paró cuando solo tenía dentro la punta y volvió a empezar. Este movimiento se hizo gradualmente repetitivo y cada vez más rápido.

Los demás no dejábamos de alucinar por el espectáculo. Aquello era sobrenatural, le estaba haciendo una mamada a la polla más grande que habíamos visto y encima se la estaba haciendo perfecta. Realmente Alicia debía de haber chupado muchas pollas para llegar a esa capacidad, cualquier otra persona ya se habría ahogado. Incluso Julia fracasó aquel fin de semana en la playa, Alicia se había convertido en toda una campeona.

Jerónimo estaba disfrutando por fin de una mamada en toda regla y se le notaba. Cada vez le quedaba menos autocontrol. Había pasado de los suspiros y gemidos, a unos pequeños gritos que avisaban de su corrida. Ella lo tenía todo controlado, pues cuando notó que él empezaría soltar leche, cogió la punta de la polla con los labios, con una mano los huevos y con la otra le hizo una paja para que lo soltara todo. No vimos ni una sola gota de semen, pues se lo tragó todo. Supimos cuando se corría él por sus gestos y palabras de agradecimiento y alabanza a Alicia, de la corrida no quedó otro rastro salvo en el estómago de ella.

Jerónimo se retiró más que satisfecho al sofá y ella se desplazó hasta el siguiente entre los aplausos de los presentes. Nos había dejado realmente impresionados y recibió una ovación digna de un campeón de liga.

Le tocaba el turno a Luís y ella se arrodilló delante de él. Después de la polla anterior, esta tuvo que parecerle muy pequeña, pues se la metió en la boca con gran facilidad. A él le encantaba. Se la estuvo comiendo un par de minutos hasta que empezó a retirarse para intentar adivinar de quien se trataba pero él le agarró la cabeza.

- No… espera que me falta poco… -dijo él temblándole la voz.

Ella no dijo nada, tampoco podía con la polla en la boca, y siguió con la faena. Él le movía la cabeza a un ritmo rápido, metiendo la polla hasta su garganta sin demasiadas contemplaciones, aunque eso a ella no parecía molestarle. Se la veía bastante relajada, supongo que estaba acostumbrada a este tipo de tratamientos.

No tardó mucho en correrse que, igual que yo, todavía no había acabado ni una sola vez y eso ya era demasiado. El resultado fue el mismo que el anterior, ella se lo tragó todo y no vimos ni una gota de semen, como si allí no hubiera pasado nada.

- Alguien estaba a punto de explotar eh… No pasa nada, ya llevabas mucho rato empalmado -le dijo ella.

Se movió hacía el siguiente que era Javi y la cosa volvió a repetirse. Se la empezó a mamar, se retiró para intentar adivinar. El problema para Javi es que esta vez si acertó y se tuvo que quedar con las ganas de correrse en la boca de Alicia.

Llegó mi turno. Se arrodilló delante de mí y sin miramientos se metió mi polla hasta la campanilla. Yo empecé a jadear y enseguida noté que me iba a pasar lo mismo que a Luís, así que se lo dije directamente:

- Soy Alberto… no pares que no voy a aguantar demasiado…

Ella me contestó apretándome los huevos y moviendo la cabeza de delante hacia atrás y al revés. Dios mío, menuda mamada estaba recibiendo. Realmente era toda una profesional y se merecía un monumento. Lástima que estuviera ya tan cachondo pues me habría encantado disfrutar más de aquella mamada pero no pude. Al poco rato ya le estaba llenando la boca de semen que ella tragaba sin problemas.

Pasó a Paco pero supongo que ella ya empezaba a estar cansada pues rápido dijo de quien era la polla que tenía en la boca y se acabó la prueba. Había sido toda una demostración de chupar pollas y se llevaba la medalla de oro de todos los presentes.

Rita leyó su tarjeta premio "Elige a dos personas que te harán correr usando solo sus bocas".

- Elijo a… Alberto y a Luis. A ver como se os da… –nos dijo pasándose un dedo por el coño.

Nos levantamos y la estiramos boca arriba en el suelo. A continuación Luis comenzó a comerle las tetas. No tardaron los pezones en endurecerse y coger un color un poco más oscuro, el rosa pasó a un rojo muy bonito. Mientras yo le metía la lengua en el obligo y empezaba a bajar por el vientre hasta llegar a esa línea de pelo pelirrojo tan bonito. Ella soltó un suspiro cuando mi lengua alcanzó el clítoris, la movía de arriba a bajo, apretándola contra su clítoris, cada vez a más velocidad. Realmente ella tenía un coño muy bonito y yo continuaba con la faena que había dejado antes a medias.

Ella se lo estaba pasando en grande, suspiraba, jadeaba y gemía cada vez más fuerte. Parecía que no le faltaba mucho para correrse cuando Luis ya había dejado sus tetas brillantes con su lengua y le dijo que se levantara. Le abrió las piernas una vez estuvo de pie y me dijo que siguiera con lo que estaba haciendo. Ella no parecía entender a que se debía aquel cambio hasta que Paco se situó detrás de ella de rodillas y empezó a pasarle la lengua por la raja del culo. En aquel momento ella empezó a apretarse las tetas con fuerza y a morderse el labio inferior de la boca. La imagen era de película: ella de pie sobándose las tetas, con nuestras cabezas hundidas entre sus piernas.

El clímax llegó cuando metimos las lenguas en los agujeros que estábamos chupando. Aquello fue demasiado para Rita, nos agarró las cabezas y las apretó contra su cuerpo. Se corrió gritando lo mucho que le gustaba. Nosotros nos ganamos el aplauso del resto, además de la especial felicitación de ella en forma de palmada en el trasero y el siguiente comentario:

- A ver si luego os puedo devolver el favor…

Nos sentamos los tres en el sofá y el juego continuó. Esta vez le tocó perder a Julia y ganar a Javi. Fue ella quien leyó su tarjeta castigo "Elige a alguien para que sea tu dueño, haz todo lo que te pida".

- Pues a ver… elijo a… ¡Paco! –dijo apretándose sus enormes tetas. Estaba claro que estos dos se habían gustado.

Él se levantó y se abalanzó sobre sus tetas. Las chupaba, lamía y mordía ansiosamente, como si se las fueran a quitar. Ella le revolvía el pelo de la cabeza mientras disfrutaba del momento. Al chico no le cabían en las manos y le sobraban por todos lados. Metía la cabeza entre ellas y se las apretaba con fuerza. Al cabo de un rato de estar así, él se apartó y le dijo:

- Hazme una cubana con esas tetazas que tienes.

- Si amo –dijo ella arrodillándose.

Primero, ella se metió su polla en la boca un par de veces para humedecérsela, aunque no era necesario, ella tenía el canalillo mojado de la saliva de él. Luego se agarró una teta con cada mano y Paco metió su polla entre ellas. Su pene pareció desaparecer entre aquel par de montañas. Ella empezó a subir y bajarlas apretándolas fuertemente contra su polla. Era realmente espectacular ver aquellas peras hacerle la paja a Paco. La polla a apenas se veía entre toda la carne de sus pechos mientras subían y bajaban.

Ella era toda una profesional de esa técnica. Estaba claro que no era la primera vez que hacía eso, y era normal, pues seguro que todos los tíos que se había follado se lo habían pedido en algún momento. Era realmente difícil saber quien se lo estaba pasando mejor. Por un lado Paco cerraba los ojos y jadeaba como un animal, mientras ella sonreía de orgullo estrechándose las tetas de esa manera.

- Para…quiero follarte antes de acabar –dijo él con voz temblorosa.

- Si amo –respondió ella.

Lo sentó en una silla con la polla apuntando al techo, ella se situó delante de él con las piernas abiertas, le agarró la polla, la puso entre sus labios vaginales y se sentó encima de él. Los dos soltaron un grito cuando la polla entró completamente en el coño. Entonces él se agarró a sus tetas y ella empezó a subir y bajar. Se levantaba hasta que la polla estaba a punto de salirse y se dejaba caer encima de él. Literalmente, Julia estaba siendo empalada por aquella polla.

La cosa no se alargó mucho y ambos se corrieron entre sus gritos de placer y los nuestros de ánimo. Cuando sus orgasmos acabaron, ella le besó en la boca y se levantó. De su entrepierna salía un poco de semen. Los dos fueron al lavabo a limpiarse mutuamente y volvieron con los demás. La verdad es que había sido un buen polvo.

Siguió el juego con Javi leyendo su tarjeta de ganador "Elige a dos personas para follar". Él no pareció pensárselo mucho:

- Dios, siempre he querido hacer un trío con dos tías… Elijo a Lucía y Alicia.

Ellas se levantaron muy alagadas de ser elegidas y rodearon a Javi. Alicia se puso delante y Lucía detrás. Él rápidamente se agarró al espectacular culo de Alicia mientras ella lo besaba en la boca. Por otro lado, Lucía no se quedaba quieta y le mordisqueaba el cuello a Javi desde atrás mientras con las manos le agarraba la polla y le apretaba sus tetas en la espalda. Él estaba en la gloria, no podía haber nada mejor que tener el culo de Alicia en las manos mientras Lucía le hacía una paja. Los demás chicos nos moríamos de envidia viendo aquello y no pudiendo participar. El culo de Alicia era realmente exquisito y todos sabíamos de la habilidad de Lucía haciendo pajas.

No tardó mucho Javi en empezar a jadear y dar muestras de querer acabar. Ellas también querían correrse, así que lo tumbaron en el suelo y Lucía le preguntó a Alicia:

- ¿Qué prefieres? ¿Lengua o polla?

- Me quedo con su lengua –respondió Alicia mientras él las observaba desde el suelo.

Una vez se habían puesto de acuerdo, Lucía se sentó encima de la polla de Javi y se la metió dentro del coño mientras Alicia se sentaba encima de la cara de él. A partir de ahí los tres empezaron a moverse. Lucía subía y bajaba, o más bien saltaba y cabalgaba sobre la polla de Javi. Él por su parte se agarró a las tetas de Lucía mientras movía su lengua por el coño de Alicia. Recorriendo su raja y metiendo la lengua todo lo que podía. Por último, Alicia suspiraba con la mamada que Javi le estaba dando mientras se apretaba sus propias tetas. Ellas aprovecharon para besarse mientras disfrutaban del placer que le estaba dando Javi.

El grado de excitación era muy alto y se notaba que no iban a tardar mucho en correrse los tres. Y así fue, pasó casi al mismo tiempo y la imagen que nos quedó a los demás fue para hacer una foto. Cuando empezaron a correrse, las dos chicas se me metieron un dedo en el culo y soltaron un grito de placer. En ese momento Javi ya no aguantó más y se corrió dentro de Lucía chupando el clítoris de Alicia.

Todos estallamos en un aplauso mientras ellos acababan sus respectivos orgasmos e iban al lavabo a limpiarse un poco los restos de leche y saliva de sus cuerpos empapados en sudor.

El juego continuaba. La siguiente ronda la ganó Jerónimo y perdió Rita. Él se levantó y leyó en voz alta su tarjeta de ganador:

- "Elige un número del 1 al 5, tira un dado y cuenta hacia la derecha hasta una persona del sexo contrario a ti. Tíratela".

Todas las chicas gritaron. Supongo que todas querían tener la enorme polla de Jerónimo en su interior. La excitación se notaba en el ambiente mientras él cogía el dado y lo lanzaba encima de la mesa. Salió un tres y empezó a contar. Le había tocado a Isa. Todas las demás le dijeron la suerte que tenía y como la envidiaban.

Ella se levantó y se acercó a Jerónimo. Él la esperaba de pie y con la polla apunto, en todo su esplendor. Se abrazaron y se besaron apasionadamente, parecían un par de novios que no se habían visto en un año. Durante todo el polvo que echaron, se respiró mucho más cariño y amor que no sexualidad.

Jerónimo no tardó en agarrarse a sus pequeños, pero muy bonitos, pechos mientras ella bajó una mano a su polla. Su mano ya era pequeña pero agarrando aquel rabo parecía la mano de una niña. El movimiento que tenía que hacer ella para recorrer toda la carne parecía interminable.

Estuvieron un rato así manoseándose hasta que ella dijo:

- No aguanto más, necesito tenerla dentro. Voy a mojártela –Y se arrodilló delante de él.

Ella intentó chupársela pero fue físicamente imposible. Aquel rabo no podía caber en aquella boca por más esfuerzos que ella hiciera. Así que se contentó con pasarle la lengua por toda su extensión, desde los huevos hasta la punta. Cosa que a él no pareció importarle, es más, le gustó mucho aquel tipo de mamada. Respiraba lenta y profundamente, saboreando el momento, acariciándole a ella la cabeza.

Cuando Isa creyó que era suficiente, se tendió en la mesa boca arriba con las piernas abiertas colgando. Él se acercó con la polla en la mano, la situó en la entrada de su coño y le levantó las piernas. En aquella posición todos pudimos apreciar como el coño de Isa estaba empezando a abrirse y brillaba de humedad.

- Despacio y con cuidado –dijo ella medio asustada, medio excitada.

- No te preocupes, es todo un caballero –le dijo Lucía desde el sofá, pues ya había experimentado aquello en la playa.

Jerónimo empezó entonces a empujar. Lo hizo con mucha tranquilidad y sensibilidad. Poco a poco fue metiendo la enorme polla en aquel agujero, sin prisa y sin forzar nada. Dejando al coño de Isa que se fuera adaptando a aquel pedazo de carne. Ella suspiraba de placer a medida que la polla iba entrando muy lentamente y soltaba un pequeño gruñido cuando parecía que le iba a doler un poco. Entonces él paraba y esperaba un poco antes de proseguir. Y así, con un poco de paciencia, consiguió metérsela entera sin que ella soltará un grito o una lágrima, apenas le llegó a doler. Lucía tenía razón: era todo un caballero.

Todos estábamos con la boca abierta, sin poder apartar la mirada del espectáculo. Era realmente una cosa impactante ver el cuerpo delgado y pequeño de ella siendo atravesado por aquel monumento que tenía Jerónimo entre las piernas.

Él empezó a retirar la polla lentamente mientras los dos soltaban un suspiro. Llegó al final y volvió a empujar. Otra vez con delicadeza pero sin pausa, parecía que el coño de Isa se adaptaba rápidamente. Poco a poco Jerónimo fue cogiendo confianza y aumentó el ritmo. Nunca con fuertes embestidas al llegar al fondo del coño pero si deprisa.

Ella nos sorprendió a todos cuando se irguió y se abrazó a él por el cuello. Jerónimo la agarró de su culo y se la siguió follando de pie. Todos empezábamos a darnos cuenta que aquello era más que sexo, que allí empezaba a respirarse amor. Mientras la cosa iba llegando a su fin, no pararon de besarse en la boca y mirarse a los ojos. Hasta que se corrieron casi a la misma vez. Sus cuerpos temblaron y soltaron un pequeño jadeo.

Él la bajó con cuidado al suelo y todos les felicitamos. Jerónimo sonreía como nunca antes lo había hecho y ella tenía las mejillas sonrosadas. Se fueron al lavabo cogidos de la mano como un par de novios paseando por el parque y volvieron al cabo de unos minutos abrazados por la cintura.

Rita se levantó y leyó su tarjeta de castigo "Las dos personas que se levanten antes te follaran a su antojo". Luís y yo saltamos del sofá como un par de locos. Los demás nos miraron asombrados, ni que lo hubiéramos ensayado. Pero fue totalmente espontáneo.

- Vaya, parece que por fin os voy a poder devolver el favor –dijo Rita tocándose el coño y el culo en referencia a lo que había pasado hacía un rato.

- Ya lo creo que nos lo vas a devolver –dijo Luís y los dos nos abalanzamos sobre ella.

Fue un asalto salvaje a su cuerpo. Los dos estábamos muy excitados desde que le habíamos comido el coño y el culo, así que no hubo compasión. Manoseamos todo su cuerpo y lamimos todos sus rincones. Apretamos sus tetas, mordimos sus pezones, arañamos su culo y metimos la lengua en todos los agujeros de su cuerpo. Ella se dejó hacer en todo momento y disfrutó de lo lindo.

Aquello no duró mucho pues estábamos muy calientes. Luís se sentó en una silla con las piernas abiertas y ella se sentó encima de él dándole la espalda sintiendo como la polla de él la penetraba. Yo me puse de pie delante de ella que se inclinó y se llevó mi polla a su boca impacientemente. Mientras, Luís se agarraba a sus caderas y ella se movía en círculos con su polla metida hasta el fondo. Tengo que decir que Rita era una gran mamadora de pollas. Me la comió con maestría usando las manos y sin dejar de prestar atención a mis cojones. No le costaba ningún esfuerzo metérsela entera en la boca mientras me apretaba los huevos con firmeza.

Pero yo quería más, así que la levanté y la puse a cuatro patas en el suelo. Me situé detrás de ella y sin esperar un segundo le metí la polla hasta el fondo de su coño pelirojo. Estaba totalmente mojado y no me costó ningún esfuerzo. Ella gritó de placer. Luís se estiró en el suelo delante de Rita que rápidamente se agarró a la polla que tenía delante. Igual que a mí, le hizo una gran mamada a Luís mientras yo empujaba con fuerza mi polla contra su coño. Ella iba coordinada, de manera que cuando yo empujaba, ella se metía la polla de mi amigo en la boca y cuando yo retrocedía, ella hacía lo mismo. Estuvimos así un ratito hasta que ella se sacó la polla de la boca y dijo:

- Os quiero sentir a los dos a la vez.

Dicho esto, fue gateando hasta quedarse encima de Luís mientras mi polla salía de su coño. La polla de mi amigo apuntaba al techo, ella la agarró y se la metió en el coño con un suspiro de placer. Delante de mí quedó su ano sonrosado abierto y esperando guerra. Así que no dudé en ponerme detrás de ella y meterle la polla en el culo. Los tres gritamos de placer cuando mi polla entro en su ano. No fue nada difícil llegar metérsela entera. Mi polla chorreaba líquidos del coño de Rita y su ano estaba bastante dilatado. Estaba claro que no era la primera vez que le daban por el culo y eso parecía encantarle. En realidad a los tres nos encantaba a juzgar por los gemidos que soltábamos.

Aquello era demasiado placer como para que durara mucho y los tres lo sabíamos. Así que enseguida nos movimos los tres a la vez a un ritmo salvaje. Las dos pollas entrando y saliendo del coño y del ano con mucha fuerza y velocidad. Yo me agarré a sus tetas desde atrás y Luís a su cuello en el momento en que los tres nos corrimos a la vez en un gran orgasmo. Los dos chicos vaciamos nuestros testículos en su interior y ella soltó un poco de líquido por su coño. Había sido espectacular y las demás personas saltaron en un gran aplauso mientras nosotros nos levantábamos con esfuerzo. Nos dirigimos los tres al baño para limpiarnos un poco, en especial a Rita que chorreaba semen entre sus piernas. Luego volvimos al salón.

En la siguiente partida perdió Jerónimo y ganó Lucía. La tarjeta de castigo decía "Como has perdido, no participas en esta orgía, las dos personas de tu izquierda y tu derecha si lo hacen". Así pues, las cuatro personas que iban a disfrutar serian Javi, Paco, Alicia y Julia.

Los cuatro se levantaron y se juntaron por parejas. Evidentemente Paco y Julia se juntaron muy rápido, así que Javi se abrazó a Alicia. Las dos parejas se sobaban y besaban con pasión. Ellos agarrándose a sus tetas y ellas a su culo.

Muy pronto los que estábamos sentados les pedimos que siguieran adelante, que queríamos espectáculo. Así que Alicia y Julia los estiraron en el suelo, uno al lado del otro boca arriba y opuestos (la cabeza de Paco a los pies de Javi y al revés). Ellas se pusieron a cuatro patas encima de ellos al revés. La imagen era preciosa: dos 69 uno al lado del otro. Ellas se agarraban a sus pollas con fuerza y se las metían en la boca mientras ellos les pasaban la lengua por el coño. Se lo estaban pasando en grande y se notaba. La cosa se animó muy deprisa. Ellas se metían las pollas hasta la garganta con gran ansia. Paco le abría las nalgas con fuerza a Julia para meterle toda la lengua en el coño. Mientras Javi fue más allá y le metió la lengua en el ano a Alicia, cosa que debió hacerle cosquillas pues soltó una pequeña risita.

Estuvieron unos minutos así hasta que por fin se decidieron a pasar al siguiente nivel. Julia y Alicia se dieron la vuelta para quedarse cara a cara con el chico que tenían debajo. Julia se situó encima de la polla de Paco, la puso en la entrada de su coño y se dejó caer mientras él suspiraba de placer. Estaba sentada encima de él, con las piernas estiradas hacía delante y con la polla metida hasta el fondo. Julia movía el vientre hacia delante y hacía detrás lentamente notando como la polla se le movía dentro del coño. Ambos se cogieron de las manos, disfrutando de la cogida, con calma y sin prisas.

Alicia por su parte estaba cabalgando a Javi como una amazona. Tenía las manos apoyadas en el suelo y sus tetas rozaban el pecho de él. Se movía con mucha rapidez y energía mientras Javi se agarraba a su culo para no salir disparado. Los dos no paraban de gemir como animales al ritmo en que la polla entraba y salía del coño. Parecía que estaban a punto de correrse cuando ella se levantó y se arrodilló encima de la cara de Paco. Él no tardó en reaccionar, soltó las manos de Julia, agarró las nalgas de Alicia y las abrió para meter la lengua en el coño chorreando que tenía encima. Ella se inclinó un poco hacia delante, besó a Julia y luego dijo:

- Vamos Javi… que todavía hay hueco para uno más.

Él se acercó por detrás de ella con polla en la mano, se arrodilló y poco a poco fue metiendo la polla en el ano de Alicia. Lo hizo con cuidado para no hacerle daño y disfrutando de cada centímetro de su polla que entraba. Se paró cuando llegó al final y se agarró a las tetas de ella desde atrás con fuerza. Hay que decir que el culo de Alicia era realmente espectacular y al ver a Javi enculándola sentí una gran envidia.

Los del sofá estábamos alucinados con lo que estábamos viendo. Julia sentada encima de Paco, moviéndose lentamente con toda la polla de Paco dentro del coño y morreándose con Alicia. Paco estirado en el suelo con Julia encima de su polla y agarrado al impresionante culo de Alicia recorriendo su coño con la lengua. Ella disfrutando de la mamada de Paco, besándo a Julia, acariciándole las tetas y disfrutando de la polla de Javi en el culo. Y Javi agarrado a las tetas de Alicia con la polla entrando y saliendo de su culo. Era lo más fuerte que habíamos visto todos en la vida y, claro, nos calentamos muchísimo.

Ellos gemían cada uno a su ritmo y a su manera. Sus movimientos cada vez estaban más coordinados y se movían como un todo. Al principio lentamente, disfrutando de un momento que raramente se iba a repetir. Después el ritmo se fue acelerando paulatinamente, sin muchas prisas pero sin parar. Hasta que por fin se movieron con velocidad y los gemidos dejaron paso a los gritos. Gritos de orgasmo de los cuatro a la vez. Paco corriéndose en el coño de Julia y Javi en el culo de Alicia. Para ellos tuvo que ser maravilloso. Primero se agitaron todos a la vez gritando como bestias salvajes, luego pararon y se quedaron unos segundos quietos recuperándose del placer. Por fin pudieron levantarse del suelo con cuidado y retirarse al lavabo a limpiarse.

Aquello había sido espectacular y los demás estábamos a cien. Por suerte Lucía no tardó en leer su tarjeta de ganadora: "Tira un dado, tendréis sexo tantas personas como el número que saques. Elige las personas tu mismo. " Lucía tiró el dado, salió un 5 y dijo:

- Vamos a ver… participan 5. Una soy yo, quedan 4 personas… elijo a los 3 chicos que están aquí y me queda un sitio más. ¿Rita o Isa?

- Yo voy a descansar –dijo Rita. Estoy un poco cansada después de la penetración doble que me han hecho hace un rato.

- Pues Isa, te ha tocado –le dijo Lucía a Isa mientras la levantaba del sofá y le daba un beso en la boca.

Los tres chicos éramos Jerónimo, Luís y yo. Nos levantamos y nos fuimos directos a las dos chicas que se estaban dando un buen morreo. Jerónimo se agarró a la cintura de Isa desde atrás y le empezó a besar el cuello. Lucía soltó a Isa y se situó entre Luís y yo, él detrás y yo delante. No tardé en agarrarme a ese culo que tanto me gustaba mientras notaba como Alberto ponía las manos en sus tetazas. Lucía por su parte no tardó tampoco en agarrar nuestras pollas con la mano y apretarlas con fuerza.

Mientras besaba a Lucía y le acariciaba el ano con el dedo vi de reojo a Isa y Jerónimo. Ella estaba ahora tumbada en el suelo boca arriba con las piernas dobladas y abiertas mientras él le metía un par de dedos en el coño y le pasaba la lengua. Ella suspiraba profundamente y él jadeaba con la lengua dentro de su coño.

Lucía, por su parte, se había cansado de cogernos las pollas con la mano y se había arrodillado para chupárnoslas. Lo hacía como siempre, con una gran habilidad y metiéndoselas hasta la garganta. Nos lo había demostrado en la playa y ahora volvía a hacerlo: era una gran mamadora. Luís y yo disfrutábamos agarrándola de la cabeza y empujando la polla hasta el fondo de su boca. Ella ni siquiera parecía atragantarse, todo lo contrario, le encantaba.

Volvía a mirar hacía la otra pareja y la situación seguía igual. O más bien no, porque ahora Jerónimo no solo le metía tres dedos en el coño de Isa, también tenía uno en su ano. Ella seguía disfrutando y no parecía disgustarle aquel dedo intruso. Es más, le agarraba la cabeza con fuerza a Jerónimo para que siguiera chupando sus agujeros sin parar. Isa estaba realmente buena y me quedé embobado mirando como gemía de placer. Volví a la realidad cuando Lucía me llamó:

- ¡Alberto! ¿Vas a venir o te vas a quedar ahí de pie mirando a esos dos?

Volví la cabeza y vi a Luís sentado en el sofá y Lucía sentada encima de él dándole la espalda. Ella tenía las piernas abiertas y había que fijarse bien para darse cuenta que tenía la polla de Luís metida hasta el fondo en el ano. Su culo aplastaba los huevos de él y no se podía ver la polla. Su coño brillaba invitándome a entrar. Y así lo hice. Me puse delante de ella, que agarró mi polla y la guió hasta la entrada de su coño. Yo empujé y rápidamente toqué fondo. Los tres suspiramos de placer. No era la primera vez que me tiraba a Lucía ni que hacía un trío con ella pero seguía siendo realmente placentero. Ella sabía como moverse con dos pollas en su interior para que todos disfrutáramos al máximo. Esta vez íbamos a tardar mucho en corrernos, la tarde había sido muy larga y ya nos habíamos corrido unas cuantas veces todos. Iba a ser un gran polvo.

Estuvimos así un buen rato, empujando Luís y yo en el ano y coño de Lucía mientras ella se movía para coordinarnos. Era impresionante como podía llegar a gustarnos aquello, nunca nos íbamos a cansar de tirarnos a Lucía. Ya estábamos empapados en sudor cuando Isa nos interrumpió:

- Yo quiero hacer uno de esos contigo –le dijo a Jerónimo señalando hacia nosotros.

- Vale –dijo él sacando los dedos del coño y ano de ella y levantándose.

Yo salí de dentro de Lucía y ella se levantó de encima de Luís sacándose la polla del culo. Isa se acercó a Luís y a mí y dijo:

- Os quiero sentir a vosotros dos a la vez y luego a Jerónimo en el culo.

Así que nos cogió a Luís y a mi de la mano y nos llevó al sofá. Se estiró en él y nos estiramos con ella, uno a cada lado. Isa se puso de cara a Luís y a mi me dio la espalda. Perfecto, me iba a tocar darle por culo. Él no se lo pensó y le metió la polla en el coño de una tirada hasta el fondo. Ella gimió en voz alta y me dijo me que tocaba a mí. Yo no fui tan directo, antes de meterle la polla en el coño me aseguré que estuviera bien mojado y dilatado. Empecé metiéndole un par de dedos y chupándoselo un poco. No quería hacerle daño pues parecía que su ano estaba muy poco abierto. A ella pareció gustarle. Fui preparando su ano para mi polla mientras Luís sacaba y metía la suya del coño de ella.

Mientras Lucía se estaba ocupando de Jerónimo. Primero, se metió un par de veces su polla en la boca como para confirmar que seguía siendo tan grande como la última vez. A continuación lo sentó en una silla y ella se situó encima. Se abrió las nalgas y apuntó su ano a la polla de Jerónimo. Poco a poco se fue dejando caer siendo empalada por aquella enorme polla. Hubo momentos en que incluso pareció que le dolía pero ella no paró hasta que estuvo totalmente sentada encima de él. En aquel momento soltó un gritó y empezó a subir y bajar en toda la longitud de la polla. Jerónimo disfrutaba agarrándose a las caderas de ella pero no dejaba de mirar a Isa.

Por mi parte, por fin me pareció que Isa estaba preparada y metí la cabeza de mi polla en su ano. Ella se estremeció un poco y me pidió que continuara con cuidado. Luís paró sus embestidas para facilitarme la penetración pero dejó su polla dentro del coño de Isa. Yo, poco a poco, fui empujando mi polla en su culo notando como entraba lentamente. Era una sensación fantástica. No me atrevería a decir que era la primera vez que le daban por el culo a Isa pero realmente lo parecía pues lo tenía muy estrecho. Cuando llegué al final me paré un momento para disfrutar de aquel calorcito en mi rabo y le dije a Luís que podía volver a empujar. Y así empezamos los dos a empujar nuestras pollas en los orificios de Isa. Ella se dejó de gemidos y pasó a los gritos desenfrenados de placer. Le encantaba y no paraba de repetirlo mientras nos apretaba las nalgas.

Aquello me estaba gustado muchísimo, en realidad demasiado pues entre la mamada que me había hecho Lucía, la follada que le había pegado a su coño y ahora el apretado culo de Isa, me estaban entrando ya ganas de correrme. Decidí agarrarme a las pequeñas tetas de Isa y apretar con fuerza mi polla hasta el fondo de su cuerpo sin contemplaciones. Lo hice con todas mis fuerzas y a mucha velocidad hasta que por fin me corrí dentro de su ano soltando la leche que quedaba en mis huevos. Ella lo notó y me felicitó con un gran beso en la boca. A continuación dijo:

- Jerónimo, te toca a ti.

-Un momento, que ya casi me corro –dijo Lucía entre jadeos.

Se movía muy deprisa encima de la polla de él, desde la base hasta la cabeza, cada vez a más velocidad. Hasta que por fin se corrió soltando un gran grito y se dejó caer en el suelo. Yo me retiré del culo de Isa y me tumbé en el suelo medio mareado por el placer tan grande que seguía sintiendo. Estaba al lado de Lucía y la abracé apoyando mi cabeza en sus enormes pechos. Me hubiera dormido pero quería ver como Jerónimo enculaba a Isa.

Él ocupó mi sitio detrás de ella y la empaló con cuidado. Ahora el ano de ella debía de estar muy preparado gracias al hueco que yo había abierto y al semen que había dejado. Aún así le costó un poco de esfuerzo entrar, cosa que se notó en la cara de Isa. Supongo que llegó a dolerle pero no dijo nada, solo se agarró con fuerza a Luís que se la seguía follando por delante. Jerónimo hizo lo mismo que yo cuando llegó al fondo, se paró y disfrutó de aquel momento único. En seguida pasó a moverse dentro de ella. Eso provocó que Luís se corriera. Ya llevaba un buen rato dándole fuerte al coño de Isa y notar la enorme polla de Jerónimo tuvo que ser demasiado. Se quedó en silencio y vació lo que quedaba en sus testículos dentro de Isa. Se retiró al suelo detrás de Lucía dejando solo a Jerónimo con Isa.

Ella gritaba como una loca y soltaba gemidos de todo tipo mientras él hundía su polla cada vez más rápido en su ano. La imagen era espectacular ver como Isa gritaba de placer mientras él la enculaba con fuerza desde atrás. Isa no dejaba de repetir que se estaba corriendo, supongo que empalmaba un orgasmo con el siguiente. Quizá estaba descubriendo que era multiorgásmica. Solo se calló cuando él se corrió en su interior con un largo gemido.

Había sido un gran polvo. Jerónimo estaba abrazado a Isa desde atrás dándole besos en el cuello mientras ella tenía los ojo medio cerrados como si se hubiera quedado en coma. De su entre pierna salían los restos de semen de las tres pollas que la habían penetrado recientemente. Luís se había dormido con una mano en el coño de Lucía, ella respiraba profundamente y yo me quedé dormido en sus tetas.

 

Continuará….

Comentarios a npmrivero@yahoo.es, gracias.

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