Caminando por entre la muchedumbre una calida mañana, no
tengo mas objetivo que llegar a trabajar rápidamente… ¿porqué? se preguntaran
ustedes, muy simple, la mujer que me enloquece trabaja allí también conmigo.
Irma...Irma es su nombre una mujer tan atractiva que desvía la miradas de los
demás compañeros.
Con ese contoneo al caminar moviendo sus caderas anchas y
bien formadas en un zigzagueo hipnotizante y embrujador. Sin mencionar tampoco
aquellos ojos grandes de color negro intenso que te penetran y a la vez te
cautivan incitándote a cualquier impulso; tenía una estatura promedio pero con
esas caderas y unos pechos redonditos y más o menos grandes adecuaban el
complemento perfecto en ella.
Aunque algunos le hablaban con cierto formalismo ya que ella
era nuestra jefe inmediata a mi me fascinaba porque me hacia parecer que ella
era todo un reto algo prohibido (y ya sabrán lo que dicen acerca de lo
prohibido…).Yo me dirigía a ella con tuteos y palabras muy sencillas y
amigables, aunque a veces me ganara una llamada de atención por eso no me
importaba solo con verla y que me hablara era suficiente para ponerme como un
asta. Muchos días pasaron hasta que el presidente de la compañía programo una
fiesta de ¨integracion¨ y nos llevo a una cabaña-club que se encontraba apartada
de la ciudad.
Era mi oportunidad de acercarme más a mi amado tormento;
después de unas copas, una larga sesión de baile acompañado de graciosas
tertulias sobre nuestra juventud; parecía que había roto el hielo y ella dijo:
-Mmm para trabajar en la sección de los archivos eres
gracioso y alegre, yo pensaba que los que trabajaban allá eran unos ¨viejos
amargados jajá¨
-Hey, eso dolió, quien dijo que todos éramos así jaja te
falta mucho por conocerme ¨jefe¨- le conteste.
-No me digas así, llámame Irma y tu eres…. –Pablo, mi nombre
es Pablo- le interrumpí con una sonrisa. – Bueno, Pablo creo que debo ir a
descansar, los jefes andamos muy ocupados y atareados con los negocios- decía
con un tono de engreimiento-
-Según yo se en esta fiesta no hay jefes ni subordinados sino
personas comunes y corrientes.
-Ah si, y dime que harían dos personas comunes y corrientes
un noche como esta ¿eh?- me pregunto.
Vamos ala balcón y te lo digo- le decía mientras la tomaba de
la mano.
Al principio no se dejo llevar de mi pero poco a poco fue
cediendo su resistencia y se levanto - A donde me llevas Pablo- preguntaba con
un tono de inocencia. No dije nada y solo me dimití a llevarla hasta un balcón
que se encontraba bien alejado, en la segunda planta de la inmensa casona. Allí
voltee y la atrape entre mis brazos y mirándola fijamente le susurre:
-no sabes lo mucho que me gustas Irma, me encantas, me moría
de las ganas de estar así contigo.
-Estas ebrio, no sabes lo que dices, no sabes ni siquiera
quien soy yo, suéltame por favor- se esforzaba para soltarse.
-no, te equivocas Irma, no solo se tu nombre se que te gusta
salir por las tardes a caminar y a ir al cine, sola, los viernes sales a beber
unas cervezas con tu secretaria y otras compañeras después de la jornada y no me
salgas con que tienes novio porque se muy bien que la única compañía que tienes
es un cachorro que te regalo tu madre de cumpleaños; pensaras que soy un
lunático por averiguar tu vida pero no sabes la importancia que tomaste en mi.
Se queda perpleja mirándome casi sin pestañear- acaso tanto
te intereso como para que hagas esto, sabes que puedo despedirte si lo deseo y
no me volverías a ver.- contestó
-Aunque pase eso, no cambiara esto que siento. Y le plante un
beso bien apasionado.
Se resistía pero la tenia bien sujeta y no podría escapar; al
poco rato le fue gustando mas y mas hasta correspondérmelo y me rodeo con sus
brazos.
-Harías lo que te pidiera Pablo- me preguntó mirándome
fijamente como esperando la respuesta con ansia.
- Si, lo que tu quieras- le respondí inmediatamente.
-Llévame a la piscina que esta atrás de esta casa- me pidió
suplicante.
Así lo hice y la lleve en mis brazos como si fuéramos unos
recién casado, ella se aferraba a mi fuertemente mientras íbamos hacia allá; le
contaba porque me enamore de ella cuando, como, porque, todo lo fui respondiendo
conforme llegábamos. Al llegar me sorprendió lo que me dijo:
-Quítate la ropa y entra a la piscina- me susurraba
dulcemente.
- Acaso ¿no estabas enojada por todo lo que estoy haciendo?-
le objete confuso.
-Nadie se había interesado de esa manera en mi- dijo- por mi
puesto en el trabajo muy pocos socializan conmigo, solo hablo con altos
ejecutivos todos fríos y amargados, pero tu te arriesgas a perderlo todo… tu
trabajo, tus amigos, hasta a mi. Por primera vez me siento como algo muy
importante además de una ¨jefe¨ para ti o cualquiera.
No conteste nada solo voltee mi cabeza, me desvestí y entre a
la piscina que estaba helado por el frió de la noche, una vez entre el agua le
conteste: – no lo dudes Irma-
Dio una pequeña sonrisa de alivio y se dispuso a desvestirse
también conforme se iba desvistiendo se iban descubriendo sus formas femeninas
la niebla de la noche y su silueta le daban un aspecto como de una diosa, como
una Venus de milo. Su cabello negro y lacio cubría una parte de sus pechos
rosados y duros por el frió
Bajo poco a poco moviendo su cintura sensualmente y se acerco
nadando hacia mi, me abrazo y me dio un beso apasionadisimo sentia su lengua
juguetear con la mia abrazandola, acariciandola, aprisionandola, yo simplemente
la sostenia de su cintura y la atraia hacia mi; no queria soltarla… mi cuerpo
necesitaba de la sensación de su piel, nuestros cuerpos pegados uno al otro
dandose caricias sin cesar, la necesidad era mutua ya que Irma no me soltaba
tampoco. La acerca a la ariila y la levante un poco me miraba desconcertada y
llena de curiosidad, lo importante es que mi objetivo estaba fuera del agua y me
dispuse a atacar pasee mi lengua por la redondez de sus pechos suave y
lentamente haciendo pequeños circulos conforme iba llegando a ols pezones los
cuales le dio una serie de lametones, mordiscos dóciles y pellizcos leves.
-Mmmmmm Pablo…que delicia no pares, no no – solo decía entre
suspiros hondos.
Baje por su pancita , cerque su ombligo hasta llegar a su
cueva lo saboree como si allí hubiera la miel mas dulce sobre la tierra lamí,
lamí y lamí, cada rincón , cada esquina cada pliegue de su gruta no quedo sin
que yo la hubiera explorado con mi lengua. Me atrapo entre sus piernas y con una
mirada lujuriosa expresó:
-Pa…Pa...Pablo si sigues así voy a correrme y no me va a
tocar a mi darte placer
-Si lo quieres, lo tienes- le respondí.
Iba a levantarme para que ella me felara pero una voz nos
interrumpió:
-¡QUIEN ANDA AHÍ! - ¡Mierda el guarda estaba cerca y venia
para acá. Tome a Irma de la mano recogimos nuestra ropa y nos escondimos detrás
de un inmenso roble que nos resguardo, el guarda llego miro, diviso, reviso de
reojo la piscina y sus alrededores y al no encontrar nada levanto su vieja gorra
de explorador, se rasco la cabeza, alzo los hombros y se fue.
-Uff, por poco y nos descubren-suspire.
-No creas que por esto me vas a dejar así - decía Irma que
estaba detrás de mí.
Voltee y mi adorada diosa se acercaba a mi gateando
insinuosamente y mirándome con lujuria, me tumbo al frió y húmedo césped y
encima de mi me susurro:
-Ahora soy yo la que va a disfrutar esto Pablito……
CONTINUARA