DOBLE RELATO
Introducción:
Este doble relato está escrito por las dos partes de la
pareja, vamos a hacer una introducción para que entendáis de que se trata:
Según Jaime:
Cada persona tiene sus fantasías y creo firmemente que estas
son en muchos casos uno de los sustentos de la pareja después de 25 años de
relación. Pilar es una mujer encantadora, simpática, inteligente, vamos, lo
mejor que me ha pasado en la vida junto con nuestros dos hijos. Antes de que nos
conociéramos tuvo una única relación en la que no llegaron mas allá de toqueteos
y masturbaciones por lo que cuando la conocí era virgen si entendemos por ello
aquella mujer que no ha sido penetrada.
Nunca ha sido una mujer reprimida en lo que al sexo se
refiere, creo que hacemos todas las practicas de pareja que existen, y si alguna
no la hacemos es por que no la conocemos.
Cuando se me viene a la cabeza una fantasía sexual, tardamos
en realizarla lo que se tarda en encontrar la ocasión, igual que con las de
ella, como ejemplo el follar en un parque, disfraces, sado light….
Estas fantasías mías tienen siempre un componente principal,
eran acciones que hace ella, a mi me encanta que salga a la calle sin ropa
interior y con falda corta o que se deja la blusa desabrochada y cualquiera con
un poco de buena posición le vea sus tetas o el sujetador.
Hace unos cinco años se me ocurrió una fantasía algo más
fuerte, quería que ella se acostara con otro hombre. La reacción de Pilar no fue
de agrado, ella estaba dispuesta a colaborar con cualquier fantasía siempre que
intervengamos los dos y que si había mas gente solo participaran de forma
pasiva, pero dado nuestro carácter y sinceridad, la fantasía se la repetía y
servia para excitarnos, incluso pensé todo un guión de cómo seria y ella cada
vez intervenía más aportando ideas.
Según Pilar:
Estoy profundamente enamorada de Jaime, y estoy tan segura
como él que uno de los puntales de nuestra buena relación son las fantasías que
ambos tenemos y procuramos llevar a cabo.
Como ya os ha contado, a Jaime le encanta que yo haga cosas y
como soy bastante exhibicionista, no solo no me importa si no que lo disfruto,
como dos ejemplos os voy a contar lo que me hizo hacer en nuestras últimas
vacaciones.
Tengo un vestido de los que tienen tendencia a abrirse y
enseñar mas de la cuenta mis pechos, pero si además me cuelgo el bolso y poco a
poco lo dejo deslizar, se abre enseñando totalmente un pecho, pues eso hice,
paseando "sola" (él me estaba mirando de lejos) dejé que pasara lo que tenia que
pasar por una de las calles mas concurridas del pueblo donde estábamos pasando
unos días, yo me hacia la despistada mientras veía a todos los hombres como de
reojo no se perdían detalle hasta que un chico se me acerca y me dice: "Perdona
pero se te ha abierto el vestido", me hice la sorprendida y me tapé.
La segunda es un poco más atrevida, se trata de que nos vino
a visitar un amigo recién separado que habíamos invitado a pasar el día, Lo
hicimos para que se distrajera. Nos fuimos a la playa, yo como siempre hice
top-less y mi braguita no era precisamente grande, mas bien tipo tanga, el nunca
me había visto con tan poca ropa, pero cuando llegamos al apartamento para
ducharnos, yo me pasee por casa solo con esta braguita, incluso nos quedamos un
ratito solos mientras Jaime se duchaba, hablábamos como si fuera la cosa mas
normal del mundo que yo estuviera medio en pelotas, pero lo mas fuerte vino
después, cuando me tocó ducharme, Jaime me pidió que al salir lo hiciera solo
con una camiseta que me llega justo debajo el culo y además es algo
transparente, y claro, acepté.
Nuestro amigo no sacaba ojo de mi cuerpo, cada movimiento que
hacia le enseñaba algo de mi cuerpo y se fue muy excitado, igual que estábamos
nosotros.
Cuando Jaime me contó lo de su fantasía de que me follara
otro hombre no me hizo ninguna gracia realizarla, supongo por las convenciones
que una tiene, pero durante mucho tiempo sirvió para ayudarnos en nuestra
relación hasta que al final incluso formaba parte de mis fantasías al
masturbarme.
El giro inesperado del tema ocurrió cuando se incorporó un
nuevo jugador de fútbol sala en el equipo de Jaime, se llamaba Juan, creo que
todas las mujeres íbamos a buscar a nuestros maridos para poderlo ver, estaba
mas bueno que el pan, y además Jaime me contaba lo bien equipado que estaba.
Nos dimos cuenta enseguida que podría ser blanco fácil de
nuestros juegos sin riesgo ya que no tenia pareja fija por lo que Jaime se
encargó de hacerse buen amigo suyo, por lo tanto venia en casa muy a menudo,
donde muchas veces "me pillaba" con poca ropa.
Por casualidad, Jaime oyó que un día tenia previsto ir de
compras a unos grandes almacenes, tramaos un plan que consistía en que yo
también iría y coincidiría "por casualidad" con él con la esperanza de que
pudiera jugar con mi exhibicionismo. Me fue fácil encontrarlo y mas fácil fue
que me invitara a tomar algo, hablamos un poco y le pedí que me acompañara, si
no le importaba, a escoger alguna prenda de ropa. Resultó sencillo, es
encantador y me aconsejaba sobre como me quedaba cada prenda que escogía. Mi
primera intención era que pudiera ver algo de mi cuerpo, pero pensé que
haciéndolo con estrategia podría conseguir más y quedamos a la semana siguiente
que me acompañaría otra vez de compras.
Y llegó el día, escogí algunas prendas en especial un vestido
que se abrochaba por atrás con una cremallera, vamos, de los que las mujeres
necesitamos ayuda, y me permitió la excusa perfecta para hacer que entrara en el
probador a ayudarme y de paso enseñarle alguna parte mas de mi cuerpo, a él le
pareció perfecto y muy educadamente me ayudó en la cremallera y como llevaba
solo un tanga, pudo recrearse con mi culo.
Después de escoger un par de prendas, le dije que quería
comprar ropa interior, yo esperaba su reacción y actuó con toda naturalidad
ayudándome a escoger lo que a su juicio me quedaría mejor y realmente tenía buen
gusto.
Me dirigí al probador con los dos conjuntos escogidos y antes
de entra me dijo:
"También me dejaras ver como te queda?, es el justo precio a
mi paciencia"
Es lo que esperaba, me lo puso muy fácil pero no podía
demostrárselo, por lo que le dije que me daba cierto corte que me viera con
aquellas prendas, pero dejé la respuesta al aire.
Entré en el probador, me desnudé completamente y me puse la
primera de las prendas, la menos atrevida, era unas braguitas tipo bikini negras
con un sujetador a juego del mismo color y que no transparentaba nada. Era el
momento que esperaba y abrí la puerta diciéndole con cara de tímida y
avergonzada:
"pasa que verás como me queda"
Y ya lo creo que pasó, me miró completamente, me hizo dar la
vuelta, alababa como me realzaba el pecho, yo estaba muy excitada y notaba que
las braguitas aún no compradas estaban mojadas por mis flujos. Después de todos
los comentarios salió para que me probara el otro conjunto.
El segundo conjunto era mucho mas atrevido, las braguitas
eran un tanga tipo "hilo" por atrás y por delante poca cosa mas, tan estrecho
que dejaba al descubierto gran parte de mi vello, y eso que lo tengo muy
recortado, pero la parte de arriba era completamente transparente. Todo esto me
excitaba muchísimo, abrí la puerta y le dije que no me atrevía a dejarle pasar
por que estaba virtualmente desnuda, pero el insistió, como esperaba, y al final
me "convenció".
Su cara (y su polla) al verme mostraba su excitación y la mía
me costaba disimularlo, lógicamente dijo que me quedaba muy bien. Yo le hice ver
que era peligroso ir con aquella ropa ya que transparentaba mucho, mientras
señalaba mis pechos que se veían claramente y también le dije que esto me
obligaría a depilarme mas, mientras señalaba mi vello, pero el dijo que las
mujeres con el vello totalmente depilado le encantan y que allí donde estábamos
lo hacían, es mas, se brindó a pagarme la depilación. Como agradecimiento le di
un beso en la mejilla.
Juan salió del probador, me saque las prendas y me volví a
vestir, mientras tanto ya se había encargado de pedir hora para la depilación,
nos quedaba media hora para tomar un café, durante la conversación le expresé
que estaba un poco avergonzada por que me había visto casi desnuda, haciéndome
un poco la estrecha, cosa que me encanta, a lo que el dijo que estaba encantado
de ayudarme y que no tenia por que estar avergonzada del cuerpo, que lo tenia
muy bonito, incluso llegó a detallar cosas de mis pezones que le encantaba.
Nos fuimos a la zona de depilación, allí entre sola, la chica
me lo dejó como de una niña de 5 años, sin un solo pelo, supongo que notó lo
excitada que estaba por todo lo que estaba pasando aquel día, pero no hizo
ningún comentario.
Juan pagó la cuenta sin pedirme, muy a mi pesar, que le
enseñara el resultado.
De vuelta a casa aproveche para invitarlo a cenar, él aceptó
de inmediato. Cuando llegamos Jaime nos esperaba, yo le explique delante de Juan
todo lo sucedido aquella tarde, de como entró cuando me probaba ropa interior,
mi "vergüenza" al verme casi desnuda con el conjunto transparente, o que fue él
quien pagó mi depilación del vello púbico, esperando que se excitara ( y así
fue) y también para que Juan no pensara que aquello era un secreto entre los
dos, quería que tuviera claro que mi marido lo sabia y además compartía todo lo
que hacia.
Jaime me conoce perfectamente, y me ayudó, dijo que no era
justo que si Juan había pagado la depilación no viera el resultado, después de
hacerme un poco la estrecha y ante la "gran presión que hacían ambos" accedí a
enseñárselo.
Me levanté y me puse delante de ellos, iba vestida con un
jersey y pantalones, primero me subí un poco el jersey y me desabroché los
pantalones, me los bajé hasta la altura de las rodillas y a continuación las
braguitas blancas para que vieran con todo esplendor mi entrepierna, Jaime
adelantó la mano para tocar y alabar lo suave que me había quedado y pidiendo a
Juan que hiciera lo mismo, primero dijo que no, pero yo le dije que a mi no me
importaba, y muy tímidamente acercó unos dedos hasta suavemente acariciar la
zona.
Aquel día la cosa se acabó aquí, por primera vez después de
conocer a Jaime, un hombre se atrevía a tanto con migo y no estaba segura de
querer que siguiera.
Según Jaime:
Mi mujer aceptó esta fantasía, estaba encantadísimo de que se
lo tomara tan en serio y que además formara parte de su fantasía, lo de la
tienda de ropa, como un primer acercamiento resultó ser mas de lo que ambos
esperábamos, cosa que me alegré mucho y lo de mostrar su coño casi me lo pidió
con los ojos, se lo puse bien, hasta ahora siempre lo hacíamos con desconocidos,
no recuerdo la última vez que fuimos a comprar ropa y ella cerró la puerta del
probador, siempre dejaba que la gente que pasaba por delante la viera.
Según Pilar:
La relación con Juan seguía como siempre, Jaime y él eran muy
amigos, se movía por casa como si fuera la suya y yo acostumbraba a darle
motivos para que viera partes de mi cuerpo, usando ropa muy transparente, o
blusas muy cortas sin ropa interior, todo aquello acababa con grandes y sonados
polvos con mi marido.
Según Jaime
Y yo le alentaba, a pesar de que siempre me encontraba que
ella ya se había adelantado en las ideas, algunas veces más fuertes que las que
pensaba yo.
Según Pilar:
Una tarde que estaba sola en casa me sentía excitada, y
cuando eso pasaba, que era bastante frecuente, tenia la costumbre de coger mi
consolador y masturbarme mientras mi cabeza plasmaba alguna de las fantasías, es
fácil suponer que lo que pasó el día de la ropa y la depilación ocupaban muy a
menudo estos pensamientos, pero aquel día la fantasía avanzaba más y acababa
siendo follada por Juan, por primera vez tenia aquel tipo de fantasías, lo
normal era pensar en cosas de exhibicionismo pero nunca acababan con que otro
hombre me follaba.
Cuando Jaime llegó del trabajo se lo conté, tal como esperaba
le pareció muy bien, tanto que me hizo explicar con todo detalle lo que había
pensado y acabó fallándome sobre la mesa del comedor.
Esta fantasía cada día era mas intensa, tanto que ya era a
diario que me masturbaba, cuando la media anterior sería de un par de veces por
semana, a Jaime no solo no le importaba si no que alentaba que lo hiciera, y
cuando follábamos me decía que pensara en él y con eso conseguíamos unos polvos
increíbles.
Como ya sabéis, la fantasía eterna de Jaime era que follara
con otro hombre, a mi me excitaba como fantasía pero jamás pensaba llevarla a
cabo, pero con el tiempo ya habíamos hecho toda una historia y desde que Juan
entró en nuestras vidas, esta se adaptó a él, y lo hacíamos con total
naturalidad.
Al final, la fantasía era tan real, con localizaciones,
personas y hechos tan concretos que lo único que faltaba era llevarla a la
practica, por eso cuando por enésima vez mi marido me dijo de hacerla realidad,
le dije lo que durante tanto tiempo estuvo esperando, que sí
Según Jaime:
Al fin ¡!!!!!, no sabéis la alegría que me dio con esta
afirmación, por fin podría tener a mi mujer follando con otro hombre, y no
cualquiera, con Juan, que sabia que la trataría bien y por comentarios también
estaba seguro de que quedaría satisfecha.
Según Pilar:
Ahora nos quedaba convencer a Juan, no creía que fuera
difícil, pero había que hacerlo, y además como ambos habíamos planeado, no se
trataba de una follada furtiva, se trataba de que se me llevara de viaje un fin
de semana completo.
Prisa por hacerlo no teníamos, quería saborear cada uno de
los pasos, así, cada vez que Juan estaba en casa aprovechaba para dar algún paso
mas en la exhibición, un día por no llevar braguitas, otra por hacer que Juan
pasara por delante del cuarto de baño mientras me estaba duchando, o de la
habitación donde me pillaba en pelotas, o el día que, después de una
conversación elevada de tono acabamos hablando del tamaño de la polla y ambos
presumían de tenerla mas grande que el otro, y claro, para saber quien decía la
verdad tuvieron que enseñármela.
Pero quedaba el gran salto, como se lo decíamos?
Según Jaime:
La verdad es que a veces el proceso es mejor que el acto, y
queríamos que aquello fuera un proceso largo con un buen fin, por eso decidimos
no apresurarnos e ir avanzando cita a cita.
Según Pilar:
Después de hablarlo, elaboramos una estrategia, cosa que a
ambos nos encanta, le invitamos a cenar y Jaime le dijo:
Juan, tenemos que proponerte algo
Si puedo ayudaros, sin duda lo haré, dijo
No se trata exactamente de que nos ayudes, se trata
de que todos nos lo pasemos bien.
Eso me encanta
Juan estaba un poco intrigado con lo que le queríamos
proponer, mi marido continuó.
Supongo que te habrás dado cuenta de la confianza que
Pilar tiene contigo, y la mía ya la sabes, eres la única persona que le
ha visto desnuda a parte de mi, aun que siempre ha sido una visión fugaz
(Mentira!!!!!!!, pero servia para la estrategia)
Si, me he dado cuenta de más cosas, te crees que no
veo que no son accidentes lo que pasa?
Es verdad, a ella y a mi nos encantan estos juegos
Y a mí también, no podéis imaginaros lo excitado que
me voy cada vez que vengo aquí
Pues nosotros también nos excita, pero ahora queremos
ir un poco mas lejos y hemos pensado en ti, que opinas?
No se de que se trata, pero si es lo que creo, os
digo que si.
Entonces intervine yo, que había estado muy calladita.
Y que crees que te vamos a proponer?
Exactamente no lo se, pero algún jueguecito donde
todos acabemos en pelotas.
Pues no, le dije, lo que se trata es de que me
folles.
Juan quedó perplejo, con la cara desencajada, creo que ni en
los más excitantes de sus fantasías estaba que le dijera esto, y yo proseguí.
Tenemos todo un guión hecho, es una fantasía que
llevamos años elaborando, mucho antes de conocerte y creemos que tu eres
la persona adecuada, que crees?
Me parece perfecto, será hoy?
No, dije, será dentro de un mes, entonces seré toda
tuya durante un fin de semana, de viernes a domingo
Y por que esperar tanto?
Por que tenemos que preparar el lugar, y así haremos
cenas muy excitantes los tres para planear lo que hacemos y seguro que
acaban con una gran follada con mi marido en cuanto te vayas.
Y si yo me excito, que hago?
Lo mismo que hago yo cuando estoy solita, te
masturbas pensando en el gran fin de semana, te parece bien?
Me parece perfecto.
Así hicimos un calendario, cenaríamos cada viernes y
prepararíamos la escapadita, teníamos tres viernes antes del gran día.
Aquel día las cosas acabaron así, bueno, para él, ya que no
había pillado el ascensor cuando ya estábamos follando como locos.
Según Jaime:
Jamás pensó Juan que la cosa se le pusiera tan de caras, ya
llevaba tiempo que frisaba por venir a nuestra casa y pillara a Pilar medio
desnuda, se había convertido en un juego a tres donde no le confesamos nada pero
era evidente, además, todo esto nos proporcionaba un buen sexo
Según Pilar:
Aquella semana estábamos muy excitados, yo me masturbaba
mañana y tarde, y por la noche disfrutaba de los mejores polvos que se pueden
tener.
Llegó el primer viernes, me había preparado para la ocasión
con una blusa negra muy transparente y solo un tanga rojo como ropa interior,
fui yo quien abrió la puerta, Juan me dio dos besos mientras alababa la elección
de la vestimenta y yo me exhibía delante suyo.
Jaime ya tenía la mesa preparada, durante la cena la
conversación en ningún momento giró en torno al fin de semana que se avecinaba,
pero después de los postres tuvo que ser mi marido quien sacase el tema, durante
la semana habíamos hecho una lista de cosas a prepara, la sacó y dijo:
Aquí está la lista de cosas que hemos pensado, a ver
que te parece, lo primero es una prueba del sida, no queremos riesgos,
estas de acuerdo?
Claro que sí, la hago esta semana y os enseño el
resultado el próximo viernes
Yo haré lo mismo, le dije para que viera que éramos
los dos los implicados
Muy bien, dijo, yo había pensado en reservar un
hotel, aquí traigo los que he escogido.
Nos enseñó tres hoteles en la costa, estábamos en Julio por
lo que sería perfecto, los tres eran de cinco estrellas y hablaba de suites, al
parecer me quería tratar como una reina, cosa que me encantó.
Escogimos el que nos pareció mejor, nos dejó claro que el
invitaba en todo, no teníamos pensado que aquello fuera así, pero insistió y
aceptamos.
Luego hablamos de cosas que me gustan en la cama, y cosas que
le gustan a él, jamás habíamos tenido una conversación tan franca de tema sexual
con nadie, yo me estaba excitando mas si cabe, y por lo que veía debajo de los
pantalones, ellos también, yo le comenté que la posición del perro era mi
favorita y que esperaba que a él le gustara, me dijo que también y que además
así podría follarme por el coño y el culo, cosa que me encantó, también le dije
que me gusta mucho el sexo oral, tanto darlo como recibirlo.
Como veis, conversación elevada.
La cena acabó con los tres muy excitados, y después de
citarnos para la semana próxima, se fue.
Según Jaime:
Juan ya lo tenia todo preparado, me alegré de escuchar que
había pasado muchas horas pensando en el fabuloso fin de semana, además, Pilar
se abrió mucho y le contó todo lo que le gusta del sexo, que coincidía con lo de
Juan.
Según Pilar:
Si la semana anterior había sido una semana memorable de
sexo, esta lo era más, fallábamos mañana y noche, y algún día llegué a
masturbarme cinco veces.
Pare el siguiente viernes me puse el conjunto de ropa
interior que había comprado con Juan y nada mas, cuando llegó ya se esperaba ago
así y le dije que la cena era solo con ropa interior, para lo que le había
comprado un tanga que a exproceso era muy pequeño, como ya había visto su polla
sabia que si se excitaba, allí dentro no cabria.
Se lo di indicándole que fuera a nuestra habitación a
cambiarse, salió solo con el tanga, al rato apareció mi marido con uno
exactamente igual
Para que la cena fuera mas morbosa, habíamos preparado comida
fría que serviríamos en el sofá, distribuimos los muebles de manera que los dos
hombres se colocaran en el sofá grande y yo en un sillón justo delante de ellos,
así me permitiría enseñar lo que quisiera ya que el tanga no era mas que un fino
hilo, y si abría las piernas lo enseñaba todo.
Juan aportó el certificado, tal como esperábamos negativo,
nosotros hicimos lo mismo. Mientras comíamos yo iba abriendo fugazmente las
piernas para que empezara a disfrutar de mi coño, el efecto en ambos fue
inmediato ya que tenían serios problemas para mantener su aparato dentro del
tanga, pero no decían nada.
Después de un poco de bebida estábamos mas desinhibidos, Juan
hablo de que le gustaría comprarme ropa, yo le dije que encantado y que durante
la siguiente semana podríamos ir cualquier día, también le dije que como había
pasado la semana y que esperaba de estos días, nos dijo que estaba siempre
excitado, cosa que me encantó, le dije lo de nuestros polvos y mis
masturbaciones, incluso le enseñé mi consolador que cogió y puso en marcha,
entonces yo aproveche para cogérselo de sus manos y abriéndome las piernas dar a
mi coño unos meneos con él, eso hizo a que a ambos se les saliera la polla del
tanga.
Hablamos de las cosas que haríamos, sin duda no se dejó
ningún detalle, quería follarme por todos los agujeros y en todos los sitios, yo
le dije que estría encantada de recibir su polla por tantos sitios, ahora ya ni
se molestaban en intentar esconder la polla.
Mi marido que estaba muy callado se dirigió hacia la mesa del
comedor y me llama, cogiéndome hizo que me pusiera de cara a la mesa y también
de nuestro invitado, doblo mi cuerpo hacia, me bajó el tanga y me folló como un
animal, Juan nos miraba y yo a él, tardé poco en correrme con muchos gritos
mientras notaba como la leche de mi marido llenaba mi coño,
Mientras me corría no dejaba de mirar a Juan, me incorporé y
Jaime le dijo:
Dentro de dos semanas lo harás tu
Lo estoy esperando, dijo
Y yo, respondí
Recompuse mi tanga y me senté otra vez, continuamos hablando
y explicando los planes.
Antes de irse, fue a nuestra habitación a vestirse, seguía
muy excitado, por lo que le sugerí que se estirara a la cama y se masturbase, yo
tenía ganas de verlo pero pensé que para mantener un poco el ambiente lo mejor
era dejar que lo hiciera solo, cerré la puerta y esperamos que saliera ya
vestido y se fuera.
El Martes me llamó por la mañana para ir de compras, aquel
día me iba bien, tan bien que me invitó incluso a comer, se lo comunique a mi
marido que encantado aceptó, pero tendría que explicarle todo, claro.
Vino a nuestra casa a recogerme, me llevó a tiendas de lujo,
cosa que yo nunca hacia, le manifesté que no podía pagarme aquello pero me dijo
que no tendría que pagar nada, que él lo haría.
Escogimos varias piezas, todas muy atrevidas, el entraba en
el probador como si fuera mi marido y yo le dejaba ver, cuando escogió ropa
interior, me cambiaba delante suyo pero para mantener un poco la excitación,
siempre le daba la espalda. También escogimos ropa para él, en especial ropa
interior que no se giraba para cambiarse.
Me llevó a comer a un restaurante muy bonito pensado para ir
con las amantes, por lo menos todo daba a pensar eso ya que solo había parejas
con poca pinta de ser parejas fijas y además entre las mesas no se veían, me
pidió que me pusiera uno de los vestidos que había comprado, uno de una sola
pieza que dejaba gran parte de mis piernas al aire y también uno de los
conjuntos de ropa interior, lo hice para complacerle y por que me gustaba por lo
que me fui a los servicios a cambiarme.
Durante la comida estaba muy simpático y cariñoso, tanto que
decidí hacerle un regalo, allí mismo me saqué las braguitas y se las di, el me
lo agradeció con un beso en los labios.
Antes de irnos llamamos a mi marido, le conté lo que habíamos
comprado que durante la comida me saqué las braguitas, a él le encantó.
Por la tarde continuamos de compras, yo sin braguitas, ya
llevábamos mas ropa comprada que de normal en dos años, pero él estaba encantado
y yo más.
Cogimos el coche y nos dirigimos hacia mi casa, por el camino
le cogí la mano y se la puse sobre mi pierna, incluso le permití que la subiera
hasta llegar a escasos milímetros de mi coño.
Llegamos, ya nos esperaba Jaime, le contamos todo lo que
habíamos hecho, le mostré todo lo comprado, Juan nos pidió que no utilizara nada
de aquella ropa hasta el famoso fin de semana, entonces mi marido dijo:
Pues ya lleva una parte puesta
Pues me la saco, dije
Y allí mismo me lo saque todo quedando en pelotas totalmente
delante de Juan.
No me tapé en absoluto, me despedí de él con un beso en los
labios y un abrazo fuerte, noté directamente en mi carne la polla crecida y él
notó como mis tetas se clavaban en su pecho.
Con mi marido las cosas continuaban como siempre, muy
excitados y follando a todas horas.
La cena del siguiente viernes, la anterior al fin de semana
decidimos con mi marido que iríamos totalmente desnudos, el plan era que le
abriría la puerta así, la anécdota es que cuando llamaron al timbre pensando que
era Juan, abrí la puerta en pelotas y eran dos hombres de alguna religión que
quería convertirnos, la cara que se les quedó fue digna de ser fotografiada.
Juan aceptó en seguida y se desnudó también, cenamos en el
sofá pero esta vez quedamos con Jaime que yo estaría a su lado y aceptaría algún
roce, mientras que mi marido lo haría en el sillón.
Hablamos de planes, horarios, a que hora me recogería y
volveríamos, yo aprovechaba para acercarme a él pero creo que no se atrevía a
más, para darle algo de confianza puse mi mano en su pierna mientras, él hizo lo
mismo, yo iba subiendo la mano y Juan lo hacía al mismo ritmo, su polla (y la de
mi marido) estaban en máxima posición todo el rato.
Juan me pidió que no me olvidara del consolador, que la
encantaba verme masturbar y que el día anterior le gustó mucho ver como lo
hacia, a pesar de que fuera poco ratito, me preguntó si me gustaba tragarme la
leche, le dije que sí y que la recibiría por todos los agujeros.
Me estáis poniendo muy caliente, les dije
Pues Juan y yo estamos igual, dijo mi marido
Supongo que mi marido tenía la intención de adelantar
acontecimientos y que folláramos allí mismo los tres, pero quería hacerlo tal
como lo habíamos planeado.
Le dije a Juan que el Martes tenía hora para depilarme y así
estar mas a su gusto y que me encantaría que me acompañara, y aceptó con mucho
gusto.
Y todo esto pasaba mientras mi mano estaba casi tocando sus
huevos y la suya mi coño, pero solo casi, yo no le toqué y el no me lo hizo.
Antes de irse se fue a nuestra habitación, allí, con todo
descaro nos pidió masturbarse, le dije que era buena idea, Jaime y yo nos
pusimos a follar en el sofá del comedor, así nos pilló cuando salió, solo acerté
en decirle que le esperaba el martes y oímos como cerraba la puerta.
El martes, a la hora prevista vino a recogerme y fuimos al
centro de depilación, pedí que pudiera estar presente y no pusieron impedimento,
me desnudé completamente y la chica no dejó ningún pelo en mi cuerpo, después le
tenía preparada una sorpresa, un masaje de pareja, consistía en que nos ponían
de lado totalmente desnudos y dos personas nos daban un masaje simultaneo,
aparecieron un chico y una chica, La chica se dirigió hacia mi y el chico hacia
Juan pero les pedí si podía ser al revés, ellos no pusieron ningún impedimento,
me gustó ver que cara ponía mientras otro hombre me manoseaba el cuerpo que él
aun no había tocado, y cuando hablo de manosear lo digo con toda intención ya
que me hizo un masaje en los pechos que me dejó muy caliente y después el de
piernas rozaba constantemente mi sexo, por su parte, a Juan su empalme era
considerable, la chica se acercaba mucho a sus huevos y su polla, incluso en
varias ocasiones la apartó para continuar con el masaje pero sin hacer ningún
comentario.
El masaje duró media hora y quedamos como nuevos pero muy
calientes, tanto que solo veía el momento de llegar a casa y follarme a mi
marido, y si no estaba, masturbarme.
Juan me llevó a casa, cuando llegamos mi marido no estaba por
lo que me tuve que conformar con una masturbación, le dije a Juan lo que me
pasaba y me fui a la habitación dejándolo a él en el sofá haciendo lo mismo,
cuando llegó Jaime lo pilló en pleno trabajo, le preguntó por mí y le contó lo
pasado y lo que estaba haciendo, le rogó que acabase mientras el esperaba a
ambos en la cocina.
Salí de la habitación en el justo momento que Juan se estaba
corriendo, pude ver como su leche salía en gran cantidad de su polla.
Se vistió y se fue, esperando el gran día, ya quedaban solo
tres de espera.
Me pasé todo la mañana del viernes preparándome, fui a la
peluquería, me puse crema para tener la piel suave, Jaime estaba encantado de
que me preparara tan bien, me vestí, mi marido me ayudó a abrocharme el
sujetador, a ponerme bien la ropa, quiso follarme antes de que me fuera, pero no
se lo permití, ya estaba demasiado vestida y pensaba en la polla de Juan y no
con la de Jaime.
A las tres en punto, Juan llamó al timbre, me ayudó con las
maletas y después de dar un largo beso a mi marido, di otro igual a Juan y
cogidos de la mano mi marido vio como nos alejábamos.
Según Jaime:
Me gustó vestir a mi mujer para que se fuera con otro hombre,
ella estaba contenta de hacer aquello y yo igual o más, eran las tres en punto
cuando Juan llamó al timbre, por última vez antes de lo que tenia que pasar la
di un gran beso y le repetí que la quería, ella me dijo lo mismo, pero dos
segundos después se estaba morreando con Juan
Un par de horas después llamó por teléfono, me dijo que
acababan de llegar y que todo iba muy bien, que la habitación era preciosa y
antes de una hora ya no sería el único que había follado con ella, le desee
suerte, me pasó a Juan y me dijo que una hora era mucho y que no pasaría mas de
5 minutos, me colgó el teléfono.
Según Pilar:
No pasó cinco minutos, ya durante todo el viaje nos estuvimos
metiendo mano, llegué al hotel sin ropa interior, me pasé medio viaje
enseñándole mis pechos, incluso le saqué la polla y se la chupé mientras
conducía.
Mientras colgaba el teléfono, Juan me desnudaba y me besaba,
y yo hacia lo mismo con él, las ganas acumuladas de ambos dieron sus frutos y
tirándonos en la cama no tardé nada en sentir una polla distinta por primera vez
en mi coño, creo que la excitación era tal que antes que toda estuviera dentro
ya me había corrido una vez, y el aguante de Juan permitió que antes de vaciar
su leche en el coño me corriera cuatro veces más.
Para relajarnos un poco llenamos la gran bañera y nos pusimos
los dos dentro, tal como pensaba Juan es un gran amante, sabia tratarme todo el
rato, me abrazaba y besaba todo el rato, estuvimos así una hora mas o menos,
tiempo suficiente para que se recuperara y falláramos allí dentro, pero esta vez
mas relajados, me comió el coño (así me corrí una vez), yo se la chupé, me folló
por el culo, por el coño (me corrí dos veces) y acabó en mi boca saboreando por
primera vez otra leche distinta a la de mi marido.
Según Jaime:
Desde la llamada de Pilar, estaba por casa impaciente y
caliente, quería saber que sentía con aquella polla, que sentía estando en manos
de otro hombre, para distraerme lo probé todo, miré la televisión, puse música,
pero nada calmaba mi impaciencia y mi excitación hasta que de nuevo sonó el
teléfono, esta vez era Juan que me comunicó que ya se la había follado varias
veces y que todo iba muy bien, para confirmarlo me pasó a mi mujer quien me dijo
lo mucho que me quería y lo bien que lo estaba pasando.
Según Pilar.
Después de la llamada, nos vestimos para salir de noche, lo
que Juan me escogió no era precisamente discreto, además, no dejó que me pusiera
ropa interior que unido a la transparencia del vestido hacia que según como
llegaba la luz estaba totalmente desnuda, pero estaba allí para esto y yo
encantada.
Entramos en un restaurante donde cenamos maravillosamente
mientras nos metíamos mano uno al otro, incluso jugué con una mesa de hombres
dejándoles ver de vez en cuando mi coño mientras reíamos viendo sus caras.
Después fuimos a un bar donde tomamos un poco mas de alcohol, yo me sentía
totalmente desinhibida mientras Juan me besaba y tocaba todo lo que quería,
incluso se atrevió a sacarme una teta allí en medio, y cuando unas camareras se
pusieron a bailar encima la barra, yo me uní a ellas y los que estaban abajo
disfrutaban de una vista increíble, tan éxito tuve que nos invitaron.
Saliendo del bar nos fuimos a una discoteca, en la pista nos
comportamos como auténticos pervertidos, Juan levantaba mi vestido y enseñaba el
culo, dejaba que los hombres se arrimaran a mi mientras el no hacia nada por
sepárales, noté varias manos encima y al final acabé bailando totalmente denuda
encima de un podium junto a otra chica.
De regreso al hotel, hacia las 4, ya en el ascensor me saqué
la única pieza que llevaba pasee por el pasillo y entré a la habitación en
pelotas, me estiré en la cama con las pernas abiertas pidiéndole que me
penetrara de golpe, y el me complació, todo lo que había hecho me excitaba y me
corrí varias veces, descaró su leche en mi culo, por hoy ya estaba bien, había
descargado su leche en tres de mis agujeros, pero como fin de fiesta, me hizo
una foto con su móvil, desnuda, y se la mandó a Jaime.
Me dormimos desnudos, Juan me abrazaba, siempre me ha gustado
sentir como un hombre me coge cuando duermo. Nos despertamos hacia las 11, nos
dimos una ducha juntos, llamé a mi marido para contarle lo de la noche anterior
y repetirle lo mucho que le quería. Hicimos que nos subieran el desayuno a la
habitación, cuando vino el camarero me pilló desnuda, me hice la sorprendida y
me tapé con una toalla no sin antes asegurarme que me había visto bien. Juan
propuso ir a la playa, yo, ingenua busqué el bikini, pero sugirió ir a una playa
nudista, cosa que con mi marido hacemos poco pero me encanta, me puse solo una
blusa larga sin nada mas, claro que lo de larga es por que me llegaba justo bajo
el culo, pero muy justo.
Cuando salimos del hotel, me di cuenta de que había cámaras
de seguridad en el ascensor, seguro que el recepcionista de la noche había visto
como me desnudaba.
Llegamos a la playa, había poca gente por que estaba algo
escondida, tomé el sol no sin antes pedirle a Juan que me untara de crema todo
el cuerpo, y lo hizo que casi me corro allí mismo, y en contrapartida le hice lo
mismo tomando especial atención a su polla.
Dentro del agua, un poco apartaditos, me folló, era la
primera vez que lo hacia, es excitante estar penetrada mientras ves a los
bañistas ajenos a lo que haces.
Comimos en un chiringuito de la misma playa, ambos desnudos y
además, casi todo el rato con las piernas bastante abiertas, para que la gente
tuviera buen panorama.
De vuelta al hotel di un pequeño escándalo con el chico que
me abrió la puerta del coche ya que para salir tuve que abrir las piernas y le
regalé con una buena vista de mi coño, incluso me atreví a preguntarle si le
había gustado, se puso colorado sin responder.
Subimos a la habitación y me arrastró hasta el balcón, allí
mismo me follo teniendo varios admiradores en los balcones del edificio de
delante.
Preparamos la bañera para relajarnos, claro que es la teoría,
pero en la práctica acabé subida a su polla, entonces tuvo una idea, fue a
buscar su ordenador portátil, se conectó a Internet y enfocó la cam hacia la
bañera, llamó a mi marido y le dijo:
Conéctate a Internet y nos veras.
Follamos conscientes de que mi marido no se perdía ningún
detalle, incluso vio cuando descargó su leche en mi boca.
Mar relajados salimos a dar una vuelta por el pueblo, esta
vez me puse una de las prendas que me había comprado, solo con un tanga debajo,
paseando vimos una sex-shop, allí nos deleitamos mirando todo lo que tenían y
salí con un regalo, un consolador que bauticé con el nombre de Juan
Nos cambiamos para cenar, me puse un vestido de dos piezas,
falda y blusa, esta transparente, tanto que tuve que ponerme una chaquetita
encima, como ropa interior, nada, como ya era costumbre.
Abrazados como dos amantes, me llevó a otro restaurante más
acogedor incluso que el del día anterior, por el camino se me ocurrió probar el
consolador "Juan", y mientras el conducía me masturbé debajo de la falda hasta
correme.
Después de cenar buscamos un local agradable en espera de
volver a la discoteca del día anterior, vimos uno que nos pareció bien y
entramos, todo eran parejitas de nuestra edad, que como nosotros, se metían mano
y besaban con total naturalidad, incluso vimos como una mujer se la chupaba a su
pareja en una parte muy oscura del local.
Después nos fuimos hacia la discoteca, cuando hacíamos cola
para entrar se acercó un señor muy bien vestido y nos dijo que pasáramos sin
pagar, después nos enteramos que era el dueño y vió el espectáculo que monté el
día anterior, me propuso bailar con un grupito que aquel día montaba, se trataba
de tres parejas amateur habituales del local que harían un pequeño espectáculo,
Juan me animó a que lo hiciese, a pesar de que se quedaría gran parte de la
noche solo. Me llevó a un camerino donde estaban estas tres chicas y tres
chicos, el dueño nos presentó y se fue. Me explicaron un poco que intenciones
tenían y me pareció bien unirme a ellos, los siete juntos nos desnudamos para
untar el cuerpo con una crema brillante, yo diría que entre todos y todas me
untaron el cuerpo, me dejé sobar tanto como quisieron pero yo hice lo mismo con
ellos, después nos pusimos unas ropas que consistían en una falda muy cortita y
ancha mas un top que cubría solo los pechos, el problema vino que tenia que
ponerme algo debajo de la falda y no tenía ropa interior. Después de decidir
entre todos como solucionábamos el problema, si todas las chicas iban sin
braguitas o me buscaban unas, se optó por buscar unas, ya que así, antes de
quedar desnudas habría un paso mas, pero de donde las sacábamos?, llamamos al
dueño explicándole el problema, este llamó a varias de las camareras para ver si
tenían alguna de repuesto, cosa que como me temía, no resultó, la única solución
es que alguna de ellas me dejara la que llevaba puesta, y una muy gentilmente se
sacó su tanga y me lo entregó.
Salimos a actuar, serían dos pases, el primero solo nos
sacaríamos el top, bailamos en una especie de escenario justo en el centro del
local, allí, después de contornearnos un poco, juntarnos y hacer gestos muy
osemos los siete, los chicos acabaron sacándonos los tops y jugando con nuestras
tetas, pero las chicas hacían lo mismo entre ellas, yo intervine acariciando por
primera vez un pecho de mujer, bueno, uno no, los seis de las tres chicas.
Regresamos al camerino y preparamos la siguiente actuación,
al irnos oímos por los altavoces que alguien decía que en el próximo pase nos
verían desnudos a los siete.
Propusimos varias cosa ha hacer antes de desnudarnos, una de
las chicas propuso que las cuatro chicas, dos a dos nos diéramos un morreo, yo
nunca había besado a una mujer y lo dije, se extrañaron mucho pero una a una,
haciendo cola, me dieron un morreo, realmente en beso entre mujeres es algo muy
suave y placentero, quedé gratamente sorprendida.
Nos trajeron bebida para que pasáramos el rato lo mejor que
podíamos, allí se entabló una conversación y nos conocimos un poco mas, allí
había dos parejas y los otros dos no lo eran, solo amigos y a pesar de que ella
tenia novio y no le gustaba participar en esto, por lo que buscó a un amigo que
encantado aceptó, yo les explique lo de mi fin de semana extra conyugal, les
dejó a todos intrigados y me lo hicieron contar.
Llamaron que quedaban diez minutos, nos retocamos el
maquillaje pero los chicos tenían un pequeño problema, si tenían que desnudarse
necesitaban una ayudita para mantener el miembro en forma, así que decidimos que
antes de que se sacaran los pantalones, las chicas los masturbarían por dentro
de los pantalones y les dejaríamos que nos sobaran un poquito, o mucho, tal como
dijo una de ellas.
Salimos ante el griterío de la gente, después de un baile,
las chicas nos enrollamos metiéndonos mano mientras los chicos nos acariciaban
todo el cuerpo, poco a poco, entre movimientos nos despojamos de los tops e
hicimos lo mismo a los chicos, ahora eran ellos los que jugaban con nuestro
cuerpo, uno de ellos entró la mano dentro de la falda y bajo las braguitas hasta
llegar a mi coño, notó que estaba encharcado, seguro. Las otras chicas recibían
también estas caricias sin respetar para nada quien era pareja de quien, después
nos tocó acariciar a los chicos, cogí al primero que pasó cerca de mí e
introduje la mano dentro de los pantalones, agarré la polla y se la masturbé
hasta que se puso dura, otras dos hacían lo mismo mientras que la que no tenia
pareja se estaba contorneando ante el público.
Con las herramientas a punto ya nos podíamos acabar de
desnudar, lo hicimos quedando los siete en pelotas y ante la agitación y
griterío del público.
Volvimos al camerino paseando en pelotas por el local, al
cerrar la puerta uno de los chicos, junto a su novia me dice:
Ella quiere proponerte algo, quiere montárselo con
tigo, te apetece?
Y me aparecía, después de haber catado la relación con
mujeres estaba deseosa de recibir más, y me lo ponía bien, y allí mismo, delante
de todos nos lo montamos, los otros cinco miraban mientras nos comíamos el coño
mutuamente. Para las mujeres que no han probado nunca el sexo lésbico no saben
lo que se pierden, jamás había sentido tanto con una comida de coño, sabía
exactamente lo que quería y en que momento, fue tan genial que nos corrimos
ambas varias veces.
Después de ducharnos y vestirnos, nos despedimos todos, no
sin antes devolver las braguitas a la camarera y busqué a Juan, me dijo que le
había encantado el espectáculo, le explique lo de la chica y notaba como sus
ojos marcaban su excitación, me contó que uno de sus deseos es ver a dos mujeres
haciendo el amor pero nunca había tenido la oportunidad, pero como complacerlo?
Volvimos al hotel, en la recepción estaba el mismo hombre que
la noche anterior, el que me vio desnuda en el ascensor por la cámara, yo me
acerqué a él y me interesé por saber como se veía lo que pasaba dentro de los
ascensores, el, muy amable me lo enseñó, acabé diciendo que mientras subiéramos
no sacara ojo de la pantalla.
Dentro del ascensor Juan me desnudó, lo hizo de caras a la
cámara para que nuestro amigo tuviera buena vista y al igual que la noche
anterior, follamos por todos los agujeros, parece que el espectáculo le calentó
mucho.
Después de una noche donde volví a dormir abrazada a Juan,
por la mañana me desperté notando su polla que quería entrar a mi cueva, es un
despertar agradable que culminó con una follada antes de pedir el desayuno.
Esta vez fui yo quien abrió al chico, y lo hice desnuda sin
taparme en ningún momento mientras Juan observaba con incredulidad ya que no
esperara que lo hiciera.
Hicimos las maletas para dejarlas preparadas pero
aprovechamos las pocas horas que quedaban para volver a la playa nudista,
también repetimos la follada, esta vez una pareja se dio cuenta de lo que
hacíamos y se acercó a nosotros para imitarnos, fue excitante.
Por el camino de vuelta repasamos lo que habíamos hecho,
recordando cada uno lo que le había representado mas excitante lo que hizo que
nos pusiéramos muy calientes, tanto que le obligue a parar el coche para tener
uno de estos polvos dentro del coche a los que tan acostumbrada estaba cuando
con Jaime no teníamos donde ir
Al llegar a casa, Jaime nos esperaba, lo primero que hice fue
enseñarle la leche que salía de mi coño de la follada en el coche, el se alegró
de lo bien que había salido todo
Según Jaime:
Creo que poca cosa mas puedo añadir, ver en lo que se había
convertido mi mujer era él máximo de mis sueños eróticos, Juan dejó de ser un
amigo normal para convertirse el "amigo con derecho a roce de mi mujer", curioso
verdad?, pues nos va bien a los tres.