Antes de leer este capítulo es preciso leer los anteriores.
Ello es obvio para cualquier serie y, en mi caso, más porque no acostumbro a
recapitular. Sin embargo hay gente estúpida como yo que entra en un episodio
solamente para ojear si conviene leer los anteriores fundándose en el estilo de
la redacción o el interés del actual. Creo que es un error aunque yo lo cometa
reiteradamente.
También quiero decir que nadie que apruebe la conducta de mis
personajes, sea de este relato u otro, sean dominantes o sumisos, está en su
sano juicio. Recibo gran cantidad de mensajes –que no respondo casi nunca- que
revelan la convicción de que los relatos son ciertos en su totalidad. Supongo
que son menores de edad o gente inmadura. A todos ellos les manifiesto que la
única parte veraz de mis relatos es, desgraciadamente, la oscura, triste,
vergonzante y sarcástica. El resto es aderezo para que algun@s disfruten de una
masturbación y, en algún caso, un potencial violador pierda capacidad para
serlo.
. . . . . . . . . . . .
Tras cenar y llamar Josianne Dolors a sus papás para darles
las buenas noches mientras se suponía que estaba en casa de su amiga también
aspirante a putita, fuimos a asearnos para ponernos a disposición de los
caballeros el resto de la noche.
Las putas nos concentramos en el salón viendo las películas
de nuestras proezas y más tarde otras películas porno. Los caballeros acudían a
salón y se llevaban alguna de las furcias disponibles a su habitación para
catarlas, aunque dudo que pudieran ser efectivos, como me sucedió a mi con uno
de los caballeros que me llevó y tras una hora de trabajo y algunas pastillas de
Viagra, fui incapaz de levantársela.
Cuando regresaba al salón para ponerme a disposición de otro
caballero con el cual tuviese mejor fortuna, entré en uno de los baños y
mientras utilizaba el bidet escuché una conversación. Me asomé a la ventana que
daba a una terraza, en ella se encontraban Don Arnau y Josianne Dolors.
- Mira Rubita, cuanto antes es mejor. Empiezas ahora con
cosas serias aunque de circulación restringida y, cuando seas mayor de edad, ya
sales directamente al estrellato como la actriz porno más guarra del mundo..
- ¿De veras Don Arnau?. No sé. Eso está prohibido, no quiero
terminar en la cárcel.
- Primero, en todo caso, tu solo serías la víctima y no irías
a la cárcel y, segundo, la isla adonde te quiero llevar para que seas actriz y
putita guarra está en un país donde se hace la vista gorda a todo eso. Tienen
miles de burdeles con cientos de miles de putitas menores de edad forzadas o
compradas. Como para hacer caso de alguien que se lo monta voluntariamente.
- ¡Ay! Don Arnau, que me va a convencer. Se me resbalan los
jugos por los muslos solo de pensarlo. Yo no sabía que hay putitas que se lo
hacen con un caballo o con un mono. Solo de pensar hacérmelo con ellos ante las
cámaras me pone a cien.
- ¿Y qué te parece lo de hacerlo con viejos entre meadas y
cagadas?
- Ya me lo hago con viejos estando con el Charli, pero lo de
las cagadas y meadas también me pone. Pero sobre todo lo del SM ¿Pero no me
estropeará el cuerpo no?
- No chiquilla, eso es simulado. Aunque si tu quieres lo
haces en serio con algún cliente millonario y te ganas una pasta que ni te
imaginas. No dejaría que te hiciese ningún estropicio en esas bonitas carnes. A
lo más un par de semanas de reposo y te encuentras con la pasta de un año ganada
en solo un par de horas.
- Jo. Podría ser al mismo tiempo la actriz porno más guarra
del mundo y la puta que más dinero gana del mundo ¿verdad?
- Por supuesto querida.
- ¿Y tiene que ser esta misma mañana?
- Sí queridita, mi avión sale a las ocho. Anda, regresemos a
la habitación y mientras me haces una paja con esas divinas manos te cuento como
es mi burdel en la isla y el lujo que podrás tener.
Mientras salía del baño deduje que a la Rubita no la
volveríamos a ver en persona y que El Charli había perdido uno de sus bienes de
producción.
Tras requerirme Don Guillem para hacerle una paja con mis
tetas y sodomizarme, ya no me demandó ningún caballero más y quedé dormida en
uno de los sofás del salón con las otras rameras.
Como me esperaba, por la mañana ya no acudieron a desayunar
ni Don Arnau ni la Rubita.
Se hizo la votación entre los caballeros que nos habían
disfrutado promovida por la señora mamá de Don Guillem y , como era de esperar,
salió ganadora La Rubita. Con gran satisfacción yo quedé la segunda en méritos
puteriles pero, lo sorprendente, como la anciana predecía es que todas, incluso
ella estábamos en un apretada puntuación.
El Charli nos vino a buscar y a cobrar el estipendio por
nuestros servicios y nadie le dio explicaciones por la ausencia de su
jovencísima pupila Josianne Dolors. Don Guillem lo despachó diciendo que a lo
mejor tenía que estar en casa pronto para ir a misa con sus padres. No dije nada
puesto que el vinagre que seguramente visitaría mi vagina se convertiría en
ácido sulfúrico por no haber avisado a tiempo a mi chulo de la deserción de la
joya de su cuadra de putas.
En el autobús y en el metro, ya que al Charli no le habían
prestado coche, Tess fue murmurándole al oído lo que supuse era el informe de mi
comportamiento follándome de gratis a un perro y encima rebelándome e insultando
a la santa madre de mi chulo.
Nada más llegar a mi casa el Charli me hizo poner contra la
mesa de la cocina, se quitó en cinturón y me calentó las nalgas como ya era
habitual. Yo sabía que mi chulo no estropearía su mercancía por mucho tiempo,
así que soporté los 20 azotes en las nalgas y, posteriormente, los cinco del
pubis sabiendo que ese día no trabajaría.
Pero mi gozo en un pozo. No bien recibí los cinco preceptivos
azones en el chumino, aderezados por el dolor que la chapa de mi pertenencia
añadía. La cabrona de la Tess me introdujo un embudo: El vinagre.
Inmediatamente me hicieron dar la vuelta y me encajó el
embudo en el ano para administrarme también una buena dosis de vinagre. Después
la puta vieja me taponó ambos agujeros con sendos plugs anales muy gruesos.
Debido al dolor del chumino no advertí de inmediato el efecto
del vinagre, pero poco a poco el efecto de éste se fue imponiendo y creciendo de
forma alarmante ya que nunca me había escocido antes. La pécora me miraba
sonriente y desvió la mirada hacia un frasco de la cocina. Era salsa de chile
habanero. La había mezclado con el vinagre.
Durante todo el día mi escozor fue agónico, creí que mis
vísceras reventarían y me propuse sinceramente que sería una puta obediente y
sumisa y que nunca más caería ser merecedora de otro castigo. Pero esas
intenciones ya me las había propuesto firmemente y allí me encontraba
agonizando.
Por la noche, a irme a duchar dudé sobre si sacar la
alcachofa de la ducha y metérmela en los agujeros para hacerme irrigaciones a
ver si disminuía mi agonía. Dudé porque si me pillaban, esta vez seguro que me
hacía acreedora al sulfúrico. Pero mi enrabietado vientre me impulsó a caer
nuevamente en la desobediencia y el bendito agua alivió algo mis ardores. Aún
así pasé una noche insoportable y aún por la mañana sentía ardores.
Los ardores no impidieron que Tess me diese la dirección del
hotel de un cliente que, menos mal, fue de polvo normalito y pagado con propina.
A continuación tuve otro servicio, un griego, y visto que eran las tres y Tess
no me llamó para otro servicio regresé a casa a comer.
Ni Tess ni el Charli estaban. Solo estaba La Negra autista.
Comí y recibí una llamada de un cliente habitual al que fui a atender ya con mis
interioridades menos arrebatadas. Paseé por el centro por si recibía otro
encargo en el móvil como así fue y acudí presta. Esta vez eran un anal y una
mamada simultánea a dos caballeros que, como los anteriores del día celebraron
con jolgorio los zurriagazos de mis nalgas y el intenso color rojo de mi chocho.
No sé por qué razón todos tienen que dar su opinión sobre la indisciplina de las
putas y la necesidad de imponerla sin sensiblería alguna. Pese a los soeces
comentarios cumplí con mi habitual eficacia y profesionalidad y, vista la hora,
regresé a casa. No había ya nadie. La Negra se habría ido al burdel, pero me
extrañaba la ausencia de mi chulo y su madre.
No aparecieron en toda la noche, pero a la mañana siguiente
encontré a la policía aporreando la puerta. Cinco horas estuve en comisaría
siendo interrogada sobre el paradero de Josianne Dolors, pero siempre afirmé que
no la conocía de nada y ni tan siquiera sabía que mi Charli tuviese más putas
que su madre, La Negra y yo. Parece que la Rubita no dijo a su amiga y compañera
de vocación dónde iba a trabajar esa noche. Supongo que fue la que tuvo que dar
más explicaciones.
Me soltaron recomendándome que si veía al Charli, a su madre
o a La negra les dijese que, por su bien, fuesen a declarar voluntariamente. La
Negra apareció y fue a la comisaría. Regresó pronto. Ya imaginaba yo que su
autismo les crisparía los nervios.
También apareció Tess que traía como coartada por su ausencia
un servicio continuo de dos días con unos caballeros que, casualmente eran
conocidos de mi Charli. También fue a declarar pero no fue detenida. Sabe dios
cómo se las apañó.
En ausencia de nuestro chulo seguimos trabajando como
habitualmente.
CONTINUARÁ