Conocí a Juan en una de esas populares emisoras donde los
chicos(as) llaman para conocer amigas, yo escuchaba pero pocas veces anotaba los
números, ese día lo llame y hable con el un buen rato, me pareció un chico muy
divertido.
Al día siguiente, recuerdo que era un viernes, me llamo en la
noche y me convenció para que fuera a su casa porque estaba tomando con unos
amigos, yo un poco indecisa le dije que lo pensaría, pues me daba miedo
encontrarme con un desconocido en la noche y en su casa, al final me decidí,
tome el metro y me dirigí a su casa, cuando llegue donde el me esperaba, me
pareció un muchacho muy simpático, yo en ese tiempo tenia 18
años y el 22. Fuimos a su casa, una casa grande y bonita que para mi sorpresa
esta sola y no había rastro de los amigos que el me había mencionado, me salio
con una excusa que nunca le creí, pero no podía demostrarle que aun era una niña
y no era capaz de quedarme sola con el.
Puso música y nos sentamos juntos en una hamaca, empezó a
pregúntame cosas de mi vida, hasta que llego al punto del sexo, entonces le
confesé que era virgen y luego de eso nos besamos, me di cuenta en ese momento
que no podría dejarlo iniciado y que hasta ese día seria virgen, me llevo a su
cuarto y empezó a quitarme la blusa, luego el Jean y a besarme por todo el
cuerpo, entonces llego a la vagina y me dijo que abriera las piernas, yo tenia
miedo era completamente inexperta, pero lo hice, en ese momento el empezó a
lamérmela y sentía que la respiración era cada vez mas agitada, entonces sentí
un escalofrió en todo el cuerpo y el puso su pene a la entrada de mi vagina, tu
ve un poco de miedo, cuando empezó a introducirlo me dolió mucho y grite, el
trataba de tranquilizarme con sus besos pero no se detenía, introducía y sacaba
su pene cada vez mas rápido, aun me dolía y no veía la hora de que terminara.
Cuando termino me dio un beso en la frente y me dijo que saldría de la pieza
para que me vistiera.
Me quede pensativa y salieron lagrimas de mis ojos, pero no
de dolor, el dolor era poco, lloraba por que no podía creer que me hubiera
entregado a un desconocido, pero no me arrepentía el se había portado bien
conmigo y no me había obligado a nada.
Cuando salí de la habitación creí que ni siquiera me
determinaría, pero no fue así, me beso suavemente los labios y me agradeció
haberle regalado mi virginidad, mientras yo lloraba. Nos recostamos en la hamaca
y me acaricio tiernamente por un rato. Luego empezamos a besarnos y me pregunto
si quería aprender mas sobre el sexo, asentí con algo de pena y me dijo que me
enseñaría a bajar a un hombre, lo mire algo confundida y vi que se bajo el
pantalón ante mis ojos, entonces me dijo que hiciera de cuenta que veía un
bombón, un bonaise o un helado, lo tome algo precavida y empecé despaciosamente
a besarlo, luego lo introduje en mi boca y empecé hacia dentro y hacia fuera
causando en el un gran éxtasis y sentía como su pene crecía en mi boca. Luego me
detuve y le dije que no quería que se viniera en mi boca, me comprendió y me
pidió que me parara y y me agachara mirando para la pared, le hice caso y en esa
posición me introdujo de nuevo su pene, en esa segunda ocasión me sentí mucho
mejor y empecé a sentir los placeres del sexo.
Cuando termino, le dije que ya me iba, pues si llegaba muy
tarde a mi casa me regañarían, me acompaño a tomar un taxi, me beso en la boca y
me dijo que lo llamara al día siguiente, pago el taxi y me dirigí a mi casa.
Al día siguiente no lo llame, sabia que las cosas no
funcionarían y que todo había sido cosa de una noche, quería mantener ese
recuerdo intacto en mi mente, hermoso, como había sido.
Este relato se lo dedico a esa persona que me hizo mujer, no
me arrepiento de lo que sucedió y si tuviera que perder mi virginidad de nuevo
el seria una vez mas el elegido.