Había recibido a un grupo de estudiantes una vez más. Ahora
como tutora debía guiarlos a través de su tesis hasta buen término. Sin embargo
siempre hay algún chico con el que una se encariña.
Martín, venia a menuda y siempre me daba cumplidos. Con su
carita risueña, no dejaba de halagarme, hasta que noté como se quedaba viéndome
mis senos y mis caderas cada vez que podía. Que había de malo en eso. Era un
mozuelo, y yo le llevaba 10 años o 12. No importa. Aunque fuese mayor sabia que
tenia buen cuerpo y obviamente atraía a los jóvenes como a los viejos.
Cierta tarde Martín trajo una revisión de su trabajo. Lo puse
a trabajar mostrándoles sus errores mientras me giraba alrededor de el para que
viera mis curvas. Varias veces me incline para que viera mis senos sin
sujetador.
Martín presta atención, le reclamé.
Creo que tienes muchas distracciones aquí! Dije.
El joven de no mas de 22 años me miraba sorprendido mientras
me quitaba la blusa dejando mis senos al aire, mientras le explicaba que ahora
no tendría porque estar espiándome entre la ropa. Así semi desnuda trate de que
continuara con el trabajo. Y me divertía de ver como no podía dejar de mirarme
sin concentrarse. De pronto me giré rápido y vi como se tocaba su verga por
encima del pantalón.
Martín que tienes ahí?
Sonrojado el muchacho no hallaba que responder. Me acerqué y
apartándolo la silla vi un gran bulto entre su pantalón.
Mi niño que llevas ahí? Ya sabes que no debes traer
nada de juguetes?
El me miraba congelado mientras yo me agachaba y abría el
cierre de su pantalón, y acomodando su interior, libere la bestia que saltó
sonrojada a recibirme. Una gota perlada aparecía en la punta ya roja y
palpitante. Ahí estaba. Abrí mi boca y lentamente deje que la joven verga
entrara en mi lamiéndole lentamente la punta.
El chico gemía de placer a la par que mi cabeza subía y
bajaba endureciendo su verga cada vez más. Lentamente recorría su miembro que
salía húmedo por mi saliva. Para luego volver a tragarlo hasta lo más hondo. Así
pocos minutos el joven no aguantó más y explotó en mi boca obligándome a tragar
su esencia.
Me separe para dejar que los hilos de semen colgaran desde
mis labios hasta su punta y luego volví a tragarla dejándola completamente
limpia y flácida.
Me levante y asegure que la puerta de mi oficina estuviese
bien cerrada. Y así medio desnuda le indique que continuara con el trabajo. El
estaba aun un poco reticente y trato de tapar de su verga.
Vamos Martín, no es necesario que la tapes, así no
habrá nada oculto.
El chico tomó el lápiz y siguió las correcciones pero su
juventud le permitió en pocos minutos una nueva erección, que era lo que yo
esperaba para que pudiera aguantar y penetrarme. Tomando su verga en mis manos
la sopesaba como midiéndola.
Martín que es esto! Hasta cuando vas a tener
erecciones? Tienes que terminar el trabajo!
Me senté frente al joven y hablándole le abría mis piernas
mostrándole mi vagina bajo mi falda. El joven se sorprendió de ver que no tenía
nada abajo. Así que subí mi falda y comencé a frotarme soltando gemidos de tanto
en tanto, a la par que trataba de darle concejos acerca de su comportamiento.
Pero el ni yo estábamos pendientes solo de una cosa mi clítoris.
Casi hipnotizado el chico se arrodillo y comenzó a chupar mi
concha, separando mis labios con su lengua. Fue genial tomar su cabeza y guiar
su lengua para que lamiera justo donde yo quería y el se dejaba guiar. Ya cuando
estaba bien mojada lo hice levantar y con su verga ya brotada lo acosté en el
suelo y me senté sobre él. Una buena cabalgada para una mujer como yo. Martín
apretaba los dientes y masajeaba mis senos mientras yo me batía hacia delante y
hacia atrás haciendo que su verga entrara mas y mas dentro de mi. Luego unas
vueltas circulares rápidas y de nuevo el vaivén.
El joven me tomo por la cintura y me batió hacia arriba
arrancándome un grito que acompaño mi orgasmo. Pero su erección aun se mantenía,
así que me puse en 4 patas y le dije:
Vamos Martín métemela… , metesela a tu profesora…
El chico no resistió mis nalgas levantadas y aunque casi me
la mete en el culo, me bombeo de una forma alocada. Sus embestidas hacían que
sus bolas golpearan mis nalgas y eso me encendió aun más. El joven ahora se
acostó sobre mi espalda alcanzando mis senos y tiraba de ellos hacia atrás
penetrándome con mas fuerza hasta que comencé a sentir sus explosiones en mi
vagina. Y casi tambaleante fue llenándome de leche junto con mi orgasmo. Así en
4 me quede un rato disfrutando como se movía el joven dentro de mi mientras
exprimía toda su verga.
Luego me giré para chupársela antes que se pusiera más
pequeña y dejarla completamente limpia. Era toda para mí.
Me levanté y comencé a vestirme.
Bien Martín, tendrás que terminar en tu casa. Recoge
tus cosas y nos vemos mañana a la misma hora.
Le di un beso al joven y lo despedí esperando el próximo día
para que me llenara de placer.
Lynn