Hola de nuevo. Esta vez el relato me lo envía una amiga de
esta sección (me da todos los aspectos básicos y yo lo adorno un poco)
Hola a todos. Me llamo Lola y quiero comentarles como después
de la infelicidad de mi matrimonio encontré la alegría en mi propia familia.
Como les he comentado me llamo Dolores (Lola), tengo en estos
momentos 37 años y soy profesora de educación física en un colegio de secundaria
de Valladolid. Hace 3 años que me separé de mi ex marido y luego nos
divorciamos. No es un mal tipo, pero no quiere crecer. Bueno la cosa es que tras
mi separación mi hermana me ofreció ir a vivir con ella, ya que tiene un piso
bastante grande de 4 dormitorios en los que solo viven ella y su hijo Gabriel,
es decir, mi sobrino. Somos tres hermanos, pero el varón vive en Madrid. Mi
hermana Jimena es la mayor de todos, tiene 40 años, viuda desde hace 6 en que un
conductor ebrio atropelló a su marido, que se llamaba igual que mi sobrino. Fue
una gran pérdida ya que era un tipo encantador, además de un pedazo de hombre al
que no me hubiese importado darle un buen revolcón.
En casa somos bastantes altos, tanto por parte materna como
paterna, de ahí que tanto mi hermana como yo pasemos un poco el 1,80 y mi
hermano el 1,90. Como hago bastante gimnasia estoy en forma, soy bastante
delgada en todos los aspectos, ya que mi culo y mis tetas son igualmente
pequeños, quizá las tetas no tanto, pero al ser alta parecen menos de lo que
son. Soy rubia no natural, es decir, de bote, pero creo que me queda bastante
bien.
A pesar de quedarme con el piso en los acuerdos de divorcio,
mi hermana insistió tanto que me fui a su casa. Pensé alquilarlo, pero decidí
darme un tiempo de prueba, por si acaso.
La verdad es que el recibimiento en casa de mi hermana no
pudo ser mejor. Les hacía mucha ilusión que me quedase con ellos, me decían que
aquella era mi casa, que podía hacer lo que quisiera…e incluso Jimena me dijo
que si tenía algún ligue, pues que no había problema. Le dije que no estaba en
momento de ligues.
Gabriel estaba en el último curso antes de ir a la
Universidad, con 17 años. Es un muy buen estudiante, alto, como mi hermano y su
padre, y además es un encanto de persona.
Muchas veces salíamos los tres a cenar algo, al cine o a dar
una vuelta, pero a veces íbamos mi sobrino y yo solos, ya que mi hermana es
enfermera en un hospital de la ciudad y tiene turnos, por lo que si le toca la
noche entra a las 10 y sale a las 8 de la mañana. Ha tenido la suerte que su
hijo le ayuda mucho en casa, y ahora, yo también.
Gabri y yo fuimos cogiendo bastante confianza y se puede
decir que además de tía y sobrino éramos amigos, ya que el me contaba cosas que
estoy seguro que a su madre, a pesar de todo no se lo contaba y a mi me pasaba
lo mismo.
Cuando se acercaban los exámenes finales de curso mi sobrino
se encerró a estudiar, por la selectividad. La cosa es que hablando con su madre
me dijo que ese año tenían problemas de personal para las vacaciones y que por
prioridades de elección hasta la segunda quincena de agosto no se podría ir de
vacaciones, por lo que Gabri tendría menos vacaciones antes de empezar la
Universidad. Le dije que como yo tenía casi tres meses, alquilaría un
apartamento en la playa y me lo llevaría. Mi hermana dijo que no tenía que hacer
eso. Le dije que ya lo sabía, pero quería. Además sería una sorpresa por la
selectividad, que estaba segura que iba a sacar bien. Al final decidimos que en
Julio se vendría conmigo y luego ya vendría ella.
Me fui a una agencia de viajes y les dije que quería un
apartamento en una zona de playa. Buscaron y me dieron a elegir varias opciones,
decidiéndome por uno que tenía buena pinta en Calpe.
Tal y como esperaba mi sobrino sacó muy buenas notas y
entonces le dimos la sorpresa de las vacaciones. Se alegró muchísimo, ya que no
esperaba ir a ningún sitio por lo menos hasta el 15 de agosto.
Hicimos las maletas y cogimos el coche para irnos, ya que nos
esperaban unas horas de viaje.
Al llegar el apartamento estaba bastante bien, de lo cual me
alegré, ya que a veces las fotos que te enseñan distan mucho de la realidad, y
la playa estaba bastante cerca, a unos 10-15 minutos caminado.
Al deshacer el equipaje me di cuenta que no había metido ni
uno solo de mis bikinis, pero estaba segura de haberlos cogido. Cuando llamamos
a mi hermana para decirle que habíamos llegado bien y eso me comentó que tenía
unos bikinis encima de la cómoda de mi habitación. Me dije que al fin y al cabo
ya tenían unos años y no me vendría mal comprarme unos nuevos
- Oye Gabri…
- Dime tía Lola
- Esta tarde tenemos que ir a comprar…
- Ya lo suponía…
- No, si comida y eso si, pero me refiero a que se me han
olvidado los bikinis en casa y me tengo que comprar alguno para ir a la playa.
¿Quieres venir?
- No se… ¿quieres que vaya?
- Si, hombre, claro que si, además, así me ayudas a elegir
Fuimos primero a comprar lo básico para la comida y luego a
una zona de tiendas. Entramos en la que me gustó más la pinta. Escogí unos
cuantos bikinis y le pedí la opinión a mi sobrino. Frunció un poco el ceño…
- Hombre, no están mal…
- ¿Te parecen pasados de moda?
- No exactamente, pero si tuvieras 20 años más si te irían
mejor…
- ¿Qué me sugieres entonces?
- No sé…algo más juvenil. Eres joven
Le pedí consejo a la dependienta y me dijo que "mi novio"
tenía razón y me mostró varios modelos que la verdad eran un poco más atrevidos
de lo que yo, pobre mujer de provincias, estaba acostumbrada. No obstante decidí
probarlos a ver que tal y cada vez que probaba uno llamaba a Gabri, para que me
dijese. Tengo que reconocer que un poco por todo puedo decir que tengo una
educación de corte conservador.
Después de cuatro me dijo que por orden, el segundo, el
cuarto, primero y tercero. Me puse el último. A mi francamente no creí que fuera
a gustarme. Era bastante pequeño, braguita tipo tanga y con un estampado felino.
Siempre había asociado ese tipo de prendas a fulanas, pero…
- Guau!!!...genial, ese es el mejor
- ¿En serio?
- Ya lo creo. Te queda bien que te cagas.
La chica de la tienda opinó lo mismo que mi sobrino, ya que
con el cuerpo que tenía me iba muy bien. Decidí comprar tres conjuntos, ese
incluido.
Esa misma tarde decidimos bajar a la playa, al meno para
reconocerla y empezar a coger un poco de color. Eso si, bajamos a partir de las
5 de la tarde, por eso de ir paulatinamente con los baños de sol.
Como estábamos un poco cansados del viaje llevé a mi sobrino
a cenar a un restaurante muy cerca de donde nos alojábamos. La comida no estaba
mal para un sitio de playa. Volvimos a dormir y nos levantamos a eso de las 10 y
media de la mañana. Bajamos a la playa y estuvimos un par de horas, ya que
todavía estábamos bastante blancos. Subimos a comer, algo ligero y decidimos
quedarnos en la piscina de los apartamentos.
Pasaron unos tres días en los que fuimos tomando la rutina de
playa a primera hora, cada día un poco más y luego por la tarde y un paseo por
la zona. Luego una carrerita cuando ya el sol casi no calentaba, cenar y una
vuelta por los alrededores. A veces cenábamos en el apartamento y otras, fuera.
La cuarta noche cenaríamos en el apartamento y fue mi sobrino
el que preparó la cena. Ya dije que ayuda mucho en casa y he de reconocer que se
le da la cocina mejor que a mí.
- ¿Quieres un poco de vino?
- No se. Nunca lo he tomado…
- Venga ya…a mi no me la das
- Bueno si lo he hecho, pero no se lo digas a mamá…
- No hay problema. Además, ahora estás bajo…mi supervisión…y
te dejo beber vino, siempre que lo hagas conmigo…ja,ja,ja!
Era una noche extraordinariamente hermosa y después de cenar
y sentarnos un rato en el balcón le dije a Gabri que si quería dar una vuelta.
Como era de esperar dijo que si. Todavía era pronto, por lo que los locales de
marcha estaban a medio gas, por lo que seguimos por el paseo marítimo hasta que
se me ocurrió que podríamos dar un paseo por la orilla del mar, a la luz de la
luna. Si no fuera porque iba con mi sobrino la verdad es que sonaba muy
romántico.
- Quiero darte las gracias, tía Lola, por haberme traído
contigo de vacaciones
- Que va, si la agradecida soy yo. Con vosotros me siento
mejor de lo que nunca me sentí en mi propia casa.
Nos descalzamos y fuimos hasta la orilla. Tomé a mi sobrino
por la cintura. Quizá si nos viese alguien pensaría como la chica de la tienda,
que éramos novios. Al cabo de unos diez minutos de caminata nos sentamos.
- La verdad es que la noche es espectacular, ¿eh, Gabri?
- Sí, no hay una nube y se ven un montón de estrellas.
- No me había fijado…si…
Estuvimos más de media hora contemplando el firmamento, y
luego le di un beso en la mejilla a Gabri y le dije que si volvíamos al
apartamento o si quería ir a tomar algo. Dijo que lo que yo quisiera. Decidimos
irnos de retirada. Me sorprendió la reacción de mi sobrino cuando le di el beso,
inocente en la mejilla. Se sobresaltó, lo cual me dejó un poco extrañada
Estuve dándole vueltas en el camino de regreso y me dio por
pensar que igual mi sobrino se excitaba conmigo o algo. Al fin y al cabo pensaba
que no estaba mal y claro él es un joven de 17 años. Por otra parte pensaba
precisamente eso, que si yo con mi edad y el tiempo que hacía que no echaba un
polvo estaba algo rara, él estaría como una moto. Decidí hacer una pequeña
prueba, al día siguiente.
Después de levantarnos y desayunar, como era costumbre nos
fuimos a la playa. La sorpresa se la llevó al quitarme la ropa y tener puesto el
modelo de bikini mínimo que tanto le había gustado. No pude por menos que darme
cuenta de la erección que sufrió de inmediato. Como les había comentado era un
bikini con un estampado de leopardo, bastante escaso de tela, tanto que la
braguita era tipo tanga y el top apenas tapaba mis tetas, y eso que no las tengo
grandes. Hicimos el ritual diario de ponernos crema de protección solar. Veía
que Gabri no me quitaba ojo de encima. A pesar del calor que hacía, lo que
sudaba no era normal. Quizá se debía a lo que tenía planeado, para salir de
dudas. Me di la vuelta y me puse boca arriba. Me saqué las tiras del bikini
(solo tenía las de la espalda) y cuando oí un ruido (era una moto acuática, pero
eso era lo de menos, ya que lo que quería era un excusa para levantarme de
improviso) me levanté como si quisiera ver que era ese ruido. La consecuencia
lógica de esta secuencia fue que por acción de la gravedad el bikini cayó y mis
tetas quedaron al aire.
- Ups! Que cosas
- Ya…
Gabri se puso boca abajo y miraba disimuladamente hacia donde
estaba.
- La verdad es que está una muy cómoda sin el bikini…
- Pues quítatelo, si quieres, tía Lola.
- Ya, pero no se…eso de ir enseñando los senos por ahí…
- Bueno, fíjate. No eres la primera ni serás la última…
- No se…en cualquier caso me tienes que prometer que no le
dirás, si lo hago, nada a tu madre. Sabes que para ella el bikini ya es
indecente.
- Y que lo digas…no te preocupes, que no le diré nada.
Ya lo había llevado a donde quería. Quedaba el pequeño
detalle que nunca había hecho topless y en verdad me daba un poco de vergüenza,
pero me dije "a esto hay que echarle un par de cojones". Quité el broche del
bikini y mis tetas quedaron en completa libertad. Para ver la reacción de Gabri,
decidí ir al agua.
- ¿Vamos al agua, Gabri?
- No, vete tú si quieres, a mi no me apetece ahora.
Estuve un rato en el agua y la verdad es que la sensación de
libertad me gustó mucho. Al volver mi sobrino Seguía boca abajo, inequívocamente
empalmado. Quería seguir jugando un rato.
- ¿Me pones un poco de crema en la espalda, por favor?
- Claro que si…
- En el culete también, por favor. Este bikini es un poco más
tipo tanga y no quiero quemarme…
Notaba como las manos de mi sobrino temblaban. Después de un
rato fuimos a comer. Al volver a la playa volví a quedarme en topless y mi
sobrino casi todo el tiempo mirando la arena.
- Podrías darte la vuelta un rato. Te vas a quemar la
espalda.
- No si estoy bien.
Esa tarde, para la carrera de todos los días decidí seguir
jugando. Me puse una camiseta blanca, y como si estuviera en la playa no me puse
sujetador. Entre el movimiento natural al correr y que con el sudor se marcaba
más de lo normal, mi sobrino no sabía como disimular. Al llegar se duchó él
primero y luego fui yo. El juego seguía… al salir del baño lo hice con una
toalla enrollada…en mi cintura. Mis senos quedaban al aire. Cogí un peine y fui
de tal guisa hasta donde estaba mi sobrino
- Oye, Gabri…
- Dime…tía Lola…que haces así?…
- Pensaba que no te importaba. Como ya me has visto así en la
playa!...
- No, no, si no me importa… ¿Qué querías?
- He pensado que esta noche mejor salimos a cenar por ahí.
- Por mi, perfecto.
Esa noche me puse unos piratas bien ajustados de color blanco
y una camiseta del mismo color, de tirantes. Para seguir con el "día de
libertad" no me puse sujetador…
- No pienses que tu tía es una putilla, pero no me puedo pone
el sujetador. Con el sol me he quemado un poco las tetas y me molesta.
- ¿Cómo voy a pensar eso?
- Bueno, por si acaso
Fuimos a un sitio que me gustó mucho, bastante intimista.
Pedí vino y a la mínima excusa brindaba. La cosa era beber. Tomamos casi dos
botellas. Luego fuimos otra vez por el paseo hasta llegar a la playa. Nos
quitamos los zapatos y fuimos dando un paseo por la arena hasta la orilla del
mar. Seguimos un buen trecho y nos sentamos a mirar el cielo.
- Es otra noche preciosa.
- Si, además hoy no hay luna y se ven mejor las estrellas.
- Si, es verdad, tía.
- ¿Nos damos un baño?
- ¿Qué?
- ¿Qué si no damos un chapuzón?
- Es que no me he traído bañador…
- Toma, ni yo, o que te piensas que siempre llevo uno en el
bolso. Un baño de medianoche, aunque sea un poco más tarde
- En serio, tía Lola, es que no me he traído bañador…
- ¿Tienes vergüenza?
- Bueno…
- Venga, no seas cobardica.
Me levanté, me quité la ropa (muy fácil, por lo poco que
llevaba) y me fui al agua. Mi sobrino se quedó mirando, pero luego se quitó la
ropa y vino hasta donde estaba. Me fijé y tenía un buena polla, no descomunal,
pero si de un tamaño más que aceptable. Estuvimos jugando un rato, en el que
descaradamente, intentando disimular, me tocó las tetas (pero yo a él, le hice
lo mismo en su miembro)
Nos salimos y nos quedamos de pie para secarnos un poco, ya
que obviamente no llevábamos toallas. Su polla estaba en un estado de
semi-erección. Nos vestimos y volvimos al apartamento.
-Dúchate tu primero, Gabri…
- Vale
Estaba pensando cual sería la reacción de un chaval de 17
años y pensé que después de lo todo el día lo normal es que se hiciese una paja
en el baño… le dejé cinco minutos y entré.
- ¿Has terminado, tengo que ir al baño?
Como había supuesto, se estaba haciendo una monumental paja.
- ¡Tía!!!!!
- Uy!, perdón, pero es que tengo una urgencia. Por mi sigue,
como si no estuviese
Me senté en el váter a hacer pis. Mi sobrino se quedó parado
con la polla dura, como si no supiera que hacer…
- ¿Quieres que te ayude?
- ¿Quéeeee?
- Pues que si quieres que te eche una mano
- ¿Cómo?
- No se. Vamos a ver, ¿en que piensas cuando te masturbas?
- Generalmente en alguna chica que conozca…
- ¿Y ahora?
- Pues…
- ¿En que chica pensabas?
- Bueno, ahora no pensaba en ninguna chica, sino en una
mujer…
- Si, en cual?
- Vamos, tía Lola, deja de hacerte la tonta. Sabes en quien
estaba pensando
- ¿Estabas pensando en mi?
- Claro que si, llevas todo el día poniéndome como un burro
- Pues nada, sigue desahogándote.
- Ahora no puedo, me da corte…
- ¿Y como pensabas en mi…?
- Pues te imaginaba como en la playa en topless o como esta
noche, desnuda…
- ¿Y si me desnudo ahora, se te quitará el corte?
- No se…
- Vamos a probar
Me quité la ropa que me quedaba y la polla de mi sobrino pasó
de estar morcillona a un estado de empalme total. El juego estaba llegando al
final.
- Parece ser que si que te ayuda, ¿no?
- Bueno si…
- Oye, y si nos masturbamos los dos, será mejor. Tu me ves a
mi y yo a ti. ¿Qué te parece? Será nuestro secreto.
- ¿En serio?
- Claro…
Me senté sobre la taza del váter y abrí mis piernas dejando
que mi sobrino viese perfectamente mi coño antes de llevar mi mano derecha y
empezar un suave frotamiento con mi dedo corazón, mientras veía como Gabri subía
y bajaba la piel de su polla. Estaba justo frente a mi y me miraba con los ojos
muy abiertos…
- Joder, tía Lola, que buena estás…
- Pues tu también estás hecho un pedazo de hombre…
- Me encantan tus tetas y tu culo…
- Si?!
- Siiiii
- Me voyyyy!!!
- Y yo, me corro, tía Lola!!!
Dicho esto soltó una gran cantidad de semen que fue a caer
una parte en el suelo y otra entre mis tetas y mi abdomen…
- Lo…lo siento…
- ¿El qué?...vaya potencia…
Cogí un poco de la corrida de mi sobrino y con cara
libidinosa me lo llevé a la boca…la polla de Gabri se puso a mil en un segundo
- Umm, que bueno está. Hace tiempo que no probaba algo tan
rico…
A mi sobrino se le quitó "el corte" de forma rápida
- Pues si quieres tía Lola, tengo más…
- Si ya decía que estás hecho todo un hombre…
- Si solo digo…
- Vamos a ducharnos.
Nos duchamos y luego lo tomé de la mano y lo conduje a mi
habitación. La erección no le había bajado.
- Comprenderás que esto tiene que ser algo entre nosotros. Si
tu madre se entera…no se que pasaría.
- Claro, claro
- ¿Has hecho el amor ya?
- La verdad es que no…
- Bueno, pues será para mi ese privilegio…tu déjate llevar
Nos acostamos en la cama y comencé a besarlo. Aprendía
rápido. Sus manos jugaban con mis tetas mientras su lengua lo hacía con la mía.
Al poco fue su boca la que se posó sobre mis pezones, lo cual me excita de
manera especial. Gemía suavemente mientras le acariciaba la cabeza a mi sobrino.
Tenía los pezones completamente erectos. Gabri siguió con su labor y no dejó sin
besar o lamer un solo centímetro entre mis tetas y mi coño. Me hizo la mejor
comida de coño de mi vida, y eso que mi ex era muy aficionado a los cunilingus,
pero la destreza de la lengua de Gabri no tenía rival. Me había corrido dos
veces. Mi chumino chorreaba fluidos…estaba perfectamente preparada para ser
follada…por lo que me fui poniendo en posición…cosa que entendió mi sobrino de
inmediato, ya que llevó su polla a la entrada de mi conejo y jugaba con su
glande y mi clítoris…
- Venga, gabri, fóllame…
- Siii
- Oh, mi amor, que bueno, como lo echaba de menos…
- Es genial, tía…genial
- Si, mi amor, genial, lléname, lléname toda…
- Estás súper mojada…
- Claro…est…estoy como una perra en celo…
- Arggg!!!
- Si, un poco más…
- Un poco…
- Si mi amor, lléname…la quiero, la quiero
- Siiii… es para ti
- No puedo más, dámela…
- Tomaaaa!!!
Mi sobrino llenó mi agujero de su leche. Como antes tomé mi
mano y la llevé a mi propio coño para coger un poco de la leche de mi sobrino y
llevármela a la boca. Me había vuelto una puta desvergonzada. Mi sobrino me besó
en la boca…
- Gracias tía Lola…
- De nada…mi amor. La verdad es que has estado genial. Nadie
hubiese dicho que eras virgen. De todas formas, si quieres, nuestro secretillo
puede seguir un poco más, al menos hasta que venga tu madre…
- Por mi genial. Sabes que mis labios están sellados…
- Afortunadamente los míos, no, porque te voy a dejar
seco…ja,ja!
Esa noche dormimos juntos, abrazados y por la mañana lo
desperté con una mamada estupenda. Me lo tragué todo. Me estaba volviendo una
adicta a la leche de mi sobrino. Nos aseamos, desayunamos y nos fuimos a la
playa. Decidí seguir en topless. Me había gustado la experiencia. Por la tarde
volvía a la tienda a comprarme en este caso solo unas braguitas tipo tanga para
ir a la playa con mi sobrino. Las usaría hasta que viniese mi hermana Jimena…