Hola, les contaré otra experiencia de uno de mis vicios,
darle arrimones a mujeres guapas en el metro de la ciudad de México, esta
experiencia fue muy rica para mi, porque me faje y casi me coji a una rica niña,
dos veces en dos días distintos; así que comenzaré.
Es uno de esos días en donde el metro va muy lleno, es la
hora pico, hay mucha gente en la estación, es Chabacano de la línea café del DF;
yo estoy buscando un buen culo para toquetear un poco, después de esperar un
rato, aparece mi objetivo, una mujer muy guapa, con un culo riquísimo, apretado
paradito y se ve bien firme, la mujer en cuestión usa unos jeans bien ajustados
haciendo que sus nalgas se vean deliciosas, es una chava morenita, con unas
caderas ricas, cinturita, a lo mucho unos 18 años de edad, en pocas palabras
¡buenísima!, me pongo atrás de ella.
Cuando llega el metro viene muy lleno, se abren las puertas,
aprovecho para pegarme a ese culo rico, la mujer no me dice nada, desde que nos
subimos ya no me separo de ella, el vagón va repleto de gente, yo me pego a
ella, mi pene ya esta durísimo, siento ese culito rico apretándolo, pienso que
ella se va a mover, es evidente que le estoy dando unos llegues deliciosos en su
culo, pero ella no se mueve; yo aprovecho que el metro va atascado de gente y
que ella no dice nada para darle arrimones más intensos, siento mi verga en
medio de sus nalgas, ella comienza a mover la cadera, como para sentir más mi
pene en sus nalgas, eso me prende aun más, no puedo creerlo, esta puta se esta
pasando todo mi tronco por sus nalgas, comienzo a moverme de atrás para
adelante, como si me la estuviera cogiendo, prácticamente me la estoy cogiendo
por el culo, sólo la ropa me impide la penetración, decido bajar mi mano y
acariciar sus nalgas ricas, están bien firmes, duritas, bien jugosas, le toco
las piernas, la tomo de la cadera para moverla más rico en mi pene, la zorrita
no dice nada, sólo se deja tocar la muy puta, le digo al oído que esta
riquísima, ella sólo se mueve más, ahora una de mis manos sube por su cuerpo y
le comienzo a acariciar los senos, primero por encima de su sostén, luego se lo
quito y le acaricio los pezones, los toco, los froto, están durísimos, paso mi
mano de una teta a otra, con mi otra mano acaricio su conchita por encima de su
pantalón, bajo su cierre y acaricio su sexo por encima de su tanguita, esta muy
mojada, esto esta siendo riquísimo, con una mano acaricio sus tetotas a mi
antojo y con la otra hago lo mismo pero en su conchita y su culote, además mi
pene va en medio de esas nalgotas ricas; así nos vamos, prácticamente cogiendo,
con mi verga súper parada en medio de sus nalgas y mis manos tocando todo lo que
se podía.
Llegamos a la terminal en donde antes de bajarnos ella me
toma la mano y me sonríe, como diciendo gracias por el momento tan rico, y la
verdad si fue riquísimo y por eso quise repetirlo otra vez y la volví a buscar
otro día y para mi suerte la encontré, pero eso lo contare en otra ocasión, sólo
diré que estuvo más perverso.