Origami erótico
Mi amante es apasionado, cachondo, divertido, tierno,
terriblemente erótico…
Hace unos días platicando con él, de cositas calientes
obviamente, me contó sobre un ejercicio de origami… erótico. Al principio me
reí, no me lo hubiera imaginado, pero me enseñó la forma de hacer una verga
doblando y enrollando apropiadamente un trozo de tela.
"Al final lo amarras con un cordón, dándole una forma
cachondita, más grueso, más delgado, más grueso, etc. Y le pones un
condón." – me dijo mi adorado amante.
Finalmente anoche hice mi verga origámica, quedó bastante
tentadora, y tenía que probarla en acción…
Tengo un consolador, de goma, azul transparente, y ahora el
otro, el de tela. Pensé que sería divertido utilizar ambos. La noche estaba muy
tranquila; en mi habitación, la luz ámbar del alumbrado público se colaba a
través de las cortinas de mi ventana, iluminando mi cama.
Coloqué ambos consoladores sobre mi almohada y comencé a
desnudarme poco a poco. Estaba muy excitada recordando nuestro ultimo encuentro
erótico, tanto que sentía mi conchita latir cada vez más a medida que me quitaba
la ropa.
Mis pechos son grandes y redonditos, cuando me quité la blusa
comencé a acariciármelos, mis pezones no tardaron en endurecerse. Imaginaba sus
manos recorriéndome, apretando mis tetas, cerré los ojos fantaseando, imaginando
que era él quien me manoseaba, que eran sus manos las que pellizcaban mis
pezoncitos…
Entonces abrí mis ojos y vi nuevamente ese par de
consoladores esperando por mí, y una gota de mis juguitos escurría entre los
labios de mi excitada panochita. Mi falda cayó al piso y entonces me subí a la
cama. Recostándome cómodamente baje mi tanguita a mitad de mis muslos, y comencé
a acariciar mis vellos púbicos, mis labios hinchaditos que ya estaban húmedos,
mi clítoris…
Tomé el consolador de tela y comencé a masajear mi clítoris
circularmente, mmmmm se sentía tan bien, pasaba la cabeza de éste entre mis
labios, desde mi clítoris hasta el borde de mi agujerito que latía cada vez más
fuerte… y entonces me penetré lentamente, fue tan deliciosa la sensación que me
hizo gemir, que así seguí hasta meterlo casi todo, y lo dejé dentro de mi
concha, era delicioso hacer fuerza y apretar esa gruesa verga con los músculos
de mi rajita, tan delicioso que mientras escribo el relato me he vuelto a
excitar de solo recordarlo…
Entonces, con mi conchita llena, tomé el otro consolador, el
de goma, y no pude evitar imaginar que era la verga de mi amante, tan gruesa y
dura, tan rica. Me acariciaba la cara con ella la pasaba sobre mis mejillas,
sobre mis labios, besándola, lamiéndola, la pasé sobre mis tetas, sacando un
pezón de mi bra, mojé la cabeza del consolador con un poco de saliva y lo llevé
hacia mi pezoncito, estaba tan caliente… me masajeaba con el, finalmente me
desnudé ambas tetas y alternaba el masaje en uno y otro pezón, mientras no
dejaba de apretar mi conchita, gozando la gruesa verga que me llenaba y que
también estaba empapada de mis jugos.
Chupé con pasión el consolador azul, lo metía lo mas
profundamente posible, incluso llegué a toser un poco, pero estaba tan caliente
y excitada que eso no importaba, luego lo sacaba de mi boca con sonoros
chasquidos y empapado, con varios hilos de saliva escurriendo de la cabeza de
esa deliciosa verga, no era un consolador, era la verga de mi hombre, mmmmm mi
amor, como deseaba que estuvieras conmigo en ese momento…
Entonces ocurrió, me excité a tal punto que no aguantaba más,
con el consolador de goma, totalmente empapado de saliva, comencé a masturbarme
masajeando mi clítoris hinchadito, y con la otra mano comencé a meter y sacar el
otro consolador en mi concha, era delicioso sentirme llena, escuchaba el sonido
húmedo de mi concha caliente y empapada, imaginaba la cara de placer de mi
hombre y que si el hubiera estado conmigo, hubiera gozado tanto masturbarme con
el consolador mientras me metía su verga durísima una y otra vez hasta vaciarse
en mi, y darme toda su lechita tibia y espesa…
Me vine tan fuerte pensando en ello, que tuve que morder la
almohada para no gritar y despertar a todo el mundo, fue delicioso el orgasmo
que tuve anoche, gracias por tanto placer mi vida, mi adorado maestro de origami
erótico.
Con todo mi amor, para C.