Advertencia: Contenido adulto. Neon Genesis Evangelion
Pertenece a Gainax.
Este Fanfic es hecho sin animo de lucro.
Había varias razones por la cual los militares estimulaban y
permitían las peleas entre los pilotos, el ambiente de rivalidad extrema. Además
de que obviamente dividían para reinar, era necesario que los lazos afectivos
entre los pilotos fueran solo los mínimos. La división de los sexos era por el
mismo motivo. Los equipos eran pequeños, 3 a 4 miembros, no se permitían
parejas, ni equipos más grandes. Los lazos afectivos eran distracciones. Se
permitía a los jóvenes elegir sus equipos, pero fuera de ellos no debía existir
relaciones con otros pilotos. Mientras menor fuera las interrelaciones con
otros, los pilotos se fusionaban más a sus máquinas. El caso extremo eran los
lobos solitarios, la fusión con sus máquinas era total, pero eran incapaces de
relacionarse con otros, ni trabajar en equipo, eran rebeldes y desobedientes,
salvajes y violentos. Las drogas y el simulador era lo único que tenían los
militares para controlarlos.
Mana era la excepción que confirmaba la regla. Su carácter
sociable y empatía con los demás era el freno que impedía que progresara. Su
talento natural siempre la mantuvo entre los 10 primeros pilotos. Ella era un
factor de unión y cohesión en los grupos. Pero no se fusionaba con la maquina,
tenía una identidad y una personalidad independiente del Robot. El hecho de que
las circunstancias hicieran que solo pudiera ser sociable con sus miembros de
equipo era otro factor que explicaba por que se mantenía como piloto elite.
Todos los pilotos de elite eran jefe de equipo, menos Mana. Como ella, solo eran
sociables con sus miembros de equipo o sus compañeros solo eran herramientas
para mantener su status. Por lo general los equipos eran frágiles, no había
relaciones profundas de amistad o camaradería entre los miembros. Necesitabas un
grupo para sobrevivir y eso era lo que los mantenía unidos en las buenas y en
las malas. Los equipos se desintegraban con facilidad. Se daba el caso de buenos
subordinados que ponían a su líder en la posición de piloto elite y este los
desechaba por otros jóvenes con mejor desempeño. El caso contrario era frecuente
también. La lealtad absoluta era rara. La amistad verdadera, imposible.
Keita no era débil. Solo un chico sano que tuvo la mala
suerte de ser elegido como apto para el proyecto T. Tercamente y en forma
obstinada su organismo se negaba a morir. Las drogas y las neurocirugías habían
minado su salud. Destruido un chico sano y robusto. Una de las razones por la
cual los militares no daban importancia a las continuas bajas y muertes de los
pilotos era lo que en secreto era uno de los pilares del proyecto T. Los
científicos a cargo del proyecto lo llamaban "El Punto de Quiebra".
Deliberadamente los jóvenes pilotos eran llevados a más allá de sus límites. Los
desordenes metabólicos eran previstos e inducidos. Forzaban a los chicos a
llegar al punto de colapso total. Sus cuerpos sin vida era estudiado, de sus
restos se refinaban y mejoraban las drogas expansoras de la mente. De las
autopsias se diseñaban y corregían las neuro-cirugías para los pilotos vivos.
El Punto de Quiebra era natural, o inducido. Para los pilotos
excelentes como Mana y Musashi el punto de quiebra debía de ser natural. Para
los Parias inducido. Las situaciones de stress y angustia eran necesarios, para
eso estaban la guardia pretoriana, los abusos y el sadismo de los militares.
Mientras el desempeño del piloto fuera alto, era intocable. Musashi era rebelde,
desobediente, y después de que hubiera matado un guardia, peligroso. No le
hicieron nada, ni nunca le harían nada por que era el mejor piloto existente
sobre la faz de la tierra. El punto de Quiebra del muchacho debía de ser
natural, debía de beneficiarse del conocimiento y los avances científicos que
contaban. Las mejores y las más seguras drogas, las operaciones quirúrgicas con
100% de éxito. Era un dolor de cabeza para los oficiales a cargo de la base,
pero para los científicos, el piloto más importante. Los demás eran
prescindibles.
Para Keita y otros como él eran las drogas experimentales,
las neurocirugías de éxito dudoso, el estrés, la angustia y el terror. La
política era la eliminación paulatina de los débiles. El chico era enfermizo,
pero no se colapsaba, ni se moría. Otros, aparentemente más fuertes y
resistentes, estaban muertos o eran vegetales. El muchacho parecía no tener
punto de quiebra. Los científicos especulaban que el deseo de vivir y la
voluntad de cada chico era lo que ayudaba a las drogas expansoras de la mente a
desarrollar el sistema nervioso y generaba los pulsos. Keita era el más débil de
los pilotos... aparentemente. Los científicos ordenaron llevarlo a punto de
quiebra. Solo fue separar a Keita de sus compañeros con cualquier excusa,
ordenar a un gorila de la guardia pretoriana que le diera una paliza mortal por
el motivo que quisiera y sin más explicaciones.
Keita agonizo por varios días, estuvo entre la vida y la
muerte. Pero no murió. Estuvo un mes en el hospital, con el aspecto de haber
sido atropellado por un camión... varias veces. Los médicos no hicieron nada,
solo los cuidados médicos elementales. Mana y Musashi lo visitaban todos los
días. Dudaban que se salvara y tenían una larga cola de chicos dispuestos a
tomar su lugar. Estuvo inconsciente una semana. Cuando abrió los ojos el rostro
de Mana fue lo primero que vio. Musashi estaba con ella. Keita no quería morir
sin haber visto de nuevo a sus amigos. El gorila si llego a su punto de quiebra
cuando Musashi supo por boca de Keita quien era. Musashi le desbarato el rostro
y le rompió varias costillas. El gorila no tuvo la menor oportunidad, el número
03 lo hizo papilla sin esfuerzo, dejándole al borde de la muerte como a Keita.
Murió después de varios días, a pesar del intensivo cuidado medico. Los
militares nuevamente eran desafiados en su autoridad por Musashi, pero solo lo
encerraron en aislamiento 15 días después de mandarlo a golpear a conciencia.
Los militares no permitían que a los chicos los mataran
fríamente. Las palizas eran permitidas y los pilotos estaban autorizados a
"arreglar" sus diferencias a golpes, pero no a matarse. La 102 ya había matado a
unos cuantos, siendo reprendida y amonestada severamente por ello, pero por
debajo de cuerda, felicitada. Su expediente estaba limpio y los chicos muertos
murieron de causas "naturales" después de varios días, no por que ella los
matara, si no por que habían alcanzado su punto de quiebra.
La 102 estaba furiosa cuando vio a Keita un mes después,
todavía convaleciente y caminando con muletas con dificultad. El gorila era de
su gente. Ella y Musashi tenían un acuerdo sin palabras, un pacto de no agresión
tácito. Musashi nunca desafiaba la autoridad de ella, pero no iba a permitir que
nadie se metiera con ninguno de sus dos subordinados, fuera quien fuera. A los
dos la idea de una pelea a muerte no los atraía. De ganar o perder una pelea con
el número 03 la 102 sabía que quedaría muy lastimada. Musashi era inofensivo si
no era provocado. Era rebelde y desafiante, nunca empezaba una pelea... pero él
las terminaba. Sanaba rápido, era corpulento, de huesos duros y músculos
macizos. Ágil, rápido y resistente. Peleaba sucio y hasta la muerte. Los
guardias tenían que someterlo entre 4 o 5. Artificialmente no tenía punto de
quiebra. Con cada pelea, golpiza, su organismo reaccionaba haciéndolo más fuerte
y más duro de vencer. Su pulso nervioso era el más poderoso y nítido de los
pilotos.
A Mana no podía molestarla. Era uno de los mejores pilotos
que tenían, no daba motivos o era muy difícil encontrar buenas excusas. A Keita
seguiría hostigándolo. Los científicos a cargo del proyecto no entendían por que
el chico no se colapsaba. Era enfermizo, flaco, pálido, el peor de los pilotos.
De los demás solo recibía burlas y maltrato. El chico se veía feliz entre sus
amigos. Sus dos compañeros lo cuidaban, apreciaban y querían.
En las prácticas de defensa personal Mana estaba sola con
otras chicas. Tanto ella como las instructoras se encontraban desnudas en el
gimnasio. El cuerpo de las jóvenes era escultural y bien formado. Sin nada de
grasa. Cinturas estrechas, piel tersa, senos firmes y duros del tamaño de
manzanas. El cuerpo de las chicas era plenamente femenino. La 102 destacaba,
tenía la misma edad que Mana, Musashi y Keita, pero aparentaba mayor edad, el
cuerpo de ella era atlético, con abdomen duro y definido. Era la piloto más alta
de la base, de brazos y piernas largas. Su apariencia no era para nada hombruna.
Mana recordaba que a ella también le pegaron los primeros días por que lloraba
en la noche. Mana era una chica prodigio, desde el primer día y sin
entrenamiento previo dominaba el simulador. La 102 le tomo 6 duros meses
aprender a utilizar la maquina.
Lo primero que hizo la 102 fue olvidar toda su vida anterior
y su nombre verdadero. Dedicarse a endurecerse y a fortalecerse. No acepto ser
el tercer miembro del equipo de Mana por el débil de Keita. Busco un líder y un
buen grupo. Después otro y otro. No entablaba relaciones profundas con nadie. Se
dio cuenta como Mana que era mejor tener rivales honestos que falsos amigos,
pero a diferencia de ella, prefería ser temida y odiada. Ella no tenía ningún
amigo, solo esbirros o cómplices.
Mana siempre se mantuvo entre los 10 primeros pilotos. Subía
o bajaba de posición, pero era una de los 10 en forma fija. El número 1 era el
jefe de la guardia pretoriana. El jefe anterior a la 102 era cruel y vil como
todos sus antecesores. El grupo era de tres chicos y eran los tres excelentes
pilotos. La 102 quería ser el cuarto miembro. Estaba dispuesta a abandonar su
actual equipo. Pero ellos eran mil veces mejores piloto que ella en ese momento.
Le ofrecieron a Mana ese puesto, sin ella pedirlo o solicitarlo. Ella rehusó
diciendo que se encontraba bien con su equipo.
La 102 insistió. La diferencia de edades entre pilotos era
mínima y engañosa. En esos momentos los chicos debían de tener entre 8 y 9 años.
Mana y la mayoría aparentaban la edad que tenían, pero la 102 y otros parecía de
15 o 16 por desordenes hormonales. Los tres chicos parecían de 16. Mana no les
llegaba al pecho, pero la 102 era casi del mismo tamaño que ellos, dos o tres
dedos mas alta. Las drogas los hacía precoces e inteligentes, pero ellos no
podían evitar su inmadurez de niños. Los tres jóvenes se le quedaron mirando. La
102 solo sería peso muerto, como piloto no le llegaba ni a los talones a la 28 y
así mismo se lo dijeron.
- 28 es buena piloto, no lo niego. Pero no progresa, no
mejora, no es ambiciosa y le gustan los perdedores. Yo desde que llegue no he
dejado de progresar y mejorar. Seré el elemento débil del equipo... solo por un
tiempo – En su mente buscaba que podía ofrecer ella para interesarlos – Seré un
buena subordinada... ¡Haré todo lo que ustedes me pidan!
- Solo serías la mascota... ¡No te necesitamos y no tienes
nada que nos interese!...- dijo el jefe de los chicos. Mascota era el peor
insulto entre pilotos, era mil veces preferible ser el elemento débil, no eras
miembro pleno del grupo y podías ser expulsado en cualquier momento, pero te
tomaban en cuenta y no te humillaban, ni tenías que humillarte. Si mejorabas y
demostrabas tu entrega al equipo era cuestión de tiempo para que te aceptaran.
La mascota era humillada por sus compañeros, no tenía ningún derecho, voz o
voto. Ser mascota significaba que eras un individuo servil, sin dignidad o
autoestima. A la mascota la conservaban por el placer de humillarla y nada más.
La 102 se trago su orgullo. Dijo decidida:
- ¡Seré la mascota entonces!
Los tres chicos se quedaron mirándola más interesados. Ellos
eran el número 5 (el jefe), 203 y 107. Ella era alta y a diferencia de número 28
con el cuerpo totalmente desarrollado.
- ¿Te viene la regla?- Dijo el número 5 - ¿tienes
menstruaciones?
A la chica la desconcertó la pregunta. Le parecía totalmente
ajena a lo que estaban hablando. En sus caras busco la respuesta que querían
escuchar. No la encontró y pensó que lo mejor era decir la verdad.
- Sí... ¿pero que tiene que ver? Me han dicho que no te
afecta en tu desempeño de piloto... me duele el vientre un poco en esos días,
pero yo no dejaría que eso...
¿Te han dicho si puedes tener hijos?- Dijo el 203 captando
las intenciones de su jefe. Lo pregunto serio, como si no tuviera doble
intención. La chica pensó que estaban reevaluándola, hasta ahora no entendía a
donde llevaban las preguntas. El sexo era para ella algo sin importancia y sin
significado real.
- Parece que sí... me aconsejaron que no los tuviera... me
dijeron que era muy probable que no nacieran normales... ésteee...- Se rasco
detrás de su oreja, se puso a pensar que más les interesaba saber - mi tipo de
sangre es O positivo... no soy alérgica a nada, mi sistema inmunológico es
perfecto, genero un pulso de grado 6... nítida en un 76% - Se apresuro a añadir,
pulso del grado 6 lo tenía todo el mundo. Hasta el más bajo de los parias. El
pulso de Musashi era de 1256, con una nitidez del 99.999%. Número 5 tenía pulso
de 150, nítido en un 99% y con eso era el piloto elite número 1. Mana tenía el
mismo pulso, pero nítida en un 98,999% desde el primer día y con eso se mantenía
entre los 10 pilotos elite. Hasta ahora 150 era la marca de pulso nervioso más
alta en pilotos normales. Musashi era un misterio del universo, una anomalía
inexplicable.
Había una razón por que era preferible que el impulso sexual
de los pilotos estuviera dormido, que fueran asexuados, sin identidad sexual. El
reloj biológico interno se encontraba descontrolado. Con el despertar de la
sexualidad venía la pubertad antes de tiempo. En meses, semanas o días empezaban
a crecer y a desarrollarse. Era cuestión de tiempo que se volvieran sexualmente
activos. La única condición que ponían los militares era que los chicos fueran
discretos, no hubieran parejas fijas y la de mantener a los "niños" que crecían
de forma normal en la ignorancia.
Los adolescentes sin infancia eran estrellas fugaces. Su
señal era nítida por encima del 50%, en algunos casos su pulso se incrementaba,
pero era raro. Eran Adolescentes con cuerpos perfectos, armoniosos y gráciles
por el exceso de testosterona y estrógenos artificialmente regulados. Las drogas
expansoras de la mente eran como esteroides anabólicos, sin sus defectos. Los
jóvenes eran niños con cuerpos de adolescentes. Los militares los separaban de
los "niños" verdaderos en forma sutil y sin que ellos mismo lo notaran. Les
daban algo de autoridad y eso bastaba para convertirlos en guardia pretoriana.
Los fanatizaban y les lavaban el cerebro. Los adolescentes generalmente desafían
la autoridad, pero en sus grupos y pandillas reproducen inconscientemente la
familia o sociedad de donde vienen, siendo a veces más autoritarios, más
déspotas e incluso más intolerantes con quien era diferente del grupo. Eso ha
sido cierto para las pandillas de delincuente juveniles, las juventudes
Hitlerianas y la guardia Roja de Mao.
Eran gigantes con pies de barro, con un equilibrio interno
frágil. El punto de Quiebra de esos jóvenes llegaba tarde o temprano. Para ellos
los "niños" eran gusanos, enanos y renacuajos. Oprimirlos, darles ordenes y
humillarlos les daba identidad. Por lo general vivían regañándolos, se
aprovechaban de su tamaño y fuerza. No eran adultos, pero tampoco niños. Los
militares los utilizaban como otro medio de control y opresión, pero estaban
conscientes que eran prescindibles, que los pilotos auténticamente valiosos eran
los "niños". Eran en realidad cobayas sentenciadas a muerte. Conservarían la
misma apariencia hasta el día en que su organismo se colapsara. La 102 y su
grupo crecieron y se desarrollaron en pocos días. Los adolescentes eran
separados de los niños y asignados a una habitación especial en sus barracas.
Los militares tenían alrededor de la base algunas
edificaciones abandonadas que los chicos utilizaban para sus encuentros
sexuales. Eran discretas y a los "niños" se les estaba prohibido ir. Los 3
pilotos llevaron a la 102 allí, para ella era la primera vez que iba. Los
adolescentes los tenían de cuarteles generales. Dos de ellos montaban guardia,
jugando a las cartas. Se cuadraron militarmente ante número 05.
- ¿Hay una habitación vacía?- pregunto el joven.
-No, señor... todos los cuartos están siendo utilizados....
- Desocupa un cuarto en este momento para mi y mi equipo-
Ordeno número 05 – ¡Aguarda!, espera un momento...- Se dirigió a la 102-
¡Mascota!, ¿eres una niña o eres de mi equipo?- Le ladró en forma autoritaria.
Ella sintió vergüenza delante de los otros. Pero dijo decidida:
- ¡Soy del equipo!... ¡Señor!
- Bien... haz lo que te dije número 33 y tu 88 ve a la
barraca de las chicas y les dices que la 102 se quedara esta noche con nosotros.
A la 102 le dio mala espina todo. Nada allí era la sobriedad
y disciplina espartana que conocía en las barracas. No era nada del otro mundo,
el sitio parecía un bar de motociclistas. Solo faltaban el licor y los
cigarrillos que estaban prohibidos terminantemente para todos los pilotos, sin
importar el rango o condición. De todas formas ignoraban su existencia. Había
mesas de billar, música estridente, chicos y chicas hablando animadamente,
esperando pacientemente que un cuarto se desocupara, pista de baile, juegos de
mesa y de video de todo tipo. Ella calculo que debían estar entre 30 a 60
personas, casi todos los adolescentes de la base. Del estupor la chica paso a la
fascinación. Había algo en el ambiente que era diferente, pero ella no podía
precisar que era.
Ya se encontraban en el cuarto. Ella noto un olor extraño.
Tres chicos y una chica con pelo corto, mismo mono, andróginos y unisexo se
miraban detenidamente. Los jóvenes se veían relajados y ella estaba empezando a
asustarse. El jefe dijo solemne:
- Mascota... ¡vas a hacer todo lo que te digamos sin
rechistar!... a partir de ahora eres el cuarto miembro... ¡sin voz, ni voto, ni
derecho a nada!... dependerá de ti que eso cambie...
La chica se tranquilizo algo. ¡Solo era una novatada!. Los
equipos se deshacían con frecuencia, a los nuevos siempre le hacían algo así
antes de ser admitidos por un grupo. Lo más suave era chupar un limón o beber
algo repugnante o dejar que te golpearan sin quejarte. Los tres chicos
disfrutaban jugando con ella, manteniéndola en ascuas, desorientada y
confundida. No pensaban admitirla de ninguna manera. Era peso muerto. Los
adolescentes no hacían equipo con los niños por ningún motivo y solo por la 28
eran capaces de hacer una excepción. A la chica le podían hacer lo que no le
podían hacer a Mana, y que de paso no tenía cuerpo para ello. La 102 era alta y
de cara bonita. El mono ocultaba las formas plenamente femeninas. El 107 dijo:
- Desvístete mascota... solo quítate el uniforme- La chica lo
hizo. La ropa interior era unisexo también. Franela de algodón sin mangas y un
Short – Licra. Los senos eran opulentos y los pezones se marcaban. La franela
era ajustada y pegada al cuerpo, evitaban que sus senos estuvieran rebotando en
todas direcciones. Con otras adolescentes practicaba desnuda defensa personal,
sus delicadas y sensibles tetas eran su punto débil. Envidiaba en secreto a las
chicas de busto pequeño y duro. Con todo era buena peleadora. Con los chicos
practicaban de vez en cuando, pero solo en ropa interior con los instructores
vestidos con el mono y señalando quien con quien iban a pelear. Con su rebelde
busto quieto la chica era un rival duro de vencer.
Los tres chicos ya habían tenido su cuerpo a cuerpo con
ella... y estaban más pendientes en meterle mano que en ganar la pelea.
Fugazmente habían tocado su culo, sus tetas y su coño... pero también probado
sus puños, sus codazos, rodillazos y patadas. Tenían que olvidarse que era una
linda chica y concentrarse en la pelea. Era una chica ruda, seria y aburrida.
Muy ambiciosa. Actualmente estaba con otras dos adolescentes, dos chicas que ya
no estaban a su nivel. Ella era la líder. El 203 dijo:
- ¡Quítate todo, mascota!

La joven se desnudo y se sentó en la cama. No estaba
cohibida, pero era la primera vez que estaba desnuda ante el sexo contrario. Su
cuerpo desnudo de 15 años era espectacular, pero su mente y corazón de 8 años
sentía recelo de las perversas y viscosas miradas de sus tres compañeros. El
número 05 se le acerco con una pastilla en forma de corazón y un vaso de agua.
Le ordeno tomársela.
- ¿Qué es?- dijo la chica. Estaba a punto de irse. Tenía un
mal presentimiento. Miro con aprensión la puerta cerrada, sus ropas en el suelo
y a tres chicos fuerte. Estaba a punto de echarse a correr a la menor señal de
peligro.
- Mascota, ¡sin voz, ni voto, ni derecho a nada!... solo es
una prueba de confianza... la pastilla es un afrodisíaco, no toxico, hecho a
partir de LSD. No te afecta para nada y son nuestros jefes los que nos las dan.
Parecen que son como las drogas expansoras de la mente, pero ni te dañan, ni te
benefician... ¡solo hará todo más fácil!... si no eres capaz de confiar en tu
equipo, deberías tomar tus cosas e irte.
Ella estaba dudosa. El 107 recogió sus ropas y se las puso en
el regazo. 203 abrió la puerta. Ella estaba con la pastilla en una mano y el
vaso de agua en la otra. "Afrodisíaco no toxico de LSD" la dejaba en la misma
ignorancia. ¿Sería un laxante o algo con sabor horrible? Ella era líder de
equipo, tenía dos buenas subordinadas, pero que no eran sus amigas. Solo estando
con los mejores iba a mejorar. Con un pulso nervioso de grado 6 estaba condenada
a los equipos mediocres, a ser la tuerta en el país de los ciegos.
- ¡Cierren la puerta!... yo confió en ustedes chicos... seré
un miembro valioso y dejare de ser la mascota en poco tiempo...- 203 cerro la
puerta y los tres chicos la miraron fijamente a los ojos, "¡hechos, no
palabras!" parecían decir. Ella desvió la mirada. Se trago la pastilla y se tomo
el agua en tres sorbos.

Sintió un rico y agradable calor por todo el cuerpo. Un
cosquilleo y hormigueo en toda su piel. Sus ojos se pusieron acuosos y el iris
se dilato. Empezó a sonreír tontamente, sin motivo aparente. Se humedeció los
labios. Su olfato se agudizo y el olor de los tres pilotos la excito. Uno de los
chicos se acerco a ella y ella lo miro como una mancha borrosa moviéndose en
cámara lenta. El joven le dijo:
- Sigue mi dedo con la mirada- no era un dedo, eran diez y se
movían en todas direcciones. Trato de seguir el del medio. Parecía como si
estuviera borracha.
- "Ida" completamente... una pastilla fue demasiado... con
media pastilla o menos hubiera sido mejor- Dijo el 107
- Con una pastilla va aguantar toda la noche con los tres, ya
lo verán- dijo el 203 con una sonrisa, el joven comenzó a desnudarse- ¿qué
esperan?
Los tres chicos se desnudaron sin prisa. El jefe hizo los
honores. Empezó tocando y palpando a placer las tetas más grandes de la base. A
saborearlas y lamerlas. Los pezones se pusieron duros. La atontada joven tenía
sus manos en los hombros del número 05. El muchacho era enorme y musculoso, casi
tan alto como ella. Con la punta de la lengua acariciaba las aureolas y con sus
manazas apretaba, unía y separaba los espléndidos melones de carne. Pellizcaba
los pezones. Beso la canal de los senos y fue subiendo por el cuello. La boca de
ella estaba ansiosa, el joven la beso metiendole toda la lengua. Ella se dejo
llevar y se acostó con las piernas afuera. El enorme mozalbete estaba sobre ella
y su miembro empezaba a endurecerse. La chica estaba caliente. Número 05 se
incorporo.
- ¡Son las tetas más ricas que he probado!... ¡besarla en la
boca es una delicia!... ¡comprueben por ustedes mismos chicos!
Los dos subordinados solo esperaban el permiso de su jefe.
Más que amigos eran cómplices. Menos fuertes y de apariencia delicada, casi
afeminada. Delicados efebos. Cada uno se puso a saborear una teta y a besar por
turnos la deliciosa boca. La saliva de su jefe hacía más rica las sobras del
festín. El corpulento joven le separo las piernas y comenzó a besar a la chica
en su vientre, muslos y entrepiernas. A morder y lamer. Los tiernos labios
vaginales se fueron abriendo y a exudar sus jugos. Número 05 se dedico a chupar
del néctar de la chica como una abeja liba una flor recién abierta. Eran un león
y dos hienas devorando carroña. La chica comenzó a jadear y gemir en forma
lastimera. El sudor de su cuerpo era salado y los chicos disfrutaban en bañarla
de saliva, besarla, morderla y saborearla.
- Con esta hay que usar condones- dijo 107. Número 05 los
tenía a mano.
La chica estaba en su punto, 107 y 203 se apartaron para que
su líder ejerciera su derecho de pernada. El joven arremetió con todas sus
fuerzas y ella se estremeció de dolor cuando sintió el enorme falo chocar con su
himen. Grito con todas sus fuerzas, empezó a lanzar golpes, patadas y manotazos.
Gruesas lagrimas salieron de cada ojo.
- ¡Sujétenla y tápenle la boca!- ordeno número 05. los dos
chicos hicieron lo que se les ordeno. La joven seguía atontada. Los tres chicos
la inmovilizaron. 107 y 203 le sujetaban un brazo cada uno y le tapaban la boca.
La besaban en el vientre y volvían a mamar sus deliciosas tetas otra vez, a
besarla en la boca por turnos, a acariciar sus cabellos cortos. Su líder se
encontraba en medio de sus piernas, sujetándolas con fuerza, con la punta de su
glande aun adentro de la chica. El forcejeo lo excito más.
- ¡Mierda!... ¡es caliente y apretada!... voy a necesitar
ayuda, ¡sujétenla bien!.
Los dos esbirros la sujetaron por los brazos y la cabeza. El
himen de la chica soporto una tanda de brutales arremetidas. El grueso y largo
miembro se abría paso hasta la mitad y chocaba con esa barrera. El himen se
estiraba sin romperse. Los tres chicos veían la cara de la 102 contorsionarse de
dolor. La verga y la punta del glande estaban empapados de los líquidos que
lubricaban la vagina, el preservativo era una segunda piel. Finalmente el himen
cedió y toda la verga entro poco a poco, hasta las bolas del número 05. La
frente del muchacho estaba sudada y sus dos ayudantes estaban impacientes por
ocupar su lugar. La joven sangro un poco, estaba agotada y sentía el enorme falo
dentro de ella como una barra de acero. Los dos chicos los dejaron solos,
estaban muy excitados y empezaron a hacerse la paja. Número 05 empezó a bombear,
sin casi sacar su miembro, moviendo sus caderas. La joven lo abrazo y en forma
instintiva e inconsciente su cuerpo respondía. El enorme pene estaba
sanguinolento de sangre, las entrepiernas de la chica se manchaban de rojo en
cada arremetida.
- ¡Esto será para rato 107!- dijo 203. 107 eyaculo por toda
respuesta. 102 jadeaba y emitía gemidos lastimeros que marcaban el ritmo para el
número 05. la joven estaba laxa y a su merced, la giro poniendo una pierna sobre
otra, estrechando más sus paredes vaginales y aumentando el placer de ambos. El
miembro era enorme y su coño recién estrenado era un manjar. La 102 tenía los
ojos cerrados y el 05 entraba y salía en la estrecha raja con suave vaivén, con
una mano en una nalga y la otra en la rodilla. La bella era totalmente pasiva,
el fornido mozalbete la giro nuevamente y ella estaba ahora dándole la espalda
de rodillas. El joven le alzo una pierna, la sujeto por el muslo y se la puso al
lado de la cadera. La joven parecía un perro que alza la pata para orinar, solo
que ella estaba apoyada en la cama. La joven estaba abierta al máximo y el chico
entraba y salía violentamente. Cuando salía un hilillo de liquido salía de ella
y en cada violenta entrada la joven sentía las bolas del joven chocar. Era una
tranca enorme, llenando todo su coño. Número 05 volvió a girarla y estuvieron
frente a frente de nuevo. La aporreaba con fuerzas, ella se estremecía y sus
senos se mecían.
El joven la atrajo y echo sus piernas hacia atrás, hasta
poner las rodillas junto a las orejas de la joven. Se quito fácilmente el
preservativo con una mano, no lo iba a necesitar. El pene entro sin problemas en
el ano de la chica. El dolor para ella fue inaguantable, pero no grito, ni
forcejeo. Número 05 le dio por el culo hasta que se canso y después eyaculo
fuera de ella, bañándola de las nalgas a la cabeza con placer. Quería sentir a
la chica carne, contra carne. Los militares le habían dicho un montón de
tonterías sobre sexo seguro, pero lo importante para él era el placer. Era la
mejor hembra que había tenido. Seriamente estaba pensando en conservarla como
mascota, hasta que la número 28 creciera.
Allí mismo la joven aprendió el sexo oral. El miembro era
enorme, el glande le llenaba toda la boca. El sabor era repugnante y viscoso. A
sangre y semen. Ella solo obedecía sin rechistar, excitada e insatisfecha.
Todavía no tenía un orgasmo. La joven solo era un monigote sin voluntad, pero
chupaba y mamaba totalmente desinhibida. Cruelmente el jefe de los chicos
restregaba y deslizaba la punta de su miembro por los labios, las mejillas y la
nariz de ella. Su miembro ensalivado se deslizo por sus senos, la joven los
masajeo y acaricio con ellos. Labios y pechos estaban manchados de rojo y
blanco. El chico estaba a punto de eyacular otra vez. Le follo la boca y
sujetándole la cabeza dijo:
- ¡Vas a tragártelo todo Mascota!-
El chico exploto violentamente y un potente chorro a presión
le lleno la boca y bajo por su garganta. Un poco le salió por la nariz.
Malignamente número 05 lanzo una risotada. 102 seguía excitada y pidió más.
Número 05 era un semental incansable, le acaricio el cuerpo y la beso en la
boca, saboreando su semen. ¡Que hembra! Se dijo. Estaba listo de nuevo, pero
dejo que ella le suplicara. La sentó a horcajadas sobre él. Ella misma le puso
otro preservativo y se empalo. Comenzó a subir y a bajar por esa dura verga con
sus brazos apoyados en el cuello del chico, impulsándose en sus fuertes hombros
de roca y los pies apoyados en la cama, el muchacho sentado la sujetaba por los
tobillos. Contraía y dilataba sus paredes vaginales, Hacía ochos y círculos con
sus caderas. 107 y 203 se miraron, una pastilla era demasiado. La joven tuvo su
primer orgasmo.
El jefe no había terminado con ella. La joven se encontraba
desatada y totalmente desinhibida. Invito al 107 y al 203 a participar. Ellos
miraron a su jefe como pidiéndole permiso. El 05 le hubiera gustado toda la
noche solo con ella. No era egoísta y ya la había acaparado suficiente. La tomo
por la cintura y la empalo nuevamente en su miembro por su recién estrenado ano.
La chica le daba la espalda, sentada en un trono de placer. Los dos chicos se
acercaron a besarla y lamerla. 107 era el segundo al mando, se puso un condón y
la penetro en la vagina. La joven era el jamón de un sándwich. Los tres se
acostaron de lado, para mayor comodida en la enorme cama. Número 05 se
encontraba agotado y el 203 solo miraba, pensando en como meterse. La 102 tuvo
su segundo orgasmo, pero quería más. El 107 estaba insatisfecho. Número 05
decidió que era mejor tener a la mascota para el solo en otra ocasión,
sinceramente tenía ganas de mandar a los dos a dormir, pero pensó que lo mejor
era no hacerles ese desaire.
- ¡Es toda suya chicos!- dijo. Fue al baño a tomarse una
ducha e irse a su barraca a dormir.
Sus dos ayudantes se contentaron con las sobras. Le dieron
entre los dos por turnos y en forma equitativa. Durmieron con ella toda la
noche. Ella se despertó desnuda, junto a los dos desnudos chicos. Recordaba todo
lo de anoche. Le dolía todo su cuerpo pegostoso y sucio. Los dos chicos le
sonrieron y le dijeron que era el cuarto miembro. Ellos también quisieron
conservarla de mascota.
* * * *
Keita esperaba el primer golpe que no llegaba. Cuando abrió
los ojos vio como Musashi sujetaba el puño de la 102 por la muñeca. Esta tenía
los ojos abiertos de sorpresa y estupor. Los ojos del número 03 daban miedo.
Ella era más alta y el joven de 12 años le llegaba hasta la altura de la boca.
102 se encontraba como hipnotizada, el odio y la furia de esos ojos era fría e
inhumana. Musashi tomaría el lugar de Keita y la pelea sería a muerte. El cuerpo
de ella era de 16 años, era mas alta y ágil, con mas alcance de brazos y
piernas. Era dura y letal. Keita no tenía la menor oportunidad, pero Musashi sí.
- 35 ve con número 28 ¡ahora!- ordeno el chico sin quitarle
los ojos de encima a su oponente. Keita lo hizo y los dos, Mana y él, se
quedaron expectantes. La 102 reacciono. Se desasió del muchacho y sin quitarle
los ojos de encima le dijo:
- ¡No puedes ganar número 03! Sea cual sea el resultado...-
Musashi sonrió en forma siniestra. Siempre lo hacía para intimidar al otro. Como
un lobo enseñaba los blancos colmillos.
- ¡No nos invitaron a su fiesta!, ¡nos encerraron en un
hediondo calabozo!... ¿todo para que? ¡Para que un debilucho y una mimada les
aguara la fiesta! ¡No me gusta el encierro y si me van a castigar que sea por
algo que disfrute haciéndolo! – Mana y Keita se estremecieron al escuchar esa
maligna y cruel voz. Los lobos solitarios sonrieron, no tenían jefes, ni grupo.
Musashi no les agradaba. Pero para pelear y causar problemas no necesitaban
razones, solo excusas. Desquitarse del encierro injustificado les pareció muy
buena idea. Musashi continuo serio- ¡No pondrás un dedo encima a nadie de mi
equipo a partir de ahora! ¿entiendes?
La 102 se dio cuenta que todo se iba a convertir en un todo
contra todos. Que iba a estallar un motín. Musashi no era un héroe, ni un modelo
a seguir, pero los demás chicos siempre habían admirado su actitud rebelde y
desafiante. Algunos se encontraban arrepentidos de no haber secundado al 35 y a
la 28 cuando pudieron.
- Número 03, ¡te estas pasando de la raya!... solo empeoras
todo para tus compañeros. A la 28 se le perdono, pero al 35 ¡Que es más
culpable! Se le debe castigar más duramente. No puedes ganar esta pelea... a la
28 se le dejara tranquila, al 35 lo dejare un mes en el hospital, ¡le servirá
para reflexionar sobre lo que hizo!, ¡Será un escarmiento para todos! – Estaba
siendo sincera. Prefería dejar todo en empate. No podía retroceder delante de
todo el mundo. No podía ceder. No quería pelear.
– No puedo ganar esta pelea, pero me conformo con romperte la
cara... ¡Mascota!
* * * * * *
Mascota era el "Insulto" que más odiaba la 102. Sus
compañeros la llamaban así delante de todo el mundo, incluso delante de los
"niños". Ellos se reían a sus espaldas, pero tenían suficiente inteligencia para
no repetírselo en su cara. A sus compañeros los tenía que tratar de "Señor",
incluso en los momentos de intimidad. Había abandonado su grupo. Era el cuarto
miembro del equipo del número 05 y solo ellos podían llamarla "Mascota". Los
demás adolescentes la llamaban por su número, pero cuando se molestaban con ella
la palabra aparecía. Ella era impertinente y siempre quería mandar mas de la
cuenta, los chicos de rango superior la ponían en su lugar diciéndole "No es tu
problema, ¡Mascota!" de vez en cuando, ella corrida y humillada decía "Si,
señor". No tenía iguales, ni amigos. Siendo subordinada del jefe supremo,
faltarle el respeto era faltarle el respeto al número 05. Ella se aprovechaba de
eso, pero cuando daba la espalda la palabra era dicha por alguien fuerte y
claro, nadie sabia después quien había sido.
Los de rango superior eran los oficiales de la guardia
pretoriana y sus subordinados con pulsos nerviosos entre 140 y 150. El jefe era
el número 05, le seguía la número 02 y la número 08. todos con 99% de señal
nítida. Los demás entre 98 y 90. después del 50% de nitidez, los jóvenes se
convertían en adolescentes. Los pilotos elite eran casi todos "niños" con 150 de
pulso nervioso entre 49% y 49.99999% de nitidez. Mana, Musashi y otros chicos
eran la excepción y nadie sabía por que. De los diez mejores pilotos, 10 eran
adolescentes siempre, hasta el día que llego Mana.
Los chicos eran niñeras en realidad. Cobayas humanas.
Separados de los niños y con algo de autoridad los adolescentes eran unidos
entre ellos. Hábilmente los militares los utilizaban como carceleros. La
etiqueta y parafernalia militar les encantaba. Estaban embelesados con sus
privilegios y sencillos lujos. El hacer lo que quisieran en sus cuarteles, el
sexo y que sus superiores los trataran como oficiales de rango menor hacían de
ellos incondicionales al régimen y en fanáticos obtusos que no toleraban la
critica o la autocrítica. Eran más fáciles de programar y condicionar. No
desarrollaban barreras de Ego, como los niños. Vivian obsesionados en mejorar y
ser mejores pilotos en forma compulsiva, la 102 era el caso más extremo, pero no
el único.
Los científicos del proyecto se la pasaban haciéndoles
pruebas y estabilizando sus metabolismos. El delicado equilibrio interno era
difícil de mantener y fácilmente llegaban al punto de quiebra. El punto de
quiebra de los niños era difícil que llegara y ellos mismos eran capaces de
estabilizarse en forma natural. El punto de quiebra de los niños era inducido
deliberadamente para ser estudiado, los débiles eran eliminados en forma lenta y
gradual y los más fuertes eran mejorados a través de sus camaradas muertos. Con
lo que los científicos aprendían de los adolescentes corregían alguna anomalía
en los más fuertes, pero dejaban que ellos mismos se estabilizaran. Por eso la
Mortandad entre los niños era más alta que en los adolescentes, siendo estos en
realidad lo más frágiles. Los parias simplemente desaparecían un día, a los
buenos pilotos se les hacía su funeral por todo lo alto. A los adolescentes
muertos se les hacía un funeral mucho más solemne y especial, digno de su
carácter de oficiales menores. Todos eran soldados y debían habituarse a la
muerte y a la caída de sus camaradas. La muerte y el sufrimiento de los demás o
de aquellos que estaban fuera del equipo los dejaba indiferentes. Hasta en el
equipo de Musashi, Keita y Mana era cierto esto.
El número 05 y su equipo "usaban" a la 102 en forma exclusiva
los primeros días. Como la mascota del equipo tenía que aceptar todas las formas
en que ellos quisieran humillarla sin rechistar, tratándolos siempre con el
respeto debido a oficiales de alto rango. Entre sus deberes y obligaciones
figuraban el sexo cuando cualquiera de los tres lo quisiera. Número 05 era
fogoso e incansable, 107 la trataba mejor y con el 203 le era indiferente.
Solos, por pareja, los tres juntos, uno detrás del otro, los chicos dejaban en
claro por que la tenían en el equipo. Ella disfrutaba del sexo, y si no fuera
por que la llamaban mascota delante de todo el mundo y le reafirmaran cada vez
que podían que no tenía voz, ni voto, ni derechos en el grupo, ella les hubiera
sido fiel y leal. Cada día que pasaba los odiaba y despreciaba más. No la
estaban ayudando a mejorar como piloto, la desautorizaban continuamente y la
rebajaban. Ella solo esperaba el momento en que se desquitaría.
Al numero 05 le gustaba el sexo duro y rudo. Imponerse y
reafirmar su autoridad. La llevaba a sitios solitarios, lejos de la vista de los
demás. Le ordenaba tajantemente que se desnudara. Los senos de ella eran
enormes, pero en proporción y armonía con su tamaño. Ella se encontraba desnuda
y el comenzaba a manosearla rudamente, ella a facilitarle todo y obedecerlo en
todo. La rudeza de sus caricias la excitaban a pesar suyo. El falo del chico era
enorme, el más grande de la base. Ella tenía que mamarselo, abrir la boca al
máximo. Era posible que fuera tan anormalmente grande y grueso por desordenes
metabólicos. Después de ensalivar su miembro ella le daba la espalda, el joven
la tomaba por las caderas y la penetraba violentamente. Ella tenía que levantar
una pierna para que "todo" le entrara, el joven se la sujetaba, la subía o
bajaba a su gusto. Después le daba por el culo. "Terminaba" y ella pedía permiso
para retirarse. El se lo concedía o la violaba brutalmente un rato más. Ella no
protestaba jamás.
El 107 era más delicado y galante. La besaba en la boca y la
acariciaba. Pero también la llamaba mascota, tenía que decirle y tratarle de
"señor", nunca tutearlo. Pero de los tres era con quien en realidad disfrutaba
más. Su miembro era largo y delgado. Con él lo hacía en una cama cuando menos.
Disfrutaba obedeciendo sus ordenes. Siempre se despedía de ella con un beso. El
era distante y no toleraba que ella se le acercara o tratara de intimar. Pero
era cálido y apasionado en la cama. Sus mejores orgasmos fueron con él. ella no
le hablaba, solo obedecía.
El 203 era ni fu, ni fa. Solo hacía lo que sus amigos hacían.
Le gustaba hacer tríos o completar el cuarteto. Solo era un polvo "...y ya, te
puedes ir Mascota". Era afeminado, pero no se le notaba. La 102 sospechaba que
el sexo con ella y otras chicas era para demostrar a sus compañeros y a si mismo
que era un "hombre" como ellos.
La primera vez que tuvo sexo fuera de su grupo fue la vez en
que 85 y 92 fueron separados. Ellos dos eran pareja fija. Empezaron primero como
niños de 8 años. 85 solo le pregunto a la 92 si podía verla desnuda. La 92 le
dijo que si, que no había problema. Buscaron un sitio solitario y ella le enseño
su cuerpo de rana. El muchacho se desnudo también. Los dos se rieron. Sus
cuerpos eran iguales, excepto por sus sexos respectivos. Los dos eran miembros
de un equipo de 4, dos chicos y dos chicas. No le dijeron nada a sus otros dos
compañeros.
Desde ese día eran más unidos. El cuerpo de ellos se
desarrollo de repente y fueron reasignados y separados de sus compañeros que
seguían siendo niños. De momento eran pareja y no tenían interés en agregar un
tercero al grupo. Eran adolescentes de rango inferior por su bajo pulso y baja
nitidez de señal. Ella se bañaba desnuda con las otras chicas, el cuerpo de ella
era igual al de las otras jóvenes y ella tuvo curiosidad por saber como sería el
cambio en los hombres. Ya sabia sobre los pájaros y las abejas, los militares
les decían que si iban a ser sexualmente activos debían de seguir las reglas al
pie de la letra. Nada de parejas fijas, discreción y que los niños no se
enteraran. Ella le pregunto a su compañero si lo podía ver desnudo y el dijo que
si. No eran dos inocentes niños de 8 años, ella se desnudo también, y observo
como a su compañero se le paraba su "cosa". Los pezones de ella también estaban
erectos.
La 92 era delgada, cintura estrecha y cuerpo aguitarrado. En
el momento en que se convertían en adolescentes podían llevar el cabello largo
si querían y ella lo tenía. Era lampiña en el resto de su cuerpo, de pezones
rosas y aureolas pequeñas. Sus senos eran pequeños y duros, como el de casi
todas las adolescentes. Siempre usaba un lazo rojo de cuadros blancos. 85 era un
poco más alto que ella, ojos verdes. No era musculoso, pero su cuerpo estaba
trabajado en forma armoniosa. Los dos se tocaron con timidez, a acariciarse en
forma tosca e inexperta. Habían visto como otros chicos se besaban en la boca y
quisieron probarlo. El muchacho la tenía contra la pared, con su erección a
punto de estallar y ella con sus jugos chorreando por sus muslos.
- 92, ¿puedes tener hijos?
- No, ¿y tú?
- Yo si puedo tenerlos...
No pensaban tenerlos en ese momento, pero todos los muchachos
llevaban obligatoriamente condones. Estaban en un hangar que a esa hora se
encontraba sin nadie. Ella se puso de espaldas contra la pared y el la tomo por
las nalgas, la alzo y la penetro. El himen de ella se rasgo, ella sintió un
breve dolor y lo abrazo con fuerza. Solo dejaron que la naturaleza hiciera lo
demás. Desde ese día siempre lo hacían en el momento libre que tuvieran y solo
entre ellos.
Se les ordeno separarse y dejar de ser pareja. Al principio
ellos, más que todo por timidez, no se atrevían a tener sexo fuera de ellos dos.
Después fue que se dieron cuenta de que estaban enamorados. Se paseaban
agarrados de las manos y declinaban o rechazaban cualquier ofrecimiento de sexo
de sus otros compañeros. Estaban prohibidas las parejas fijas. A la 92 se le
asigno un grupo de tres muchachos y al 85 a la 102, a la 90 y a la 60. Al 85 y a
la 92 los obligaron a tomar media pastilla y a tener sexo con sus nuevos
compañeros delante de todo el mundo. Para el equipo del número 05 fue una forma
de deshacerse de la 102, esta era líder de su nuevo equipo. Hacerle al 85 todo
lo que le habían hecho a ella fue lo mejor de separse e independizarse. Pero el
85 no podía catalogarlo de mascota, era un elemento valioso del equipo, no el
peso muerto que fue ella en el equipo del número 05.


A la 92 tardo la pastilla en hacerle efecto, se defendió como
pudo hasta el final. Pero ellos eran tres, su resistencia solo hacía el
espectáculo más divertido. Al final pedía más y más y sus nuevos compañeros
estaban gustosos en complacerla. Al 85 media pastilla fue demasiado, se
encontraba completamente "ido". La 90 y la 60 eran bonitas, pero la estrella era
la 102, la mejor hembra de la base. Ser el centro de atención complació y excito
a la chica. Fue ella sola la que se encargo del 85 hasta el final. Lo derribo y
entre vivas y risotadas de sus compañeros, ofreció un espectáculo Sado-porno con
el indefenso muchacho formidable. Cuando quedo satisfecha dejo a sus dos nuevas
subordinadas con el 85. Con media pastilla la 92 y el 85 duraron horas. El 85
dejo a las otras dos chicas exhaustas, la 102 volvió a la carga...


Eso era lo que se catalogaba como intervención. Clave roja
era una medida de castigo interno que variaba de paliza a violación masiva. Los
chicos estaban fanatizados con el orden y la disciplina. En la eliminación del
débil. En el cumplimiento de todas y cada una de las reglas, sin importar su
razón o moralidad. La 92 y el 85 fueron "reprogramados". La tecnología del
proyecto T era semejante a la de NERV, avanzada y de punta. Los dos chicos
fueron sumergidos en tanques llenos de un líquido respirable, con cables
conectados directamente al sistema nervioso. Los adolescentes carecían de
barreras de ego, solo a ellos se les podía "reprogramar". Estuvieron tosiendo
ese líquido por días y sonriendo siempre en forma maniática. Desde ese día solo
era cuestión de pedírselos para tener sexo con ellos. No volvieron a verse, ni
hablarse, ni a tener nada.
La 102 acaparo al 85 los primeros días. Lo besaba delante de
la 92 y esta miraba para otro lado. El 85 era dócil y sumiso, solo se limitaba a
obedecer. Era buen elemento, pero desde ese día, callado y melancólico. La 102
tenía sexo con quien quería y cuando quería. Nadie volvió a llamarla mascota.
Tenía pulso nervioso 100 con 80% de nitidez. Sus dos subordinadas eran buenas, a
las dos les gustaba el 85. Cuando la 102 se los dejaba entre las dos lo
compartían. Fueron ellas dos las que movieron todo para separarlos. El 85 era un
zombi sin voluntad propia, pero eso no parecía impórtales. La 92 lloraba cuando
estaba sola y nadie la veía, después sonreía a sus compañeros de equipo y a todo
el mundo.
La 102 fue subiendo y cambiando de equipo. Su pulso nervioso
llego a los 500 y al 99.99% de nitidez de señal. Desplazó al 05 y se convirtió
en el piloto elite Nº 1. Mana, Keita y Musashi eran el equipo más unido, más
estable y el de más larga duración. Estaban creciendo y desarrollándose en forma
normal. El pulso nervioso de Musashi era de 5000, el de Mana era igual (150)
pero con 99.9% de nitidez, era la número 5 de los pilotos elite y una de las
chicas más hermosas de la base.
* * * *
La pelea entre la 102 y el número 03 la gano Musashi. Fue la
peor pelea que tuvo y solo podía terminar con la muerte de uno de los dos. La
102 yacía sin vida y todos los chicos se apartaron. Los tres estaban condenados.
Por grupos o por separado se fueron yendo, dejándolos solos. La guardia
pretoriana sin su líder prefirió que los militares se encargaran.
Keita y Mana miraban a Musashi con pena. Era la primera vez
que mataba a alguien con la intención de matarlo. El Gorila y el Guardia fue
algo sin querer. Al guardia lo amenazo con matarlo si le volvía a ponerle un
dedo encima. El pedazo de metal que encontró solo lo guardo para defenderse, no
para matarlo. El oficial al mando de la base le había dicho que el 35 y la 28
pensaban abandonarlo y dejarlo. Que le habían pedido a los delegados irse nada
más ellos dos solos. Por supuesto que le dijo eso para ponerlo contra sus
amigos. El oficial no se esperaba ver al lobo solitario muerto de miedo, por
primera vez en su vida, abatido.
- No dejaremos que se vayan, solo serán castigados- Dijo el
oficial, al darse cuenta de cuales eran en realidad sus sentimientos- ¡Pero no
debes intervenir! Eres el líder del equipo y espero que los vigiles más
detenidamente, solo siendo mejores pilotos su situación mejorara...
Le ordeno a la 102 solo castigar a Mana y matar a Keita. Con
una viva y el otro muerto esperaba que quedara claro para Musashi de una vez por
todas quien mandaba.
Los tres chicos fueron a una oficina vacía y allí se
encerraron. A Mana su cara se le había desinflamado y solo tenía el ojo morado.
Busco un botiquín de primeros auxilios y como un antiguo rito comenzó a curar a
Musashi. Las manos de la chica eran más curativas para su cuerpo que las
medicinas. Keita lo miraba y le sonrío, estaban los tres reunidos por fin.
Musashi estaba molesto con ellos por quererlo abandonar, por su traición.
-¡SON USTEDES UN PAR DE IDIOTAS! ¡EN QUE DEMONIOS ESTABAN
PENSANDO!...
Los muchachos se tranquilizaron, era el Musashi que conocían.
El muchacho siguió con un monologo de todas las palabrotas y groserías que se
sabía en sus 12 años de vida. Mana y Keita lo escucharon con paciencia. Musashi
se quedo callado, la idea de no volver a ver a Keita y Mana era intolerable.
- ¡No podemos confiar en nadie, ni creer en nadie!- Dijo-
Fueron los de "afuera" lo que nos metieron aquí. ¡Ellos son los responsables de
que estemos aquí! ¡Malditos!, ¡Malditos!, ¡mil veces malditos! Nos tienen aquí
para pelear contra esos que provocaron el segundo impacto.
El muchacho ya no sabía que más hacer. ¡Era tan débil, tan
frágil fuera de su maquina!... dentro de su maquina no sentía dolor. Podían
dañar la maquina, pero el solo sentía una caricia en la piel que le decía el
nivel de daño y el después pensaba que se podía hacer. Sentía dolor por todo su
cuerpo. La 102 fue dura de vencer. ¡Si estuviera en su máquina los mataría
todos, a los delegados, a todo lo que se le atravesara!
Los militares entraron en la oficina. Musashi y Mana estaban
muy golpeados para defenderse. A los tres se los llevaron ante el oficial
supremo.
* * * * * * *
Rei se encontraba dormida. Musashi estaba harto de ella.
Esperaba que amaneciera. El T-01 era frío como el cuerpo de ella. Para Musashi
la cabina de piloto era el seguro y amoroso vientre materno. Siempre fue
rebelde, pero la amenaza de no ir más al simulador siempre lo doblegaba. Podían
dejarlo sin la droga, sin comida, encerrarlo, golpearlo, amenazarlo de muerte.
El aislamiento era malo por que no estaba en el simulador. El aislamiento sin
sus amigos, sin saber que fue de ellos, lo hizo llorar por primera vez. Sin
nadie a quien recurrir, totalmente impotente. Fue el peor momento de su vida.
Como deseaba estar dentro de su maquina y matarlos a todos. De sus heridas sano
a los pocos días. Los vendajes le recordaban a Mana, fueron las primeras y
únicas manos que lo tocaron con cuidado y suavidad. Los médicos de la base lo
hacían en su forma profesional e impersonal. Keita le sonreía y lo miraba como
un héroe. Su admiración y afecto era sincera, sin ser servil o rastrera. Sin
interés o cálculo. Su maquina jamás le daría eso.
Sus amigos se encontraban bien, pero como él, en aislamiento,
sin saber que sería de los otros. Como él lloraban impotentes, sin saber que
pasaría con todos ellos. El oficial al mando de la Base estaba muy complacido.
Musashi podía por fin ser domado…
A la 102 le hicieron el Funeral de Héroes Caídos en Combate
más fastuoso. La mayoría se alegraba con su muerte en secreto. Como pensó Keita,
con el dinero los militares apretaron las tuercas al máximo. Reventarían y
exprimirían hasta el último piloto, pero los T-Riden-T serían perfeccionados.
Musashi tomo el lugar de la 102. Solo le interesaba mantener unido a su equipo.
La 102 era una tirana, pero Musashi era un genocida, un oficial de campo de
concentración nato. Mantenía a sus compañeros ajenos y apartados. Era justo, no
era sádico, ni permitía el sadismo. Solo obedecía las órdenes de sus superiores
al pie de la letra. De todas formas el T-00 se encargo de aniquilar en los
primeros meses a los pilotos. No era para nada igual al Simulador. Incluso a
Musashi le costo dominar la maquina. A los científicos y técnicos la interfaz
del piloto fue un reto casi imposible, la maquina ya era obsoleta e inservible.
El T-01 fue creado prácticamente a la medida de Musashi, perfeccionado al precio
de cada muerte. La antigua guardia pretoriana sucumbió a la maquina. La nueva
era totalmente conformada por niños pilotos, era espartana, asexuada y ascética.
Los jóvenes fueron cayendo de uno en uno. A los buenos
pilotos su funeral de héroes caídos y a los otros, se especulaban que los
tiraban a la basura. Nadie sabía que pasaba con ellos. No había cementerios en
la base, ni lapidas. Los cuerpos eran retirados de la vista. Los jóvenes eran ya
casi adolescentes y la capacidad de regenerar tejido nervioso se les estaba
agotando. La ONU se negó a reclutar más huérfanos al proyecto. Musashi y su
equipo eran el as bajo la manga de los militares. Al final solo quedaron ellos
tres.
La ONU les negó el financiamiento para el T-02 a los
militares. El presupuesto era de subsistencia y la disciplina se relajo, el
personal se redujo al indispensable. Musashi era el piloto exclusivo del T-01,
con Mana como piloto auxiliar. El obsoleto robot prototipo lo manejaba Keita.
Keita se encontraba feliz. Bromeo con Mana y Musashi sobre tener un funeral de
Héroe caído en combate, en los extraterrestre que acabaría. Era un miembro
valioso del equipo, un sobreviviente. Lo trataban con respeto por fin, como
oficial menor. Mana lo regaño, no debía decir eso ni jugando. Se pusieron a
discutir, Keita insistía en tener un Funeral de Héroe caído en Combate
grandioso.
- La 102 era mala y perversa... le hicieron un funeral por
todo lo alto, pero todo el mundo se alegro de que se muriera, el mío será el
mejor de todos y todo el mundo me llorara...
- Keita, ¡No digas tantas tonterías y estupideces!... a la
pobre de la 102... ella... ¡no importa lo mala que haya sido! – Mana no sabía
que decir, la 102 como ellos solo tuvo la mala suerte de ser apta para ser
piloto – ella... ¡no hables de los muertos así!
- ¡Era un monstruo! ¡todo el mundo le tenía miedo y la
odiaban!... ¡todo el mundo se alegro cuando Musashi la mato! ¡a los monstruos se
les mata sin piedad! Cuando vengan esos extraterrestres los matare a todos con
el T-00, ¡moriré en combate protegiendo a la raza humana!... me harán un Funeral
de Héroe Caído en Combate grandioso...
Keita y Mana siguieron discutiendo.
Musashi despertó a Keita una noche y lo llevo a un bunker
subterráneo. Sin vigilancia y con solo el personal indispensable los chicos
hacían lo que querían. En unos estantes, conservados en líquidos estaban las
cabezas de varios chicos, las caras no eran desconocidas para Keita. Los
cadáveres eran destazados en ese lugar y sus cuerpos estudiados. Llevaba tiempo
abandonado y sin vigilancia. Lo que quedaba eran los desechos. Parias y pilotos
elite eran iguales en la muerte. Salieron y Keita vomito. Musashi hablo sereno y
frío:
- Keita, tu lealtad le pertenece al equipo y solo al equipo.
¡No le debemos nada a nadie!, ¿entiendes? Haremos lo que sea necesario para
mantener el equipo unido ¡y nada más!... ¡No quiero volver a escuchar tonterías
como esa del Funeral de Héroes Caídos en Combate! A cada misión que nos manden,
¡todos vamos y todos volvemos! Vamos a cuidarnos las espaldas unos a otros, ¡Que
se joda y se pudra la humanidad! La única humanidad que existe somos Mana, tu y
yo ¡es la única humanidad que vamos a proteger y por la cual nos vamos a
sacrificar! ¿he sido claro?
- Sí- dijo el muchacho algo repuesto – Musashi, si muero, ¿no
dejaras que me hagan nada?
- No, quemare tu cuerpo, no dejare que te corten, ni te hagan
nada. Pero tu no vas a buscar la muerte, ni vas a morir como un héroe. Solo
seguirás mis ordenes. ¿Esta claro?
El muchacho asintió.
Musashi recordó que cuando fue a rescatar a Keita de los
militares, este se encontraba en las ultimas. Lo torturaron, pero el no les dijo
donde estaba Musashi. El viaje a Tokio-3 fue demasiado para él. Incluso para
Musashi en el T-01. Se separaron después de establecer en donde esconderían los
robots. Musashi necesitaba días para recuperarse del viaje. Keita se desmayo y
se estrello. NERV lo encontró, le dio asistencia medica y lo entrego a los
militares. Hasta el final aguanto. Para su mala suerte parecía no tener punto de
quiebra. Musashi iba a rescatarlo, pero el tenía que aguantar. Recordó lo
golpeados que estaban Mana y Musashi ese día.
Musashi fue a buscarlo. No fueron rivales para él. Solo pidió
que le entregaran a su compañero y prometió irse, sin matar o lastimar a nadie.
Los militares se lo entregaron y el se fue. Keita murió después.
Los militares se estaban preguntando donde estaría.
Redoblaron la vigilancia. No debía de estar lejos con su compañero tan mal
herido. Mana estaba en paradero desconocido y los militares ordenaron a NERV
entregar a la chica o atenerse a las consecuencias. Fuyutsuki se encontraba muy
molesto, les mandaban una espía y tenían la desfachatez de ordenar y exigir.
Ikari, más zorro, decidió ceder por el momento. Detrás de ellos debían de estar
SEELE. La chica estaba en su poder, pero le interesaba capturar y estudiar al
T-01.


Los militares no se imaginaron que Musashi regresaría.
Musashi quemo el cuerpo de Keita hasta reducirlo a cenizas. Pero él se merecía
un Funeral de Héroe caído en Combate por todo lo alto. Un funeral vikingo, una
hecatombe, un holocausto de sacrificios humanos que garantizaran el eterno
descanso de su compañero. La base la redujo a escombros, todo el personal
militar y civil exterminado. Sus pobres armas fueron el saludo de los 21
cañonazos. La aniquilación fue total. La base era un campo de Marte digno para
las cenizas de su compañero. Musashi era catalogado como un monstruo y NERV, con
el poder de los EVAS, debía colaborar con los militares para darle caza.