El CULO
Ese orificio tan deseado.
He publicado este artículo en otras categorías de esta
página, pero debido a que deseo que sea leído por más personas, ahora lo hago en
esta sección, corregido y aumentado. Espero sea de su agrado. Agradeceré sus
opiniones y comentarios.
Usar el ano en una relación sexual, al que en lo sucesivo le
llamaré CULO, siempre ha sido un tema de mucha controversia. Muchas personas de
ambos sexos biológicos están siempre de acuerdo, deseosas y dispuestas en usarlo
gustosas para recibir placer, mientras muchas otras están siempre buscando
deseosas y haciendo lo imposible por encontrar a esas personas para
proporcionarles con mucho agrado el placer anhelado, al mismo tiempo que de esa
manera encuentran la máxima satisfacción. Muchas personas de ambos sexos
biológicos desean con vehemencia que su culo sea poseído para alcanzar el
éxtasis, mientras muchas otras lo buscan afanosamente poseerlo para embelesarse.
El culo es un orificio corporal que da y recibe grandes
placeres sexuales y por eso muchas personas lo valoran como su más grande tesoro
para ofrecérselo al individuo de su preferencia, mientras muchas otras
consideran al culo como un orificio apetitoso y lo desean con frenesí, de manera
que cuando lo obtienen, consideran que su búsqueda ha sido recompensada de la
misma manera como si hubieran encontrado un tesoro. Unos entregan su tesoro y
otros lo consiguen. Ambas partes gozan compartiendo esa riqueza en búsqueda de
la ansiada felicidad.
Pero ese tesoro, al que muchos califican como un anillo de
oro celestial, no siempre se entrega o se obtiene fácilmente por los tabúes y
prejuicios que aún existen entre los hombres y las mujeres. En el caso de los
hombres heterosexuales, muchas mujeres tienen que rogarles que se lo dejen
acariciar, lamer o penetrar con los dedos o un dildo, porque las mujeres saben
que al hacerlo, el hombre se enciende con una pasión desmedida. También sucede
que si el hombre le pide a la mujer que le de el beso negro o que lo penetre,
esta no acepta porque equivocadamente piensa que su pareja es homosexual.
En el caso de las mujeres que no aceptan la penetración anal,
el hombre desea entrar en ese apetitoso agujero para sentir cosas diferentes a
las que le proporciona la tradicional penetración vaginal, pero tiene que hacer
gala de su astucia y poder de convencimiento para que la mujer le entregue su
preciado tesoro considerado por muchos como un anillo de oro, al que le dan
tanto o más valor que a su vagina o cualesquier otra parte de su cuerpo,
argumentando que no les gusta el sexo anal por doloroso e indebido, entre otras
razones que puedan exponer. Pero hay que ser muy claros en el sentido de que si
la mujer accede, debe ser por voluntad propia y nunca por obligación.
Y es que en el caso de las mujeres, muchas juzgan que sólo su
vagina debe usarse para ser penetrada a efecto de obtener placer sexual,
descartando la idea o posibilidad de usar el culo como instrumento de regodeo.
Dicen además, que es inaceptable que en la relación sexual se les pida ser
penetradas por atrás, pues se trata de sodomizarlas y someterlas, lo que resulta
un agravio a su persona. Sin embargo, muchas otras que se declaran de "mente
abierta" opinan que las mujeres deben de probar la penetración anal para
aceptarla o rechazarla con conocimiento pleno de causa. Es frecuente que muchas
mujeres que rechazaban el sexo anal y después de probarlo, no sólo les satisfizo
sino que les gustó tanto que se convirtieron en adictas, a tal grado que gran
cantidad de ellas prefieren ser penetradas por atrás. Esto es un hecho y no un
invento, cuento o suposición.
Las cosas son diferentes entre los hombres bisexuales u
homosexuales, porque ambos saben lo que quieren y están concientes, dispuestos y
gustosos a entregar su anillo de oro si son pasivos, y ha recibirlo si son
activos. En este caso no hay ninguna lucha para gozar de tan valioso y apetitoso
agujero, porque la relación anal se hace con gusto y por mutuo consentimiento.
Además si eso es lo que ambos desean fervientemente, no hay razón para luchar
por dar o recibir ese preciado orificio.
Considerando que homosexual es aquel hombre que sólo tiene
sexo con hombres y nunca con mujeres, porque en este último caso se encuentran
los bisexuales, y sin ánimos de entrar en polémicas interminables, yo no estoy
de acuerdo con esos términos denominando "pasivo" al hombre que se deja coger y
"activo" al que se lo coge, porque lo habitual es que a ambos les guste penetrar
y ser penetrados, alternándose por mutuo consentimiento para jugar este rol en
el momento del encuentro sexual. Por lo tanto, considero que ambos son "activos"
porque tienen un modo sexual dinámico ya sea dando o recibiendo tan apreciado
tesoro. Es innegable que el penetrado adopta una posición sumisa y el penetrador
adopta una posición dominante, por lo que el término "pasivo" debería ser
utilizado sólo para nombrar a quienes sostienen relaciones con pasividad,
indiferencia, desgano o compromiso, como suele suceder en los casos de
prostitución, en donde uno de los dos hace su entrega corporal a cambio de
dinero. También podría llamársele "pasivo" a aquel que ya no sostiene relaciones
sexuales de ningún tipo, por diversas razones. Pero en fin…es mi opinión en
contra de lo que es comúnmente aceptado y entendido por todos: Pasivo es al que
le gusta ser penetrado y activo al que le gusta penetrar.
Pero retomando el tema central de este escrito, se puede
afirmar que el CULO pues, es considerado por muchos como una joya de gran valor,
pero al mismo tiempo su uso sexual crea las más grandes polémicas alrededor de
la sexualidad humana, porque son muchos los seres que están en contra de que
haya gente que lo use en una relación sexual, argumentado que el culo existe
sólo para cumplir con una función fisiológica.
El CULO es el agujero corporal que crea más controversia
cuando se tratan temas sexuales, pero no es el CULO por sí solo el que despierta
la libido y los deseos por gozarlo activa o pasivamente, sino que se debe
considerar que ese agujerito se esconde en las profundidades oculto y
celosamente protegido por un par de músculos atractivos que son las nalgas. Las
nalgas son las que despiertan el apetito sexual a la vista y al tacto y se
separan para llegar a esas hondonadas en donde se encuentra ese apetitoso
agujero, que es más sensible en los hombres, porque ahí se encuentra el "PUNTO
G."
Muchas personas opinan que el llamado "PUNTO G" a como lo
conciben los sexólogos, es un mito. Dicen que cada persona tienen uno o varios
puntos de su cuerpo que al tocárselos se encienden de pasión, y que no
necesariamente tiene que estar en la vagina en el caso de las mujeres, o en la
próstata junto al recto en el caso de los hombres. Yo respeto sus puntos de
vista.
Sin embargo, yo sí creo lo que los expertos en sexología
opinan con relación a la localización del "PUNTO G", tanto en las mujeres como
en los hombres, independientemente que cada quien tengamos otras zonas de
nuestro cuerpo altamente erógenas. Con base a la certeza que tengo de su
existencia, a continuación expongo algunos pensamientos relacionados con el tan
controversial "PUNTO G", sobre todo de los hombres.
Si la Naturaleza quiso que uno de los lugares más erógenos
del hombre sea el culo, en donde existe una gran cantidad de terminaciones
nerviosas que provocan una enorme excitación sexual cuando se le toca o se le
lame, y más aún, quiso que el llamado "PUNTO G" descubierto por los expertos en
sexología se encuentre en la próstata junto al recto y para activarlo se
requiere de la introducción de los dedos, un dildo o un pene, entonces…¿ por qué
existe entre los seres humanos de ambos sexos biológicos tantas restricciones…
tantos tabúes…tantas inhibiciones y tantos prejuicios para que el hombre goce de
su sexualidad si desea sentir la excitación que le proporciona su PUNTO G?.
Si la naturaleza así nos creó a los hombres, debe haber
tenido sus buenas razones y entonces lo más natural sería que usáramos nuestro
culo y nuestro PUNTO G para alcanzar el máximo placer sexual. Sin embargo, somos
los propios hombres los que nos hemos puesto las barreras para no utilizarlo
como una más de nuestras partes corporales que produce uno de los mayores
placeres, y por eso se califica, sataniza y se discrimina a aquel hombre que
emplee su culo para obtener placer sexual, porque se dice que pierde su
masculinidad y su hombría, convirtiéndolo en homosexual, lo cual es una mentira.
Y si fuera verdad, no hay razón para lamentarse.
Además, a excepción de sociedades como la holandesa, muchas
otras en todo el mundo y en particular en los países latinoamericanos, esta
última preferencia sexual la juzgan como si fuera un crimen al que hay que
castigar. Lo más que puede suceder es que si un hombre heterosexual se dejara
penetrar por otro hombre, se convierta en bisexual, pero aún así, continúa
teniendo masculinidad y hombría; simplemente amplía sus preferencias sexuales.
¿Quien se ha proclamado dueño absoluto de la verdad en materia de relaciones
sexuales, para decir que ser homosexual o bisexual es malo, indebido o
antinatura?. Me refiero a las personas como seres humanos inteligentes y simples
mortales, dejando a un lado los aspectos religiosos, porque creo que lo mejor y
más conveniente es no mezclar la sexualidad humana como una práctica para
obtener placer, con lo que teológicamente pueda decirse al respecto.
Gran cantidad de personas en el mundo opinan que el culo fue
creado sólo para desempeñar una función fisiológica y que por esa razón no se
debe usar sexualmente. Sin embargo, la boca, además de ser creada para
comunicarnos oralmente, también fue creada para cumplir con una función
fisiológica que es la de alimentarse y todos están de acuerdo en usarla para dar
y recibir placer sexual, y en este caso no solamente nadie lo prohíbe, sino que
hombres y mujeres de todo el mundo lo recomienda. ¿Por qué la boca SI y el culo
NO?. ¿Porque es sucio usar el culo?. Pero…¿acaso es muy limpio tragar jugos
vaginales y semen?. En todo caso, para ambas prácticas sexuales existe el agua y
el jabón.
Si los propios hombres (e infinidad de mujeres) prohíben que
un hombre se deje penetrar el culo para que le toquen su "PUNTO G",
entonces…¡¡¡¡¿¿¿¿¿ por qué carajos la Naturaleza escogió dotarnos del punto
erógeno más sensible de nuestro cuerpo, en un lugar en donde los seres humanos y
por nuestra propia cuenta hemos decidido que está prohibido??????!!!!!!!!. ¿Por
qué la naturaleza no escogió el glande del pene, por ejemplo, para colocarle ahí
el PUNTO G al hombre?. ¿Acaso la naturaleza se equivocó al escoger el lugar del
cuerpo del hombre para colocarle el punto erótico más sensible?.
Pero si la Naturaleza es sabia, no es posible que se haya
equivocado. Bajo esta primicia, entonces…¿Somos los seres humanos los que
estamos equivocados al juzgar mal a los hombres que les gusta usar su culo para
obtener satisfacción sexual?… ¿debemos cambiar nuestras arcaicas ideas con
relación al gusto de los hombres por emplear su culo en sus encuentros sexuales
y juzgar que es correcto hacerlo, como en la Antigua Grecia?.
Es importante aclarar que el uso del culo por los hombres en
un encuentro sexual, no se refiere exclusivamente a que se deje penetrar por el
pene de otro hombre, sino que su uso puede ser parte de un juego erótico con una
mujer, quien se lo puede acariciar, lamer o penetrar con los dedos o un dildo.
En este caso, el uso sexual del culo por el hombre, no puede catalogarse como un
encuentro homosexual ni bisexual, sino como un juego erótico heterosexual. Esto
quiere decir que…¿si se encuentra en esta situación y si así es su deseo, está
bien que el hombre use su culo sexualmente?. Los hombres no somos culpables de
tener el culo tan sensible a los estímulos erótico-sexuales.
No tenemos por qué ser hipócritas con relación a nuestros
gustos y preferencias sexuales. El mundo no se va a acabar si los heterosexuales
confiesan que les gusta ser penetrados de alguna forma para despertar su pasión
y sentir placer, porque su masculinidad y hombría permanecen inalterables. ¿A
quién le importa tal situación?. En todo caso, que lo use quien quiera hacerlo y
que no lo use quien no esté de acuerdo, y no pasa nada.
Una buena cantidad de falsos e hipócritas moralistas, opinan
que no hay razón valedera que justifique el uso del culo para practicar el sexo
porque es antinatura, contradiciendo a la naturaleza que le proporcionó sobre
todo a los hombres, un culo hipersensible a los estímulos eróticos. Tampoco
aceptan ninguna razón que vaya en contra de sus retrógradas ideas y estúpidos
prejuicios, pero ellos se adjudican el derecho de ir en contra de la libertad de
decisión que cada individuo tiene para escoger sus preferencias y prácticas
sexuales, siempre y cuando no ofendan ni lastimen a los demás. Estos falsos,
doble-cara e hipócritas moralistas, al rato también van a decir que está
prohibido que las mujeres usen el busto para dar y recibir placer sexual,
arguyendo que los pechos son sólo glándulas mamarias que la Naturaleza les
proveyó para alimentar a sus críos.
Les llamo falsos, doble cara e hipócritas moralistas, a
aquellos que no pierden oportunidad para demostrar su homofobia y atacar a los
que no comulgan con sus supuestas "naturales" preferencias sexuales, porque
dentro de ellos se esconden en la oscuridad de la falsedad un gran número de
hombres a los que les gusta usar el culo para recibir placer, y que bajo el
amparo de esa oscuridad tiran la piedra y esconden la mano. Actúan de esa
manera, porque no les conviene que los demás se enteren de sus verdaderas
preferencias sexuales y tienen miedo al pensar erróneamente, que serían juzgados
tan severamente como ellos juzgan equivocadamente a los demás.
Debemos abrir nuestra mente para que nuestros ojos y
entendimiento vean la realidad con relación al uso placentero del culo en una
relación sexual. Todos los hombres y mujeres debemos quitarnos la venda de los
ojos. No tiene caso andar con falsas poses ni hacer el papel de mojigato. Hay
que entender que desde los tiempos más remotos, muchos seres humanos de ambos
sexos biológicos y en particular los hombres, han tenido, tienen y en el futuro
seguirán teniendo relaciones sexuales de acuerdo a sus preferencias, deseos y
conveniencias, en donde el culo se ha usado, se usa y se usará para recibir
placer, aunque los puritanos no estén de acuerdo.
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