"...me prometí que no lo volvería a hacer, que no volvería a
acostarme con Rodrigo, quería serle fiel a mi novio, no se merecía que le
engañara, me decía a mi misma que solo había ocurrido una vez, un calentón en
una cena y ya está, no iba a decírselo, no, eso estropearía la relación,
simplemente no volvería a pasar..."
Estaba pensando esto cuando Rodrigo se despertó, a mi lado,
estábamos en la cama de un hotel precioso con spa. Había traicionado, de nuevo,
mis propios principios, había vuelto a caer en sus brazos, pero es que ese
hombre... ese hombre sabía hacer de mi lo que quería, no me podía resistir a
nada que me pidiera. Estaba de espaldas a él en la cama, acurrucada en su
cuerpo, sabía que estaba despierto porque me acariciaba en un brazo, era tan
tierno... me gustaba el sexo con él, era muy intenso, pero también me encantaba
pasarme horas en la cama a su lado, desnudos, hablando y hablando sin parar,
sincerándonos el uno con el otro... Ahora me estaba preguntando porqué le había
buscado precisamente hoy, de forma tan inesperada, me dije la verdad, acababa de
discutir con mi novio, necesitaba verle, era como vengarme, pero no buscaba
sexo, eso vino solo...
Cuando me ha visto llegar me ha abrazado, seguro que ha
percibido que algo andaba mal, que le necesitaba, no ha preguntado nada,
sencillamente me ha dicho que parecía tensa y que hacía mucho que me merecía
descansar en el spa, llevaba mucho tiempo proponiéndomelo, pero yo siempre me
negaba, porque sabía lo que venía después. Hoy he aceptado, me daba igual todo,
mi novio me había hecho sentir tan mal que quería olvidarme del mundo, perderme
en su mundo, en sus manos, en sus labios, en sus palabras...
Hemos subido en su coche, me ha dado un beso en la mejilla y
me ha dicho que estaba preciosa, que no me preocupara por nada, que me iba a
hacer sentir bien, es todo cuanto necesitaba oír... Al llegar al hotel todo
estaba preparado, como siempre, cuando quedo con él todo está a punto, nunca se
le escapa ningún detalle, una rosa sobre la cama, no sé como lo hace, pero
siempre consigue tener una a mano para sorprenderme, me vuelve a besar, pero
esta vez en la boca, es un beso dulce, lento, apasionado, húmedo... quiero
hablar pero no me deja, me pide que calle, que después hablaremos, ahora no
quiere que piense en nada, solo en mí misma.
Me desnuda poco a poco, fijándose en cada detalle de mi
cuerpo, esa es otra de las cosas que me gustan de él, como me devora con la
mirada, como me hace sentir que mi cuerpo imperfecto, es perfecto ante sus ojos
y entre sus manos, aunque esta vez no me está desnudando para gozarme, al menos
no de momento, lo está haciendo para ponerme una bata, ni siquiera me deja
hablar, se desnuda y se pone lo mismo, me coge de la mano y saliendo de la
habitación me lleva hasta donde están las termas, un empleado nos hace pasar
hacia una de agua caliente donde podremos estar solos, nos dice que tenemos una
hora, que pasará a buscarnos pasado ese tiempo. Ahí comienza nuestro juego, una
vez solos, quita mi bata dejándola caer al suelo, vuelve a mirarme, pero esta
vez me coge por la cintura mientras me susurra al oído algo que casi no llego a
comprender, porque al sentir la suavidad de sus palabras un escalofrío recorre
mi cuerpo, eriza mi vello, soy más suya que nunca, me derrite al pasar
lentamente sus labios desde mi oído hasta mi boca, rozando ligeramente mis
mejillas, roza mis labios sin llegar a besarlos, se aparta de mi y me invita a
entrar en el agua, se sienta en el suelo de la terma y hace que yo me ponga
delante de él, en el hueco que queda entre sus piernas abiertas... sabe que me
encanta que me abrace así, desde atrás, sintiendo su respiración en mi nuca, en
mi cuello, cierro los ojos y me dejo llevar, quiero sentir esas caricias que me
está proporcionando, con la yema de los dedos va descendiendo por mi cuello, muy
despacito, haciendo pequeños círculos, bordeando mis hombros, estoy recostada
sobre él y la visión de mis pechos desde ese punto debe ser perfecta, porque
noto como su pene va creciendo justo detrás de mi, él continua con sus caricias,
ahora sus dedos están rodeando mis pechos, van acotando lentamente los pezones,
unos pezones que ya están erectos, duros... el baile de sus dedos continua
descendiendo por mi cuerpo, aunque ahora las caricias me las proporciona por
debajo del agua, ha ido descendiendo hasta mi sexo, lo explora primero con un
dedo, lo va introduciendo dentro de mi, lo saca y busca mi clítoris, es una
sensación indescriptible, siento como todos los nervios de mi cuerpo están
sintiendo ese placer que me proporciona... instintivamente dirijo una mano a mi
espalda, entre su cuerpo y el mío, y cojo ese pene que llevo sintiendo un rato y
que aún no está en su mayor dimensión, comienzo a tocarlo muy despacio, lo sobo,
lo aprieto, subo y bajo mi mano sin saber si quiera que hago, porque estoy
abandona al placer de sus dedos... mi cabeza está hacia atrás, apoyada en su
hombro y su boca está besando con pasión mi cuello, pone una mano en mi pecho
izquierdo y lo amasa, lo aprieta, mientras con su mano derecha aumenta la
intensidad de la masturbación con que me está deleitando, hasta que, sin casi
darme cuenta, estallo en un orgasmo, uno de los más intensos de mi vida. Sigue
besándome el cuello y no para de mover su mano en mi sexo, ahora despacito,
dejando que me relaje y escuchando como sigo gimiendo hasta recuperar la
compostura. Le miro y me sonríe, aún tengo la mano en su pene, ya no soy yo, ya
he dejado de ser la niña buena preocupada por todo, ahora soy una mujer
dispuesta a disfrutar y a hacer disfrutar...
Le hago salir del agua, se sienta en el borde, mirándome,
siempre con una sonrisa en los labios y con esa mirada provocadora, capaz de
derretirme... su polla ahora está frente a mi, la miro con lujuria mientras veo
en sus ojos esa orden que me dice que comience ya, que la introduzca en mi boca,
no... ya sabe que me gusta jugar... primero los dedos acariciando alrededor,
tocando los testículos, acariciándola de arriba a abajo, hasta que la cojo con
toda la mano, mientras muy lentamente voy pasando mi lengua por el grande,
saboreándola como un caramelo, muy despacito bajo la mano y mi lengua sigue ese
mismo recorrido, humedeciéndola toda, ahora juego entre los huevos con la
lengua, voy subiendo por el tronco hasta que de repente la engullo, la meto en
mi boca hasta donde puedo, despacito y mirándole a los ojos la voy sacando, muy
lentamente, para dejar dentro de mi boca solo la punta y mientras voy
presionando muy suave con la lengua, como si la fuera succionando, mi mano sube
y baja, cada vez con más habilidad por todo el tronco de esa polla que ya está
fuera de sí... tiene los ojos cerrados, acaricia mi pelo de vez en cuando
mientras gime cada vez más alto, un orgasmo está cercano, lo siento, siento como
las venas están cada vez más hinchadas, pero me pide que pare, aún no quiere
correrse, quiere hacerlo en mi coño que de nuevo está caliente...
Salgo del agua, me vuelve a observar desnuda, me pongo a
horcajadas sobre él, siento esa polla dura en contacto con mi coño, aún sin
meterla dentro, le beso, son besos desesperados, besos contenidos durante mucho
tiempo que ahora se están liberando, me abraza con fuerza, siento mis pezones
duros en contacto contra su cuerpo, sin casi darme cuenta me estoy moviendo
sobre él, es un movimiento suave de cadera, lento, desesperado a la vez, que
clama el placer de ser penetrada, en un movimiento ligero introduce su pene en
mi, nos quedamos inmóviles, disfrutando de ese instante, se tumba sobre el suelo
y comienzo a cabalgarle, tiene los ojos cerrados, está disfrutando del momento,
me gusta mirarle cuando hacemos el amor... veo algo reflejado en el cristal, hay
alguien enfrente, como oculto, pero se puede distinguir claramente, es el
empleado que antes nos abrió, el tiempo debe haber acabado, no sé cuando
exactamente, ¿cuánto tiempo llevará alli? No lo sé, pero tampoco me importa,
¿cómo puede ser que me quede tan tranquila? No, no es que me quede tranquila, es
que me gusta saber que ese chico está ahí mirándonos, aumentó el ritmo, Rodrigo
está a punto de correrse y yo, con el morbo que me está produciendo este chico
ya he estallado en un orgasmo ruidoso, quiero que me oiga, que me vea
disfrutar... Rodrigo estalla de placer dentro de mi, me acerca hacia él, me
quedo tumbada sobre su pecho, con su pene aún dentro de mi, le beso y le susurro
al oido que tenemos compañía, pero el chico se ha marchado, nos ponemos las
batas para salir de alli en el justo instante que el chico vuelve a aparecer,
parece tímido, le sonrío al salir y se sonroja, sé que a Rodrigo le divierte la
situación, me pide que vayamos a la habitación.
En el ascensor le pregunto que a que viene tanta urgencia y
mientras me besa me dice que necesita poseerme otra vez, que necesita de mi...
subimos a la habitación, nada más entrar cierra la puerta tras de si y me lleva
directa a la cama, me tumba sobre ella, abriendo otra vez mi bata y comienza a
lamer mis pechos con desesperación, me dice que le excita que haya estado
follando delante de ese chico, que está desesperado por saborearme de nuevo, con
destreza recorre mi cuerpo como antes, pero en vez de usar sus dedos, ahora, usa
su lengua, de nuevo estoy abandonada al placer, poniéndose sobre mi me penetra,
fuerte, muy fuerte, cada embestida mayor que la anterior, disfruta sabiéndome
suya, hace que el orgasmo llegue pronto a mi cuerpo, quedando exhaustos,
tumbados uno al lado de otro, estoy acurrucada en su cuerpo, dándole la espalda,
nos hemos quedado dormidos, como no, después de tanta emoción... Despierto y
vuelvo a la realidad y me digo que no pasará más, que no puedo permitirlo, pero
ya ha despertado y siento esos dedos acariciando mi brazo... de nuevo me está
haciendo estremecer, ¿alguna vez podré resistirme a él? No lo sé, pero debo
intentarlo...
Ariadnna.