El hecho de que desde tiempos antiguos, varias organizaciones
hayan utilizado uniformes. De primera instancia, este tipo de prendas servían
como elemento de identificación, que permitían que los mismos se identificaran
de otros más dentro de la misma comunidad, u otras cercanas. Sin embargo,
lentamente fueron siendo dotados de un enorme simbolismo, que acabo sobrepasando
incluso su objetivo original. Actualmente cubren multitud de funciones como
disciplina, pertenencia, identificación, conocimiento.
Dependiendo también de la organización que lo respalde, la
prenda puede incluso darle al usuario ventajas y atribuciones que de otro modo
no llegaría a tener. La cuestión del simbolismo es precisamente su mayor valor
dentro de la cuestión erótica, a nivel inconsciente los seres humanos se han
creado una serie de imágenes relacionadas a ciertos individuos, llamémosles
"arquetipos" (¡Si! muy Jung ¿y que?)
Obviamente, el valor del uniforme depende más del arquetipo
que de la situación en si. Si bien la enfermera arquetípica (símbolo) es sensual
y apasionada, la profesión real suele ser más bien sacrificada y nada glamorosa.
Pero incluso dentro de las imágenes, el arquetipo tiene sus propias
características que la separan de la imagen real. La enfermera arquetípica por
ejemplo suele usar una filipina ajustada y con el escote muy abierto haciendo
juego con una breve minifalda. Ningún hospital con algo de sentido común
permitiría que sus trabajadoras se presentaran de con tal vestuario.

Si lo que queremos es sacarle partido a las posibilidades
simbólicas de un uniforme debemos preguntarnos exactamente que es lo que
queremos. La fantasía de una mujer –hablando de uniformes- por ejemplo, podría
incluir un hombre con iniciativa durante el sexo. Un minero proyecta esa imagen,
pero mas asociada a la fuerza física y a la rudeza; mientras un general impone
autoridad, experiencia y disciplina. Aunque los dos estarían llenando cierta
necesidad de rudeza y por que no decirlo dominación, es muy posible que alguna
de las dos no sea lo que se espera, es decir no sea la adecuada.
Nunca debemos perder de vista, sin embargo que por el valor
simbólico que tiene los mismos uniformes algunos pueden trascender a la
obviedad, y si bien resultarían excitantes para algunos, otros los encontrarían
completamente ofensivos. Por ejemplo es muy común la fantasía de una mujer
inocente y sumisa para muchos hombres, por ejemplo una monja seria una elección
adecuada; pero para este mismo arquetipo contiene una alta dosis de misticismos
y espiritualidad, que resultaría mas una molestia que un factor de deseo, e
incluso crear sentimientos de culpabilidad muy fuertes.
Contra lo que uno pensaría de primera instancia, no es
difícil hacerse de un uniforme: muchas tiendas de disfraces rentan ciertas
combinaciones, y en algunas ocasiones donde la fantasía se a muy recurrente, se
podría incluso pensar en comprar uno. En otros casos, es posible hacer algunos
sin problema, improvisando con lo que tenemos en casa. Unos lentes, un traje
sastre, una regla y un peinado de chongo, darían una maestra perfecta,
suficientes para cumplir la fantasía sin problemas (…y si queremos hacer mas
perversa la fantasía podemos incluir a las alumnas inocentes y sumisas)
Por ultimo les dejo una lista de arquetipos que seguramente
pueden ser muy útiles para experimentar, aunque a partir de ahí pueden surgir
multitud de ideas nuevas para experimentar:

Ellas:
Azafata
Policía
Mercenaria o "soldada"
Enfermera
Bailarina de ballet
Bailarina exótica (Striper)
Maestra
Colegiala
Edecán
Mucama
bibliotecaria
Ellos:
Bombero
Piloto
General
Soldado, mercenario o guerrillero
Policía
Doctor
Torero
Minero
Leñador
Agente secreto
albañil
También podríamos incluir disfraces que sean mas adecuados
para noche de brujas como angelitas, diablitas, vampiresas, o para ellos, momias
vampiros, demonios o hasta Zombis o Ghoules y todos los que la imaginación
sugiera