FIN DE SEMANA CON MAMÁ
Hola de nuevo a todos. El siguiente relato me lo mandó un
amigo de este tipo de relatos.
Para empezar diré que me llamo Jorge. Tengo 25 años y desde
hace uno me he independizado de mis padres, puesto que terminé la carrera de
Ingeniería Industrial y la verdad es que tuve suerte con el trabajo. Soy de
estatura normal, 1,71 metros, moreno hago deporte con regularidad, sin ser un
obseso de la figura y me gusta salir los fines de semana a conocer los
alrededores de Madrid, ciudad en la que vivo. Por cierto, soy hijo único.
Como he dicho hace 13 meses me fui de casa. Desde entonces
las cosas cambiaron allí. A los cuatro meses de haberme ido mis padres me
comunicaron que se iban a separar, cosa que no me sorprendió lo más mínimo, ya
que si bien no se les veía discutir no estaban de acuerdo en nada y se puede
decir que cada uno hacía la vida por su lado. Entre los acuerdos de separación
mi padre se quedaría con el piso de Madrid y mi madre con el chalet de la sierra
y el apartamento que tienen en Roquetas, en la playa. De todas formas mi madre
decidió buscar algo en Madrid, que le quedase más cerca de su trabajo (es
profesora de Historia en una Universidad). Al final se decidió por un
apartamento de un solo dormitorio, pero muy bien estructurado. Además, no
quedaba muy lejos de donde yo tenía mi piso.
Mi madre se llama Laura, es un poco más baja que yo, morena,
con una piel igualmente morena, buen cuerpo, ya que se cuida (no hace deporte ni
nada de eso, pero controla mucho la comida). Lo que más llama la atención de
ella son las tetas, maravillosas. Acaba de cumplir los 51, pero la verdad es que
parece tener unos cuantos menos.
La cosa es que al principio mi madre estaba bastante
deprimida, por lo que pasaba mucho por su casa a ver que tal estaba, procurando
sacarla para que no se aburriese y se le viniese el mundo encima como suele
suceder en estos casos. Salíamos a comer, cenar, al cine o al teatro. Al final
esto se convirtió en una costumbre. Hasta que mi madre dijo que si bien estaba
enormemente agradecida por lo que estaba haciendo, ella sabía que a mi los fines
de semana me gustaba salir de Madrid y eso. Yo le dije que no se preocupara, que
la verdad es que me lo pasaba muy bien con ella, que además estaba viendo cine,
cosa que me encanta y teatro (que le gusta más a mi madre, cosa que no le dije).
Al final me dijo, que como ya estaba empezando a hacer bueno, podríamos
aprovechar de vez en cuando la casa de la sierra, ya que es un chalet con
piscina, en una zona bastante tranquila a una hora de donde vivía. Y que por
supuesto también me podría ir los fines de semana por ahí si quería, que por
favor no hiciera mis planes pensando en ella. Le dije que no se preocupara.
Quiero decir que otra cosa importante es que poco antes de la
separación de mis padres yo había terminado una relación de casi dos años, por
lo que estuve un poco mal. El poder ayudar a mi madre, me elevó el ánimo
muchísimo.
Quiero decir que sepamos tanto mi madre como yo que el motivo
de su separación fue el que no se entendían y no tenían cosas en común, ya que
mi padre no tiene amantes ni nada de eso, está demasiado preocupado por su
trabajo.
Un fin de semana que no había obra de teatro que nos gustase
y que los estrenos de cine eran bastante malos decidimos ir al chalet de la
sierra, ya que habían dado sol para todo el fin de semana y con buenas
temperaturas. Pasé a recoger a mi madre en mi coche y nos fuimos al chalet el
viernes por la tarde, a primera hora para evitar los atascos típicos del fin de
semana. Decidimos volver el lunes por la mañana, directamente a trabajar. Al
llegar fuimos a comprar víveres y lo necesario para hacer una barbacoa, que es
una de las comidas que más me gustan y además las preparo yo, cosa que, modestia
aparte, me sale muy bien.
Como digo, ese noche cenamos en el jardín carne a la
parrilla, muy buena, hablamos un rato y nos fuimos a dormir.
Al día siguiente nos levantamos tarde, como no podía ser
menos en un sábado en el que no tienes que hacer nada, desayunamos y nos fuimos
a la piscina a tomar un poco el sol. Mi madre me pidió si le podía poner crema
en la espalda, ya que era el primer día que tomaba sol y no quería quemarse.
Para ello se puso boca abajo y se soltó las tiras del bikini. Le puse crema en
la espalda, luego ella me la puso a mí y estuvimos un rato tomando el sol.
Jorge, si no te importa me voy a quitar la parte de
arriba del bikini. Antes con tu padre y tanta gente siempre aquí, no podía hacer
topless, pero si no te parece mal...
Por mi haz lo que quieras, claro que no me importa.
Se dio la vuelta y se quitó la parte de arriba del bikini,
mostrando las tetas. No recordaba haberla visto nunca así. La reacción inmediata
fue que tuve una erección importante. Menos mal que en ese momento estaba boca
abajo en la hamaca. La cosa llegó a su máximo extremo cuando cogió el bote de
protector solar y empezó a extenderlo por sus bien formadas tetas.
Al cabo de un rato nos retiramos al interior de la casa. Ese
día estuvimos a ratos en la piscina (mi madre en topless) y a ratos en la casa,
ya que para un primer día de sol no conviene abusar.
Esa noche la pasé de lo más inquieto. Tuve que hacerme una
paja al tiempo que se me venían a la cabeza las imágenes de las tetas de mi
madre, al tiempo que pensaba "coño, la verdad es que mamá tiene unas buenas
peras". Fue la primera vez que vi a mi madre con otros ojos, al tiempo que
imaginaba que si no fuera mi madre le pegaba un polvo de campeonato
Esos fines de semana en la casa de la sierra se fueron
sucediendo. La confianza que había entre mi madre y yo era total. Incluso pasó
de llevar un bikini vamos a decir que normal a llevar un tanga de esos que quita
el hipo. Un día se lo dije.
La verdad, mamá, es que un poco más y te quedas en
pelotas.
Ya lo se. Ahora me siento más libre. Con tu padre era
diferente, sabes que para él el topless es de putas. Pero como tu me has dicho
que a ti no te importa…
A mí, que va. Ya te lo dije. Por mi como si te pones en
bolas…
Esto último lo deje caer para ver su reacción, pero
no dijo nada. Sin embargo después de comer fui un momento al aseo. Al volver me
encontré a mi madre totalmente desnuda tomando el sol en una de las hamacas de
la piscina
Jorge, cielo, me he tomado en serio eso de que no te
importaba. Si no es así, dímelo y me pongo las braguitas.
No, no, por mi no te preocupes. Toma el sol como quieras.
Si tú también te quieres poner en bolas, por mi sabes que no
hay problema.
Pero por mi sí. Tengo el culo muy blanco y a lo mejor me
quemo.
Pues te pones un poco de crema y listo. En unos días estarás
bien.
Vale…
Así estuvimos ese sábado. Sin más importante que
relatar, salvo que mí madre y yo tomábamos el sol desnudos en la piscina.
El lunes me llama mi madre y me comenta que el próximo fin de
semana hay una exposición de no se qué de arte antiguo en Toledo y que le
gustaría ir. Me lo decía por una parte por si quería acompañarla y por otro, por
si no era así, que hiciera mis planes, ya que en principio habíamos quedado en
volver a la casa de la sierra. Le dije que por mi parte no tenía problemas en
acompañarla, que además Toledo es una ciudad que me gusta mucho, ya que he
estado muchas veces allí. Me dijo que fantástico, ya que ella apenas había
estado un par de veces y no la conocía bien, salvo los monumentos y esas cosas.
Me dijo que ella se encargaba de reservar las habitaciones para los dos. Al día
siguiente me llamó para decirme que había llamado a todos los hoteles y que lo
único que había conseguido era una habitación en un hotel de cinco estrellas, ya
que debido a esa exposición todo estaba a tope. Me preguntó que si seguía
queriendo ir y le dije que por mi parte no había problema. Así quedamos en que
el viernes, al salir de trabajar me pasaría por su casa a recogerla y llevarla a
Toledo.
Al llegar al hotel fuimos a la habitación que la verdad era
maravillosa, con unas vistas de Toledo impresionantes, desde una de los famosos
cigarrales de la zona. La verdad es que se notaba la categoría del hotel. La
cama era una king size, es decir, de esas enormes, en las que podrían dormir
hasta cuatro personas sin problema. Sacamos las cosas de la bolsa de viaje y
fuimos a ver la exposición que tanto llamaba la atención a mi madre. La verdad
es que la exposición estaba bastante bien, incluso para alguien como yo, que eso
de la historia le gusta a medias (es decir, unas cosas si y otras no, como por
ejemplo el arte, es lo que menos me gusta de la historia). Mi madre estaba
extasiada, y me daba las gracias continuamente por llevarla. Le dije que en
realidad había sido ella la que se había ocupado de todo, y yo solo había puesto
el coche. Me dijo que no era así, y que por ejemplo mi padre en todos los años
que estuvieron casados jamás la había acompañado a nada. Después de casi tres
horas viendo la exposición volvimos al hotel y eso que nos fuimos porque
cerraban, que si no nos habríamos quedado otro rato. Eso sí, a mi madre le valía
de excusa para volver al día siguiente a ver lo que le quedaba por la falta de
tiempo.
Cenamos en el restaurante del hotel con unas vistas
magníficas a la ciudad de Toledo iluminada y nos fuimos a dormir. Con eso del
viaje y las vueltas por la exposición caímos en pocos minutos. Al día siguiente
nos levantamos temprano para estar en la exposición desde la apertura. Vimos
todo lo que faltaba.
Mi madre estaba como un niño con zapatos nuevos, encantada.
Al terminar decidimos comer por el centro de Toledo y dar una vuelta en la zona.
Por la tarde volvimos al hotel a darnos una ducha para salir
a cenar y a tomar algo. Fuimos a un asador y para redondear el día la comida
allí era excelente. Al terminar mi madre me dijo que si ligaba por ella no
habría inconveniente en retirarse sola. Le dije que si estaba de broma o que.
Había ido con ella y con ella volvería, y que además parecía más mi novia que mi
madre. Se rió, me dio las gracias y un beso en la mejilla que hizo que me
pusiera un poco rojo.
Nos metimos por la zona de ambiente y nos tomamos un par de
cañas, para ir entonando, junto con el vino de la cena. Luego nos fuimos a un
disco-pub, donde ya pedimos unos cubatas. Nos fuimos a bailar a la pista. En
total nos tomaríamos unos tres cubatas, no para estar completamente borrachos,
pero si para estar alegres. Además de la alegría de la bebida estaba contento
por ver alegre a mi madre después de la mala racha que había pasado.
Sobre las dos y media pusieron canciones de esas un poco
insinuantes y para mi sorpresa mi madre empieza a bailar como si yo fuera una
barra de esas de stripers, subiendo y bajando pegada a mi cuerpo. Realmente me
estaba poniendo malo. Me dije, que si quería "guerra, pues la tendría". La cogí
por la cintura y me pegué más a su cuerpo. Ella se frotaba contra mí. Tuvo que
notar que estaba empalmado como un animal.
Cuando terminó unas las canciones me dio un pico y me dijo…
¿Nos vamos al hotel?
No sabía si aquello era una proposición o es que
quería irse. El problema es que no quería lanzarme a una piscina sin agua y
estropear algo bonito. Se agarró a mi brazo y salimos a buscar un taxi. Llegamos
al hotel y seguía agarrada a mí. Tras entrar en la habitación y dejar el bolso
en una mesa vino a donde yo estaba y me dio un beso, un poco más largo que el
pico de la disco, pero sin llegar a ser un muerdo con lengua.
Gracias por darme uno de los más maravillosos fines de
semana de mi vida.
Pero si no he hecho nada…
Como que nada…le has devuelto la vida y la ilusión a esta
vieja.
De vieja nada. Estás el doble de buena que la mayoría de
chicas con la mitad de años que tú.
Adulador…lo dices por decir…
Lo digo totalmente en serio. La mayoría de mis compañeras de
trabajo ni son tan guapas como tú, ni tienen el culo y las tetas tan bien
puestos como tú.
¿En serio?
Si quieres te llevo un día al trabajo y te lo muestro…
No, si me fió de ti. Además, creo que no me mientes.
Señaló el bulto que había en mi pantalón.
Es que uno no es de piedra, mami.
¿Y si esta noche soy Laura?...
¿Qué?...
Si no te parece bien…
Me parece genial
Entonces vamos a la cama
La ayudé a quitarse el traje y ver ese cuerpo que
tanto había visto en los últimos tiempos, y que ahora tanto deseaba. Me quité la
ropa en menos de un segundo y fui a la cama con "Laura".
Juntamos los labios, suavemente al principio. Luego las
lenguas se fueron abriendo paso para darnos unos besos apasionados.
Con mis manos le masajeaba las tetas, le pellizcaba los
pezones, le acariciaba el monte de Venus e incluso le metía algún dedo en su
coñito.
Jorge, déjame que te coma un poco la polla. Me gusta
tanto…desde que te vi en la piscina me gustó. Quería una para mí…
Pues es toda para ti, Laura…
Ummmm!!!
Era increíble como me pasaba la lengua por el glande,
seguía por el resto de la polla y terminaba metiéndose los cojones en la boca,
con glotonería. Se notaba que hacía tiempo que no estaba con un hombre.
Diossss, que bueno!!!. Hacía mucho que no me comía nada
tan rico…
Laura, vas a hacer que me corra en un segundo si sigues así…
¿Solo tienes una bala en el cargador?
Que va, es de cargador de gran capacidad…
Vamos a ver si es verdad…
Al tiempo que me mamaba la polla me puse en posición
de comerle el chumino. La primera pasada de mi lengua fue como una descarga
eléctrica.
Joder, que bueno!!! que sensación. Casi no me acordaba
como era esto.
Pies no se por qué. Con lo buena que estás, cualquiera
querría estar contigo.
Pues últimamente el único que ha querido estar conmigo se
llama don polla de goma…y va a pilas.
Y yo…
Ya, pero eso no podía saberlo…hasta ahora.
Seguimos con la sesión hasta que no aguanté más y me
corrí
Laura, me corro, me corro…
Si, sii!!!
La verdad es que me corrí como nunca lo había hecho.
Mi madre tenía la cara llena de semen, a pesar de haberse tragado una buena
cantidad del mismo. Se levantó y fue a lavarse la cara. Al llegar se acostó a mi
lado y me besó largamente.
Ha sido increíble. Hasta ahora nunca lo había hecho.
¿El qué? ¿Chupar una polla?...
No hombre, no. Eso si lo había hecho, pero tampoco te creas
que mucho. Me refiero a tragarme la leche. La verdad es que me ha gustado…
Pues cualquiera diría que tienes poca experiencia…
Ya ves. A tu padre casi no se lo podía hacer porque es de los
que se vienen en seguida, por lo que si se la mamas un rato, adiós polvo y luego
a un compañero de la Universidad si que se la chupaba, pero nunca me tragué la
lefa…
¿Quéeee? Jamás pensé que fueras infiel…
Hombre, ya terminó, porque el está casado y eso. Fue como un
año antes de separarnos. Hacía otro que tu padre y yo no estábamos juntos… ya me
entiendes.
¿Y como aguantabas?
Pues ya ves, con muchas ganas y una buena colección de
consoladores…
Y que prefieres, ¿las pollas de verdad o las de plástico?
¿Tú que crees?...las de verdad…no necesitan pilas… ¡ja, ja,
ja!
Entonces, ¿qué hacemos con ésta?
Le señalaba mi polla que estaba otra vez en
condiciones de ser usada…
¡Joder, que alegría! Como sois los jóvenes, siempre con
el arma a punto…
Siempre…
Ya veo…
¿Entonces, Laura?
Quiero ese tesoro dentro de mí. Quiero que me folles el coño
hasta reventarlo. Me pondré a cuatro patas y me joderás hasta que me corra como
una perra. Quiero sentirme sucia, quiero ser una puta y saciar mi necesidad de
polla.
Se puso a cuatro patas en la cama y yo me coloqué de
rodillas tras ella y le fui abriendo el chochete poco a poco con mis dedos.
Luego acerqué la punta de mi polla a la entrada del coño. Al principio pensé que
no quería verme la cara mientras lo hacíamos, pero me confesó que es una de las
posturas que más le gustan.
Despacio, mi amor.
Iré todo lo lento que me pidas, Laura.
Así…ummm. Deja que me acostumbre a tu polla…que rico…hacía
tanto tiempo…
Siiii…
Sigue así, muy despacio, quiero gozar cada segundo de este
momento.
Que bueno, que rico tienes el coño, Laura…
Si, oh, que bueno, empuja, un poco más…cógeme las tetas,…así,
sigue, si amor…
Que gusto, dios, me matas de gusto…
Ahora mi vida, empuja más, más…
Toma, así, así…
Rómpeme el coño, sigue, sigue…
Ummm, diosssss…
Siii!!!, sigue, así, así así…me corro, diossss, me corro
Y yo…
Así, así, dámela, dámela toda…
Toda!!!
Lléname el coño!!!...
Me voy!!!
Y yo, córrete en mi coño!!!...siiiiii
Uffff!!!
Había sido apoteósico. Luego pensé en el ruido que
habíamos armado… pero afortunadamente nadie se quejó. Quedamos extenuados en la
cama, sudorosos y jadeantes.
Ha sido increíble, Jorge. Ha sido el mejor orgasmo de
mi vida.
Ya lo creo.
Bueno, orgasmos, porque me he corrido unas cuantas veces…
¿Si?
Con las ganas que tenía, lo cachonda que estaba y lo bien que
lo has hecho, pues si, he disfrutado como una puta…
La verdad es que era raro oír hablar así a mi
madre…pero claro tampoco era habitual estar juntos desnudos en una cama después
de haber echado un polvo memorable.
Fui al minibar a coger una cerveza. Necesitaba hidratación.
Mi madre me la cogió y le dio un buen sorbo.
Lo de esta noche ha sido increíble, Jorge
Pero… ¿es que ya hemos terminado?
No me digas que todavía puedes más!!
Te dije que tenía un cargador de gran capacidad…
Pues si que es verdad…ja, ja!
Esta vez fui yo el que decidió la postura, por así
decirlo. Nos besamos, sintiendo una excitación que no creo haber sentido ni con
el primer beso de mi vida. Estábamos sentados sobre la cama, ella sobre mí, por
lo que mi polla quedaba muy cerca de la entrada de su coño.
La verdad es que me había dado cuento del pedazo de mujer que
era mi madre. Como dije al principio esta delgada por control estricto de lo que
come (es un poco obsesiva con eso) y no debe pesar mas de 50 o 52 kilos. Pero
como reseñé lo que más me gusta de mi madre son sus tetas. Ahora están muy
morenas, por eso de tomar el sol sin tela, con unos pezones que son una
debilidad especial, grandes, como de unos 3 cm. de largo y bastante gordos, como
un garbanzo grande. Además la primera vez que los vi eran sonrosados y ahora son
color café, también debido a la luz del sol. Por último los pelos del coño se
los había depilado dejando un mini triángulo perfecto, de pelos negros.
Me fui hasta el borde de la cama donde me puse de pie.
Mi madre estaba agarrada a mí. Sus brazos rodeaban mi cuello
y sus piernas mi cintura.
Poco a poco puse mi polla en posición para dejar caer a mi
madre y ensartarla con mi herramienta.
Inicié la penetración en el conejo de mi madre, por segunda
vez en esa noche. Le pasó como la primera vez que le lamí el coño: dio un
respingo como si le acabase de dar un corrientaza.
Oh!!, que bueno. No había follado nunca así…
¿Te gusta, Laura?
Siiii, me siento completamente llena…argggg
Me gusta llenarte…
Siii, así, así, llena…
Siii
Estaba en una nube. Me follaba a mi madre viendo como
mi objeto de adoración, o sea, sus tetas subían y bajaban frente a mis ojos.
Estuvimos un rato follando viendo como la mirada de mi madre era cada vez más
lujuriosa, con la vista perdida, pasándose la lengua por los labios y con una
respiración cada vez más entrecortada, preludio de un nuevo orgasmo
Un poco más Laura, un poco más y me voy…
Y yo, me voy contigo…
Siii
Espérame, mi amor, que me vengo
Siii….aarrgg!
Ahhh!
La verdad es que había sido increíble. Me había
corrido tres veces esa noche. Una en la boca y dos en el coño de mi propia
madre.
Nos duchamos y dormimos, desnudos y abrazados.
Cuando desperté mi madre ya estaba en pie, con una bata. Yo
me puse unos calzoncillos.
Buenos días, Jorge.
Estaba un poco seria.
Buenos días, mamá.
Quiero hablar sobre lo de anoche…
Si, dime.
No se que pasó realmente, si fue un error o que…
¿Tu crees que fue un error?
No, yo no digo eso. Quiero saber si estás molesto conmigo por
lo que pasó. Es algo que no ocurre entre madres e hijos…
Bueno, a veces si, ¿no crees?
Ya, ya…déjate de bromas…es algo muy serio. Estoy confundida…
¿Por qué?
Porque no se si lo que hemos hecho está bien…
¿Tú que piensas?
Hombre…no le hemos hecho daño a nadie y somos los dos
adultos…
Eso mismo pienso yo…
Entonces no estás enfadado conmigo…?
Como voy a estar enfadado con la madre más maravillosa del
mundo, además de una de las más buenas que conozco…
Entonces?
Que por mi…cuando quieras!
¿Siii?
Claro que si. Ya te lo he dicho y es en serio que estás
buenísima.
No besamos.
En el trayecto a Madrid decidimos que lo mejor era, por un
tiempo que cada uno siguiese con su casa y si todo iba bien, mi madre se mudaría
a la mía, ya que era más grande y la suya la alquilaría. Seguimos con nuestros
fines de semana maravillosos, pero ahora había más días. Además las vacaciones
estaban a la vuelta de la esquina y teníamos una casa en la playa…
Eso si quieren será otro día