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TODORELATOS » RELATOS » LA PRIMERA VEZ DE ROSARITO (3 - FIN)
[ Mala es la llaga que con vino no sana. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 13 de Mayo, 2008.
Fecha: 04-Mar-08 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Primera vez (1326 de 1340)

La primera vez de Rosarito (3 - Fin)

nemo
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Rosarito nunca imagino que esa tarde iba a estar desnuda adelante de seis hombres,entre ellos su padre,el la obligo a participar de la violación de Mario,el hombre que ella amaba,y observar como a su amiga la desvirgaban y le rompian el trasero. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Ese domingo, después del mediodía, estaban en aquella casa, Mario, que era el dueño, sus dos invitados, Julian y Gregorio, y Rosarito, la ninfa que supuestamente les iba hacer pasar una tarde inolvidable.

Después de las presentaciones de rigor, de beber algunos tragos y de conversaciones informales donde abundaron las frases de doble sentido y piropos con halagos hacia la muchacha, Mario los invito a subir a una habitación para estar más cómodos y relajados.

La habitación principal lucia impecable, una enorme cama cubierta de sabanas estampadas con motivos florales, dos sillones de estilo, una cómoda con un gran espejo, lámparas de pie, y jarrones con flores naturales que llenaban el ambiente de un agradable aroma.

Ya instalados en ese cuarto Julian fue el primero que se arrimo a la muchacha que permanecía de píe, se arrodillo delante de ella y la tomo de la cintura;

--"Venga dulzura, veremos si es cierto que te gusta tanto coger como dice Mario, ¿sabes lo que me gusta a mi?, primero bajarte la bombachita, a ver déjame sacártela".--

Las manos de Julian se metieron debajo de la minifalda de Rosarito, puso sus dedos en el elástico y lentamente se la fue bajando, dejo la prenda en el piso y sus dos manos comenzaron a subir por las piernas hasta llegar al trasero, acaricio esas dos nalgas voluptuosas estampando sus palmas bien abiertas contra ellas y apretándolas con sus dedos, le desabrocho la pollerita y se la quito, ante los ojos de los tres hombres apareció el cuerpo mas sensual que habían visto en sus vidas, ella había quedado vestida solamente con la remera, remera que enseguida Gregorio se encargo de sacarle levantándole los brazos, ahora si, estaba totalmente desnuda y rodeada por tres hombres que la miraban embelezados ante tanta belleza.

Rápidamente los dos invitados se desnudaron y rodearon a Rosarito tocándola por todas partes, Julian la hizo sentar sobre sus piernas en una actitud paternal que le hizo recordar a ella cuando se sentaba en las rodillas de su padre para ver televisión, solo que en ese caso no estaban desnudos como ahora, el la rodeo con los brazos y con las manos le acaricio los senos, mientras que Gregorio, arrodillado en el piso delante de ella, primero le saco las zapatilla y luego le abrió las piernas y comenzó a pasarle la lengua sobre el pubis, se la metía en la pequeña rajita haciéndola gemir.

Ante la atenta mirada de Mario, que no se perdía detalle de lo que le estaban haciendo a esa muñeca desnuda, los dos hombres se estaban haciendo un banquete, uno de ellos, ahora acostado boca arriba, se hacia mamar la verga sintiendo como los tiernos y carnosos labios de esa verdadera ninfa recorrían la piel caliente de su erecto tronco mientras la lengua le acariciaba la suave piel del glande, el otro, aprovechando la posición de la criatura que estaba de rodillas sobre la cama, gozaba con el trasero de ella, le sobaba las nalgas, se las abría y le besaba el anillito del ano introduciéndole la lengua en el pequeño agujero, con un dedo hurgueteaba entre los labios de la vagina que empezaba a mojarse, la fiesta había empezado.

El primero que se la cogio fue Gregorio, le echo un tremendo polvo mientras Mario y Julian disfrutaban del espectáculo sentados en los silloncitos, el interior de Rosarito quedo ardiendo del dolor y su rajita se veía semi-abierta y colorada después de semejante verga que le habían metido, Julian, más que caliente, no aguantaba el tener que esperar hasta que se le pasara esa molestia, se subió a la cama con la muchacha y poniéndola de rodillas se la metió por el culo, ella lo acepto, se relajo, y mientras le entraba el tronco de carne por el trasero, gemía un poco por dolor y otro poco por placer.

Después de beber varios tragos que sirvió Mario, y que alegro a todos, los dos invitados fueron por más, estaban tan entusiasmados con el cuerpito espectacular y sensual de aquella criatura que decidieron que era la hora de disfrutarla los dos juntos, hicieron con ella cuanta cosa podían hacer dos hombres y una mujer sobre una cama, cuando sintieron que ella estaba en su punto máximo de excitación, y dispuesta a todo, se acomodaron en una posición conveniente como para hacerle una doble penetración, Rosarito acepto la insinuación totalmente desinhibida a esa altura de los acontecimientos y dejaba que ellos manejaran su cuerpo, después de acomodar sus penes, cada uno en un agujero distinto, lentamente fueron hundiendo las dos vergas casi al mismo tiempo en las tiernas carnes de Rosarito, Julián, acostado boca arriba, y con ella abierta de piernas arriba suyo, en esta oportunidad se la metió por la vagina, Gregorio, arrodillado atrás de la muchacha, se prendió de sus caderas y se la enterró por el culo, si anteriormente la había dejado dolorida al echarle un polvo por adelante seguramente esta cogida por atrás le iba a dejar una marca por mucho tiempo.

Rosarito se sentía toda una mujer haciendo disfrutar a esos hombres, Mario no le mintió, estos no eran feos como el anciano Don Julio, aquel viejo, gordo y sudoroso, que le había presentado la vez anterior y que tanto asco le daba en esos momentos cuando el, terminando de cogerla, la llenaba con su inmunda leche, estos dos tenían buenos cuerpos, atléticos, trabajados, sus pieles estaban tostadas y a pesar de ser grandes de edad los veía bastante buenos mozos, se sentía admirada y codiciada por esos hombres, se imaginaba la envidia que sentirían sus compañeras de escuela si supieran la experiencia que ella estaba viviendo, la situación la excitaba, un hombre mirando como ella, sobre una cama, era cogida por otros dos, era la "hembrita" que estaba siendo poseída por dos "machos", quería dejarlos satisfechos, su pequeño cuerpo se relajo para permitir que la carne de las dos vergas entraran despaciosamente en su interior, el pene de Julian se sentía tibio y delicioso, resbalaba suavemente entre las carnes húmedas de su vagina buscando sus entrañas, mientras que el diámetro, bastante grueso de ese duro tronco, le ensanchaba la cavidad de su cuevita y rozaba su clítoris llenándola de placer, la de Gregorio era enorme, tan gruesa como la de Julian pero más larga, y si bien su culo ya había sido desvirgado, ese tremendo pedazo le causaba un poco de dolor al entrar por su orificio anal, ese cuerpo carnoso comenzaba a recorrer su interior mientras el, agarrado de sus nalgas, se las abría para facilitar la penetración, sentía ese maravilloso tronco pasar suavemente por el tubo del recto rozando sus paredes viscosas y seguir deslizándose hacia su interior, de repente se dio cuenta que la cabeza de esa enorme verga penetraba en la tripa de sus intestinos para continuar viaje hacia lo mas profundo de su cuerpo produciéndole una extraña excitación, era como que quería tenerla cada vez más y más adentro..

Ya estaban las dos vergas adentro suyo, mientras estas se movían cada una en su agujero, sentía como las manos de esos dos hombres recorrían cada centímetro de su cuerpo tocándola por todos lados, Julian, que estaba debajo de ella cogiendola por la vagina, le chupaba uno de los pezones apretándole una tetita con la mano, Gregorio, que la tenia empalada por el culo, le sobaba las nalgas y los muslos.

Rosarito se movía cabalgando arriba de Julian para que la verga de este se incrustara bien adentro de la vagina, así lograba que su clítoris rozara en la pelvis de el, algo que la excitaba al máximo, al mismo tiempo arqueaba la cintura para que Gregorio, que tenia más libertad de movimiento, le pudiera enterrar hasta el fondo de su trasero aquella enorme verga y poder sentir como ese cuerpo extraño le movía las tripas.

Mario, sentado en el pequeño sillón del dormitorio, disfrutaba de la escena como un director de cine, ya tenia las fotos que quería, sabia que esos dos hombres que se estaban cogiendo a Rosarito tendrían que darle el voto a el en las elecciones si no querían tener problemas, si esas fotos se divulgaban era el final para ellos y Mario no estaba comprometido porque no aparecía en ninguna toma, ellos, ingenuamente, habían aceptado enseguida la invitación para tener una fiesta con aquella muñequita que conocían de vista y que tanto deseaban, no dudaron un instante cuando se los propuso, ahora el, con el objetivo logrado, se podía desnudar tranquilo y participar también de esa pequeña orgía.

Mucho no podía hacer, su amada Rosarito, esa criatura que le quitaba el sueño y que había desvirgado hacia apenas unas semanas atrás, en esos momentos estaba empalada por sus dos agujeros, las vergas de esos hombres se movían entrando y saliendo de su cuerpo arrancándole gemidos de placer, esos tres cuerpos estaban totalmente unidos, eran pieles y carnes entrelazadas y sudorosas retorciéndose de placer, Mario solo atino a acariciar el cuerpo de Rosarito pasándole la mano por sus nalgas, por su espalda, beso sus hombros sintiendo como ella en esos momentos tenia varios espasmos a causa de un enorme orgasmo que denuncio balbuceando unas pocas palabras.

Ni Mario, ni ninguno de los otros dos hombres podían imaginar lo que iba a pasar esa tarde, el padre de Rosarito, que había recibido un anónimo contándole sobre la conducta de su hija con un hombre del pueblo, comenzó a vigilarla, cuando ese domingo la niña le dijo que iba a la casa de su amiga Virginia a pasar el día supo que algo raro estaba pasando, el mismo vio cuando fue a la terminal de micros a retirar una encomienda como Virginia y su madre, el día viernes, se marchaban del pueblo en un micro y se despedían de Mario diciéndole que regresarían recién el domingo por la noche a ultima hora, con tanta gente yendo y viniendo nadie lo vio, pero el ahora sabia que ese domingo no estarían en la casa ni Virginia ni su madre, y su hija lo sabría porque continuamente hablaba con su amiga por teléfono, o sea que le estaba mintiendo, cuando la vio salir vestida con una mini que apenas le tapaba su enorme trasero, una remerita ajustada que delataba que no tenia soutien, su zapatillas de tenis y recién bañadita y perfumada decidió que era hora de seguirla.

Siguió a su hija y cuando vio que entro en la casa de Mario y pasaba el rato y no salía comenzó a preocuparse, peor fue cuando vio que de un auto descendían dos hombres mayores, que el conocía bien, y también entraban a la casa, no le quedaban dudas, alguna cosa extraña estaba sucediendo en ese lugar, llamo por celular a dos amigos suyos y les pidió ayuda, demoraron mas de dos horas en llegar, tiempo que a Omar le pareció una eternidad.

Moncho y Anibal eran dos gigantes que ocupaban su tiempo como custodios de dos boliches bailables del pueblo, trabajaban de noche y de día estaban siempre en el gimnasio, sus caras y sus enormes cuerpos aterrorizaban a cualquiera.

Entraron en la casa sigilosamente, escucharon voces y risas en la parte de arriba y muy despacio los tres subieron la escalera de madera que llevaba a las habitaciones, Omar, que era el padre de Rosarito, iba adelante y fue el primero que vio a través de la puerta semi-abierta lo que estaba sucediendo en el interior de ese dormitorio.

Su hija estaba de rodillas y abierta de piernas arriba de un hombre que, mientras se la cogia, le chupaba sus pequeñas tetas, y otro hombre, arrodillado atrás de ella, le abría las nalgas y se la estaba cogiendo por el culo, ese culo tan lindo, tan bonito, estaba siendo empalado por una enorme verga que entraba y salía de ese agujero sin piedad, el hombre, de bastante edad y corpulento, la bombeaba por el culo sacudiéndole todo el cuerpo, a cada embestida que le pegaban los dos hombres su hija gemía, no podía creer lo que estaba viendo, no atinaba a nada, no podía moverse, su pequeña, esa criaturita tan bella y tan admirada por todo el pueblo estaba sobre esa cama, totalmente desnuda mientras dos conocidos de el, y referentes del pueblo por ser miembros permanentes de la sociedad de beneficencia, la toqueteaban por todos lados mientras le hacían una doble penetración, se la estaban cogiendo como si fuera una prostituta, lo peor era que parecía que su hija estaba gozando con lo que hacia, gozando de dos vergas que estaban metidas adentro de ella.

En ese instante Gregorio comenzó a gemir, tomando a Rosarito de las caderas le clavo su verga hasta lo más profundo, le hablo muy despacio en el oído contándole que se estaba vaciando adentro de ella y le estaba llenando el culo de leche, sus líquidos, tibios y gelatinosos, brotaban a chorros inundando los intestinos de la muchacha que apretaba su esfínter para exprimir mas esa enorme manguera incrustada en su cuerpo.

Los dos hombres que acompañaban al padre de Rosarito se adelantaron temiendo la reacción de este y entraron primero a la habitación, Julian los vio y quedo paralizado, Gregorio, que no se percato de ello por estar de espaldas, seguía largando semen con la verga todavía metida en el culo de Rosarito que tampoco los había visto entrar y gemía con sus ojos entrecerrados, sobrepuesto del estupor que le causo ver a su hija en esa situación, Omar se dirigió hacia ella y tomándola con los brazos de la cintura con un solo movimiento la levanto y la acostó en la cama, del tirón que le pego casi le arranca la verga a Gregorio que todavía la tenia metida adentro de ella, Mario estaba petrificado, no le salía ni una palabra, a Julian se le había bajado el pene y estaba tirado sobre la cama duro y sin poder moverse.

Los dos hombres se justificaron ante Omar diciendo que Mario los había invitado y que al llegar les propuso tener sexo con la muchacha que ya estaba allí como esperándolos, y que además el les dijo que a ella le gustaba hacerlo con varios a la misma vez, que ya lo había echo en otra oportunidad y que por lo tanto no había ningún problema.

---"Quédense tranquilos, ahora se la verdad, ya me lo habían anticipado, solo me faltaba confirmarlo, se que todo esto lo armo el y uso de anzuelo a mi hija para beneficiarse, seguramente les ha estado sacando fotos sin que se dieran cuenta para después extorsionarlos, pero tranquilos, a este no le van a quedar ganas de extorsionar a nadie después de hoy, pero ustedes no se irán de acá hasta que yo lo diga, para eso traje a mis amigos, quiero que sean testigos de lo que le voy a hacer a este tipo para que no tenga más ideas como estas."---

---"Moncho desnúdate y subí a la cama con Rosarito, voz nena sácate de encima la sabana esa y quédate desnuda, total, ya veo que aprendiste bastante en estos últimos tiempos, quiero que lo abrases, lo beses y lo acaricies al Moncho por todos lados hasta que el se caliente, y voz Moncho, te doy permiso para que le hagas lo que quieras hasta que tengas la verga a punto de reventar, menos metérsela escuchaste, después te voy a decir donde la vas a poner"---

Rosarito se quito la sabana que la cubría y miro a su padre, era la primera vez que el la iba a ver desnuda siendo ya una mujer, jamás le había visto ni las tetas, ni el culo y mucho menos su pubis, donde al no tener todavía bello, se le notaba la rajita, sentía que el rostro se le ponía rojo y caliente como un fuego, pero no pudo decir nada, el la descubrió, nunca la habían atrapado en una mentira y eso la paralizo.

A la vista era algo desigual, contrastaba el enorme cuerpo del Moncho, brazos y piernas musculosos, espaldas anchas, con la fragilidad que demostraba el pequeño y tierno cuerpo de Rosarito, piel suave y aterciopelada, pequeños senos, un pubis sin bello, lo que si se destacaba era la protuberancia del trasero, unas nalgas monumentales, a Moncho primero le costo poder tocar a esa criatura estando su padre presente, pero al final, sintiendo como las manos de ella lo estaban acariciando, no aguanto más, los dos estaban de rodillas sobre la cama, la atrajo hacia el abrazándola y empezó a sobarle las nalgas, abrió bien sus manos y apoyando las palmas con todo en esas exuberantes y deliciosas carnes las apretó para sentirlas mejor, ese trasero, que tantas veces había visto en el pueblo y que deseaba que algún día pudiera ser suyo, estaba ahí entre sus manos, lo estaba acariciando, palpaba cada centímetro de esa piel ante la mirada de todos, pero ya no le importaba, sus dedos se hundían en las nalgas de ella, su pene se estaba parando y aprovecho para meterlo entre las piernas de la criatura rozándole la vagina mientras la besaba en los labios y la apretaba fuertemente contra el, la tibieza de sus senos apoyados contra su pecho lo terminaron de enloquecer, no sabia como hacer para aguantar y no enterrarle la verga, la tomo de las piernas abriéndoselas, con eso logro que a Rosarito se le abriera un poco la entrada de la cuevita y ahí nomás empezó a frotarle el pene en la mismísima rajita entre los húmedos labios vaginales, no aguantaba más, ya estaba a punto de metérsela, ya había colocado el glande entre esas tiernas y viscosas carnes cuando se contuvo ante la voz de Omar que le daba ordenes.

Todos los hombres presentes estaban mudos, quien mas quien menos ya tenia una erección viendo ese espectáculo, esas enormes manos recorriendo, acariciando y apretando entre los dedos las carnes de esas prominentes nalgas y la enorme verga del Moncho revoloteando entre las piernas de ella amenazando con hundirse en la rajita en cualquier momento, hasta Omar, el padre de Rosarito, se sentía excitado y fue entonces cuando decidió parar esa parte y pasar a la otra fase de su venganza.

Le ordeno a Mario subir desnudo como estaba a la cama y ponerse de rodillas con la cabeza en la almohada, Mario le hizo caso y subió tembloroso, se puso en la posición que le ordenaron sin darse cuenta de lo que estaba por pasar, los otros hombres se miraron entre si imaginando lo que iba a suceder pero nadie se animo a decir algo.

Mientras tanto Rosarito, sin prestarle atención a Mario que se acomodaba en la cama, seguía cumpliendo con las órdenes del padre, pero ya se estaba excitando con las caricias que le propinaban las enormes manos de aquel hombre recorriendo su cuerpo y con la situación que estaba viviendo, se daba cuenta que ella era la única mujer entre seis hombres, íntimamente sabia que todos miraban su cuerpo desnudo, especialmente su culo y su rajita, gimió sin querer cuando sintió la punta de la enorme verga que Moncho ya le había apoyado en la entrada de la cuevita, en ese instante deseo que aquella bestia que la tenia entre sus brazos la penetrara y la hiciera suyo, pero la voz de su padre la volvió a la realidad.

 

 

---"A ver Rosarito, lárgalo de una vez al Moncho que a voz no te va a coger, agarrale la verga con las dos manos y sobasela despacito para que se le mantenga bien dura, y voz Moncho, ahora si, quiero que se la entierres a Mario por el culo, quiero que le eches un polvo, que lo hagas tu mujer para que aprenda y para que sienta lo mismo que sintió mi hija cuando el le rompió el culo."---

Mario escucho las órdenes de Omar pero era tal su estado de culpa que no dijo absolutamente nada, no tenia reacción, sabia que estaba en sus manos, prefería que le hicieran algo a el y que ahí acabara todo y no que trascendiera mas allá de esas cuatro paredes y terminara enterándose su familia.

El no sabia que en los planes de la venganza de Omar todavía faltaba otra parte.

Rosarito, a pedido de su padre, y para no contradecirlo, sostenía entre sus manos la enorme verga del Moncho acariciándola para que estuviera bien dura, ella recién empezaba en esto del sexo, conocía el pene de Mario, el del anciano Don Julio que se la cogio junto con Mario hacia un par de semanas atrás, y ahora el de estos dos hombres con los que había estado cogiendo durante la tarde, pero a ninguno le había visto semejante verga, era algo descomunal, si realmente se la iban a meter a Mario lo lamentaba por el pero seguramente le iban a destrozar el culo.

Moncho ya estaba arrodillado entre las piernas de Mario y le había abierto las nalgas, fue arrimando el glande hasta la entrada del orificio anal, comenzó a empujar y la enorme cabeza del pene se fue hundiendo en las entrañas de Mario que hundía su rostro en la almohada y gemía del dolor y pedía por favor que pararan con eso.

Cuando Rosarito, arrodillada al costado de los dos sobando la verga a pedido de su padre, vio como el enorme tronco de carne se metía adentro del culo del pobre Mario se aparto un poco y pego su cuerpo desnudo al cuerpo del Moncho y excitada por el espectáculo que estaba viendo lo comenzó a acariciar deslizando sus manos por todo el cuerpo de el, le tocaba los muslos de sus piernas y metiendo la mano entre ellas palpaba sus enormes testículos, y de ahí pasaba a sus gordas nalgas deslizando sus manos en círculos sobre ellas y hurgando en las profundidades de esas partes casi tocando con sus deditos el agujero del culo de aquel gigante, su padre, saboreando la venganza, no se daba cuenta de lo que hacia su hija de tan excitada que estaba.

Moncho, encendido por lo que había estado haciendo unos minutos atrás con Rosarito y excitado por las caricias que ella le estaba prodigando, no le molestaba que lo que se estuviera cogiendo fuera un hombre, empujo la verga, que seguía bien dura, metiéndola hasta el fondo del culo de Mario de una sola embestida, este dio un grito horrible, sintió como ese pedazo de carne dura al incrustarse en su cuerpo sin ningún tipo de lubricación le desgarraba el músculo del esfínter que se abrió como deshilachándose.

La verga del Moncho traspaso el recto del dolorido culo de Mario y se le metió en la tripa de sus intestinos;

--"Ahora Mario vas a probar lo que es tener semen calentito recorriendo tus entrañas, todo el pueblo va a saber que te rompieron el culo y que el Moncho te hizo su mujer, vas a caminar con las piernas abiertas por varios días"--

Omar le acariciaba la espalda a Mario burlándose de el y saboreando la venganza por lo que le había echo a su hijita, mientras tanto Moncho se lo seguía cogiendo ante la mirada atónita de los otros hombres y de Rosarito, cada vez lo embestía con mas fuerza y se la metía mas adentro, después de un largo gemido comenzó a vaciarse llenándole los intestinos con sus líquidos, Mario sollozaba por la vergüenza y por el dolor que sentía adentro de su cuerpo violado, arqueaba la espalda para que le doliera menos ese enorme pedazo de carne caliente que se movía adentro suyo y que en esos momentos le estaba regando de semen las entrañas, cuando Moncho termino de largar la ultima gota de leche saco la verga y vio como el agujero del culo de Mario estaba totalmente destrozado, el anillo de su ano ya no existía, en su lugar solo quedaba un enorme boquete que permitía verle hasta la tripa del recto..

---"Y ahora vamos a esperar que llegue tu esposa, quiero que el Moncho desvirgue tu hija como voz hiciste con la mía, vamos a ver si te gusta como ese pedazo de verga le rompe el himen y la descose por todos lados, ni el culito le quiero dejar sano, ¿o ustedes no se lo rompieron a Rosarito?, yo los he visto hoy y seguramente voz la iniciaste en esto, ¿te gusto rompérselo a mi hija?, ¿gozabas cuando se lo abrías?, ¿ella que hacia, lloraba del dolor?, me imagino como abras gozado el día que la desvirgaste, ¿fue ese mismo día que también le rompiste el culito? , bueno vamos a ver si te gusta como se lo rompen a la tuya, y de paso que ella vea como te dejaron el culo roto a voz, va a ser interesante."---

Mario suplico por Virginia pero Omar fue inflexible, quería que la hija de el quedara en las mismas condiciones que el había dejado a su hija.

Era casi la medianoche cuando llego la esposa de Mario con su hija Virginia, la amiga de Rosarito, apenas entro fue abordada por los dos hombres que trajo Omar para que lo ayudasen, la mujer aterrorizada no podía hablar, la metieron en el baño de la planta baja y la encerraron diciéndole que no se preocupara que su esposo estaba arriba en una reunión y que apenas terminaran la iban a dejar salir, que a su hija la llevaban porque su padre quería hablar con ella.

Los dos llegaron a la habitación de arriba llevando a Virginia, esta cuando vio a su padre y a Rosarito se tranquilizo sin saber lo que le estaba esperando.

Mario comenzó a suplicar, pidió por favor que no le hicieran nada a su hija, que el estaba arrepentido de lo que había echo, que le pidieran cualquier otra cosa que el se los daría

Omar no lo escuchaba estaba herido por lo que habían echo con su hija;

--"Sácate la ropa Virginia y subí a la cama, te vamos a mostrar lo que le gusta hacer a tu padre, el ya se lo hizo a Rosarito y varias veces, ¿mi hija no te contó como el la desvirgo y le rompió el culo y seguramente también la lleno de leche?, bueno, si a el le gusta es porque no es nada malo, ¿entonces voz no tendrás inconvenientes en hacerlo, no es cierto?"--

Virginia no quería saber nada de desnudarse delante de todos, no entendía que estaba pasando, estaba tan aturdida que casi no escuchaba lo que le decía Omar, le llamaba la atención ver a su padre y a su amiga desnudos junto a otros dos hombres también desnudos, solo el padre de su amiga y los dos hombres que la subieron estaban vestidos, pero de repente uno de ellos, el mas grandote y que ella conocía como Moncho, comenzó a desnudarse, cuando se quito todo la tomo de un brazo y la llevo hasta la cama y comenzó a sacarle la ropa, miro a su padre como pidiendo ayuda, pero al ver que este no decía nada y miraba para otro lado se aparto del hombre y ella misma comenzó a desnudarse, se quito la remera y la pollera y dejo a la vista de todos sus pequeños pechos, luego muy despacio se bajo la bombacha tirándola al piso, quedo totalmente desnuda, su cuerpo se veía frágil pero hermoso.

--"Mario subí a la cama con tu hija, voz también Moncho"---

Omar le ordeno a Mario que se ponga de rodillas, en cuatro patas, y se abriera las nalgas para mostrarle a la hija como le habían dejado el culo, como el se resistía fue Moncho quien abalanzándose sobre el se las abrió, ante la vista de Virginia apareció el agujero del culo de Mario totalmente destrozado y sangrando, y todavía saliendo desde adentro, chorreando por las nalgas, el semen del hombre que se lo había cogido, su hija no podía creer lo que veía, no quería seguir mirando, aparto la vista, su padre había sido violado como una mujer.

---"Bueno Virginia ahora quiero que junto con el Moncho nos den un buen espectáculo, pórtate bien, obedece todo lo que te decimos, hay que mostrarle a tu papi como voz también podes hacer lo que a el le gusta, y de paso vas a quedar igual que Rosarito, como buenas amigas no tienen que tener diferencias".---

Moncho tomo a la muchacha de la cintura y la hizo poner de rodillas, le pidió que se quedara quietita y que se relajara que así lo iba a pasar bien, le abrió las piernas y se arrodillo atrás de ella, todos los presentes miraban la escena conteniendo la respiración, Mario cerraba los ojos, no quería ver lo que le estaban por hacer a su hija y todo por culpa de el, su propio dolor, causado por el daño que tenia en el culo, mas la vergüenza que paso ante su hija, lo tenían inmovilizado, no atinaba a nada, Rosarito sabia lo que le esperaba a su amiga, ella hacia poco que había sufrido el dolor de la primera vez cuando Mario la desvirgo.

Los dos hombres que habían sido invitados para la fiestita, Julian y Gregorio, mas Omar y Anibal, todos ellos de una manera u otra sentían cierta excitación y mas de uno comenzaba a tener una erección cuando vieron la enorme verga del Moncho apuntando a la rajita de Virginia que arrodillada, y con la cabecita en la almohada, parecía estar ofreciendo su culito y su vagina aquel hombre que se iba a encargar de devirgarla.

Moncho estaba totalmente excitado, estaba viviendo una tarde inolvidable, a puro sexo, ahora tenia ante si, de rodillas y abierta de piernas, una hermosa ninfa virgen que iba a ser suya, le acariciaba las nalgas y las frotaba contra sus piernas, su enorme verga ya estaba totalmente dura y parada, la coloco entre las piernas de Virginia para que esta se fuera tranquilizando, la notaba muy nerviosa, ella sentía ese bulto de carne entre sus muslos y si al principio tenia alguna duda sobre lo que iba a pasar ahora ya no, ahora estaba segura de lo que le estaban por hacer y nadie lo iba a impedir, jamás pensó que su primera vez iba a ser de esta forma, se resigno y apoyo la cabeza en la almohada esperando recibir la embestida de ese enorme pedazo de carne que entraría en su cuerpo abriéndolo para siempre.

El hombre acomodo la punta de su pene entre los labios vaginales de la criatura y comenzó a empujar, lentamente la deslizo hasta llegar a la telita del himen, la movió un poco sacándola y volviéndola a meter hasta que sintió que la cuevita se estaba lubricando, ahí ya no se detuvo, empujo la verga hasta romper la virginidad de ella y enterrar su pedazo de carne bien adentro de aquel cuerpito, Virginia dio un gemido de dolor y entre sollozos largo varias lagrimas que empaparon su rostro, Mario, al escuchar el grito, supo que habían desvirgado a su hija.

--"Para Moncho deja de coger y no vayas a acabar, a ver si la dejas embarazada, sácala y métesela por el culito, ahí si, después de que se lo rompes le podes dar la leche como al padre" --

Rosarito lo miraba a Mario esperando a ver si este hacia algo, pero lo veía agarrándose las nalgas con las dos manos a causa del dolor que tenia por su culo roto, entonces supo que a su pobre amiga nadie la salvaba de que esa enorme verga le destrozara el trasero.

Moncho estaba en su salsa, nada le gustaba más que cogerse un buen culo, ya se había cogido al padre y ahora se iba a coger a la hija, y este culito era especial, gordito, bien carnoso, virgen, despacito saco la verga de la dolorida vagina de la muchacha, le abrio las nalgas y apoyo la cabeza del pene directamente entre los pliegues de piel del anillito anal que previamente había ensalivado, comenzó a empujar entre los gemidos de dolor que profería la niña, cuando ya había entrado toda la punta se detuvo un instante viendo como palpitaba el esfínter de Virginia que ya se estaba abriendo, luego, sin parar, deslizo todo aquel enorme tronco de carne adentro del culo de ella, esta vez el grito de Virginia fue mas fuerte, el dolor que sintió cuando la verga del Moncho le destrozo el músculo del esfínter casi la desmaya, no podía creer que la verga que le había roto el culo a su padre ahora se lo terminaba de romper a ella.

Moncho, que ya tenia experiencia en estos menesteres, se quedo un rato quieto para que a ella se le pasara un poco el dolor y se acostumbrara a tener adentro ese pedazo de carne dura, después se prendió de sus caderas y empezó a bombearle con todo haciéndole enterrar a Virginia la cabeza en la almohada, a cada embestida la verga se iba metiendo más y más adentro, era tan larga que atravesó todo el largo del recto y se metió en el tubo de la tripa del intestino lo que le provoco a la muchacha una molestia mas fea que el dolor que sentía, hasta que la excitación, por el polvo que le estaba echando a esa dulce ninfa, lo llevo al Moncho al momento de mayor éxtasis, luego de dar un largo gemido sintió como de su pene comenzaban a brotar chorros de semen que terminaron inundando las entrañas de ese cuerpito que terminaba de coger.

Virginia sintió como de ese enorme tronco de carne que tenia metida adentro de su culo, y que le movía las tripas, ahora salía un líquido caliente que se desparramaba por sus intestinos como si le estuvieran aplicando una enema, ya no aguantaba más, quería que todo eso terminara. Ya la habían desvirgado y también le habían roto el culo y encima se lo estaba llenando de leche.

Moncho saco su verga del culo de Virginia y esta se quedo arrodillada gimiendo del dolor que sentía, Rosarito se acerco a su amiga y la cubrió con una sabana, no pudo dejar de ver el enorme agujero que le había quedado en el culo y de donde salía chorreando un líquido blancuzco.

---"Bueno Mario espero que te sirva la lección, y de esto ninguno va a hablar nada porque a nadie le conviene, nosotros nos vamos, y ustedes dos si quieren también se pueden ir, y fíjense bien otra vez a quien eligen para hacerse una fiestita"---

Omar, su hija Rosarito y los dos hombres que había traído para ayudarlo, Moncho y Anibal, salieron de la casa, subieron a un auto y se marcharon.

Mario ni se despidió de Julian y Gregorio que rápidamente dejaron la casa, Virginia no podía mirar a su padre, no conocía a ese hombre que había desvirgado a su mejor amiga sin pensar que tenia la misma edad que ella, y no entendía como había sido posible que ese día un hombre se lo cogiera a el, porque no lo había impedido, como dejo que ese hombre lo hiciera su mujer dándosela por el culo, y encima después permitió que ese mismo hombre la desvirgara a ella delante de todos y además que se sacara el gusto de romperle el culo y llenárselo de semen, el mismo semen que le habían dado a el, bajaron a buscar a su madre, la sacaron del baño donde estaba encerrada y le dijeron que no había pasado nada, que estaba todo bien, que todo fue un mal entendido y que ya estaba aclarado.

Al poco tiempo Rosarito empezó a tener nauseas y después de varios meses tuvo un bebe, nunca quiso decir quien era el padre, tal vez ni ella lo sabia, pero Mario primero y el anciano Don Julio después fueron los dos primeros hombres que le dejaron la semillita en su vientre, al año dejaron el pueblo.

Cada vez que Mario iba al centro del pueblo y se cruzaba con Moncho bajaba la cabeza, sentía como a su paso, este y otros hombres, murmuraban riéndose por lo bajo.

Al cabo de un tiempo Mario y su familia se fueron del pueblo.

Al fin y al cabo el anciano Don Julio volvió a imponer su candidato a presidente en las elecciones del exclusivo club y sociedad de fomento del pueblo, nadie se entero de los "pormenores" que sucedieron antes de la votación y que dejo tantas huellas en muchas personas.

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