Ese domingo, después del mediodía, estaban en aquella casa,
Mario, que era el dueño, sus dos invitados, Julian y Gregorio, y Rosarito, la
ninfa que supuestamente les iba hacer pasar una tarde inolvidable.
Después de las presentaciones de rigor, de beber algunos
tragos y de conversaciones informales donde abundaron las frases de doble
sentido y piropos con halagos hacia la muchacha, Mario los invito a subir a una
habitación para estar más cómodos y relajados.
La habitación principal lucia impecable, una enorme cama
cubierta de sabanas estampadas con motivos florales, dos sillones de estilo, una
cómoda con un gran espejo, lámparas de pie, y jarrones con flores naturales que
llenaban el ambiente de un agradable aroma.
Ya instalados en ese cuarto Julian fue el primero que se
arrimo a la muchacha que permanecía de píe, se arrodillo delante de ella y la
tomo de la cintura;
--"Venga dulzura, veremos si es cierto que te gusta tanto
coger como dice Mario, ¿sabes lo que me gusta a mi?, primero bajarte la
bombachita, a ver déjame sacártela".--
Las manos de Julian se metieron debajo de la minifalda de
Rosarito, puso sus dedos en el elástico y lentamente se la fue bajando, dejo la
prenda en el piso y sus dos manos comenzaron a subir por las piernas hasta
llegar al trasero, acaricio esas dos nalgas voluptuosas estampando sus palmas
bien abiertas contra ellas y apretándolas con sus dedos, le desabrocho la
pollerita y se la quito, ante los ojos de los tres hombres apareció el cuerpo
mas sensual que habían visto en sus vidas, ella había quedado vestida solamente
con la remera, remera que enseguida Gregorio se encargo de sacarle levantándole
los brazos, ahora si, estaba totalmente desnuda y rodeada por tres hombres que
la miraban embelezados ante tanta belleza.
Rápidamente los dos invitados se desnudaron y rodearon a
Rosarito tocándola por todas partes, Julian la hizo sentar sobre sus piernas en
una actitud paternal que le hizo recordar a ella cuando se sentaba en las
rodillas de su padre para ver televisión, solo que en ese caso no estaban
desnudos como ahora, el la rodeo con los brazos y con las manos le acaricio los
senos, mientras que Gregorio, arrodillado en el piso delante de ella, primero le
saco las zapatilla y luego le abrió las piernas y comenzó a pasarle la lengua
sobre el pubis, se la metía en la pequeña rajita haciéndola gemir.
Ante la atenta mirada de Mario, que no se perdía detalle de
lo que le estaban haciendo a esa muñeca desnuda, los dos hombres se estaban
haciendo un banquete, uno de ellos, ahora acostado boca arriba, se hacia mamar
la verga sintiendo como los tiernos y carnosos labios de esa verdadera ninfa
recorrían la piel caliente de su erecto tronco mientras la lengua le acariciaba
la suave piel del glande, el otro, aprovechando la posición de la criatura que
estaba de rodillas sobre la cama, gozaba con el trasero de ella, le sobaba las
nalgas, se las abría y le besaba el anillito del ano introduciéndole la lengua
en el pequeño agujero, con un dedo hurgueteaba entre los labios de la vagina que
empezaba a mojarse, la fiesta había empezado.
El primero que se la cogio fue Gregorio, le echo un tremendo
polvo mientras Mario y Julian disfrutaban del espectáculo sentados en los
silloncitos, el interior de Rosarito quedo ardiendo del dolor y su rajita se
veía semi-abierta y colorada después de semejante verga que le habían metido,
Julian, más que caliente, no aguantaba el tener que esperar hasta que se le
pasara esa molestia, se subió a la cama con la muchacha y poniéndola de rodillas
se la metió por el culo, ella lo acepto, se relajo, y mientras le entraba el
tronco de carne por el trasero, gemía un poco por dolor y otro poco por placer.
Después de beber varios tragos que sirvió Mario, y que alegro
a todos, los dos invitados fueron por más, estaban tan entusiasmados con el
cuerpito espectacular y sensual de aquella criatura que decidieron que era la
hora de disfrutarla los dos juntos, hicieron con ella cuanta cosa podían hacer
dos hombres y una mujer sobre una cama, cuando sintieron que ella estaba en su
punto máximo de excitación, y dispuesta a todo, se acomodaron en una posición
conveniente como para hacerle una doble penetración, Rosarito acepto la
insinuación totalmente desinhibida a esa altura de los acontecimientos y dejaba
que ellos manejaran su cuerpo, después de acomodar sus penes, cada uno en un
agujero distinto, lentamente fueron hundiendo las dos vergas casi al mismo
tiempo en las tiernas carnes de Rosarito, Julián, acostado boca arriba, y con
ella abierta de piernas arriba suyo, en esta oportunidad se la metió por la
vagina, Gregorio, arrodillado atrás de la muchacha, se prendió de sus caderas y
se la enterró por el culo, si anteriormente la había dejado dolorida al echarle
un polvo por adelante seguramente esta cogida por atrás le iba a dejar una marca
por mucho tiempo.
Rosarito se sentía toda una mujer haciendo disfrutar a esos
hombres, Mario no le mintió, estos no eran feos como el anciano Don Julio, aquel
viejo, gordo y sudoroso, que le había presentado la vez anterior y que tanto
asco le daba en esos momentos cuando el, terminando de cogerla, la llenaba con
su inmunda leche, estos dos tenían buenos cuerpos, atléticos, trabajados, sus
pieles estaban tostadas y a pesar de ser grandes de edad los veía bastante
buenos mozos, se sentía admirada y codiciada por esos hombres, se imaginaba la
envidia que sentirían sus compañeras de escuela si supieran la experiencia que
ella estaba viviendo, la situación la excitaba, un hombre mirando como ella,
sobre una cama, era cogida por otros dos, era la "hembrita" que estaba siendo
poseída por dos "machos", quería dejarlos satisfechos, su pequeño cuerpo se
relajo para permitir que la carne de las dos vergas entraran despaciosamente en
su interior, el pene de Julian se sentía tibio y delicioso, resbalaba suavemente
entre las carnes húmedas de su vagina buscando sus entrañas, mientras que el
diámetro, bastante grueso de ese duro tronco, le ensanchaba la cavidad de su
cuevita y rozaba su clítoris llenándola de placer, la de Gregorio era enorme,
tan gruesa como la de Julian pero más larga, y si bien su culo ya había sido
desvirgado, ese tremendo pedazo le causaba un poco de dolor al entrar por su
orificio anal, ese cuerpo carnoso comenzaba a recorrer su interior mientras el,
agarrado de sus nalgas, se las abría para facilitar la penetración, sentía ese
maravilloso tronco pasar suavemente por el tubo del recto rozando sus paredes
viscosas y seguir deslizándose hacia su interior, de repente se dio cuenta que
la cabeza de esa enorme verga penetraba en la tripa de sus intestinos para
continuar viaje hacia lo mas profundo de su cuerpo produciéndole una extraña
excitación, era como que quería tenerla cada vez más y más adentro..
Ya estaban las dos vergas adentro suyo, mientras estas se
movían cada una en su agujero, sentía como las manos de esos dos hombres
recorrían cada centímetro de su cuerpo tocándola por todos lados, Julian, que
estaba debajo de ella cogiendola por la vagina, le chupaba uno de los pezones
apretándole una tetita con la mano, Gregorio, que la tenia empalada por el culo,
le sobaba las nalgas y los muslos.
Rosarito se movía cabalgando arriba de Julian para que la
verga de este se incrustara bien adentro de la vagina, así lograba que su
clítoris rozara en la pelvis de el, algo que la excitaba al máximo, al mismo
tiempo arqueaba la cintura para que Gregorio, que tenia más libertad de
movimiento, le pudiera enterrar hasta el fondo de su trasero aquella enorme
verga y poder sentir como ese cuerpo extraño le movía las tripas.
Mario, sentado en el pequeño sillón del dormitorio,
disfrutaba de la escena como un director de cine, ya tenia las fotos que quería,
sabia que esos dos hombres que se estaban cogiendo a Rosarito tendrían que darle
el voto a el en las elecciones si no querían tener problemas, si esas fotos se
divulgaban era el final para ellos y Mario no estaba comprometido porque no
aparecía en ninguna toma, ellos, ingenuamente, habían aceptado enseguida la
invitación para tener una fiesta con aquella muñequita que conocían de vista y
que tanto deseaban, no dudaron un instante cuando se los propuso, ahora el, con
el objetivo logrado, se podía desnudar tranquilo y participar también de esa
pequeña orgía.
Mucho no podía hacer, su amada Rosarito, esa criatura que le
quitaba el sueño y que había desvirgado hacia apenas unas semanas atrás, en esos
momentos estaba empalada por sus dos agujeros, las vergas de esos hombres se
movían entrando y saliendo de su cuerpo arrancándole gemidos de placer, esos
tres cuerpos estaban totalmente unidos, eran pieles y carnes entrelazadas y
sudorosas retorciéndose de placer, Mario solo atino a acariciar el cuerpo de
Rosarito pasándole la mano por sus nalgas, por su espalda, beso sus hombros
sintiendo como ella en esos momentos tenia varios espasmos a causa de un enorme
orgasmo que denuncio balbuceando unas pocas palabras.
Ni Mario, ni ninguno de los otros dos hombres podían imaginar
lo que iba a pasar esa tarde, el padre de Rosarito, que había recibido un
anónimo contándole sobre la conducta de su hija con un hombre del pueblo,
comenzó a vigilarla, cuando ese domingo la niña le dijo que iba a la casa de su
amiga Virginia a pasar el día supo que algo raro estaba pasando, el mismo vio
cuando fue a la terminal de micros a retirar una encomienda como Virginia y su
madre, el día viernes, se marchaban del pueblo en un micro y se despedían de
Mario diciéndole que regresarían recién el domingo por la noche a ultima hora,
con tanta gente yendo y viniendo nadie lo vio, pero el ahora sabia que ese
domingo no estarían en la casa ni Virginia ni su madre, y su hija lo sabría
porque continuamente hablaba con su amiga por teléfono, o sea que le estaba
mintiendo, cuando la vio salir vestida con una mini que apenas le tapaba su
enorme trasero, una remerita ajustada que delataba que no tenia soutien, su
zapatillas de tenis y recién bañadita y perfumada decidió que era hora de
seguirla.
Siguió a su hija y cuando vio que entro en la casa de Mario y
pasaba el rato y no salía comenzó a preocuparse, peor fue cuando vio que de un
auto descendían dos hombres mayores, que el conocía bien, y también entraban a
la casa, no le quedaban dudas, alguna cosa extraña estaba sucediendo en ese
lugar, llamo por celular a dos amigos suyos y les pidió ayuda, demoraron mas de
dos horas en llegar, tiempo que a Omar le pareció una eternidad.
Moncho y Anibal eran dos gigantes que ocupaban su tiempo como
custodios de dos boliches bailables del pueblo, trabajaban de noche y de día
estaban siempre en el gimnasio, sus caras y sus enormes cuerpos aterrorizaban a
cualquiera.
Entraron en la casa sigilosamente, escucharon voces y risas
en la parte de arriba y muy despacio los tres subieron la escalera de madera que
llevaba a las habitaciones, Omar, que era el padre de Rosarito, iba adelante y
fue el primero que vio a través de la puerta semi-abierta lo que estaba
sucediendo en el interior de ese dormitorio.
Su hija estaba de rodillas y abierta de piernas arriba de un
hombre que, mientras se la cogia, le chupaba sus pequeñas tetas, y otro hombre,
arrodillado atrás de ella, le abría las nalgas y se la estaba cogiendo por el
culo, ese culo tan lindo, tan bonito, estaba siendo empalado por una enorme
verga que entraba y salía de ese agujero sin piedad, el hombre, de bastante edad
y corpulento, la bombeaba por el culo sacudiéndole todo el cuerpo, a cada
embestida que le pegaban los dos hombres su hija gemía, no podía creer lo que
estaba viendo, no atinaba a nada, no podía moverse, su pequeña, esa criaturita
tan bella y tan admirada por todo el pueblo estaba sobre esa cama, totalmente
desnuda mientras dos conocidos de el, y referentes del pueblo por ser miembros
permanentes de la sociedad de beneficencia, la toqueteaban por todos lados
mientras le hacían una doble penetración, se la estaban cogiendo como si fuera
una prostituta, lo peor era que parecía que su hija estaba gozando con lo que
hacia, gozando de dos vergas que estaban metidas adentro de ella.
En ese instante Gregorio comenzó a gemir, tomando a Rosarito
de las caderas le clavo su verga hasta lo más profundo, le hablo muy despacio en
el oído contándole que se estaba vaciando adentro de ella y le estaba llenando
el culo de leche, sus líquidos, tibios y gelatinosos, brotaban a chorros
inundando los intestinos de la muchacha que apretaba su esfínter para exprimir
mas esa enorme manguera incrustada en su cuerpo.
Los dos hombres que acompañaban al padre de Rosarito se
adelantaron temiendo la reacción de este y entraron primero a la habitación,
Julian los vio y quedo paralizado, Gregorio, que no se percato de ello por estar
de espaldas, seguía largando semen con la verga todavía metida en el culo de
Rosarito que tampoco los había visto entrar y gemía con sus ojos entrecerrados,
sobrepuesto del estupor que le causo ver a su hija en esa situación, Omar se
dirigió hacia ella y tomándola con los brazos de la cintura con un solo
movimiento la levanto y la acostó en la cama, del tirón que le pego casi le
arranca la verga a Gregorio que todavía la tenia metida adentro de ella, Mario
estaba petrificado, no le salía ni una palabra, a Julian se le había bajado el
pene y estaba tirado sobre la cama duro y sin poder moverse.
Los dos hombres se justificaron ante Omar diciendo que Mario
los había invitado y que al llegar les propuso tener sexo con la muchacha que ya
estaba allí como esperándolos, y que además el les dijo que a ella le gustaba
hacerlo con varios a la misma vez, que ya lo había echo en otra oportunidad y
que por lo tanto no había ningún problema.
---"Quédense tranquilos, ahora se la verdad, ya me lo habían
anticipado, solo me faltaba confirmarlo, se que todo esto lo armo el y uso de
anzuelo a mi hija para beneficiarse, seguramente les ha estado sacando fotos sin
que se dieran cuenta para después extorsionarlos, pero tranquilos, a este no le
van a quedar ganas de extorsionar a nadie después de hoy, pero ustedes no se
irán de acá hasta que yo lo diga, para eso traje a mis amigos, quiero que sean
testigos de lo que le voy a hacer a este tipo para que no tenga más ideas como
estas."---
---"Moncho desnúdate y subí a la cama con Rosarito, voz nena
sácate de encima la sabana esa y quédate desnuda, total, ya veo que aprendiste
bastante en estos últimos tiempos, quiero que lo abrases, lo beses y lo
acaricies al Moncho por todos lados hasta que el se caliente, y voz Moncho, te
doy permiso para que le hagas lo que quieras hasta que tengas la verga a punto
de reventar, menos metérsela escuchaste, después te voy a decir donde la vas a
poner"---
Rosarito se quito la sabana que la cubría y miro a su padre,
era la primera vez que el la iba a ver desnuda siendo ya una mujer, jamás le
había visto ni las tetas, ni el culo y mucho menos su pubis, donde al no tener
todavía bello, se le notaba la rajita, sentía que el rostro se le ponía rojo y
caliente como un fuego, pero no pudo decir nada, el la descubrió, nunca la
habían atrapado en una mentira y eso la paralizo.
A la vista era algo desigual, contrastaba el enorme cuerpo
del Moncho, brazos y piernas musculosos, espaldas anchas, con la fragilidad que
demostraba el pequeño y tierno cuerpo de Rosarito, piel suave y aterciopelada,
pequeños senos, un pubis sin bello, lo que si se destacaba era la protuberancia
del trasero, unas nalgas monumentales, a Moncho primero le costo poder tocar a
esa criatura estando su padre presente, pero al final, sintiendo como las manos
de ella lo estaban acariciando, no aguanto más, los dos estaban de rodillas
sobre la cama, la atrajo hacia el abrazándola y empezó a sobarle las nalgas,
abrió bien sus manos y apoyando las palmas con todo en esas exuberantes y
deliciosas carnes las apretó para sentirlas mejor, ese trasero, que tantas veces
había visto en el pueblo y que deseaba que algún día pudiera ser suyo, estaba
ahí entre sus manos, lo estaba acariciando, palpaba cada centímetro de esa piel
ante la mirada de todos, pero ya no le importaba, sus dedos se hundían en las
nalgas de ella, su pene se estaba parando y aprovecho para meterlo entre las
piernas de la criatura rozándole la vagina mientras la besaba en los labios y la
apretaba fuertemente contra el, la tibieza de sus senos apoyados contra su pecho
lo terminaron de enloquecer, no sabia como hacer para aguantar y no enterrarle
la verga, la tomo de las piernas abriéndoselas, con eso logro que a Rosarito se
le abriera un poco la entrada de la cuevita y ahí nomás empezó a frotarle el
pene en la mismísima rajita entre los húmedos labios vaginales, no aguantaba
más, ya estaba a punto de metérsela, ya había colocado el glande entre esas
tiernas y viscosas carnes cuando se contuvo ante la voz de Omar que le daba
ordenes.
Todos los hombres presentes estaban mudos, quien mas quien
menos ya tenia una erección viendo ese espectáculo, esas enormes manos
recorriendo, acariciando y apretando entre los dedos las carnes de esas
prominentes nalgas y la enorme verga del Moncho revoloteando entre las piernas
de ella amenazando con hundirse en la rajita en cualquier momento, hasta Omar,
el padre de Rosarito, se sentía excitado y fue entonces cuando decidió parar esa
parte y pasar a la otra fase de su venganza.
Le ordeno a Mario subir desnudo como estaba a la cama y
ponerse de rodillas con la cabeza en la almohada, Mario le hizo caso y subió
tembloroso, se puso en la posición que le ordenaron sin darse cuenta de lo que
estaba por pasar, los otros hombres se miraron entre si imaginando lo que iba a
suceder pero nadie se animo a decir algo.
Mientras tanto Rosarito, sin prestarle atención a Mario que
se acomodaba en la cama, seguía cumpliendo con las órdenes del padre, pero ya se
estaba excitando con las caricias que le propinaban las enormes manos de aquel
hombre recorriendo su cuerpo y con la situación que estaba viviendo, se daba
cuenta que ella era la única mujer entre seis hombres, íntimamente sabia que
todos miraban su cuerpo desnudo, especialmente su culo y su rajita, gimió sin
querer cuando sintió la punta de la enorme verga que Moncho ya le había apoyado
en la entrada de la cuevita, en ese instante deseo que aquella bestia que la
tenia entre sus brazos la penetrara y la hiciera suyo, pero la voz de su padre
la volvió a la realidad.
---"A ver Rosarito, lárgalo de una vez al Moncho que a voz no
te va a coger, agarrale la verga con las dos manos y sobasela despacito para que
se le mantenga bien dura, y voz Moncho, ahora si, quiero que se la entierres a
Mario por el culo, quiero que le eches un polvo, que lo hagas tu mujer para que
aprenda y para que sienta lo mismo que sintió mi hija cuando el le rompió el
culo."---
Mario escucho las órdenes de Omar pero era tal su estado de
culpa que no dijo absolutamente nada, no tenia reacción, sabia que estaba en sus
manos, prefería que le hicieran algo a el y que ahí acabara todo y no que
trascendiera mas allá de esas cuatro paredes y terminara enterándose su familia.
El no sabia que en los planes de la venganza de Omar todavía
faltaba otra parte.
Rosarito, a pedido de su padre, y para no contradecirlo,
sostenía entre sus manos la enorme verga del Moncho acariciándola para que
estuviera bien dura, ella recién empezaba en esto del sexo, conocía el pene de
Mario, el del anciano Don Julio que se la cogio junto con Mario hacia un par de
semanas atrás, y ahora el de estos dos hombres con los que había estado cogiendo
durante la tarde, pero a ninguno le había visto semejante verga, era algo
descomunal, si realmente se la iban a meter a Mario lo lamentaba por el pero
seguramente le iban a destrozar el culo.
Moncho ya estaba arrodillado entre las piernas de Mario y le
había abierto las nalgas, fue arrimando el glande hasta la entrada del orificio
anal, comenzó a empujar y la enorme cabeza del pene se fue hundiendo en las
entrañas de Mario que hundía su rostro en la almohada y gemía del dolor y pedía
por favor que pararan con eso.
Cuando Rosarito, arrodillada al costado de los dos sobando la
verga a pedido de su padre, vio como el enorme tronco de carne se metía adentro
del culo del pobre Mario se aparto un poco y pego su cuerpo desnudo al cuerpo
del Moncho y excitada por el espectáculo que estaba viendo lo comenzó a
acariciar deslizando sus manos por todo el cuerpo de el, le tocaba los muslos de
sus piernas y metiendo la mano entre ellas palpaba sus enormes testículos, y de
ahí pasaba a sus gordas nalgas deslizando sus manos en círculos sobre ellas y
hurgando en las profundidades de esas partes casi tocando con sus deditos el
agujero del culo de aquel gigante, su padre, saboreando la venganza, no se daba
cuenta de lo que hacia su hija de tan excitada que estaba.
Moncho, encendido por lo que había estado haciendo unos
minutos atrás con Rosarito y excitado por las caricias que ella le estaba
prodigando, no le molestaba que lo que se estuviera cogiendo fuera un hombre,
empujo la verga, que seguía bien dura, metiéndola hasta el fondo del culo de
Mario de una sola embestida, este dio un grito horrible, sintió como ese pedazo
de carne dura al incrustarse en su cuerpo sin ningún tipo de lubricación le
desgarraba el músculo del esfínter que se abrió como deshilachándose.
La verga del Moncho traspaso el recto del dolorido culo de
Mario y se le metió en la tripa de sus intestinos;
--"Ahora Mario vas a probar lo que es tener semen calentito
recorriendo tus entrañas, todo el pueblo va a saber que te rompieron el culo y
que el Moncho te hizo su mujer, vas a caminar con las piernas abiertas por
varios días"--
Omar le acariciaba la espalda a Mario burlándose de el y
saboreando la venganza por lo que le había echo a su hijita, mientras tanto
Moncho se lo seguía cogiendo ante la mirada atónita de los otros hombres y de
Rosarito, cada vez lo embestía con mas fuerza y se la metía mas adentro, después
de un largo gemido comenzó a vaciarse llenándole los intestinos con sus
líquidos, Mario sollozaba por la vergüenza y por el dolor que sentía adentro de
su cuerpo violado, arqueaba la espalda para que le doliera menos ese enorme
pedazo de carne caliente que se movía adentro suyo y que en esos momentos le
estaba regando de semen las entrañas, cuando Moncho termino de largar la ultima
gota de leche saco la verga y vio como el agujero del culo de Mario estaba
totalmente destrozado, el anillo de su ano ya no existía, en su lugar solo
quedaba un enorme boquete que permitía verle hasta la tripa del recto..
---"Y ahora vamos a esperar que llegue tu esposa, quiero que
el Moncho desvirgue tu hija como voz hiciste con la mía, vamos a ver si te gusta
como ese pedazo de verga le rompe el himen y la descose por todos lados, ni el
culito le quiero dejar sano, ¿o ustedes no se lo rompieron a Rosarito?, yo los
he visto hoy y seguramente voz la iniciaste en esto, ¿te gusto rompérselo a mi
hija?, ¿gozabas cuando se lo abrías?, ¿ella que hacia, lloraba del dolor?, me
imagino como abras gozado el día que la desvirgaste, ¿fue ese mismo día que
también le rompiste el culito? , bueno vamos a ver si te gusta como se lo rompen
a la tuya, y de paso que ella vea como te dejaron el culo roto a voz, va a ser
interesante."---
Mario suplico por Virginia pero Omar fue inflexible, quería
que la hija de el quedara en las mismas condiciones que el había dejado a su
hija.
Era casi la medianoche cuando llego la esposa de Mario con su
hija Virginia, la amiga de Rosarito, apenas entro fue abordada por los dos
hombres que trajo Omar para que lo ayudasen, la mujer aterrorizada no podía
hablar, la metieron en el baño de la planta baja y la encerraron diciéndole que
no se preocupara que su esposo estaba arriba en una reunión y que apenas
terminaran la iban a dejar salir, que a su hija la llevaban porque su padre
quería hablar con ella.
Los dos llegaron a la habitación de arriba llevando a
Virginia, esta cuando vio a su padre y a Rosarito se tranquilizo sin saber lo
que le estaba esperando.
Mario comenzó a suplicar, pidió por favor que no le hicieran
nada a su hija, que el estaba arrepentido de lo que había echo, que le pidieran
cualquier otra cosa que el se los daría
Omar no lo escuchaba estaba herido por lo que habían echo con
su hija;
--"Sácate la ropa Virginia y subí a la cama, te vamos a
mostrar lo que le gusta hacer a tu padre, el ya se lo hizo a Rosarito y varias
veces, ¿mi hija no te contó como el la desvirgo y le rompió el culo y
seguramente también la lleno de leche?, bueno, si a el le gusta es porque no es
nada malo, ¿entonces voz no tendrás inconvenientes en hacerlo, no es cierto?"--
Virginia no quería saber nada de desnudarse delante de todos,
no entendía que estaba pasando, estaba tan aturdida que casi no escuchaba lo que
le decía Omar, le llamaba la atención ver a su padre y a su amiga desnudos junto
a otros dos hombres también desnudos, solo el padre de su amiga y los dos
hombres que la subieron estaban vestidos, pero de repente uno de ellos, el mas
grandote y que ella conocía como Moncho, comenzó a desnudarse, cuando se quito
todo la tomo de un brazo y la llevo hasta la cama y comenzó a sacarle la ropa,
miro a su padre como pidiendo ayuda, pero al ver que este no decía nada y miraba
para otro lado se aparto del hombre y ella misma comenzó a desnudarse, se quito
la remera y la pollera y dejo a la vista de todos sus pequeños pechos, luego muy
despacio se bajo la bombacha tirándola al piso, quedo totalmente desnuda, su
cuerpo se veía frágil pero hermoso.
--"Mario subí a la cama con tu hija, voz también Moncho"---
Omar le ordeno a Mario que se ponga de rodillas, en cuatro
patas, y se abriera las nalgas para mostrarle a la hija como le habían dejado el
culo, como el se resistía fue Moncho quien abalanzándose sobre el se las abrió,
ante la vista de Virginia apareció el agujero del culo de Mario totalmente
destrozado y sangrando, y todavía saliendo desde adentro, chorreando por las
nalgas, el semen del hombre que se lo había cogido, su hija no podía creer lo
que veía, no quería seguir mirando, aparto la vista, su padre había sido violado
como una mujer.
---"Bueno Virginia ahora quiero que junto con el Moncho nos
den un buen espectáculo, pórtate bien, obedece todo lo que te decimos, hay que
mostrarle a tu papi como voz también podes hacer lo que a el le gusta, y de paso
vas a quedar igual que Rosarito, como buenas amigas no tienen que tener
diferencias".---
Moncho tomo a la muchacha de la cintura y la hizo poner de
rodillas, le pidió que se quedara quietita y que se relajara que así lo iba a
pasar bien, le abrió las piernas y se arrodillo atrás de ella, todos los
presentes miraban la escena conteniendo la respiración, Mario cerraba los ojos,
no quería ver lo que le estaban por hacer a su hija y todo por culpa de el, su
propio dolor, causado por el daño que tenia en el culo, mas la vergüenza que
paso ante su hija, lo tenían inmovilizado, no atinaba a nada, Rosarito sabia lo
que le esperaba a su amiga, ella hacia poco que había sufrido el dolor de la
primera vez cuando Mario la desvirgo.
Los dos hombres que habían sido invitados para la fiestita,
Julian y Gregorio, mas Omar y Anibal, todos ellos de una manera u otra sentían
cierta excitación y mas de uno comenzaba a tener una erección cuando vieron la
enorme verga del Moncho apuntando a la rajita de Virginia que arrodillada, y con
la cabecita en la almohada, parecía estar ofreciendo su culito y su vagina aquel
hombre que se iba a encargar de devirgarla.
Moncho estaba totalmente excitado, estaba viviendo una tarde
inolvidable, a puro sexo, ahora tenia ante si, de rodillas y abierta de piernas,
una hermosa ninfa virgen que iba a ser suya, le acariciaba las nalgas y las
frotaba contra sus piernas, su enorme verga ya estaba totalmente dura y parada,
la coloco entre las piernas de Virginia para que esta se fuera tranquilizando,
la notaba muy nerviosa, ella sentía ese bulto de carne entre sus muslos y si al
principio tenia alguna duda sobre lo que iba a pasar ahora ya no, ahora estaba
segura de lo que le estaban por hacer y nadie lo iba a impedir, jamás pensó que
su primera vez iba a ser de esta forma, se resigno y apoyo la cabeza en la
almohada esperando recibir la embestida de ese enorme pedazo de carne que
entraría en su cuerpo abriéndolo para siempre.
El hombre acomodo la punta de su pene entre los labios
vaginales de la criatura y comenzó a empujar, lentamente la deslizo hasta llegar
a la telita del himen, la movió un poco sacándola y volviéndola a meter hasta
que sintió que la cuevita se estaba lubricando, ahí ya no se detuvo, empujo la
verga hasta romper la virginidad de ella y enterrar su pedazo de carne bien
adentro de aquel cuerpito, Virginia dio un gemido de dolor y entre sollozos
largo varias lagrimas que empaparon su rostro, Mario, al escuchar el grito, supo
que habían desvirgado a su hija.
--"Para Moncho deja de coger y no vayas a acabar, a ver si la
dejas embarazada, sácala y métesela por el culito, ahí si, después de que se lo
rompes le podes dar la leche como al padre" --
Rosarito lo miraba a Mario esperando a ver si este hacia
algo, pero lo veía agarrándose las nalgas con las dos manos a causa del dolor
que tenia por su culo roto, entonces supo que a su pobre amiga nadie la salvaba
de que esa enorme verga le destrozara el trasero.
Moncho estaba en su salsa, nada le gustaba más que cogerse un
buen culo, ya se había cogido al padre y ahora se iba a coger a la hija, y este
culito era especial, gordito, bien carnoso, virgen, despacito saco la verga de
la dolorida vagina de la muchacha, le abrio las nalgas y apoyo la cabeza del
pene directamente entre los pliegues de piel del anillito anal que previamente
había ensalivado, comenzó a empujar entre los gemidos de dolor que profería la
niña, cuando ya había entrado toda la punta se detuvo un instante viendo como
palpitaba el esfínter de Virginia que ya se estaba abriendo, luego, sin parar,
deslizo todo aquel enorme tronco de carne adentro del culo de ella, esta vez el
grito de Virginia fue mas fuerte, el dolor que sintió cuando la verga del Moncho
le destrozo el músculo del esfínter casi la desmaya, no podía creer que la verga
que le había roto el culo a su padre ahora se lo terminaba de romper a ella.
Moncho, que ya tenia experiencia en estos menesteres, se
quedo un rato quieto para que a ella se le pasara un poco el dolor y se
acostumbrara a tener adentro ese pedazo de carne dura, después se prendió de sus
caderas y empezó a bombearle con todo haciéndole enterrar a Virginia la cabeza
en la almohada, a cada embestida la verga se iba metiendo más y más adentro, era
tan larga que atravesó todo el largo del recto y se metió en el tubo de la tripa
del intestino lo que le provoco a la muchacha una molestia mas fea que el dolor
que sentía, hasta que la excitación, por el polvo que le estaba echando a esa
dulce ninfa, lo llevo al Moncho al momento de mayor éxtasis, luego de dar un
largo gemido sintió como de su pene comenzaban a brotar chorros de semen que
terminaron inundando las entrañas de ese cuerpito que terminaba de coger.
Virginia sintió como de ese enorme tronco de carne que tenia
metida adentro de su culo, y que le movía las tripas, ahora salía un líquido
caliente que se desparramaba por sus intestinos como si le estuvieran aplicando
una enema, ya no aguantaba más, quería que todo eso terminara. Ya la habían
desvirgado y también le habían roto el culo y encima se lo estaba llenando de
leche.
Moncho saco su verga del culo de Virginia y esta se quedo
arrodillada gimiendo del dolor que sentía, Rosarito se acerco a su amiga y la
cubrió con una sabana, no pudo dejar de ver el enorme agujero que le había
quedado en el culo y de donde salía chorreando un líquido blancuzco.
---"Bueno Mario espero que te sirva la lección, y de esto
ninguno va a hablar nada porque a nadie le conviene, nosotros nos vamos, y
ustedes dos si quieren también se pueden ir, y fíjense bien otra vez a quien
eligen para hacerse una fiestita"---
Omar, su hija Rosarito y los dos hombres que había traído
para ayudarlo, Moncho y Anibal, salieron de la casa, subieron a un auto y se
marcharon.
Mario ni se despidió de Julian y Gregorio que rápidamente
dejaron la casa, Virginia no podía mirar a su padre, no conocía a ese hombre que
había desvirgado a su mejor amiga sin pensar que tenia la misma edad que ella, y
no entendía como había sido posible que ese día un hombre se lo cogiera a el,
porque no lo había impedido, como dejo que ese hombre lo hiciera su mujer
dándosela por el culo, y encima después permitió que ese mismo hombre la
desvirgara a ella delante de todos y además que se sacara el gusto de romperle
el culo y llenárselo de semen, el mismo semen que le habían dado a el, bajaron a
buscar a su madre, la sacaron del baño donde estaba encerrada y le dijeron que
no había pasado nada, que estaba todo bien, que todo fue un mal entendido y que
ya estaba aclarado.
Al poco tiempo Rosarito empezó a tener nauseas y después de
varios meses tuvo un bebe, nunca quiso decir quien era el padre, tal vez ni ella
lo sabia, pero Mario primero y el anciano Don Julio después fueron los dos
primeros hombres que le dejaron la semillita en su vientre, al año dejaron el
pueblo.
Cada vez que Mario iba al centro del pueblo y se cruzaba con
Moncho bajaba la cabeza, sentía como a su paso, este y otros hombres, murmuraban
riéndose por lo bajo.
Al cabo de un tiempo Mario y su familia se fueron del pueblo.
Al fin y al cabo el anciano Don Julio volvió a imponer su
candidato a presidente en las elecciones del exclusivo club y sociedad de
fomento del pueblo, nadie se entero de los "pormenores" que sucedieron antes de
la votación y que dejo tantas huellas en muchas personas.