Las historias de como inicie en la zoofilia, suelen ser
bastante extrañas, y a decir verdad, suelen creer que son mentira. Aun así,
quiero asegurar que son totalmente verdad. Soy un chico gay, y estas son mis
historias...
El inicio (I)
Bueno, mi primer contacto con la zoofilia… en realidad fui un
chico muy precoz, desde siempre he sabido que soy gay, y pues, ya sospechaba que
era zoofílico, aun que en realidad no lo había considerado seriamente, no
parecía algo normal excitarse cuando vez a un animal… es aun mas extraño cuando
apenas tienes 14 años…
Yo a esa tierna edad, ya tenía novio. Vivo en Tampico, toda
mi vida ha pasado aquí, es un lugar hermoso, aun que muy caluroso, vengo de una
familia de clase media, pero siendo hijo único, estoy acostumbrado a que me
traten bien. Bueno, pocos días después de mi cumpleaños, mi novio me invitó a ir
unos días al rancho de su familia un fin de semana, pedí permiso y mis padres
accedieron (bueno, ellos creían que solo era mi amigo).
Así pues, fuimos al rancho, esta muy alejado de Tampico, casi
a una hora, pero no fue aburrido, íbamos solo con el abuelo de Mikel (Ese es mi
novio, se llama Miguel) y nosotros íbamos charlando de cosas de la escuela,
estábamos entretenidos, sin preocuparnos nada del mundo.
Cuando llegamos, fuimos corriendo al cuarto de Mikel, estaba
muy bien ordenado, y a diferencia del resto del rancho (que olía a excremento),
su cuarto tenía un aroma muy suave.
Éramos tan malcriados. Sacamos un juego de dominó y empezamos
a divertirnos un rato, ya obscurecía y pronto tendríamos que ir a dormir. Y
decía que éramos malcriados por que, había una sola cama, individual… y sabíamos
muy bien como acomodarnos… Ya hacia bastante que nos habíamos entregado el uno
al otro, mas de un año, y valla que sabíamos divertirnos, aun que ese fin de
semana, íbamos a conocernos mucho mejor… de un modo muy distinto…
Antes de dormir tuvimos algo de sexo, y luego nos quedamos
dormidos desnudos y abrazados. A media noche desperté, escuche ruido afuera… me
asomé por la ventaba, había una brisa fresca que se sentía deliciosa al tocar mi
piel desnuda… entonces mire abajo, y vi a un par de animales que paseaban por el
patio… parecían buscar algo… me dio miedo y desperté a Mikel…
- Hay lobos afuera, dos de ellos… - el me miro medio
adormilado, pero pareció sorprendido por la noticia, se asomó por la ventana,
luego volteó a mirarme sonriendo.
- ¿Lobos? – Se acercó y me miró a los ojos sonriendo – has
que te revisen esos ojitos verdes, por que allá abajo solo están los dos perros
que cuidan la casa, Heckler y Kosh (el abuelo de Mikel es fanático de las armas
de fuego) – me asomé de nuevo por la ventana y mire a los dos canes… aun
parecían lobos…
- ¿Seguro que no son lobos?... – el solo sonrió y luego se
puso los pantalones vaqueros.
- Espera y veraz… - y antes de que pudiera decir algo más,
salio por la puerta de cuarto…
Yo me quedé allí de espaldas a la ventana, pensativo,
preguntándome si de verdad Mikel planeaba llevar a esos canes hasta el cuarto,
teniendo en cuenta que no me conocían, me daba algo de miedo… y además yo estaba
desnudo, así que iba a vestirme, pero solo me había puesto mi bóxer cuando la
puerta del cuarto se abrió de nuevo.
El perro… seguía pareciendo lobo allí enfrente, y me daba
algo de miedo… pero el solo me miraba y parecía que quería sonreír.
- Es un Huskie – comentó Mikel – a mi abuelo le gustan mucho
estos perros, creo que de hecho es por que parecen lobos – sonrió y se arrodillo
al lado del perro, le susurró algo al oído, y luego lo soltó del collar…
El perro se acercó a mi caminando lentamente… parecía que de
hecho el me tenia miedo a mi, sin embargo parecía sonriente (no se como
describir eso, simplemente sé que sonreía). Se acercó a mí, y yo, lentamente
acerqué mi mano para acariciarlo. Ya de cerca se veía muy lindo, estaba del
tamaño de un perro policía, pero este era mucho más amistoso.
Mikel cerró la puerta, y luego fue hasta donde estábamos el
can y yo, le acarició la cabeza, y luego acarició mi abdomen.
- Él es Kosh – me dijo al oído mientras me abrazaba – es el
mas joven de los 2, tiene apenas poco mas de un año. Heckler tiene casi 2…
- No muerde… ¿verdad?... – yo aun muy nervioso
- No… él no… - me mordió una oreja suavemente… quería
excitarme… pero Kosh seguía allí… y bueno, la verdad es que… sentir su cabeza
peluda entre mis manos me hacia sentirme aun mas excitado… ya hacia meses que me
había percatado que los perros me excitaban, pero nunca había pasado mas allá…
en este momento, sabia que podía, al menos, saber que se sentía hacer el amor
cerca de un perro…
Mikel empezó a lamerme el cuello… eso es quizá lo que mas me
excita… sentí una erección dentro de mi bóxer, pero mi amado no tardó en meter
su mano allí para comenzar a acariciar… me masturbó un par de veces… luego la
dejó colgando allí afuera…
Entonces sentí una lengua áspera en mi miembro, abrí los
ojos, y vi que Kosh me estaba lamiendo con curiosidad… me dio miedo que fuera a
morderme, y trate de hacerme hacia atrás, pero el peso hizo que Mikel y yo
cayéramos al suelo. El se levando casi de inmediato y me miró desconcertado.
- ¿Qué pasa?, ¿Qué sucede? (si, de hecho si hizo ambas
preguntas)
- Él empezó a lamerme el pene… - dije entre avergonzado y
asustado, mientras cubría mi entrepierna con mis manos.
- Oh… - había algo de decepción en su voz… - entonces ¿no te
gustó?
- ¿Cómo? – su pregunta me sorprendió, creí que el estaría al
menos sorprendido por lo que le había dicho, pero no parecía así.
- Perdón - me miro un poco sonrojado – creí que también te
gustaría como se sentía…
- ¿Ya lo habías hecho? – Lo mire sorprendido - ¿Por qué no me
contaste?... ¿no muerde?...
- Quería darte la sorpresa, supuse que te gustaría…
Yo ya no conteste, me puse de pie y me puse de espaldas a
Mikel, me rodeó con sus brazos y le ofrecí mi pene a Kosh, quien comenzó a lamer
de nuevo… su lengua era muy rasposa, y la sentía reseca, pero en realidad dejaba
mucha saliva donde me lamía.
- Y, ¿Qué otros truquitos sabe este perrito? – acaricie la
cabeza de Kosh mientras me lamía mas entusiasmado.
- Por el momento solo lamer… pero si así lo quieres,
podríamos enseñarle algunos trucos nuevos… - se bajó los jeans y comenzó a
frotar su pene en mi culo…
Luego de frotar su pene un rato, comenzó a tratar de
penetrarme… pero no podía, así que fuimos a la cama. Allí se acostó boca arriba,
y Kosh comenzó a lamer su pene… yo solo me pajeaba suavemente… excitándome con
la escena…
Mikel me llamó, me puse de pie sobre la cama, y comencé a
tratar de sentarme en su pene, que estaba enorme y delicioso, como siempre.
Tiene un miembro enorme, ya entonces era muy grande (actualmente mide 23cm de
largo y 16 de circunferencia en la parte media). Comencé a sentirlo a entrar en
mí, ya tenia mi esfínter acostumbrado, hacíamos el amor muy seguido, y casi
siempre el era quien cogía…
Estando sentado en su miembro, él comenzó a embestir, me
penetraba con gran fuerza, mientras tanto, Kosh se había trepado en la cama y
lamía mi miembro con entusiasmo, con todo y bolas.
Mikel se aferró a mis caderas, mientras me la metía con más
fuerza, lo conozco muy bien, cuando hace eso, es que va a eyacular… y no me
falló, me lo metió hasta el fondo y soltó la leche… yo me dejé caer sobre el, y
comencé a masturbarme suavemente, aun con su verga adentro, y con Kosh
lamiéndome con entusiasmo… Yo terminé también entonces, llenando mi pecho y
abdomen con mi leche… Kosh no se detuvo, me lamió hasta dejarme limpio… muy
limpio…
Bueno, este es solo mi primer contacto con la zoofilia, sin
embargo, después hubo MUCHOS más, y de hecho, durante ese fin de semana, hubo
muchas otras cosas interesantes. De esto ya tiene más de 4 años, Mikel y yo
seguimos siendo novios, y siempre que podemos vamos al rancho. Sin embargo, nos
gustaría conocer a zoofílicos que gusten compartir a sus mascotas conmigo, con
el (de preferencia con ambos); y también estamos dispuestos, si él quiere, a
hacerle pasar un rato muy caliente.
Si quieren contactarnos, de preferencia que sea para cosas
aquí en Tampico, a lo sumo en Monterrey. Para cualquier cosa, manden mail a:
WolfeLupus@Gmail.com