Hola amigos. Con este pequeño texto me presento. En
principio, aclaro: hago esto porque me lo recomendó un excelente amigo y… amante
(he hecho el amor también con él y la he pasado muy bien). Lo hago porque espero
que, al contar mis experiencias, me sienta un poco más liberada de toda la carga
que significa haberlas vivido y no tener con quien compartirlas, salvo con
quienes las viví.
Algo le conté a este amigo del que les hablo. Pero cuando me
estaba empezando a abrir para contarle algunas cosas que he vivido pero no me he
atrevido a contar, él prefirió que no siguiéramos por esa vía y que intentáramos
llevar nuestra relación por caminos más "tradicionales". Después eso no
funcionó, y a la larga dejamos de vernos.
Yo le propuse seguir siendo amigos, como antes de empezar a
coger, incluso vía internet. Pero él necesitaba tiempo para ver si podía
reconstruir su pareja (que no era conmigo) y eso incluía que por ahora no
siguiéramos en contacto (espero que sea por ahora, porque lo extraño mucho).
Supongo que para no colgarme totalmente, me propuso que escriba relatos con mis
experiencias a TodoRelatos, sitio de internet que los dos conocíamos desde antes
de conocernos mutuamente y al que muchas veces hemos entrado para leer relatos
eróticos.
En fin, este primer relato es para presentarme. Me llamo
Débora Gimena F. Soy profesora de Educación Física. Tengo 25 años. Mido 1,60 y
peso 52 kilos. Según lo que me dicen todos, varones y mujeres, tengo lindo
cuerpo y lindos rasgos. Tengo piernas largas y delgadas, pero un poco
musculosas; cola mediana y, también según todos, perfecta; cintura estrecha;
espalda amplia para ser mujer, pero no demasiado; vientre casi chato (hay un
pequeño rollo, que muchos dicen no ver, pero que yo tengo muy presente, que me
vuelve loca); tetas medianas y firmes; brazos delgados, pero también un poco
musculosos (soy profe de gimnasia y hago mucha gimnasia); hombros bien formados;
cuello delgado y ligeramente alargado (menciono esto porque mi amigo, el del
consejo, me dijo que le encanta); cabeza mediana; y cabello castaño claro
cortado bien corto (no me gusta estar pendiente del pelo). También según todos,
me queda bien porque tengo la típica cara de niña, a la Araceli González (modelo
argentina considerada hermosa por muchos hombres de nuestro país), con barbilla
mediana, boca mediana y de labios medianos (ni muy finitos, ni muy gruesos),
nariz pequeña y respingada, frente mediana y ojos grandes y marrones. Soy de tez
blanca pero en cuanto tomo sol, enseguida tomo un colorcito dorado que enloquece
a los hombres (por lo menos a aquellos con los que he estado).
Sigo: respecto del sexo me gusta todo. Y cuando digo todo me
refiero a todo. Gozo chupándola y tragándome toda la lechita o cuando me acaban
en la cara, cuando me la meten por delante y cuando lo hacen por detrás. También
me gusta hacer cositas en lugares casi públicos, mientras haya poca gente y en
la oscuridad de la noche.
Así de trola me dejó mi primer novio. Incluso el muy hijo de
puta me filmó mas de una vez, y en los últimos tiempos de ese noviazgo que me
dejó sedienta de sexo, sabiendo que yo estaba muerta con él y con la promesa de
no dejarme si yo me sometía (esa era una de las palabras que más le gustaba usar
conmigo), hizo conmigo varios experimentos... que no les voy a contar ahora…
todavía. Ya llegarán los relatos respectivos. Sí les puedo adelantar que su
última hazaña conmigo fue hacerme pasar un fin de semana en la quinta de uno de
sus amigos, entregándome a sus más selectos y mejores amigos, para que hagan
conmigo todo lo que quieran. Como yo nunca había tenido ningún tipo de relación
con otro hombre que no fuera él, me dijo que lo hacía para que pudiera disfrutar
haciéndolo con cualquier hombre, para que sea bien puta (esa era la otra palabra
que le gustaba mucho usar conmigo). Después, usó eso para dejarme y decirme que
no lo moleste más porque si no, publicaba las fotos y las filmaciones que me
había hecho, en internet, por el barrio y por cualquier lugar en que me pudiera
afectar.
Pero eso no es todo. Lo peor es... que me gustó mucho. Gocé
mucho con lo que me hicieron. Aunque no me perdonaron nada y no me preguntaron
si quería o no, no me lastimaron y, de alguna manera, me cuidaron bastante.
Igual por un tiempo me sentí usada y desechada (y un poco culposa, porque nunca
sentí que hubiera sido una violación). Pero al final lo que me queda es un
recuerdo delicioso.
No sé si me animaría a hacer de nuevo algo así, pero sí sé
fue la experiencia más alucinante de toda mi corta vida. Por eso me gusta tanto
el sexo. Por eso los hombres se enganchan rápido y después me dejan rápido. El
caso es que después de esa experiencia que marcó mi adolescencia, quedé hecha
una especie de ninfómana, de adicta al sexo, a la que le gusta experimentar todo
tipo de cosas (a veces pienso que los babasónicos escribieron ese tema,
putita, por mí, que por algún lado les llegó mi historia).
devora-gime para vos