Hola, después de mucho tiempo leyendo relatos, me decidí a
escribir uno, pero la verdad es que soy muy poco creativa, uff, en fin. Así que
opte por contar un poco alguna experiencia mía de autosatisfacción.
Me llamo Ana, soy morena y de mediana estatura, cuerpo mas o
menos bien proporcionado aunque como casi todo el mundo no estoy del todo
conforme con el, sobre todo con respecto al pecho, peeeero en fin… soy soltera y
tengo 31 años. Actualmente me dedico a la enseñanza aunque no en institutos ni
colegios, no soy profesora, son mas bien cursos ocupacionales.
Con respecto a mi vida sexual, estoy bastante satisfecha, no
tengo pareja estable y me gusta salir, así que, no me falta un buen polvo de vez
en cuando y como vivo sola tampoco me reprimo a la hora de masturbarme, incluso
ya he comprado un par de vibradores. Dar el paso de comprar el primero me costo
un montón, pero con ayuda de una amiga me decidi, tengo un grupito de amigas con
las que suelo salir, tenemos mucha confianza entre nosotras y nos contamos
muchas cosas, el sexo no es un tema tabú entre nosotras y a menudo nos contamos
el polvo de la noche anterior o la técnica de masturbación de turno. Aun que la
que voy a contar a continuación aun no ha salido en nuestro “foro” particular,
no se, cosa rara pero supongo que me da un poco de vergüenza y aquí en el
anonimato me resulta mas fácil.
Esto ocurrió a mediados del mes pasado, en Enero
concretamente, aun que no ha sido un invierno muy frío, las temperaturas han
sido lo normalmente bajas para tener que abrigarse bien y tener las
calefacciones funcionando, bien, pues me encontraba yo recién llegada de nuevo a
el aula donde me encontraba dando un curso de “secretaria de dirección” recién
llegada del descanso que hacemos a media mañana para desayunar, las alumnas aun
no habían regresado del descanso, era Lunes, y los lunes me toca desayunar sola
en una cafetería cercana, y supongo que será debido a eso que empecé a recordar
el polvo que eche el sábado con un tipo que conocí en un pub, una locura, en fin
eso es otra historia. Total que cuando regrese al aula muertecita de frío me
sentía un poco cachonda, pero la verdad en mi es un poco normal jeje.
Al entrar note el calorcito de la calefacción en mi cara y al
ver el aula aun vacía, me dirigí sin ni siquiera quitarme el chaquetón
directamente a uno de los radiadores de la calefacción para calentarme un poco
las manos, las puse encima y me distraje mirando a la calle, a los poco segundos
ya empecé a notar sus calientes efectos, me picaban las manos del contraste del
frío a lo verdaderamente caliente o mas bien ardiendo del radiador. Pocos
segundos mas tarde ya notaba el agradable calor subiendo por mis piernas y casi
sin querer me apreté mas al radiador, dando la casualidad que en su parte mas
alta coincidía a la perfección con la entrada de mi coño, y seria
inconscientemente, pero me sorprendí a mi misma practicando pequeños movimientos
de frotación de mi coño con ese caliente radiador, y me gusto, me gusto mucho,
tal es así que me desplace completamente hacia la esquina del radiador para
poder encajarme mejor en el y terminar lo que había empezado. En pocos segundos
me corrí, nadie me había visto y yo estaba tan contenta.
Desde ese día, ya lo he hecho alguna vez mas, tanto en el
centro como en casa y totalmente desnuda, como debe ser. He descubierto que el
efecto del calor en mi coño me excita mucho. Hace dos semanas, mientras estaba
planchando, se me ocurrió que podía usar la plancha calentita en una futura
masturbación, cosa que hice esa misma noche. ¿el resultado?, pues, seguro que lo
repito.