El día en la universidad pasó sin mayores
sobresaltos. Estuve con mi novio, que va a mi misma clase, he hice todo lo
posible para que no me encontrara rara. Al terminar las clases a la tarde mi
novio me llevo a casa en su coche y fuimos como casi siempre a un lugar apartado
en el monte para estar tranquilos, besarnos y pasar un rato a solas. Siempre que
íbamos le hacia una mamada antes de volver a casa así que esta vez, aunque no
me apetecía, se la hice para que todo pareciera normal. Eso si, hubo una gran
diferencia con otras veces: mientras se la mamaba mi mente no dejaba de imaginar
como era la verga de mi hermanastro, aquella que la noche anterior tuve
acomodada en mis nalgas y que me lleno mis bragas de semen. Mi novio tardó esta
vez en correrse, quizá porque yo no estaba tan concentrada como otras veces en
la mamada, y cuando lo hizo no pude evitar la comparación: su semen apenas
cubría la palma de mi mano mientras que el de mi hermanastro bañó mis bragas y
mis nalgas.
Llegué a casa y mi mama estaba muy contenta.
Mi padrastro le había regalado un fin de semana en un balneario para dos
personas y pensaba ir con una amiga. En ese momento me di cuenta que debía hacer
algo para no pasar el fin de semana en casa pero no me dio tiempo. Mi mama me
encargó una serie de tareas. Estaba atrapada y tendría que pasar el fin de
semana en casa con ellos dos. El resto de la semana transcurrió con normalidad.
Iba a la universidad, complacía a mi novio en el monte y en casa mi padrastro
había comenzado a manosearme cuando mi mama no miraba y mi hermanastro seguía
metiendose a las noches en mi cuarto para restregarse con mis nalgas y dejar mis
bragas inundadas de semen mientras yo me hacia la dormida imaginando como seria
su polla.
Y llegó finalmente el sábado. Mi mamá y su
amiga marcharon de madrugada y yo me levante a las 11:00. No había nadie en casa
y me dedique a las tareas que me habían asignado. Mi hermanastro llego a la hora
de comer y cuando terminamos me llevo a la habitación y me dijo que tendría que
vestir muy sexy ese fin de semana para ellos. Me dio una bolsa con lo que habia
comprado y me vesti. Era una blusa blanca semitransparente que debia llevar
atada un poco por debajo de mis pechos. Una minifalda roja de cuadros que apenas
tapaba mis muslos, un tanga negro, medias de rejilla negras y zapatos de tacón.
Mi hermanastro me dijo que parecia una bonita colegiala pero yo me sentía como
una putita calientapollas.
Nos sentamos en el sofa a ver la TV y mi
hermanastro tomo mi mano y la puso encima de su pantalón para que le acariciara.
Le dije que no, retire mi mano y acto seguido me solto una bofetada que me hizo
recordar las fotos y el disgusto que le daria a mi mama. Volvio a tomar mi mano
y esta vez le empece a acariciar y a notar como su bulto comenzaba a crecer. En
un momento su dureza era tan grande que se desabrocho el pantalón, se quito el
boxer y ante mi quedó una verga totalmente dura apuntando hacia mi. En mis
pensamientos nunca habia imaginado esa polla. Era de un tamaño normal pero
increíblemente gruesa. Me quede sin reaccionar y mi hermanastro volvio a tomar
la mano para masturbarle suavemente. Me dijo que no se quería correr porque
queria esperar a su papa. Mi mente decia que no hicera nada pero
inexplicablemente mi mano se deslizo hacia su verga y la comenzo a masturbar
lentamente.
Al de poco llego mi padrastro y fue
directamente al salon donde vio la escena:
Padrastro (P): vaya, que tenemos aquí
Hermanastro (H): ya ves papa, la putita me
esta dando un masaje
Marta (M): YO NO SOY UNA PUTITA
P: Lo eres aunque todavía no lo sabes
jajajajajajaajaj. Me voy a duchar
Cuando volvio de la ducha lo hizo
completamente desnudo. Me quedé alucinada. Su verga era enorme y todavía no
estaba empalmada. De un grosor algo mas grande de lo normal, gran tamaño y muy
bien proporcionada. Me quede sin reaccion, a lo cual el respondio sentándose a
mi derecha (mi hermanastro estaba a mi izquierda) y llevando mi mano a su verga
me dijo que la empezara a masturbar. Alli estabamos los tres, yo en el centro,
con una polla en cada mano y masturbándolas al ritmo que me marcaban ellos. Me
dijeron que querian correrse asi que puse todo mi empeño en ello. Cada vez les
notaba mas calientes y empezaron a hablarme sucio: “vamos puta, seguro que la
verga de tu novio no vale para nada” “se nota que no es la primera vez que haces
una paja, seguro que has sido siempre una calientapollas”. Yo incremente el
ritmo de las pajas y cuando se corrieron el espectáculo fue increíble: Nunca
habia visto tanto semen junto, aquello parecian pozos de petroleo. Al terminar
de correrse se fueron a limpiar y tuve unos minutos para asimilar lo que habia
hecho. Tenia muchas ganas de llorar pero no podia hacerlo. Me di cuenta que mi
tanga estaba humedo y la sensación de excitación pudo con la de culpabilidad.
Me mandaron preparar la cena entre
comentarios desagradables y toqueteos lo que no hizo mas que aumentar la humedad
que ya sentia en el tanga. Se fueron al salon y cuando termine de fregar intente
ir a mi habitación pero no me dejaron. Me tomaron fuertemente y arrancaron mi
ropa. Alli quede yo, con mi tanga y mis medias negras y arrodillada frente a
ellos. Sus vergas comenzaban a ponerse duras y mi padrastro agarro la suya y la
puso directamente en mi boca. Una vez mas mi mente decia que no se la mamara
pero mi boca no le hizo caso. Lentamente comence a abrir los labios y a chupar
aquel pollon. Bese su capullo, lo envolvi con mis labios, pase mi lengua por su
tronco mientras mis manos acariciaban sus huevos hasta que al final me puse a
mamarsela como una desesperada. Mi padrastro me agarro fuertemente de la cabeza
para comprobar hasta donde me entraba en la boca. Me habia tragado ya tres
cuartos de esa maravillosa polla cuando noté como la punta golpeaba en mi
campanilla y me provoco una arcada. Un “sigue chupando zorra asquerosa” me
devolvió a la realidad de aquélla maravilla y le hice la que en mi opinión es la
mejor mamada que nunca le he hecho a un hombre. Mientras mi hermanastro se
estaba masturbando con la escena mi padrastro saco su verga de la boca y me
inundo la cara de leche. Me dijo que cerrara la boca porque no era lo
suficientemente puta como para tragarme su leche, cosa que me alivio porque
nunca habia probado el semen.
Después de soltar la lechada intente ir a
limpiarme, pero mi hermanastro no me dejo diciéndome que le daba morbo ver la
cara de la buena de Martita llena de leche mientras se come otra polla. Me puse
a mamar su verga con delicadeza y lo cierto es que no duró mucho ya que se habia
pajeado tan fuerte mientras veia como se la mamaba a su papa que se corrio
enseguida. Eso si, repitio la misma operación... me mando cerrar la boca y lleno
mi cara de leche, encima del semen que ya tenia de su papa. Satisfechos como
estaban mi hermanastro dijo:
(H): Habra que recompensar a Martita
(P): Sí, la puta se ha portado bien. Hijo,
encargate tu de comerle las tetas que yo me encargo de comerle el coñito.
Me tumbaron en el suelo y mi hermanastro se
concentro en mis pechos: los acariciaba, los besaba, pellizcaba mis pezoncitos,
los amasaba con sus manos.... creia volverme loca de placer pero eso no fue nada
comparado con la comida de coño de mi padrastro. Lo hizo lentamente,
saboreándolo, besándolo, dándole pequeños mordisquitos, pasando su lengua de
arriba abajo. Se notaba que ya habia comido muchos.... no tenia nada que haber
con la forma en la que me lo comia mi novio. No tarde mucho en venirme y tuve un
orgasmo de esos eléctricos que decian mis amigas. Me quede echada en el suelo,
sin fuerzas, con mis piernas temblando mientras ellos abandonaron el salon con
un “mañana tendras mas Martita”. Estuve un buen rato tumbada en el suelo, y
cuando me levante me duche y me fui a la cama. Esta vez no tenia ganas de
llorar... queria seguir experimentando con aquellas maravillosas vergas que si
no llega a ser por un chantaje nunca hubiera descubierto.... (continuara)
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