Nacho vivía en el extrarradio de Madrid con unos amigos.
Tenía 24 años y trabajaba de lo que le ofrecían: de pintor
unos días, otros de obrero, otro de albañil...
Sin embargo, a menudo se veía obligado a robar en las tiendas
o a sus viejos para conseguir algo mas de dinero.
Sus trabajos en las obras se traducían en un cuerpo bastante
proporcionado y bonito.
Su vestuario se ceñía a chandals, camisetas ajustadas y
alguna chaqueta para guarecerse del frío. Llevaba el pelo de punta engominado,
con la parte de atrás mas larga, y piercings en el lóbulo derecho y la lengua.
Después del trabajo se iba a alguna plaza a tomarse unas
cervezas y fumarse unos porros, y ya algo borracho y fumado se dirigía a su
casa, normalmente solo.
Un día se quedo hasta algo mas tarde, y sus colegas se
marcharon. El decidió esperar a terminarse la litrona y fumarse el ultimo peta.
Cuando inicio el camino a casa sintió como era observado,
pero no le dio mayor importancia.
Las calles estaban ya vacías.
Oyó como una furgoneta se acercaba en su misma dirección, y
no le dio mayor importancia. Cuando pasaba cerca suyo, la puerta lateral se
abrió, y salió de ella una figura grande con un pasamontañas. Se dirigió hacia
el y con una de sus grandes manos le tapo la boca, mientras con la otra le rodeo
la cintura y empezó a arrastrarle hacia la furgoneta. Nacho se resistía con
todas sus fuerzas, e intentaba gritar, pero la fuerza de su oponente, así como
el estado en el que se encontraba dieron como resultado que pronto estuviese
dentro del coche, que arranco inmediatamente.
Haciéndole una zancadilla y mediante un empujón le tiro al
suelo. El todavía se resistía y protestaba, pero de repente recibió una ostia en
toda la cara:
¡Que te calles de una puta vez!
Tras ese golpe se le quitaron las ganas de seguir gritando
por el momento. La gorra que llevaba se le había caído del golpe y su pelo
estaba revuelto sobre el suelo de la furgo.
De repente noto como unos labios rozaron los suyos, y le
metían la lengua en la boca y empezaban a jugar con ella. Con sus brazos intento
apartar al peso que tenía encima, y empezó a dar patadas.
Sin embargo, no le duro mucho. El hombre le dio la vuelta,
aplastándole la cara contra el suelo, y le ato las piernas, y las manos, primero
con una cuerda, y con cinta americana después.
Le volvió a dar la vuelta y le dio varias vueltas con la
cinta americana color gris sobre los ojos.
Su captor le volvió a besar, y esta vez no puedo hacer nada
para evitarlo, y el beso fue mas profundo, pues su secuestrador se había quitado
el pasamontañas.
Su polla estaba dormida completamente, pues el era hetero 100
%. Sin embargo, cuando la mano enguantada de su captor empezó a tocarle a través
del chándal, empezó a empalmarse.
Su polla en estado de erección era bastante grande. No podía
reprimir el placer que le proporcionaba ese masaje en su polla, que pronto fue
sin el pantalón de por medio, pues se lo bajaron. De repente le agarraron con
fuerza las pelotas y empezó a gritar. La mano enguantada de su captor se dirigió
hacia sus labios que tapo con fuerza, mientras con la otra seguía agarrándole
las pelotas.
Le dijo al oído:
Cuando pares de gritar, dejare de apretar, putita.
Y así, acostumbrándose al dolor, dejo de chillar, sin
esperarse que su secuestrador apretase ahora con mas fuerza. Aunque intento
aguantar lo máximo, lo cierto es que las lagrimas afloraban a su rostro e
intentaba patalear. Pensaba que iba a desmayarse del
dolor cuando le soltó diciéndole que esperaba que así
aprendería a obedecerle.
Con todo esto no se dio cuenta que la furgoneta había parado.
La puerta se abrió ligeramente y entro otra figura, que
también iba tapada con un tapamontañas.
Este ultimo hizo una pelota con un trozo de cinta americana e
intento metérsela en la boca, pero no podía ya que la cerro con fuerza.
Tras darle una buena hostia le tapo la nariz para obligarle a
abrirla, y cuando lo hizo se la metió.
De repente vio como arrastraban hasta donde estaba el algo
que no había visto antes: una especie de maleta, muy grande.
Cuando la abrieron pudo ver lo enorme que era: hasta una
persona podía entrar en ella.
Ni siquiera había terminado de pasársele esa idea por la
cabeza cuando le estaban introduciendo dentro.
Lógicamente empezó a revolverse. Notaba como le sobaban
mientras los abdominales aprovechando su revuelta.
Escucho como cuchicheaban:
Muy bien, no hay otro remedio
Dicho esto, le quitaron la mordaza y le introdujeron una
pastilla en la boca que escupió.
Se la volvieron a meter, y esta vez le agarraron bien fuerte
la boca para que no pudiera escupirla, mientras por un hueco le introdujeron
agua y le taparon la nariz, para obligarle a tragar. Al poco de haberlo hecho
sintió como flotaba, como le abandonaban sus fuerzas. Medio drogado le volvieron
a introducir la pelota, y doblándolo sobre si mismo le metieron en la gran
maleta.
Cuando despertó estaba tirado en el suelo. Escucho como se
aproximaba alguien, y noto como le desataban, como cortaban sus cuerdas. Cuando
hubo terminado empezó a dar patadas al aire, intentando golpear a alguien que ni
siquiera veía. Pronto se vio despojado de sus pantalones y su camiseta.
Ahora le obligo a levantarse agarrandole de los pelos. Le
llevo hasta una cama donde le arrojo.
Escucho un sonido que no le resultaba familiar, algún tipo de
maquina eléctrica. Enseguida supo de que se trataba: le estaban cortando el
pelo, y según pudo notar al tocarse, realmente corto. Intento parar a su
agresor, pero este le aparto la mano de un golpe. Al volver a insistir una
segunda vez le agarro los pezones con fuerza y le hizo estremecerse y gritar
ahogadamente en su mordaza.
Cuando hubo terminado y estaba bien rapado, su captor le
quito la mordaza. El empezó a pedir que le soltaran, que no tenia dinero, que
sus padres tampoco, que le dejara en paz.
Mientras tanto, el encapuchado se había colocado encima y le
estaba tocando el paquete, se lo sobaba con insistencia, y se lo chupaba a
través del calzoncillo. Sus gemidos eran cada vez mayores.
Le agarro el culo y empezó a pellizcárselo, y a acariciarle
el interior. Esto hizo que el otro empezara a agitarse nervioso, a insultarle
llamándole maricon, y demás. El no pensaba follarse al chico, ni siquiera
pensaba penetrarle con un dedo, solo estaba jugando con su aguante, y lo estaba
haciendo realmente bien. Aunque lo intentara con todas sus fuerzas, no podía con
el peso de su secuestrador que estaba encima suyo, que ahora se había abalanzado
sobre el, sujetándole los brazos por encima de su cabeza y besándole con furia.
El otro intentaba quitarse, retirar su boca, pero era imposible. Quiso probar
suerte, y fue peor el remedio que la enfermedad. Se atrevió a intentar morderle,
pero le devolvió la jugarreta con un par de hostias nuevamente. Era hora de
someter a ese insugente. Le dio la vuelta, y le ato bien atado. Primero las
piernas y brazos. Después le introdujo en un saco de dormir, subio la cremallera
hasta arriba del todo y dio varias vueltas con otra cuerda.
Hecho esto desapareció.
Volvió al cabo de un par de horas, fumándose un cigarro
tranquilamente.
Le pregunto que si el fumaba, y cuando le dijo que no, que
solo petas, el otro le respondió lo que nunca se hubiera esperado: que hoy
fumaría para el.
Dicho esto, le encendió otro cigarro, y se lo fue dando a
fumar, calada a calada. Disfrutaba cada vez que le pegaba un tiro, y cada vez
que expulsaba el humo. Su polla iba a reventar.
Cuando hubo apagado la colilla, le beso con mas furia aun,
como no lo había hecho antes. Introdujo su lengua y saboreo el sabor del tabaco
en su boca, recorriéndola con gran placer.
Después de esto le llevo a otra estancia con una gran tele, y
le deposito en el suelo, al lado del sofá donde el se sentó, apoyando sus pies
sobre el. De vez en cuando le introducía los calcetines en la boca, o le sobaba
la polla con los pies.
Cuando de canso decidió que era el momento de empezar el show
como era debido. Lo primero que hizo fue sacarle del saco para descubrir que el
hijo de puta se había meado, y además aposta, como parecía por su sonrisa.
Sin decirle nada, le agarro de los pezones y empezó a
retorcérselos. Era hora de hacerle pagar su ofensa.
Le llevo al baño y le metió en la bañera. Lo primero que hizo
fue cortarle el calzoncillo, y después le chupo la polla hasta que se corrió.
Recogió todo lo que pudo de su lefa en los trozos de calzoncillo. Después agarro
su polla y empezó a golpearle en la cara al otro, y a introducírsela en la boca,
obligándole a chuparsela, hasta que también se corrió encima suyo. Recogió parte
de la lefa también con los calzoncillos. Despues de esto, se puso de pie, y meo
encima del chaval que protestaba horrorizado. En una de las veces que abrió la
boca para protestar, le introdujo el calzoncillo con las dos muestras de
corridas en la boca, y dio varias vueltas de cinta americana alrededor de la
boca.
Con una cadena le aseguro a la barra de la ducha y ahí le
dejo durante el resto de la noche.
No pego ojo en casi toda la noche, pero cuando al fin roto
por el cansancio se quedo dormido, un chorro de agua helada le despertó y
recorrió todo su cuerpo sin piedad, con el máximo de presión que permitía esa
ducha. Le saco de la ducha y le vistió con algún tipo de ropa cómoda. Le quito
la mordaza y la venda de los ojos, y vio de nuevo a su captor, con su capucha de
cuero, que le ofreció algo de desayuno.
Como era mejor estar de buenas, que no provocarle, decidió o
protestar y pidió un café.
A los dos minutos llamaron a la puerta, y llego a ver como
entraba el otro encapuchado, arrastrando de nuevo la gran maleta, antes de caer
dormido en los brazos del encapuchado.