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 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 27-Feb-08 « Anterior | Siguiente » en Gays (6066 de 6573)

Nacho

cloroformboy
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Una nueva historia de secuestro y humillación, elevada al cuadrado. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Nacho vivía en el extrarradio de Madrid con unos amigos.

Tenía 24 años y trabajaba de lo que le ofrecían: de pintor unos días, otros de obrero, otro de albañil...

Sin embargo, a menudo se veía obligado a robar en las tiendas o a sus viejos para conseguir algo mas de dinero.

Sus trabajos en las obras se traducían en un cuerpo bastante proporcionado y bonito.

Su vestuario se ceñía a chandals, camisetas ajustadas y alguna chaqueta para guarecerse del frío. Llevaba el pelo de punta engominado, con la parte de atrás mas larga, y piercings en el lóbulo derecho y la lengua.

Después del trabajo se iba a alguna plaza a tomarse unas cervezas y fumarse unos porros, y ya algo borracho y fumado se dirigía a su casa, normalmente solo.

Un día se quedo hasta algo mas tarde, y sus colegas se marcharon. El decidió esperar a terminarse la litrona y fumarse el ultimo peta.

Cuando inicio el camino a casa sintió como era observado, pero no le dio mayor importancia.

Las calles estaban ya vacías.

Oyó como una furgoneta se acercaba en su misma dirección, y no le dio mayor importancia. Cuando pasaba cerca suyo, la puerta lateral se abrió, y salió de ella una figura grande con un pasamontañas. Se dirigió hacia el y con una de sus grandes manos le tapo la boca, mientras con la otra le rodeo la cintura y empezó a arrastrarle hacia la furgoneta. Nacho se resistía con todas sus fuerzas, e intentaba gritar, pero la fuerza de su oponente, así como el estado en el que se encontraba dieron como resultado que pronto estuviese dentro del coche, que arranco inmediatamente.

Haciéndole una zancadilla y mediante un empujón le tiro al suelo. El todavía se resistía y protestaba, pero de repente recibió una ostia en toda la cara:

¡Que te calles de una puta vez!

Tras ese golpe se le quitaron las ganas de seguir gritando por el momento. La gorra que llevaba se le había caído del golpe y su pelo estaba revuelto sobre el suelo de la furgo.

De repente noto como unos labios rozaron los suyos, y le metían la lengua en la boca y empezaban a jugar con ella. Con sus brazos intento apartar al peso que tenía encima, y empezó a dar patadas.

Sin embargo, no le duro mucho. El hombre le dio la vuelta, aplastándole la cara contra el suelo, y le ato las piernas, y las manos, primero con una cuerda, y con cinta americana después.

Le volvió a dar la vuelta y le dio varias vueltas con la cinta americana color gris sobre los ojos.

Su captor le volvió a besar, y esta vez no puedo hacer nada para evitarlo, y el beso fue mas profundo, pues su secuestrador se había quitado el pasamontañas.

Su polla estaba dormida completamente, pues el era hetero 100 %. Sin embargo, cuando la mano enguantada de su captor empezó a tocarle a través del chándal, empezó a empalmarse.

Su polla en estado de erección era bastante grande. No podía reprimir el placer que le proporcionaba ese masaje en su polla, que pronto fue sin el pantalón de por medio, pues se lo bajaron. De repente le agarraron con fuerza las pelotas y empezó a gritar. La mano enguantada de su captor se dirigió hacia sus labios que tapo con fuerza, mientras con la otra seguía agarrándole las pelotas.

Le dijo al oído:

Cuando pares de gritar, dejare de apretar, putita.

Y así, acostumbrándose al dolor, dejo de chillar, sin esperarse que su secuestrador apretase ahora con mas fuerza. Aunque intento aguantar lo máximo, lo cierto es que las lagrimas afloraban a su rostro e intentaba patalear. Pensaba que iba a desmayarse del

dolor cuando le soltó diciéndole que esperaba que así aprendería a obedecerle.

Con todo esto no se dio cuenta que la furgoneta había parado.

La puerta se abrió ligeramente y entro otra figura, que también iba tapada con un tapamontañas.

Este ultimo hizo una pelota con un trozo de cinta americana e intento metérsela en la boca, pero no podía ya que la cerro con fuerza.

Tras darle una buena hostia le tapo la nariz para obligarle a abrirla, y cuando lo hizo se la metió.

De repente vio como arrastraban hasta donde estaba el algo que no había visto antes: una especie de maleta, muy grande.

Cuando la abrieron pudo ver lo enorme que era: hasta una persona podía entrar en ella.

Ni siquiera había terminado de pasársele esa idea por la cabeza cuando le estaban introduciendo dentro.

Lógicamente empezó a revolverse. Notaba como le sobaban mientras los abdominales aprovechando su revuelta.

Escucho como cuchicheaban:

Muy bien, no hay otro remedio

Dicho esto, le quitaron la mordaza y le introdujeron una pastilla en la boca que escupió.

Se la volvieron a meter, y esta vez le agarraron bien fuerte la boca para que no pudiera escupirla, mientras por un hueco le introdujeron agua y le taparon la nariz, para obligarle a tragar. Al poco de haberlo hecho sintió como flotaba, como le abandonaban sus fuerzas. Medio drogado le volvieron a introducir la pelota, y doblándolo sobre si mismo le metieron en la gran maleta.

Cuando despertó estaba tirado en el suelo. Escucho como se aproximaba alguien, y noto como le desataban, como cortaban sus cuerdas. Cuando hubo terminado empezó a dar patadas al aire, intentando golpear a alguien que ni siquiera veía. Pronto se vio despojado de sus pantalones y su camiseta.

Ahora le obligo a levantarse agarrandole de los pelos. Le llevo hasta una cama donde le arrojo.

Escucho un sonido que no le resultaba familiar, algún tipo de maquina eléctrica. Enseguida supo de que se trataba: le estaban cortando el pelo, y según pudo notar al tocarse, realmente corto. Intento parar a su agresor, pero este le aparto la mano de un golpe. Al volver a insistir una segunda vez le agarro los pezones con fuerza y le hizo estremecerse y gritar ahogadamente en su mordaza.

Cuando hubo terminado y estaba bien rapado, su captor le quito la mordaza. El empezó a pedir que le soltaran, que no tenia dinero, que sus padres tampoco, que le dejara en paz.

Mientras tanto, el encapuchado se había colocado encima y le estaba tocando el paquete, se lo sobaba con insistencia, y se lo chupaba a través del calzoncillo. Sus gemidos eran cada vez mayores.

Le agarro el culo y empezó a pellizcárselo, y a acariciarle el interior. Esto hizo que el otro empezara a agitarse nervioso, a insultarle llamándole maricon, y demás. El no pensaba follarse al chico, ni siquiera pensaba penetrarle con un dedo, solo estaba jugando con su aguante, y lo estaba haciendo realmente bien. Aunque lo intentara con todas sus fuerzas, no podía con el peso de su secuestrador que estaba encima suyo, que ahora se había abalanzado sobre el, sujetándole los brazos por encima de su cabeza y besándole con furia. El otro intentaba quitarse, retirar su boca, pero era imposible. Quiso probar suerte, y fue peor el remedio que la enfermedad. Se atrevió a intentar morderle, pero le devolvió la jugarreta con un par de hostias nuevamente. Era hora de someter a ese insugente. Le dio la vuelta, y le ato bien atado. Primero las piernas y brazos. Después le introdujo en un saco de dormir, subio la cremallera hasta arriba del todo y dio varias vueltas con otra cuerda.

Hecho esto desapareció.

Volvió al cabo de un par de horas, fumándose un cigarro tranquilamente.

Le pregunto que si el fumaba, y cuando le dijo que no, que solo petas, el otro le respondió lo que nunca se hubiera esperado: que hoy fumaría para el.

Dicho esto, le encendió otro cigarro, y se lo fue dando a fumar, calada a calada. Disfrutaba cada vez que le pegaba un tiro, y cada vez que expulsaba el humo. Su polla iba a reventar.

Cuando hubo apagado la colilla, le beso con mas furia aun, como no lo había hecho antes. Introdujo su lengua y saboreo el sabor del tabaco en su boca, recorriéndola con gran placer.

Después de esto le llevo a otra estancia con una gran tele, y le deposito en el suelo, al lado del sofá donde el se sentó, apoyando sus pies sobre el. De vez en cuando le introducía los calcetines en la boca, o le sobaba la polla con los pies.

Cuando de canso decidió que era el momento de empezar el show como era debido. Lo primero que hizo fue sacarle del saco para descubrir que el hijo de puta se había meado, y además aposta, como parecía por su sonrisa.

Sin decirle nada, le agarro de los pezones y empezó a retorcérselos. Era hora de hacerle pagar su ofensa.

Le llevo al baño y le metió en la bañera. Lo primero que hizo fue cortarle el calzoncillo, y después le chupo la polla hasta que se corrió. Recogió todo lo que pudo de su lefa en los trozos de calzoncillo. Después agarro su polla y empezó a golpearle en la cara al otro, y a introducírsela en la boca, obligándole a chuparsela, hasta que también se corrió encima suyo. Recogió parte de la lefa también con los calzoncillos. Despues de esto, se puso de pie, y meo encima del chaval que protestaba horrorizado. En una de las veces que abrió la boca para protestar, le introdujo el calzoncillo con las dos muestras de corridas en la boca, y dio varias vueltas de cinta americana alrededor de la boca.

Con una cadena le aseguro a la barra de la ducha y ahí le dejo durante el resto de la noche.

No pego ojo en casi toda la noche, pero cuando al fin roto por el cansancio se quedo dormido, un chorro de agua helada le despertó y recorrió todo su cuerpo sin piedad, con el máximo de presión que permitía esa ducha. Le saco de la ducha y le vistió con algún tipo de ropa cómoda. Le quito la mordaza y la venda de los ojos, y vio de nuevo a su captor, con su capucha de cuero, que le ofreció algo de desayuno.

Como era mejor estar de buenas, que no provocarle, decidió o protestar y pidió un café.

A los dos minutos llamaron a la puerta, y llego a ver como entraba el otro encapuchado, arrastrando de nuevo la gran maleta, antes de caer dormido en los brazos del encapuchado.

TodoRelatos.com © cloroformboy

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