Llegamos a la orilla, Don Silvio empezó a andar hacia unos
cañaverales que había a unos 150 metros, yo le seguía totalmente en trance,
estaba absorto en mis pensamientos sobre lo que acababa de ocurrir dentro del
agua y lo que me había gustado. El bañador mojado de Don Silvio se le pegaba a
su culo como una segunda piel, aquella visión hizo que mi polla se levantara de
inmediato, me tapé como pude mientras entrábamos en el cañaveral.
Al cabo de unos minutos y sorteando la cantidad de cañas que
había llegamos a una especie de claro bastante amplio de arena de playa. Don
Silvio se paró delante mio se rió y me empezó a besar como un autentico experto,
su lengua caliente recorría toda mi boca, la notaba gruesa y suave a la vez, sus
manos se fueron directamente a mis pezones ya duros como piedras, los tocaba con
maestría y precisión. Yo mientras empecé a acariciar todo su cuerpo con bastante
torpeza, tocaba su increíble barriga sus preciosas tetas, su culo por encima del
bañador, palpé su enorme paquete, sus huevos enormes y su polla que luchaba por
salir de aquel bañador.
Sin explicarme como tomé valor y me fui deslizando por su
cuello sus tetas sus barriga peluda y maravillosa hasta llegar a la altura de su
enorme bulto entre sus piernas duras y grandes. Bajé su bañador y apareció ante
mi una preciosa polla dura y venosa coronada por un capullo hermoso y rosado con
unas gotitas de líquido en su punta.
Sopese sus enormes pelotas, peludas y llenas de leche
caliente. Sin más abrí la boca y me metí muy lentamente su enorme rabo, quería
saborearlo centímetro a centímetro, mi lengua recorrió aquel maravilloso trozo
de carne hasta que su capullo chocó contra el fondo de mi garganta. Oía a Don
Silvio resoplar y medio convulsionarse, tenía sus manos apoyadas en mi cabeza y
empezó a movérmela para que él me follara la boca con lentitud y tranquilidad,
yo sentía entrar y salir aquella verga de mi boca mientras palpaba sus pelotas
con mis dos manos.
Joder chaval nunca antes la había metido en una boca
tan caliente.- susurro Don Silvio.
Aquello me animó a coger su culo y llevarlo contra mi para
sentir su pollon entero en mi boca ansiosa de recibir leche a raudales. Don
Silvio empezó a gemir y a resoplar.
No puedo mas, nene te voy a llenar de leche, no pares
ahora y siente mis chorros calientes en tu boca.
Yo aceleré la mamada hasta que tras un grito de Don Silvio
sentí el primer chorro de su espesa leche que me inundó la boca, su sabor era
nuevo para mi, pero me gusto y además no podía pensar en nada mas ya que
siguieron saliendo chorros de leche de aquella verga maravillosa que me llenaban
la boca, casi no podía tragarlos todos, pero como pude sentí por mi garganta
aquel néctar maravilloso. Era tremendo la cantidad de leche que me dio Don
Silvio. Yo seguí lamiendo y chupando y tragando hasta que la polla de mi amante
se fue saliendo por si sola de mi boca.
Me incorporé y besé a ese macho que me había dado mi primera
lección de cómo sabe una gran corrida en la boca.