JUGUETES
Este sería nuestro sino. Esperar y dar placer. Nos habíamos
convertido en tres juguetes. Tres juguetes hermosísimos que solo tenían una
función dar placer a nuestros dueños y a sus amigos.
Todo empezó hace tiempo. Soy una joven de 28 años que todavía
vive con sus padres y que no tiene la mas mínima
intención de dejar-los, más que nada por comodidad. En ocasiones trabajo, en
otras estoy en paro, como muchos de los jóvenes de hoy en día. Tengo una
pandilla de amigos con los que salgo a veces, cada vez menos. Me aburren.
Mis padres, en cambio ya han aceptado que difícilmente los
dejaré, creo que a veces piensan que les ha tocado una solterona joven y asumen
que estoy con ellos como podrían estar con su madre o su padre si los tuvieran.
En casa soy bastante independiente y si algún día no voy a dormir ni me
preguntan ni se extrañan. Esto es bastante infrecuente. Y no porque no me guste,
pero estoy harto de gente de mi edad que se comporta como si fueran críos de 18
años y que lo máximo que puedes esperar de ellos es un polvo rápido y ahí te
quedas. Me imagino que si tuviera un trabajo fijo podría ampliar mi círculo de
amistades. En fin que el máximo problema puede que sea mi carácter. Demasiado
introvertida. Y eso que físicamente no estoy mal. Bastante alta, buenas medidas,
cara agraciada, y con mi eterno pelo escarola,
Mis padres son como todos. Un matrimonio, ambos con un
trabajo liberal, buena posición y a pesar de los años buena presencia. Mi madre
es un poco mas alta que . Es una mujer elegante, casi siempre va con trajes
chaqueta y moño lo que le da una apariencia de seriedad que no se corresponde a
su carácter. Mi padre es agraciado con bastantes cabellos blancos y que según
mis amigas sigue estando "bueno".
Todo empezó hace dos meses. Se acercaba un puente y a mis
padres no les apetecía quedar-se en casa con lo que empezaron mirar un viaje de
4 días. Descartaron los sitios habituales; Tunez, París, Londres, Roma, etc.… Al
final les di un folleto que había recogido en una agencia de viajes con
expositor en la calle. Lo miraron y empezaron a decantarse por un viaje a
Rumania-Los Cárpatos. Cuando lo oí les dije que si iban allí no me importaría
acompañar-les (la verdad es que no me plantee siquiera si podía molestar, debe
ser porque piensas que tus padres todos los juegos ya los han hecho). Dijeron
que mejor, que qué haría sola en casa cuatro días….
Se lo dije porque siempre me había fascinado la zona de los
Cárpatos, Transilvania, Drácula hombres lobo etc... Puede que fuera a mi
fascinación por unas películas que mi padre tenía grabada de la Hammer inglesa
con el tema gótico como fondo, mucho mejor que las actuales de terror: sangre,
papilla etc.… Simplemente me había fascinado siempre la dominación de los
vampiros sobre sus victimas y el sexo no explicito que emanaban estas películas.
No esperaba encontrar vampiros pero si ver estos lugares y oír esas leyendas. Me
estaba emocionando con el proyecto hasta el punto que una noche tuve una
pesadilla. Estaba dormida y me despertó una voz que me llamaba. Me levante abrí
la ventana y entro una ráfaga de aire helado. Cuando me gire había una figura al
lado de mi cama. No me asuste. Fui hacia ella aunque tenía la cabeza en la
penumbra si vi unos ojos inyectados en sangre que me llamaban. Cuando estuve
cerca me cogió en volandas y me tiro encima de la cama. Me desgarró el camisón y
hundió su cara en mi sexo. Venían oleadas de placer una después de otra. De
golpe paro y note un pinchazo. Aquello me proporciono un orgasmo y mi cuerpo se
arqueo lo indecible. En mi boca habían parecido unos colmillos y tenían ganas de
que terminara para poder morder le yo. Con su boca fue ascendiendo hasta mis
pechos y los beso para terminar en mi boca en un beso que parecía que no tenia.
Fin. Note su penetración .Hacíamos el amor con un toque salvaje que yo
desconocía saber. Arañazos, mordeduras. Cuando final termino puso su cuello a la
altura de mi boca invitándome a morder. Clave los dientes y empecé a chupar. Los
orgasmos eran mas fuertes que los anteriores. Cuando terminé le mire a la cara y
quede paralizada era una mujer. Me desperté. Tenía el sexo empapado. Recordaba
todo el sueño y me sorprendió que lo único que me asustara fuera el hecho que
era una mujer. Fue una noche larga. Se acercaba el día y mi impaciencia iba en
aumento.
Llegamos a Bucarest i alquilamos un coche. No íbamos en un
viaje organizado sino por libre. Nuestro destino Brasov antigua capital de
Transilvania. Cogimos una carretera ancha y bien acondicionada. Llegaba hasta
Hungría atravesando Transilvania. Después de comer llegamos a Brasov. Teníamos
que ir a una casa rural , tranquila que estaba a unos 10 kilómetros de la
capital. Teníamos tiempo de sobra porque les habíamos dicho por medio de la
agencia que llegaríamos tarde. Hicimos un poco de turismo y sobre las cinco
volvimos a coger el coche.
Toda la zona era preciosa y como yo me imaginaba. Y como me
temía se empezaba a ver una neblina en todo el fondo del valle que subía por las
montañas y las tapaba. Entonces ocurrió lo peor. Nos perdimos. Tuve que aguantar
la bronca de mi madre a mi padre y las excusas de este. Yo me reía porque veía
que si a mi padre le sacas del GPS es capaz de perderse en un metro cuadrado.
Seguimos dando vueltas. Cuando encontrábamos un camino que ya no estaba
asfaltado nos dábamos la vuelta.
Entonces fue cuando note una sensación extraña. Me pareció
que sabia donde estábamos y como salir d ahí. No sabia como, pero lo vi como si
mi cabeza fuera un mapa la salida. Era curioso que supiera donde estaba sin
haber estado nunca allí´.
Se lo dije a mi padre que girara a la izquierda y harto de no
saber donde estábamos me hizo caso. Al cabo de un kilometro dejamos el asfalto y
mi padre quiso dar la vuelta pero le dije que no que este era el camino. No me
hacia caso y entonces mi madre dijo que me hiciera caso. Mi padre harto y
nervioso nos hizo caso sin dejar de refunfuñar jaculatorias.
Al cabo de unos diez kilómetros en medio de la niebla
llegamos a una casona. Le llamo casona porque para mi castillo era sinónimo de
puente levadizo, torres etc. Pero en realidad parecía por el tamaño un castillo
y eso que la niebla no me dejaba ver toda su fachada principal. Paramos y
entramos para pedir que nos orientaran.
Nos abrió una chica o mejor dicho doncella por su vestuario y
nos hizo pasar .Dejamos fuera el frio que hacia y una ola de calor nos invadió.
Nos invitó a sentar-nos y a esperar. La estancia era preciosa y nosotros con
nuestras ropas no encajábamos en la decoración. En la pared había 5 o 6 cuadros
de mujeres i una de un hombre. Todas las mujeres debían ser familia cercana
porque tenía un gran parecido. O eran muy bellas o el pintor había fantaseado
convirtiendo la normalidad en una gran belleza.
Al cabo de un rato apareció un hombre elegantemente vestido
con una bata corta. Era muy alto y con una fina barba que encajaba perfectamente
en su cara alargada. Nos saludo en español y comentó que lo había aprendido en
su juventud. Le contamos nuestras peripecias y le pedimos que nos indicara donde
teníamos que ir para llegar a la casar rural. Se disculpo y dijo que para una
gente que no había estado nunca en la zona les seria imposible llegar con la
niebla baja que había y la falta de rótulos e indicadores., que lo mejor que
podíamos hacer era quedar-nos a dormir y por la mañana seria distinto. Quedarnos
no seria un problema ya que la casa era inmensa y solo vivían su mujer, su hija
y el además del servicio. Toco una campanilla y apareció la doncella a la que
indico que preparara dos habitaciones y la cena. Al cabo de un rato apareció
otra doncella con una bandeja con unos vasos y un ponche caliente de vino. Con
el frio que hacia fuera lo bebimos en seguida y la verdad es que nos reconfortó.
Entro la doncella para acompañarnos a las habitaciones y bajar luego a cenar. Me
extraño el comportamiento de la sirviente porque en ningún momento le había
visto la cara, siempre miraba el suelo, y no levantaba la vista ni siquiera
cuando le hablaban. La seguimos y en el primer piso nos dio las habitaciones un
poco separadas pero en el mismo rellano. Entre una habitación y otra habría unos
10 metros. Al entrar me pareció que estaba dentro de una de las películas que
había visto de mi padre. Ventanas estrechas en arco con cristales entre plomo y
una cama enorme con dosel. Me eché encima la cama y pase un buen rato mirando el
techo.
Al final y a pesar mío decidí cambiarme de ropa y bajar a
cenar. Me lave y decidí quitarme los pantalones y ponerme un vestido fucsia que
había traído por si había alguna cena o comida en algún sitio elegante. Me
recogí la escarola en una cola. Pasé por la habitación de mis padres y ellos
también se habían cambiado. Mi madre también había elegido el vestido y mi padre
una americana de esport que no sabia porque había traído sabiendo el frio que
hacia. Bajamos y la doncella que nos esperaba al pie de las escaleras nos llevo
al comedor. Al entrar me impresiono. Era enorme y con una gran mesa alargada y
sillas con respaldo alto. Pero lo que mas me impresiono fue ver a una mujer
sentada en la cabecera de la mesa. Era la mujer más bella que había visto nunca.
El pelo negro lo tenía recogido en un moño en lo mas alto de la cabeza con
algunos mechones que se le escapaban y le caían sobre el propio pelo y la cara.
Nos sonrió pero no hizo ademan de levantar-se. Llevaba un vestido antiguo largo
que tapaba buena parte de la silla. Llevaba un escote grande pero discreto y las
mangas le cubrían hasta las muñecas. Nos saludo. Y nos hizo sentar. Ellos se
sentaron en las puntas de la mesa, mis padres a la derecha y yo a la izquierda.
A mi lado había una silla vacía que me imagine que era para su hija. Al pasar
por detrás de la señora alargó la mano y le roce. La aparte de golpe porque me
dio la sensación de haberme quemado. No podía dejar de mirar-la, tan bella era.
En aquellos momentos se abrió una puerta y apareció la que
debía ser la hija. Era el vivo retrato de su madre pero con una indumentaria que
a mi me pareció extravagante. Llevaba una especie de túnica que le tapaba todo
el cuerpo desde el cuello hasta los zapatos y las mangas se alargaban hasta las
muñecas. Nos saludó y se sentó.
Empezaron a traer la cena y la conversación derivó al cabo de
un momento en los temas locales, leyendas etc. Sus explicaciones rondaban la
jocosidad y en ningún momento dieron la sensación de ser un tema serio. Lo que
si recalcaban era que existían cosas que no podemos comprender y que podían
pasar y convertir-se en leyendas que explicadas por la gente llana eran cómicas
o tragicómicas.
La joven intervenía poco. De golpe se dirigió a mi y vi
quería iniciar una conversación distinta del resto de la mesa. Acerco su silla a
donde estaba yo, al momento la doncella recoloco los platos delante de ella.
Empezó a preguntar-me sobre mi y mi vida. Le comente lo aburrida que era y que
si había querido venir fue por la fascinación de aquella zona y sus leyendas.
--Nunca te creas las leyendas. Son falsas. La de Drácula y
los vampiros han tenido éxito por la parte sexual y de dominación que tienen si
no seria como cualquier leyenda de cualquier monstruo en cualquier país del
mundo. Drácula atrae por la dominación hacia las mujeres, la vida eterna, el no
envejecer .Como ves no tiene nada de monstruoso.
-- Puede que estés en lo cierto. A mi atrae no la leyenda que
pueda haber aquí sobre los vampiros, doncellas, campesinas, niños muertos por
vampiros sino la sensualidad que desprendían las películas que vi el como las
buenas chicas se rinden a los brazos de un ser muerto y sobrenatural aceptando
la maldad que conlleva.
-- O seas que para ti es mas una leyenda sexual que de miedo
o de terror?
-- visto así puede que tengas razón.
En aquel momento me estremecí. Siempre había sido una chica
introvertida que nunca había contado nada a mis padres ni a mis amigas sobre lo
que pensaba de este tema. Ahora a la primera desconocida que se me acercaba se
lo contaba todo y le abría mis fantasías y mis deseos más íntimos. Estábamos
calladas y me fije en ella. Me había parecido que llevaba guantes para comer
pero ahora que estaba mas cerca vi que no eran guantes sino como un material de
látex. No eran guantes porque o eran finísimos o sino como podía ser que se
vieran las arrugas de sus articulaciones y las uñas también negras perfectamente
integradas e guante. Ella vio que estaba fijándome en sus manos y rio. Extendió
la palma y me la enseñó.
--Te gusta? Es mi fetiche. Me gusta ir con estos "guantes".
Antes de pronunciar la palabra guantes hizo un pequeño
inciso. Siguió riendo.
El resto de la mesa seguía hablando del mismo tema pero al
igual que ella hacía hincapié en la parte sexual de las leyendas locales.
Habíamos terminado la cena. Mire a mi madre y vi que tenia la
frente con gotas de sudor que intentaba secar-se con disimulo. El anfitrión
dirigiéndose a todos nos invito a tomar una copa en una salita.
--Pasemos. Mi esposa nos acompañará luego.
Nos levantamos y salimos del comedor dejando en la punta de
la mesa a la anfitriona que nos despedía con una sonrisa. Me imagine que podía
tener un problema en las piernas que le impedía andar o mover-se pero no me
atreví a preguntarle a Irina , la hija.
Nos sirvieron unas copas de un licor autóctono lo que hizo
que mi madre siguiera sudando. Al cabo de un momento se abrió la puerta i
entraron las dos doncellas cargando la silla con la anfitriona encima. La
colocaron en una especie de pedestal de 5 cm de alto que quedaba en un lateral
donde estábamos todos pero que permitía que ninguno de nosotros le diésemos la
espalda.
--No se extrañen. A mi esposa no le pasa nada en las piernas
pero ahora no le está permitido dejar la butaca y caminar.
No podía dormir. Estaba muy excitada. Eran demasiadas
novedades y demasiados misterios en esta casa. Me metí en la cama. A pesar del
frio fuera la cama estaba muy caliente y me envolvía con su calor. Intenté
masturbarme pero no tenia ganas de estropear toda esta fantasía una vez hubiera
acabado. Quería dormirme con esta excitación.
Estuve un tiempo dormida. No sabía cuanto. Algún ruido o algo
me despertó. Me levanté y fui a la puerta. Solo llevaba un camisón corto pero me
parecía suficiente. No tenia frio ni pensaba ir muy lejos. Abrí la puerta y
estaba el pasillo a oscuras. Al fondo se veía una puerta entreabierta por la que
salía una rendija de luz. Cerré la puerta e intenté volver a la cama pero no
podía. Algo me empujaba a mirar que era lo que se escondía en la luz. Todavía me
duraba la excitación de la cena. Me di la vuelta y abrí la puerta despacio.
Seguí por el pasillo hacia la puerta. Al llegar mire por la rendija. Era una
sala grande. Parecía una biblioteca .En centro había un sofá y recostada en ella
estaba Irina. Solo pude ver entonces los zapatos. Parecían botas con un tacón de
al menos 15 cm. Brillaban como sus manos. Debí respirar mas fuerte porque giró
la cabeza y me vio, se levanto riendo mientras hacia un gesto con la mano. Entre
y vi que la zona que estaba mirando eran unas cortinas que todavía tenían el
movimiento pendulante de acabar-las de cerrar.
--No podía dormir y he visto luz.
-- Yo tampoco duermo. Siéntate aquí a mi lado.
Alargo la mano y cogió la mía. Primero fue un escalofrío por
el contacto con el guante y mas tarde me dio la impresión que era lo que debía
hacer y estaba a gusto encontrándolo lo màs natural del mundo. Quería hablarle y
contarle todo lo que yo sentía, mi excitación, mis interrogantes. Era una
situación que por mi carácter nunca me había sucedido.
Me senté a su lado y ella me cogió la mano,. Fue un acto
cariñoso y autoritario. Me paso por la cabeza todas mis fantasías sobre
vampiros, pero una simple mirada suya me tranquilizó. Me siguió mirándome
fijamente. Escrutaba mi cara. Al final su mano se acercó a mi barbilla y la
atrapó. El frio contacto del látex me excitó. Su frialdad no era tal. Notaba su
carne debajo, cálida y esto me apaciguo. Pensé en besarla. Nunca me había
pasado. Después de un momento, no se cuanto, fue ella la que acerco sus labios a
los míos y me beso.. Primero fue un roce pero en momento teníamos las bocas
abiertas. Nunca en toda mi vida había sentido esto. Su lengua moviéndose por
dentro de mi boca tocaba todos los recovecos y todos los puntos que tenia. Al
cabo de un rato empezó a bajar su mano hacia mis pechos Me gustó y yo intenté
hacer lo mismo, pero su mano me freno cogiéndome fuertemente por la muñeca. De
golpe sin separar los labios vi que se sentaba encima mío empujándome con su
boca la cabeza hacia atrás y me cogía las dos muñecas poniéndolas en el respaldo
del sofá. Abrí los ojos me miro y sonriendo me dijo.
--Estate quieta y déjame hacer.
Siguió con el interminable beso. Por mi cabeza pasaba todos
unos conceptos que no podría desgranar ni ordenar: lesbianismo, dominación,
amor, vampiros, Transilvania etc. Notaba sus pechos en mi pecho y una fuerza que
no me atrevía a comprobar. Poco a poco resbalo hasta el suelo hasta que sus
labios alcanzaron mi sexo. Lo que vino a continuación fue indescriptible. Ningún
niñato con los que había estado me había hecho sentir lo que sentía en esos
momentos. Me faltaba el aire y un orgasmo sucedía a otro. El tiempo se había
parado y la lengua de Irina recorría todo mi interior como nunca nadie había
hecho.
Cuando paró mi cara estaba empapada de sudor y lo que había
vivido me había cambiado totalmente. Mire hacia abajo y vi su sonrisa. Se
levanto y se sentó a mi lado.
Me pregunto si era mi primera vez . Le conteste que si y lo
maravilloso que había sido.
Quedamos calladas. Tenia la sensación de llevar años a su
lado, de que conocía todos mis deseos e intenciones. Nunca antes lo había
sentido, ni siquiera con los chicos con los que más o menos había salido. Si no
fuera tan absurdo diría que me había enamorado.
--Te quieres quedar conmigo?
Esta pregunta me sobresaltó. Me hizo volver a la realidad.
Una realidad que significaba que estaba a miles de kilómetros de mi casa, que
era un viaje sorpresa, que mis padres estaban al lado…
--Sí
Lo había pronunciado? Había dicho que estaba dispuesta a
quedarme con una mujer a miles de kilómetros y decirles a mis padres que se
fueran sin mi? Una mujer a la que apenas conocía. Era fascinante pero
desconocida y misteriosa. Le cogí la mano y se la bese. Cuando lo hacia me fije
en sus dedos. No parecía un guante sino mas bien el látex parecía una película.
Seguimos hablando. En su modo de preguntarme me parecía
intuir que le daba igual la respuesta que diera. Al cabo de un rato me dio la
sensación de que daba por hecho que me quedaría con ella sin ninguna referencia
a mis padres, como si no existieran pero en el fondo me daba la sensación de que
también contaba con ellos.
Ella seguía siendo una mujer enigmática para mi, su
dominación, su seguridad, sus reacciones, y hasta su vestimenta le comente. Me
pregunto si quería saber lo todo. Al decirle que sí rió y me dijo pronto lo
sabrás, cuando sepas que te quieres quedar conmigo. Y me dijo una frase que me
intranquilizó. Aquí a veces ,lo que ves no es lo que ocurre sino lo que quieres
que ocurra.
Nos levantamos. Yo estaba completamente desnuda. Estábamos la
una frente a la otra. Me beso suavemente y bajo su mano a mi vulva. Rió se
separo un poco y se agacho hasta quedarle la cara a la altura de mi pelvis.
Pensé que estaba dispuesta a empezar otra vez pero simplemente miró mi sexo y
soplo. En el momento todos mis rizos salieron volando dejándome el sexo
completamente depilado. Al instante note un escalofrío agradable en la zona. Le
pregunte como lo había hecho. Simplemente me dijo recuerda lo que te acabo de
decir.
Estábamos de pie frente a las cortinas que momentos antes
debían estar abiertas. Ella se coloco detrás de mí abrazándome con sus brazos
por enzima de mis hombros. Al instante se abrieron las cortinas. La escena que
vi me dejo perpleja. Ante mi había una escena digna de cualquier película
pornográfica que circula por internet. En una mesa baja había un hombre desnudo
y con una mascara tapándole la cabeza y detrás suyo la doncella que nos había
servido la cena sodomizándolo con un arnés. Los pelos de la doncella estaban
pegados a su rostro, mojados por el sudor por lo que deduje que llevaba rato en
esta posición. Irina se dio cuenta de mi estupor. Simplemente me dijo calla y
mira. Llevó sus dedos índices a mi cabeza y empezó a hacer-me un masaje en las
sienes. El hombre tenia una posición sumisa y el no participaba activamente en
la función. La única acción por la que se suponía que el hombre estaba vivo era
un reguero de saliva que le caía por la comisura de los labios. Cundo pude
apartar la mirada de la escena me fije que había otro personaje en la escena.
Estaba de pie en un lateral y solo vi que era una mujer. Llevaba un vestido
largo negro que arrastraba hasta el suelo y con unas faldas anchas. Se empezó
mover y dio la vuelta alrededor de la mesa. Entonces vi que era Erika ,la madre
de Irina. Al pasar por detrás de la doncella le asesto una par de azotes con la
mano abierta que hizo que la chica levantara la cara hacia el techo con cara de
dolor a la vez que arremetía con mas ímpetu hacia le hombre. Quedo situada en la
parte de lateral de la mesa mirando hacia nosotras. Empezó a acariciar los
hombros y la espalda del hombre como si de un perrito se tratara.
Yo estaba viendo la escena asombrada, no asustada. Me estaba
empezando a parecer una escena normal, habitual, como si estuviera acostumbrada
a verla diariamente. No era una escena desagradable sino que me tenía admirada
las acciones de los dos actores. Uno de ellos gozando y otro trabajando para el
goce del otro. El hombre me imagine que debía gozar. Al menos asi lo demostraba
su saliva manchando la mesa y una erección considerable. Al ver el pene me fije
en él. Nunca había tenido la oportunidad de verlo tal como estaba. Era un pene
normal. Puede que mas delgado de lo normal pero bastante largo. Su cabeza estaba
brillante lo que me indicaba que o había eyaculado antes o estaba a punto de
hacerlo.
Me estaba gustando todo. Tanto lo que veía como lo que me
pasaba a mi. Estaba excitada y no podía apartar los ojos. Notaba detrás mío el
cuerpo de Irina pegado a mi. Sus pechos en mi espalda y sus manos en mi cabeza.
De golpe quito las manos de mi cabeza y no supe que hacia hasta que vi la punta
de la túnica que llevaba en el suelo. Intenté girar la cabeza para mirarla pero
volvió a cogerme por las sienes y me encaro a la escena a la vez que me decía "
A su tiempo".
Dentro seguía la escena hasta que de golpe cambio. La chica
paro y se separo y el hombre se puso en pie. Estaba de pie inmóvil esperando que
llegara Erika a su lado. En cuando llego lo manoseo por todo el cuerpo. Vi que
lo que a mi habían parecido unos pantalones ceñidos que dejaban el culo y los
genitales al aire no lo eran. No se veía ninguna hebilla ni nada que los ciñese
a su cintura.
La mano de la mujer acaricio el pene y a continuación
cerrando la mano parecía que lo fuera a ordeñar recorriéndolo de arriba abajo
lentamente. Entonces paso una cosa que me sobresaltó y vi como el pene iba
aumentando en grosor y largura a cada paso de la mano. Al final cuando acabo me
di cuenta que al menos había triplicado su grosor y su largura era exagerada.
Debía medir cerca de 35 cm de lago por 10 de diámetro. Nunca había visto nada
igual. Aquello tenia que destrozar a cualquier mujer que se sentara encima. El
hombre con su mascara tenia la cabeza echada hacia atrás como gozando y mirando
al techo. El glande era también enorme pero en conjunto era perfecto.
Quería preguntar pero no podía separar la vista de lo que
estaba sucediendo. Ella le obligo a estirarse boca arriba y a una señal la
doncella que se había desprendido del arnés se acerco a él y colocando una
pierna a cada lado empezó a empalarse. Lo hacia poco a poco con un miedo lógico
vista la envergadura del poste. La mujer se acerco por detrás y cogiéndola por
los hombros la empujo y quedo sentada sobre el vientre del hombre. Abrió la
boca, gritó y su cara reflejo un dolor en toda su expresión. No lo oí .Pero la
mujer simplemente paso la mano por su cara y se transfiguró en una cara de
placer. Siguió moviéndose. La boca abierta me indicaba que estaba gozando
mientras que el hombre con los brazos estirados en el lateral del cuerpo parecía
sólo un poste capaz de dar placer. Al cabo de un rato la mujer cogiéndola por
los pelos la retiro de golpe cayendo al lado. El hombre se incorporo y la chica
quedó de rodillas sentada en sus talones. A una indicación de la mujer se
levanto y le mostro su trasero. Estaba completamente dilatado. Se veía un
boquete enorme. Se enderezo y quedo a l lado en actitud de espera. Mientras el
hombre seguía con los brazos en jarras pareciendo mas bien un verdugo en espera
del condenado que el condenado en si. La mujer se giro y cogió de una mesa un
objeto que no vi lo que era. Parecía metálico brillante. La mujer lo acerco al
pene y lo puso encima del glande como si un preservativo que fuera a ponerle. Vi
que realmente era esto. Pero mi sorpresa fue que nada mas apoyarlo en el glande,
el preservativo tomo vida propia y como si de un líquido fundente fuera empezó a
cubrir todo el pene y los testículos quedando todo de un aspecto metálico
brillante. El hombre volvía a estar mirando el techo y parecía gozar. Cuando se
acabo la mujer sopesó el pene y cubrió el glande con la mano cuando la quito el
glande estaba perforado por un anillo grande de 1 cm de grosor que le quedaba
colgando. La postura de goce del hombre era evidente. A otra señal la chica se
acerco de rodillas y como pudo intentaba introducir aquella enormidad en su
boca. La mujer se le acerco por detrás y simplemente apoyó las puntas de sus
dedos en la nuca de la chica y el pene fue entrando lentamente hasta el final.
Era increíble lo que estaba viendo y a la vez maravilloso. La chica tenia los
labios pegados al vientre y los ojos cerrados. Y no se movía de esta postura
como si respirar no fuera necesario. Mire su cuello dilatado y me imagine su
monstruosidad dentro. La mujer se puso detrás del hombre y pasando sus brazos
por encima el hombre le tapo con las manos los pezones. Cuando las quito el
hombre tuvo una sacudida. Y la chica empezó a sacar el pene de su boca. Vi que
caían gotas del pene por lo que deduje que se había corrido en la garganta de la
chica y entonces vi el pecho del hombre. En sus pezones colgaban dos aros un
poco mas estrechos que el del pene. La cortina se volvió a balancear hasta
cerrar toda la visión.
Me di la vuelta para verla a ella pero me cogió la cara para
darme un beso prolongado. Otro beso sin fin. Cuando la soltó la vi entera por
primera vez. Se puso con los brazos en jarras como intentando mostrarme todo su
cuerpo y diciéndome lo que ella me podía ofrecer. Era maravillosa. Todo un
cuerpo negro a excepción del cuello y la cabeza. Sus pezones terriblemente
erguidos estaban rodeados por una pieza de metal que los rodeaba y abrazaba por
debajo sus pechos. Yo, que nunca había soñado con hacer el amor a una mujer,
ahora sabía lo que me gustaría hacer para devolverle todo el placer que me había
dado antes. Mis ojos bajaron a la entrepierna y solo vi una banda ancha metálica
de 2 centímetros como de piezas articuladas entre las que sobresalía una
cadenita que terminaba en un pequeño piercing en el ombligo. Me arrodille y le
abrace las piernas mientras balbuceaba continuamente un "Te quiero" que no
quería que tuviese fin. Ella me cogió del pelo y suavemente me levanto. Su mano
se acerco a mi sexo y entonces me di cuenta. Una gota manaba de el y caía por la
pierna. Con el dedo lo recogió y lo empujo hacia dentro otra vez mientras me
decía " No me gusta que desperdicies nada que me pertenezca". Me volvió a besar
y note que me daba una palmadita en toda la vulva quedando su mano escondiendo
todo mi sexo.. Solo con esto tuve un orgasmo y me quede con la boca abierta.
Ella seguía con la mano apoyada en mi sexo. Cuando se separó vi que su boca se
torcía en una subyugante sonrisa. Cuando baje la cabeza no vi mi sexo. Me
acerque a un espejo y mi tripa seguía hacia abajo y atrás. Donde tenia que estar
mi sexo estaba liso, como si fueran unos pantis de color carne lo que llevaba
puesto. Solo había tres anillos que colgaban. Uno en lo que tenía que ser cada
labio y un tercero que los unía. Quede paralizada y solo podía pasar la mano una
y otra vez intentando encontrar la abertura que antes había allí.
--Que me has hecho?
--Nada. Antes me dijiste que querías quedarte conmigo, que me
querías .Simplemente protejo lo que es mío.
Me paso por la cabeza todo lo que había visto en aquella sala
y lo que tenia que haber sido una gran intranquilidad o sorpresa se había
convertido en un pensamiento natural que pasa y se acepta.
--Ahora vete a la cama.
--Pero como voy a seguir así. Tal como estoy no podre dormir
y por la mañana…
--Tú harás todo lo que quieras hacer y recuerda: Aquí a veces
lo que ves no es lo que ocurre sino lo que quieres que ocurra. Y cuando estés
sola piensa en mí y en lo que me has prometido y en lo que todavía no te has
atrevido a prometer. Mañana cuando te levantes tendrás otra sorpresa mía para
ti.
--Como pude me puse el camisón y dándole un roce en los
labios me fui.
Cuando entre en la habitación y me tumbe en la cama repase
todo lo que había sucedido en este día. Mis miedos, mis ignorancias, la realidad
etc. pero pronto mi cerebro lo aparco y pensé en su cuerpo, en como me había
hecho gozar, en lo que me quedaba, en el cambio de mi vida, en resumen en este
nuevo mundo de magia sexo y locura que se había abierto para mi. Mis manos se
pasearon por mi ausente sexo, toqué los anillos y jugué con ellos. Si hubiese
seguido tirando de ellos no me habría costado alcanzar un orgasmo pero me di
cuenta que no se merecía disfrutar sin ella. Mañana volveríamos a estar juntas
.Me quedé dormida.
Cuando me desperté lo hice como nunca me había sucedido.
Contenta, con ganas de salir, de volverla a ver. Me fui al baño y me mire en el
espejo. Nunca me había visto con una cara tan fresca y tan llena de vida. Me
quite el camisón y quede nuevamente paralizada. Mis pechos!! Estaban perforados
por sendos anillos plateados pequeños y unidos por una cadenita también
plateada. Los roce esperando un poco de dolor pero todo lo que recibí fue una
sensación placentera. Me separe del espejo y allí estaban los anillos en mi
sexo. Casi me había olvidado de ello. Me mire toda en el espejo y lo que vi me
gustó.
Me senté en el wáter y me acordé de la frase" Tú harás todo
lo que quieras hacer" e intente orinar como siempre. Note que el líquido salía.
Miré y vi que un apéndice de unos cinco centímetros hacia las funciones de pene.
Cuando termine volvió todo a su estado "normal".
Me di cuenta que todo lo que me pasaba lo encontraba natural
y por muy sorprendente que fuera no me intranquilizaba ni alteraba en lo mas
mínimo.
Fui a vestirme y después de buscar en la maleta abrí un
armario. Porqué sabia que lo que me tenia que poner estaba en el armario? Saqué
una blusa blanca y una falda larga negra y las puse encima de la cama. Seguí
mirando. Sonó la puerta y se abrió. Entro la doncella que sin levantar la vista
se ofreció a ayudarme. Abrió un cajón y saco un corsé. Nunca había tenido uno en
las manos. Siempre lo había visto una prenda para una persona mayor. Lo cogí y
su tacto me recordó las manos de mi Irina. Era de látex . Me lo puse y me cubría
desde debajo de mis pechos hasta donde empezaba el monte de Venus. Ella se puso
detrás y abrocho las hebillas ciñéndolo fuertemente. Encima me coloque la blusa
y la falda. Saco del armario unos botines con un poco de talón que hábilmente me
puso. Me levante y me mire en el espejo. En otro momento me habría preocupado el
hecho que se me pudieran notar mis pezones. Ahora no.
Abajo no encontré a nadie. La otra doncella me dijo que
habían salido y que podía esperarlos en el jardín o en la biblioteca. Primero
estuve paseando por el jardín. Entré en la biblioteca. Empecé a mirar los
libros. Eran libros antiguos, muy antiguos. No me atrevía a coger ninguno para
no dar la sensación de espiar sus gustos. Al final encontré uno que no supe en
que idioma estaba escrito, pero había bastantes ilustraciones. Parecía que
trataba sobre magia, magia negra, satanismo o todo junto. Lo ojeaba sin estar
interesada. Estaba lleno de imágenes de brujas viejas y feas .Ya era por la
tarde. Me incline en la butaca y cerré los ojos y recordé la noche pasada. Me
hubiera gustado masturbarme pero seguía pensando en esperarla a ella. No me
planteaba siquiera que nos pudiéramos ir.
Unas manos me sacudieron. Era Irina que me había encontrado
dormida. Me beso levemente. Me dijo que habían llegado todos. Mis padres habían
ido a anular las reservas de la casa rural y estaban en el salón esperando para
la cena. Mientras yo recogía el libro, ella salió. Cuando entre en el comedor
estaban de pie incluida Erika. Mi madre me comento algo sobre la ropa que
llevaba. No me acuerdo lo que le contesté.
Nos separamos en tres grupos para hablar: mi madre con el
padre de Irina, mi padre con su madre y nosotras dos juntas. Lo único que tenía
ganas era estar con ella a solas. Irina en voz baja me pregunto si me había
gustado su regalo. Yo estaba tentada a abrirme la camisa y mostrarlo orgullosa a
todos
Al cabo de un rato vi que Erika cogía a mi padre de la mano y
salían con un ahora volvemos. Estamos en la biblioteca.
Le pedí a Irina que quería estar un momento a solas con ella
y sin dar ninguna explicación también salimos.
Iba delante de mí y subió las escaleras. Pensaba que quería
entrar en mi habitación pero paso de largo. Al final abrió la puerta de la
habitación donde habíamos estado la noche anterior. Entro y yo me abalance sobre
ella. Nos besamos y le dije que hoy era yo la que quería hacerle el amor. Ella
me dijo "Tranquila, me lo harás y muchas veces". Mi felicidad era completa.
Quería volver a besarla pero me detuvo y me pregunto por primera vez con la
mirada séria.: Estas dispuesta a dármelo todo? Balbucee que si que todo mi amor
seria para ella. No, no me has entendido. No solo quiero tu amor, si me quieres
has de dármelo todo y todo es todo. Estaba sorprendida. Sus ojos eran fríos.
Fríos como no los había visto nunca. Me acaricio la mejilla y esto bastó para
volver a decirle que si. Por fin volvió a sonreír. Intente acercar mi cara a la
suya y me retiro. Con las dos manos cogió la blusa y la abrió. Quedaron mis
pechos y el corsé a la vista. También cogió la falda y desgarrándola me la
quito. Esto me calentó lo indecible. Estaba desnuda y esperaba lo mejor. Se
quito la túnica dejando su esplendido cuerpo a la vista. Alargo la mano y
firmemente pero dulcemente agarro la cadenita y me acerco a ella. Mis pezones
notaron un poco de dolor pero era un dolor maravilloso.
Fue un beso prolongado e intenso. Cuando nos separamos me
miro y me dijo; "Veo que te has puesto mi corsé?" No me acordaba que todavía lo
llevaba. Le dije que me gustaba. Además de ajustar mi cuerpo me gustaba su
tacto. Su frase me conmociono. "Lo mío no es solo lo me pertenece, soy yo."
Toque el corsé y su tacto me excito. Me recordaba el tacto de sus manos.
Entonces me di cuenta que no lo llevaba puesto sino que se había introducido
debajo de mi piel o la había sustituido. No podía poner los dedos donde
terminaba porque con la piel blanca había formado una continuidad. Intente tocar
las hebillas de la espalda y a pesar de notar su relieve no podía cogerlas. La
mire y simplemente me sonrió. Su sonrisa me calmo y acepte esta novedad como
había aceptado todo lo que me había sucedido la noche anterior sin saber si eran
alucinaciones, realidad… Simplemente me estaba gustando.
Una tenue luz se revelo a mis espaldas. La cortina se había
vuelto a abrir. Me di la vuelta y Irina rodeo mis hombros con sus manos. La
escena que había parecía la continuación de la de la noche anterior. Al menos
los personajes eran los mismos. La diferencia era que estaban mas cerca con lo
que podía ver mejor los detalles. Pero esta vez el hombre estaba de espaldas
atado por dos muñequeras al techo. La madre de Irina estaba sentada contemplando
la escena y la doncella tenia en sus manos un látigo que aplicaba
concienzudamente a la espalda del hombre. Toda la espalda estaba marcada con
surcos rojos y sus movimientos eran de dolor. Lo curioso era que esta situación
me estaba excitando. Baje mi mano involuntariamente hacia mi sexo pero Irina me
la agarro. Susurro un "Tranquila ya se que te gusta y te gustará más."
Sin sacar los brazos de mis hombros cogió con una mano una
pulsera metálica que llevaba en el otro brazo y poniéndola a la altura de mis
ojos la apretó como si fuera a exprimirla. De su puño cerrado empezó a caer un
líquido plateado que cayo entre mis dos pechos y empezó a resbalar hacia abajo.
Era una sensación fría pero terriblemente agradable. Cuando llego a la altura de
mi sexo formo una bola de unos 10 cm de diámetro y se unió al anillo que juntaba
los otros dos. En seguida note la sensación de peso. Y a la vez abrí la boca en
espera de un orgasmo que había empezado a recorrer su camino. Note su risa a mi
espalda. Y al momento empujo con sus muslos mi trasero lo que hizo que la bola
se balanceara provocándome continuos tirones. Maravillosos tirones. Cuando paro
volví a abrir los ojos.
El hombre había sido desatado y Erika se acerco a el.
Suavemente le quito la mascara y cuando se volvió quede paralizada. No podía
creer lo que veía. Era mi padre!!!
Mi respiración se corto. Nunca podía pensar que el
protagonista de esta fantasía fuera mi progenitor. Lo mire de arriba abajo.
Parecía ausente. Mis ojos se detuvieron en su entrepierna justo en el momento en
que Irina volvía a golpearme por detrás haciendo balancear nuevamente la bola.
De golpe deje de ver a mi padre sino sencillamente una maquina de placer.
Irina con una mano cogía la pulsera que le quedaba en el otro
brazo y la partió en dos . cerro los puños y goteo mas liquido entre mis pechos.
Fluyeron sobre mis dos pezones y siguieron por la cadenita hasta juntarse en el
centro donde formaron una bola atravesada por la cadenita del mismo tamaño de la
anterior. Mis pezones cayeron hacia abajo por el tirón. Un dolor recorrió todo
mi cuerpo pero no quería que acabara.. Instintivamente intente echar el cuerpo
hacia delante pero el brazo de Irina presiono mi cuello y me lo impidió.
--Disfruta, calla y observa.
Me notaba flotando. Notaba los tirones en mi sexo y en mis
pezones pero era una sensación que no quería que desapareciera.
Mi padre estaba echado boca arriba. Estaba mas cerca que ayer
y podía ver su mirada perdida. Se acercó la doncella y como ayer intento
engullir su pene. Se repitió la escena anterior. Unos dedos empujaron levemente
su nuca y el pene despareció en su boca. No hacia ningún movimiento. Por el
lateral apareció la otra doncella llevaba un carrito con una cajas metálicas
encima. Dos pequeñas y una mayor. Estas cajitas las introdujo en un cuenco que
tenia fuego debajo. La mujer se acerco a la cabeza de mi padre. Alargo el dedo
índice. Vi que terminaba en una larga uña. Y la introdujo por el lateral del
ojo. Cerré los ojos instintivamente y cuando los abrí tenía el globo ocular en
su mano. Mi respiración se freno. Lo tiro al suelo y a continuación hizo lo
mismo con el otro. Mi padre quedo con las dos cuencas vacías y sanguinolentas.
Ella paso la mano sobre ellas y cuando la saco solo se veían dos agujeros
oscuros. La sangre había desaparecido. Me daba miedo y asco pero no podía dejar
de mirar y a la vez quería que no pararan.
La mujer cogió con un cazo liquido fundido del cuenco y lo
vacio en la cuenca del ojo. Mi padre no movía un musculo. Luego hizo lo propio
con el otro. El luido entro y la parte exterior tomo forma de ojo pero tapaba
totalmente la cuenca.
El siguiente paso fue coger lo quedaba del cuenco y cuando se
acerco a mi padre este abrió la boca y ella lo vertió dentro. Mi padre seguía
con la boca abierta y pude ver como el luido le cubría toda la mucosa interna de
la boca y una parte salía de la boca y creaba los labios.
Ella parecía satisfecha Finalmente cogió un pañuelo negro
brillante y lo deposito encima de su cara tapándosela. Automáticamente el
pañuelo se deshizo y se pego completamente a la cara tapándole el pelo y solo
dejando visible los labios y los ojos metálicos. Dos promontorios empezaron a
salir de las sienes de mi padre. Tenían casi el diámetro de la propia cabeza.
Cuando pararon se habían convertido en dos enormes cuernos que le daban una
apariencia monstruosa. Cogió el pelo de la doncella y retiro su cara. Cayó al
suelo flácida. No sabía si estaba muerta o simplemente estaba desmayada. La
verdad es que en estos momentos no me importaba.
Se puso en pie. No reconocí a mi padre en él. Si no el súmmum
de la perfección.
Me di la vuelta y me quede cara a cara con Irina. Tenía una
sonrisa en los labios. No sabia que decirle y en mi cabeza se agolpaban todas
las escenas de estos dos días y era incapaz de analizarlas. Solo sabía una cosa.
Cuando la miraba me daba cuenta de si era esto lo que ella imaginaba, eso era lo
que yo quería.
Levanto la mano y acerco la muñeca a la bola de mis senos y
esta automáticamente se deshizo y se adhirió a su muñeca como había estado
antes. Lo mismo hizo con la bola de mi sexo. Estas bolas las acababa de perder y
ya las echaba en falta. Esto lo hizo mientras me miraba con sus hermosos ojos.
La abrace y ella me abrazó. Me dijo por ultima vez "Quieres
ser mía y dármelo todo?"
Volví a responder que sí y en este mismo instante se abrió la
puerta y entraron su madre y el hombre que había sido mi padre. Erika se acerco
a mi. Tiró de las anillas hacia ella y me beso rápidamente. "Este es tu
regalo?". Irina contestó que si. No entendía esta situación pero me excitaba.
Paso las manos sobre mis pechos y luego sobre mi sexo. Todos los anillos y la
cadenita habían desaparecido. Mi sexo volvía a estar abierto pero depilado. Ella
tenia en la palma de la mano una bolita metálica que cimbreaba suavemente como
si tuviera vida. De pronto empezó a oscurecerse hasta que llego a un negro
brillante y aumento de tamaño hasta llegar al tamaño de una bola que llenaba
toda su palma. La dejo en la mesa. Puso su mano sobre mi cara y cerré los ojos.
No los volví a abrir. Pero veía todo lo que pasaba. No lo veía por mis ojos sino
que parecía que se hubiesen escapado de mi cuerpo y miraran desde el lado. Ve
veía a mi misma con la boca abierta y la cabeza ligeramente hacia atrás.
Entonces me di cuenta de que no había comparación entre mi cuerpo y el de ellas
dos. Estaban maravillosas.
Erika rodeo mi cuerpo y se puso detrás. Con sus manos
abiertas envolvió mis senos sin apenas tocarlos y retiro las manos hacia fuera.
Los senos como si fuese un imán le siguieron y empezaron a aumentar de tamaño.
Cuando paro mis pechos habían duplicado el tamaño y eran preciosos. Parecían un
calco de los suyos. Note un tirón en ellos y vi que lo que había sido un
agujerito para pasar el anillo se convertía en un agujero de 1 cm de diámetro.
Yo había dejado de notar nada. Solo estaba excitada y cada vez iba a más.
De golpe el hombre me cogió en brazos y me depositó encima de
la mesa. Mi cabeza quedo colgando y mis brazos en los laterales de mi cuerpo.
Las piernas estaban un poco abiertas. Mis pechos a pesar de su tamaño quedaban
erguidos encima de mi pecho.
La mujer cogió la bola negra brillante y se acerco al hombre
que seguía con los brazos en jarras esperando órdenes. La acerco a su pene y se
deshizo a lo largo de todo el aparato sin aumentar de tamaño. Había convertido
el pene brillante metálico en una torre negra también brillante. Cuando termino
se aparto. Y el pene empezó a levantarse. Vi como se acercaba a mi boca y aunque
no podía mover un musculo me estremeció. Lo vi pasar sobre mi cara y apuntar a
mi boca abierta todo lo que podía. Con sus manos cogió mis pechos y como si
fueran unas agarraderas empujo y fue entrando en mi boca y mi cuello. No se
porqué pero no tenia necesidad de respirar. Cuando entró toda noté como si un
líquido se derramara por todo mi interior. Era un líquido frio pero que daba a
todo mi cuerpo una rara sensación de calor. Estando así vi que cogía mis piernas
y las levantaba hasta que quedaron planas encima de mi pecho. Tenía expuestos
mis dos agujeros. Cuando dejo de fluir retiro todo el pene de mi boca, volvía a
ser blanco brillante. Yo seguía con la boca abierta. Todo su interior era de
color negro. El líquido salió un poco de mi boca y rodeándola tapó toda la carne
de mis labios. De golpe por el culo empezó también a salir este líquido negro.
Se almacenó en la pequeña cavidad y relleno alrededor suyo una circunferencia de
unos 5 centímetros. Mis piernas solas volvieron a su posición normal.
Con la mente lo notaba todo, lo sentía todo pero no podía
mover ni un solo musculo pero sabía en todo momento lo que tenía que hacer. La
mujer daba vueltas alrededor de la mesa. Parecía pensar cual seria el siguiente
paso. Poso sus manos sobre mis pechos. Su sexo quedaba a la altura de mi boca.
Si hubiese tenido voluntad la habría besado como hizo Irina la noche anterior
conmigo. Se giró hacia Irina y le cogió las dos muñecas desprendiéndole las dos
pulseras que tenia. Coloco una encima de cada pezón. Al momento se disolvió en
el eterno metal liquido brillante que los cubrió completamente y dos líneas
siguieron corriendo hacia el cuello hasta unirse en mi nuca.
A continuación me levante. Casi no me reconocía. Los labios
negros como el azabache, los pechos metálicos y un corsé de látex negro. Pensé
que estaba acabando y tendría de abrazar a Irina y estar con ella como ella
quería que fuera.
La doncella trajo dos jarras metálicas con un cuello grande.
Instintivamente introduje una mano en cada una sin saber que era. Estaba
ardiendo pero seguí con las manos dentro. Al momento me di cuenta que una
especie de látex negro subía por mis extremidades hasta llegar a la mitad del
brazo. Además se iban dibujando formas de color negro también que daban una
sensación de relieve. Eran las ataduras del guante. Saque las manos y casi toda
la extremidad era negra.
La mujer cogió una jarra y la vacio en la otra. Me alargo la
jarra y en el primer movimiento que hice con los brazos la cogí y la acerque a
mis labios bebiéndola toda.
Enseguida noté cual era su función. A la altura de los muslos
empezó a oscurecerse la piel. Bajó hasta que cubrió totalmente las dos piernas.
Solo 4 líneas ascendieron hasta que se unieron al corsé que llevaba a modo de
liguero. Cuando acabo me di cuenta de que me estaba elevando. Mis pies se
transformaban en los zapatos de tacón alto que faltaban y los laterales de las
piernas dibujaban lo que tenían que ser los cordones de estas botas. Ahora
estaba a la misma altura que la mujer y Irina. De golpe se giro y cogió un
cuchillo que le tendía la doncella y se acerco a Irina. La inclino sobre mi y
cogiendo la daga se la clavo en el cuello. La daga le atravesó el cuello y un
chorro de sangre cayó sobre mi. La sangre quemaba. Tenia el pecho manchado de
sangre y no paraba de manar. Con la misma energía que había usado en clavárselo
se lo retiro. Irina se incorporo con toda normalidad. La sangre se disperso por
mi cuerpo dando un toque rojo a la parte de mi pelvis que todavía no había sido
cubierta, mis hombros hasta el inicio de los guantes y toda mi cabeza. Solo
quedaron mis cabellos que a la vez se movían tomando mucho mas volumen y
perdiendo los rizos. Me miré y no me reconocí. Solo reconocí una mujer bellísima
muy distinta de la que había estado antes presente.
Seguía con los ojos cerrados. Los abrí. Lo primero que vi
nuevamente fue la cara de Irina disfrutando y sonriente. Esta yo misma orgullosa
de mí.
Se interpuso otra vez Erika y vi que llevaba en la mano dos
piezas que no adivinaba a ver claramente que eran. Parecían dos rubís enormes
pero a la vez estos rubís hacían la función de la cabeza de un clavo. Caí de
rodillas y torcí la cabeza hacia atrás, mirando el techo. Vi que Erika se
acercaba con los dos rubís. Los acerco a mis ojos y los clavo en ellos. Cuando
retiro los pulgares con los que los había empujado seguía viendo perfectamente.
Mojó los dedos índice y corazón con la punta de la lengua y los posó sobre el
centro de los dos rubíes. Había creado unos ojos rojos con un centro blanco.
Entonces me di cuenta que podía volver a hablar. Irina se
acerco y se agachó. Y me pregunto si todavía la quería. Le dije que si que todo
lo que había pasado no había cambiado en nada mi deseo y amor por ella. Pues
quiero oírtelo por última vez. Se lo repetí y le dije que siempre se lo seguiría
diciendo. Aparto su cara y dijo "No, no me lo vas a decir nunca más pero sí me
lo demostraras". Me abrió la boca y como dando una arcada me beso. Note un
líquido que entraba en mi interior. Era ardiente. Y me di cuenta porque había
sido la última vez que se lo había podido decir. Parecía que ahora era ella la
que había tomado el mando. Me levantó y fue ella la que se agachó.
Inmediatamente me agache un poco y abrí las piernas. Irina me pellizco el
clítoris ya de por si inflamado y tiro de el hacia abajo. Paro cuando llevaba
mas o menos un palmo y empezó a realizar la misma operación que su madre había
echo con mi padre. Al acabar tenía más o menos la misma medida que el de mi
padre, aunque de diferente color porque el mío estaba siendo recorrido por el
liquido que me había salido por el ano. No sabía lo que quería. Estaba creando
un amante muy distinto de lo que yo pensaba que le gustaba: una mujer. Pero la
verdad es que tener esto entre las piernas me impresionaba.
Ahora si vas a ser mi verdadero amante. Fue lo primero que
dijo. Se giro y fue hacia la mesa. Cuando volvió vi que llevaba en la mano. Eran
cuatro anillos grandes y metálicos. Uno lo deslizo encima del pene y quedo
fijado como el de mi padre. Otros dos los acerco a cada pecho y también quedaron
allí colgando. Al revés de los diminutos anteriores estos eran enormes y
llenaban completamente el agujero que tenían. El último fue a parar a mi nariz.
Parecía que habían terminado. Irina se acerco a mi y
cogiéndome la cara me dio un largo beso. Te das cuenta ahora serás mi juguete.
Tu único placer será satisfacerme a mi y a mis caprichos. Sólo tendrás
excitación y un poco de placer con el dolor que te infringiré. Pero antes tienes
que sentir el placer que te perderás , que yo tendré y tu sólo me darás.
Si hasta ahora no había sentido dolor alguno, empecé a notar
todo mi cuerpo. Los anillos el pene, mi sexo etc. No me dolían pero era
consciente de que existían.
Vi a mi padre echarse de espaldas en el suelo y yo sin
pensármelo me acerque a el y colocando una pierna en cada lado fui introduciendo
su miembro en mi oscuro sexo. Estaba un poco indecisa hasta que note las manos
de Irina en mis hombros. Un dolor me recorrió todo el cuerpo. Un dolor como no
había sentido nunca. Tenia la boca abierta pero de mi garganta no salía ningún
sonido. Estaba completamente empalada.
Encima del vientre de mi padre descansaba mi pene erecto.
Empecé a hacer el movimiento de vaivén y notaba la enormidad dentro de mi
rascando las paredes de mi vagina. El dolor se fue convirtiendo en placer y mis
embestidas aumentaron. Era un placer desconocido. Y encima era con mi padre. No
quería parar. Mis manos recorrieron su pecho y tocaron los aros de sus pezones y
instintivamente tire de ellos. El no se inmutó. Se acercó Erika y le dio un
golpecito con el dedo en la frente. Como un resorte dobló la espalda. Parecía
como si hubiese salido del trance. Me agaché y busque su boca. Fu un beso largo.
Sus manos recorrían mis pechos estrujándolos a pesar de su apariencia metálica y
sujetaban los aros. Cuando quise incorporarme mordió el aro de mi nariz y no
permitía que me incorporara. Veía mi cara de dolor en los metales que formaban
sus ojos .Tirábamos los dos de todos los anillos que podíamos como si el dolor
que nos hacíamos fuera lo único que nos interesara Empecé a correrme. Digo
empecé porque los orgasmos se sucedían uno después de otro. Mi pene empezó a
escupir un liquido rojo que fue cubriendo su pecho y dentro de mi note un
liquido que supuse era semen.
Irina se acerco e inmediatamente me levante. Mi padre también
se levanto y vi que apresuradamente la doncella corría a lamer todo el líquido
rojizo que había en su pecho.
Ahora has notado lo que tu te perderás y yo tendré. La verdad
es que esto no me importó porque lo que yo quería era estar con ella al precio
que fuera. Acto seguido mi padre se tumbo en el suelo y ella se empalo
completamente por su ano cayendo de espaldas encima de él. Al cabo de un momento
mi pene erecto se dirigió a su sexo y también entró. Realice los movimientos.
Sin haberlos hecho nunca. Como si en ello me fuera la vida. Ver a mi mujer
disfrutar era lo máximo que podía hacer. Me besaba y me pedía que no paráramos
como si tuviéramos esta oportunidad. Después de un tiempo de orgasmos continuos
por sus gritos ambos nos detuvimos y ella se levanto. Me dio un leve beso y
sonrio.
Antes de salir te voy a complacer en tu deseo sobre los seres
que pensabas que había aquí en Transilvania. Acéptalo como un pequeño regalo. Me
tapo la boca con la mano y cuando la quitó tenia un par de colmillos afilados
que sobresalían respecto al resto.
La doncella salió de la habitación. Erika y Irina se sentaron
en el sofá que había tras la cortina y esta se abrió. Estaba el padre de Irina y
mi madre hablando tranquilamente. Mi madre tenía una imagen de profesora
inglesa. Llevaba una blusa blanca y una falda por debajo la rodilla con una
pequeña abertura. El tenía en la mano una caja alargada. De ella saco una
gargantilla de unos 5 centímetros de ancho. Era de un metal brillante con
agujeros cada 2 centímetros y con un ribete de paño negro que la rodeaba. Ella
la cogió y rió. Seguían hablando. En un momento ella hizo ademan de probarla. Se
la puso en el cuello y sus manos la soltaron pero en vez de caer al suelo se
ciño a su cuello rápidamente. Su actitud cambio de golpe. Pasó de estar
cómodamente sentada en el sofá a ponerse en pie rígidamente. Se abrió la camisa
y se quito la falda y los zapatos. Quedo en ropa interior, unos sostenes, un
liguero y unas medias. Apareció la doncella que hábilmente la acabó de desnudar.
Ella seguía hablando pero su cuerpo no le respondía. Irina y Erika se levantaron
y cruzaron hasta la cortina Nosotros les seguimos. Acabábamos de entrar en la
habitación con ellos. Mi madre cuando nos vio a nosotros abrió los ojos
preguntando quienes eran esos monstruos. Mi madre había sido una mujer seria y
reservada y ver a una mujer y a un monstruo así la conmocionó.
Erika se puso detrás entre los dos y puso la mano sobre
nuestras cabezas. Recuperamos por unos instantes nuestra apariencia normal. Mi
madre abrió la boca y tenia los ojos desencajados. Erika siguió "Son nuestros
juguetes y nos falta el tercero." Me adelanté, me acerqué a mi madre y le di un
suave beso en los labios. Esto posiblemente la desarmo. La doncella se acerco y
le puso en los tobillos dos correas iguales a la que llevaba en el cuello.
Después salió y volvió a entrar rápidamente con una bandeja con un gran objeto
encima tapado por un velo negro. Lo dejo sobre la mesa.
Irina se acerco a mi madre y cogiéndole los pechos se los
apretujo. Mi madre tenia dos pechos que en su tiempo debían ser bonitos pero el
paso de la edad había hecho que estuvieran un poco caídos. Cuando acabo los
sopeso por debajo y estos cogieron una turgencia como yo no se los había visto
nunca. Mi madre no podía creer lo que estaba viendo. Luego bajo la mano a su
sexo. Sus pelos cayeron al suelo. Irina empezó a jugar con su clítoris y mi
madre empezó a tener una respiración entrecortada. Mientras tanto la doncella
había enterrado la cara en su culo y me imagine lo que le estaba haciendo. Irina
le dijo. "Tu hija es mi juguete, pero tu no. Te usaremos para lo que queramos y
el placer se abra acabado para ti. Podrán hacerte lo que quieran pero tu nunca
sentirás nada, solo un dolor que no expresaras. Sólo tu hija será capaz de darte
placer y saber que sientes. Eres mi regalo para ella. Para empezar a ver lo que
te espera, a partir de ahora tu dolor no transcenderá ni en tu voz ni en tus
gestos."
A continuación le cogió ambos pezones y empezó a retorcerlos
y a estirar sin que en la cara de mi madre hubiese ninguna expresión. Cuando los
soltó Irina le pregunto "te ha dolido?". "Es insoportable. No lo hagas más. No
lo podre aguantar." "Aguantaras."
Sin saberlo me acerque a ella y le cogí la muñeca. La empuje
al suelo y me tire encima suyo. Cuando pude empecé a introducir el pene hasta
que entró todo . Fue un acto firme pero sin violencia. La estuve cabalgando un
rato mirando su cara impasible. Luego giramos los dos quedando ella encima. Por
detrás se abalanzo mi padre terminando de llenarla. Así estuvimos un rato.
Cuando nos levantamos ella continuo tirada en el suelo. Sus suplicas no habían
servido para nada. En el suelo solo se veían dos enormes boquetes en el sexo y
en el ano. Irina se acerco y le dijo: Tu marido y tu hija te han hecho sufrir?
Esto es lo que te espera el resto de tu vida. Mi madre casi no respondió. Parad
por favor fue lo único que balbuceo. Estos boquetes no tienen porque cerrarse.
Le toco en la frente y mi madre dejo la impasibilidad y se puso a llorar. Se
levanto y Irina destapó la fuente. Eran unas bragas con dos falos enormes en su
interior. El menor era como el mío y el otro era todavía mayor. Las bragas eran
rígidas metálicas y se aguantaban por los dos círculos de las perneras.
Mi padre se fue hacia ella y la levanto. La doncella había
puesto las bragas sobre una silla. Una vez en la silla solo quedaron en pie los
dos falos el resto se licuo y quedo humedeciendo la silla. Mi padre la sentó y
los falos se introdujeron en ella como mantequilla. Una cara de horror se dibujo
en la cara de mi madre. Estaba mi madre en la silla con el líquido debajo de su
culo. Este ascendió y adhiriéndose a su piel se convirtió en unas
bragas-pantaloncito que tapaban toda la pelvis. Se levantó. A pesar de la
enormidad de los falos podía estar de pie sin tener que abrir las piernas. Irina
se acerco a ella, le dio la vuelta y la inclinó hacia delante. Con dos dedos
presiono el metal donde tenía que hacer la abertura del ano y este se separo
permitiéndole hundirlos totalmente. La volvió a poner de pie. Estaba delante
suyo mirándole a los ojos. Mi madre balbuceaba algo llorosa pero no la entendí.
Con las manos alcanzo los pezones y tiro de ellos. Uno después de otro se los
metió en la boca y al sacarlos estaban rodeados por un cono que los estiraba
unos cinco centímetros perforándolos por la punta y la base del cono se asentaba
en la aureola del pecho.
Entro en sala la otra doncella y juntas acercaron una mesa
redonda de 2 metros de diámetro. Irina la toco y se convirtió en una enorme olla
con liquido negro brillante dentro hirviendo. De la superficie saltaban gotas
que volvían a caer al interior. Mi padre se acerco a mi madre y la cogió en
brazos. Se dirigió a la olla y suavemente la deposito en el centro. Lentamente
se fue hundiendo con una boca abierta por el dolor. Desapareció y solo se veía
el lateral de un muslo que intentaba salir a la superficie. En unos segundos. Se
puso en pie dentro de la olla y mi padre la ayudo a salir. Se había convertido
en un cuerpo totalmente negro a excepción de las pantaletas que seguían siendo
de un blanco brillante. Estaba seca.
Se coloco inmediatamente en el centro de la sala. Separo las
piernas en ángulo y los brazos del cuerpo. Era un cuerpo magnifico. Todo negro,
brillante. No se veían sus agujeros de la boca, ojos.
Mi padre en este momento se dio la vuelta y cayendo de
rodillas delante del de Irina introdujo todo el miembro en su boca y empezó a
hacerle una felación. Yo esperaba que la madre de Irina o ella misma me
reclamara. Se acercaron las doncellas. Una llevaba en los brazos ropa. Parecía
látex era casi toda de un rojo brillante. Parecía que entre las dos la tuvieran
que vestir. Empezaron por los pies. Le colocaron unas botas rojas con un fino
talón plateado. Le quedaban por debajo de las rodillas. Aunque parecían de cuero
se las pusieron con suma facilidad. Cuando se las acabaron de colocar el cuerpo
parecía más esbelto. A continuación cogieron un corsé también de color rojo que
se adapto a su cintura inmediatamente haciéndole resaltar mucho mas el talle.
Era un corsé que empezaba donde terminaban las bragas metálicas y hacia como dos
copas que sin tocarlos rodeaban los pechos.
Empecé a notar que su dolor se había atenuado. Me acorde de
la frase que le había dicho Irina que solo yo sabría lo que sentía. Estaban
manipulando su cuerpo pero no podía ver nada. Interiormente solo se sentía muy
llena, con el deseo de que retiraran los dos falos de su interior.
La doncella trajo un collar. Era parecido ala anterior pero
mucho mas ancho. Se adaptaba a su mentón y bajaba hasta la altura de las
clavículas. En la parte delantera llevaba colgando unas cadenitas un poco más
grandes que las que me habían puesto a mi la primera vez. El collar se adaptó a
su cuello. Era metálico con los mismos agujeros que el anterior. Las cadenas
quedaban colgando entre sus pechos. En un momento fueron hacia sus pezones y
quedaron unidas a la punta.
Irina se acerco. Miro con una sonrisa lo que estaban haciendo
y parecía satisfecha. Cogió de la doncella otra tela que parecía una capucha.
Con ella le cubrió la cabeza. Solo había espacio para los ojos . Una vez quedo
puesta mi madre abrió los ojos. No eran sus ojos. Eran unos ojos felinos con una
pupila alargada y vertical de un color rojo intenso. Note que se sorprendía al
verse en el espejo. Inicio una lucha en su cabeza entre su esclavitud y que por
primera vez se encontraba convertida en una mujer radiante.
La doncella todavía tenia en los brazos lo que parecía ser
una túnica. Irina la cogió y se la puso a mi madre. No era una túnica sino una
especie de abrigo de látex rojo abierto por delante y largo que le tapaba la
mitad de las botas. Las mangas llegaban solo hasta mitad del brazo, y dejaban
expuestos al aire sus pechos y su sexo. Por detrás tenia una abertura que
llegaban mas arriba de la cintura. Estaba preciosa y ella también lo sentía.
Irina se acerco a su madre y le cogió algo del cuello que no
pude ver que era. Cuando se dio la vuelta vi que era una fina correa salpicada
de clavos de unos 35 centímetros de largo. Se acerco a mi madre y lo deposito en
sus hombros. Inmediatamente formo un círculo alrededor del cuello. Los clavos
apuntaban a su cuello si tocarlo. Irina me miro y me acerque y le di un beso en
la boca donde tenia que estar la boca. Justo entonces oí un crujido. Cuando me
separe los calvos habían atravesado el cuello de mi madre formando un collar
rodeado de pinchos que sobresalían unos 15 centímetros. Era magnifico, pero
también notaba el enorme dolor que había sentido mi madre. Por ultimo Irina se
acerco con una especie de tapón en el había adherido un pene de 20 cm y lo puso
sobre la boca de mi madre. La mascara se aparto y creo una abertura donde encajo
el tapón. El pene había desaparecido en el interior de la boca de mi madre cuya
abertura había adoptado la forma del tapón. Una anillita exterior daba idea que
fácilmente se podía sacar.
Cuando me aparte Irina me beso y me dijo. Es tuya.
Instintivamente fui hacia el lateral de la habitación y descolgué de un escudo
de armas una espada. Me acerque a mi madre y ella inmediatamente puso su mano
derecha sobre la mes. Levante la espada y de un golpe seco le separe la mano del
brazo. Oí el grito de mi madre en el fondo de mi cabeza pero al igual que había
pasado con mi padre no me importo en absoluto.
Irina sonreía y sabia cual era muy intención. Con el propio
abrigo de mi madre tapó el brazo y la mano y cuando lo saco en el lugar de la
mano había aparecido una enorme bola . El brazo se había convertido en un
exagerado pene. Me volvió a mirar y me sonrió. Se dio cuenta de lo que le pedía
ya que alargo su mano hacia mi boca cogiendo mi lengua. Tiro de ella hasta que
pude tocar con la punta mi pecho y marco suavemente una línea en medio.la lengua
le hizo caso y se separo quedándome una lengua bífida. La volví a introducir en
mi boca. Pensaba cuan placer le podía dar con este cambio.
Irina se sentó junto a su madre. Parecía que estaban
esperando algo. Mi madre y mi padre se arrodillaron en el suelo y se apoyaron en
el suelo con sus manos. Me dirigí a la mesa y cogí cuatro bolas que colgué de
sus aros en el pecho. De mi padre no sentía nada pero de mi madre notaba la
sensación de que le estaban arrancando los pechos. Para ella debía ser muy
doloroso. Me arrodillé detrás suyo y empujando metí los dos brazos en sus anos.
Mi madre empezó a combinar el dolor con el placer. Cada embate mío hacia que las
bolas se balancearan Estuve haciéndolo un buen rato. Mi brazo se perdía hasta
encima del codo en su interior hundiéndose en el metal fundido. Cuando los saque
el líquido quedo dentro de mi madre. Le descolgué las bolas y quedamos los tres
esperando.
Este sería nuestro sino. Esperar y dar placer. Nos habíamos
convertido en tres juguetes. Tres juguetes hermosísimos que solo tenían una
función dar placer a nuestros dueños y a sus amigos.
Sus amigos. A menudo venía gente con sus parejas o esclavos y
nos usaban y los usábamos largamente. La única condición o precio que tenían que
satisfacer a nuestros amos era que uno de los esclavos se quedaría con ellos
para siempre. Pero esto es otra historia.