Hola, esta historia es real y sucedió hace aproximadamente 1
año, empecé a leer relatos en esta página y me animé a contar lo que yo viví. Yo
tengo 20 años, mido 1,76m y estoy en buena condición física, lo cual me da
cierta ventaja sobre las mujeres.
Cuando yo era niño mi mama y mi papa trabajaban así que me
llevaban en la mañana a la casa de mi abuela, donde también vivía mi tío con
Marta su esposa y mi primo. Marta siempre me llamó la atención, pero era la
esposa de mi tío e igual yo apenas era un niño
Así pasaron los años y mi mamá formó una empresa en casa y
una de sus empleadas fue Marta, lo cual pasaba gran tiempo del día en mi casa y
yo aprovechaba para verla y echarme unas buenas pajas en honor a ella. Marta es
una mujer de unos 43 años, que tiene un cuerpo delgado pero muy sexy, y
sobresale en ella su cara divina y su cola, que no es muy grande pero si muy
bien formada y muy dura. Ella solía salir con mi primo (su hijo) y conmigo al
parque, y de vez en cuando comprábamos algún chupete o un helado y ella tenía
una manera muy particular de comerlos, lo que sin que ella notara me calentaba.
Yo estaba cercano a cumplir 19 años y estaba acudiendo a un
gimnasio, con lo cual mi cuerpo era agradable para ella, la cual me lo decía con
naturalidad pues teníamos cierta confianza ya que ella siempre había estado
conmigo y no sospechaba nada. Yo en ocasiones iba a su casa que quedaba cerca de
la mía, a hacer mandados a mi mamá y aprovechaba para verla. Cuando yo iba a
visitar a mi primo, y estábamos solo mi primo y yo, me las ingeniaba para ir a
espiar la ropa interior de Marta, y siempre hacía especial énfasis en sus tangas
muy pequeñas y en sus calzones que tenían transparencias, lo cual era muy
excitante, alguna vez hasta me llevé alguno para echarme mi paja imaginándola.
Había otras veces en las que yo llegaba a su casa y ella
estaba en pijama aún, había veces que llevaba una blusa de seda sin sostén y se
le notaban sus pezones, y un pantaloncito corto, donde se le veían sus ricas
piernas. Otras veces solo usaba un camisón y cuando se agachaba, se le veía el
borde de sus braguitas y por supuesto parte de sus nalgas redondas y macizas.
Cierto día, hubo una fiesta familiar y como era de costumbre,
mi tío bebió mucho y no tardó en dormirse en una de las sillas, y yo sacaba a
bailar a Marta y aprovechaba para refregarle todo, lo cual me excitaba y me
daban unas erecciones fuertísimos, que al parecer ella no notaba. Por esos días
mi primo había salido a viajar con sus amigos del colegio, y tardaba unos tres
días más en regresar. Mi tío, ya borracho hasta donde no más, se paró en un
momento y se fue a su casa, Marta iba a irse también pero todos incluido mi tío
la convencieron para que se quedara.
Ella ese día llevaba una blusa de botones, que llevaba lo
suficientemente abierto para que se notara su sostén negro, llevaba un jean que
se le apretaba y le hacía lucir muy bien su hermoso culo y se le marcaba su
chochito, y unos tacones de taco alto, que le hacían ver mas bella.
Ya entrados en copas todos, empezaron a desinhibirse incluida
Marta, quien ya empezaba a sacarme a bailar y yo cada vez me le pegaba más
aprovechando la ausencia de mi tío. Ella, sin ningún problema se me pegaba como
coqueteando pero no mas, ella me tenía ya excitadísimo. Ya por último, decidimos
seguir la fiesta en mi casa pues allí había mas licor y algunos querían seguir
bebiendo. Llegamos a mi casa, y yo puse algo de música y seguía bailando con
Marta.
Luego, se empezaron a ir todos y quedaba una pareja de amigos
de la familia, Marta mis padres y yo. Ahora, debíamos pensar como dormiríamos,
la pareja ya estaba durmiendo en el sofá de la sala y Marta quería irse a su
casa a lo cual mi madre le dijo que ya era muy tarde y sería peligroso que se
fuera sola. Ella dijo que mi tío se enfurecería si se quedaba en otro lugar por
lo que mi mamá me mandó a acompañarla y me dijo que me quedara en su casa ya que
la cama de mi primo estaba disponible y dado que mi tío y Marta estaban algo
ebrios podrían necesitar ayuda. Yo accedí placentero, sabiendo que esta podría
ser mi oportunidad.
En el camino a su casa, ella pasó su mano por detrás de mi
cuello, apoyándose y yo la tomé por la cintura con una mano y de su mano con la
otra. A medida que avanzábamos, yo iba bajando la mano que le tenía sobre su
cintura y la apoyé sobre su jean sin que ella dijera nada. Llegamos a su casa y
la llevé a su cuarto, pero mi tío estaba atravesado en la cama, y no lo
queríamos despertar así que ella me dijo que durmiéramos juntos, que si yo le
veía algún problema. Yo le dije que si ella quería yo dormiría en la sala pero
ella insistía en que nos quedáramos juntos. Ella estaba un poco pasada de tragos
y antes que se acostara le pregunté si necesitaba algo y ella me dijo que por
favor le llevara una pijama, y me indicó en que cajón las encontraría. Yo fui al
cajón que ella me había dicho y encontré una pijama que constaba de un top muy
pequeño y un pantaloncito que apenas cubriría su rico culo. Se lo llevé al
cuarto, donde ella estaba acostada descansando. Yo le entregué la pijama y le
pregunte si necesitaba algo más, ella con cierta confianza me dijo que estaba
rendida y no se quería levantar, que si por favor le quitaba sus zapatos. Yo lo
hice sin pensarlo y noté que tenía unos pies muy sexys, ella luego empezó a
desvestirse frente a mí para colocarse su pijama y sin importarle que yo la
estuviera viendo. Yo solo podía ver su majestuoso cuerpo siendo descubierto ante
mis ojos, no tardé mucho y noté que llevaba puesta una tanga negra, que se
perdía entre su culo, y que en el frente tenía un pequeño agujerito y un moño
que eran muy sexys. Ella se colocó el pantaloncito de la pijama y como yo
presumía el culo parecía que se le iba a salir. Luego se quitó su blusita y vi
su sostén negro, con una transparencia que terminaba justo antes de su pezón.
Ella se colocó el top y se le notaban las tiras de su sostén, lo cual me
excitaba mucho.
Durante este tiempo, yo solo había prestado atención a tan
hermoso espectáculo. Ella se acostó ya lista y me dijo riéndose que si yo iba a
dormir todo vestido. Yo me sonroje y empecé a quitarme la ropa tímidamente y
quedé en camiseta y bóxer. Me acosté junto a ella, y le pregunte si se sentía
incómoda, que yo no quería incomodarla pero ella me dijo que no, que me
despreocupara. Yo estaba muerto de calor porque no estoy acostumbrado a dormir
con camiseta y le pregunté si le molestaría que me la quitara y ella me dijo que
me la quitara con una condición, que le permitiera a ella quitarse su sostén
pues la estaba matando. Sin pensarlo, yo me quité la camiseta y la ayudé a
desabrocharse el sostén, lo cual ya me tenía excitadísimo y con la verga
durísima de saber que a mi lado estaba la mujer que siempre me había querido
follar.
Ya acostados, yo estaba relativamente alejado de ella, y
acerqué mis piernas a ella, y ella se echó un poco para atrás, yo estaba
calientísimo. Luego, ella subió una de sus piernas sobre las mías y se echó un
poco más para atrás, ya casi me colocaba su culo sobre mi dura verga, yo no
podía ya contener mi excitación y la apreté sobre mi verga, pero ella me dijo
que no confundiera las cosas. Yo no razonaba, estaba convertido en un animal y
nuevamente la apreté y esta vez le metí una mano entre su pantaloncito, ella
trataba de zafarse pero yo la tomé con fuerza y le iba sobando su culo con mi
verga. Ella volteó a decirme que la soltara y yo le di un beso, ella dejándose
llevar por el alcohol y el deseo se dio la vuelta y me besó también. Nos dimos
un beso largísimo, ella ya empezaba a pasarme la mano sobre el bóxer para sentir
mi bulto y yo metía la mano entre su tanga para cogerle ese suculento culo.
Marta sacó mi verga y me empezó a echar una paja riquísima en
la cual se empeñaba por hacerla muy bien, yo la animaba a que me lo chupara pero
ella no quería y me tocó conformarme con que solo me pajeara. Ya iba un rato
haciéndome esa paja cuando me le vine sobre sus manos, ella se las limpió y me
dijo que no lo volviera a hacer, que era un cochino. Luego yo bajé su
pantaloncito y empecé a sobarle la concha sobre su tanga, ella suspiraba cada
vez más rápido mientras se subía el top de su pijama para sobarse las tetas, lo
cual me excitaba. Ella estaba súper excitada y me pidió que le chupara la concha
pero yo le dije que como ella no me chupó la verga, yo no le iba a lamer la
concha, pero ella estaba tan desesperada que me lo seguía pidiendo, y yo le dije
que se la lamía pero ella haría todo lo que yo le dijera, a lo cual ella
accedió. Al escucharla, bajé su tanga y le empecé a lamer su chocho, que tenía
un sabor delicioso, y luego le metí dos dedos y empecé a lamer su vulva, con lo
que ella se volvió loca y se vino sobre mi mano y mi cara, sin duda alguna era
la corrida más intensa que le había visto a una mujer. Ella quedó rendida pro yo
le recordé su promesa de hacer lo que yo quisiera. Ella me cogió nuevamente la
verga y me masturbó, pero le dije que me la mamara, ella sabía que se había
comprometido así que no me dijo nada y se empezó a meter mi polla de a poco,
dándole unas tímidas lamidas que me volvían a dejar parado el pene. Luego le
pedí que me lamiera las huevas y ella lo hacía mientras con cu mano me echaba
una paja para luego meterse nuevamente la verga a su boca.
Ella tomaba cada vez más confianza con mi verga y la iba
chupando con más cariño y dedicación, por lo que le empecé a sobar el chochito y
luego la acosté sobre mí para que hiciéramos un 69. Ella cada vez lo chupaba
mejor y yo por mi parte cada vez intensificaba mis lamidas y las acompañaba de
unas estimulaciones en su vulva con mis dedos. Ella estaba a mil, y me pidió que
le metiera mi verga en su chocho, yo inmediatamente la tiré sobre la cama y le
metí mi verga de a poco, yo creo que no alcancé a sacarlo y meterlo cinco veces
y ella se volvió a venir, lo cual me hizo incrementar el ritmo y darle verga con
mayor vehemencia, yo quería que ella nunca se olvidara de mí. Así, la bombeé con
fuerza y ella estaba excitadísima y se volvió a venir, la coloqué en 4 y seguí
con mi tarea, pegaba mi cuerpo a su culo lo que más podía para metérselo todo.
Empecé a meterle un dedito en su culo, y ella me dijo "Ni creas, por el culo
nunca me lo han metido", pero yo insistía y recordaba una y otra vez su promesa
hasta que ella aceptó. Le metí un dedo más y ella se notaba preocupada como
sabiendo lo que iba a pasarle, ya cuando vi su culo lo suficientemente dilatado
empecé a meterle mi verga.
Apenas iba entrando la cabeza y ella empezaba a decirme que
le dolía mucho, que por favor no lo hiciera, pero a mi no me importaba, yo
estaba decidido a romperle el culo así que seguí, le metía lentamente mi verga y
ella se aferraba de la cama y mordía un cojín para no llamar la atención de mi
tío que seguía dormido en el otro cuarto. Por fin tuve todo mi pene dentro de su
culo y se lo dejé ahí un momento para que se acabara de abrir su culo, ella
estaba botando una lágrima y seguía mordiendo el cojín. Luego empecé a darle por
el culo suave, y ella suspiraba y hasta lo gozaba, pero luego empecé a darle con
mucha fuerza y la hice gritar, pero rápidamente ella se calló pues sabía que mi
tío nos podría descubrir, así que tuvo que guardar silencio. Yo estaba demasiado
excitado y le dije que me iba a venir, elle me dijo que lo hiciera donde yo
quisiera y yo le llene su adolorido culo con mi leche, y luego le di mi verga
para que ella me chupara lo que quedaba en él.
Al otro día mi tío se fue a trabajar y me la volví a comer,
pero esta vez ella no se dejó meter la verga por el culo. Después de ese día,
hemos tenido varios encuentros y ella es ahora quien me pone el culo para que se
lo rompa.