BRENDA FELIZ ESPOSA Y PUTA (4)
La casa donde se iba a realizar la fiesta era un mansión
impresionante con un hermoso jardín al frente y, como luego descubrí, un enorme
parque en su fondo.
El lujo y el buen gusto desbordaba por todas partes, por un
momento, me sentí intimidada pues no pertenezco a esa clase social que
acostumbra asistir a ese tipo de reuniones.
Aceptemos que la fiesta la daba el grupo financiero, en el
que trabaja Claudio, para sus ejecutivos y empleados, así que para el dueño de
la empresa más que un gasto era generar la ilusión que por una noche los
jerárquicos y la tropa compartirían una cena como si fueran una familia. El
lunes todo volvería a la normalidad.
Lo interesante de estas reuniones es que el alcohol suele
sacar lo que la rigidez del trabajo no muestra, permite que algunos sean menos
hipócritas y por supuesto esta no iba a ser una fiesta diferente a las demás.
Apenas bajamos del auto y empezamos a subir las escalinatas
para entrar en el salón principal sentí como todas las miradas se dirigían hacia
mí .
Los invitados, los empleados, las recepcionistas, en fin
cuanto ser humano estuviera cerca clavaba su mirada en este cuerpito, modesto,
pero que sabe ser atractivo.
Claudio no paraba de susurrarme,,,,"mi amor estás matando,
mirá como te observan..vas a ser la reina de la fiesta."
¿La reina de la fiesta?... por supuesto a esa altura de los
acontecimientos ya debería saber que hembra tenía a su lado, pensaba mientras
subía esos interminables escalones.
No les voy a negar que por momentos las piernas me temblaban,
el corazón galopaba en mi pecho, se me hacía difícil mantener la sonrisa y
devolver el saludo de los que en la entrada se acercaban a saludar a Claudio y a
mí, su acompañante.
Al llegar a la puerta del salón de fiesta un par de chicas
monísimas sostenían un plano del local donde estaban dibujadas las mesas y
escritos los nombres de los ocupantes siguiendo un claro principio de
jerarquías.
En la primera hilera y al centro, frente al lugar donde se
realizaría la actuación de los artistas contratados, estaban Alberto el dueño de
la empresa, Rocamora, el contrincante de Claudio por la Gerencia General, y su
esposa Cristina, la putita que se cogía el patroncito y un yankee, que estaba en
tratativas para entrar como socio, con su mujer.
A nosotros nos ubicaron en la mesa junto a la del jefecito,
para ser más precisos a su derecha. La ubicación marcaba la importancia de cada
cual. Cuanto más cerca de Alberto más importante se lo consideraba.
Ya habían llegado muchos y por suerte la gente con la cual
compartí la noche fue encantadora. Estaba el compinche de Claudio, sobrino del
patrón y futuro capo máximo, el divino Agus, que mi novio me había presentado
cuando nos encontramos al salir de su oficina.
Dos metros de puro hombre con un lomo infernal y un atractivo
irresistible y que me volvió loca desde el primer momento que lo vi..
Pero me impactó el cuarto integrante de la mesa, era una
mujer….Cindy.
-Mi amor ya conocés a Agus, vení que te presento a Cindy…ella
es la secretaria privada de Alberto….Cindy ella es Brenda ..mi novia.-
Cindy se paró para saludarme y un escalofrío me corrió por la
espalda, jamás me había pasado eso con una mujer. Me impresionó su mirada, sus
ojos grises me transmitían una sensualidad que por un momento silenció el ruido
del salón, era como si estuviéramos las dos solas, frente a frente, mirándonos
desafiantes pero con una dulzura que sólo las mujeres sabemos tener.
Hola Brenda…mucho gusto- dijo mientras se acercaba
para darme un beso por saludo.
La proximidad de su rostro, sus labios carnosos acariciando
mis mejillas, rozando la comisura de los míos como si fuera una premeditada
casualidad, el perfume de su cuerpo que me envolvía….todo en esa mujer era un
anuncio.."Brenda estas por descubrir un mundo diferente, un mundo nuevo y vaya a
saber que sorpresas te depara"…
Hola Cindy … el gusto es también mío- atiné a
contestar.
Nos sentamos y empezó la diversión.
¡¡Volviste loco a todo el personal!!- vociferaba Agus
mientras se reía a carcajadas.
Desde todas las mesas nos miraban, nuevamente traté de
dibujar una sonrisa en señal de saludo mientras que giraba la cabeza hacia los
cuatro puntos cardinales para poder percibir que los concurrentes realmente sólo
prestaban atención a lo que sucedía en nuestra ubicación.
En determinado momento observé la mesa del patrón, ellos
también habían tomado cuenta de nuestra llegada.
Alberto con una enorme sonrisa saludó a Claudio alzando su
mano y luego se paró. Los Rocamora nos miraban con disgusto, sobretodo Cristina
que me miraba casi con odio. El yankee aferrado a un habano también saludó con
una sonrisa y un movimiento de cabeza, no tenía el sombrero tejano sino lo
habría agitado, su mujer parecía dibujada.
Alberto en un instante estuvo en nuestra mesa, saludó con un
cordial abrazo a Claudio mientras le decía:
¿Dónde tenías escondida a esta belleza?..ahora me doy
cuenta porque nunca la trajiste por la oficina.
Alberto te presento a mi novia..Brenda- reía Claudio
nerviosamente.
Delante de mí tenía a uno de los más importantes financistas
del país, un hombre de unos cincuenta años, muy bien conservado, alto, delgado,
maravillosamente bien vestido, con un buen gusto que sólo pocos saben tener.
Levanté mi mano derecha para estrechar la del hombre.
¿Se puede besar a la novia? …
Alberto…¿qué problema hay?..estamos en familia.- dijo
nerviosamente Claudio.
El patroncito me tomó del brazo izquierdo, me acercó a él, me
dio un delicado beso en la mejilla y sonriendo se dio media vuelta y volvió a su
mesa.
Seguí con mi mirada a ese hombre hasta que sin querer me
cruce con la de la mujer de Rocamora, ya no sólo me odiaba sino que además hasta
parecía indignada.."¿quién será esta loquita?…es mucho más joven que yo…a ver si
todavía el viejo se calienta con ella" creo que pensaría en ese momento.
Demoré unos minutos en reponerme de todas las sensaciones que
me invadían.
Cuando conseguí calmarme noté que mi novio me alcanzaba una
copa de champán que su amigo servía generosamente.
Vamos por un brindis… ¡¡por la entrada triunfal de
Brenda!!- dijo Agus mientras levantaba su copa y seguía riéndose a las
carcajadas.
Escuchamos ese delicioso tintineo que sólo el cristal produce
en el momento del brindis cuando simultáneamente cuatro manos hacían chocar el
mundano cáliz y bebimos a mi salud todo el contenido de un trago.
Tomé impulso para volver a observar a Cindy que me miraba
mientras sonreía. Morocha, de unos treinta y cinco años, bonita, con un hermoso
cuerpo que su vestido entallado me permitía adivinar.
¿Viniste sola Cindy? .. ¿No trajiste a tu pareja? –
pregunté.
No tengo pareja…por ahora- me contestó sin dejar de
sonreir.
Agus se arrodilló frente a ella, le tomó la mano derecha y
besándosela le dijo:
Madame ¿quiere ser Ud. mi amada?...
Cindy rió mientras le acariciaba la cabeza.
Levantate payaso … no ves que estas haciendo una
escena delante de toda la empresa.
Luego me enteré que Cindy y Agus son grandes amigos y que él
se divierte gastándole bromas.
Prosiguió la noche, con los artistas contratados. Una
malísima orquesta de tango con un cantante que desafinaba, una pareja que
bailaba que era un desastre y por último…lo que no podía faltar…un cómico que
solo sabía chistes de muy mal gusto pero que por efecto del alcohol ya todos
festejaban sin cesar.
El desfile por la mesa para saludar a Claudio y ver de cerca
a su novia era incesante. Se anotaron todos los hombres, algunos estaban
refuertes sobretodo los pendejos, y verlos tan calientes conmigo alimentó mi
morbo. Me habría encantado satisfacer a más de uno y si eran pendejitos porque
no de a dos. Verlos tan fresquitos, mirándome las tetas, tratando de adivinar
como era mi culo, apiñados y riendo tontamente producto de sus ganas de coger
seguramente a una mujer como yo, me provocó un estado de excitación que por poco
podía disimular. Me los imaginaba después conversando entre ellos, hablando del
pedazo de yegua que tiene Claudio y como les gustaría a ellos montarla. Me
encantan los pendejos, atrevidos, calientes, con todas las ganas de aprender
rápido que cosa es esa del sexo y con su pija siempre empuñada, dispuesta al
combate, como si fuera el sable de un soldado.
Todos venían con el mismo cantito:
Picarón …la tenías encondidita…. tenías miedo que te
la robáramos.- o boludeces por el estilo.
Cindy y Agus llevaban la cuenta de los que se arrimaban a
saludar, decían…falta fulano…mengano que está muy borracho vino tres
veces…jijiji..los volviste locos a todos.
Agus es un dios y esa noche estaba irresistible, me lo
hubiera comido ahí mismo si se hubiese dado la oportunidad y gracias al champán
cada vez me gustaba más. El alcohol ya me estaba jugando una buena pasada y la
fantasía de voltearme a ese pedazo de macho hicieron que mi tanguita se mojara.
También a Claudio le estaba haciendo efecto el alcohol ya que
cuando estábamos cenando me preguntó al oído:
- ¿A quién te hace acordar Agus .. mi amor?
Me quedé pensando un instante y entonces caí en la cuenta de
hacia donde se dirigía su pregunta.
No dude un instante y con mi mejor voz de puta le contesté
Al actor porno que vimos en una película una vez en
aquel hotel y que a mí me había calentado muchísimo…¿recordás?-
Claudio me miró a los ojos y sonrió, estábamos los dos de
acuerdo
¿Y Agus también te calienta?- preguntó él excitado
por la sensualidad de mi voz.
Mucho, esta refuerte el pendejo…¿tengo carta
libre?...¿te creo un problema si me lo como entero…papito?
Mi novio no respondió de inmediato pero mi mano que
acariciaba su pija por sobre el pantalón ya tenía la confirmación que soñaba con
verme cogiendo con su amigo.
Si seguís manoseándome así voy a mancharme el
pantalón. Creo que ya tenés las respuesta- cerró el dialogo.
Agus se parecía mucho a ese pornostar que tanto me calentó
esa noche y el mensaje era claro, hacer realidad una fantasía de mi cornudito
feliz y agradecido, una fantasía de Claudio que yo estaba dispuesta a que fuera
realidad. Saber que tenía vía libre para cogerme a ese hombre ya me predispuso
para que en cualquier momento se consumara el polvo.
Despejado el lugar donde actuaron esos artistas de cuarta se
preparó la pista de baile
La mayoría de los hombres de nivel ejecutivo se fueron hacia
la barra donde estaba Alberto, para lamerle las medias y esperar alguna migaja
que cayera de su bolsillo.
Mi novio no podía ser la excepción, se paró, lo miró a Agus y
le dijo
Me voy a conversar con tu tío, cuidame a Brenda, la
dejo en tus manos.-
Señal clara y evidente, me estaba entregando a su amigo y
yo…¡¡¿ qué podía hacer sino cumplir con el deseo de mi noviecito y entregarme
entera a ese guacho hermoso que estaba sentado delante de mí ?!!
Andá tranquilo que estando conmigo nada malo le va a
pasar- respondió con picardía sacándole una carcajada a Cindy.
Agus nos tomó a Cindy y a mí de la mano y nos llevó
rápidamente hacia la pista de baile. En un abrir y cerrar de ojos estábamos
entreverados en el medio del jolgorio, bailando música disco y "calentando
motores". En ese momento me sentí deseada por Cindy y por Agus, ambos por causas
diferentes pero lo más increíble es que yo comprobé que los deseaba intensamente
a los dos.
A él por su condición de macho espectacular, que haría babear
a cualquier mujer por cualquier orificio.
A ella todavía no sabía porque pero presentía que Cindy
tendría la suficiente experiencia como para guiarme hacia ese "algo desconocido"
que ella representaba.
Ajenos a las miradas que seguramente el resto de los que
bailaban nos dirigían los tres jugábamos con nuestros cuerpos danzando como si
quisiéramos excitarnos los unos a los otros.
Así fue transcurriendo el tiempo, con más champán, más baile,
más miradas fulminantes que cruzábamos y que eran mensajes implícitos invocando
al instinto.
Sentía que las miradas de Agus me hablaban de lujuria, de
placer carnal, de promesas de goce continuado, en cambio las miradas de Cindy me
decían que era hermosa, que deseaba amarme intensamente y que me rogaba me
dejara amar.
Mis miradas a Agus le decían.."mi amor soy tuya cuando me lo
pidas…cogeme ya que me muero por tenerte dentro mío".
Mis miradas a Cindy le hablaban del misterio que ella instaló
en mis emociones desde el momento en que vi sus bellísimos ojos grises, le
rogaba que me ayudara a develar ese misterio, que fuera mi maestra en su manera
de amar.
En un momento ella se acercó para decirme algo, por el ruido
de la música tuvo que hablarme al oído y volvió a rozar mi mejilla con la suya y
yo volví a sentir la excitación que me provocaba. Parte de su rostro se escondía
entre mi pelo y mi mejilla.
Sos maravillosamente sensual hasta cuando bailas me
estoy volviendo loca con tu cuerpo.- me dijo en medio de una evidente
calentura.
Sentía su respiración agitada muy cerca de mi oído, era una
maestra de verdad, logró vencer todas las resistencias que podía haberle
interpuesto.
Sos maravillosamente hermosa- decía titubeando al
hablar..
Sentí que su lengua acariciaba dulcemente el lóbulo de mi
oreja y sus manos rozaban tímidamente mis pechos.
Sólo pude responder a su invitación lamiendo también yo su
lóbulo y rozando, como al pasar, mi mano por su entrepierna.
Vos también sos hermosa y me gustaría que me
enseñaras a conocer tu mundo.- le respondí
Cuando quieras,….soy totalmente tuya…quiero cogerte
mi a amorcito…te va a encantar.- hablaba en un estado de total
excitación.
Su lengua ya se había metido en mi oreja y hurgaba dentro de
ella como si fuera una muestra de lo que sería capaz de hacer con mi clítoris y
mi conchita.
Ambas estábamos totalmente desbocadas y a punto de
amasijarnos en plena fiesta y delante de todos, entonces apareció el tercero en
cuestión y rápidamente nos separó pues ya varios habían comenzado a darse cuenta
de lo que estaba pasando.
Inmediatamente después vinieron los temas lentos y bajaron
fuertemente la intensidad de la luz de la pista. En ese momento Agus le dijo
algo a Cindy en voz baja y ella con desagrado se volvió a la mesa. No sabía que
pasaba pero la seguí con mi mirada como llamándola en un grito sordo que le
pedía que no se fuera, que se quedara cerca de mí.
Sin darme cuenta las fuertes manos de Agus me tomaron por la
cintura y me acercaron a su cuerpo, sin darme cuenta mis manos rodearon el
cuello del macho, mi mejilla se rozó con su mejilla y mi vientre chocó con la
entrepierna de mi compañero de baile.
Mis tetas le rozaban el pecho y mis pezones estaban a punto
de estallar.
Estaba ardiendo en llamas, por el macho que tenía delante,
por la hembra que había conocido y por el alcohol que me había desinhibido.
Agus soltó su mano derecha y la colocó sobre mi cola
apretándola con fuerza, en ese instante mi calentura era indescriptible.
Que buena colita disfruta Claudio, lo envidio por la
buena suerte- me dijo el desvergonzado.
Yo la disfruto más que él, me da mucho placer cada
vez que recibe visitas y creo que ese paquete duro que tenés entre las
piernas y que roza mi vientre cuando te movés calza justo en mi colita.
¿Querés probar? –fue mi respuesta.
Mi mano acarició su verga que a esta altura estaba durísima y
apetecible.
Salgamos al parque un momento- me propuso Agus.
Salgamos – le dije- hace mucho calor.
En silencio fuimos caminando hacia la salida al parque, él
iba delante como marcando el camino. Las mujeres que lo veían pasar se lo comían
con los ojos y yo por dentro pensaba …"no, no putitas…este macho es todo
mío..abran cancha que me lo voy a coger ahora mismo"
Agus tomó dos copas de champán que un mozo llevaba en su
bandeja y por fin llegamos al parque, al fresco de la noche de luna nueva, con
un cielo lleno de estrellas.
Caminamos en silencio hacia una arboleda y penetramos en la
oscuridad, en la protección que nos brindaba la vegetación de las miradas
inoportunas.
Pero no estábamos solos, cerca escuchábamos los gemidos de
una mujer que le imploraba a un hombre que se la cogiera más fuerte.
Dale guacho metémela más adentro, movete más rápido
hijo de puta.
¿Te gusta mi verga putita, dale decime si tu marido
sabe que te comés mi verga?-le replicaba el hombre.
Que me importa si sabe o no sabe, dame pija que voy a
acabar…dale puto..cogeme.
Agus de detuvo para escuchar y me comentó:
Es la mujer del tesorero. Hace rato que se la monta
el ayudante de tesorería.
Le volví a meter la mano en la entrepierna y le acaricié la
pija.
¿Vinimos a escuchar como otros cogen o a coger
nosotros? - le pregunté con mi mejor voz de puta caliente.
Santo remedio el macho desesperado de hembra se despertó y a
partir de ese momento todo fue lujuria.
Acomodados contra un árbol me abrió de piernas, me bajó la
tanguita y agachándose me chupó la concha empezando con delicadas lamidas a mi
clítoris.
Yo volaba de fiebre, de placer al sentir su lengua rozando mi
almejita.
Que bien que chupás guachito seguí así- le rogué en
un gemido.
No se cuanto estuvo lamiendo, chupando, llenándose la lengua
y los labios de mis jugos.
Por momentos cerraba los ojos, echaba ligeramente la cabeza
hacia atrás e imaginaba que Cindy era la que lamía mi concha, la que hacía
vibrar mi crestita como si fuera un arpa y de esa manera mi placer aumentaba.
Gracias al trabajo de lengua llegué a varios orgasmos pero yo
quería probar su verga, saber si era tan grande como se notaba por sobre el
pantalón.
Vení que te quiero chupar ahora a vos- le dije
El se irguió y siendo tan alto no había necesidad que me
arrodillara, me agaché, le bajé el cierre del pantalón y sentí como saltaba su
verga, un pijón enorme y duro que aún en casi plena oscuridad igual pude
apreciar su dimensión.
¡Que pija que tenés!
¿Te gusta putita?...es toda tuya, disfrutala
Nunca me cogieron con una verga así…uhm que
delicia..me la voy a comer toda.
Mis manos la acariciaban, sentían el palpitar de sus venas,
la dureza de sus bolas y mi boca y lengua la pedían a gritos.
Esperé para metérmela en la boca, quería jugar un poquito con
ella, golpear mi cara y mis tetas con ese palo duro, rozar mis pezones con la
puntita, acariciar las bolas y la entrepierna, y si el macho lo permitía, rozar
con un dedo el agujero de su culo.
Era mucha pija como para hacer todo rápido, estaba
acostumbrada a coger en parques, playas, asientos traseros y siempre busqué la
manera de gozar al máximo.
No podía ser ahora menos con la pija más grande que me había
tocado tener.
Dale chupala de una vez que estoy recaliente - me
rogó mi amante.
Me la guardé en la boca y estuve dándole un buen rato hasta
que presentí que podía acabar, en ese momento paré.
Cogeme guacho..dame verga.
Agus me tomó de la cintura, yo me colgué de su cuello y abrí
bien las piernas. Enseguida sentí que su pija me penetraba. Nunca había tenido
una verga tan grande dentro y me estaba volviendo loca.
Ayyy…que pija hermosa…que pija divina mi amor.
¿Querés más pija?
Si clavame toda…¿me vas a hacer la colita?...quiero
que me cojas por el culo-
Apoyada mi espalda contra un árbol me dio bomba un buen rato.
Se desenganchó de mí, me terminó de bajar la tanguita y me
hizo poner de espalda, agachada y con las manos apoyadas al árbol.
¿Me vas a hacer el orto?- pregunté desesperada.
Ya mismo, mi vida…ya te lo hago.
Escupió sobre su vergaza y lentamente fue metiendo la cabeza
y luego el resto. Yo lo ayudaba con suaves movimientos de mi cadera.
El placer que sentí fue único, el morbo supremo.
¡¡Rompeme bien el culo!! – le gritaba- clavame toda
esa verga que me muero.
Ya te entró toda vidita, ya la tenés toda adentro.
¿Te gusta mamita?
¡¡Sííí..ayyyy. ..como gozo!!…seguí hijo de puta…
bombeame el culo con esa pija
Agus empezó a moverse con más intensidad. No podía creer que
mi colita fuera capaz de albergar semejante pija y además que soportara tremendo
mete y saca que me imprimió mi amante.
En un punto ya no pude aguantar más y acabé en un grito,
sentí que él también acababa llenándome el orto de leche caliente y espesa.
La fue sacando despacito como prolongando el placer.
Estábamos exhaustos, me erguí y lo tomé de la cara para darle un apasionado beso
de lengua.
Tenemos que repetirlo pero en una cama- dijo él.
Repitámoslo, de acuerdo, en una cama grande para que
puedan entrar vos y tu verga.
Agus rió, me abrazó y así nos quedamos hasta que recuperamos
el aliento.
Volvamos- me dijo- nos deben estar buscando
Dentro todo estaba igual, había vuelto la música bochinchera
y algunos seguían bailando ya completamente borrachos.
Apenas entramos un hombre le preguntó a Agus
¿Viste a mi mujer?....no la puedo encontrar.
Está afuera en el parque cogiendo con tu ayudante- le
contestó Agus.
Pero dejate de joder….por favor…. Mirá las cosas que
decís.
Supuse que ese hombre era el tesorero.
Caminamos unos pasos más y una mujer lo tomó a Agus del brazo
y le habló al oído, se la notaba caliente y molesta.
Tengo que dejarte… me apareció un servicio de
urgencia que no puedo dejar de atender- me guiño un ojo y se fue con la
dama.
Necesitaba sentarme, si es que podía, por el cansancio de
tanto traqueteo y recordé que en la mesa me esperaba Cindy, seguramente sola
porque Agus y Claudio estaban en otra cosa, así que me apuré para llegar.
Cindy ya había recogido sus pertenencias del guardarropas y
estaba por irse.
Me quedé a esperarte, no quería irme sin
saludarte…¿la pasaron bien con Agus?- me sonrió con picardía mientras me
clavaba esa mirada que durante toda la noche me tuvo cautiva.
Sí, la pasamos muy bien..¿pero por qué te vas?..
espera un poco más.. quiero charlar contigo..quiero conocerte más.- le
hablé como implorándole que se quedara.
Sos una hermosa mujer, no es raro que enloquezcas a
los hombres pero sabelo…también podés ser deseada por muchas mujeres.
Su mano derecha se acercó a mi cara y con su dedo índice
extendido acarició mi mejilla recorriéndola en varias ocasiones, acariciando mis
labios mientras me miraba con una sensualidad que me excitaba. Mi tanguita
volvía a mojarse por el morbo que el momento me generaba. Esa mujer me provocaba
cariño y calentura a la vez…empecé a temer que eso se llamara amor.
Yo también tengo ganas que nos conozcamos, tomá esta
es mi tarjeta personal. Te dejo el número de mi teléfono privado y el
del celular. Llamame cuando quieras…y espero que sea pronto.
Extendió su mano para darme la tarjeta y en ese momento me
habría puesto de rodillas para besársela como lo hizo Agus en broma pero con
otro sentido, el del afecto.
Ella se acercó para saludarme con un beso y esta vez sus
labios cubrieron más que la comisura de los míos perturbándome por completo.
Chau mi amor … espero tu llamado- me dijo y se fue.
La miraba irse lentamente del salón de fiesta parada como una
estúpida, como si esa mujer me hubiera hipnotizado. Cuando desapareció de mi
vista, me senté, me serví una copa de champán y dejé que mi visión se perdiera
en un punto ciego, sólo podía pensar en esos ojos grises que me cautivaron.
Súbitamente algo me sobresaltó, desde detrás mío vi aparecer
una rosa roja, luego una mano varonil que la sostenía, inmediatamente después el
puño de una camisa blanca, un gemelo de oro con brillantes y la manga de un
traje muy fino
Todo eso pasó en una fracción de segundo. Por el susto me
paré y entonces lo vi, cara a cara estaba con Alberto el magnate que se había
acercado a regalarme una flor.
¿Te asusté linda? … disculpame.
No Alberto por favor, es que estoy cansada y estaba
medio perdida con mis pensamientos- le conteste-
Esta flor es para la más bonita mujer de la
fiesta…hay que felicitarlo a Claudio por el buen gusto.
Tomé la rosa entre mis manos y la acerqué a mi nariz para
poder percibir su perfume. El hombre parado frente a mí me sonreía pero su
mirada estaba cargada de deseo.
Muchas gracias Alberto….se nota que es un caballero-
contesté.
En ese momento apareció la bruja de Cristina tomó con fuerza
de un brazo al jefecito y se lo llevó hacia la pista.
Alberto..…¿qué estás haciendo? …me prometiste que me
ibas a sacar a bailar-
El patroncito se fue con ella y mientras me sonreía se
encogía de hombros como diciendo "lamento pero no lo puedo evitar". La mujer me
seguía mirando mal, ahora con más odio que antes.
Llegamos a casa de mi novio casi sin hablar en el auto.
Estaba cansada, él parecía que recién se hubiera levantado.
Necesitaba urgente un baño caliente, la noche fue demasiado
intensa y una ducha reparadora antes de ir a dormir me caería como de perillas..
Cuando estábamos en la cama mi novio empezó a amasarme las
tetas, a sobarme el culo y a interrogarme sobre lo acontecido cuando no estuvo
presente.
Mamita, ¿Qué hiciste cuando me fui de la mesa?
Me dejaste al cuidado de Agus, ¿no es cierto?..y
Agustincito me cuidó muy bien- le respondí con esa voz que sabía lo
enloquecía,
Me acerqué a su cara y le di un tremendo beso de lengua
mientras notaba que su pija estaba al palo.
Me cuidó requetebién.. ¿querés saber más papito?- le
decía mientras le franeleaba la verga.
Ayyy..sí mi amor contame..que hiciste…que hicieron.
No puedo negar que me encanta el papel de puta y que cada vez
me sale más natural.
Para empezar Agustincito a tu bebota le puso las dos
manos en la colita para que por el aire acondicionado no se me
resfriara.- mi voz imitaba el relato de una adolescente
Dale…dale seguí..contame más.
Yo me agarré muy fuerte de su pija por miedo a caerme
mientras bailábamos, porque tiene una verga que parece el pasamanos de
un colectivo.
Ya mi novio estaba completamente entregado y asumido en rol
de cornudo feliz.
Entonces decidimos salir al parque para tomar aire y
un poco de champán. Agustincito, ese pedazo de macho divino que me
presentaste, me llevó entre los árboles, donde estaba todo oscuro.
Parece que me quería coger. ¡¡Te das cuenta, se quería coger a tu
noviecita el hijo de puta!!.
Contame – me hablaba con desesperación,- ¿cogieron?
Cuando llegamos escuchamos que cerca había una pareja
garchando, eso me puso muuuuy caliente, tu nenita estaba muuuuy alzada y
¿qué podía hacer?- le hablaba con voz de puta- caliente y con ese guacho
divino delante me lo tuve que coger.
Claudio había sacado su verga y empezado una fenomenal paja.
Contame más que me muero de ganas – me imploraba.
El me chupó la concha hasta que me sacó chispas y yo
le chupé esa pija de burro que tiene…sabes que cogimos de parado y
después ..¿sabés que hizo tu bebota..mi amor?
Seguí por favor…seguí que me encanta.
Tu bebota le entregó la colita…nunca pensé que me
podía comer tremenda pija y ya ves…me entró toda hasta las bolas.
Verlo pajeándose me pareció un desperdicio, un polvito más en
esa agitada noche no me pareció tan malo, sobre todo después de la ducha que me
dejó más relajada.
Me abrí de piernas y le ofrecí mi concha.
Vení papito cogeme que estoy caliente de vuelta.
¿Querés saber más?
El me clavó la pija de una y me imploraba que siguiera mi
relato.
Dale contame más que estoy por acabar-
Entonces me ensartó por el culo con esa tremenda
verga y me hizo gozar como una puta…como vos nunca me vas a poder hacer
gozar..porque no sos un hombre de verdad como Agus… vos sos un cornudito
consentidor que goza sabiendo que a su noviecita se la cogen.
Yo también estaba por acabar así que decidí acelerar el
asunto.
¿me vas a dejar seguir cogiendo con ese macho divino?
Sí seguí cogiendo..mi amor.
El morbo nos manejaba a los dos y yo no podía frenar la
catarata de sensaciones que me desbordaban.
¿Sabés que tu patroncito también se quiere coger a tu
noviecita?
¿Alberto te quiere coger?..no seas guacha.. me volvés
loco.
Sí, me parece que con la putita de Cristina no le
alcanza así que esta noche salió de cacería y encontró a tu mujercita.
¡¡Ayyyy …dale contame…. puta, que puta que sos!!
La mención del patrón lo calentó aun más, creo que el súmmum
del cornudo es saber que su hembra coge con su jefe.
Por eso le seguí haciendo la cabeza y de paso los cuernos.
Pero al patroncito lo dejamos para más adelante…por
ahora me voy a dedicar a Agus.
Me enloquece que cojas con él,…fantaseo con verte
cogida por él.- hablaba al borde del orgasmo.
¿Querés que nos enfiestemos con Agus?..no te vas a
arrepentir es un flor de macho.
Sí…Sí…me encantaría..ayyy..¡ayyy! estoy por acabar.
¡Quiero la pija de Agus , que me la clave hasta el
fondo! ¡Qué pija hermosa!..ayyy acabo mi amor…acabo. ¿me vas a dejar
coger con él entonces?
Claudio ya estaba a punto del orgasmo pero todavía tenía
resto para contestar.
Cogetelo las veces que quieras.
¡Ayyy mi vida me voy,…acabo…llename de leche! Me
quiero coger a Agus…que pija que tiene el pendejo..¡¡ayy que
acabo.dale…movete….movete más cornudo…serví para algo….ayyy quiero la
verga de Agus!!….y….¡¡¡¿ME VAS A DEJAR COGER CON CINDY?!!!
Gemimos al unísono como si fuéramos en dúo y en ese momento
los dos nos aflojamos quedando exhaustos en la cama.
Una vez repuestos Claudio asombrado me preguntó
¿Qué dijiste de Cindy? ..¿sabías que es lesbiana?.
No se ..olvidate..cosas del momento. – le contesté
como malhumorada.
Me dio un beso, se dio media vuelta y se durmió.
Me costó un poco dormirme, muchas cosas pasaron esa noche. En
mi cabeza daban vuelta muchas imágenes, veía a Cindy y su dulce mirada, a Agus
con su verga descomunal, a Alberto con sus ojos plagados de deseo, a Cristina,
la mujer de Rocamora con su cara de odio.
En ese instante me di cuenta que en este juego de ajedrez yo
podía mover más piezas para jaquear al Rey que la otra putita por más que fuera
su amante, ya tenía acceso a su sobrino y sucesor en el mando, probablemente lo
tendría con su secretaria y persona de confianza y quizás algún día directamente
con él.
Comprendí que el puesto de Gerente General, con un poco de
suerte y astucia de mi parte, ya era para Claudio y que por fin podríamos
casarnos que era lo que más anhelaba en ese momento.
Cerré los ojos para poder conciliar el sueño. Las imágenes se
fueron borrando una a una sólo quedó el recuerdo de un hermoso rostro de mujer
de ojos grises y sonrisa cautivante.
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