12 -Febrero -2008
LIGAR
Necesito hablar contigo.
¿Ah, sí? ¿Y sobre qué?
Sobre ti.
¿Y qué me vas a contar tú de mí que yo no sepa?
Que eres especial.
¡Vaya! Gracias. ¿Y cómo te has dado cuenta?
Porque te llevo buscando mucho tiempo.
¿Nos conocemos?
Yo a ti te conozco de siempre. Tu forma de sonreír,
los gestos con los que acompañas tus palabras, las expresiones que se
leen en tus ojos, los ademanes de tus manos, el ritmo de tus movimientos
y todo lo que he podido apreciar en ti es tal y como yo lo sueño.
¿Entonces soy la mujer de tus sueños?
Sí, lo eres.
Jajajajaja. A saber a cuántas se lo has dicho ya esta
noche.
No son cosas que se vayan diciendo a cualquiera. Tú
sabes que eres especial, lo que aún no te crees es que yo haya sabido
verlo.
¡Pero, si ni siquiera me conoces!
En mis sueños te descubro cada noche. Algunas veces
me dedico a aprenderte entera, cada línea de tu cuerpo, las pequeñas
marcas de tu piel, la maravillosa forma de tus pechos, la tentación de
tus caderas, la redondez de tus nalgas, la delicadeza de tus piernas, la
finura de tus pies.
¿No me confundirás con otra?
Nunca te confundiría. Te he hecho el amor mil veces,
de mil formas distintas. Conozco tu forma de gemir y de pedirme más. Sé
exactamente cuándo te vas a correr y lo que tengo que hacer para que
consigas hacerlo de la mejor forma.
Si hemos intimado tanto, al menos debería saber tu
nombre ¿no?
Si te escucho pronunciar mi nombre me robarás el
alma, ¿estarías dispuesta a asumir esa carga?
Bueno, igual si me gustas lo suficiente…
Te lo diré al oído. Cuando decidas hacerme feliz,
pronúncialo; pero si vas a romperme el corazón, por favor, no te lleves
también mi alma.
Y ¿cómo puedo hacerte feliz?
Dejando que te rodee así la cintura y pose mis manos
en la curva de tu espalda. Aceptando que me acerque tanto que mis
palabras resbalen por tu cuello y bajen por el escote de tu blusa para
hacer cosquillas en tus pezones.
Hacerte feliz me está gustando. No te separes, sigue.
Ladeando la cabeza de gusto cuando la punta de mi
lengua dibuje el borde de tu oreja y mis dientes hagan tintinear tu
pendiente. Acelerando el corazón cuando mi cuerpo se pegue al tuyo,
tanto que mis secretos dejen de serlo, y notes nuestros sexos latiendo a
la vez.
Mmmmm.
Sí, así, gimiendo de aprobación al sentir mi calor.
Ofreciendo tu cuerpo al sentir mi mano deslizarse bajo tu ropa.
Entreabriendo los labios cuando la otra mano posea tu nuca y mi cara
roce la tuya. Y besándome excitada cuando nuestras bocas se toquen.
......
......
......
......
"Oye perdonad que os interrumpa pero es que nos
vamos, ¿tú que haces Merche? ¿te quedas o te vienes?"
Uf, no sé qué hacer.
Tú decides, mi chica especial.
¿Si me quedo qué haremos?
Iremos a mi casa e intentaré enamorarte.
Estás loco.
¡Quédate!
Sí, Cesar… me quedo.
Un relato de Erótika Lectura.
erotikalectura@hotmail.com