Sueños y Pesadillas
Neon Génesis Evangelion
pertenece a Gainax. Este Fanfic es hecho sin ánimo de lucro.
Contenido Adulto

Mana se despertó sudada y muerta de
terror. La misma pesadilla. El mismo recuerdo que la atormentaba. Ahogo el grito
a tiempo. Trato de serenarse y volver a respirar normalmente. La Mayor Katsuragi
dormía apaciblemente. Ella se levanto y fue a la cocina a beber agua. Allí se
encontró con Shinji.
Shinji recordaba la pelea contra el Robot de Musashi, el T-Riden-T
unidad 01. Casi agradeció que los EVAS fueran creados exclusivamente para
combatir a los ángeles. Nunca volvería a pelear contra una maquina que tuviera
un ser humano adentro.




De lo que Asuka le dijo ayer... no sabía que pensar. Tenía un
sueño que no lo dejaba dormir. De Ayanami llamándolo, pidiéndole ayuda y el
buscándola sin poder encontrarla. Generalmente él rehuía las confrontaciones y
prefería ignorar lo desagradable, pero en esta ocasión tendría que hablar con
Rei y aclarar esto.
- Veo que tu tampoco puedes dormir- le dijo ella en forma
amigable.
- No, solo vine a tomar un vaso de agua- Dijo incomodo.
Shinji era educado y atento con ella, pero trataba en lo
posible de evitarla. Misato ocultaba su desagrado, la ayudaba a ella y a Musashi
por el cariño que le tenía a su protegido. Los dos la trataban como una
huésped... pero ella no podía salir del departamento, ni hablar con nadie. El
encierro y la soledad la estaba volviendo loca. Ella tenía la misma pesadilla
todas las noches, la pelea del EVA 01 con el T-01.
- Charlemos un rato, si no puedes dormir... ¡por favor!
- Mana, no soy muy hablador... ya deberías saberlo... ¿de que
te gustaría hablar?
- Shinji, en realidad no puedo dormir... ¿me dejarías dormir
contigo?... la Mayor esta dormida... no quiero molestarla... no le tengo tanta
confianza... ella me deja dormir con ella en su cuarto... pero...
El cuarto de Asuka estaba cerrado con llave. Misato y Shinji
estaban amenazados de muerte si había el menor indicio de que Mana había entrado
o de que ella dormía ahí en su ausencia.
- No creo que sea una buena idea Mana...
- ¡Solo por esta noche!... me levantare temprano y ella no se
dará cuenta...
Los dos se acostaron en el Futton del muchacho, dándose la
espalda y sin tocarse. Ella se sentía mucho mejor. Sonreía y estaba alegre.
- ¡Te lo pagare con un rico desayuno!- Dijo ella, feliz.
Shinji seguía pensando en Rei y en Musashi. Asuka no mentiría en algo tan serio.
- Mana, desde que estas aquí no has preguntado por Musashi ni
una sola vez...
- Shinji,... ustedes me retienen como rehén... el no va
escaparse ni hacer nada que me ponga en peligro... solo queremos nuestro dinero
y la nueva identidad que nos darán...
El "ustedes" le dolió al muchacho. Pero era verdad. Mana no
iba a hacer nada que perjudicara a Musashi, ni él nada que la perjudicara a
ella. Estaban a merced de NERV y solo contaban con su palabra de cumplir con el
trato. Tenerlos separados, sin comunicación o contacto era parte de la
estrategia de NERV.
Ella le contó que sin Musashi no hubieran sobrevivido. Los
otros pilotos, los otros niños eran "malos" y sus superiores eran crueles.
Musashi no hablaba o se comunicaba con nadie, siempre vivían castigándolo y en
la celda de aislamiento. No podían doblegarlo, ni someterlo. En las pruebas con
el simulador destruía todo, amigos o enemigos. Su pericia y talento era
legendaria entre los chicos. Los Militares siempre le ponían las pruebas más
difíciles, el joven "mataba" a sus compañeros de equipo asignados y completaba
la misión solo.
Los tres congeniaron en el acto. Mana y Keita estaban de
recién llegados. A Musashi le habían dado una brutal paliza, estaba a parte de
los demás. Cada quien tenía su grupo y fuera de él los demás eran rivales. Los
tres eran niños pequeños, de edad indeterminada. Mana tenía una puntuación muy
alta para una novata, Keita era un desastre. Cualquiera de los grupos hubiera
aceptado a Mana... sin Keita.
- Niño, nos falta uno para ser equipo de tres, ¿te nos
quieres unir?- Dijo la Mana-niña. Musashi miro a Keita, era gordo, robusto y un
poco más alto que él. Estaba muy concentrado sacándose un moco de la nariz. "No
va a durar ni cinco minutos... a la boba la reventaran en un par de meses" se
dijo. No se digno en contestar.
- Me llamo Mana Kirishima, soy de Kyoto. El es Keita... ¿cómo
te llamas?- El niño seguía sin hablar. El muchacho estaba lleno de golpes,
cardenales y moretones. Mana recordó las palizas que le dieron a ella por llorar
los primeros días. Las pastillas que les daban no le gustaban, pero si no te las
tomaban te ponían una inyección. Al final, como los demás hacías cualquier cosa
por la pastilla esa. Te hacía sentir tan bien que pasabas por alto su repugnante
sabor.
Mana tomo a Musashi de la mano y con Keita de la otra fueron
a un grifo de agua cercano. La joven saco un pañuelo limpio y lo humedeció. Ella
entonces se puso a atender las heridas hasta que el pañuelo blanco se volvió
rojo. Musashi parpadeaba un ojo de dolor, pero se dejaba curar sin problemas y
sin quejarse. El muchacho sanaba rápido y estaba acostumbrado a esas palizas,
cuando no lo estaban castigando, estaba peleando con otros pilotos por cualquier
tontería.
- ¡Termine!... eres de nuestro equipo ahora, ¿cómo te
llamas?- Dijo ella con una sonrisa. El no tenía nombre. Los militares le decían
número 03, Mana era la 28 y Keita el 35.
- Número 03 primera Serie- le costaba hablar, nunca lo había
hecho hasta ahora con alguien.
- ¡Eso no es un nombre! Es tu código de identificación. ¿No
tienes nombre?- El niño no decía nada
- Como no tienes nombre, te pondremos uno... ¿te gusta
Musashi? Un señor que era amigo de mi papa se llamaba así... siempre me traía
caramelos y era muy bueno... su esposa era amiga de mi mama... salíamos a pasear
y a pasar las vacaciones en Osaka...
Musashi no volvió a hablar en varios días. Mana no paraba de
hablar, siempre con su inseparable Keita al lado. Para Mana era oficial que los
tres formaban equipo y que por lo tanto siempre debían estar juntos. Shinji no
pudo evitar sonreír, cuando Mana se auto proclamó novia suya se convirtió en su
sombra, no lo dejaba en paz. Ya se imaginaba el calvario del pobre Musashi. Mana
era un brisa fresca, todo optimismo, alegría y energía. Para alguien tan apocado
como Shinji y amargado como Musashi era exasperante y al mismo tiempo
embriagante. En medio del comedor y delante de todo el mundo estallo después de
varios días:
- Número 28, ¡CALLATE!... 35, ¡SACATE ESE DEDO DE LA NARIZ!-
Todos en el comedor se quedaron en silencio boquiabiertos. Keita se saco el dedo
de la nariz, y Mana se quedo con los ojos abiertos y la boca cerrada, sin saber
que decir. Musashi saboreo el repentino silencio... por poco tiempo.
- ¡Que grosero y maleducado eres!... y me llamo Mana
Kirishima- Dijo ella a punto de llorar- ¡No te volveré hablar jamás en mi
vida!...
Después se enfrasco en un monologo sobre lo groseros y
maleducados que eran todos los niños y de uno en especial, del que no iba a
decir su nombre. La paciencia de Musashi se encontraba en su límite.
- ¡Dices una palabra más 28 y te hundo la cara en tu plato de
comida!- Dijo él. Ella guardo silencio, después de sacarle la lengua desafiante.
- ¡Antipático!... y me llamo Mana Kirishima… y soy de
Kyoto... cuando mis padres vengan por mí les voy a decir que se lleven a Keita y
a ti te dejen...
Ella guardo silencio. Tratando de contener las lagrimas,
ofendida y molesta. Musashi considero no cumplir su amenaza, la chica no le
tenía miedo, si estaba callada y no le hablaba era por que la había ofendido.
Mana necesitaba creer que sus padres estaban de viaje y que pronto vendrían por
ella. Keita los veía a uno y a otro. Mana era su mejor amiga y el venía de la
calle, padre desconocido y madre muerta en ajuste de cuentas entre criminales.
Sus recuerdos antes de entrar al proyecto T eran borrosos y confusos. El era más
alto y robusto que Musashi, pero era de carácter dócil y con las drogas sumiso.
Desde ese día quedo claro para todos que Musashi era el líder, Mana la segunda
al mando y Keita el fiel subordinado.
- Musashi... ¿yo si puedo hablar?
- ¡Mientras no digas tonterías!, sí 35- Dijo el malhumorado
niño. Aclarado este punto Keita guardo silencio satisfecho. Mana le tiro una
mirada asesina, "traidor, ingrato... ¡como todos los hombres!". Dignamente y con
la frente en alto guardo silencio y los próximos días para decirle algo a
Musashi usaba al bobalicón de Keita ("Dile al niño ese"…). Musashi seguía
llamándolos por sus números, pero solo hablaba con ellos. Musashi era su nombre
ahora y el "número 03" era como lo llamaban quien no era de su "grupo".
Los tres niños se llevaban bien entre juegos y peleas. Las
drogas y las neuro-cirugías minaron la salud de Keita. A Musashi y a Mana
parecía no afectarles, pero Keita al poco tiempo adelgazó, siempre estaba
enfermo de algo. De ser el más alto de los tres, se volvió el más pequeño cuando
crecieron. Un joven pálido y raquítico. El físico de Musashi era impresionante,
a pesar de conservar su frescura de niño. Mana se convirtió en una belleza en
poco tiempo.
Musashi "asesinaba" sin piedad a los compañeros que le
asignaban en el simulador, completaba la misión y regresaba a su base para
"exterminar" a sus amos. Era un poder y una fuerza de destrucción sin igual. Los
militares estaban impresionados. El chico peleaba hasta la destrucción total. En
el simulador "moría" matando. No importaba que inventaran, el muchacho en el
robot era imbatible.
Las drogas y el simulador era todo el universo de Musashi. La
puntuación de Mana era una de las diez más alta, la chica era precisa y letal.
Buena trabajando en equipo y un talento nato para labores de reconocimiento e
inteligencia. Era un elemento de cohesión y unión en los grupos que era
asignada. Pero odiaba las drogas y al robot. Su desempeño era sobresaliente,
pero Musashi estaba por encima de todos ellos como el cielo esta por encima de
la tierra.
Keita idolatraba a Musashi. Su palabra era ley. Con Mana
podía discutir, razonar con ella, salirse con la suya si la adulaba o ponía cara
de cachorro triste, pelearse y embromarla a veces. Mana era una cariñosa mama y
una hermana mayor fastidiosa. Musashi lo alentaba siempre y lo ayudaba a
superarse. Era uno de los peores pilotos, con las puntuaciones más bajas. Nadie
lo quería de compañero en el simulador. Musashi no permitía que nadie se metiera
con él. Ensañarse con el débil era el deporte nacional, los mismos militares
alentaban las peleas entre los chicos y la rivalidad extrema. Los Parías sin
compañeros, con puntuaciones bajas sucumbían en ese ambiente. Nadie los lloraba,
un día simplemente no estaban y nadie se molestaba en preguntar por ellos.
Las peleas entre los chicos eran continuas. Las drogas
convertían a algunos chicos en lobos solitarios como Musashi o en dictadorzuelos
sádicos y crueles que gozaban en humillar e infligir dolor a los demás.
Completamente fanatizados por los militares, eran una Gestapo, la KGB, una banda
Talibana obsesionada con el orden y la disciplina. Una pesadilla y un tormento
más para los otros pilotos.
El joven llamaba a Keita por su nombre, solo lo llamaba por
su número delante de los otros chicos o de los militares. En general era hosco y
callado. A Mana siempre la llamaba por su número, ella siempre acataba sus
ordenes, a regañadientes a veces, pero lo hacía en forma creativa y hábil. Mana
era siempre quien le curaba sus heridas y con quien podía hablar con un igual.
Mana era como su otra mitad. Era sensata e inteligente, admitía de mala gana.
Por su nombre solo la llamo en muy contadas ocasiones.
La primera vez fue en una ocasión en que ella nuevamente
volvía con el tema de que sus padres estaban de viaje. Ella decía que volverían
por ella y los tres vivirían juntos. Keita la escuchaba embelesado, ella le
explicaba que irían a una escuela, que tendrían un cuarto para cada uno,
juguetes...
- ¿Qué son juguetes?- Pregunto Keita.
- Mana tus padres están muertos, de lo contrario no estarías
aquí. ¡No tienes a nadie allá afuera que venga a buscarte, ni que sepa que estas
aquí!...- Dijo Musashi en forma clara y cruel. Era la pura verdad, sin adornos.
Los tres se quedaron callados. Musashi no entendía que ganaba
Mana mintiéndose a si misma, teniendo sueños imposibles, ilusiones vanas,
esperanzas sin fundamento. Solo significaba decepcionarte, levantarte cada día
esperando con el corazón en la mano que el día en que vendrían a buscarte era
hoy. Para luego pensar al acostarte, molida y agotada en la noche, que sería
mañana. Y así hasta que te murieras.
Mana se quedo callada, sus ojos se perlaron de lagrimas.
Sollozo en silencio y después lloro sin pudor. Su castillo en el aire estaba
hecho pedazos. Keita estaba a punto de llorar también, pero se contuvo. Musashi
los miraba indiferente y sereno. Drogas y Simulador para él hasta el día de su
muerte. No se podía esperar, ni desear nada más.
Mana estuvo deprimida varios días. Sin apetito y sin ganas de
nada. Bajo en su desempeño como piloto y con ello de Status. Comenzaron a
molestarla y a buscarle camorra. Si no hubiera sido por Musashi le hubiera ido
peor. Un día sencillamente le saco la lengua a Musashi y le dijo: "¡Antipático!"
y volvió a ser la misma de antes. Ella le dijo a Keita que había soñado con sus
padres y sus hermanos.
- Están en un castillo, pero ¡solo se ve cuando amanece o
anochece!
Musashi los encontró a los dos pendientes del cielo en la
tarde, mirando las nubes y los cambios de luces. "¡Que par de idiotas!" se dijo
y siguió su camino.
- Keita, ¡es tarde! Lo buscaremos mañana temprano...- dijo la
chica
- ¡Sí!- le dijo él.
La segunda vez fue cuando se encontraba de más malhumor que
de costumbre. Gruñón e insoportable. Llevaba todo el día llamando a Keita por su
número y a Mana la regañaba por cualquier tontería. Mana estaba haciéndole
caras, agrandándose la boca con las manos o aplastándose la nariz con un dedo,
inflando sus cachetes para parecer un cerdo.
- 28 ¿qué estas haciendo?
- Es para ver si te ríes... – Dijo ella con una alegría
contagiosa.
- No tengo ganas de reírme Mana- Dijo el chico hundiéndose
más en su miseria. El siempre sonreía para amenazar o amedrentar. Reía de forma
feroz cuando aplastaba y destruía todo a su paso en el simulador. Era una risa
silenciosa que más bien era un sollozo. En su maquina era feliz, no podía ser
herido o lastimado. Era invencible, el número uno.
La chica recostó su cabeza en su hombro. "¡Antipático!" le
dijo. Se quedaron así largo rato. Mana seguía sonriendo. Musashi se sintió más
calmado y menos miserable. Seguía serio, pero sin el ceño fruncido.
Otra vez fue cuando Keita intento escapar solo. Los militares
lo golpearon brutalmente. Del proyecto T solo quedaban ellos tres y con un
presupuesto de subsistencia. Las pruebas las hacían en el simulador y en el
Robot Prototipo. El T-01 estaba siendo construido y sería el arma final absoluta
definitiva. Los dos se turnaron para cuidar a su malherido compañero.
* * * *
- Shinji, ¿puedo dormir mañana contigo, como hoy?
- Sí, pero no olvides que tienes que levantarte temprano...
* * * *
La ultima vez fue cuando la mandaron con la misión de espiar.
Musashi le prometió que la esperarían y que sin importar como, los tres
volverían a estar juntos.
- Recuerda siempre que te llamas Mana Kirishima, eres de
Kyoto y que te esperamos Keita y yo...
En Tokio-2 fue como regresar a su vida anterior. Los
Militares encontraron que con ella no tenían que reinventar la rueda. Era lista,
fresca, encantadora en forma natural. Del sexo solo sabía lo teórico, los
militares no quisieron arriesgarse enseñándole nada práctico. Era estéril,
posiblemente frígida. No sabían a que atenerse con respecto a la sincronización,
una chica que no fuera virgen en cuerpo, mente y alma levantaría las sospechas
de NERV. El tercer elegido ya había rechazado a otras chicas y los Militares
especulaban si sería por que "Sincronizándose" con ellas encontraba algo malo.
A partir del primer beso todo fue a pedir de boca. Fue un
noviazgo corto, pero intenso. La primera cita fue un paseo, el beso en la boca
era lo que la tenía asustada. Los militares se encontraban pendientes, pero al
final se felicitaron. Lo natural y espontáneo supero en forma definitiva a lo
ensayado y practicado. Los de NERV se encontraban pendientes también, nada en la
actitud de la chica hacía pensar que no fuera su primer beso, que su nerviosismo
e inexperiencia fuera fingido ("¡que suerte tienen algunos!" se dijo el oficial
a cargo de la seguridad del Tercer Elegido)

Ella seguía con el cosquilleo en los labios, cerró los ojos
para volver a saborear ese momento. "Para ser un chico tan cerrado y tímido
besaba bien" celebraban con burlas y risotadas los militares. Mana recordó por
que hacía todo esto, por que tenía que seguir. "Estaré pronto con ustedes,
chicos". Ahora tenía que concentrarse en ver la forma de sacarle a su "novio"
toda la información que querían sus amos. Ella se pregunto, si así como lo había
besado podría tener relaciones, de ser necesario.
Mana y Shinji se encontraban profundamente dormidos. El
noviazgo de ellos fue de colegiales inocentes. Se agarraban de la mano y se
besaban a escondidas. Mana era la novia perfecta. Los militares le dijeron a
ella que se diera a respetar, pero que lo mantuviera interesado. Para alivio de
ella Shinji nunca buscaba propasarse. Muy acaramelados se besaban en forma
inocente por iniciativa de Mana.
Mana fantaseaba a veces. El psicólogo le decía que la
ayudaría a estar mentalmente preparada para tener relaciones con el "Blanco"
cuando fuera necesario. Si consolidaba la relación o servía para sacarle
información importante no debía dudar. Ella esperaba la iniciativa de él. En su
fantasía Shinji la besaba en forma más atrevida, ella protestaba entre
requiebros, como debía hacerlo una chica decente. Sentada en sus rodillas el
muchacho le acariciaba las nalgas y la espalda, empezaba a desnudarla y ella se
encontraba en ropa interior y él solo con sus interiores. El joven se quitaba su
última prenda y su miembro... Mana se sonrojaba y dejaba su imaginación hasta
ahí.
Masturbarse era doloroso para ella. Tenía que concentrarse
mucho para "bloquearse" y no sentir nada ahí abajo. Sus músculos vaginales
acariciaban su dedo y lubricaba en forma mecánica su vagina. No sentiría placer,
ni dolor mientras no hubiera tensión emocional. Las "molestias" serían mínimas y
ella debía de concentrarse en el placer del "Blanco". Los militares no la
presionaban y esperaban no llegar a eso. Ella podría por otros medios conseguir
la información y lo más seguro sería que el chico perdiera el interés en ella
después de "tirarsela"... claro que si ella se esmeraba era posible que
ocurriera todo lo contrario.
Mana se despertó temprano y sin Shinji despertarse se
levanto. Se le quedo mirando un rato. Había dormido muy bien. Ella siempre podía
contar con él. Fue a prepararle un desayuno especial. Parte de su entrenamiento
fueron clases de cocina, pero de novia nunca llego a cocinarle nada. Se quedo
mirando el amanecer y a esperar que todos se despertaran.