VIOLACION A LA FAMILIA
(parte 1)
Esto que les voy a narrar nos sucedió a mi familia y a mi
hace aproximadamente unos cinco años, solo por seguridad no voy a decir los
nombres de nosotros ni de los bandidos.
Después de haber secuestrado a mi hijo de solo cuatro años de
edad, una banda de rufianes nos obligo a ir a una casa que tenemos en las
afueras de la ciudad, con la amenaza de que si no lo hacíamos matarían a mi
hijo, mi esposo y yo aceptamos con la condición de que no fuera mi hija de 18
años, pero los bandidos no estaban para recibir condiciones y simplemente nos
dijeron que o íbamos todos o jamás volveríamos a ver al pequeño, y mi hija
también acepto ir para salvar a su hermanito.
Claro que antes de esto les ofrecimos dinero o lo que
quisieran para soltar al niño con vida, pero tampoco aceptaron y solamente
después de tiempo nos dimos cuenta de que lo que ellos querían no era ningún
bien material, sino que solamente querían esconderse por un tiempo y que mejor
escondite que estar como invitados en la alejada casa de una familia respetable,
y así nos fuimos con ellos esperando que cumplieran su palabra de dejar al niño
con vida y no hacernos daño a nosotros. En la casa a pesar de estar en las
afueras, teníamos electricidad, sonido, tv, video, lo único que no teníamos era
teléfono.
Mi hija de 18 años era bonita y
con un cuerpo bien formado aunque todavía en desarrollo, yo tenia 34 años y a
pesar de dos embarazos aun conservaba un buen cuerpo con buenas nalgas y buenas
tetas y mi esposo tenia 38 años, era delgado y bajito y siempre había sido muy
apocado en todo lo que hacia.
Estábamos solos mi esposo, mi hija y yo en esa casa alejada
de la civilización con tres hombres y una mujer que luego se notaba que eran
gentes malas y capaces de cualquier crimen. El jefe de ellos era un hombre
moreno y enorme con una fea cara que asustaba a cualquiera y dirigiéndose hacia
nosotros nos dijo:
Quiero que queden bien claras las reglas, vamos a
estar aquí entre ocho y diez días cuando mucho, durante este tiempo
ustedes tendrán que obedecernos en todo lo que les ordenemos pues de lo
contrario los mataremos a ustedes y también mataremos al chamaco pues
después de todo nosotros no perdemos nada con hacerlo pues de todos
modos nos quedaremos en la casa, pero si ustedes se portan bien y nos
obedecen y al final quedamos satisfechos, entonces los dejaremos con
vida y les daremos a su escuincle sano y salvo. Ustedes se encargaran de
hacer la comida para todos y sobre todo se encargaran se satisfacernos
sexualmente pues nosotros cuatro estamos hambrientos de sexo y estos
días nos caerán muy bien para hartarnos por todo lo que no hemos tenido,
cualquiera de nosotros podrá hacer uso de cualquiera de ustedes sin
poner ningún pero y deberán tratar de dejarnos satisfechos pues a la
menor queja que yo tenga me encargare de matar al infractor delante de
los demás y créanme que hablo muy en serio ¿quedo claro todo esto o
tienen alguna duda?

Nosotros nos quedamos callados y con la vista baja, pero
parece que esto incomodo al jefe que nos grito muy fuerte:
Les hice una pregunta perros, contesten.
Yo sabia que mi marido no iba a contestar nada, pues el
aparte de ser débil físicamente, creo que también es débil mental y muy apocado,
así que fui yo la que tuve que contestar:
Si señor, le entendimos bien, obedeceremos en todo
pero por favor no le haga daño a mi hijo.
Ya te di mi palabra perra y no tienes porque dudar de
eso ni estármelo diciendo a cada rato.
Esta bien señor… dígame como debemos dirigirnos a
ustedes.
Buena pregunta… y tomando en cuenta que ustedes son
solo unos perros, deberán llamarnos amo y deberán de hablarnos de usted
y con todo respeto, todos nosotros seremos sus amos y cualquiera de
nosotros podrá golpearlos de la forma que quiera si ustedes no obedecen
algo o si no nos llaman amos, ¿esta claro?
Si… mi amo.
Pero lo que para mi estaba claro era que nos esperaban unos
días muy duros, sobre todo a mi hija y a mi pues si la mujer se iba a coger a mi
esposo, no creo que para el fuera mucho sacrificio, pero muy pronto me di cuenta
de lo equivocada que estaba y de las sorpresas que se lleva una en la vida.
Muy bien perros, la primera orden es que ustedes
deberán de andar siempre encuerados en la casa, no quiero que se pongan
ningún trapo encima en todos estos días, de manera que quiero verlos
desnudos a los tres, rápido.
Rápidamente y con toda la pena del mundo los tres nos
quitamos toda la ropa quedando totalmente encuerados y tapándonos con las manos
nuestro pubis. Los tres tipos y la tipa se nos quedaron viendo y nos dieron la
vuelta como si estuvieran inspeccionando el ganado, hasta que el jefe dijo:
Muy bien, veo que empiezan siendo obedientes, espero
que continúen así, a ver ustedes –dijo dirigiéndose a sus compinches-
escojan lo que les guste para que se diviertan un rato antes de que nos
preparen la comida.
Todavía nos miraron por unos segundos y luego los dos
compinches me agarraron a mi por los brazos y me encaminaron a la escalera que
daba a la parte de arriba en donde había dos dormitorios con camas grandes, de
reojo alcance a ver que la tipa tomaba a mi hija de la mano y también se
encaminaba con ella hacia arriba, de manera que abajo solo quedaron mi esposo y
el jefe, y tiempo después me entere de todo lo que había pasado, vamos a empezar
por el relato de lo que me paso a mi.
Desde antes de llegar al dormitorio los tipos ya iban
estrujándome a cuatro manos las nalgas y las tetas, y en cuanto entramos mas
tarde en reaccionar un poco que en ver que los tipos ya se habían desnudado de
la cintura para abajo y pude ver dos grandes vergas ya paradas al máximo y
luciendo en todo su esplendor, de inmediato me tumbaron en la cama con la cabeza
en la almohada y mientras uno de ellos metía su cabeza entre mis piernas
abiertas, el otro se montaba en mi pecho a horcajadas y me metía su vergota en
la boca. La verga estaba sucia y olía mal pero esto no le importo al tipo que me
la metía hasta la garganta, tuve una arcada y el tipo sacando su verga me
propino una fuerte cachetada a la vez que me decía:
No te vayas a vomitar sobre mi verga perra estúpida
porque te muelo a palos, ¿me entendiste?
Si –le conteste suavemente.
¿Si que perra?
Si entendí mi amo.
Eso esta mejor perra puta, y ahora chupa mi verga
como si fuera lo que mas te gustara en el mundo.

Y me volvió a meter su vergota en la boca y yo trate de
esmerarme lo mas que pude al chupársela y tratando mentalmente de ahogar el asco
que sentía. Y mientras esto pasaba, el otro tipo me lamia, me besaba y me mordía
mi panochita haciendo que me retorciera de dolor y poco a poco me di cuenta que
también me retorcía de placer pues de por si soy una mujer muy caliente y con lo
que estos tipos me estaban haciendo no tardaron en sacar la puta que llevo
dentro de mi logrando que tuviera un orgasmo que trate de disimular en la medida
de lo posible.
Estuvieron varios minutos así y después cambiaron de lugar
poniéndome a chupar la verga del otro tipo, pero duraron muy pocos minutos pues
el que me estaba cogiendo por la boca no tardo en decirme:
Ya me voy a venir en tu boca perra y quiero que te
tragues todos mis mocos.
Si mi amo –le respondí sacándome por un momento la
vergota.
Y efectivamente no tardo en venirse pero lo hizo en
cantidades industriales, yo tuve que hacer un gran esfuerzo para no ahogarme y
tragarme todo como me lo había ordenado, y lo logre, y luego el otro tipo
también hizo lo mismo viniéndose copiosamente en mi boca. Después de tragarme
todo pensé que ya estarían satisfechos y me dejarían en paz, pero la verdad es
que eso apenas empezaba. Se recostaron los dos boca arriba en la cama y uno de
ellos me ordeno:
A ver perra, haz que se nos pare la verga nuevamente.
¿Como quiere que lo haga mi amo?
Yo no se puta, tu solo hazlo.
Me puse hincada entre los dos y le agarre la verga a cada uno
con una mano moviéndoselas lentamente y agachándome alternadamente para besarlas
y chupar sus cabezotas. La verdad es que en esos momentos yo ya estaba muy
ansiosa de que me la metieran en mi panochita los dos pero no quería que se
dieran cuenta de eso, de manera que seguí con mi trabajo por unos minutos y casi
no tardaron en pararse nuevamente las dos vergotas, estaban duras como si fueran
de acero y yo me daba gusto agarrándolas y chupándolas pues nunca en mi vida
había tenido dos vergas para mi sola, esa era una de mis fantasías sexuales de
toda la vida y esos cabrones rufianes me la estaban haciendo realidad.
Y entonces uno de ellos me jalo del brazo y me ordeno que me
sentara en su verga y yo de inmediato le obedecí tratando de que se notara que
lo hacia por docilidad mas que por deseo propio, pero la verdad era que lo que
yo mas deseaba en esos momentos era que me cogieran aquellos cabrones, casi de
inmediato después de meterme la verga tuve otro orgasmo el cual también trate de
disimular pero no se si lo logre. El tipo me jalo hacia el haciendo que parara
yo mis nalgas mientras el me manoseaba fuertemente las tetas y me ordeno que lo
besara en la boca y yo de inmediato me prendí a su boca besándolo
apasionadamente, pareciera que no estaba yo con mis raptores sino con mis
amantes y creo que ellos lo notaban.
El otro tipo se puso atrás de mí, empapo su verga con los
jugos de mi panochita y luego me la clavo en mi culito lentamente. Yo no era
virgen del culo pero no estaba acostumbrada a eso y menos a una doble
penetración pues esta era la primera vez que me lo hacían y me sentía en la
gloria, movía mis caderas para que entraran mas a fondo las dos vergotas a la
vez que seguía besando la boca del tipo y me empezaba a descarar abiertamente
diciéndoles:
Mas fuerte mis amos, métanme sus vergotas hasta el
fondo, soy su perra puta, hagan conmigo lo que quieran.
Y ellos siguieron haciéndolo durante un buen rato y luego se
cambiaron y siguieron taladrándome mis dos hoyitos haciéndome gozar de un
orgasmo mas y cuando creí que este seria el ultimo, el tipo de atrás hizo algo
imprevisto, saco su vergota de mi culito y acomodándola junto a la de su
compañero, me la clavo en mi panocha y al sentir las dos duras vergas juntas en
mi rajita creí que iba a enloquecer y tuve otros dos orgasmos seguidos y
entonces ellos se vinieron en mi panochita casi simultáneamente llenándome de
una manera que yo nunca creí que una verga pudiera soltar tanta leche y en mi
caso eran dos las que se vaciaban dentro de mi sacándome sus vergotas en cuanto
terminaron.

Yo acabe desfallecida encima del tipo que estaba debajo de
mí, el cual me pregunto:
¿Te gusto perra?
Si mi amo, si me gusto mucho es increíble la forma en
que le metieron la verga a su perra–le conteste a la vez que lo besaba
en toda la cara.
Esta bien, ahora límpianos la verga con la boca a los
dos.
Si mi amo, enseguida su perra le obedece.
Yo no se porque a los hombres les gusta tanto que una les
limpie la verga con la boca cuando terminan de coger, pero no quise investigar y
me dedique a limpiarles sus vergotas con mis labios y mi lengua. Todavía las
tenían paradas aunque ya no tan duras como unos minutos antes y yo amorosamente
se las deje relucientes a los dos.
Luego me acostaron en medio de los dos y se dedicaron a
manosearme todo el cuerpo a la vez que se turnaban para besarme en la boca y yo
les agarraba la verga a los dos con cada una de mis manos y se las sobaba y se
las movía, y en esas estábamos cuando se oyó la voz del jefe que nos llamaba a
todos desde abajo y eso me molesto un poco porque yo esperaba que me volvieran a
coger los dos antes de bajar. En fin, que los dos se vistieron y yo después de
asearme en el baño y encuerada como estaba bajamos los tres y hasta entonces
tuve tiempo de pensar en como le habría ido a mi hija y a mi esposo y es que no
esperaba la sorpresa de lo que había pasado abajo entre mi esposo y el jefe de
la banda.
Mi hija.
La tipa agarro a mi hija por los cabellos y a tirones la
metió en el otro cuarto. Esta mujer era lesbiana y ya después me enteraría por
mi misma al recibir el mismo tratamiento que mi hija. Ya en el cuarto, la abrazo
y la beso en la boca pero como mi hija no respondiera al beso, esto la molesto y
la tiro en la cama para luego golpearla por todo el cuerpo, fuerte pero con las
manos abiertas, diciéndole.
Yo no tengo mucha paciencia perra y si no me
satisfaces bien te voy a marcar todo tu cuerpo a golpes.
Enseguida se quito toda la ropa y le ordeno a mi hija que se
pusiera en el suelo como perra, mi hija obedeció dócilmente dolorida por los
golpes, ella se sentó en la cama y abrió las piernas dejando ver una enorme y
peluda panocha y jaló a mi hija por los cabellos hasta que su cara y su boca
quedaron a dos centímetros de su panochota y le dijo:
Vas a ser mi perrita y me vas a obedecer en todo lo
que yo quiera ¿esta bien?
Si mi ama –contesto mi hija mas por instinto de
supervivencia que por convencimiento.
A ver, ladra perrita, ladra como si le estuvieras
pidiendo a tu ama tu comida.
Gua gua gua gua gua gua gua gua gua –ladro mi hija.
Muy bien perrita, se ve que quieres comer, dime
¿alguna vez te has comido una rica panocha como la mía?
No mi ama
Eso esta bien pues ahora vas a empezar, vas a besar,
a chupar, a lamer y a meter tu legua lo mas que puedas en mi rajita y
cuando yo me recueste y alce las piernas te pasas a hacer lo mismo con
mi culo y te sigues alternadamente, y mas vale que lo hagas bien y que
trates de dejarme complacida pues de lo contrario te voy a golpear muy
fuerte, ¿entendiste perrita?
Si mi ama.
Pues comienza.
Y nuevamente por instinto pues no tenia ninguna experiencia,
mi hija comenzó a chupar y lamer aquella cosa peluda que tenia ante su boquita,
la besaba y le metía la lengua haciendo que la mujer gimiera de placer con lo
que le hacia aquella boca inexperta que le mamaba su panocha. Y así estuvieron
varios minutos y entonces la tipa le ordeno:
Ladra perra.

Mi hija se separo un poco y comenzó a ladrar pero entonces la
mujer le dijo que tenia que ladrar sin despegarse de su panocha y mi hija lo
hizo, era curioso escuchar como mi hija intentaba ladrar mientras seguía mamando
aquella raja llena de pelos. Entonces la mujer se recostó en la cama y alzo las
piernas separando las nalgas y dejando a la vista su culo, y mi hija recordando
sus ordenes empezó a lamer y besar el culo de la mujer sin dejar de ladrar por
momentos y parecía que aquello divertía a la tipa pues sin dejar de moverse por
el placer, también se reía de la forma como mi hija se esforzaba en ladrar sin
dejar de chupar y pasaba del culo a la panocha y de la panocha al culo. Y en
esas estaban cuando la mujer se echo un pedo en la cara de mi hija y esta,
tomada por sorpresa se hizo hacia atrás y eso volvió a enojar a la mujer, quien
se levanto y empezó a golpear nuevamente a mi hija.
Porque te quitas estúpida perra, ¿solamente porque me
eche un pedo?
Perdóneme mi ama –decia mi hija llorando- perdóneme
por favor, no lo vuelvo a hacer.
¿Qué no sabes que yo puedo hacer contigo lo que
quiera? puedo matarte a cabronazos si quiero y nadie me va a decir nada.
Si mi ama por favor perdóneme.
Puedo echarme en tu cara los pedos que yo quiera,
puedo orinarme y cagarme en tu boca si yo quiero ¿entendiste perra?
Si mi ama si entendí.
¿Qué entendiste perra? Le pregunto la tipa alzándola
por los cabellos para encararla.
Que usted puede echarse los pedos que quiera en mi
boca y también puede orinarse y cagarse en mi cara porque usted es mi
ama y para eso tiene a su perra para echarle de pedos en el hocico
cuando usted quiera.
Veo que entendiste bien perra, cuídate de no volver a
hacerme enojar porque a la próxima no te voy a pegar con las manos sino
con un palo.
Si mi ama, prometo que ya no la hare enojar.
Esta bien, vamos a seguir con lo que estábamos y si
me dan ganas de echarme otro pedo te voy a hacer una seña para que
pongas tu boca bien abierta en mi culo para que te lo tragues todo.
Si mi ama.
Y la mujer volvió a recostarse alzando y abriendo las piernas
para que mi hija le siguiera chupando el culo.
Y así estuvieron por un buen rato hasta que la mujer tuvo dos
ruidosos orgasmos y se separo de la cara de mi hija quien internamente dio las
gracias pues ya no aguantaba el cansancio en los músculos de su boca de tanto
estar chupando. Su carita estaba llena de babas y de líquidos segregados por
aquella panochota, tuvo el deseo de limpiarse con las manos pero se detuvo
pensando que se podía enojar aquella mujer.
La tipa se sentó y la atrajo hacia ella besándola en la boca
y limpiándole la cara con la lengua.
¿Te gustó mi panocha perrita?
Si mi ama.
Respóndeme ladrando perra.
Gua gua gua gua –ladro mi hija a la vez que movía la
cabeza afirmativamente
Esta bien, ahora para descansar un poco vamos a hacer
el 69.

Mi hija a pesar de su tierna edad no era tan inocente pues ya
había tenido varias relaciones sexuales y ya sabia lo que era tener una verga en
su panochita, y claro que también ya sabia lo que era el 69, de manera que se
acostó sobre la cama y la tipa se acostó sobre ella empezando a mamarse las dos
pero mi hija sin dejar de ladrar sobre la panocha de la mujer.
Después de un rato, la mujer se levanto y le ordeno a mi hija
que se pusiera boca abajo y parara un poco sus nalgas y la mujer se dedico a
besarlas y lamerlas amorosamente metiéndole los dedos en el coño y en el culito
a la vez que también le daba algunas lamidas en su anito y preguntándole:
¿De quien son estas nalguitas perrita?
Son de usted mi ama –contestó mi hija también mas por
instinto que por otra cosa.
¿Y este rico culito de quien es?
Es suyo mi ama.
Que hermosas y ricas nalguitas tienes perra y que
sabroso culo, esta como para estárselo comiendo por mucho tiempo.
Usted puede comérselo todo el tiempo que quiera mi
ama, pues el culo de su perra es suyo.
Eso me gusta perrita, que seas sumisa y obediente.
Gua gua gua gua gua gua.
La tipa estaba muy complacida con mi hija y entonces la
volteo boca arriba y se puso encima de ella agarrándole sus chiches con las dos
manos y mamándoselas mientras le decía:
Te voy a instruir para que seas una buena perrita, al
rato que nos subamos a dormir voy a pedir que tú subas conmigo de nuevo.
En cuanto entremos al cuarto tu deberás ponerte a gatas como perra y
ladraras, no deberás estar ladrando todo el tiempo pero si unos cuantos
ladridos a cada ratito.
Si mi ama, entendido, gua gua gua gua gua gua.
Muy bien perra, y después deberás andar como perrita
buscándome la panocha y el culo con el hocico para donde quiera que yo
me mueva y metiendo tu lengua en lo que tengas mas a la mano, o sea que
si abro las piernas meterás tu lengua en mi panochita y si abro las
nalgas meterás tu lengua en mi culo, ¿entiendes?
Gua gua gua gua gua gua gua.
Muy bien perrita.
Y siguió besando las tetas y la boca de mi hija hasta que se
escucho el grito del jefe.
Mi esposo
Después de que mi hija y yo nos subimos a las recamaras con
nuestros raptores, mi esposo se quedo solo con el jefe y este acercándose a mi
esposo le agarro la verga y le dijo:
Yo soy homosexual, pero no te vayas a ir con la finta
pues esto no tiene nada que ver con el hecho de que soy un cabron y
capaz de matar a cualquiera por el simple hecho de que me hagan enojar,
de manera que no vayas a pensar que porque me vas a coger ya vas a tener
alguna autoridad sobre mi, ¿esta claro?
Si… mi amo –contesto mi esposo casi temblando pues el
no esperaba una sorpresa de ese tamaño.
Entonces te vas a comportar dócilmente como un buen
perro.
Si mi amo.
Me vas a acariciar, me vas a besar y me vas a tratar
como si fuera yo la mujer que mas deseas –dijo el jefe sin dejar de
agarrar la verga de mi marido- ¿esta bien?
Si mi amo
El jefe se sentó en un sofá-cama que tenemos en la sala y le
ordeno a mi esposo que se sentara junto a el, entonces lo abrazo y lo beso en la
cara y en la boca y mi esposo tuvo que corresponder a sus besos aun con todo el
asco que sentía pues el nunca había tenido una relación homosexual, luego el
jefe se agacho y se metió la verga de mi esposo en la boca y comenzó a mamarla
con una maestría increíble que hizo que la verga de mi esposo se parara
rápidamente. Entonces el jefe se levanto del sofá y le ordeno a mi esposo que lo
desnudara y sucedió lo que mi esposo temía pues el tipo le ordeno que le mamara
también a el la verga y mi marido hincándose entre sus piernas no le quedo otra
que meterse el pitote del jefe en la boca y comenzar a saborearlo pasándole la
lengua por todos lados.

No lo haces muy bien perro, pero te perdono porque
supongo que no tienes experiencia en esto.
No mi amo, no tengo experiencia –contesto mi esposo
sacándose por un momento la vergota de la boca- pero tratare de hacerlo
lo mejor posible para que mi amo quede contento.
La cobardía y el miedo de mi marido no tenían límite pues no
le puso ningún pero a mamarle la vergota al jefe, supongo que pensó que era
mejor un cobarde vivo que un valiente muerto..
Después de un rato, el jefe se empino en el sofá y le ordeno
a mi esposo que le metiera la verga en el culo y este obedeció de inmediato
metiéndosela toda sin problemas porque el culo del jefe ya estaba muy usado y la
verga de mi marido no era demasiado grande. Y así estuvieron por un buen rato
hasta que mi esposo se vino en el culo del jefe.
Y fue entonces cuando el jefe nos llamo a todos que
bajáramos.
Lo primero que vi al bajar fue al jefe sentado en el sillón,
estaba vestido pero con la verga de fuera y a mi esposo agarrándosela con una
mano mientras con la otra le sobaba los huevotes que tenía el jefe bajo su
verga. Rápidamente me cayo el veinte de que al jefe le gustaban los hombres y
que se había aprovechado de mi esposo y lo seguiría haciendo todo el tiempo que
estuvieran en la casa, fue una sorpresa para mi pero rápidamente la asimile
pensando que también a mi esposo no le había quedado otra salida que hacer lo
que quisiera el jefe.
Pero aun me quedaba otra sorpresa, pues en otro sillón estaba
mi hija encuerada y sentada en las piernas de la mujer y acariciándole la cara
mientras esta le sobaba las tetas descaradamente, o sea que la mujer era
lesbiana, que sarta de bandidos desviados nos había tocado que nos secuestraran,
pero igual pensé que ni modo, teníamos que apechugar con lo que viniera y solo
tratar de que ninguno de nosotros saliéramos lastimados.
Ya tengo hambre –dijo el jefe- que las dos perras
vayan a la cocina a prepararnos algo de comer, mi putito se queda aquí
conmigo a seguir entreteniéndome la verga.
Y que quieren que hagamos de comer mi amo –le
pregunte tímidamente al jefe.
Hagan lo que quieran, uno huevos con frijoles estará
bien, y otra cosa antes de que se me olvide, esta prohibido hablar entre
ustedes y si lo hacen serán severamente castigados, ya después de que
nosotros nos vayamos tendrán tiempo de platicarse todo lo que quieran.
Mi hija y yo nos quedamos viendo la una a la otra y nos
dirigimos a la cocina. Los rufianes habían comprado bastante comida de manera
que por eso no sufriríamos. Comenzamos a hacer lo que nos habían ordenado sin
pronunciar ni una sola palabra por miedo a que alguno de los bandidos nos
estuviera espiando y nos fuera a caer hablando y eso provocara algún castigo
para nosotras, y después de unos minutos y cuando ya casi terminábamos de hacer
la comida, entraron en la cocina los dos tipos que me habían cogido a mi
poniéndose cada uno detrás de nosotras y sacando sus vergas y pegándolas a
nuestras nalgas, yo de inmediato empecé a mover mi trasero para complacer al
tipo y mi hija al verme me imito y también movió las nalgas sobre la verga del
tipo.
Que buenas nalguitas tiene esta niña –dijo el hombre
que estaba detrás de mi hija.
Si –contesto el otro- pero no te hagas muchas
ilusiones de tenerlas ahora pues seguramente la bruja las va a querer
para ella sola esta noche pues se ve que le gustaron mucho.
Entonces el tipo que me tenia, me volteo y me presiono los
hombros y yo de inmediato supe lo que el quería, así que me hinque en el piso
frente a el y me metí su rica vergota en la boca y comencé a mamársela. Yo
estaba muy caliente y hubiera querido que ahí mismo me ensartara por el culo con
su enorme tranca pero me conforme con chupársela metiéndomela hasta la garganta
y acariciándole suavemente sus huevotes.

Este relato continuara en una parte segunda y final.
Espero sus comentarios.