El sonido armónico del vehiculo en marcha anunciaba la
partida. Como personal jerárquico de una prestigiosa empresa de indumentaria
informal, la labor del hombre consistía en regentear y supervisar una porcentaje
de las mas de 40 sucursales que existían desparramadas por La Argentina, la zona
que le había sido asignada era el centro-oeste del país y en numero eran 17
sucursales distribuidas en 9 provincias las que debía visitar con frecuencia, a
raíz de ello, cada lunes partía para regresar cada viernes, estar a penas
algunas horas en casa y luego reiniciar la recorrida al comienzo de la semana
siguiente. Esta agotadora rutina había empezado siete años atrás, con el tiempo
los viajes se habían intensificado, con ellos se habían potenciados los ingresos
y el estándar de vida gozaba de muy buena salud, no obstante el resultado
también arrojaba una familia tipo, esposo, esposa, hijo e hija, seriamente
disgregada, con una creciente materialidad en cada uno de sus integrantes y un
importante rechazo por ciertas limitaciones éticas; se había tornado vox populi
que tanto padre como madre llevaban vidas amorosas paralelas, aun ellos eran
concientes de esto, sin embargo todo se mantenía tal cual, como si se tratara de
una estructura empresarial que funcionaba perfectamente; incluso a veces hasta
parecía haber algo de alegría entre ellos.
El auto abandono la cochera, llevando consigo a su padre. El
se levanto, enfilo al baño, se ducho, lavo sus dientes y aun algo húmedo regreso
a su habitación, se sentó en su cama y demoro un poco la decisión sobre que
ponerse, su torso estaba desnudo, una toalla azul rodeaba su cintura tapando
genitales y parte de sus piernas, el agua aun bajaba gota a gota por su cuerpo,
y su cabello se hallaba en perfecto desorden, había cumplido recientemente 20
años, no era un atleta ni nada que se le pareciere, su cuerpo era levemente
fibroso y muy delgado, era estilizado, alto, alrededor de 1.80 y con un rostro
rustico, no muy bello, ni atractivo, mas bien…angular y desabrido, sin embargo,
en perfecta armonía con el resto de su estampa. Llevaba ya un tiempo, absorto en
si mismo, varios meses a decir verdad arto de luchar solo contra el creciente
descontrol que reinaba en lo que otrora había sido su familia. Sentado sobre su
somier observaba atento su vestuario, camisas, sacos, pantalones, zapatos, todo
de marca y gran valor, todo perfectamente acomodado y doblado por manos ajenas,
afuera lo aguardaba su auto para llevarlo a la facultad, recordó inevitablemente
el inicio de su adolescencia, la noche del ascenso de papa, la alegría por ese
momento, y las risas que ignoraban estar festejando el inicio de la debacle.
Marcos estaba hastiado de esto, pero sobre todo, se hallaba asqueado de ser el
único que lamentaba todo lo que a su alrededor sucedía, que sentía el poder de
un yugo arremeter contra su estadía diaria, él no terminaba de disfrutar del
dinero, del bienestar ni las comodidades, seguía, a pesar de todo, extrañando la
simpleza de su anterior existir, de su vida forzada y desprovista de todo ese
glamour que hoy le resultaba tan trivial, y perenne. Los pasos provenientes del
pasillo lo despojaron de su crudo pensar, miro sobre su hombro derecho y vio a
su madre pasearse delante de su puerta, detenerse un segundo frente a la de su
hermana y luego ingresar allí. La mujer contaba con poco más de 40 años, siempre
había sido llamativa, seductora, y sensual, pero era su madre, siempre había
sido solo su madre, nada mas lejos de una mujer, de hecho eran incontables las
peleas con amigos y conocidos por defender el honor y el respeto de su
progenitora. Minutos mas tarde la vio salir del cuarto contiguo, llevaba un
babydoll azul, absolutamente transparente y nada que siquiera se asemejase a
ropa interior, sus pechos aun redondos se marcaban claramente sobre la tela
maleable, la curva de su cola sobresalía de mas y si se miraba con atención
hasta lograba verse el inicio de su vagina desde atrás, de piernas torneadas y
carnosas, era realmente muy atractiva. Marcos, la observo pasar, por primera vez
recaía en su madre como mujer, por primera vez pensaba que tal vez, si a ella no
le interesaba mostrarse como una puta, el no debería intentar defenderla del
mote, pensó que de hecho tal vez debería considerarla de ese modo, como sea, lo
seguro es que estaba saturado de combatir con una realidad que lo superaba sin
atenuantes. Se incorporo y al avanzar camino al vestidor, la toalla denuncio una
tremenda erección, se detuvo en seco al notarla, se avergonzó de si mismo, e
inmediatamente intento convencerse de que nada tenia que ver con la imagen de su
madre, inmóvil, oyó nuevamente pasos, esta vez eran de su hermana, iba también
al cuarto de baño. Romina noto el bulto, cruzo miradas con su hermano….sonrió
notoriamente, y dijo sin cuidado…- Marquitos….Marquitos….quien pudiera confirmar
lo que se ve….jajaja!!! – Ni las palabras ni el gesto de su hermana habían
mejorado el estado de Marcos, ahora la vergüenza amenazaba con lastimarlo, sin
embargo la erección aun se mantenía incólume.
Aquel día transcurrió en la vida de Marcos con la naturalidad
de la costumbre, pero en su mente aun navegaba su reacción involuntaria ante la
sensualidad de su madre. Al regresar a casa cerca de las 9 de la noche, aun
persistía la rara excitación que lo había dominado en la mañana, también el
escozor interno que ello le provocaba. Le costo trabajo decidirse a entrar a su
domicilio y actuar con naturalidad frente a su familia. Una vez dentro corroboro
que Romina, su hermana mayor no estaba, le resulto un alivio. Pensó por un
instante en ducharse y encerrarse en su cuarto, la idea le era seductora, pero
tenia apetito, llevaba horas sin comer. Al paso revoleo su mochila sobre un
sillón, atravesó la sala de estar y se detuvo en el umbral de la cocina al ver a
su madre de espaldas, levemente recostada sobre la mesada hablando
concentradamente por teléfono. La mujer llevaba un jean blanco ajustado, zapatos
de casa, sin tacos y una remera musculosa sutilmente escotada de color negro.
Marcos centro su vista ya no tan inintencionalmente en la cola de su madre, se
la veía dura y aun parada, la cintura y las caderas eran llamativas y armónicas
y se veían potenciadas por el calce del jean, su piel era mas bien clara, las
piernas anchas bien provistas de carne, su cabello en forma de enormes ondas
caía sobre su espalda, era una mujer bella sin dudas, Marcos lo sabia, siempre
lo había sabido, lo que le molestaba es que no tan lentamente, sus ojos y su
cuerpo comenzaban a apreciar a aquella mujer y ya no a su bella madre. Respiro
profundo y surcó la cocina en busca de la heladera, su madre ni siquiera notaba
su presencia, saco un par de frutas y un vaso de leche, coloco todo sobre la
mesa de la cocina a escasos metros de su madre, y cerro la heladera. Cruzo por
detrás de la mujer en busca del lavabo, debía lavarse las manos, pero también le
había servido como excusa para pasar entre la mesa y su madre y tocarla en forma
casual… o no tanto. Minutos mas tarde se hallaba en su cuarto, la música
consumía el silencio del lugar, y el daba cuenta de su improvisada cena, su
mente se culpaba de su reciente accionar, y su cuerpo aun se conservaba calido,
justamente también por su reciente accionar.
El taconeo lo despertó, la música y el cansancio mental lo
habían sumido en un suave dormitar, casi dos horas lo separaban de su llegada al
domicilio familiar. Como si se estuviese quemando y respondiendo a un impulso
ignoto en el, salto de la cama, abandono su cuarto y se movió raudo hacia el
living, en el apuro no se había colocado nada, estaba solo con sus boxers, una
vez allí espero, dio un par de pasos hacia el televisor como para encenderlo
pero nunca llego a hacerlo, segundos después la figura de su madre aparecía por
allí proveniente de su cuarto, nuevamente el sonido rítmico de los tacos sobre
el cerámico era la característica común; esta vez la mujer llevaba un vestido
negro perfectamente entallado que llegaba algo mas arriba de las rodillas, tenia
un no tan sutil tajo sobre la faz izquierda de lo que seria la falda, que
permitía ver sin demasiado esfuerzo las medias de ¾ y los portaligas que llevaba
mama, en su parte superior delantera no tenia grande adornos, era de esos que se
atan atrás de la nuca por medio de dos tiras, por detrás estaba dotado con un
profundo escote que surcaba la espalda de la mujer llegando a pocos centímetros
del inicio de la curva de su cola, los zapatos eran negros también, brillantes y
de taco alto. Marcos noto que no llevaba sostén. La mujer avanzo a saludar a su
hijo con obscena naturalidad, Marcos la observo venir, sus ojos no eran de niño
tierno, la contemplaba, la recorría con su vista, se paseaba desde su cuello
hacia abajo, su mente engullía la protuberancia de sus senos, disfrutaba de esas
piernas y de los adornos que la volvían mas sensual aun, en efecto la disfrutaba
como mujer, la desnudaba con los ojos, casi la abusaba sin tocarla. La mujer que
en inicio iba hacia su hijo enfundada en seguridad, aminoro la velocidad, como
mujer, noto la exploración a la que estaba siendo sometida, casi sentía
físicamente la intensidad de la mirada de su hijo, detuvo su andar y observo a
su victimario, era joven, agrestemente atractivo, era un hombre y era su hijo,
la ultima afirmación le dio valor para continuar, velozmente como ansiando
quitarse de encima esa formal obligación de saludar antes de salir, cruzó el
metro que todavía la separaba de ese hombre, estiro su cuello para besarlo en la
mejilla y sintió mientras lo hacia, una fuerte y varonil mano que la aprisionaba
de la cintura, atrayéndola hacia el, Marcos le devolvió el beso en forma suave,
lenta, haciendo sentir sus labios sobre el rostro femenino. Luego la libero,
pero permaneció mirándola mientras se alejaba. Ella hasta no abandonar la casa
sintió claramente esos ojos potentes, penetrantes a sus espaldas.
Dos días mas tarde, el miércoles, Marcos se alistaba para
salir con algunos amigos, disfrutaba de las noches entre amistades, sin embargo
nunca había sido un infalible cazador de mujeres ni mucho menos, tenia el éxito
normal de un joven con cierto dinero que ingresaba a la juventud, ni mas ni
menos, por lo tanto aquella noche de boliche, no se presentaba como una de sus
salidas mas auspiciosas, sin embargo algo había mutado en el durante los últimos
días, se sentía diferente, se hallaba mas seguro, mas avasallador, mas cerca de
ser un hombre y mas lejos de un niño. Al llegar al local bailable y estando
rodeado de amigos y mujeres, esa extraña sensación se hizo mas latente, se
potenció, Marcos se sintió casi un depredador. Luego de un par de tragos y del
avance regular de la noche, estaba listo para el ataque, no tardo en elegir la
presa. A unos 10 metros de su ubicación una joven de tez clara, cabello rojizo y
facciones suaves, bailaba con armonía, mientras sostenía un trago muy colorido
en su mano derecha; vestía una diminuta falda azul y una suerte de camisa blanca
cruzada por adelante. Marcos devoro la distancia que obstaculizaba su
acercamiento a la joven elegida, sonrió, le ofreció de su bebida y entablo
conversación con sorpresiva facilidad, algo mas de media hora mas tarde, el
muchacho besaba vehementemente a la chica. Bailaron durante poco más de una 1
hora y luego se marcharon juntos. Iban en el auto de Marcos, la oscuridad de la
ruta era el cómplice silencioso y perfecto para potenciar el momento. El tomó la
iniciativa con cautela, suavemente deslizo su mano por las piernas de la chica,
ella sin oponer resistencia, se inclino sobre su temporal acompañante y beso su
cuello y oído, dejando salir su lengua, humedeciendo todo a su paso. La mano de
Marcos iba introduciéndose ya sin cuidado alguno bajo la falda, avanzaba con
inusitada seguridad, sus dedos ya sentían la tela de la ropa interior de la
chica, ella continuaba besándolo y ya tenía su mano sobre la entrepierna del
conductor. Marcos estaba en plena erección y Nadia acariciaba el pene de arriba
abajo, con suavidad y seguridad. Sin apartar su lengua del cuello del joven,
ataco los botones del pantalón de su acompañante, pocos instantes despues, el
miembro se hallaba liberado de sus ataduras, totalmente inflamado, luciendo sus
venas, con su glande amoratado y brillante, rodeándolo posesiva estaba la mano
de la muchacha. En tanto intentaba continuar manejando con una mano, con la otra
sintiendo la humedad de su pareja, Marcos metía sus dedos dentro de la vagina de
Nadia, la masturbaba a ritmo lento pero parejo…ambos comenzaban ya a gemir sin
pudor, eventualmente el giraba su cabeza para permitir que ella invadiera su
boca con un beso animal. Nadia…sintiéndose penetrada por tres dedos y presa de
la excitación descendió hasta tocar sus labios con el falo, lamió la cabeza
durante algunos instantes y luego lo devoro convencida…dejando que sus labios
aprisionaran el mástil del carne duro, permitiendo que sus dientes rasparan
suavemente la piel finita de la verga que se estaba comiendo. Los dedos de
Marcos jugueteaban entre los fluidos de Nadia e iban cada vez mas adentro,
rozaban las paredes de la vagina y estimulaban fuertemente el clítoris de la
joven ante cada ida y vuelta. En un dejo de conciencia, el tiró el vehiculo
sobre la banquina, detuvo el motor y dejando las balizas encendidas, se cruzo
hacia el asiento del acompañante para dedicarle toda su atención a la actividad
que tenia entre manos.
Cuado el sol lo mostraba todo desde las alturas, mas cerca
del mediodía que de la medianoche, feliz por su cacería, embargado por una nueva
seguridad, Marcos arribo a su domicilio, se apeo del automóvil y cruzo el
pintoresco jardín, abrió la puerta y luego de ingresar y cerrar esta, se dirigió
directamente a la cocina, es que en toda la noche a penas había llevado liquido
a su estomago. Una vez allí, sirvió un vaso de jugo y preparo un par de
tostadas, el reloj denunciaba las 9.27 a.m. Sorbió algo de jugo y aniquilo una
de las tostadas, cuando estaba terminado de tragar escucho la vos firme e
interrogativa de su madre…
- ¿Me querés decir donde estabas? Mirá la hora que es…podrías
haber llamado…¿Desde cuando salís así y no volves hasta el alba?...Tenes 20 años
no 40…sos conciente de ello? – El tono de la mujer se hacia cada vez mas fuerte
y monótono. Marcos ni siquiera la miraba, continuaba alimentándose como si nada
estuviese sucediendo. Ella continuaba e iba enfureciéndose más a partir de la
indiferencia de su hijo.
- Heyy!!!!...estoy hablando con vos, pendejo de mierda!!!.
Tené al menos la delicadeza de responder. – La actitud de Marcos no cambiaba. La
mujer se acerco un poco mas y tomo a su hijo del hombro con fuerza e intento
zamarrearlo, en simultaneo, volvió a la carga con la reprimiendo verbal. –
Heeee…, decí algo. – En ese momento Marcos pego un salto de la silla y con su
cuerpo arrincono a su madre contra uno de los ángulos de la mesada. Ahora el que
hablaba era el…sin embargo su voz era mas un susurro que un grito.
- ¿Que te pasa a vos?...¿Desde cuando tenes tanto cuidado
conmigo?...¿Que estaba haciendo yo?...De verdad queres saberlo?...Lo mismo que
vos…cogiendo, estaba cogiendo por ahí, exactamente lo mismo que vos. – El
silencio invadió la sala, la tensión en el ambiente se hacia palpable, los ojos
de la mujer se abrieron como platos. El siguió, pero ya en un tono de voz
violento y elevado - ¿Que te sorprende?...Pensas que somos estupidos
nosotros?...Así que vos podes comerte cuanta pija ande por ahí…y yo tengo que
volver a las 2 de la mañana a jugar al play station?...Pues no…no es así, yo
también hago lo que quiero…y esta noche, mientras vos culiabas, yo también, y me
chuparon memorablemente la verga…acabe en su boca, en las tetas…le chupe la
concha hasta que se me acalambro la boca…¿y que? fue fantástico, me sentí muy
bien, libre totalmente. ¿Queres contarme algo vos...también?..Anímate, yo puedo
seguir toda la mañana; Por ejemplo…la mina, me la empezó a mamar en el auto,
mientras manejaba y fue maravilloso… ¿A vos como te fue?…¿Entregaste el orto,
puta de mierda ? – Intento continuar pero la mano derecha de la mujer se estampo
con fuerza sobre la cara del joven, y la izquierda venia en camino para realizar
la misma acción. Marcos detuvo el segundo golpe. Y ahora si gritando plenamente
soltó. - ¿Que haces?...Forra!!! - La mujer continúo forcejeando e intentando
golpear a su hijo. Este gritaba y la sostenía. Ella estaba enfurecida, pero
también extrañamente comenzaba a sentirse excitada, el modo de hablar de su
hijo, la forma de tratarla, de hacerla ver como una puta, la descripción de las
situaciones vividas por Marcos todo ello había abierto caminos en el morbo de la
mujer, además su niño apestaba a sexo, a semen y flujo, a sudor, eso también le
despertaba sus hormonas…y ahora mas allá de lo discorde de la situación, el roce
del cuerpo de Marcos sobre el suyo, la presión que este ejercía sobre ella, todo
la enfurecía, la avergonzaba pero la calentaba también.
Empezó a sentir una dureza a la altura de su estomago, era
cada vez mas patente, mas punzante. Como era usual de mañana, ella estaba
prácticamente sin ropa, esto hacia la sensación más concreta, esta vez se
trataba de un camisón absolutamente corto, apenas por debajo de la cola, en seda
de color celeste opaco. La excitación de la mujer se incremento aun más al
sentir la erección de su hijo. El por su parte, también tomo conciencia de ello,
y lejos de disimular…apretó mas su cuerpo contra el de su madre, e inicio un
mínimo vaivén. El forcejeo paulatinamente fue cesando, aun estaban entrelazados,
el acerco su boca al oído materno y hablo bajo…casi imperceptiblemente. – Ves
que te gusta….puta…- Luego se separo y beso a su madre, llenandole la boca con
su lengua, explorando con ella cada centímetro del interior, la mujer totalmente
fuera de si, sucumbió al beso salvaje y profundo que estaba robándole su hijo.
El beso se extendía y con el aumentaba la temperatura, las manos recorrían ambos
cuerpos y las respiraciones se agitaban, aun así el decidió detenerse. Se separo
mas…la fulmino con la mirada, dio media vuelta y la abandono allí. Era el quien
sentía ahora los ojos de su madre potentes a sus espaldas. Ella permaneció allí,
con la respiración absolutamente dispar, con su corazón cabalgándole el pecho,
excitada y enfadada consigo misma. A pesar de ello su mano como con vida propia
dibujo una línea recta desde sus pechos a su entrepierna, sus dedos buscaron su
entrada, sintió su humedad y acepto el ingreso…hurgo hasta hallar su clítoris
que comenzaba a inflamarse, se manoseo unos minutos, y luego con lo que le
restaba de razocinio se detuvo. No se permitiría masturbarse pensando en su
hijo…no aun.
El jueves, Marcos no fue a la facultad, por el contrario
durmió buena parte del día, cerca de las 8.30 p.m., por fin se despego de la
cama, se baño, vistió y dejo su cuarto. Para su asombro y beneplácito, la casa
estaba sola. Se echo sobre el sofá y se dispuso a ver televisión durante las
próximas dos horas al menos, sin embargo transcurridos 40 minutos, el auto de
mama se detuvo sobre la puerta de calle, instantes después, la mujer entraba al
hogar. Se miraron durante algunos segundos y luego sin que ninguno emitiera
sonido, cada cual siguió con lo suyo. La mujer enfilo directamente para su
cuarto y el continuo con la televisión. Alrededor de las 10.00 p.m. Sandra, así
se llamaba su madre, entro nuevamente al living, sintió alivio al verse sola, no
obstante el placer duro poco, Marcos regresaba de la cocina con una vaso de
gaseosa y un plato con fiambre cortado en cubos. Antes de retomar su lugar
frente al televisor, la miro atentamente, y dijo casual – Estas muy linda.
¿Salís hoy? – Sandra se vio sorprendidísima, tardo varios segundos en contestar
y mucho mas en analizar la situación e incorporar el dialogo como normal. –
Si…voy al cine con unas amigas, pero intento volver temprano.- Su voz fue suave,
se encontró casi pidiendo permiso para hacer su vida. - Esta bien, Sandra, no
tenes que decirme nada, yo solo dije que estabas muy linda y si salías...fue un
comentario nada más. – Marcos giro su cabeza y miro a su madre con detenimiento,
lucia bella en efecto, pero no tan sensual como noches anteriores, igualmente el
la violo con las retinas y ella lo entendió. – Realmente estas muy bien…- Afirmo
el.
Nuevamente la mujer tuvo que tomarse unos instantes para
responder, el sonido de su nombre proveniente de la boca de su hijo, fue un
golpe gélido para su corazón y su mirada repleta de lascivia y lujuria fue peor
aun, sin embargo su cuerpo reacciono de forma diferente, a través de esa mirada
y del no ser llamada "mama", su ser pudo sentir libremente deseo sexual por el
hombre con el que compartía ese dialogo. – Ok…me voy entonces, si necesitas
algo, avisame, llevo el celular. Nos vemos mas tarde. – Ni si quiera pensó en
acercarse a saludarlo, simplemente abandono la sala como huyendo de un peligro
latente, tal vez huyendo de sus propios instintos. Minutos mas tarde, el
teléfono de la casa sonó rimbombante en el vació del lugar. Marcos atendió, era
Romina, avisando que esa noche no volvería a casa, que se quedaba en casa de una
amiga. Marcos ni siquiera permitió que su hermana terminara de hablar, corto la
comunicación antes, y su cabeza comenzó a pergeniar una idea, ciertamente podía
dejarlo pésimamente parado, pero también existía la posibilidad de que fuera el
trampolín que le permitiera dar el salto completo que había quedado inconcluso
la noche anterior. Inmediatamente puso manos a la obra.
Eran cerca de las 3 de la madrugada, Sandra entro en su casa
e intento encender la luz, no funciono, se alumbro con el celular y hallo sobre
la mesa una nota, se acerco curiosa y la tomo entre sus manos, reconoció
inmediatamente la letra y leyó atentamente, al terminar arrugo el papel con
fuerza, se sentó y pareció cavilar algunos minutos, luego…volvió a leer el
papel, esbozo una sonrisa, dejo la nota donde estaba y camino aun en la
oscuridad hacia la sala de estar; Allí encontró otra nota, y varias velas
encendidas, distribuidas inteligentemente de forma tal que la sala quedaba en
penumbras, con una iluminación tenue insinuante, sobre una sofá había una bolsa
negra. Sandra tal cual decía la primera indicación fue a la segunda nota, al
leerla miro la bolsa y sonrió, tiro el papel y fue raudamente hacia el sofá,
tomo el paquete y saco el contenido, observo lo encontrado durante algunos
instantes y luego siguió las indicaciones que le ordenaban colocarse lo que
había encontrado. Algo mas de diez minutos después, Sandra llevaba el atuendo
señalado, se trataba de un vestido ajustadísimo, extremadamente corto, sin
hombros, de color blanco, sandalias de taco alto del mismo color, medias de red
de ¾ blancas también, el cabello recogido en una cola y obviamente nada de ropa
interior. La mujer se veía increíblemente sexy, sexual, el vestido delineaba a
la perfección cada una de sus curvas, marcaba sus senos e incluso sus pezones
que ya comenzaban a erectarse, dejaba al descubierto sus hombros y la parte
inicial de la curvatura de sus pechos, entallaba su cintura y dejaba lugar para
que la cola resaltara, sobresaliendo dulcemente de la espalda, las piernas
lucían largas, duras y apetecibles, estaba perfecta…hermosa; solo restaba un
detalle, sobre el sillón aun había un pañuelo de seda, también en blanco, la
nota decía que debía vendarse los ojos. Demoro algunos instantes en tomar el
coraje para hacer lo que se le pedía, ni bien lo hubo hecho, el sonido de una
música de fondo la paralizo, una voz conocida le indico que se calmase y no se
moviera, lograba percibir la cercanía de alguien, era inminente el contacto,
unos segundos mas y lo podría sentir.
Marcos la había observado vestirse, ni bien se hubo puesto el
pañuelo, fue hacia ella. Se acerco por atrás con la adrenalina del suspenso
favoreciéndolo. Al llegar a la ubicación de su madre apoyo el dedo índice sobre
la nuca femenina y dibujo una línea recta descendente, únicamente con el dedo,
ejerciendo la presión justa; paso con suavidad por la espalda para llegar luego
a la cola, también la acaricio, pero tomándose mas tiempo, luego al sentir la
piel desnuda entre la terminación del vestido y el inicio de las medias, se
detuvo durante unos instantes y dirigió su dedo un poco mas hacia dentro, casi
hasta unir ambos muslos, desde allí continuo el descenso, al llegar a los
gemelos…subió deshaciendo el camino realizado, ya en el punto de partida, la
otra mano se unió al juego y ambas utilizando solo los dedos, aplicando un roce
suave fueron hacia delante, tocando hombros y pechos…aun por encima de la tela,
todo muy lentamente…el descenso continuó, subió y bajo acorde al monte de los
senos, descubrió el abdomen de su madre, lo sintió terso y deseoso, luego
acaricio la pelvis, la parte anterior de las piernas, dio algunos giros por
allí, pasando siempre cerca, muy cerca de la vagina pero sin llegar a tocarla,
siguió bajando, disfrutando de las piernas femeninas; segundos después llego el
momento de regresar, ahora el toque se volvió mas intenso y al desandar el
sendero recorrido, noto como el cuerpo materno comenzaba a responder al
contacto, se arqueaba sutilmente y emitía leves vibraciones. Marcos dio un paso
mas haciendo que su cuerpo se apoyara sutilmente sobre el de su madre, ella
llevo sus manos hacia atrás notando la desnudez absoluta de su hijo, el la tomo
del cabello y tirando suavemente la obligó a inclinar la cabeza dejando su
cuello absolutamente indefenso, lo beso calmo, apoyando fehacientemente los
labios sobre la piel blanca de su madre, soltó lentamente su lengua y la dejo
recorrer la zona, luego sus manos aprisionaron los glúteos maternos y ejercieron
cierta presión, acariciaron hombros y brazos. Marcos siguió lamiendo el cuello
de su madre y recorriéndola con sus manos, haciéndose sentir por todo su cuerpo,
ejercía mayor presión en ciertas zonas y aflojaba en otras, comenzó a empujarla
con sutileza hacia delante, iban dando pasos pequeños, y se aproximaban a un
sofá, al respaldar del sofá más precisamente.
Ella casi instintivamente ni bien estuvo a la distancia
apropiada, apoyo sus manos sobre la parte trasera del sillón, y se inclino, ya
lograba sentir claramente el pene de su hijo plenamente erecto asentarse a la
altura de su ano. Se quedo allí, presa de la excitación, entregada a la voluntad
sexual de Marcos, este lo entendió, lo supo. Levanto el vestido dejando el sexo
de su madre al desnudo, paso el canto de la mano de abajo hacia arriba iniciado
el camino en la vagina y terminando en la espalda, motivando también el orificio
anal. Luego se arrodillo y posicionando una de sus manos sobre el vientre
materno, para indicarle a esta, que arqueara la espalda y levantara la cola a
fin de dejar la vagina a su completa voluntad, inicio un suave proceso
masturbatorio, inicialmente fue mas bien como una caricia, llevo su lengua a
todo lo largo de los labios vaginales exteriores, los surco de punta a punta,
lubricando toda la zona, luego centro su atención en los labios mas pequeños,
sabia que se hallaba mas cerca de su objetivo y también mas próximo a provocar
el estallido de deseo en su madre. Se tomo mas tiempo aquí, lamió y mordió
suavemente y no tanto cada milímetro de la sensitiva zona, utilizo su lengua
como el pincel de un artista y lo pinto todo, poco a poco iba entrando con su
boca en el interior de su progenitora. Sandra abría las piernas para facilitar
el trabajo de su niño, ahogaba los gemidos y los gritos con un dejo de vergüenza
escondida, cada tanto soltaba el sofá y sobaba sus pechos, pellizcando sus
pezones, soñando con las manos y la lengua que ahora la masturbaban. Marcos
continuaba concentrado en la vulva, metía su lengua tanto como podía, una vez
adentro se movía en círculos y se retiraba, entonces estimulaba el clítoris
mordiéndolo y succionándolo con paciencia, se retraía un poco mas y repasaba los
labios, eventualmente también lubricaba el esfínter, al terminar la recorrida
arremetía nuevamente metiendo la lengua en su máxima extensión dentro de su
madre, también hacia que algunos de sus dedos colaboraran abriendo mas la
cavidad, de forma tal que el clítoris quedara totalmente a la deriva, una vez lo
tuvo así, focalizo todos sus esfuerzos allí, sin embargo, uno de sus dedos
sutilmente iba taladrando el ano. Su boca impero en el núcleo sexual femenino,
lo lamió, mordió, pellizco…y succiono sin cesar, noto como las piernas de Sandra
empezaban a temblar, ya no ahogaba los gemidos e incluso suplicaba por que no se
detuviese, no lo hizo, continuo hasta sentir primero el espasmo corporal, el
latigazo vertebral y luego el flujo vaginal que desbordaba, saboreo lo que pudo,
lo demás lo dejo correr piernas abajo, no obstante en ningún momento detuvo la
masturbación ni la penetración anal.
Al cabo de algunos momentos cuando su madre hubo recuperado
parte de la calma se incorporo echándose con el falo duro sobre el cuerpo de
Sandra, hundiéndolo entre sus piernas y refregándolo allí, pero sin penetrarla.
Termino de subir el vestido desde abajo y de bajar la parte que cubría los
senos, beso a Sandra sobre la espalda, en tanto le apretaba ambos pechos con
fuerza, su cadera se movía sexualmente y su madre ya fuera de control seguía el
ritmo, sus manos presionaban mas aun provocando un grito sonoro que rompió el
silencio del lugar, la mantuvo así unos minutos, sus manos aflojaban y volvían a
presionar, sus dientes mordían hombros y cuello marcándose en cada oportunidad.
Finalmente la giro y la puso de pie frente a el…ella intento besarlo, el lo
evito, y lamió sus labios como un animal…paso su lengua por la boca materna y
fue hacia los oídos, descendió por el cuello y tras detenerse algunos segundos
en el hombro izquierdo, arribo a los pechos ya algo rojizos por el maltrato,
pero absolutamente erectos, sin perder tiempo se avoco a uno de los pezones…en
tanto con su mano le iniciaba a la mujer una nueva y mas tradicional
masturbación. Su boca baboseaba el pezón, lo lamía y mordía a gusto, luego
saltaba al otro y repetía la escena, al cabo de un tiempo se aparto, su madre
había comenzado a gemir profusamente. Se puso de pie y tomando su verga en la
mano la restregó sobre el vientre materno, dejando a su camino el brillo del
líquido preseminal que ya asomaba. Llevo sus manos a la cabeza de Sandra,
mientras seguía moviendo la verga con la cadera, y le susurro al oído…- Morís
por comértela puta… ¿cierto? – Ella iba a contestar pero el se lo impidió con un
beso furtivo. Sin dejar de besarla la llevo poco a poco al piso….la acostó boca
arriba y se arrodillo también el, rodeando con sus piernas la cabeza de la
mujer, dejando su pija inevitablemente a la altura de la boca materna, Sandra no
pudo soportar la tentación y comenzó a lamer el miembro, segundos después lo
estaba tragando, devorando entre sus labios…Marcos, tomo una vela y la llevo a
la altura del estomago, la inclino un poco y aguardo hasta que una gota de cera
caliente se derramo sobre la piel desnuda de su madre. Esta, al sentir el calor
intento moverse, el la tenia trabada entre sus piernas, y le susurro una orden
de calma, dejo caer otra gota y otra. Sandra iba poco a poco asumiendo el calor
y calentándose más, interiormente la idea de ser sometida aun con dolor por su
hijo disparo su morbo a las nubes, provocando que intensificara la mamada a
ritmo frenético. Marcos lo noto y nada pudo hacer para evitarlo, también a el la
situación empezaba a superarlo. Dejo la vela y se inclino hasta quedar en
perfecta posición de 69 y comenzar una doble mamada.
Madre e hijo se practicaban sexo oral mutuamente, la luz del
lugar brindaba un escenario único, el tiempo transcurría y sendos orgasmos se
volvían mas próximos, Marcos sin dejar de comerse la vagina de su madre inicio
el movimiento de sus caderas, y sin preámbulos lo tornó feroz, a punto tal de
enterrarle la verga en la boca a mama, generándole frecuentes arcadas y ahogos.
Nada le importaba, le cogia la boca a su madre cada vez con mas fuerza, una
ultima envestida bestial, el falo se enterró mas profundo que nunca y el semen
abandono su celda, explotando como jamás antes lo había hecho, invadiendo toda
la cavidad bucal y la garganta de Sandra, inevitablemente la leche le provoco
arcadas, el semen brotaba por la comisura de sus labios y corría por las
mejillas hacia el piso, la mujer intentaba reincorporarse pero la presión de
Marcos y la creciente mamada que estaba dándole su hijo se lo impedían. Se calmo
y trago cuanto liquido vital pudo, dejando que el resto buscara su salida,
concentro su lujuria en la lengua de marcos que la cogia y la cogia, no tardo
demasiado y también llego al orgasmo, su cuerpo tiritaba en el piso y Marcos
lejos de detenerse le daba mayor intensidad a su lengua, provocando la locura en
su madre. Varios minutos fueron necesarios para que recobraran la calma, el
control de sus organismos, cierta pasividad.
Tendidos uno al lado del otro, con la serenidad tan única que
le sigue al sexo, al orgasmo, no se miraban, no se dirigían palabra alguna,
sabían que aun no terminaba la noche, ignoraban si luego algo de esto volvería a
repetirse pero tenían la certeza de que esa noche, ese momento no acabaría ahí.
Pasaron varios minutos, las respiraciones se restablecieron, las temperaturas
corporales aunque sin normalizarse comenzaron a descender, no obstante la mente
hervía aun, el deseo todavía apremiaba. La mujer tomo el pañuelo de seda que la
había mantenido ciega durante gran parte de lo ocurrido y casi de arrebato vendo
los ojos de su hijo, Marcos se dejo hacer. Luego de atar el pañuelo, Sandra beso
cariñosamente la boca de su hijo, luego el cuello, los oídos y descendió tocando
la piel desnuda de su prole hasta hallar sus pezones, los rodeo con su lengua
para inmediatamente después mordisquearlos, provocando varios tiritones
corporales en el cuerpo aun tendido de su hijo; continuo su recorrido
disfrutando de la planicie abdominal de su niño, los bellos pubicos comenzaban a
rasparle la barbilla, y no pudo soportar la tentación, continuó el descenso y
sin tomar el miembro, le paso la lengua cual extenso era, por arriba, y por los
laterales, ida y vuelta, posteriormente se dedico a los testículos. Al comienzo
los chupeteo luego los metió por completo en su cavidad bucal…, el pene ya se
había erectado en su máxima expresión, y sin dejar de chuparle las bolas, Sandra
comenzó a masturbar a su hijo con la mano…luego de varios minutos, se incorporo
y escupió sobre la pija de Marcos, esparció bien su saliva por el garrote e
inmediatamente después lo trago por completo, llevándolo tan profundo como
podía, lo hacia con movimientos lentos y suaves, sacaba el falo de la boca y se
lo pasaba por la boca y el rostro, lamía el tronco y volvía a engullir el pedazo
de carne latente, con su boca llena de verga aplicaba succión, movimientos de
lengua y una suave presión de los dientes en cada ida y vuelta. Marcos volaba de
placer y se dejaba llevar. Sandra saco nuevamente el pene de su boca y tras
lamerlo hasta tocar los genitales con la lengua comenzó a saborearlo de nuevo
pero esta vez utilizando solo sus labios y por el costado como si el garrote de
su hijo fuese una armónica de dulces sonidos.
El glande se volvía mas grande aun, latía con mas velocidad y
las venas en la pija humedecida se marcaban sobre manera, Sandra en tanto se
comía el falo, acariciaba con las uñas las testículos de su hijo. Minutos mas
tarde la mujer pensó que era el momento de sentir a su niño en su interior, se
sentó a horcajadas de Marcos, a la altura de la pelvis pero de espaldas a el,
tomo el pene del joven y lo paso por la entrada de su vagina varias veces, luego
se levanto un poco apunto el instrumento a su entrada y se dejo caer, sintiendo
como la verga se hundía en su interior, las paredes vaginales se veías invadidas
por el aparto que latía cada vez mas rápido, provocándole aun mas placer, la
vulva iba cediendo ante la estocada. Sandra pretendía hacerlo lentamente pero su
calentura era superior y no pudo contenerse; al cabo de algunos instantes
comenzó a saltar sobre la pija de su hijo, metiéndosela más y mas adentro,
acariciándose los pechos sin cesar y gritando en forma de desahogo, ya sin
tapujos de ningún tipo, luego comenzó a hablar. – Partime hijo…cojéeme como la
puta que decís que soy, ahhhhh…siiiii…dame toda esa verga, dame tu lechita…ahhhhh….la
quiero toda, toda…Dale…- Las palabras eran ordenes, a pesar de ello Marcos solo
accionaba sin hablar, ahora era su madre la que llevaba el control, el no emitía
palabra. Varios minutos después, Sandra se libero dándole tiempo a su hijo para
que se arrodillara y teniéndola aun de espaldas la empujara para dejarla en
cuatro patas como una perra, el joven antes de penetrarla, descendió y luego de
pasar los dedos…lamió durante algo mas de un minuto los labios vaginales y el
orificio anal, luego se aproximo un poco mas, y volvió a entrar en su madre,
tampoco fue suave, la cogio casi con bronca, entraba y salía con mucha fuerza,
generando potentes gemidos y gritos en la voz de su madre. Se arranco la venda,
la tenue luz de la vela mas cercana le permitía ver con relativa claridad
mientras su mástil entraba y salía de su progenitora, como la vagina cedía a la
presión y consentía el movimiento en tanto acompañaba el ritmo. Marcos llevo una
de sus manos a los pechos de su madre, los capturo, pellizcándolos y
aprentándolos. La otra mano la dirigió al cabello materno, enrollo sus dedos
allí y tiro de la cabellera en tanto ejercía aun mas fuerza en la penetración,
lograba hacer ambas cosas en simultáneo, cogerla hondamente y tirar del cabello
de forma tal que casi compactaba el cuerpo femenino, consiguiendo llegar mas
adentro de ella. Los gritos se volvieron mutuos, las respiraciones agitadas, los
gemidos sonoros y excitantes, los músculos corporales se fueron tensando, ambos
supieron que la acabada estaba pronta. Una embestida mas, otra….y otra… Entre
gemidos y con poca voz, Sandra hablo, pidiendo mas placer - En el culo Marcos….tiramela
en el culo, adentro, quiero sentirla ahí…Dale…Dale, que no doy mas…dale culeate
a tu puta…por el culo…- El descontrol era absoluto, el morbo y la lujuria poseía
esos cuerpos y esas mentes, despojándolos de toda razón. El hijo acato, sacando
su pene de la vagina y metiéndolo de un empujón y sin preámbulos en el orificio
anal de mama, simultáneamente llevo cuatro dedos a la vagina, simulando una
doble penetración. La mujer aun con algo de dolor presiono hacia atrás
metiéndose el miembro hasta contenerlo todo, Marcos acompaño el movimiento y
reinicio el bombeo, fueron a penas dos minutos y les costo un esfuerzo enorme
contenerse…Nuevamente los músculos contraídos anunciaron la inminente descarga,
una bombeada mas, y otra y una ultima…un grito desgarrador, un gemido sin voz…la
mezcla de líquidos sexuales mezclándose mientras corrían hacia abajo por las
piernas femeninas, la alfombra que recibía los restos. Los cuerpos aun unidos
comenzando a serenarse, Marcos fue poco a poco despojando a su madre de su
penetración y se recostó como había estado hacia minutos atrás. Ella se mantuvo
de espaldas aun con el dulce cosquilleo del orgasmo en su cuerpo, sintiendo el
caudal de líquido tibio mojarle la parte interior de las piernas.
Poco a poco las velas se fueron terminando, la luz fue
evaporándose, y el lugar se volvió tan oscuro como sentían sus almas madre e
hijo.
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Gracias por haber llegado hasta acá, disculpas por los
seguros errores narrativos y las limitaciones de quien escribe, y como siempre
cualquier critica o comentario será mas que muy bienvenida y considerada.
shareek20@hotmail.com
halconnegro2002@yahoo.com.ar
ADRIAN