Esta noche cambie la rutina, y no quise ducharme en la tina,
preferí sentir el chorro de agua tibia de la regadera.
Mientras retiraba la ropa de mi cuerpo, comencé a mirarme al
espejo, era el mismo cuerpo que había mirado durante 21 años, pero este día
tenía algo diferente….
Lucia radiante... sensual… calido…
Abrí las llaves de la regadera y sentí como el vapor cubría
casi en su totalidad la imagen de el espejo, metí mi cuerpo en la regadera y
sentí como el agua recorría mi piel, era tan suave… como un masaje calido que mi
cuerpo necesitaba, mis músculos se relajaban mientras con la esponja comenzaba a
acariciar mis piernas y llenando el ambiente del aroma a lavanda del jabón, era
tan suave al tacto que decidí hacerlo con mis propias manos… como suave seda que
corría por mi piel pálida.
Comencé a pensar que seria delicioso disfrutar del placer en
la regadera y mire de reojo la puerta de la entrada entreabierta, imaginaba
aquel hombre de hermosos ojos verdes entrando por esa puerta con una copa de
tinto cosechada en sus tierras de la mano.
Soñaba que aquel hombre entraba y se sentaba en la entrada
mirando como mi piel degustaba del agua tibia y la sensación de mis manos.
Me preguntaba que sentiría el en aquel momento, era como si
al mirarme su mente se llenara de lujuriosas y candentes escenas en las que el
podría participar a mi lado…
Al sentir su mirada, comencé a tocar con mas deseos mi
cuerpo, llenaba mis manos de esa aroma lavanda y comencé a pasarla sobre mis
pechos se sentían suaves y tersos, mis pezones parecían dos cerezas maduras
rojas y dulces rodeadas de una aureola rosada que hacían resaltar el blanco de
mi piel.
Baje un poco mis manos y sentí entonces como se había ganado
temperatura mi entrepierna, resaltando un botón rosado que estaba inflamado a
punto de estallar… sentí como mi ser entero se estremecía al rozar aquel pequeño
botón con mis manos, jugetenado en círculos con mis dedos y presionando de vez
en vez, apoye mi cuerpo en el frió azulejo húmedo y gire un poco hacia esos ojos
verdes que me comían con la mirada para que el pudiera degustar del placer que
me hacia sentir con solo imaginar que fuesen sus manos las que tocaran mi
cuerpo…
Baje un poco mas y hundí mi dedo índice en un mar de
placeres, lleno de calida humedad que se perdía con el agua de la regadera, mis
manos comenzaron a subir y bajar mientras penetraba mi cuerpo con solo mi mano…
mientras con otra mano acariciaba mis pechos, mi boca comenzó a sonar una brutal
horda de gemidos, mientras su mirada penetrante gozaba al verme disfrutar de esa
manera, murmure su nombre entre gemidos y movimientos, era como si el pudiera
disfrutara tanto como yo el mar de sensaciones que mi cuerpo experimentaba,
llegue el punto final… mis piernas temblaban mientras con una mano me sujetaba
de las llaves de la regadera para no perder el equilibrio, sentí una fuerte
oleada caliente, dulce…. Exquisita….
Mire de nuevo hacia donde el estaba, me sonrió cómplice y reí
satisfecha.