Neon Génesis Evangelion
SEX IN TOKIO-3
Autor: Jiraiya
Todos los derechos de la serie Neon Génesis Evangelion
pertenecen a Gainax. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como
medio de esparcimiento. No me demanden.
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Capítulo III: "CALIENTE"
Un totalmente golpeado, y decaído Shinji, caminaba por la
acera en compañía de sus dos amigos. Es necesario destacar que iba cojeando de
la pierna derecha, tenía un ojo en tinta, un labio partido e hinchado, vendas en
la cabeza, y muuuuuchos moretones y contusiones por todas partes.
-- Aún no puedo creer que te suspendieran de clases por una
semana, y te dejaran "Condicional", por tu hazaña en los vestidores de las
chicas –- comentó Touji.
-- Fue un accidente –- dijo Shinji lastimeramente.
-- Como sea. Ahora estas "Condicional" Shinji, lo que
significa que si haces una más, te expulsan de la escuela –- dijo Kensuke.
-- No me lo recuerdes -- dijo Shinji resignado.
-- Aún no entiendo cómo no llamaron a Misato-San, con todo el
alboroto que armaron las chicas –- comentó Touji.
-- La llamaron, pero estaba en una reunión y no podían
interrumpirla –- dijo Shinji.
-- Bueno, como sea... ¿Qué fue lo que viste en esos
vestidores para que te dejaran así? –- preguntó Touji, dándole a Shinji un
típico abrazo de camaradería masculina.
La mente de Shinji fue golpeada de improviso por la visión de
la roja cabellera inferior de Asuka, que era medianamente abundante, pero por
sobre todo, por la intimidad de la pelirroja, que se veía perfectamente desde su
posición inferior, con algunas vellosidades de color rojo ensortijadas por sobre
esos tentadores labios.....
Explosión nasal de parte del aludido.
-- ¿¿Tan bueno fue lo que viste?? –- preguntó Touji.
-- No quiero hablar de eso... por favor –- dijo Shinji
sujetando su sangrante nariz.
-- Bueno. Después de ver como te dejaron, es natural que no
quieras hablar de eso –- comentó Kensuke divertido –- En todo caso, te estás
convirtiendo en una leyenda Shinji. Primero metes la cabeza bajo la falda de
Ayanami, luego le agarras las tetas a la profesora Tendo, y finalmente te metes
a los vestidores de las chicas. Hombre, eres mi ídolo.
Shinji fue golpeado por las palabras de Kensuke, y recordó
como accidentalmente quedó con la cabeza entre las piernas de Rei, y como su
cara quedó pegada a la entrepierna de la Primera Elegida, pudiendo sentir su
aroma de mujer, y dándole un beso indirecto en su intimidad, que se sentía
cálida y acogedora por sobre la tela de sus bragas...
Nueva explosión nasal de parte del aludido.
-- ¿Y ahora qué rayos te pasa? -– preguntó Touji,
sorprendido.
-- Shinji, como sigas así, vas a morir desangrado –- dijo
Kensuke con preocupación –- Bien, cambiando de tema, tengo dos películas de
animé que acabo de comprar. ¿Qué tal si vamos al supermercado por algo de comer,
y luego las vamos a ver a mi casa?
Touji dio su inmediata aprobación. Como Otaku que era, no
podía dejar pasar la oportunidad de ver algo nuevo. Además Kensuke siempre se
las arreglaba para encontrar buen material. Por su parte, Shinji agradeció
mentalmente a su amigo por esta oportuna distracción. Ya había tenido demasiado
de "Entrepiernas Femeninas" por él resto del día.
El trío se encaminó al supermercado, mientras que Shinji,
pese a todo su esfuerzo, no pudo apartar de su mente las entrepiernas de Misato,
Asuka y Rei, compararlas en su mente y preguntarse cuál de las tres tendría
mejor sabor. Shinji gimió, resignado ya a tener que pasar al baño del
supermercado ha hacerse una "Paja Express", para poder calmar esa maldita
erección que lo estaba matando.
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Los Tres Chiflados llegaron a casa de Kensuke con algunas
cosas para comer y fueron directo al cuarto del susodicho, para una de sus
usuales sesiones de Animé. Shinji era el más agradecido, ya que al menos podría
mantener su mente alejada de todo lo que significara mujeres, entrepiernas y
sexo, al menos por unas cuantas horas.
-- Oye Kensuke. ¿Qué películas compraste esta vez? –-
preguntó Touji, sentándose en la cama.
-- "Vaginas de Fuego" y "El Ataque del Monstruo Multipene" --
dijo Kensuke con orgullo.
Shinji cayó de rodillas al suelo y comenzó a llorar
silenciosamente, ante sus ya preocupados amigos.
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Misato estaba desparramada sobre el escritorio de su oficina,
con cara de resignada y un intenso ardor entre las piernas, provocado por un
chico de 14 años y su acto masturbatorio, eso sin contar con lo que pasó
después, cuando Shinji la vio masturbarse a ella, cosa que la calentaba aún
más... el ardor entre sus piernas aumentó un grado más. Misato apretó un poco
más las piernas mientras trataba de apartar esos pensamientos de su cabeza.
Durante toda esa mañana, Misato estuvo en las nubes a causa
de los sexuales acontecimientos de la noche anterior, motivo por el cual no
entendió absolutamente nada en la importante reunión con los Comandantes de las
Defensas Estratégicas de Tokio-3, que tuvo a primera hora de la mañana. Por
suerte el Comandante Fuyutsuki estuvo con ella, y le salvó la vida en más de una
ocasión, pero al terminar la reunión la reprendió como a una niña pequeña por su
actitud, pero lo realmente increíble vino después, cuando le informaron que
llamaron de la escuela pidiendo su presencia, pero al saber que estaba en una
reunión importante, le solicitaron ir al día siguiente para ponerla al tanto de
la suspensión de clases por una semana de Shinji, y sobre su nueva situación en
la escuela.... ¡¡¡Shinji suspendido de clases!! Eso era algo que nunca se
imaginó que llegaría a pasar. Tendría que hablar seriamente con Shinji al llegar
a casa, si es que podía mirarlo a la cara sin morir de la vergüenza o calentarse
al extremo de correrse con solo verlo.
Misato gimió con resignación, sintiendo que el fuego entre
sus piernas ya no lo podría aguantar por más tiempo. ¿Qué rayos tenía Shinji
para calentarla de esa forma?..... "Un pene grande y gordo" fue la respuesta que
llegó a su mente.
Nuevo gemido resignado de la aludida.
Misato se reprendió mentalmente. No podía estar pensando así
sobre su protegido, era algo inmoral, pero no lo podía evitar. Había visto a
otros hombres masturbarse antes, incluso había masturbado personalmente a más de
uno, pero lo de Shinji la impactó de una manera sin precedentes. El solo
recordarlo meneándosela frente a ella era suficiente para encenderla como un
árbol de navidad, además que nunca imaginó que Shinji estuviera tan bien dotado.
Es cierto que una vez se la vio, pero en esa ocasión la tenía colgando fláccida
y sin vida, y no en su máxima expresión como el día anterior... en verdad era
grande, más grande que Kaji. No pudo evitar imaginar como se sentiría tener a
Shinji dentro de ella....
-- ...Shinji... –- dijo Misato soñadoramente, mientras sus
dedos ya trabajaban para calmar el ardor de su entrepierna -- ¿¿¿PERO QUE ESTOY
HACIENDO??? –- se preguntó Misato horrorizada, observando sus mojados dedos con
los que se estaba masturbando mientras pensaba en Shinji.
¿Qué rayos le estaba pasando? Eso no era sano, no podía
pensar así sobre Shinji, él era... era... un chico de 14 años, pronto a cumplir
15, sin ningún tipo de parentesco con ella.... no era algo tan descabellado,
había sabido de casos más extremos, además ambos se querían, eso lo tenía claro,
así que no había nada de malo en que ellos...
Misato se dejó caer nuevamente sobre su escritorio. No estaba
bien pensar así. Era inmoral, pero... no, tenía que pensar las cosas con calma,
y para eso, lo primero era deshacerse de ese molesto ardor entre sus piernas.
Con resignación, Misato se acomodó para poder masturbarse a gusto, cuando
golpearon a la puerta. Con un regañó se subió las bragas y se sentó
correctamente ante el escritorio.
-- Adelante –- dijo sin ningún ánimo.
-- ¡Hola Misato! –- dijo Kaji, entrando a la oficina con su
habitual sonrisa de casanova.
Lo siguiente que supo Kaji, fue que estaba de espaldas en el
suelo, con una ardiente y deseosa Misato sobre él, arrancándole a tirones la
camisa y haciendo saltar todos los botones.
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"SENSUAL"
Esa era la definición que mejor le calzaba a esa mujer. Era
de un porte imponente, algo poco común en las mujeres japonesas. Su cuerpo era
perfecto y bien formado. Pechos firmes y erectos, cintura perfecta, caderas
insinuantes y largas y torneadas piernas, enfundadas siempre en finísimas medias
negras. Su cabello rubio, pese a no ser su color natural, le sentaba de
maravilla, sumado a esos tentadores y sensuales labios carnosos, la convertían
en la mujer más perfecta y espectacular que jamás había conocido en toda su
vida.
-- Maya.
-- ...si...
-- Maya.
-- ...si...
-- ¡¡¡MAYA!!! –- gritó Ritsuko, para sacar a su discípula de
su estado de ensimismamiento -- ¿Se puede saber qué te pasa?. Hace rato que
estas en las nubes.
-- Per... perdón, doctora. No se volverá a repetir –- dijo
una apenada y sonrojada Maya.
-- ¿Segura que te sientes bien?. Estas un poco sonrojada –-
preguntó Ritsuko, con genuina preocupación, poniendo una mano en la frente de
Maya, para comprobar su temperatura.
Esta acción fue como una descarga eléctrica para Maya, que
sintió su corazón acelerar a todo lo que daba, junto con un conocido ardor entre
sus piernas, asociado de un tiempo a esta parte, a cierta rubia científica con
un lunar bajo su ojo izquierdo.
-- Es... estoy bien, doctora. No es nada –- dijo Maya, apenas
audible.
-- ¿Segura? –- preguntó Ritsuko, no muy convencida.
-- Segura. No es nada –- dijo Maya, ya más repuesta.
Luego de eso, ambas mujeres siguieron revisando gráficos,
índices de sin sincronización y cosas por el estilo, hasta que finalmente se
dieron un descanso. Maya fue hasta la cafetería y luego de pedir un café negro,
se sentó en una solitaria mesa para analizar su situación.
Para empezar, ella no era lesbiana, o al menos eso creía, ya
que le gustaban los hombres y había estado con algunos en el pasado, había
tenido sexo y lo había disfrutado. Pero al conocer a la doctora Ritsuko Akagi,
comenzó a tener deseos que nunca antes había experimentado. Comenzó a ver a esa
mujer con otros ojos, cosa que la aterró, ya que ella es una mujer, y eso no
estaba bien, pero sus deseos fueron más fuertes que su razón, y pese a todos sus
intentos por apartar esos inusuales deseo de su mente, nada pudo hacer, y
terminó por caer rendida a los pies de esa mujer, que le revolvía las hormonas.
El sentir como sus hormonas se alborotaban por causa de esa
mujer, la hizo suponer que solo era cosa de calentura, ya que hacía bastante
tiempo que no pasaba nada, y de seguro ya tenía hasta telarañas ahí abajo, por
lo que decidió sacudirse el polvo y botar todo ese deseo acumulado, y como Kaji
siempre andaba rondándola...
Pese a toda la experiencia, empeño y dedicación de Kaji, los
deseos por esa rubia científica no desaparecieron, todo lo contrario, seguían en
franco aumento. Al final, Kaji consiguió lo que buscaba, un poco de buen sexo, y
ella, el convencimiento de que lo que sentía por Ritsuko, era más que una simple
calentura.
¿Estaba enamorada de Ritsuko Akagi? La sola idea la aterraba,
pero en el amor uno no puede escoger, simplemente llega. Finalmente dejó de
nadar contra la corriente y se dejó llevar por lo que sentía. Aún no estaba
segura de si amaba a esa mujer, pero si sabía que la cosa era algo más que un
simple deseo carnal. El problema es que ese deseo la consumía por dentro.
Cada vez que estaba cerca de Ritsuko, sentía como mariposas
en el estómago, y cuando por alguna casualidad, sus manos se tocaban, sentía
como una corriente eléctrica recorrerle todo el cuerpo. Si ese simple contacto
era capaz de causarle eso, no quería ni imaginar lo que sentiría si ellas
llegaran a estar juntas... como amantes. ¿Cuántas noches se había desvelado
mientras se masturbaba imaginándose en los brazos de su querida doctora? Había
perdido la cuenta... si solo pudiera realizarlo aunque sea una vez...
estrecharla en un fuerte abrazo mientras besaba esos sensuales labios que
deseaba con toda su alma, susurrarle cosas dulces al oído, recorrer su cuerpo
con las manos memorizando cada rincón, para luego devorarla a besos.... ¡¡¡COMO
DESEABA A ESA MUJER!!!
Maya dejó caer su cabeza entre sus brazos, recostada sobre la
mesa de la cafetería, derrotada y como ya era su costumbre, excitada. Si,
excitada, y esa era la peor parte de todo. Vivía en constante excitación por
causa de esa mujer.
¿¿¿Y COMO NO ESTARLO???
Pasaba todo el día, todos los días junto a Ritsuko,
analizando informes de sincronización, realizando experimentos, trabajando en
MAGI, o su mayor tortura, ayudándola cuando la doctora se zambullía con equipo
de buceo en las piscinas de regeneración, para ver el estado las EVAs. El verla
en ese traje de buzo ajustado, y luego, es ese traje de baño que llevaba debajo,
era una verdadera tortura, pero a la vez un placer a su vista, apreciando lo
blanca y suave que era la piel de esa mujer, y su espectacular figura, que la
dejaba al borde del éxtasis. ¿Quién no se excitaría con eso? El problema era que
se excitaba tanto, que terminaba con la entrepierna mojada y un ardor de los mil
demonios que tenía que aguantar hasta poder estar sola para relajarse, mientras
rogaba que la doctora no pudiera oler su excitación, que aumentaba
exponencialmente al sentir su cercanía y ese perfume francés que la volvía loca.
-- ¿Te sientes bien, Maya?
-- ¡¡¡KYAAAAAA!!! –- gritó Maya, dando un salto al ser tomada
por sorpresa.
-- Por Dios niña. ¿Qué es lo que te pasa? –- preguntó una
enojada Ritsuko.
-- ¡¡¡Doctora!!! Lo siento, doctora. No la escuché llegar,
perdón –- dijo una apenada Maya.
-- Maya... ¿Seguro estás bien? Hace tiempo que te noto un
poco... no sé... distraída.
-- Es... estoy bien doctora. No es nada, en verdad –- dijo
Maya con nerviosismo, al sentir la fija miraba de la mujer que le quitaba el
sueño.
-- No me lo parece, estás sonrojada –- dijo Ritsuko, poniendo
una mano en la frente de Maya, para comprobar su temperatura, causando que Maya
se estremeciera de pies a cabeza por este simple contacto –- No tienes fiebre,
pero no te veo muy bien. Tómate el resto del día y mañana quédate en casa a
descansar.
-- Doctora, no es necesario, hay mucho trabajo por hacer,
yo....
-- Esta bien Maya. No te preocupes, puedo arreglármelas sola
por un par de días –- dijo Ritsuko con una sonrisa comprensiva, y dándole una
suave caricia al cabello de su discípula -– No quiero verte enferma. Ahora ve a
casa y descansa –- insistió la mujer con una sonrisa gentil, y salió de la
cafetería, dejando a una Maya en las nubes y sintiendo que se derretía sobre el
asiento. Ritsuko, su querida y deseada Ritsuko, se había preocupado por ella y
le había acariciado el cabello.
Maya quedó cerca de una hora sentada en la cafetería con cara
de idiota, hasta que finalmente se bajó de la nube y se retiró a su casa, pero
con una enorme sonrisa en los labios, y sintiendo más que nunca, el deseo de
hacer suya a esa mujer que le quitaba el sueño.
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No quería volver a ese departamento, pero no tenía otra
alternativa, tarde o temprano tendría que enfrentar esto, además que todas sus
cosas estaban ahí. Suspiró con resignación, y salió del ascensor y al mirar por
el pasillo hasta la puerta al final del corredor, sintió un vacío en el
estómago, al tiempo que su cuerpo comenzó a temblar. Tenía miedo, mucho miedo.
Algo natural, considerando la paliza que le había dado Asuka unas horas atrás,
después que vio accidentalmente su excitante intimidad. Y es que Asuka estaba
RICA, mucho más rica de lo que se había imaginado... y se veía tan
apretadita, que sentía unas ganas locas de hundirse lentamente en ella, para
poder sentirla con todo su ser mientras se la metía hasta al fondo...
"¿¿¿QUÉ DEMONIOS ESTOY PENSANDO???" se preguntó Shinji,
jalándose el cabello en medio del pasillo.
No podía estar pensando en esas cosas justo antes de entrar
al departamento. Si Asuka lo veía llegar con una erección... mejor ni pensarlo.
Tenía que relajarse y no pensar en nada, así se le bajaría dentro de un rato.
// 10 minutos después //
"¡¡¡TODAVÍA NO SE ME BAJA!!!" pensó Shinji, con ríos de
lágrimas por la desesperación, mientras se sujetaba la cabeza, observando sus
pantalones con nariz.
No podía entrar así al departamento. Tenía que hacer que esa
erección se le bajara cuanto antes, ¿Pero cómo?. No podía meneársela ahí en
medio del pasillo, alguien podrían verlo, pero tenía que hacer algo. Entonces se
le ocurrió. Tenía que pensar en algo tan desagradable y asqueroso, que se le
bajara de la sola impresión...
"Shinji vestía un insinuante traje de cuero negro, un látigo
en una mano, y un enorme vibrador en la otra, y junto a él, amarrado de pies y
manos a los extremos de una cama, estaba su querido padre, perfectamente
maquillado y vistiendo un sensual conjunto de lencería rojo, que incluía el
ligero, ligas y zapatos de taco alto, mientras decía: Si, si, castígame más
duro, mi amo, he sido un niño malo"
Shinji vomitó hacia la calle por sobre la baranda del
pasillo, esperando de todo corazón que no pasara nadie por abajo en ese momento.
Una vez que su estómago quedó vació, se limpió la boca con un pañuelo y comprobó
que la erección finalmente se le había bajado (era que no) Finalmente se
encaminó a la puerta del departamento, y aún temblando de miedo, abrió con mucha
cautela para hacer el menor ruido posible. Una vez adentro vio el camino
despejado, así que si se apuraba podía llegar a la relativa seguridad de su
cuarto antes de toparse con cierta pelirroja.
Shinji avanzó de puntillas por el pasillo rumbo a su cuarto,
hasta que apareció frente a él, una conocida pelirroja por el otro lado del
pasillo.
Shinji sintió un vació en el estómago.
-- Tú... maldito Hentai... ¿¿¿AUN TIENES EL DESCARO DE VENIR
AQUÍ??? –- gritó Asuka furiosa.
-- ...este... vivo aquí -– dijo Shinji en voz baja y
temblorosa, recordándole lo obvio a la pelirroja.
-- Shinji... tú... tú... –- dijo Asuka temblando de rabia,
mientras enseñaba amenazadoramente los dientes, caminando decididamente hacia
él.
-- Asuka... cál, cálmate. Fue un accidente... tú sabes que yo
nunca... no, espera... ¡¡¡¡WAAAAAA!!!!
Shinji comenzó a correr por todo el departamento, mientras
era seguido de cerca por una furibunda pelirroja, que le lanzaba todo lo que
tenía a mano, y destrozando todo a su paso. Finalmente Asuka se las arregló para
sujetar a Shinji de una pierna cuando este dio un salto sobre una silla, que
segundos antes había sido un peligroso proyectil, haciendo que Shinji cayera de
bruces al suelo, llevándose a Asuka con él.
Shinji se dio vuelta y comenzó a retroceder de espaldas por
el suelo, mientras Asuka lo sujetaba y jalaba de las piernas.
-- ¡¡¡NO ESCAPARAS MALDITO HENTAI!!! ¡¡¡NO ME DETENDRÉ
HASTA MATARTE!!! -– gritaba una histérica Asuka, mientras jalaba a Shinji de
las piernas, para que no se le escapara. Lo que Asuka nunca calculó con esta
acción, es que terminaría por bajarle los pantalones a Shinji, llevándose sus
calzoncillos en el proceso, por lo que quedó con una vista privilegiada del
miembro de Shinji.
Asuka quedó más blanca que ratón de molino, al darse cuenta
de lo que había pasado, y pese a su vergüenza por esta bochornosa situación, no
fue capaz de apartar la vista del dormido miembro de Shinji, después de todo,
era la primera vez que veía uno en vivo y en directo. Por su parte, Shinji quedó
cómo congelado al verse con los pantalones abajo y con una Asuka en el suelo
sujetando sus piernas y con la cara relativamente cerca de su bajo vientre, por
lo que parecía que la pelirroja se disponía a realizar cierta acción de tipo
bucal. Ese solo pensamiento provocó una reacción que Shinji no pudo controlar.
// Inserte aquí, el tema de "2001 Odisea en el Espacio" //
El segundos antes dormido miembro de Shinji, comenzó
lentamente a dar señales de vida. Luego de un par de leves movimientos, ese
dormido y fláccido pedazo de carne, comenzó a erguirse lentamente ante los ojos
de una sorprendida Asuka, que observaba boquiabierta como el pene de Shinji
crecía hasta llegar a su máxima expresión, irguiéndose finalmente en una
poderosa e impresionante erección.
Shinji en ese momento no era capaz de mover un músculo, solo
estaba ahí, con una palpitante erección de campeonato ante el rostro de una
sorprendida Asuka. La pelirroja por su parte, no podía despegar los ojos de la
imponente erección de Shinji, y observaba fascinada ese simiente de carne
irguiéndose orgulloso ante ella. Asuka no supo cuando comenzó a tener un
cosquilleo entre las piernas, ni cuando estiró una de sus manos para tocar lo
que tenia ante ella...
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"CALIENTE"
Así es como se sentía Misato en ese momento. Hubiera esperado
calmarse cuando apareció Kaji en su oficina, pero después de casi violarlo un
par de veces, seguía casi tan cliente como al principio. Suspiró con
resignación. Era una adicta sin remedio, una adicta al sexo.
En un principio le pareció algo divertido, después de todo el
sexo es rico, pero en el fondo no era algo tan bueno. Aparte de ganarse fama de
"puta", era algo bastante peligroso, ya que por lo general terminaba en la cama
con tipos que no conocía. Al menos al conocer a Kaji se calmó un poco, pero al
terminar con él, las cosas degeneraron otra vez, hasta ingresar a NERV. Desde
entonces tuvo que ser algo más recatada, aunque tenía esporádicas recaídas. Al
final terminó su carrera de adicta al sexo, masturbándose patéticamente todas
las noches en la soledad de su cuarto... al menos hasta que apareció Kaji otra
vez, pero ya se estaba hartando de que él estuviera siempre metiéndose con
cualquier tipa. Bueno, ella no era nadie para reclamar... pero ese no era el
punto. El punto es que toda esta excitación era causada solo por una persona...
Shinji Ikari.
Misato bajó de su deportivo Azul, y observó su edificio de
departamentos con resignación. No quería llegar a casa, pero no tenía otra
opción. Tarde o temprano tendría que enfrentar esta situación. El problema
era...
-- ¿Cómo voy a mirar a Shinji a la cara, después de lo ayer?
–- se preguntó Misato.
Bien, la cosa no era tan complicada. Ella había visto a
Shinji masturbándose, y luego él la había visto masturbándose a ella. Lo que
tenía que hacer era hablar con Shinji, explicarle que no había de qué
avergonzarse, y decirle que la masturbación era algo normal. Si, eso es lo que
debía hacer. No era tan difícil. Una vez que estuviera todo arreglado, podrían
dedicarse a tener sexo entre ellos para no tener que masturbarse en el futuro...
-- ¿¿QUÉ DEMONIOS?? -- se preguntó Misato, una vez dentro del
ascensor. Eso último que pensó era una total irresponsabilidad... pero a quién
quería engañar. Moría por hacerlo con Shinji -- ¿Qué rayos voy a hacer? –- se
preguntó Misato con algo de temor, sintiendo que el ardor de su entrepierna
aumentaba un poco más.
Una excitada y confundida Misato salió del ascensor tratando
de apartar ese perverso deseo hacia su protegido, y respiró profundamente antes
de abrir la puerta del departamento. Ella era una mujer adulta, tenía que
afrontar las cosas como adulta. Llamaría a Shinji y tendría una seria
conversación con él, pero primero pasaría por el baño a masturbarse, ya que no
podría hablar tranquila con Shinji con ese ardor entre las piernas. Con eso en
mente, entró al departamento, olvidándose del tradicional "Estoy en casa" y
caminó rumbo al baño, pero al llegar a la sala, la boca de Misato cayó hasta el
suelo y sus ojos casi se salieron de sus orbitas, ya que se encontró con una
escena que jamás en su vida pensó que llegaría a ver.
Shinji estaba de espaldas en suelo apoyado en sus codos y con
los pantalones abajo, mientras observaba a Asuka, que estaba recostada sobre sus
piernas, con el rostro a muy corta distancia de su erecto miembro, que estaba
apunto de sujetar con su mano izquierda, para... para...
-- A... Asuka... Shinji... ¿Ustedes?..... –- articuló Misato,
sintiéndose inexplicablemente traicionada.
Al escuchar el balbuceo de Misato, ambos jóvenes salieron del
trance en el que estaban y observaron a la mujer, que los miraba con ojos
desorbitados. Solo en ese momento, Asuka dimensionó realmente lo comprometedora
de su posición, y lo que había estado apunto de hacer... ¡¡¡ESTUVO APUNTO DE
AGARRARLE EL PENE A SHINJI!!!
Asuka miró el erecto pene a escasos centímetros de su rostro,
observó el consternado rostro de Shinji, y luego volvió a observar el erecto
pene otra vez... entonces reaccionó.
-- ¡¡¡¡KYAAAAAAAA!!!!
–- gritó una histérica Asuka, dándole un feroz palmetazo al pene de Shinji, para
apartarlo del frente, y casi volándoselo del golpe, para luego pararse de un
salto y correr a encerrarse de un portazo en su cuarto.
Mientras la pelirroja emprendía la retirada, Shinji gemía de
dolor revolcándose por el suelo, sujetando con ambas manos a su golpeado y
adolorido miembro.
Misato, que en un primer momento quedó estupefacta por la
reacción de Asuka, finalmente reaccionó al ver como Shinji se revolcaba de
dolor. No podía quedarse ahí sin hacer nada. Ella sabía lo delicado que era un
golpe en esa parte para los hombres. Tenía que cerciorarse de que Shinji no
estuviera lastimado, o tendría que correr con él a un hospital. Se arrodilló
junto a un adolorido Shinji, y trató de apartarle las manos.
-- Shinji... Shinji, tranquilo, soy yo, Misato. Déjame ver –-
dijo la mujer, tratando de apartarle las manos, pero Shinji no se dejaba -–
Shinji, por favor, quiero ver si estas bien... Shinji, por favor -– dijo Misato
con angustia.
Esas últimas palabras de Misato, lograron llegarle a Shinji
entre todo su dolor, y miró a la preocupada mujer, con lagrimas en sus ojos,
producto del dolor que sentía.
-- Shinji, no te voy a lastimar, solo quiero ver si estás
bien... por favor.
Al ver el rostro preocupado y los ojos humedecidos de Misato,
Shinji experimentó un sentimiento de confianza que nunca había sentido antes, y
ya sea por el momento, el dolor, o cualquier otra cosa, Shinji olvidó toda la
vergüenza que sentía hacia Misato, desde la noche anterior, y se tendió de
espaldas para permitirle a la mujer, revisar su golpeado y adolorido pene.
Las expertas manos de Misato tomaron el ahora fláccido y
arrugado miembro de Shinji, y con suma delicadeza comenzó a examinarlo en busca
de algún daño.
-- ¿Duele? –- preguntó Misato, examinándolo con mucho
cuidado.
-- Si... pero ya se está pasando un poco -– respondió un
apenado y sonrojado Shinji, que aún tenía lágrimas en sus ojos, producto del
dolor.
-- Por fortuna no parece nada grave. Solo es dolor producto
del golpe -– dijo Misato, ya más tranquila, mientras masajeaba suavemente el
miembro de Shinji -- ¿Se siente mejor?
-- S... si... mejor –- dijo Shinji, más sonrojado aún, al
sentir el tacto de las suaves manos de Misato.
–- ¡¡Esa Asuka es una bruta!! Mira que golpearte de esa
manera después de haber estado apunto de... -– todo el enojo de Misato, se
evaporó al decir esas palabras, y recordar lo que estuvo apunto de hacer la
pelirroja -- ...Shinji... no sabía que Asuka y tú...
-- ¡¡NO, CLARO QUE NO!!. Es un malentendido. Fue un
accidente.
-- ¿Accidente? -– preguntó Misato, levantando una ceja.
-- Si. Asuka y yo estábamos peleando, ella me agarró de una
pierna, caí, ella cayó, me jaló del pantalón y... bueno...
-- Te creo. Tú eres el único al que le pasaría algo así –-
dijo Misato con una sonrisa, sintiendo que se quitaba un peso de encima.
-- ¡¡Ay!!
-- Perdón -– dijo Misato, comenzando a masajear otra vez el
miembro de Shinji.
Shinji cerró los ojos y comenzó a relajarse cuando el dolor
finalmente comenzó a desaparecer. Por su parte, Misato seguía masajeando a
Shinji a la vez que regañaba algo sobre pelirrojas brutas. Como era de esperar,
el miembro de Shinji reaccionó favorablemente ante las caricias femeninas y
terminó por recobrar su perdida gloria en las manos de una sorprendida Misato,
que observo fascinada este suceso, hasta que se dejó llevar por algo mas fuerte
que ella y sin darse cuenta de lo que hacía, fue cambiando lentamente el masaje
para pasar a...
Shinji comenzó a sentir que el masaje de Misato pasó de ser
relajante a ser algo muy placentero, demasiado placentero en realidad, tan
placentero que estaba apunto de...
-- ¡¡Misato!! –- dijo Shinji, al abrir los ojos sorprendido,
por lo que estaba sintiendo.
La voz de Shinji sacó a Misato del trance en el que había
caído, para darse cuenta con horror que... ¡¡¡ESTABA MASTURBANDO A SHINJI!!!
Ambos se miraron a los ojos con la sorpresa pintada en el
rostro. Fue como un momento mágico. Ninguno atinaba a decir nada, solo estaban
ahí, mirándose a los ojos, como si fuera la primera vez que se venían,
traspasándose con la mirada, mirando hasta el fondo de su alma, hasta que lo que
ya era inevitable ocurrió justo en ese momento. Shinji se corrió liberando su
carga en... la cara de Misato.
SHINJI 2 - MISATO 1
Por algunos tensos segundos, ninguno atinó a hacer nada, solo
se quedaron ahí, Shinji mirando entre sorprendido, horrorizado y avergonzado, a
una Misato con el rostro embetunado de semen. Misato por su parte, observaba a
Shinji con sorpresa, sintiendo como ese liquido caliente y espeso se le escurría
por la cara. Finalmente Shinji pudo reaccionar y se subió los pantalones, se
paró de un salto y salió corriendo del departamento.
Misato quedó como petrificada en su lugar, viendo como Shinji
salía corriendo sin atinar a decir o hacer nada por detenerlo, hasta que se
levantó del suelo y se fue caminando lentamente hasta su cuarto. Una vez dentro,
se recargó contra la puerta y se deslizó por ella hasta quedar sentada en el
suelo de su habitación.
-- ¿Pero qué demonios fue lo que hice? -– se preguntó Misato
con ojos llorosos, y se llevó las manos al rostro para llorar, pero sus manos
dieron con una sustancia espesa y pegajosa.
Misato finalmente recordó que Shinji le había atinado a la
cara por segunda vez en dos días, y al apartar sus manos, las vio untadas con la
descarga del chico. Un sentimiento de angustia se apoderó de ella. Su cabeza era
un verdadero torbellino. Sabía que lo que la había estado atormentando desde la
noche pasada estaba mal, sabía que era una locura, pero DESEABA a Shinji.
Deseaba estar con él, tocarlo, besarlo y tener sexo con él hasta que su cuerpo
ya no diera más... pero eso era una absoluta locura, y para colmo de males,
ahora que de alguna forma y sin darse cuenta había entrado en tal confianza con
Shinji, como para que él le dejara tomar su pene, ella va y lo masturba.
-- ¿Pero qué demonios me está pasando? –- se preguntó Misato,
mirando sus manos y sintiendo como ese ardor en su entrepierna volvía una vez
más, pero 10 veces más intenso –- Genial. Ahora voy a tener que masturbarme –-
se dijo Misato con ojos llorosos, lamiendo una de sus manos en forma ausente.
"Odio mi vida" pensó Misato, antes de correrse en el piso de
su habitación.
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Shinji corría y corría por las calles de Tokio-3, no sabía
adónde iba, solo sabía que necesitaba correr, correr, correr y correr. Correr
para dejar atrás lo que acababa de pasar, dejar atrás el hecho de que nuevamente
se había corrido en el rostro de Misato, y... un momento, se había corrido
porque "Misato" lo había masturbado. Shinji detuvo su alocada carrera al darse
cuenta de ese importante detalle.
-- Entonces... ¿¿ELLA ME MASTURBÓ?? –- se preguntó Shinji, en
estado de shock, aún sin poder creérselo.
-- ....que no daría yo porque "ELLA" me masturbara –- dijo
una chica con voz soñadora, sentada en una banca junto a donde estaba Shinji, y
tan ensimismada en sus pensamientos, que ni se dio cuenta de lo que decía.
-- ¿Ella? –- preguntó un sorprendido Shinji, a nadie en
particular, al ser sacado tan repentinamente de su tren de pensamientos.
-- La doctora Ritsuko.
-- Ah, Ritsuko, si... ¿¿RITSUKO?? –- preguntó Shinji, dando
un salto de sorpresa.
-- ¿¿SHINJI??
-- ¿¿MAYA??
Continuará.......
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Notas del Autor: Hola a todos, y se vino el tercer
capítulo.
En este capítulo se vieron las consecuencias de la incursión
de Shinji en los vestidores de chicas, y se supo que fue de Misato, luego de los
hechos de la noche anterior. Rei no apareció, pero en cambio Asuka tuvo una
importante participación, que la dejó con algunas cosas para meditar. También me
la estoy jugando con la inclusión de Maya, esta chica simpática y algo tímida,
que tendrá algunas cosas que decir en esta historia.
Nos leemos dentro de poco.