Mas de la transformada señora, profesionista, casada, ama de
casa, que descubriera la mujer ardiente que en ella habitaba y que ahora lo
aceptaba y sobre todo lo disfrutaba, pero ahora alguien mas salía ganando, su
esposo, el disfrutaría la nueva hembra ardiente en que se había convertido.
A mi esposo le convino mi transformación, ahora tenía a su
disposición una gatita con quien jugar y satisfacer sus deseos y fantasías, nada
le negaba, era materia dispuesta para sus juegos, fue haciéndose mas atrevido y
yo mas complaciente.
Aparte de ser usada por tres hombres mas, nada entorpecía mi
vida, ya estábamos construyendo nuestra casa, el trabajo iba bien, el trabajo
extra que había obtenido por las noches, 2 horas, nos ayudaba en la economía
familiar, claro que eso hacía que pasara mas tiempo fuera de casa y que ya no
fuera tan seguido mis aventuras con estos hombres, aparte de eso ellos
respetaron el acuerdo, respeto total a mi intimidad, cuando no estaba sola, pero
cuando se prestaba el momento no lo desaprovechaban y mi cuerpo era todo de
ellos, sin restricciones
En una ocasión salimos mi esposo y yo con motivo de festejar
mi aniversario 34, ya a mediados de año, a echar la copa, a bailar y a
divertirnos, me dijo que en su descanso saldríamos a divertirnos, que para ese
día me vistiera sexy, para ese momento me vestí con un vestido azul claro corto,
arriba de la rodilla, de tirantes, ajustado a mi cuerpo, debajo de el un
brassier de media copa, y una tanga haciendo juego con el color del vestido,
antes de salir me hizo caminar en casa y me admiraba mi cuerpo, me miré al
espejo y en verdad ese vestido me resaltaba mis redondeces, mis nalgas se veían
amplias y bien torneadas, se notaba ligeramente la línea de la tanga por ser el
vestido claro, mis pechos bien levantados y definidos, por encima de mis senos
se veía claramente el nacimiento de ellos ya que el escote era bajo, lo
suficiente para dejarse admirar, mi caballera suelta me daba un aspecto sensual,
mis labios pintados de rojo, resaltaban mi boca, no necesitaba mas maquillaje ni
me gustaba, me dijo:-estás un tiro, mas de uno me envidiará hoy.
Salimos, caminamos un poco por el centro, pajareando por ahí
y por allá, entramos a tiendas a curiosear y comprar algunas cosas, noté que en
ocasiones el se separaba de mí y solo me observaba al caminar y ver como los
hombres volteaban a verme por detrás cuando les daba la espalda y por delante al
estar de frente mío, ya que mis senos les atraía la vista enormemente. Fuimos a
una tienda departamental y me dirigió al departamento de ferretería y accesorios
para autos, por ser viernes y de fin de mes las tiendas estaban llenas, en esa
área había menos gente pero todos hombres, al andar ahí me dijo que buscara una
llave mecánica de determinada medida, le dije que por que no la buscaba el, y me
dijo que yo me las tenía que ingeniar para hacerlo y me dejó sola, ya que se
separó de mí, yo al no saber bien donde buscar, solo repasaba la vista de
anaquel en anaquel, sí conocía el tipo de llave pero no sabía bien donde buscar.
Total que me anduve paseando ante la vista de todos los
hombres que me dirigían miradas algunas disimuladas, pero otros de plano
descaradas hacia mis senos, que se veían los nacimientos pronunciados por el
escote del vestido, no se diga hacia mis nalgas, me he dado cuenta que siempre
tratan de verte si traes ropa interior pequeña, y que cuando se notan sobre el
vestido es más la lujuria con la que te miran, total que me atreví a preguntar a
un dependiente que estaba cerca de mí, sobre donde encontraba las llaves, y me
indicó donde, me dirigí a ese lugar donde se encontraban tres jóvenes de
aproximadamente 20 o 22 años, estar ahí entre ellos hizo hacer un momento de
suspenso, ya que ellos dejaron de platicar y de buscar cosas para mirarme.
Las dichosas llaves se encontraban en ese anaquel, colgadas
de unos ganchos que ponen en posición horizontal, pero hay que buscarlas por la
medida, hacerlo me hacía inclinarme para checar las medidas, al hacerlo los
chicos de enfrente no quitaban la vista de mi escote, ya que en esa posición la
visión de mis senos era casi total, ya que la parte superior del vestido se
ondulaba hacia abajo y el brassier al ser de media copa, no los tapaba
totalmente, casi se me veían los pezones, me imaginé que eso era lo que se
encontraría gozando mi marido, me imaginaba verlo discretamente viendo como era
comida con los ojos por esos jóvenes, lo que nunca me imaginé, y eso el me lo
dijo después, que otra persona por detrás me miraba las piernas ya que el
vestido por detrás se me alzaba lo suficiente como para admirarlas, y que aun
mas atrevido simuló buscar un artículo en las partes bajas del anaquel, para
verme debajo del vestido, no sé que tanto haya visto, pero si sé que vieron los
del frente, ya que para ver las llaves de mas abajo me puse en cuclillas para
verlas, al hacerlo dejé una rodilla arriba y otra la apoyé casi en el piso, de
reojo observé como buscaban acomodo para ver mejor disimuladamente, me habrán
visto perfectamente mi tanguita, ya que conservaba separadas ligeramente las
piernas, encontré la dichosa llave y me incorporé, al verlos vi como trataban de
disimular y se sonrojaban al verse sorprendidos mirándome y con una
protuberancia notoria en el frente de sus pantalones, me alejé de ellos y fui en
busca de mi marido que lo descubrí a unos metros solo observando.
Después al salir de la tienda me abrazó, me dio un beso en la
mejilla y me dijo,- que bárbara les diste un show a esos pobre tipos, tremendo,
si no te diste cuenta tenían erecciones nada mas al observarte.
Yo no contesté, estaba excitada, la situación me llegó a
calentar.
Fuimos a cenar, con calma, teníamos toda la noche para
nosotros, de ahí nos fuimos de antro donde se reúnen muchos jóvenes, buscamos
donde acomodar el auto y caminamos sobre la acera, en esa calle había varios
antros y discos, como unas 8 en total o sea que había para escoger, el eligió
uno, me sorprendí al ver en ese local la cantidad de gente que había,
encontramos mesa, pedimos bebidas, bailamos, pasamos cerca de 2 horas,
divirtiéndonos, en la pista de baile, te rozabas con cualquiera, ya que era
insuficiente para todos, hubo un momento de canciones suaves y abrazados
bailábamos, estábamos en la parte final de la pista, donde topaba con pared, el
bajó una de sus manos y me acariciaba las nalgas, mas de una pareja hacía lo
mismo, así que no me inmuté, observé como muchas parejas se besaban, y algunos
hombres mas atrevidos trataban de disimular como sus manos navegaban bajo las
faldas o vestidos de sus chicas, algunas parejas se restregaban fuertemente
buscando contacto de sus sexos sobre la ropa, el me acariciaba las nalgas y
también observaba.
De repente el me empezó a dirigir a un grupo de parejas que
mas emocionadas estaban en besos y caricias clandestinas, me soltó las nalgas y
me hacía tallar con otros hombres que bailaban, lo hacía de una manera
disimulada como si fuera casual, era ilógico que no sintieran mis
protuberancias, había una pareja en la que el tenía las dos manos en las nalgas
de su novia, ahí me guió, este al sentir mi cuerpo, hizo mas lento sus
movimientos de baile y simulando tallar las nalgas de su pareja a la vez tallaba
las mías con sus dorsos, mi esposo me mantuvo ahí unos momentos, eso hizo hacer
mas atrevido a este hombre que de plano liberó una de sus manos y discretamente
me amasó una de mis nalgas, al sentirlo me separé rápidamente, mi esposo solo
sonreía y me besó fuertemente.
Realmente nos divertimos ahí, pero de repente me dijo: -es
hora de cambiar de aires, y pidiendo la cuenta salimos de ahí para pasarnos a
otro de los antros, este otro estaba mas lleno, solo obtuvimos lugar en la
barra, ahí parados a un lado de esta, para bailar teníamos que hacerlo mas
apretados que en el primero, y creo que eso era lo que gustaba a el, bebimos un
poco mas, a el la bebida lo pone mas atrevido y a mi mas caliente, la
combinación ideal si de lujuria se trata, ya sus manos no salían de mis nalgas,
no importaba si nos veían, de hecho no éramos los únicos, era común el faje y
las caricias discretas entre las parejas.
Un mesero llamó a mi esposo y nos guió al fondo del local,
nos había conseguido una mesa, solo que era lo mas apartado del salón, de hecho
creo que la puso ahí por que no hacía juego con las demás, mi esposo le dio un
billete y luego nos trajo nuestras bebidas, el ambiente estaba en su punto,
cerca de las 2 de la madrugada salimos de ahí a otro lugar, eligió uno que se
veía menos concurrido, no tan llamativo como los otros, en la entrada había unos
guardias, lo que no había en los otros que estuvimos, para pasar a el lo tenían
que revisar, pasamos una puerta pesada, era un pequeño pasillo angosto que al
final tenía otra puerta que era la que comunicaba al salón, y ahí a el lo
revisaron, cacheándolo como vulgarmente se dice, mientras a el le hacían eso,
otro de ellos me revisaba mi bolso, como a mi esposo lo tenían de espaldas a mí,
repentinamente y yo creo que sin que hubiera necesidad de ello, el que revisaba
mi bolso puso sus manos en mis costados, hizo que levantara mis brazos como a mi
esposo y subiéndolas por el frente abarcó mis senos, tallándolas y
oprimiéndolas, luego bajó por mis costillas, me quedé muda, deslizó sus manos
por todo mi costados, hasta llegar a mis caderas, ahí se detuvo y me apretó
ligeramente de ellas, como localizando las líneas de mi tanga, ya que al
encontrarlas deslizó sus dedos pulgar e índice por las líneas de ella
siguiéndolas por el frente hasta tocar mi entrepierna, oprimiendo con sus 2
dedos índices en ella, en ese momento terminaron con mi esposo y este hombre me
soltó rápidamente diciéndome que pasara, alcancé a mi esposo quien me tomó de la
mano y entramos, estaba acalorada y sudaba frío, no le hice ningún comentario de
esto.
Uno de los meseros se nos acercó y el le dijo algo al oído,
el mesero sonrió y nos llevó a una de las secciones del local, la mas alejada de
la pista, de la barra y de la entrada, y cerca de los baños, ahí solo había dos
mesas ocupadas, una por 6 jóvenes, 2 de ellas mujeres y otra por una pareja ya
madura, como nosotros, nos acomodó en la mesa mas alejada, en una esquina, nos
trajo bebidas y seguimos divirtiéndonos.
A estas alturas el ya estaba prendido y atrevido y yo
excitada, como estábamos en penumbras el aprovechaba para acariciarme por debajo
de la mesa, que era circular y los asientos igualmente siguiendo el contorno de
la mesa, mientras platicábamos de las peripecias que habíamos desarrollado en
esa noche, el me acariciaba, mi vestido ya casi se encontraba en mi cintura y yo
con las piernas abiertas aceptando su mano en mis partes íntimas, hubo un
momento en que cerré los ojos disfrutando las caricias y abandonada totalmente a
el, me sacó de mi letargo la voz del mesero que nos traía de nuevo bebidas, al
abrir los ojos y verlo frente a la mesa, mirando con descaro como me encontraba
con las piernas abiertas y mi tanguita a la vista me cohibió, cuando reaccioné y
cerré mis piernas, el ya se retiraba, al ver a mi marido y observar en sus ojos
esos destellos de lujuria y morbo me hacía sentir algo encontrado, excitarse al
ver como su mujer era vista en esa forma y exponer mi cuerpo así tan claramente
a otro hombre era como si me usara, pero a la vez la puta que llevo dentro me
hacía excitarme, no pude evitar recordar los momentos de sexo pleno que había
disfrutado a sus espaldas, si eso quería tratarme como una puta, pues eso sería
cuando quisiera, una puta.
Me abrazó y me susurró al oído:-Quiero que vayas al baño y te
despojes de tu brassier, quiero que los luzcas al natural, quiero que tus
pezones se noten en tu vestido, si?-, su voz era una mezcla de súplica y de
excitación.
Sin contestar me levanté para hacer lo que me decía, antes de
ir me incliné por detrás de el, y le dije:-como tú digas mi amor, si quieres
jugar, aquí está tu putita-, al susurrarle esto mi mano le apretó su verga y
pude sentir como se tensaba más, estaba muy excitado.
Me dirigí al baño, camino a el me encontré de nuevo con el
mesero, su vista no se apartó de mis senos descaradamente, pensé para mí,-
espera a ver como salgo del baño-.
Al entrar al baño busqué un apartado para liberarme del
brassier, para hacerlo me bajé el vestido, al despojarme del brassier y sentir
el aire frío del lugar hizo que mis pezones se pusieran duros, de tal manera que
al reponer mi vestido, mis pezones se notaban claramente.
Al salir, noté que mi marido no estaba en la mesa,
seguramente en el baño pensé, me senté de nuevo, el mesero se acercó de nuevo y
me dijo que mi esposo se encontraba efectivamente en el baño. Sus ojos
tropezaron con los pezones marcados en el vestido, descaradamente me dijo que el
me haría compañía hasta que el regresara, y sin apartar la vista de mis senos se
mantuvo parado frente a mí, su mirada me incomodaba, pero a la vez me excitaba,
y mis pezones lo demostraban. Al fin llegó mi marido y el mesero se apartó, los
ojos y manos de mi esposo fueron directamente a mis senos, no le importó que los
jóvenes de la otra mesa se dieran cuenta de cómo se me fue encima prácticamente,
la otra pareja se encontraba en lo suyo, yo lo contenía, pero su atrevimiento y
mi calentura se mezclaron y poco a poco cedí a sus embates, pronto uno de mis
tirantes del vestido estuvo a un lado de mi brazo, y abrazándome me sacó uno de
los senos para acariciarlo a sus anchas, solo semi cerré los ojos, sentí su
lengua recorrer mi seno al aire, mi pezón se endureció mas al contacto con su
lengua, la semi oscuridad reinante era nuestra cómplice, aunque algunos de los
jóvenes trataba de disimular, algunos no y observaban detenidamente como me
acariciaba y besaba, a mí ya nada de eso le tomé importancia, el se dio cuenta
de que nos observaban y susurrándome al oído me dijo:- mira, como nos ven,
tratan de ver tus senos, te gustaría que vieran algo mas?-.
Yo no contesté, solo gemía quedamente, y el insistió
mordiendo ligeramente el lóbulo de una de mis orejas mientras amasaba mi seno
expuesto y su otra mano vagaba por mi espalda hasta mis nalgas.
-Te Quero lucir putita, quiero que te vean un poco mas, te
atreves putita?-. Oírlo y sentir sus caricias me excitó más, pero no le
contesté, no me atrevía. –El que calla otorga cosita, prepárate.
Repentinamente me hizo parar y en un movimiento rápido
deslizó los dos tirantes del vestido por los costados de mis brazos dejándome
desnuda de la cintura hacia arriba, fue un movimiento rápido, no lo esperaba, no
duró mucho, quizás fueron segundos pero para mi fue una eternidad, rápidamente
me senté y mis manos fueron a cubrir mis pechos, mi vista fue hacia la mesa de
los jóvenes, solo dos muchachos observaban, los demás ni en cuenta, y en la otra
mesa estaban ocupados explorando también sus cuerpos aunque mas disimuladamente.
Cuando mi esposo bajó mi vestido, yo les daba la espalda, así
que no creo que hubieran visto mucho, ahora yo devolvía mi vestido a su lugar,
mi esposo solo sonreía y se tallaba su paquete, le miré con un reproche a lo que
me atrajo de nuevo diciéndome:-Estoy seguro que mas de una verga se paró al
verte, te ves exquisita, mi reina.
De nuevo me empezó a besar y a sobar, noté que los jóvenes de
la mesa se disponían a marchar, pagaron la cuenta pero no todos se fueron, se
quedaron dos de ellos, los que me habían visto, seguramente esperaban seguir
viendo algo mas.
Sentí ganas de ir al baño y me paré para ir, cuando regresé
mi esposo platicaba con los dos muchachos, la otra mesa ya se había desocupado,
me fui a la mesa y mi esposo regresó, el mesero nos llevó mas bebidas, sus manos
siguieron acariciándome, -te quiero desnudar cosita-, me dijo.
-Estás loco, eso si no-. le contesté. Pero ya su mano subía
la falda de mi vestido para acariciar mis piernas, de hecho en la posición en
que estaba sentada y como el me atraía hacía que mis piernas quedaran a la
vista.
-Cosita, quiero hacer cosas, quiero verte, que te vean, estoy
muy excitado-, mientras me decía tomó mi mano y se la puso en su entrepierna
para que tocara su verga excitada.
-Quiero cogerte aquí, te quiero meter la verga, sí?, me dejas
hacerte lo que quiera?
-No, ya te dije que no, si quieres nos vamos a la casa, ahí
hazme lo que quieras.
-No, tiene que ser aquí, me emociona hacer algo que no
hayamos hecho, quiero exponerte, que te vean, que te vean como me la mamas, que
te vean las nalgas desnudas, tus pechos al aire-, al decirme y acariciarme me
excitaba más, estaba caliente, no había duda, creo que solo era cosa de tiempo
para dejar todas mis inhibiciones y negativas, y el lo notaba y más me enardecía
con sus caricias y comentarios eróticos, no pude evitar recordar lo sucedido con
don Sósimo.
Uno de sus dedos, buscaron mi intimidad y tallándome sobre
las panties, me hizo derrumbar la última barrera de defensa, -¿eres mi putita
nena, puedo hacerte lo que quiera?-.
Asentí con la cabeza, no tenía fuerzas o no quería terminar
de aceptarlo pero me derrumbaba lentamente.
-Gracias putita mía, serás mi gatita hoy, no habrá límites
para nosotros, esta es nuestra noche-, para esto mi vestido prácticamente era
una blusa, ya que mis piernas estaban expuestas totalmente, solo tapada por la
mesa, hacía que nadie mas viera algo. Sentí movimiento cerca, y voltee a ver,
los dos jóvenes se habían acercado a nuestra mesa, quise incorporarme pero el me
lo impidió,-déjate llevar gatita- me dijo, dócil acepté su propuesta.
Ya nada interfería en nuestra lujuria, su juguete estaba a su
disposición y no nada mas de el, pronto sentí otra mano mas en mis piernas,
entregada totalmente la acepté, esa mano me recorría de arriba abajo mis
piernas, mientras la mano de mi marido frotaba mi entrepierna, aún totalmente
entregada a las lascivas caricias de ellos me preocupaba la gente que nos
pudiera ver, abrí los ojos y me di cuenta que en la orilla de la sección en la
que nos encontrábamos el mesero hacía guardia, entre observándonos y fijándose a
la demás parte del local, observé que se retorcía en su asiento con una de sus
manos en su paquete, tallándoselo, excitado seguramente por el show.
Pronto mis senos también fueron cubiertos por caricias, el
otro joven se había parado detrás de mí y me había introducido sus manos por el
escote del vestido y acariciaba mis senos, uno en cada mano, yo solamente gemía
disfrutando las caricias, mi esposo me hizo abrir totalmente las piernas para
exponer mi cosita totalmente a la disposición de ellos, el que se encontraba al
lado mío, buscó mis partes íntimas por una orilla de mis panties, sus dedos
pronto encontraron la abertura de mi entrepierna introduciendo dos de ellos, a
la vez que me los metía y sacaba, el otro me apretaba los pezones y buscaba mi
boca para besarme, yo solo lo aceptaba no podía hacer mas, estaba rendida a
ellos, mi esposo me tomó de una de mis manos y me hizo agarrar su verga que se
había sacado de los pantalones, a la vez que le acariciaba su verga, estos
hombres me daban gozo con sus manos.
Repentinamente sentía que dejaban de acariciarme, era que
alguien se acercaba a los baños de ese lado, tal vez el mesero los había puesto
sobre aviso, con los ojos semi cerrados observé a dos muchachas que se dirigían
a los baños, quizás no me vieron pero la imagen que tenía yo era muy sugestiva,
con la falda de mi vestido arremangado a mi cintura y las piernas totalmente
abiertas, con mis panties echadas a un lado de mi intimidad y esta escurriendo
sus jugos, con una verga en mi mano y los senos casi a la vista, esperaron que
las jóvenes desaparecieran a su regreso de los baños y de nuevo reanudaron sus
caricias, pronto sentí que el otro joven de mi lado también me hacía agarrar su
verga con la otra mano, solo me acariciaban y manoseaban, creo que eso era lo
que mi marido les había propuesto, pero lo que yo quería era ser cogida, pero
aparte que no me atrevía a pedirlo quizás mi marido no lo permitiría.
Mi marido me hizo poner de pie, tomándome de las manos me
hizo girar recargándome en el respaldo del sillón, con las nalgas expuestas solo
cubiertas por mi tanga, quedé de frente a al otro joven que se encontraba parado
que pronto sacó mis pechos y se los llevó a la boca mordisqueando mis pezones
mientras separaban mis piernas y mi marido y el otro me manoseaban mi sexo y mi
culito, no pude evitar venirme en esos momentos, y mientras temblaba también
jadeaba, me desplomé sobre mi marido y casi suplicando le dije: -sácame de aquí
por favor-.
Algo les dijo y se retiraron, se acercó el mesero y le pidió
la cuenta, antes de retirarse este también alargó las manos y me acarició las
nalgas, alcanzó mis partes íntimas y sus dedos trataban de introducirse en mí,
quizás por la posición que tenía encimada sobre mi marido, no le permitió mas y
pronto se alejó, mi marido pagó y nos retiramos, al salir me pegó duro la
bebida, ya que me sentí terriblemente mareada y no recuerdo como llegué a casa.
Al otro día me levanté tarde, con dolor de cabeza y lo peor
terriblemente caliente al recordar lo sucedido y sencillamente por que no me
habían satisfecho completamente, los juegos y fantasías de mi esposo habían
llegado a un punto en el que habíamos traspasado una barrera nunca pensada.
pensar en esto me hacía estar mas caliente, mi esposo me rehuía, quizás esperaba
pelea o algo así, mientras no le dije nada no hizo comentario, hasta que tuvimos
que hablar de eso, fue en una sesión de sexo en casa, cuando empezó a calentarme
y decirme cosas, me decía putita, perrita, y cosas así y entonces le dije:
-claro que soy tu putita, como en el antro ese, que me hiciste lo que deseaste-,
al principio se turbó pero para pronto empezó a recordar lo sucedido.
-¿Qué sentiste mi vida, te gustó ser tratada como una
putita?. Sus manos amasaban la desnudez de mis nalgas, introduciendo sus dedos
en la canaleta de mis nalgas.
-Sus caricias y sus palabras solo me hacían gemir. –Te gustó
que otras manos te manosearan, que tocaran tus pechos, que te amasaran las
nalgas, que te dedearan?-. La calentura subió y mi calentura también.
-Sí, me gustó, pero por que estabas tú, al principio no
quería, pero lograste excitarme y provocarme a que lo aceptara, no pensé en nada
solo cerré los ojos y lo gocé-.
-Te veías bien puta, mi vida, el recordar tu posición, con
las piernas abiertas, con unos dedos que no eran míos que te dedeaban, y con
otras manos acariciar tus senos mientras gemías con los ojos cerradas y dos
vergas en la mano, han hecho que me masturbe varias veces-.
-¿Te gustó verme de puta mi amor?, lo seré cuando lo desees,
siempre y cuando no me conozcan-.
-Mi vida, ¿Qué hubieras hecho si te hubieran querido coger?-.
No sé, creo que lo hubiera aceptado, yo también he recordado
esa situación y me caliento cuando lo recuerdo-.
-Si lo volvemos a intentar, ¿Te dejarías coger, serías de
nuevo mi putita?-.
-Sí, seré tu putita, podrás hacerme lo que quieras y
entregarme a quien quieras-. Para esto su verga ya estaba dentro de mí y me
taladraba sin misericordia, nos venimos abundantemente y sin restricciones, fue
la firma de un pacto que nos llevaría por caminos insospechados.
Mi esposo cambió de horario de trabajo, ahora trabajaba en el
día, eso y mi nuevo horario, hizo que tuviera menos oportunidades de seguirle
siendo infiel con los tres hombres de la vecindad, al menos por un tiempo, dos o
tres veces me buscaron pero no se presentó la oportunidad y se quedaban con las
ganas, así pasaron varios meses, a mi no me afectaba en nada, ocupada ahora en
los nuevos juegos y fantasías de mi marido estaba satisfecha, en verdad amaba a
mi marido, a pesar de la diferencia de edades, el también me amaba.
Con mi marido jugamos muchas fantasías, una de ellas era la
de ir por las noches a buscarme al trabajo, hubo un periodo en que el director
estuvo ausente y me encargó abrir y cerrar el lugar, tenía que llegar mas
temprano e irme mas tarde, el iba a la salida a esperarme, me hacía desnudarme y
que recorriera todo el lugar desnuda, el me buscaba en los lugares mas adecuados
para hacer el amor, me lo hacía en el baño, en la bodega de limpieza, incluso
una vez lo hicimos en el escritorio del director, hasta que algo preparó.
Esa noche me dijo que llevara ropa para cambiarme, ya que por
mi trabajo tenía que vestir un uniforme conservador, el escogió la ropa y me la
dio, me dijo que llegaría mas tarde, que cerrara, le diera las llaves y lo
esperara cambiada, imaginándome una sesión placentera mi calentura me mantuvo
excitada todo el tiempo en el trabajo, cuando al fin empezaron a salir, me
esperé que nadie mas hubiera, fui a cambiarme, cuando vi la ropa mas me calenté,
tenía que ponerme un baby doll negro que apenas me cubría las nalgas, tanga
transparente del mismo color y no había puesto brassier, me dejé las zapatillas,
me quedé viendo en el espejo pero como no apreciaba bien me dirigí a los
pasillos en ellos había vidrios grandes que parecían espejos, me veía sensual,
las zapatillas me daban una esencia mas presentable, oí que abrían la puerta de
la entrada y me imaginé a mi marido llegar, no me moví y me quedé en ese lugar
parada, sentí su presencia acercarse, cuando estuvo atrás de mi, sus manos
fueron a mis caderas, recorrieron mis nalgas, piernas, sexo, y finalmente mis
senos, al acercarse sentí su desnudez, estaba totalmente desnudo y su verga bien
parada, besó mi nuca, sin dejar de acariciar mis senos, me pellizcaba los
pezones, haciendo que mi calentura subiera mas, que mujer no se excita con un
tratamiento de pellizcos en los pezones, mi vestimenta era un subir y bajar por
todo mi cuerpo, sus manos vagaban por todas mis formas, hasta que una de ellas
se posesionó de mi sexo, me tallaba por sobre la pequeña pieza transparente y
delgada que la cubría, me llevó a una de las oficinas, y así como estaba sin
desnudarme me recostó en el escritorio, me abrió las piernas y solo separando la
pequeña ropa interior que portaba me introdujo su verga, esta entró con
facilidad ya que me encontraba totalmente mojada, me empezó a coger a su antojo.
-Que rica te ves mi reina, como me gustaría pasearte así, que
te vean lo hermosa que eres, que vean tus nalgas, tus lindas piernas, tus ricos
pechos-.
-Sí mi vida- le contesté, -¿quieres que vean a tu putita así,
casi desnuda?
-Sí perrita, que te vean, que se les antoje tu cuerpo, que te
quieran coger.
-¿Quieres que me cojan mi vida?, no me digas eso, que me
enardeces.
Me metió un dedo en el culo, a la vez que me cogía, -¿Te
gustaría tener otra verga adentro mi amor?
Al hacer eso me hizo moverme con mas desesperación buscando
el orgasmo, me encantaba que me dijera así de cosas, esas fantasías me hacían
mar ardiente.
Me sacó la verga y dejó de cogerme,- No me la saques, termina
mi vida.
-No te haré venir hoy putita-, me empezó a acariciar y
pellizcar los pezones y puso su verga en mi cara, abrí la boca y lo dejé cogerme
por ella,, estaba ardiendo, lo que quería era terminar en un orgasmo.
¿Quieres verga putita?, ¿Te quieres venir con una verga
dentro?
-Sí, quiero que me sigas cogiendo.
-Pídemelo putita, pídeme que te coja, dime que quieres una
verga.
-Cógeme papito, quiero una verga, méteme tu verga por favor.
-No, mi verga no te la meteré, pero te puedo traer otra verga
que te haga terminar-, no dejaba de acariciar mis pechos y ahora también me
tallaba mi sexo y yo me movía buscando su dedo que entrara pero el solo me lo
tallaba sin introducírmelo.
-Ruégame por otra verga y te traeré otra verga que te coja
putita-,
Yo solo decía que me la metiera, sin aceptar lo que me decía.
Me dejó de acariciar y de nuevo se puso entre mis piernas con
su verga en la entrada de mi cosa, pero sin empujarla, se inclinó a besar mis
senos y mordisquearlos, me mordió mi oreja y me susurró, -¿Quieres verga mi
amor? ¿Quieres venirte con una verga?.
Yo me movía tratando de sentirlo mas y de que me poseyera,
sin lograrlo, el siguió con sus palabras.
-Tu dime que sí mi vida y tendrás una verga dentro de ti,
quiero verte hoy como te cogen putita, recuerda lo que hablamos, eres mi putita,
y quiero que hoy lo seas mas, que otra verga se meta en tu cuerpo.
Decirme eso, hizo que más me calentara y casi gritando le
dije: -Haz lo que quieras pero hazme venir papito.
El se enderezó y me dijo: -espera aquí mi vida solo
prepárate-, y así desnudo como estaba se salió, esperé así recostada en el
escritorio, con las piernas abiertas y mi baby doll totalmente descompuesto en
mi cuerpo, mis senos fuera de el, mi braguita, por lo delgada y transparente
totalmente mojada.
No duró mucho la espera y regresó, sin decirme nada se puso a
un lado de mi y me besó, me mordía levemente los labios.
-Cierra los ojos mi vida, disfruta de lo que te tengo
preparado, quiero que goces y quiero gozar yo también-.
Obedecí, y de pronto mis ojos fueron abarcados por una
pañoleta, me vendó los ojos para que no viera nada, me pidió que abriera la boca
y me metió su verga, el se encargó de meterla y sacarla, sentía que alguien
bajaba mis braguita, unas manos extrañas lo hacían, el me susurraba: -así
mamita, mámamela, sus manos me acariciaban los senos, pronto sentía que esa otra
persona me ponía su verga en mi sexo y empezaba a meterla con lentitud, como
disfrutando de la suavidad de mi interior, me tomó de las caderas y me la empujó
toda, mamar la verga de mi marido y sentir en el interior de mi sexo otra me
elevó la calentura, no pensé en nada mas sino solo en gozarlo, si eso quería mi
marido eso haría, gozar como una puta.
Mis gemidos se intensificaron a la par de la mamada que le
daba a mi marido, sentía como se tensaba y trataba de retardar su venida, el que
me cogía lo hacía sin prisa, disfrutando de mi sexo.
-Así putita, siente otra verga, te gusta putita?, te gusta
sentir otra verga dentro de ti?- me susurraba mi marido, no podía hacer otra
cosa mas que gemir, y a sentir con la cabeza.
El que me cogía me levantó de los tobillos con las rodillas
flexionadas y abriendo un poco mis piernas como para intensificar sus
acometidas, mi marido me liberó la boca de las acometidas de su verga y solo se
limitó a masturbarse al observar como otro hombre me cogía.
El ser cogida por alguien que ni idea tenía de quien podría
ser me enardeció mas, me movía intensamente acoplándome a las embestidas del
desconocido, este acomodó mis pantorrillas a sus hombros y sus manos buscaron
mis pechos, me los estrujaba sin olvidar mis pezones, como me enardecía ese
tratamiento que me daban a mis senos, era algo que no podía evitar ser tratada
con fuerza y sin consideración me enardecía.
Voltee a buscar a mi esposo, este se encontraba a un lado,
solo sentía su excitación ya que era manifiesta, sentía que jugaba con su verga
en la mano y observando como su mujer era tratada como una puta, totalmente
entregada a ese desconocido, recibiendo su verga en mis entrañas para deleitarlo
a el, para cumplir sus fantasías, mi imaginación voló a don Sósimo, ese viejo
que igual se deleitaba en ver como me cogía otro, no pude evitar sentirme mas
ardiente al recordar situaciones similares, solo que ahora el que me observaba,
el que disfrutaba viendo como era cogida, era mi esposo, al cual amaba mucho.
Pensar en esto, sentir a ese hombre dentro de mí e imaginar a
mi esposo hizo que mi cuerpo temblara al ser recorrido desde el interior por una
descarga de plenitud y placer transformado en un fuerte orgasmo, mi cuerpo se
estremecía al sentir como una descarga en mi interior. Fue como si mi mente se
desconectara de mi cuerpo, ya que este se convulsionaba al sentir mi orgasmo,
pero mi mente quería seguir disfrutando de ese placer, una cosa era segura, no
estaba satisfecha, quería más, a pesar del intenso orgasmo que experimentaba,
era una mujer sedienta de placer y lujuria en ese momento, con mis manos
apretaba de los brazos a este hombre como temiendo que dejara de darme placer.
Pero el seguía taladrando mi cuerpo, haciéndome sentir mas
oleadas de placer y así logró arrancar de mi cuerpo un segundo orgasmo, todavía
no me reponía de este cuando sentí que me la sacaba y pronto sentí su verga en
mi cara, se masturbaba y estaba a punto de venirse, me decía que abriera la
boca, lo cual lo pensé, pero antes de decidirme el se venía en mi cara,
embarrándome con su semen.
Después de unos momentos en que trataba de reponerme, solo
sentí que alguien se alejaba, cuando escuché la voz de mi marido: -Mi putita
linda, que rica te ves así, bien cogida-. Su verga me la tallaba en la cara
embarrada de semen, semen de otro y el se deleitaba en sentirla en su verga.
Me hizo incorporar y ponerme de espaldas a el, me recostó en
el escritorio boca abajo, exponiendo mi trasero, como no había nada que se
interpusiera colocó la punta de su verga en mi orificio trasero, lubricada su
verga con el semen que tenía en la cara no le costó trabajo metérmela, sentir su
verga en mi culito me hizo gritar y gemir, me cogió como quiso, era una muñeca
de trapo en sus manos, se dedicó a darse placer, abriendo con sus manos mis
nalgas para ver como su verga me taladraba, ser cogida por el culo me excitaba
mucho, el pasó una de sus manos por el frente hasta alcanzar mi clítoris para
estimularlo, al hacer esto me elevó a un tercer orgasmo, ya completamente
desfallecida por esta tercera venida, lo sentí vaciarse en mi culo, se agitaba
fuertemente y gimiendo me decía toda clase de palabras como: putita, perrita,
toma mi verga, etc.
Cuando salimos de mi trabajo rayaba la media noche, estaba
cansada y adolorida, coger en un escritorio no es tan cómodo, al menos después
de terminar, en plena calentura no lo sientes pero luego sí, pero también estaba
satisfecha, saber que mi marido le gustaba que otro me cogiera me hacía sentir
mejor quizás en relación a la aventura que me traía con esos otros tres hombres.
Una vez en la calle el me atrajo y me dio un tierno beso, lo
amaba y sé que el también, esto era parte de nuestro amor. Hacer cosas como esta
ya sería algo complementario de nuestra relación.
El hecho de disfrutar como si fuera una nueva relación con mi
marido me mantuvo indiferente a mis tres amantes, hacía varios meses que no
disfrutaban de mi cuerpo, y el que disfrutó de la primera oportunidad fue el
viejo dueño de la casa.
Ya casi para llegar a fin de año por ahí de noviembre a mi
esposo lo mandaron a un curso lejos a una ciudad distante, estaría fuera por
tres días, el viejo se enteró por el, y me buscó para hacerme una proposición,
salir para disfrutar de juegos sexuales, cuando me lo propuso, al principio
pensé en mandarlo a volar, quería deshacerme de ellos, pero conforme hablaba y
me decía de cosas y me trataba de puta, volvió a aflorar la puta que llevaba
dentro, y al final terminé aceptando y solo esperé que mi marido saliera para
hacer los arreglos necesarios para quedar sola, mi hija no era ningún problema
mi madre siempre me peleaba que se la dejara para dormir con ella, así que eso
no fue obstáculo, coincidió que los otros dos hombres se encontraban de viaje
visitando a sus familias y quedé a la disposición del viejo, no sabía que se
traía entre manos, pero me excitaba echar a volar la imaginación sobre que me
haría.
Igual que la vez anterior nos vimos en la parada de camiones,
ya en camino me explicó lo que haríamos y me sorprendió su audacia, me dijo que
iríamos a un lugar alejado, que mas bien era una congregación, que tenía que ir
a un local donde trabajaría por ese día, que el encargado ya estaría enterado de
que iría, ya que el ya había hablado con el dueño, me dio todas las
instrucciones precisas.
Al llegar a la congregación me dijo que tomara un taxi, ya
que debería de llegar sola, lo hice, di la dirección del lugar, al llegar me
invadió un sudor frío y dudé un poco, no sabía que me esperaba, miedo a lo
desconocido, a lo que sucedería, pero también cierta excitación por lo que me
había dicho don Sósimo antes de dejarme sola: "Hoy serás una puta de verdad".
Al fin me animé y entré, el lugar no me agradó realmente, era
un lugar semi oscuro, olía a cerveza, las mesas eran de madera sin manteles ni
nada por el estilo, habían solo dos personas bebiendo que se me quedaron viendo,
al fondo se encontraba la barra y una persona detrás de ella, que me imaginé
sería el encargado, en una mesa a un lado de la barra pegada a la pared se
encontraban dos mujeres.
Me presenté con el de la barra di el recado tal como me dijo
el viejo, que iba de parte del dueño y esta persona me dijo que efectivamente
había recibido instrucciones de recibirme.
Me dio las indicaciones de lo que serían mis obligaciones, lo
que haría etc.
Una de ellas era atender las mesas, cosa que para hacerlo, el
mas tarde dijo que repartía las mesas de acuerdo a las chicas que llegaban, otra
era de que cuando me lo solicitaran tendría que sentarme en las mesas a
compartir con los clientes, no era necesario que tuviera que beber cerveza,
también podría ser refresco o jugo o copa, según me dijo como acordara con quien
me invitara, había una bonificación por cada cerveza, refresco o copa que tomara
y cosas por el estilo.
Me preguntó si traía ropa para cambiarme, a lo que le dije
que sí y me indicó una sección en la que podía hacerlo y donde podría guardar
mis cosas, me cambié y salí a efectuar mi trabajo, me había puesto una minifalda
blanca, con una blusa roja de tirantes, bajo esta ropa, una minitanga del color
de la falda y brassier de media copa. Al regresar al salón de las mesas ya había
dos chicas mas, al cabo de una hora había cerca de 8 chicas en total mas yo, era
un ir y venir de clientes, a pesar de lo feito del lugar llegaban muchos
clientes, ya había empezado a atender gente, ayudada por instrucciones de
algunas de ellas. Nos llamó el encargado y empezó a asignar mesas, me tocaron
dos, las cuales tenía que estar al pendiente de servirlas, la mayoría de las
chicas eran jóvenes, todas vestidas sugestivamente, algunas de ellas muy guapas
y de buen cuerpo, sobre todo una de ellas, una chaparrita morenita, era muy
solicitada en las mesas.
Así estuve platicando con algunas de ellas en una mesa y
atendiendo las mesas que me correspondían y observando lo que sucedía a mi
alrededor, era común los abrazos y los besos de los clientes con las chicas,
hasta que llegó mi primer invitación a las mesas, era un grupo de cuatro
hombres, comunes diría yo, me presenté como Rosa, ese sería mi nombre de
batalla, algo que me explicaron las chicas, una debía tener otro nombre para los
clientes, les dije que tomaría un jugo y aceptaron, nada fuera de lo común,
preguntas de quien era, cuantos años tenía, de donde era, cuanto tiempo tenía
ahí, etc. Conviví con ellos cerca de una hora, pagaron y se fueron, cuando me
paré ya tenía otra invitación en otra mesa y así se fue el tiempo y casi
anochecía, cuando me llamó un cliente de una mesa que se encontraba solo, me
dijo que le acompañara pero quería que me tomara una copa, era un hombre grande
como de 45 años, vestido correctamente y de buen hablar, me convenció y acepté.
Para pedir la segunda copa con el, me dijo que quería que
pasáramos al reservado, no sabía de que me hablaba y le dije que preguntaría, el
de la barra me explicó que era un apartado que se encontraba en la parte trasera
del local, que ahí, ahí solo había una mesa con sillas, pero además me dijo que
estaría a solas con quien fuera, y que se prestaba para que los clientes se
aprovecharan de una, que normalmente iban ahí las chicas con quien ya habían
hecho trato o tuvieran confianza, que tenía un costo extra las bonificaciones y
que cualquier otro arreglo yo lo acordaba con el cliente, le pregunté sobre el
cliente y me dijo que era tranquilo, que no daba problemas y muy generoso.
Acepté la propuesta del reservado y nos dirigimos hacia allá,
este lugar era mas bien un apartado que hicieron del lugar, la única diferencia
era que estaba una con los clientes a solas, una misma atendía la mesa, es decir
cada que se pedía algo una iba por ello, el lugar tenía música de fondo, aire
acondicionado, las mesas eran mejores, igual las sillas, más cómodas.
Bebí con el dos copas mas, pero para eso ya su brazo de el
estaba sobre mi espalda, tallaba mis hombros con su palma, con su otra mano
agarraba mi otra mano, se platicaba de cosas triviales, buscaba mi cara con la
suya, hasta que sus labios rozaron los míos, al ver que no le hacía gestos, se
relajó y se acercaba mas a mi, ya sus manos empezaron a buscar zonas mas
agradables, una de ellas ya estaba en mis piernas, y la otra ya abarcaba uno de
mis senos por encima de la blusa, buscó mi boca y acepté un beso mas prolongado,
su mano dejó mis piernas y subió a mis hombros bajando los tirantes de mi blusa,
eso hizo que mis senos quedaran descubiertos, lo cual aprovechó para
acariciarlos a su antojo y tallar mis pezones, su boca buscó a estos, le dejé
hacerlo, me estaba excitando, no necesité de mucho para calentarme, buscó mis
piernas para acariciarme y subir sus manos a mi entrepierna, me acarició por
encima de mi tanguita, poniéndome mas ardiente.
Pasó el rato haciendo esto, pero solo me acariciaba, de ahí
no pasó, yo le dejé hacer lo que quiso, me dijo que quería venir otro día
exclusivamente a buscarme y salir a otro lado, le dije que cuando quisiera,
cuando se fue yo ya estaba prendida, me dejó una buena propina, era mi primer
pago como puta, no pude evitar una sensación de vergüenza, eso era en esos
momentos una puta y nada más.
Continué realizando mi "trabajo", el problema era que ya
había bebido y me tomé otras copas más con otros clientes, ya era de noche,
cuando el ambiente se encontraba en su punto, me llamaron en otra mesa, mi
sorpresa era que en esta se encontraba don Sósimo, como un cliente más
acompañado de tres hombres mas.
Me invitaron a sentar, pedí otra copa, el viejo me atrajo
hacia el, me jalaba y abrazaba, sus compañeros decían flores a mi cuerpo y
belleza, de momento el viejo pidió el reservado, de nuevo me dirigí a la barra a
solicitarlo, el encargado sonrió y me dijo: -caray niña, tan seriecita que te
ves- solo sonreí, estaba mas relajada, la bebida me hacía ponerme así, estaba
algo ansiosa, imaginarme con don Sósimo y acompañada de tres hombres me hacía
imaginarme lo que podría pasar.
Para pasar al reservado ellos pidieron una botella de licor,
pasamos atrás al lugar, metimos otra mesa y otras sillas, ya dentro don Sósimo
me acaparó, me abrazaba, y besaba, sus compañeros hacían bromas a el y a mí, ya
mas en confianza pidieron que también les diera un beso -ya que de ver se
antoja- dijeron.
Me paré y les fui dando un beso a cada uno, estaba
desinhibida, al pasar por cada uno de ellos, ya sea que me abrazaban, o jalaban,
uno de ellos me acarició el trasero al besarlo, al sentarme don Sósimo reclamó
también su beso pero que me parara, lo hice y me acerqué a besarlo me jaló hacia
el y una de sus manos se deslizó por la parte posterior de mis piernas bajo la
mini falda hasta llegar a mis nalgas, hacerlo dio lugar a que los demás se
alborotaran, seguimos conviviendo, las copas seguían.
Ya encarrerado en sus manoseos don Sósimo me susurró al oído:
-ve al baño y quítate el brassier putita-.
Sonreí y obedecí, me dirigí a los baños a hacer lo que decía,
al regresar fue notorio ya que los ojos de los hombres enseguida fueron a los
pezones marcados en la tela de la blusa, me senté de nuevo y el viejo empezó a
presumir de lo que tenía al lado.
-Como ven a esta hermosura compañeros, si o no está
buenísima, miren que lindos pechos-, al decir esto sus manos sopesaban mis
pechos.
Ellos asentían y pedían ver mas, uno de ellos dijo que los
dejara ver al natural, al decir esto don Sósimo empezó a bajar los tirantes de
mi blusa, resbalaron por mis hombros con lentitud, disfrutando el viejo de lo
que hacía, tomando la blusa por el frente la empezó deslizar por el frente
descubriendo poco a poco mis pechos, estos se fueron asomando en su plenitud,
majestuosos, firmes, grandes, y con los pezones totalmente erectos por la
excitación.
Ellos festejaron al verlos, decidí seguir en mi papel de
puta, me subí la blusa y les dije: -ya basta, si quieren ver más tendrán que
pagar-.
Ellos festejaron y uno de ellos sacando dos billetes de alta
denominación y poniéndolo en la mesa dijo: -esto por que dejes tus pechos
desnudos, y lo que salga-, sin pensar mucho yo misma bajé mi blusa y dejé mis
pechos al aire, lo festejaron con un salud, y así con los senos a la vista seguí
conviviendo con ellos.
El viejo y el otro que estaba a mi lado no dejaban de
abrazarme y acariciarme los senos, sentí un pie desnudo por mis rodillas, el de
enfrente trataba de meterla entre mis piernas, lo dejé hacer y pronto su pie
descalzo alcanzó mi entrepierna, el que estaba al lado mío, se dio cuenta y con
una de sus manos hizo separar mis piernas, mis ojos fueron hacia ese lugar
íntimo invadido, ver como un pie oprimía mi sexo y como era observada por el
otro me hizo cerrar los ojos, no pude evitar un estremecimiento y un gemido
salió de mi boca, fue el detonante de lo que siguió, pronto estaba rodeada de
los cuatro y ocho manos recorrían mi cuerpo principalmente mis pechos, ya que me
encontraba sentada, una mano me invitó a parar, mi blusa voló igual que mi
falda, solo quedé con mi tanga, retiraron de las mesas todo lo que había y me
recostaron en ella con las piernas colgando y abiertas, una boca se apoderó de
mi sexo por sobre mi prenda interior, mientras mis pechos eran estrujados y una
boca me las besaba y mordisqueaba mis pezones, para pronto una verga ya buscaba
mi boca, me la introdujeron y me dejé hacer, siguiendo los instintos de mi
cuerpo ardiente por naturaleza, que se encontraba completamente entregado al
placer de estos hombres.
Mientras mi boca satisfacía a uno de ellos, pronto otra verga
invadía mi intimidad entre mis piernas, solo me había hecho a un lado la
tanguita para cogerme, mi cuerpo era tratado sin consideración, me taladraban,
buscando solamente su satisfacción, solo gemía tratando de acoplar mi cuerpo a
los embates de ellos, se turnaban para ocupar mi sexo y mi boca y someter mis
pechos a su antojo, me hicieron venir antes de que el primero de ellos se
derramara en mi, ellos usaban condón para cogerme y para ocupar mi boca se lo
quitaban.
Mi boca fue la primera que recibió el jugo del primero de
ellos, no me dieron tiempo de sacármela, la tuve que recibir en ella y después
escupirla, me talló su verga batida en la cara.
No sé cuanto tiempo me tuvieron a su antojo, pero sí que fui
tratada como una verdadera puta, se satisficieron, me satisficieron, siguieron
tomando mientras yo me reponía, me sentía como una verdadera puta, estaba
desnuda, solo con mi tanga, que nunca me la sacaron, toda embarrada de semen, me
limpié lo mejor que pude, me vestí y fui a los baños a terminar de asearme.
Regresé al reservado, todavía me esperaban, pidieron la cuenta, pagaron, el
viejo se atrevió todavía a meter entre mis pechos unos billetes, -te lo ganaste
putita, sabes hacer tu trabajo-
Salí con el dinero que había ganado en ese rato, me sentía
mareada, fui a la barra a reportarme, le comenté al encargado que me sentía un
poco mal y me dijo que me descansara un momento, me dijo que me daría una hora
para reponerme, le encargó la barra a una de las muchachas y me llevó a donde
podría descansar, me llevó a la parte trasera del local a un cuarto que había,
en el había una cama y muchos cartones de cerveza, mas bien parecía una bodega
que un cuarto, me tomó de la cintura y me dijo que ahí podía descansar, que eso
no lo hacía con las demás chicas pero que conmigo haría una excepción.
Me recosté en la cama y cerré los ojos, caí en un sopor, me
dormí, sentí manos que recorrían mi cuerpo y trataba de abrir los ojos y no
podía, sentía mis pechos que me los apretaban y besaban, que mi trasero era
acariciado, sentí cuando algo se introducía en mi, logré semi abrir los ojos
para darme cuenta que alguien se encontraba encima mío, me había penetrado con
su verga y me tallaba con ella mi interior.
Mi calentura afloró de nuevo y lo dejé hacer, pude ver que se
trataba del encargado, se encontraba vestido, solo se había bajado los
pantalones y se había sacado la verga para cogerme, mi falda estaba arremangada
a mis caderas, mi blusa igual hacia abajo con los pechos de fuera, me había
corrido mi tanguita de hilo dental, ya que no presentaba ningún obstáculo para
la penetración, me cogió a su antojo, aprovechó mi estado para satisfacerse,
sentí sus espasmos al venirse, pero no sentí ningún líquido en mi interior,
había usado condón.
Al terminar, me acomodó lo mejor que pudo la ropa, y salió,
descansé otro rato hasta que me hablaron, eran cerca de las diez de la noche,
había que atender otros clientes, cerraban hasta la media noche.
Lo demás fue solo atender, conviví en algunas mesas mas pero
ya sin tomar licor, no me entraba ya nada, pasada ya la media noche, recibimos
instrucciones de levantar ya las sillas, había que subir las sillas a las mesas,
se pagaron las cuentas de los últimos clientes y el encargado empezó a pagar las
bonificaciones que nos habíamos ganado y poco a poco se retiraron las chicas, a
mi me retuvo hasta lo último, me pagó lo que me correspondía, y platicando un
poco me comentó que yo no era de estas chicas que trabajaban como un oficio mas,
me preguntó que por qué había ido.
-Solo es satisfacción de alguien corazón- le contesté,
platicamos un rato de buena manera, me dijo que cuando quisiera volver podía
hacerlo, que no sería necesario tratarlo con el dueño, que el gustoso me
recibiría.
Le dije que si regresaba sería por que yo quería, que me
gustaría regresar, pero por mi cuenta, satisfaciendo a mi misma.
Como despedida me besó y manoseó mis nalgas y me dijo también
que si quería podía ponerme en contacto con el y que el conocía gente que en
ocasiones buscaban alguna chica así como yo linda, joven y sobre todo caliente,
me dio el número de su celular por si me animaba.
Cuando salí, un coche esperaba enfrente, era un taxi y dentro
el viejo, que me esperaba para llevarme a casa, llegué de madrugada a casa, al
contar el dinero que había obtenido, me di cuenta que en un día había obtenido
lo que ganaba en una quincena, me dormí pensando en la experiencia vivida,
sentía un cosquilleo, y muy dentro de mi pensaba que regresaría, pero sola, sin
que nadie se enterara, viviría mi fantasía y nada mas.
Esa faceta en mi vida, fue la que detonó la puta que llevaba
dentro, ya no era solo una fantasía de ser una puta, ya me había convertido en
una puta que cobró por lo que hacía y que además le gustaba y lo disfrutaba.
Este viejo lo había logrado, hacerme una puta de verdad.
Era innegable la influencia sexual que tenía el sobre mí,
solo era cuestión de que me hablara de sus ansias y decirme que era su puta para
convencerme, pero sobre todo para calentarme, en realidad era eso, que yo era
una mujer que había encontrado su interior sexual verdadero, una mujer caliente
que le gustaba el sexo, y que lo gozaba, estaba embarcada ya en una espiral de
satisfacción que había ya incluido a varios hombres, varias vergas que habían
probado ya mis partes mas íntimas, mi boca, mi sexo y mi culito, nunca poco mas
de un año antes había pensado en semejante situación, y acosos no me habían
faltado, muchos hombres se me habían insinuados, desde desconocidos hasta uno
que otro familiar, pero ahora era diferente, pero trataba de mantener todo en
secreto, sabía que estos 3 hombres eran discretos, lo que había hecho con el
viejo había sido en otro lugar, con desconocidos, que nunca volví a ver, y lo de
mi marido era aparte, eso el lo había preparado y le había cumplido, era su
puta.
Seguiría siendo la puta de ellos 4, pero sobre todo seguiría
siendo la esposa decente, la mujer respetada, la mamá amorosa, era algo que no
cualquiera logra, pero llegado el momento sería de nuevo una putita.