Hola amigos, aquí estamos de nuevo los magoyas para contaros
nuestras aventuras.
Después de la siesta reparadora tirado sobre el sofá y como
aún faltaban un par de horas para ir a buscar a Sarah y a Sofía, nuestra última
incorporación, decidí leer los correos que me enviáis con comentarios a estos
relatos y entre otros muchos me llamó la atención el siguiente que os
transcribo.
" Querido Carlos:
Me han llamado mucho la atención tus relatos y además de
proporcionarme unas pajas descomunales la leerlos, me han hecho reflexionar
sobre si yo también sería magoya. Te cuento:
Me llamo Miguel, tengo diecisiete años, voy al instituto,
salgo con una chica de mi clase desde el año pasado, nos acostamos juntos cuando
podemos (que no son muchas veces) pues no tenemos sitio donde hacerlo y la paga
no da para ir a un hotel, así que follamos cuando hace bueno y nos vamos de
excursión con tienda de campaña, en algún fin de semana que mis padres salen y
me dejan solo en casa, en fin, bastante menos de lo que nos gustaría. En
cualquier caso nuestra relación es normal, siempre satisfactoria para los dos.
Pero a pesar de esto, siempre me han llamado la atención los chicos. Me gusta
verlos desnudos, ver sus miembros en las duchas después del deporte me excita
algo. Nunca me he considerado por ello marica, siendo además que mis relaciones
heterosexuales han sido normales.
Pero leer tus relatos me ha hecho reflexionar sobre si en
realidad yo no seré magoya (o bisexual), así que me he decidido a probar con
algún chico para ver si me gusta y así poder disfrutar el doble.
Lo he hablado con mi chica y a ella le ha parecido bien, pues
ella también ha tenido relaciones lésbicas con su mejor amiga. Por lo que se ve,
entre chicas es más normal este comportamiento que entre los tíos, pues tienen
más intimidad entre ellas que en la amistad entre dos tíos.
Así que me he planteado con quién podía probar y he llegado a
la conclusión de que lo más sencillo era lo más próximo. Y lo más próximo, en mi
caso es mi hermano mayor. Se llama Jaime y tiene 19 años. Es deportista, juega
al fútbol, tiene muy buen cuerpo (yo tampoco estoy mal), tiene un rabo de
escándalo (más de 22 cm, el mío sólo tiene 16cm) y no tiene novia, siempre está
con un par de amigos. Así que como compartimos habitación y cuarto de baño y
nunca hemos tenido pudor alguno y nos vemos desnudos naturalmente, he pensado en
atacarle.
Ahora te cuento el resultado del ataque.
Mi plan consistía en que me viera masturbándome de forma
continua y ver cómo reaccionaba. El nunca me ha visto masturbarme, yo a él sí,
le espío alguna vez en el cuarto de baño y la verdad es que me gusta verle cómo
se menea esa tranca y cómo sale la leche disparada.
Normalmente mi hermano se levanta cuando yo ya he salido del
cuarto de baño y me estoy vistiendo para ir al instituto, ese día me "olvidé" de
poner el despertador así que nos despertamos a la vez, se levantó él primero y
fue a la ducha, yo empecé a pelármela y entré en el cuarto de baño con la polla
erecta en la mano mientras él estaba en la ducha, era algo que solíamos hacer,
mientras uno se duchaba el otro podía entrar a lavarse los dientes o a mear, ese
día yo entré a hacerme una paja delante de él.
Qué haces tío? –me dijo mirando atentamente cómo me
la meneaba – Pensaba que estabas meando.
Pues mira, me he levantado así y necesito un apañito
urgente. Supongo que no te molesta que me desahogue un poco. No?
No, no, por mí puedes seguir –dijo mientras se
secaba.
Siguió lavándose los dientes y pude observar cómo no me
quitaba ojo a través del espejo y la polla se le ponía morcillona. Salió cuando
yo hube terminado y me había metido ya en la ducha.
Después de comer él iba al baño a lavarse los dientes antes
de volver a la facultad, yo lo hacía más tarde pues aunque la entrada al
instituto era a la misma hora yo tardaba cinco minutos andando y él tardaba casi
una hora entre metro y autobús. Esa tarde me adelanté a él y entré en el cuarto
de baño a hacerme una paja en su honor, cuando entró en el baño y me vio me dijo
Chico, otra vez? Que pasa que te ha dejado tu novia o
qué?
No, lo que pasa es que llevamos más de diez días sin
mojar y se me revientan los huevos de leche. Lo hago habitualmente, lo
que pasa es que nunca me habías cazado y hoy, en un solo día, me has
cazado dos veces.
Pues nada, dale fuerte.
Se puso a lavarse los dientes y vi cómo me observaba de nuevo
por el espejo.
Por la noche al irnos a acostar entramos a la vez al baño a
lavarnos los dientes y en esta ocasión fue él el que dirigiéndose al water
empezó a meneársela delante de mí.
Qué, tú también? – le pregunté.
Sí claro, lo que pasa es que antes procuraba que no
me vieras, para no darte mal ejemplo, pero como tú no te cortas, yo
tampoco.
Me estás dando envidia – le dije.
Me puse a su lado empujándolo un poco para hacerme sitio
junto a él frente a la taza y empecé a menármela al mismo ritmo que él. Mi
hermano la tenía mucho más gorda que la mía y bastante más larga y cuando se le
ponía tiesa daba miedo pensar en qué agujero tendría que entrar.
Si quieres yo te la meneo a ti y tú a mí, que dicen
que da más gusto al no ser la propia mano de uno. – me propuso.
No es mala idea, así me imagino que es mi novia y
seguro que lo disfruto más.
Le agarré su polla, era tan gorda que casi no la abarcaba con
mi mano. El agarró la mía y con suavidad empezó el meneo. Yo, con la situación
de excitación, duré muy poco salpicando todo el baño en una erupción tremenda.
Chico, para ser la tercera del día has soltado un
montón de leche.
Ya te he dicho que tengo los huevos a reventar.
Entonces empezó a darme un masaje en los huevos con las dos
manos y dirigió sus dedos con disimulo hacia la parte trasera acariciándome el
culo y el ojete. Yo imité su acción y mientras con una mano seguía el pajeo, con
la otra le acaricié los huevos y el culo. Al notar que me atrevía como él a
acercarme a la puerta trasera abrió las piernas para facilitarme la labor, yo
hice lo mismo. Se chupó el dedo y empezó a frotarme el agujero empujando
suavemente con la yema del dedo para iniciar la dilatación. Yo seguía con mi
paja pero él no acaba de correrse, o aguantaba mucho o necesitaba más estímulo,
así que, para subir el ritmo, le eché saliva en la punta del capullo lo que
aumentó la lubricación y seguí con mi masaje de huevos y culo, sin atreverme a
meterle un dedo, como ya estaba haciendo él conmigo lo que estaba provocando que
tuviera la polla tiesa de nuevo. Al final se corrió salpicando mucho más de lo
que yo lo había hecho, hasta me ensució a mí pues los espasmos del instrumento
lo volvieron incontrolable. Al notar que se corría me clavó el dedo medio de su
mano hasta el fondo del culo y la sensación fue indescriptible.
Su polla empezó a bajar, pero la mía estaba otra vez
necesitada de un tratamiento.
Pero chico, otra vez estás así? – dijo mientras me
sacaba el dedo del culo.
Sí, lo que me has hecho en el culo, nunca me lo
habían hecho, pero mira si me ha gustado, que fíjate cómo me has puesto
otra vez.
Pareces un mono, tres corridas en un día y sigues con
la polla tiesa. Trae que te doy otro meneo a ver si se te pasa de una
vez.
Me la meneó mientras me metía de nuevo el dedo en el culo y
volví a correrme de forma espectacular. Limpiamos los restos del baño y dijo.
Y ahora a dormir, que mañana hay que madrugar.
De acuerdo.
Había funcionado mi plan. Además me había permitido descubrir
que mi hermanito sabía cómo excitar a un tío metiéndole el dedo por el culo.
Eso, y que no tuviera novia me hizo plantearme si mi hermano no sería
homosexual. Habría tiempo de saberlo, se lo pensaba preguntar, pero no de
momento.
Mi plan era ahora convertir la paja nocturna en algo
habitual.
A la noche siguiente entramos al cuarto de baño, mi hermano
había estado de entrenamiento con el equipo de fútbol, al desnudarse se la noté
toda enrojecida.
Qué te ha pasado. –le pregunté señalándosela con la
mirada.
Nada, que hoy ha tenido trabajo extra.
Qué, te has estado pajeando salvajemente después de
lo de ayer?
Voy a decirte una cosa que espero que sepas guardar
en secreto.
Seguro hombre.
Soy homosexual y tengo pareja estable. Follamos
cuando podemos, que es todas las semanas un par de veces, después de los
entrenamientos y después de los partidos de los sábados.
Y puede saberse quién es?, David o Pedro?
Ninguno de los dos. Ambos son buenos amigos, lo saben
y me respetan.
Entonces?
Es el entrenador.
El entrenador del equipo era un chico de unos veinticinco
años al que una lesión le había apartado de una prometedora carrera en un equipo
de 1ª. Yo lo conocía pues cuando era más crío solíamos ir con mi padre a ver los
partidos y lo recordaba, pues hacía mucho que no le veía, como un tío imponente
en su casi metro noventa.
Así que mi hermano era homosexual y yo lo tenía todas las
noches a mi disposición si así lo deseaba.
Me decidí a contarle lo que me ocurría y cómo había planeado
la situación, para ver su reacción, aunque sin sospechar la verdad.
La verdad es que siempre te he deseado, y alguna vez
he intentado provocarte. Me he dado cuenta de que a veces me mirabas
mientras me masturbaba, pero nunca me había decidido a dar el paso. Ayer
me lo pusiste a huevo, pero no quise forzar la marcha. – me dijo.
Pues me gustaría poder probarlo contigo.
Hoy no, no tengo condones y estoy muy cansado, si
quieres te hago una paja bien hecha y mañana completamos el aprendizaje.
Por los condones no te preocupes, yo siempre tengo
escondidos aquí, en casa, pues los fines de semana que se van los papás
a la sierra, aprovecho para traer a mi novia. Pero si estás cansado
después del entrenamiento y de follar con tu entrenador lo dejamos para
mañana.
Ven que te voy a hacer algo que no vas a olvidar en
muchos años.
Me llevó a la cama desnudos como estábamos y me agarró la
polla con suavidad, se la metió en la boca y empezó a succionarla, mientras con
el dedo me daba golpecitos en la base y en los huevos. Pronto reaccionó y empezó
a crecer dentro de su boca. La tenía metida hasta la base, y mientras crecía lo
hacía dentro de su boca y bajaba por su garganta, yo notaba cómo rozaba el
glande con las paredes de su garganta. Apretó los dientes sobre ella sin
clavarlos y empezó a sacarla de su boca arrastrando sus dientes sobre la piel
produciéndome escalofríos de placer. Cuando llegó al capullo aflojó la presión
para no dañar esa zona más sensible y la lamió con la puntita de su lengua. Se
ensalivó un dedo y mientras seguía con la mejor mamada que me han hecho en mi
vida, me fue dilatando el ano y metiéndome el dedo, esta excitación me gustaba
muchísimo, luego me explicó que masajear la próstata del hombre por el interior
del ano es algo que produce mucho placer y que debería aprender a hacerlo si
quería que mis relaciones con otros tíos fueran más placenteras.
Yo solía correrme en pocos minutos, mi novia siempre me lo
reprochaba a lo cual yo siempre respondía que como yo podía tener dos relaciones
seguidas, yo disfrutaba el doble que ella, pues ella tenía su orgasmo cuando yo
me corría por segunda vez sin habérsela sacado, tardé esa vez en correrme más de
quince minutos y lo hice explotando en su boca que se tragó todo el semen que
había echado y se relamía con lo que desbordaba por las comisuras de sus labios.
Luego me explicó que es muy importante el llevar un buen ritmo y en romperlo de
vez en cuando para retrasar la eyaculación. Aprendí mucho con mi hermano aquella
noche.
Al día siguiente mi novia me preguntó si ya había llegado a
algo con mi hermano y le dije que todavía no pero que el plan iba funcionando.
Quería que la relación fuera completa antes de contestarle. Lo único que me
preocupaba seriamente era el tamaño de la verga de mi hermano, si todo ese
pedazo de carne tendría que entrar dentro de mi culo iba a estar una semana sin
poderme sentar.
El viernes mis padres decidieron que se iban a pasar el fin
de semana a la sierra, así que nos dejaron solos a mi hermano y a mí. Esa noche
iba a poder disfrutar de mi hermanito y saber si realmente me gustaba tener
relaciones con tíos.
La primera experiencia, con la mamada que me había dado mi
hermano la noche anterior había sido fantástica, pero veríamos la segunda.
Mi hermano salió con sus amigos y regresó tarde, yo
aprovechando que mis padres no estaban había llevado a casa a mi novia y
habíamos estado haciendo el amor toda la tarde. No temía ser descubierto por mi
hermano, pues sabía que había salido con sus amigos. A las diez acompañé a mi
novia a su casa y me fui a la mía esperar que viniera mi hermano. Había renovado
la provisión de condones, que había sufrido una merma esa misma tarde.
Cuando llegó mi hermano lo estaba esperando desnudo sobre la
cama. El al verme así dijo:
Me estabas esperando?
Sí, estoy deseoso de probar lo que me tienes que dar.
Se sentó sobre la cama a mi lado y empezó a masturbarme. Yo
le agarré la tranca sobre el pantalón y se la apreté.
Me da miedo de que todo esto tenga que entrar dentro
de mí.
No te preocupes, la primera vez no te la meteré
entera pues puedo destrozarte, Poco a poco te irás acostumbrando, si te
gusta, y en un par de semanas serás capaz de recibirla entera y
disfrutarla de lo lindo.
Se levantó para desnudarse, yo lo observaba atentamente,
cuando se quitó el calzoncillo pude notar cómo estaba ya un poco morcillona. Me
puso en posición del 69 y me dijo que se la fuera comiendo y masturbando para
que se pusiera tiesa, que mientras tanto él me iba a preparar el culo.
Yo nunca me había metido una polla en la boca así que la
primera chupada me supo agria, pero no me desagradó. Fui lamiéndosela,
intentando meterla en la boca pero era tan gorda que casi me desencaja la
mandíbula. Lo conseguí, pero sólo pude meter el glande dentro y acariciarlo con
la lengua. Mientras tanto, mi hermano se había untado con vaselina los dedos y
empezaba a meterme uno de ellos para ir dilatando mi agujerito. Me producía un
gran gusto, yo seguía con mi mamada mientras su polla crecía interminablemente y
empezaba a segregar el líquido preseminal debido a mis meneos, más que a la
chupada por mi inexperiencia. Me metí sus huevos en la boca que se me llenó de
pelos y casi me hace vomitar. Ya tenía tres dedos dentro de mi ano y mi hermano
consideró que era el momento de empezar con la prueba.
Me hizo cambiar de posición y ponerme a cuatro patas sobre la
cama con el culo en pompa. Se agachó y me ensalivó bien el culo y después de
untarse abundante vaselina en su polla la encaminó hacia su destino.
Yo estaba algo asustado de pensar en que aquello tuviera que
entrar por aquel sitio tan estrecho, pero la capacidad de adaptación del cuerpo
humano es admirable. La apoyó y empezó a empujar suavemente. Entró el glande y
me causó bastante dolor. Dejó de empujar y estuvo quieto durante dos o tres
minutos, mientras me preguntaba si se me pasaba el dolor. Cuando le dije que ya
no me dolía volvió a empujar otro poquito metiendo dos o tres centímetros más.
Otro descanso mientras el esfínter se acostumbraba, así, a lo largo de casi
veinte minutos estuvo empujando y descansando hasta que noté cómo sus huevos
colgaban junto a los míos. Había conseguido tragarme sus 22 centímetros de polla
enteros a la primera y la verdad es que no me dolía. La sacó a medias y volvió a
meterla despacio una par de veces. Empecé a gozar con el movimiento y éste se
fue volviendo más rápido cada vez hasta que llegó a ser frenético, aunque sin
violencia. Yo me retorcía de placer y me corrí encima de la cama sin haber sido
tocado en todo el tiempo, pues yo estaba con mis manos apoyado en la cama y mi
hermano con sus manos en mis caderas marcaba el ritmo de la follada. A mi
hermano aún le costó diez minutos de bamboleo hasta que se corrió dentro de mí,
haciéndome sentir una explosión de leche en mis entrañas que, como si me
pusieran un enema, invadía todo mi intestino. Mi polla que no se había bajado a
pesar de la corrida volvió a escupir su carga por el placer que había sentido y
las piernas y los brazos me flaquearon quedando colgado ensartado en la polla de
mi hermano que aún seguía dura a pesar de la corrida.
Te ha gustado?
Joder, tío, me has destrozado, ¡Qué placer me has
dado!
A que es cojonudo?
La verdad es que no podía ni imaginar que fuera tan
placentero.
Si quieres repetimos?
No sé si seré capaz de resistir otra embestida como
ésta ahora mismo.
Podemos probar cambiando de postura.
Me la sacó y me derrumbé sobre la cama. El me cogió y con
dulzura me dio la vuelta poniéndome cara a él tumbado sobre la cama. Cogió mis
piernas y las llevó sobre sus hombros, me puso la almohada debajo de los
riñones, apuntó su tranca en mi culo y volvió a meterla poco a poco. Ahora entró
a la primera sin dolerme. Con una mano me sujetaba de la cadera izquierda para
ayudarse a mantener el ritmo de la follada y con la mano derecha empezó a
masturbarme. Mientras las embestidas iban ganado en velocidad el pajeo seguía
también al mismo ritmo, esta vez, al correrme noté cómo se contraían los
músculos de mi ano apresando y apretando la polla de mi hermano. El, que
controlaba muy bien el momento de la eyaculación dejó de resistir y se corrió
simultáneamente dentro de mi. La sacó chorreando y la llevó a mi boca. Era la
primera vez que probaba el semen y me supo rico. Le lamí el glande hasta dejarlo
brillante y otra vez duro, pero le dije que ya no podía más.
Para ser tu primera vez te has portado como un hombre
de verdad – me dijo
Querrá decir como todo un mariconazo. Pues lo he
disfrutado de lo lindo. Y, aunque no me has hecho daño, no sé si voy a
poder sentarme en toda una semana.
No te preocupes, te voy a untar una crema
cicatrizante que utilizo yo y mañana como nuevo.
Me ayudó a levantarme y me llevó a la ducha donde me enjabonó
y limpió con cuidado el ano, además del resto del cuerpo que estaba lleno de
leche de mis tres corridas, me secó con suavidad y me llenó el culo de una
pomada que sacó de su bolsa de deporte, se notaba refrescante y calmaba el
escozor que me había quedado. Me ayudó a cambiar las sábanas de mi cama y se
tumbó a mi lado acariciándome el pecho. Así me dormí, en la gloria.
El sábado por la mañana se levantó temprano para ir a su
partido y yo me quedé en la cama hasta el mediodía para recuperarme de la
follada salvaje que me había dado. Ahora sólo me faltaba darle yo a él y eso
pensaba probarlo esa misma noche.
Llamé a mi novia y le dije lo que había pasado y me preguntó:
Y querrás seguir haciéndolo conmigo o ya sólo quieres
a tu hermano.
Ven y lo descubrirás.
Apareció a la hora casi de comer y nos fuimos a mi cuarto
estábamos en plena acción cuando apareció mi hermano.
Quieres sumarte a la fiesta? - Le preguntó mi novia
sin cortarse un pelo.
La verdad es que no lo he probado nunca con una tía y
no creo que a mi hermanito le gustara verme follando con su novia.
Pruébalo si quieres – le dije. – Tu y yo ahora lo
compartimos todo.
Mi hermano se quitó la ropa y dejó ver su tranca colgando
ante lo que mi novia no pudo resistirse y se lanzó a chupar con delectación, yo
mientras tanto dilataba a mi novia, pues si quería tragar por su coño ese pedazo
de carne tan tremebundo debería estar preparada. A mi hermano se le puso dura
enseguida y decidió probar a meterla. Se tumbó sobre la cama y mi novia se sentó
sobre su polla poco a poco hasta que la tuvo toda dentro y empezó el movimiento.
Cabalgaba sobre mi hermano a un ritmo frenético yo miraba sentado en la cama de
mi hermano y me hacía una paja viendo la escena. Mi novia tenía un orgasmo tras
otro con la polla de mi hermano en su interior, se tuvo que apoyar con las manos
para poder mantener el ritmo pues tanto orgasmo la estaba dejando destrozada,
pero mi hermano aguantaba. El la abrazó y la hizo girar sobre la cama para
quedar sobre ella y siguió empujando hasta el fondo. Al cabo de unos diez
minutos más se corrió dentro de mi novia, no había tomado la precaución de
ponerse un condón y la inundó con su leche.
Te ha gustado – le preguntó mi novia.
No ha estado mal del todo, y a ti?
Que le den por el culo a tu hermano, necesito esa
verga para mí, para siempre –dijo riéndose, y me atrajo a ella para
besarme en los labios con muchísima ternura.
Qué susto me has dado.
No te preocupes- me dijo mi hermano – Follar con una
tía no me da asco como a otros homosexuales, pero tampoco es el ideal de
mi vida. A mí me gusta mi chico y con él soy muy feliz, así que no te la
quitaré. Lo que pasa es que tendrás que aprender técnicas nuevas si la
quieres satisfacer o si no siempre te echará en cara mis 22cm y los
orgasmos que ha sentido hoy, que seguro que nunca los había tenido. O me
equivoco?
Tienes razón – le contestó mi novia – Le falta
aprender mucho para ser tan buen amante como tú. Pero yo le quiero y
disfrutaremos mucho juntos. Y vosotros dos sois libres de tener el sexo
que queráis y no me sentiré celosa.
Así descubrí que soy magoya como tú. Desde ese día mis
relaciones con mi novia van viento en popa y con mi hermano tenemos sexo de vez
en cuando. Yo no solo soy pasivo con él, también activo. Le he pedido a mi
hermano que me lleve algún día con su pareja para compartirlo, pero a eso se ha
negado en redondo, lo mismo que a compartir a mi novia otra vez. Pero yo
disfruto de los dos a plenitud.
Espero tus noticias
Miguel"
El relato de Miguel me había dejado con la polla tiesa, pero
no quise masturbarme para aliviar la necesidad. Cuando vinieran las chicas se lo
enseñaría y tendríamos algo de lo que hablar, que me andaba rondando por la
cabeza.
Pero eso es otra historia.
Cuéntenme sus experiencias
cmagoya@hotmail.com