Intentando pedir perdón.
Se encontraba en las afueras de la posada Hinata. El cielo
estaba despejado y el día podría ser calificado como perfecto. No tardo en
llegar a un arenero de esos que los niños usan para jugar. Una pequeña sonrisa
se dibujo en su rostro. Este lugar siempre lo llenaba de alegría y nostalgia.
Por alguna extraña razón sentía que se estaba olvidando de
algo. No podía precisar que, pero seguro que tenia que ver con este lugar.
En este lugar, hace tanto tiempo.
Se acercó lentamente apreciando todo el lugar, como esperando
que algo le recordara lo que había olvidado.
- Hola Kei-kun – dijo una suave voz que se escucho detrás de
él.
Al voltearse no se sorprendió de ver a una sonriente niña.
Keitarou estaba otra vez jugando con la chica de sus
recuerdos o al menos eso creía ya que al igual que la vez anterior seguía sin
distinguir su rostro. Ella lo miraba intensamente ya que a pesar de que el no
distinguía su rostro sentía su mirada fija en el.
- Te dije que ibas a encontrar la felicidad. – dijo la chica
acercándose lentamente a el.
- ¿Quién eres?, ¿eres Narusegawa o Mutsumi? – dijo Keitarou
muy confundido.
- Tu sabes quien soy, solo no me recuerdas, pero yo a ti si y
quiero que seas feliz. – dijo la chica mientras se sentaba y luego lo besaba.
Muy asustado de que se repitiera lo de la vez anterior se
despertó un poco sobresaltado y muy agitado, casi por inercia miro sus piernas y
pudo ver como su miembro se alzaba como un bulto el cual sobresalía en las
sabanas y por una parte se relajo al ver que a diferencia de la vez anterior
Kaolla no estaba jugando con su "amigo".
Miro a un lado y vio muy sorprendido a la pequeña Shinobu en
la puerta mirando atónita su miembro.
- ¿Shinobu?, ¿Qué?, ¿Qué haces aquí? – dijo Keitarou muy
sorprendido al tiempo que cubría su notoria erección bajo las sabanas.
- Y, yo, yo solo le venia a decir que ya casi esta listo su
desayuno. – dijo Shinobu muy nerviosa pero sin quitar la vista de cierto bulto
en las sabanas.
En ese momento el joven recordó la charla que había tenido
con Mutsumi y decidido a averiguar si la pequeña se arrepentía de lo que habían
hecho se decidió por preguntárselo directamente.
- Shinobu, siéntate por favor. – dijo Keitarou muy serio.
Ella obedeció sin decir nada y se sentó justo a su lado.
- Tú, ¿Tú te arrepientes de lo que hicimos? – dijo Keitarou
muy serio.
- ¿Por?, ¿Por qué dice eso superior? – dijo Shinobu muy
confundida.
- Es que creo que yo abuse de ti, me aproveche de tu
inocencia e hice que hicieras todas esas cosas, es por eso que te pregunto si
¿te arrepientes? – dijo Keitarou cerrando los ojos y esperando una respuesta de
parte de la chica.
La pequeña peliazul se quedo callada unos segundos que para
el eran siglos, ella tomo una de las manos del chico y la coloco sobre su pecho,
mas exactamente sobre su corazón el cual latía muy rápido.
El abrió los ojos y vio a la chica que tenia las mejillas
completamente rojas y que le sonreía nerviosa.
- Yo, yo no hice nada que no quería, todo lo que hice es por
que yo lo amo superior Urashima, desde el primer día que llego a la posada me
enamore de usted y hasta ese día no pude decírselo, ahora que fui suya soy
feliz. Por primera vez me trato no como a una niña, sino como a una mujer.
Muchas gracias. – dijo Shinobu acercándose al joven y besándolo.
El beso era tranquilo y suave y el lo correspondió de
inmediato.
- Quiero estar siempre a su lado. – dijo Shinobu una vez que
termino el beso y el la tomo por el cuello y la volvió a besar pero esta vez de
una forma mas intensa.
Ellos cayeron en el futon mientras continuaban besándose, el
estaba completamente feliz de que ella no lo odiara y estaba dedicándose
completamente a besarla y a acariciarla, llevo sus manos hasta la cintura de
ella y las subió quitando su camisa, ella no llevaba sostén por lo que sus
pequeños senos quedaron al aire libre.
Keitarou comenzó a acariciar uno de los pezones de la chica
mientras abandonaba sus labios y besaba su cuello, ella empezó a soltar varios
gemidos de placer a medida que el acariciaba sus senos y lamía su cuello lo cual
le producía cientos de sensaciones que la volvían loca y le impedían pensar con
claridad.
El siguió besando a la chica hasta que llego hasta sus senos
los cuales degusto como si fueran un verdadero manjar, se entretuvo por varios
minutos en ese lugar y luego fue bajando deshaciéndose de la estorbosa ropa de
Shinobu hasta dejarla completamente desnuda.
El llego hasta la vagina de la chica y comenzó a lamerla, al
principio lo hacia lentamente pero a medida que ella se excitaba el aumentaba la
intensidad haciendo que ella gimiera aun mas fuerte, ella llego rápidamente al
clímax y comenzó a respirar agitadamente.
El comenzó a quitarse la camisa y los pantalones junto a los
interiores y quedo completamente desnudo, ella lo vio y se le acerco, tomo el
miembro de el con una de sus manos y empezó a acariciarlo, lo acerco a su boca y
comenzó a lamerle la punta.
Shinobu luego lo lamió y lo beso por los lados, luego poco a
poco comenzó a introducirlo en su boca, el estaba completamente abrumado por la
gran labor de la chica y además que el calor de la boca de ella lo volvía loco,
el no aguanto mas ya que la acostó en el futon y se coloco sobre ella.
Fue abriendo las piernas y fue entrando en ella, Keitarou
entro poco a poco dentro de Shinobu completamente poseído por el placer que
sentía cuando la estreches de ella le apretaba su miembro, el comenzó a moverse
rítmicamente, primero lento y luego muy fuerte aumentando el placer en ambos.
Los gemidos dentro de la habitación apenas se escuchaban ya
que Keitarou tenia los labios de la chica sellados con los suyos, el poco a poco
aumentaba la velocidad y fuerza de cada embestida, ella estaba al borde del
clímax al que llego para luego quedar muy cansada, el la giro y volvió a entrar
en ella pero esta vez por detrás, el pequeño agujero se iba abriendo conforme el
iba entrando.
Entro completamente dentro de ella y comenzó a moverse de
atrás hacia delante y viceversa, ella estaba completamente extasiada al igual
que el, duraron varios minutos así hasta que finalmente el no aguanto mas y
llego al clímax junto a la chica que cayo completamente agotada y el se acostó
al lado de la joven descansando un poco.
Al cabo de varios minutos ella bajo hasta la cocina mientras
el fue a darse un baño. Al salir del baño y camino a su habitación vio a Motoko
la cual iba saliendo de la posada rumbo al lugar en donde ella siempre entrena,
en ese momento a el se le ocurrió ir a hablar con ella y pedirle disculpas ya
que ella había sido quien mas había sufrido de lo que el hizo.
La siguió de lejos hasta que ella se detuvo frente al lago
que esta en las cercanías de la posada, allí saco su espada y comenzó a mover su
espada cortando el aire y practicando su estilo, el se le acerco lo mas sigiloso
que pudo pero ella lo detecto.
- ¿No sabes que es de mal gusto espiar a las demás personas?
– dijo Motoko muy molesta.
- Si, si lo se, yo solo quería hablar contigo. – dijo
Keitarou un poco nervioso ya que una cosa era tratar con la dulce y tierna
Shinobu y otra muy diferente con la aguerrida y poderosa Motoko.
- ¿De que quieres hablar conmigo? – dijo Motoko con un tono
de voz que parecía molesto.
- Lo sabia, esta furiosa. – pensó Keitarou muy asustado.
- Pues, sobre lo que paso hace dos días. – dijo Keitarou
tratando de mantener la calma.
Por un leve momento la joven se sonrojo aunque no duro mucho.
- Te refieres a como tu obligaste a Shinobu y a Kaolla a que
te ayudaran a violarme. – dijo Motoko acercándose al joven con la espada en su
mano.
- Si, eso, pues, bueno, yo, yo no se lo que me paso, te juro
que yo no tenia planeado algo así, eso fue algo que simplemente paso, por favor
perdóname. – dijo Keitarou retrocediendo completamente aterrado hasta que choco
contra un árbol.
- ¿A dónde huyes cobarde? – dijo Motoko visiblemente furiosa.
Sin decir más Motoko le arroja una espada de bambú a los pies
de Keitarou.
- ¿No, no, no me estarás pidiendo que luche contra ti? – dijo
Keitarou a punto de desmayarse.
- Yo solo vine a pedirte. – dijo Keitarou pero se callo al
ver la mirada de la pelinegra.
- ¿Cómo es posible que me pidas perdón?, tu te robaste mi
virginidad, mi castidad y ahora, ahora te atreves a decir que te perdone. – dijo
Motoko acercándose rápidamente al joven y visiblemente molesta.
Ella agarro la espada y ataco, el joven se lanzo al suelo
esquivando el ataque por un pelo.
- Si no te defiendes te voy a matar. – dijo Motoko mientras
se colocaba en posición de batalla.
El chico muy asustado agarro torpemente la espada y se
levanto, sus piernas temblaban del nerviosismo y estaba tan aterrado que no
podía pensar con claridad. Un nuevo ataque fue hacia su cabeza por el costado
izquierdo. La espada paso por sobre su cabeza al haberse agachado. Keitarou no
tubo tiempo para preguntarse como era posible su cabeza seguía sobre sus hombros
al ver como la espada de Motoko se detiene a milímetros de su frente.
- Este es un duelo, usa la espada para que pueda acabar
contigo honorablemente. – dijo Motoko muy seria.
Keitarou abrió sus ojos como si fueran dos platos.
- ¿Quuueeeeee?, ¿que quieres decir con eso de acabar conmigo
honorablemente? – dijo Keitarou al borde del pánico. Como respuesta ella sonrió
de forma maliciosa.
- No te preocupes, no voy a prolongar esto más de lo
necesario. Este duelo va terminar muy pronto. – dijo Motoko sonriendo de una
forma tan siniestra que helaría la sangre de cualquiera.
Ella levanto su espada, dándole a Keitarou espacio para que
se pare. Keitarou se irguió sosteniendo la espada de bambú entre sus temblorosas
manos. Motoko no tardo en volver al ataque. El poderoso sablazo proveniente de
la guerrera choca con la pobre defensa que el casero de Hinata intenta poner por
sobre su cabeza con su espada.
- ¡¡¡¡Por favor, detente, yo no se nada de luchar, mucho
menos con espadas!!!! – dijo Keitarou totalmente aterrado.
Ella no responde y continua con otra estocada que Keitarou
detiene como puede. El duelo continuo a pesar de las suplicas de Keitarou. Sus
movimientos eran torpes y débiles bloqueos en contraste con los precisos y
fuertes ataques de la kendoista. Unos fuertes gritos femeninos se escuchaban por
todo el lugar con cada ataque.
Era una lastima que estos gritos y suplicas de ayuda no
provinieran de la única mujer presente.
- Aahhhhh, auxilioooooo. - dijo Keitarou con una voz en la
que se notaba unas cuantas octavas mas arriba de lo que podría ser considerado
como masculino. Este "valiente grito de guerra" se repetía cada vez que la
espada de Motoko chocaba con la suya.
- Por una vez en toda tu miserable vida, ¡¡¡actúa como un
hombre!!! – dijo Motoko bastante enojada.
Lejos de animar a Keitarou, el grito de Motoko lo lleno aun
mas de miedo. Este intento retroceder aun más rápido. Pero Motoko adivino el
movimiento y le cerró el paso
- ¿Eso es todo lo que tienes, pervertido? – dijo Motoko con
un gran toque de arrogancia.
- Lamentablemente, si. – dijo Keitarou respirando con mucha
dificultad. – Yo me rind.
Keitarou no tuvo tiempo de completar su rendición cuando su
fiera oponente lo vuelve a atacar. El a duras penas llega a detener un sablazo
tan fuerte que casi le hace soltar la espada.
- No se como es que todavía siguió sosteniendo la espada
después de todos sus ataques. – pensó Keitarou asustado. – Oh no, debe estar
jugando conmigo, cuando se canse y decida venir en serio. – el sintió como su
pánico entraba en nuevos niveles. – ¡¡¡¡Tengo que escapar pero ya!!!! – pensó
concentrándose en escapar.
Tan concentrado estaba en esto que creyó tener una
posibilidad de huir, comenzó a retroceder pero piso una de las raíces del árbol
y perdió el equilibrio.
Intento recuperarlo pero solo consiguió caer hacia delante
golpeando levemente la espada de Motoko con la suya. Increíblemente ella soltó
su espada. El mira la espada esperando que ella la tomara y lo atacara pero en
lugar de eso ella se queda quieta y no hace ningún movimiento como si estuviera
esperando que el actuase.
El pelinegro no entendía lo que pasaba, cuando el cayo
también soltó su espada.
- ¿Por que no me ataca?, ¿que pasa con Motoko? – pensó
Keitarou muy confundido.
- ¿Qué estas esperando?, ¿Por qué no me atacas? – dijo Motoko
muy seria.
Keitarou se quedo mudo mirándola. La kendoista tampoco dijo
nada y solo se acerco hasta el lugar en donde estaba su espada y la recogió,
miro al chico con una mirada tan fría que denotaba un poco de furia y
frustración, este retrocedió instintivamente hasta chocar nuevamente con un
árbol mientras ella se le acercaba con la vista fija en el y empuñando su arma.
- ¡¿Que haces tonto?! – dijo Motoko muy furiosa.
- ¿Ah? – dijo Keitarou muy confundido.
- Se supone que me venciste y tienes que…, tienes que…. –
dijo Motoko pero se queda callada mientras se sonroja violentamente.
- Pero, yo no te vencí, fue suerte, me tropecé, fue sin
querer, esteeee, no me mates. – dijo Keitarou muy nervioso ante la fría mirada
que recibía. – lo siento.
Motoko solo agacho su cabeza en señal de fastidio. Era obvio
que el muy tonto de Urashima, al igual que siempre, no entendía nada. Aunque,
siendo sincera consigo misma, en este momento ni ella entendía el porque de sus
propias acciones, ni mucho menos el porque las cosas tenían que terminar del
modo que lo iban a hacer.
- Urashima, no solo eres el ser mas lascivo que he conocido,
sino el mas tonto. – dijo Motoko muy molesta y mirándolo a los ojos con una gran
frustración. - No te basta con todo lo que me hiciste pasar, que encima ahora
tengo que explicarte todo directamente.
- ¿Motoko? – dijo Keitarou muy confundido por la actitud de
la chica.
- Intente convencerme a mi misma. De que todo fue culpa de la
persona que siempre acuso de ser un pervertido. Que todo fue tu culpa, que
Shinobu y Kaolla fueron engañadas y manipuladas por ti. Que como yo no quería
hacerles daño a ellas no hice ningún esfuerzo por liberarme. Intente culparte de
todo una vez mas, como tantas veces hice en el pasado. Pero esta vez no pude
culparte. Esta vez no tuve forma de evitar la verdad. – dijo Motoko agachando la
cabeza en signo de derrota.
Keitarou solo podía observarla enmudecido. Nunca había visto
a la poderosa guerrera samurái de Hinata abrir tanto su corazón y mucho menos en
ese estado de vulnerabilidad.
- Es obvio que no obligaste a Kaolla o a Shinobu para hacer
nada. Ellas mismas se arriesgaron para protegerte de mí. – dijo Motoko mientras
bajaba su vista. – También es obvio que jamás podrías obligarme a nada con lo
débil y patético que eres.
- Hey. - dijo Keitarou un poco ofendido
- Entonces tuve que admitir la verdad. A pesar de lo que
creas yo no estoy enojada. – dijo Motoko acercándose al joven mientras soltaba
su espada y colocaba una mano en el pecho del chico que la miraba muy
sorprendido.
- No tienes de que disculparte Urashima, a decir verdad
disfrute mucho estar contigo, quizás nunca lo imagine pero fue lo mas placentero
que he hecho en mi vida. – dijo Motoko besando al joven y soltando la espada que
cayo al suelo.
Al salir de su asombro inicial el comenzó a corresponder al
beso, así siguieron por varios minutos hasta que el ya tomando mas confianza
cambio de posición con la pelinegra apoyándola a ella contra el árbol.
Lentamente comenzó a quitarle la parte de arriba de su
vestido dejándola solamente con las vendas que usa y la falda roja, luego lo
beso suavemente el cuello mientras Motoko comenzaba a soltar varios gemidos, el
se decidió a desnudarla por completo por lo que se separo un poco de ella, le
quito las vendas, la falda, la ropa interior y solo la dejo en sandalias, luego
el se quito toda su ropa y ambos quedaron en igualdad de condiciones.
El comenzó a besar a la chica mientras le acariciaba uno de
sus pechos, el joven bajo besando el cuello de la chica hasta que llego hasta
uno de sus senos y comenzó a besarlo y aun continuaba acariciando el otro, llevo
una mano hasta la vagina de la chica y la comenzó a acariciar mientras mordía
levemente uno de los pezones de la kendoista haciéndola gemir de placer.
El continuo bajando besando cada parte del cuerpo de la
pelinegra que estaba a su alcance, rápidamente llego hasta la entrepierna de la
joven la cual comenzó a besar muy lentamente, ella gemía ruidosamente mientras
el comenzaba a introducirle la lengua dentro del interior de ella haciendo que
ella gimiera aun mas fuerte.
- ¿Te gusta? – dijo Keitarou concentrándose en esa zona.
Ella no decía nada solo estaba disfrutando las caricias que
su amante le esta dando.
- Por tu expresión creo que es así. – dijo Keitarou en un
tono de voz algo burlón.
- No me preguntes esas cosas pervertidas. – dijo Motoko entre
gemidos y algo molesta aunque se le paso enseguida.
El siguió besando con aun más fuerza esa zona por lo que ella
tuvo que apoyarse muy fuerte del árbol, ella rápidamente llego al clímax y cayo
arrodillada al suelo, Keitarou se le acerco y ella agarro suavemente su pene y
comenzó a acariciarlo.
Lo alzo un poco y paso la lengua desde la base hasta la
punta, el sintió un gran placer y solo dejo que ella siguiera, ella besaba y
lamía cada parte del pene del joven y poco a poco lo iba introduciendo en su
boca, primero la cabeza y poco a poco lo introdujo completamente.
Así siguió por varios minutos bañando el miembro del chico
con su saliva mientras se acariciaba la vagina, ella se levanto y se apoyo en el
árbol mientras el la abrazo y poco a poco fue invadiendo su intimidad.
Ella gemía de placer con cada embestida del joven mientras
que el poseído por el placer y la lujuria aumentaba la velocidad ya que estaba
completamente extasiado por la estreches de la chica, salió de ella y le dio
vuelta y volviendo a entrar en su vagina la fue penetrando rápidamente, Motoko
estaba que no cabía del placer cuando sintió que el empezaba a meterle un dedo
en el culito, ella no dijo nada y empezó a gemir con mas fuerza.
Keitarou salió de la vagina de la kendoista para entrar
nuevamente en ella pero esta vez por su increíblemente apretado culito, el
estaba muy excitado y penetraba con todas las fuerzas que tenia a la chica
mientras esta gemía del placer y estaba que se desmayaba a causa de el,
finalmente ambos llegaron al clímax, ellos se abrazaron y se quedaron
descansando en el bosque descansando.
El chico tenia cerrado los ojos, recordando todo lo que había
pasado con la samurái desde que el había llegado a la posada y no podía creer
que unos pocos días la situación haya cambiado a tal grado que ahora ellos eran
amantes.
- Nunca creí posible que esto pasaría algún día. – pensó
Keitarou muy feliz.
Ya mas tranquila Motoko no pudo evitar el pensar en como se
fueron sucediendo las cosas y en lo irónica que es la vida. Más de una vez ella
escribió algunas novelas románticas como pasatiempos. En estas ella y Keitarou
solían ser los protagonistas y terminaban en situaciones más o menos parecidas a
esas. En ellas la samurái se imaginaba a un Keitarou valiente, un gran
espadachín y que la vencía siendo un completo caballero, alguien que antepone el
honor a su vida, una persona noble de espíritu y con valores casi inalcanzables.
- Pero no, tenia que ser un pervertido, un pedofilico
empedernido y un cobarde por naturaleza. – pensó Motoko un tanto molesta.
Como puedo ella enamorarse de tan débil criatura, como era
posible que le gustase tanto que se masturbaba pensando en el, por que se lo
tenia que imaginar en sus novelas y excitarse a tal punto que no lo podía
soportar.
Todo este tiempo pensando en como seria estar con el, si
seria igual que en sus novelas, esperando a ver si llegaba la oportunidad que
tanto esperaba pero por la maldita cobardía y ese carácter tan pervertido nunca
llegaba.
- Todo el tiempo imaginándome como seria que el me hiciera
suya y todo ocurre como yo menos me lo esperaba. – pensó Motoko con algo de
frustración.
Pensó un poco más detenidamente y una sonrisa un poco
maliciosa apareció en su rostro.
- Aunque la verdad eso ya no importa, sea como sea fue mejor
de lo que jamás creí que fuera posible. – pensó Motoko muy contenta.
Se quedo un poco mas pensativa y se rio un poco.
- En ninguna de mis novelas incluí a Su o a Shinobu, seria
muy interesante que volviera a pasar. – pensó Motoko aferrándose un poco al
cuerpo de su amante que la tenia abrazada y que no podía creer lo que había
pasado. – Y pensar que hasta hace dos días yo siempre lo mandaba a volar por los
aires al igual que …. -
La sonrisa en su rostro se borro en un instante. Su cara
ahora mostraba un semblante serio y preocupado. Por suerte para ella Keitarou no
llego a notar el cambio de semblante.
Por un momento se quedo quieta y cerró los ojos.
Con todo lo que ocurrió Motoko se había olvidado
completamente de ella.
- Superior Naru. – pensó Motoko volviendo a percatarse de que
la pelo castaño volvería en unos días y que esta era la chica a la que Keitarou
amaba.- ¿Que va a pasar cuando la superior Naru regrese?
Ella cerro los ojos y decidió calmarse, después vería que
haría, por ahora solo disfrutaría el tiempo que pudiera con Keitarou y cuando la
amada de este regresara pues no tendría mas remedio que olvidarse de todo lo que
paso y hacer que eso nunca paso por mas que le doliera.
- Voy a aprovechar todo el tiempo que pueda para estar con el
y sentirme mujer. – pensó Motoko un poco mas calmada y algo sonrojada.
Abrió los ojos sintiéndose aun entre los brazos del chico y
sonrió un poco complacida, quien imaginaria que ellos dos acabarían así, dentro
de unos pocos días la amada del chico regresaría y todo acabaría, las cosas iban
a volver a la normalidad.
- No creo que deba decirle nada de lo que siento, lo mejor
será que calle. – pensó Motoko un poco triste.
Mientras, no muy lejos de ahí una figura que había visto todo
se retiraba del lugar sin ser descubierta.
En ese momento la pequeña Shinobu se había dado un baño y se
había cambiado de ropa y esperaba en la cocina que Keitarou y Motoko regresaran
para servir la comida mientras esta Kaolla ya había bajado y se estaba comiendo
algunos plátanos.
Shinobu estaba sirviendo la comida en los platos cuando la
hiperactiva inventora entro en la cocina con una expresión bastante seria.
- ¿Pasa algo Kaolla? – dijo Shinobu algo preocupada.
- En realidad no, solo que me sorprendió que fueras a visitar
a Keitarou en su habitación tan temprano, vaya que te has liberado mucho. – dijo
Kaolla mirando fijamente a la peliazul.
- A, ¿a que te refieres? – dijo Shinobu algo nerviosa.
- Pues a que ese día tú apareciste después de que Keitarou me
hizo suya y me besaste muy apasionadamente. – dijo Kaolla acercándose a la
chica.
- Este, a bueno, es que el superior. – dijo Shinobu muy
nerviosa pero no pudo continuar con la oración ya que la chica hindú la tomo del
rostro y la beso.
- Es hora de que te pague el favor. – dijo Kaolla besando el
cuello de la chica.
La cocinera de la posada estaba muy sorprendida de lo que
pasaba y no sabia como reaccionar mientras Kaolla se deshacía rápidamente de la
ropa de la chica y de la de ella.
- Ka, Kaolla, Motoko y, y el superior Urashima están por
venir. – dijo Shinobu entre gemidos.
- ¡Genial!, ¿Crees que se nos unan en la diversión como la
otra vez? – dijo Kaolla al tiempo que una de sus manos le acariciaba la
entrepierna a su amiga
- hahh haha haa. – dijo Shinobu pero lo que intento
contestarle a su amiga se perdió entre sus propios gemidos
La peliazul se encontraba sin camisa mientras la extranjera
descendía lentamente besando su delicado cuerpo y acariciándolo de una forma tal
que comenzaba a excitar a la cocinera, la rubia de piel morena comenzó a besar
lentamente los pequeños senos de su compañera y mordía levemente uno de sus
pezones mientras acariciaba hábilmente el otro.
La dulce y tierna jovencita estaba a merced de su amiga y
ahora amante y solo se limitaba a acariciar los dorados cabellos de esta, la
hindú llego hasta la entrepierna de la peliazul la cual comenzó a besar
apasionadamente provocando cientos de sensaciones que nublaron la cabeza de la
chica haciéndola gemir del puro placer producto de la hábil lengua de la
extranjera.
Shinobu no podía resistir la tan abrupta descarga de placer
que recorría su cuerpo y llego rápidamente al clímax mientras que la amante de
las maquinas bebió todos sus fluidos, luego la peliazul se dio vuelta y Kaolla
comenzó a lamerle el culo a esta, la dulce cocinera de la posada se aferro a la
mesa sintiendo como la morena lamía sin piedad su pequeño culito y la penetraba
lentamente con su lengua.
La peliazul estaba completamente extasiada por el placer que
recibía el cual era tanto que sus piernas comenzaban a flaquear, siguieron así
por varios minutos hasta que llego al orgasmo y fue el turno de la extranjera de
recibir placer.
- Es mi turno. – dijo Kaolla mientras se terminaba de
desnudar y se apoyaba en la mesa.
La menor se acerco a su amiga y la beso apasionadamente, se
deleito con sus labios y con el sabor de su boca que la embriagaba, el beso era
tan fuerte que un pequeño hilo de saliva salió de sus bocas descendiendo hasta
llegar al pecho de la morena.
Shinobu comenzó a bajar besando toda la ardiente piel de su
amante recorriendo su cuello, sus hombros, siguió así en su lento recorrido
hasta que llego a los pechos de su amiga que aunque fueran escasos eran muy
sensibles, Kaolla comenzó a gemir ruidosamente y la peliazul siguió bajando
besando cada parte del cuerpo de la extranjera que estuviera al alcance de sus
labios y de su lengua.
Shinobu comenzó a lamerle la vagina a la chica que gritaba
como loca a causa del placer y que tenia agarrada la cabeza de su amante
profundizando las caricias de esta, la peliazul se lamía varios de sus dedos y
lo metió dentro del culo de Kaolla, esta estaba que se volvía loca y llego al
clímax en pocos minutos.
Luego de varios minutos ambas chicas se cambiaron, antes de
salir de la cocina esta Kaolla le dio un beso muy apasionado a su compañera.
- Cuando Keitarou regrese lo haremos los tres y si tenemos
suerte tal vez Motoko se nos una. – dijo Kaolla sonriendo de una forma bastante
maliciosa pero que aun así fue correspondida por una sincera de parte de su
amiga.
- Si. – dijo Shinobu acercándose a la estufa mientras la
extranjera salía de la cocina.
La joven termino de servir la comida y se sentó a esperar a
que su amado regresara para volver a estar a su lado y disfrutar de la nueva
relación que tenia con el.