MI ESPOSO ME PERVIRTIO (1)
Este relato esta narrado en primera persona, pero se trata de
una serie de cartas escritas a lo largo de casi un año, por una mujer
atormentada y que muestra como a raíz de una noche fatal, se despertaron, en
ella y en su esposo, sus más bajos instintos. Es un relato apasionante, erótico
y morboso, que, a pedido de la interesada he trascrito para los lectores,
utilizando en lo posible, las expresiones y pensamientos de la persona que le
tocó vivir los mismos. Las respuestas a sus cartas no están incluidas en el
relato porque las considero intrascendentes.
05/02/07
Estimado señor: He tenido el placer de leer su relato sobre
la experiencia que tuvo con una pareja y me atrevo a escribirle con la esperanza
que pueda aconsejarme sobre algo que me sucedió a mí a principios de este año.
10/02/07
Gracias por su amable respuesta. Le paso a narrar lo
ocurrido. En los primeros días del mes pasado sucedió algo que me ha dejado
aturdida sobremanera. Cada vez que lo recuerdo me parece una película o algo que
nunca pasó o que fue un simple sueño de esos poco creíbles.
Me llamo Victoria. Vivo en Venezuela, tengo 34 años y estoy
felizmente casada desde hace diez años. Soy rubia, de lindo cuerpo y un trabajo
estable. No tengo hijos. Hasta antes que esto sucediera, yo tenía un matrimonio
muy feliz, una estabilidad emocional y económica envidiables. El sexo con mi
esposo era increíble y, hasta donde yo sé, él también se sentía igual. A mi
nunca se me había siquiera pasado por la cabeza tener relaciones con otro hombre
que no fuera él. A principios del año pasado, mi esposo trajo a la casa a un
amigo a cenar. Era un muchacho simpático, de más o menos la misma edad que la
nuestra y se mostró muy jovial y entretenido. Después de la cena obviamente
tuvimos una noche donde compartimos unos tragos de más aunque yo soy de poco
beber, no es mi afición y no recuerdo haber tenido nunca alguna resaca de licor.
Ellos si estaban algo tomado mas no ebrios pues mi esposo estaba muy conciente
de lo que hacia. Mi esposo siempre ha sido muy meloso conmigo, mas cuando hace
reuniones o algo por el estilo en casa, yo estaba en la cocina terminado de
preparar las margaritas y el entró y nos besamos, fue algo muy loquito pues
siempre hacemos pequeñas locuras, que se yo, besos y caricias picaras cuando hay
riesgo que nos vean, un poquito de exhibicionismos entre nosotros; cosas y
juegos de cualquier pareja. El me besó y como desde temprano me había pedido que
me quitara mis panties, cada ve que podía me daba una caricia en el trasero. El
asunto fue que él quiso hacer el amor rápidamente ahí en la cocina (no era la
primera vez que hacíamos algo así, peor cuando estamos en nuestra casa). Yo
estaba de espalda a la entrada de la cocina pero estaba muy pendiente del marco
de la puerta, no fuera que el amigo apareciera por ahí. Habrían pasado unos ocho
minutos cuando lo vi. El reflejo de Roque en el marco. No pude ni moverme ni
decir AHH!! Nada, me quedé petrificada, helada, mi esposo que no lo podía ver,
continuó con sus movimientos y entre mis sensaciones y mi crisis emocional me
deje observar por el amigo. Note que al principio nos miraba con discreción,
pero hubo un instante en que nos cruzamos la mirada fijamente. Jamás olvidaré su
rostro, ni la sonrisa que tenia pintada en sus labios. Se imagina lo que sentí
al estar en una situación así, con un testigo a un par de metros de distancia
viendo como disfrutábamos de un momento íntimo?. De verdad no dije nada para que
no se armara la grande, pensé en mi esposo y me mantuve mirándolo y rogar que mi
esposo no voltease y explotara todo. El se colocó en el marco con descaro
tomando su trago ahí. Parece una narración de una película X pero fue así. No
solté ni un sonido desde mi boca, pero al notar que mi esposo terminaba, se fue
otra vez a la terraza donde estábamos reunidos. Yo ni me atrevía a salir. Estuve
rato haciendo no se que en la cocina, luego ni me atrevía a dirigirle la
palabra.
Después de eso, seguimos la charla y mi esposo me dejo a
solas con él para atender una llamada telefónica. El no dudo un segundo en
dirigirse al incidente de la cocina. Me preguntó si lo había disfrutado, con la
clara intención de alterarme y muy serena y fría le dije que nos disculpara por
el incidente pero eso era parte de nuestra intimidad de pareja y no tendría
ningún sentido entablar un psicoanálisis del momento. Captó en el
acto mi distancia. A volver mi esposo la situación se puso algo rara pues mi
esposo se puso totalmente meloso, algo mas lanzado, mientras la conversación se
desvió, como siempre, al ámbito sexual, el sexo en la pareja, experiencias y
gustos. Al principio me cohibí un poco, pero al ver que mi esposo se refería a
nosotros con mucha libertad, pero manteniendo un total respeto cuando hablaba de
nosotros, me desinhibí un poco y así una conversación muy madura se fue tornando
mas pícara. Justo cuando yo mas desinhibida estaba hablando de nosotros, mi
esposo empezó a conversar directamente con Roque y sacaron a flote el tema de lo
que acababa de suceder en la cocina. Me sentí bastante incómoda y fue ahí donde
sentí la oportunidad de levantarme e irme a mi cuarto, pero no lo hice. El
comenzó a lanzarme algunos cumplidos muy picantes, yo no sabia si reírme o
molestarme, lo hacia con referencia a mi figura, mi cuerpo (con algo de
descaro). No intentó nada pero empezó con preguntas muy fuertes, y la perlita
fue lo que me pidió, que lo volviéramos a hacer, que quisiera vernos de nuevo.
Yo solo le respondí que estaba loco.
Seguimos hablando y el tema de la noche se convirtió
exclusivamente en relaciones de parejas. El asunto era que mi esposo
disimuladamente me insistía en hacerlo de nuevo y yo pensé "seguro Roque pensará
que lo estoy haciendo por él". Roque me miraba y reía como cómplice, obviamente
sin que mi esposo lo notara yo solo me reía negándole con mi cabeza.
La conversación se fue dando hasta que salió el tema de los tríos, intercambios,
fantasías, e imagínese como se puso el ambiente, yo la única mujer y hablando de
tríos con mi esposo y un desconocido, situación totalmente extraña en el
momento. Pero lo que desencadenó el asunto fue que Roque se paró a buscar hielo,
creo que eso dijo, pero al levantarse me sonrió y me hizo señas discretas
insistiéndome en el asunto. Y apenas me quede sola con mi esposo, este se me
abalanzó encima a darme besos y caricias. Bueno estábamos sentados juntos en el
mueble del balcón y el me acariciaba entre mis piernas y aunque yo estaba
pendiente de cuando saliera Roque de la cocina, mi esposo me pedía que me
relajara, que él solo miraría y así lo hice. Me recosté en el mueble e incliné
mi cabeza hacia atrás mientras él me solto la blusa y el brassier y me comenzó a
besar los senos con total frescura. Yo lo intenté evitar pero él me dijo
claramente "relájate…. que estas en mis manos" y así lo hice. El
miedo y el placer se funden y el resultado es que la razón se levita de nuestras
mentes. Pasarían unos minutos y justo en el momento que me acomodaba de nuevo la
blusa Roque se aproximaba al balcón muy sonriente, me miró dentro de mi
aturdimiento y observó fijamente mis senos que, ya sin el brassier, se dibujaban
claramente. El puso el hielo en la pequeña mesa del balcón y se sentó a mi lado
pasándome mi trago. Ahí mi esposo me comenzó a besar delante de él, no se si era
premeditado o quería demostrarle algo a su amigo. Yo miraba a Roque y el no
borraba la sonrisa de sus labios. En ese momento mi esposo me empezó a acariciar
mis rodillas y sin autorización alguna, Roque puso su mano en la otra
inmediatamente. Miré a mi esposo y antes de que pudiera reaccionar Roque me besó
en los labios. Ahí fue cuando empezó todo; ninguno se detuvo, nadie lo evitó,
nadie habló, y sin darme cuenta yo me encontraba besando los labios de Roque y
no los de mi esposo. A partir de ese momento lo recuerdo todo, cada detalle,
todo esta grabado entre mis pupilas y mi cristalino. Ese momento fue increíble,
pues jamás me había pasado por la mente estar ahí, en mi balcón, acariciando a
dos hombres simultáneamente. El silencio que nadie quería quebrar ese momento
fue tan intenso que sentía electricidad en mis manos. El hacerle sexo oral a un
hombre extraño frente a la mirada complaciente de mi esposo no es algo que se dé
con frecuencia en la vida de cualquier esposa, pero yo lo viví y lo que es peor,
lo disfruté. Ellos me desvistieron pero fui yo la que les pedí que fuéramos al
dormitorio, le aseguro que no me costó convencerlos y prácticamente me llevaron
en brazos pues en ningún momento se detuvieron las caricias.
Sin embargo hubo un momento donde me sentí totalmente usada
pues se presentó una situación donde se alternaban uno al otro, ya sea para
follarme, ya sea para que se las chupe, eran ellos los que competían entre si…
casi… no contaba yo, solo ellos compitiendo por quien sería el amante perfecto,
eso fue lo que pensé luego, pues conversaban entre ellos se decía cosas, se
reían mas yo no contaba, le juro que aunque disfruté un mundo, me sentí un
objeto y fue mi esposo quien en ese momento me ignoraba. Hubo otro instante en
que recuerdo que mientras lo hacia con Roque mi esposo se levantó, y se salió de
la habitación y me dejó unos instantes a solas con Roque quien me hablaba mucho
cosas que uno dice solo en la cama, pero al volver mi esposo se calló, no dijo
mas palabra alguna.
En mis 34 años jamás me había pasado algo similar y menos
estando casada. En definitiva lo que me pasó fue que terminé en la cama con dos
hombres simultáneamente. Un locura, si totalmente y fuera de toda razón.
Francamente lo disfrute mucho, tanto que he soñado con ello y he sentido lo
mismo. No se pero lo disfrute plenamente sin ser necesariamente un persona con
sentimientos perversos o pervertidos, lo vivido me ha fundido mis tapones, como
decimos en Venezuela. Sabe algo… me preocupa solo una cosa, es el saber que mi
esposo, estoy segura, también lo disfrutó… por que un hombre puede sentir
eso??....yo entiendo que pueda tener la fantasía infantil de todo hombre de
vivir una experiencia con dos féminas pero con otro hombre y su esposa?. Me hace
sentir un poco extraña o dudosa o no se, pero lo permitió. Yo tampoco lo evité
pues entre el alcohol y la conversación estaba muy caliente, me agradaba la
situación, soy mayor de edad y asumo mis responsabilidades.
Ese día amanecí con ambos en la cama, yo estaba desnuda y en
un extremo de la cama, en el medio dormía el intruso. Ni me quería mover, cuando
volteé y lo vi desnudo a mi costado. Fue una tortura pues en varias ocasiones me
abrazó, y me acariciaba los senos. Yo no quería ni moverme para evitar que mi
esposo se despertara.
Al final tuve la valentía de levantarme y salí de la
habitación, me fui al baño próximo a nuestra cocina, yo esperaba que Roque
saliera tras de mi, pues fíjese que fui al baño de la cocina mas no al de mi
cuarto, y no tuve que esperar nada para que él entrara por la puerta, que estaba
entre abierta. No se lo voy a negar, fue intencional. Ahí hicimos un 69
fantástico y luego él me introdujo su herramienta, luego nos bañamos juntos.
Algo si le aseguro, no lo hubiese podido evitar, lo que paso en el baño no lo
hubiese podido evitar por mas que lo hubiese intentado. Para serle sincera como
mujer me entregué entera, plena. Lo disfruté mucho. Ese fue el gran problema,
que lo disfrute demasiado. Tanto juntos como a solas con él. Compartimos el
desayuno juntos, conversamos poco, pues no tenía mucho que decirle, ni sabia que
decirle. En ese momento a solas no hable nada, solo le oía, quería evitar mas
enredos si mi esposo se despertaba. Luego del desayuno él insistió en volverlo a
hacer, pero me negué, más bien le pedí que se fuera, que volviera en otra
oportunidad. Le digo que me costó mucho pues estuvimos cierto tiempo
compartiendo besos ahí en la cocina. Eso si fue una tortura puesto que me sentía
entrabada, son esos momentos cuando vienen a tu mente los recuerdos más
infantiles, esas locuras que hacia uno a las sombras de los padres en la
adolescencia, y ahora, ya mayor, me sucedió con su amigo, no lo premedité,
simplemente él llego al baño y pasó lo que pasó, fue delicioso por el miedo, el
riesgo, lo prohibido. Me sentí perversa.
14/03/07
A raíz de lo que sucedió mi esposo me ha empezado a celar
como nunca; me espía en todo momento, revisa todas mis pertenencias, mire todo
es un caos. Lo hemos conversado en varias oportunidades y por más que acordamos
que somos adultos y que lo pasó ninguno lo provocó así como que ninguno lo
evitó. El me busca hacer sentir culpable, pero me he defendido bien dándole a
entender que en su manos estuvo evitarlo y que fue él quien entregó a su esposa
al amigo y eso no debió haber pasado, pues abrió la puerta a la posibilidad de
que se desencadenen acontecimientos difíciles de predecir y controlar.
Después de lo que sucedió, he conversado con Roque en varias
oportunidades, pero durante mucho tiempo le he tratado de evadir. El me aseguró
que era divorciado, y quería que nos veamos. Yo le hacía saber que no era mi
intención iniciar una relación amorosa o algo por el estilo aunque, en el fondo,
reconocía que existía una fuerte atracción sexual hacia él. Tanto es así que le
dije que si aceptaba tener una aventura con él, sería mi esposo el primero en
saberlo.
Le cuento que posteriormente mi esposo salió de viaje. Los
dos primeros días fuera, él me llamó como 30 veces pero ya el segundo no hubo
problema, mas bien era yo la que lo llamaba pues me extrañó el no recibir sus
llamadas y como esta plenamente concentrado en su trabajo había dejado sus
emociones a un lado.
Como le comente, Roque siguió insistiendo en verme, pero yo
le hacía notar que no era mi intención, en ningún momento, de lanzar mi vida
matrimonial por un despeñadero. No seria capaz de hacerlo. Luego supe que
realmente Roque no es un amigo de mi esposo, ellos se conocieron por un negocio
de una venta de una casa de descanso que hizo con mi esposo. Parece que Roque
es un hombre divorciado pero no creo que haga algo estúpido…. Bueno aunque uno
no debe confiarse. Pese a que se enteró que mi esposo no estaba en casa, no se
atrevió a decirme que vendría o algo por el estilo, aunque de principio pensé
que seria evidente que lo propondría. Sin embargo notaba que su intención ahora
es como buscar repetir la experiencia los tres, me pregunta cosas obvias como
que sentí, que he sentido, ese tipo de cosas que a mi parecer no vienen al
lugar, que solo quiere de alguna manera le refirme su condición de macho. Algo
infantil en sus intenciones pero francamente provocadoras.
06/04/07
No le voy a negar como le dije en mi anterior nota, lo
disfrute, lo viví, fue placentero. Realmente no es fácil descifrar que me llevó
a aceptar hacerlo, pero en el fondo hay cosas que me hacen pensar que si se da
una situación similar y, con él, yo por lo menos lo volvería a aceptar, pero no
se como reaccionaría mi esposo pues como le dije cuando estamos juntos, en
oportunidades, lo hablamos y yo siento que es un catalizador emocional muy
intenso. Pero sus celos me agobian me desesperan, yo lo entiendo, es obvio el
que se sienta así, pero en ningún momento cuando lo hacíamos me descuide de él.
Siempre estuve bajo su tutela siempre me refugié en él y era quien me daba la
libertad de sentir y hacerlo. Eso es lo que me desequilibra pues él en todo
momento estuvo ahí (bueno a excepción de la escena en el baño y la cocina).
24/05/07
La situación se me ha hecho algo más confusa desde la última
carta que intercambié contigo....
Resulta que me
esposo se ausentó por un periodo de unos 3 a 4 días y Roque se presentó sin mas
en el apartamento- Justo acaba yo de cenar y estaba tomando vino. La
sorpresa al verlo por ojo mágico de la puerta fue fulminante… Con mucho
miedo lo hice pasar y conversamos haciendo zapping de un tema a otro hasta que
nos pusimos a recordar la noche en que hicimos la locura que hicimos con mi
esposo. Le debí reconocer mis debilidades, aunque muy sutilmente, pero las
entendió sin dificultad. Me sentí muy vulnerable y accesible. Tuvimos
momentos de caricias muy fuertes y besos más allá de los
labios pero no como para que terminemos en la cama. Le
pedí que se marchara pues me sentía muy excitada, eso ya era extramarital, y no
estaba mi esposo. Apenas se fue me encerré en mi cuarto.
El nivel de perturbación de esta situación no era normal.
Realmente me trae con mucho arrebato aunque siempre he sido una mujer muy
equilibrada. Pareciera que entré en un remolino de momentos locos que solo en mi
adolescencia habría visto o imaginado. Esa noche no
dormí.
Al día siguiente era sábado, mi esposo llegaría el lunes en
horas de la noche. A eso de las 5 de la tarde mágicamente apareció Roque de
nuevo y me encontró algo deportiva pues me disponía a hacer ejercicios en el
parque del Edificio, el mismo que abriría recién en 15 o 20 minutos.
Con un sutil juego de seducción Roque me convenció y me
empezó a besar, terminamos casi desnudos ambos, acariciándonos con mucha pausa y
pasión… Fue tan intenso que exploté mis emociones con sus caricias.
En mi cuarto busque una bata de noche y al volver a la sala y verlo masturbarse
con tal tranquilidad y frescura me enloqueció. Disfrute verlo así pues te
confieso que a mi me excita ver a mi pareja tocarse, me excita mucho. Pasamos un
rato muy agradable besándonos nuestros rincones mas íntimos y aunque el insistió
mucho, nuevamente no hubo penetración como tal….
Como estaba programado, volvió mi esposo de su viaje, pero
aun no le he comentado lo sucedido, quiero esperar el momento adecuado. Roque
insiste en que nos veamos de nuevo y no lo deseo así. Leí que los peligros de
estos juegos es que uno sabe como comienzan pero no como terminan….
Poco después de eso, yo no podía tolerar la situación por la
que había pasado en su ausencia, asi que saqué fuerzas y le confesé lo que había
pasado entre Roque y yo. Me costó un mundo pero lo hice. Aproveché un momento de
mucha intimidad, estábamos celebrando nuestro aniversario no de casados sino de
cuando nos hicimos novios, y el clima fue de mucha sinceridad y honestidad. Creo
que él lo busco a fin de poder sacarme cosas y no perdí la oportunidad de
decirle lo de las visitas de Roque. Él, al principio, lo tomó ligeramente, pero
poco a poco se fue acelerando y llegó a un punto donde ya había levantado la
voz, pero posteriormente y en forma pausada se fue calmando. El me interrogó
pero de una manera que parecía torturarse. No lo entendía, me insistió en
preguntarme si le había hecho el sexo oral completo, le evadía, pero insistió y
le dije que si, que él había eyaculado en mi boca. Me dio algo de risa su
actitud algo tonta preguntándome inocentemente "y te la tragaste??", le sonría
su cara como expresándome mi culpabilidad. Cuando él sonrió se me bajó el susto,
pero lo que me dijo fue lo que mas me aturdió… "que puta te has puesto
Victoria"… él nunca me decía esas palabras, jamás, siempre había sido muy sutil
conmigo en su forma de dirigirse a mí.
Ahora ha tomado por fastidiarme cuando hacemos el amor, pues
en ocasiones cuando le beso entre sus piernas siempre hace algún comentario de
mi experiencia con Roque. Realmente lo ha tolerado pero me ha pedido que a solas
no haga nada, pues eso lo perturba, supongo yo que debe tener una guerra mental
en su cabeza. A veces nos excitamos como enfermos con estos juegos, en realidad
a ambos nos estimulan pero no te puedo negar que me excita también la idea de
verme con Roque. Mi esposo sabe que me excita y se lo he confesado. El es muy
tolerante y muy enfermo también, realmente siento que hemos llegado a niveles de
cierta perversión y te juro que me da la impresión que hemos llegado a tomarlo
como dicen algunos sexólogos como fijación de método, pues nos excita el juego
entre la infidelidad y la presencia de Roque. Me intriga saber donde esta el
placer de mi esposo pues en frío no lo entiendo para nada.
Roque insiste en vernos, o que convenza a mi esposo en
volverlo a hacer. Mi esposo solo una vez me ha preguntado si me gustaría
repetirlo, pero preferí no contestarle. Temía que nos estemos dejando llevar por
un espiral de emociones que luego sean difíciles de controlar. Sin
embargo, al poco tiempo decidí tomar al toro por las astas y le confesé que si,
que me agradaría hacerlo de nuevo. Lo sorprendente fue que eso lo puso como una
moto y tuvimos una sesión de sexo divina. Ahora mi esposo ya sabe como me siento
con relación al tema, pero no puedo insistir si no dejar que sea él quien lo
proponga pues no quiero ser tan explicita, aun que él sabe lo que quiero.
18/06/07
Disculpa que no te haya escrito antes... valoro tus
palabras son de mucha ayuda en esta etapa de mi vida tan extraña pero
interesante. Es extraño pues soy una mujer independiente es decir tengo mi
trabajo y decido muchas cosas en mi vida, obviamente que en conjunto con mi
pareja. Pero lo que trato de decirte es que ya soy una mujer de 35 años y
siempre he sido congraciada con el cortejo de los caballeros, es decir siempre
me ha complacido cuando atraigo una que otra mirada ó algún piropo (Así se dice
en Venezuela a algún comentario ocasional de algún caballero). Pero siempre he
sabido manejar esas situaciones que levantan de vez en cuando tu autoestima.
Pero esto es diferente, pues a veces pienso que nadie en mi trabajo sé
imaginaria lo que he estado viviendo ni muchísimo menos tendrían idea de las
situaciones tan morbosas por las que he pasado y ha hecho que mi sexualidad
explote de una manera tal que ni a mi amiga mas íntima me atrevería a contarle.
Le comento eso pues esto es con lo que constantemente tengo que luchar; con mi
imagen, lo que puedan pensar, lo que puedan decir de nuestra pareja etc. El
entorno puede llegar a destruirnos. Este creo es el mayor riesgo y es una de las
razones por las que me he resistido a los embates de Roque. Tengo miedo que, por
falta de discreción y exceso de machismo, en alguna conversación de amigos se le
escape algún comentario, que nos pusiera al descubierto. Me tendría que ir del
país, y hasta del planeta.
Continuará