Hola a todos.
No se por donde empezar, pero mi vida esta cambiando mucho
últimamente, no se lo que me dará tiempo a escribir, pero iré contando mi vida y
escribiré mis pensamientos y mi historia en los ratos libres que pueda y la iré
enviando.
Bueno me llamo Carmen, soy española, tengo 33 años y llevo
seis meses separada, tengo dos preciosos hijos, chica y chico.
Mi matrimonio fue de lo mas normal del mundo, pero se fue
deteriorando poco a poco con el tiempo hasta que nos separamos.
Ahora vivo sola con mis hijos y mi vida la verdad esta siendo
bastante dura. Sola para trabajar, para educarlos y llevar la casa, pero que le
vamos a hacer, lucharé y viviré solo para ellos.
En cuando a mi vida sexual, desde que me separé no he tenido
ninguna relación, no quiere decir que no haya tenido ganas y deseos de hacerlo,
pero me resulta difícil pensar en traer otro hombre a mi casa, porque no se como
se sentirá ellos. Por supuesto me he masturbado como cualquier otra persona
hace, pero por supuesto siempre en privado y normalmente en el baño cuando me he
duchado sola.
Y en referencia al incesto, la verdad es que estos temas
nunca se me han pasado por la cabeza cuando ya he tenido uso de razón. Si es
cierto que cuando una esta en la adolescencia es normal que se fijen en las
personas que están mas cerca de ti, que suelen ser los padres. Pero nunca
pensaba que algo de esto me iba a suceder a mi.
La relación que tengo con mis hijos es como de cualquier
madre, nunca he tenido tabú en hablar con ellos de sexo según su edad y por
supuesto en vernos desnudos. Siempre me desnudo delante de ellos, nos bañamos
juntos, dormimos en la misma cama, e incluso a veces hemos jugado los tres a las
luchas con ropa y a veces sin ella. Ya os iré contando como hacemos todas estas
cosas.
Bueno, para contaros como empezó mi historia, todo ocurrió
hace poco tiempo, como siempre después de cenar, mis hijos se acostaron en la
cama como de costumbre y yo estuve recogiendo la mesa y luego fui a ducharme
como hago todas las noches.
Cuando volví al dormitorio ellos estaban jugando en la cama,
como dormimos los tres juntos, y suele hacer calor, mi hija siembre duerme con
sus braguitas y mi hijo en calzoncillos. Yo llegué con la bata de baño, me la
quite y me puse mis tangas para dormir como siempre.
Les dije a ellos que dejaran de jugar que íbamos a dormir, me
hicieron caso y yo me metí en la cama en medio de ellos como siempre he hecho.
Siempre me acuesto boca arriba y ellos se ponen de lado y se
abrazan a mí para acurrucarse conmigo con sus brazos encima de mí.
Al rato mi hija se volvió para el otro lado y yo quedé en la
misma posición. La verdad que estaba bastante cansada del día que había sido muy
duro de trabajo.
Pero al rato noto una sensación de algo estaba tocando mi
cuerpo y aquello me hizo despertarme y cual fue mi sorpresa cuando me di cuenta
que era mi hijo que me estaba tocando el estomago con su mano izquierda con
movimientos circulares.
Al principio no lo tome a mal, porque pensé que él estaba
soñando o algo por el estilo, pero en poco tiempo bajo su mano y note sus dedos
urgando por debajo de mis tanguitas como buscando mis pelitos. Aquello me dejó
petrificada, no me lo podía creer lo que estaba sucediendo y el porqué de él
estuviera haciendo aquello.
El no dejaba de tocar mis bellos, pero sin llegar a mi
vagina. Yo no sabía que hacer, si cogerle la mano y quitarla de allí, si reñirle
o que, pero todo aquello era muy confuso para mí.
Por supuesto que una no es de piedra y hacía mucho tiempo que
nadie me tocaba, todo mi cuerpo tuvo una sensación de escalofrios y mis pezones
se pusieron de puntas y muy duro, pero sabía que aquello no podía continuar y
decidí moverme y puse de lado y abracé a mi hija.
Cuando mi hijo se dio cuenta de que me moví y me volví para
el otro lado de momento quitó su mano como asustado y dejó hacer aquello.
Yo no podía quedarme dormida y solo pensaba en el por qué él
había hecho aquello, pensaba en todo, en su pubertad, en que se estaba haciendo
mayor y tenía curiosidad en tocar a una mujer, en fin, pensaba en todo.
No paso más de 10 minutos cuando mi hijo me abrazó por detrás
y rodeó su brazo en mi cuerpo y pensé que se iba ya a quedar dormido y a su vez
él pensaría que yo ya estaba dormida pero no era a sin.
Bajo su mano otra vez entre mis muslos y empezó a tocar mi
culo desnudo son su mano, ya que al llevar tanga de hilo solo me tapaba el
agujero. Por un segundo quise darme la vuelta y darle un guantazo y reñirle,
pero tampoco quería asustarlo y además en el interior de mí pensaba de que era
normal que el quisiera descubrir cosas y que su curiosidad le hacía hacer
aquello.
Notaba como tocaba con sus dedos por entre mi culo y bajaba
buscando mi vulva y los bellos que había alrededor de ella. Yo ya no podía
contenerme y una enorme excitación iba recorriendo cada parte de mi cuerpo, no
sabía que hacer. No sabía si estaba haciendo bien en dejarme hacer aquello pero
mi calentura era tan grande que subí la pierna izquierda sobre mi hija para
dejar más libre todo mi coño y que él pudiera tocar mejor.
Cuando notó que me moví de nuevo él quitó su mano corriendo
asustado de que yo me diera cuenta de lo que me estaba haciendo, pero no tardó
ni dos minutos en volver a poner su mano. Estaba claro que el no sabía nada de
sexo, solo estaba curioseando por toda aquella zona, me tocaba con sus dedos y
hacía como midiendo la anchura de mis labios y mi coño, solo quería tocar mis
bellos vaginales , pero yo aquello no lo podía soportar, estaba deseando que me
apartara las tangas y me metiera los dedos, pero tampoco quería que lo hiciera.
Yo estaba como loca, pero no quería moverme, estaba como una estatua, y el
seguía y seguía tocando.
Intentaba contener mi flujo vaginal porque no quería que se
diera cuenta de aquello, pero mi excitación era tan grande que sabía que pronto
iba a mojar mis braguitas y que mi hijo lo notaría. Y efectivamente no tardó en
salir todos mis jugos hacia fuera, noté perfectamente como mi hijo pasaba el
dedo y lo secaba en mi pierna una y otra vez. Estaba segura de que no sabría que
era aquello pero el no dejaba de tocar, pensé que el imaginaría que aquello era
orina y que yo me estaba orinando dormida.
Mis bragas ya no pudieron absorber aquél líquido que me salía
y notaba como chorreaba por entre mis piernas. Dios!!!, era una sensación
insoportable. No podía mas.
Su dedo resbalaba y la tanguita se iba hacia un lado y dejó
al descubierto todo el coño entero, hinchado, mojado. Se puso a introducirlo
como con miedo hacia el interior y como mucho cuidado para no despertarme y lo
sacaba. Tardaba unos segundos en volver a meterlo y yo pensaba en que
seguramente lo estaría oldiendo. Aquello lo repitió varias veces hasta que se
cansó.
Al poco tiempo mi hijo dejó de tocarme y noté una sensación
de alivio increíble, me volví y me di cuenta de que se había quedado dormido. Mi
respiración era muy intensa, pero me sentí mejor porque sabía que aquello no
podía ir a mas.
Abrí un poco mis piernas y toque aquella zona y era increíble
como estaba de mojada, efectivamente parecía que me había orinado, era
impresionante, en mi vida había tenido una expulsión de fluido de aquella manera
sin haber tenido un orgasmo.
Me levanté y fui el baño a secarme y tenía una ganas enorme
de masturbarme porque todavía estaba excitada, pero no podía hacerlo, pensaba en
mi hijo y pensaba en que estaría muy mal en lo hiciera pensando en aquello. NO
PODIA HACERLO.
Pude controlarme y volví a la cama y conseguí dormirme,
esperaba que aquello no volviera a suceder nunca más, pero no fue a sin. En poco
días volvió a suceder pero ya os contaré otro día.
Besos a todos
Carmen.