A LA PRIMA SE LE ARRIMA…..
Todo empezó hace muchos años
Yo nací en una aldea gallega de la Mariña Lucense, si bien mi
casa distaba mas de 5 Km. De la mar. Mi infancia y pubertad se pasó entre amigos
de la aldea pero principalmente con mis primos, Juan y Rosiña.
Una vez finalizada la escuela se me presentaban tres
alternativas.
Iniciar con mi padre el aprendizaje de las labores del campo
Entrar como grumete en un barco pesquero
Marchar con unos tíos a Madrid para labrarme un porvenir.
Esto último fue lo que escogimos para mí, por lo que a la edad de 14 años salí
del pueblo y deje atrás mis amigos y primos
Me metieron de aprendiz en una fábrica de componentes de
automoción en la que aun continúo. Mi fidelidad es a prueba de bombas.
En los veranos el trío de primos continuamos viéndonos hasta
que a Juan lo enviaron con una familia de su madre a Francia, Allí se rompió el
trío.
Poco a poco nos fuimos distanciando hasta que después de
algunos años yo me hice novio de Juani y con 21 años me casé con ella.
Poco después de mi boda, tuve noticias de Rosa. Estaba
embarazada y se casaba con su novio Luís.
Años después nos enteramos que se separaban. El taller donde
Luís trabajaba de administrativo cerró y el se metió de cocinero en un barco
pesquero, con lo cual su vida cambió totalmente. A pesar de que con Rosa tubo
dos hijas, parece que prefirió cambiar la convivencia y amor con Rosa por un
rudo marinero de su barco.
Yo no tenía muchos contactos con mi prima. Algunos veranos
cuando estábamos en Galicia la veíamos pero además de los saludos y besos de
rigor, poco mas contacto teníamos, Ni antes de separarse ni después.
Aquel verano del 2006, como en multitud de ocasiones yo fui
hasta el centro para tomarme un café y charlar con los amigos, pero mi Juani me
encargó un par de cosas del supermercado pues en la mañana se le habían
olvidado.
Estando en la cola de la caja noté que me llamaban por
detrás. Era mi prima Rosa que estaba trás de un gran carro cargado de artículos.
Hola primo. Cuanto bueno verte por aquí a estas horas. Y
Juani ¿está cogiendo algo más?
No. Yo he salido a dar una vuelta y me encargó un par de
cosas que le hacían falta, por lo que he pasado lo primero a comprarlas no se me
olviden y ya sabes como sois. Es capaz de castigarme a dormir en la cueva lo que
queda de verano. (La cueva era como llamábamos al cobertizo donde mis padres
tenían en tiempos la burra y que ahora estaba vacío).
Ella se rió, (hacia años que yo no la había visto reírse).
Que mal pensáis de nosotras. Vosotros si que sois mala gente.
Siguiendo con la broma la dije. Mira ratilla, no quiero
recordarte las putaditas que de niños nos hiciste. Ya eras retorcidilla entonces
y estoy seguro que ahora también
Ella se mostró sorprendida. Desde niños nadie me había vuelto
a llamar así.
Tu eras nuestra ratita chiquitilla a la que teníamos la
obligación de proteger tanto el oso como el canguro, Te acuerdas?
Así hablando se nos paso el tiempo y nos llegó el turno de
pagar.
Una vez cumplido este obligatorio tramite, le pregunté
¿Tienes coche para llevar todo esto?
No, normalmente lo llevo a mano.
Anda vamos al garaje. Teniendo yo aquí el coche no voy a
permitir que lo lleves a mano.
Así montamos la compra en mi coche y la lleve hasta su casa.
Paré en la parte de atrás de su casa y me ofrecí para ayudarla a subir la compra
hasta su casa
Vale, me dijo, así te invito a un café y me cuentas algo más
de tu vida.
Subimos a trabes del garaje y después de dejar la compra en
la cocina me instale en el salón para tomar el prometido café,
Durante algún rato le hable de nuestra vida en Madrid, del
estrés de la ciudad, de los problemas del trabajo, de que no habíamos podido mi
Juani y yo tener hijos etec.
A continuación le dije, bueno ya está bien, cuéntame algo de
ti. Como están tus niñas, y sobre todo siendo como soy un cotilla, si sales con
algún chico. Anda dime
Ella me miró muy seria y me dijo. Tu crees que después de los
dos desengaños con hombres puedo pensar en salir con otro chico?
¿Que dos desengaños? Lo que te ha pasado con Luís nada tiene
de importancia. No eres la primera ni serás la última.
Mira, lo de Luís fue muy grave. Desde que se embarcó todo
cambió. Cuando regresaba después de 40 días que duraba la marea, no me tocaba
más que en contadas ocasiones. Siempre trataba de que yo le tocara su culo y de
sodomizarme. Yo no se lo permití hasta que una vez me violó después de pegarme.
A partir de ahí solo tuve penetraciones traseras. Llegue a odiarle como nunca se
ha odiado a nadie. Bueno la verdad es que a fuerza de sufrir estas
"consumaciones de matrimonio" llegaron a darme satisfacción, pero más de una vez
pensé en matarlo o matarme. Fue él que un día me dijo. Mi novio quiere que viva
con el, por lo que quiero pedir la separación. Para ti el piso y las niñas. De
los gastos de estudios si te parece me ocupo yo.
Vi el cielo abierto. Iniciamos los trámites y desde entonces
estoy sola. Mis niñas ya están liberadas. Una vive con su chico y la otra está
en Santiago haciendo el doctorado.
Bueno esa es una de los según tu, desengaños y ¿el otro’
El otro fue anterior. Cuando el hombre a quien yo amaba y por
el que me habría dejado matar se casó, Fue a raíz de su boda, que yo entregué a
mi chico mi virtud, sin amarlo. El problema fue que el muy cabrón pinchó a la
primera y me tuve que casar.
Quien era el que te dejó por otra?
No me dejó. El nunca supo de mi amor, pero yo creía que el se
daría cuenta alguna vez pero no fue así.
¿Quién era? ¿Lo conozco?
Y tanto. Era el Canguro, me dijo con lágrimas en sus ojos
Pero Rosiña, yo nunca te dije ni hice nada para provocar
esto.
Si ya lo se, pero me enamoré desde niña y aun continuo, dijo
bajando los ojos.
Yo le acaricié el pelo y tome sus manos apretándolas con
cariño.
Rosa en un momento acerco su boca a la mía y su lengua buscó
la apertura de mis labios, iniciando una serpenteante danza.
Mi lengua respondió con una nerviosa pasión. Mis manos
acariciaron sus hombros, e iniciaros una exploración por debajo de su blusa. Las
yemas de mis dedos trazaron círculos sobre sus pezones que pronto se
endurecieron y engordaron como dos maduras bellotas. La blusa salio por su
cabeza y mis labios hicieron presa en sus dos pezones alternándose de uno a
otro. Yo notaba que esto iba a ser el comienzo de una larga historia.
Sus manos jugaban con mis cabellos, haciendo nudos en los
mismos, mientras una creciente excitación iba apoderándose de ella.
Nuestra posición no era la mejor para llevar a cabo nuestra
entusiasmada confrontación por lo que Rosa se levanto invitándome a seguirla a
su dormitorio.
Una vez allí, continué lamiendo y chupando sus dos duros y
grandes pezones, mientras mis manos soltaron su cinturón y desabrocharon sus
pantalones, que se deslizaron por sus muslos hasta el suelo.
Mi lengua fue trazando círculos de caricias por su cuerpo
parándose e introduciéndose en la hendidura de su ombligo. Mis manos bajaron sus
bragas y mi boca se poso en su vello pubico. Se notaba que en algunas ocasiones
este vello había sido rasurado pero no era en esta ocasión.
La senté en su lecho y la tumbe boca arriba. Yo me arrodille
a sus pies y puse mi boca en su coñito. Mi lengua entraba en su interior
explorando con placer su vajina. Mis labios aprisionaban el pequeño botón que
Rosa tenía en la entrada de su cueva. Yo notaba que ella se agitaba cada vez más
con mayor fuerza. Mi lengua dibujaba trazos en su chochito yendo hasta el hoyo
marrón e introduciéndose en el. No recordaba que este había sido su martirio
durante los últimos años con su marido. Ella no me rechazaba y yo me excitaba
con su dulzón sabor.
Pronto note que su respiración se entrecortaba con un elevado
ritmo. Tome de nuevo su botoncito con mis labios chupando en mismo con fruición
hasta que note que explotó en un orgasmo que era salpicado de chillidos y gritos
de excitación y placer.
Una vez que acabó, mi lengua exploró una vez más el interior
de su coño, recogiendo los fluidos que había soltado, impidiendo que nada se
desperdiciara.
Mi boca se aplastó en su boca compartiendo los recogidos
fluidos que ambos disfrutamos.
Rosa me quito los pantalones y exhibiendo su hermoso culo
ante mis ojos, de espaldas a mí, fue quitándome el calzoncillo con su boca.
Ella se introdujo mi pijo en la boca e inició una mamada de
las que dejan a uno fuera de combate.
Pasaba su lengua por la base de mi capullo con una maestría
no habitual en una mujer que solo había sido durante muchos años sodomizada por
su esposo, pero era maravilloso. Su lengua recorría mi picha en toda su
longitud, mordiendo mis huevos, deslizándose por la base del pijo y lamiendo mi
culo como si de una profesional del amor se tratara. Chupándome el capullo y los
huevos, fue metiendo primero un dedo, después dos, tres en el interior de mi
culo, Como sabia lo que a un hombre la da placer.
Llegue a un grado de excitación pleno y cuando iniciaba una
incontenida agitación ella aplico un remedio para mantenerme en calma. Sus manos
apretaron mis testículos hasta llegar a producirme daño.
Quieto mi amor, esto tenemos que disfrutarlo juntos.
Diciendo esto se sentó encima de mí, introduciendo mi polla
en su coño y comenzando un movimiento circular y arriba abajo que fue
produciéndome unos escalofríos que me llevaron hasta el máximo de excitación.
Rosa cambió de postura tendiéndose encima de mí con mi miembro dentro de su
concha. Los movimientos de mete saca fueron aumentando de ritmo. De pronto una
explosión incontenible hizo que me descargara de golpe en su interior. Noté que
mi ratita explotaba al mismo tiempo.
Rosa modificó una vez mas la postura, adoptando la figura del
69 diciendo. Amor no permitamos se pierda ni una gota.
Muestras lenguas recorrieron nuestro sexos limpiando todo
resto de nuestras corridas.
Una vez limpios compartimos en un beso lo recogido, quedando
tumbados agotados del polvo que habíamos echado.
Rosiña fue a por un par de copas y entre sorbo y sorbo, me
comento que no había tenido hombres desde que se separó. Ella se autosatisfacía
con ayuda de algún juguete, y tenía una amiga, Adela, con la que periódicamente
se quitaban mutuamente las excitaciones semanales. Algún día me la presentaría.
Me contó algunas de las cosas que solían hacer mientras nos
tomábamos la copa.
Con estas pláticas mi verga fue tomando de nuevo la posición
de un mástil en día de fiesta.
Rosa viéndolo me dijo.
Quero que me chupes mi culo y me la metas con fuerza dentro.
El cabrón de Luís me hizo odiarlo pero me enseño que por ahí también se goza.
Mi boca inició una operación de excitación de su agujero.
Precisamente a mi me encantaba el sexo anal. Fui lubricando su culo y
dilatándolo a fuerza de ir metiéndole un dedo, dos…. Todo sin olvidar ese botón
que estaba a la entrada de su coño.
Cuando consideré, por su respiración, que estaba lista para
recibirme, Puse sus piernas en mis hombros, elevando su cola cuanto pude y
acerqué mi capullo a su agujero.
Poco a poco introduje mi glande en el culo y ella me
sorprendió dando un culetazo que clavo la polla hasta el final.
Mis movimientos poco a poco fueron subiendo de fuerza y
velocidad, mientras mis dedos pajeaban su clítoris, Rosa iba subiendo en el
grado de excitación provocando que mi clímax llegara al máximo. Un último
empujón como si quisiera meterle mis huevos dentro me hicieron descargar toda mi
leche en su interior. Rosa continuo unos instantes mas con sus movimientos
excitados, pidiéndome a gritos. Sigue cabrón, toca mi pollita. Si así más más.
Estallo en un orgasmo que inundo su coño de fluidos.
Yo saque mi polla y mi boca recogió sus líquidos y mi esperma
del interior de su culo.
Rosa repasó mi picha con su boca y ambos compartimos en
contenido de nuestras bocas tragándonos con placer y deleite lo que habíamos
recogido.
Una copa ayudó a limpiar nuestras bocas y después de una
ducha tomada juntos, nos vestimos y despedimos con un hasta el próximo sábado.
Fue este día cuando aprendí el significad de aquel refrán de
A LA PRIMA SE LE ARRIMA. .. Y SI ES PRIMA HERMANA CON MAS
GANA
pepepepone@hotmail.es