La acosté a un sofá muy grande y elegante que allí estaba y
mientras le besaba le decía:
-¿Estas lista para saberlo?
-Si, Adrián, estoy lista.
(Le voy a mostrar a Mariana lo que la gente común hace cuando
se quieren demostrar su afecto, pero que consecuencias traerá esto, lo sabrán en
la siguiente parte)
PARTE II
No hubo mas que besos por aquí, besos por allá, caricias y
toques atrevidos (por un momento). Me tenía atrapado entre sus brazos, no me
dejaba escapar y por supuesto no lo deseaba tampoco. La escotada blusa roja que
llevaba puesta se lo había arrebatado en cuestión de segundos y lo tire lejos,
baje por todo su cuerpo con besos húmedos hasta llegar a su abdomen; allí pasee
mi lengua por la circularidad de su ombligo, rodeándolo y besándolo…lo único que
hizo Mariana fue agarrarme la cabeza y pegarme aun mas a su plana y tersa
pancita.
Aun existía una barrera entre sus delicados y virginales
pechos y yo, el cual lo hice a un lado sin tanto inconveniente y decidí
¨¨castigarlos¨¨ con una serie de lametones y manoseos.
- Adrián ¿Qué haces? – decía entre jadeos.
Aun así seguí en mi labor de saciar mi sed con sus pechos tan
suaves y rosados, baje mi mano hasta sus bragas y comencé a masajear por encima
de la tela con movimientos verticales muy suaves y lentos. Eso causo que ella se
derrumbara sobre el sofá indefensa, expuesta a mi merced de darle lo que me
pedía.
- se...se siente muy bien, que delicia lo que me estas
haciendo Adrián, no te detengas–ronroneaba de gusto mi amada Mariana.
Iba a decir otras cosas pero se lo impedí dándole un húmedo
beso nuestras lenguas salían a veces de nuestras bocas batallando una contra la
otra. Sin más, me arriesgue a entrar mi mano por debajo de la ya húmeda ropa
interior y adentrarme en su cueva de fogosidades intensas. Pero esa vez no hice
movimientos verticales como antes sino que empecé entrando mis dedos índice y
anular hacia delante y hacia atrás despacio…muy despacio.
Mariana gritaba mientras mis manos y mi boca jugaban con
ella, no dejaba de arremeter contra sus pechos cuyos pezoncitos ya estaban duros
y rojos por mis ataques, decidí dejar esas parte para besar su cuello, sus
mejillas, sus labios, sus oídos… sus mejillas se habían sonrojado mas de lo
común y me miraba fijamente con sus ojos de esmeralda, me hipnotizaban, los
miraba fijamente; me sentía que me perdía hacia el fondo de estos ,me atrapaban
en un halo verdoso de ilusiones ( creo que me estoy poniendo algo poético).
La solté completamente para deshacerme de mis ropas, y al
quitarme la camiseta Mariana se abalanzo sobre mí y con tono entrecortado y
jadeando me dijo:
Me…me toca a mi ahora…- tumbada sobre mi, besaba todo mi
tórax y pasaba su lengua traviesa por mi cuello, parecía un gatito bebiendo
leche. Se detuvo por un momento y me contemplo por un rato:
- se nota que haces ejercicio, estas muy bien marcado
Adrián…-acariciaba mi anatomía explorada por ella.
- es lógico, ya que mi abuela no podía trabajar por
su condición así que no había mas opción que hacer todos los quehaceres
por ella…. – le conteste.
- y si que hicieron efecto esas jornadas de trabajo -
decía mientras trazaba círculos sobre mi pecho con su dedo índice y sin
quitar esa mirada lujuriosa sobre mi.
La chimenea que estaba frente a nosotros se estaba apagando y
como era ya entrada la noche se estaba oscureciendo nuestro ¨¨lugar de amoríos¨¨
aproveche ese momento para ponerme encime de ella y terminar con lo que
empezamos, estaba dispuesto a hacerlo cuando:
- ¡No!, Adrián detente, no lo hagas- puso su mano
para detenerme-
Me detuve en seco y con tono algo regañón le pregunte:
- ¿Por qué no?, acaso ¿no es lo que deseas? Por que
me detienes ahora
- es cierto pero no deseo perder mi virginidad, no
ahora, no es el momento indicado.
(Acaso esta chica solo me trajo para calentarme nada mas,
ahora que me tiene a mil y dispuesto me detiene para decir eso) – pensaba eso
mientras ella con cara de vergüenza y tristeza me seguía diciendo:
- Perdóname por detenerte, pero si hubiera una forma
de seguir con esto sin perder mi virginidad… lo haría sin titubear.
Pensando en esas palabras mi mente buscaba una forma
rápidamente y al final le propuse:
- Bueno, existe una forma, mejor dicho dos formas
pero espero que de verdad no vaciles en hacerlo y estés dispuesta ciento
por ciento. – se lo decía en tono de orden mas que sugerencia.
Levanto su rostro que lo tenía agachado y sonrojado por la
pena y con mirada algo expectante y curiosa me pregunto:
- Ah si, y dime, ¿cuales son?
Mi perversa idea iba a ser fraguada…….
CONTINUARA……